domingo, noviembre 23, 2014

Oligopolios

Una controversia sobre la publicación de un aviso pagado por una importante organización de empresarios, en el diario insignia de la gran concentración, a cuyos dueños no les gustó la palabra oligopolio para referirse al grupo que controla el 82% de la carga aérea y que con ese título obliga a sus clientes a pagar por todos los movimientos de sus bultos desde sus aviones hasta sus propios almacenes, ha servido para sacar a luz la sensibilidad de la corporación periodística más grande del país a la que seguro no le gusta hablar de concentración de la propiedad y dominio de mercados para no ponerse en evidencia.

Pero si vamos a lo del aeropuerto, es decir a la política aerocomercial del Perú, tendremos que convenir que la palabra oligopolio no se queda ni de lejos, en el comportamiento abusivo de Talma, empresa del grupo Sandoval, que como excusa para lo que hace dice casi lo mismo que los defensores del cuasi monopolio de prensa de El Comercio: que hay un montón de otras empresas dentro del 18% del mercado que no controlan, y que es por envidia a su “éxito” que Adex y otros hacen críticas a su “crecimiento”. De hecho, otro que debe pensar que es un oligopolio de puro empuje empresarial, es la chilena LAN que tiene más del 70% del mercado doméstico de pasajeros, y más del triple sobre su más cercana competidora en pasajes vendidos para vuelos al exterior.

Podríamos hacer aquí la historia de las intervenciones políticas para asegurar el dominio de TALMA y LAN sobre los movimientos aéreos en el Perú, siendo la primera de las nombradas propiedad del grupo Sandoval íntimamente ligado al fujimorismo y la segunda sostenida abiertamente por los Miró Quesada que favorecieron el cierre de Aeroperú y Aerocontinente, para que la chilena de la cual es representante uno de sus directivos tuviera la vía libre para imponerse. Pero en aviación todo tiende a oligopolizarse.  Un caso es el del Aeropuerto Jorge Chávez, en cuyo contrato de concesión se prohíbe otra terminal aéreo a una distancia de 150 Km a la redonda, para que los señores de LAP manejen los movimientos de aviones sin competencia (en otras metrópolis hay dos o tres aeropuertos)

Y si seguimos, veremos que oligopolio (monopolio, en realidad) hay hasta en los servicios de taxi del aeropuerto que están a cargo de una misma empresa, que además cuenta con el respaldo de la policía para perseguir y sancionar a otros taxistas que pretendan recoger pasajeros. E igual dominio se ha impuesto en los exhibidores para favorecer empresas extranjeras (Café Britt de Costa Rica, aparentemente vinculado a accionistas de LAP; Aldeasa y otros). Ni que se diga del hotel para pasajeros en tránsito, la playa de estacionamiento, etc. Todo armado para esquilmar a los usuarios. Una imagen redonda del modelo económico peruano que a algunos tanto excita. 

23.11.14

sábado, noviembre 22, 2014

No te cobro impuestos para que inviertas

En donde estábamos de la crisis económica era que había que recuperar la confianza de la inversión y apabullarla de medidas que la animaran a meterse la mano al  bolsillo y poner de la suya para reactivar la economía. Todo el discurso sobre la tramitología que supuestamente abruma a tipos que en los años anteriores invertían con trámites y todo, el relajamiento ambiental, las deudas que ya no se pagan, la estabilidad tributaria en el largo plazo, se justificaron en que había una inmensa inversión retrasada que estaba pidiendo señales para descargarse.

Pero ya se sabe que la única reacción del sector privado fue saludar la buena intención de las medidas y subrayar su insuficiencia. Pero desembolsos de dinero propio, nada. El propio ministro Segura lo dijo apenas algunos días después de asumir el cargo: la reactivación no funcionaba. Y si en septiembre se llegó a 2.7% de crecimiento del PBI, que mejora la pésima performance de los tres meses anteriores,  lo que es claro es que no representa ningún despegue y se basa exclusivamente en los sectores de construcción y finanzas, y como ya ha anticipado el BCR lo más probable es que en octubre la tasa vuelva a bajar como para probar que la reactivación está bastante lejos.

Entonces, después que no funcionaron las concesiones iniciales ya andamos por el cuarto o quinto paquete, y nos encontramos con la sorpresa que ya no es que hay que abrir los duros bolsillos empresariales para sacarle el dinero que espera “confianza”, sino que hay que ponerle plata del Estado para ver si se anima.  La idea de que reduciendo varios puntos la tasa de impuesto a la renta de las empresas, lograrán un “plus” para invertir, implica privar al fisco de recursos que podrían ser usados para impulsar la inversión pública directa y apostar que ahora sí los privados se comprometerán a reactivar en serio. Un asunto parecido es el que se busca con la rebaja del impuesto selectivo al consumo ISC, a los combustibles, que en vez de esperar mejorar el precio por efecto del descenso internacional de las cotizaciones, pone otra vez plata estatal, para ver si funciona.

