jueves, julio 18, 2013

No hagan olas que se ahoga

Ollanta debe creer que por fin hizo un acto de firmeza cuando contradijo las presiones de diversos sectores de la prensa para que cambie al primer ministro y abra el camino a una recomposición más profunda del gabinete.

Lo malo es que la firmeza y el ministro Jiménez son conceptos contrapuestos. Basta observar los movimientos seguidos en el asunto de los bonos de la deuda agraria y la controversia con el Tribunal Constitucional para saber que premier es incapaz de una buena pelea por lo que cree.

Es como una marca del gobierno. Se empieza tímidamente, con el presidente y el premier  anunciando que habría que tener cuidado, o pensar mejor, un tema como el de los bonos que puede llevar a la quiebra al Estado, y de pronto empiezan los titulares, los editoriales y las declaraciones de diversos personajes, todos los cuales le dicen a Humala más o menos lo que Alan García piensa de Haya de la Torre fuera de cámaras.

El resultado es que en poco tiempo tenemos un cargamontón de proporciones.  El presidente del TC, salta como una fiera y asegura que encabeza una institución autónoma que no sigue los gustos presidenciales y que de todos modos resolverá sobre el pago a los bancos y financieras que tienen los bonos agrarios, entre ellos uno en el que trabajó 21 años en un alto cargo, en el área legal.

Ahí no hay tema de autonomía. Uno puede haber servido a un patrón toda la vida y luego resolver como juez a favor de su antiguo empleador; y ni siquiera el “decoro” al que aludió el presidente del Congreso detiene la faena. Y cuando en Palacio parece que va a arder Troya por la insolencia del presidente del TC, aparece en escena el ministro del mechoncito en el centro de la cabeza, para poner en orden las cosas.

A la mañana siguiente, Castilla se estrena como traductor de Humala en visita  a los del TC y zanja el asunto. De pagar se va a pagar. Más aún ya se está pagando, pero el Tribunal debe ser prudente para armar una fórmula que no afecte la Caja Fiscal. Y pocos han caído en la cuenta que lo que se está diciendo es que hay que dejar el inmenso fardo de miles de millones de dólares en manos del MEF, que sabe cómo hacer estas cosas, que ya las está haciendo, nadie sabe con qué criterio y autorización.

A partir de ese momento cabe la pregunta y ¿dónde quedó Humala?, ¿en qué lugar se extravió el premier? Y esta experiencia tiene un elemento adicional. Llega 28 de julio, tiempo de discurso anual, y en otras ocasiones de cambios ministeriales. Pero el presidente promete ahora que no habrán sorpresas como si realmente alguien pudiera creer que este gobierno es capaz de algo como eso, después de la única verdadera sorpresa de los últimos dos años que fue la transformación de Humala de candidato del cambio a presidente del más insulso continuismo.

El punto es que tampoco lo van a dejar decir algo nuevo que entusiasme a un país que cada día está más desalentado por la falta de brillo en la conducción de los asuntos públicos. La estrategia de no hacer olas que se usa para afrontar los maretazos de la derecha y que emplean casi todos los ministros para los arranques de ira de un presidente acorralado en el inmenso espacio de un Palacio casi vacío al que soñaba llegar, está marcando todo el período político.

Humala se está empezando a quedar solo, luego de perder al núcleo radical de sus electores a los que maltrató duramente cuando el conflicto de Conga, a los que esperaban cambios moderados que tampoco se dieron, a los que saludaron su derechización y ahora ven que ni para derechista es útil, a los empresarios angurrientos que le quitaron la confianza, a los militares que lo miraban como uno de los suyos, a los de su partido olvidados y sumidos en crisis, etc.

Es impresionante que al segundo año de gobierno se haya agotado el modelo de crecimiento con programas sociales, que le inventó Castilla. Y que sea el mismo tipo que lo llevó al presidente a su actual aislamiento el que tiene las principales riendas del poder y no puedan quitárselas.

17.07.13
Comuna el Director

Miércoles de Política Nº 3

1 comentario:

Paúl Zavaleta dijo...

Está bueno eso de NO HAGAN OLAS, mientras tanto Alan García se frota las manos y muchos MEDIOS (que estuvieron en la REPARTIJA de dinero de Montesinos) están maniobrando en ese sentido, satanizando a un congreso mal constituido por la alta votación del fujimorismo. Para que ahora sí, sólo sus candidatos lleguen a segunda vuelta:Alan y Keiko, eso es lo que la DBA quiere imponer al país.