Se dirá que también se han reducido impuestos para los ciudadanos de ingreso medio de cuarta y quinta categoría, que mejorará la economía de otra parte de la población. Es verdad y muestra el afán de este gobierno por evitar verse demasiado sesgado hacia el poder económico. Pero hay que tener cuidado, porque esta parte del paquete representa la cuarta parte del costo tributario que el gobierno ha calculado con sus medidas. Lo que se transferirá al “consumo” va por  el orden de los mil millones de soles y un poco más, mientras lo que irá a las empresas supera los 3 mil millones. ¿Se han puesto a pensar lo que representa un punto de las ganancias de Telefónica, Plus Petrol, Antamina o Yanacocha? 

222.11.14

viernes, noviembre 21, 2014

Pero sí salieron de la cloaca

No sé si decir que el presidente se excedió en el lenguaje en medio de una profunda crisis política, o que demoró demasiados años en poner algunas cosas en su lugar, pero lo que es verdad es que hubo una activa cloaca en los años 90. No gente que se les “infiltró” para hacer de las suyas, como pretende haciendo las de la ingenua la congresista Cuculiza, sino personas de la calaña de Montesinos o Hermoza Ríos, que el presidente Fujimori escogió y mantuvo para que fueran el eje del poder.

El traficante de armas que llevaba el título de “general victorioso”, y el hombre de los videos, la prensa chicha y las bolsas con millones de dólares, defendido como el “as de la inteligencia”, no vinieron del aire, ni permanecieron tanto tiempo en sus puestos porque engañaron a Fujimori. El general que nunca pasaba al retiro y el asesor que recibía al presidente en el local del SIN, donde tuvo alojado a su familia, no los inventó la oposición ni aquellos que odian a estos buenos chicos naranjas.

Hubo mucha, mucha plata, que ingresó al Estado como consecuencia de las privatizaciones, y que desapareció sin que haya hasta hoy una explicación razonable. Hubo una renegociación oscura de la deuda externa, en la que algunos se ganaron con la especulación con papeles que iban a la baja y que luego subieron de precio, beneficiando a los que disponían de información privilegiada. Hubo centenas de operaciones para quitarle su propiedad (locales y empresas) a unos y apropiárselas por allegados al régimen con el apoyo de policías, fiscales y jueces corruptos (en una lección adelantada de lo que hoy se llaman mafias)

Hubo bancos que blanquearon las corruptelas de la época y que fueron amigos del gobierno y que luego fueron ayudados a salvar sus malas deudas con rescates estatales que costaron cientos de millones de dólares al fisco, en una economía en la que se decía que los privados asumían sus riegos. Se forjó en esa época también el club de los contratistas que hace posible hasta el día de hoy la concertación entre las compañías constructoras para amarrar las licitaciones y que abrió el camino para que algunas empresas pasasen a ser las primeras contratistas con el Estado, después de haber tenido una posición secundaria.

Hubo también compra de armamento después de la guerra del Cenepa, a intermediarios y no a las empresas o a los gobiernos, de resultas de lo cual el Perú tiene aviones que no vuelan y una marcada inferioridad militar frente al más agresivo de nuestros vecinos. Por supuesto hubo coima filmada de parlamentarios, dueños de televisión y magistrados corruptos. Todo eso y más, ocurrió en poco más de diez años. Y quieren que nos olvidemos. O que no le digamos cloaca a la cloaca. O, lo más gracioso, que les pidan disculpas.     

21.11.14

jueves, noviembre 20, 2014

Obrismo

En un artículo reciente en su diario favorito, Alan García, comenta el nivel del debate que se desarrolla en el Perú, al que ha contribuido como pocos a hundirlo, por ejemplo con el asunto de la reelección conyugal, y la crisis de las instituciones que se han mantenido tan paupérrimas y alejadas de las mayoría como durante su gobierno.

Pero va más allá y dice que una ciudadanía “cada vez más informada y comunicada” no quiere escuchar sobre “crecimiento” y “justicia social”, los conceptos básicos de su segundo y primer gobierno respectivamente.  Se olvida, convenientemente, que alguna vez puso  la cifra del 2008 (9.8%) en un cartel para presidir sus reuniones como si eso lo explicara todo, apenas un año antes que el país cayera hasta casi cero como efecto de la crisis internacional. Ni qué decir de sus discursos justicieros de los 80, que debe creer que fueron los culpables del desastre de la hiperinflación con recesión.

En fin, lo que ahora está diciendo es que cambiar las instituciones, mejorar la educación y la justicia, no son tareas inmediatas, y que lo que la gente quiere son obras que les traigan bienestar inmediato. Todo eso lo ha resumido en el  concepto de “shock social”, que traduce en muchas obras (decenas de miles), muy rápido y sin muchos controles, como las que impulsó a partir de 2009, y que han sido materia de la investigación en la Megacomisión del Congreso.

Culpa, García, a los trámites, permisos inexperiencia y politiquería del gobierno de Humala, por haber paralizado al país. Y entre líneas deja claro que sin mejoras institucionales, educativas y justicia confiable, pero con menos trámites y mayor “experiencia”, el país puede salir adelante si siente que el Estado nos empieza a llenar enérgicamente de obra pública.

Es obvio que gran parte de este “nuevo discurso”, viene de una lectura del triunfo de Castañeda con la simplista fórmula “vuelven las obras”. Su compadre del ego colosal debe creer que todo a lo que los peruanos aspiran en Cajamarca, Puno, Ucayali, San Juan de Lurigancho o cualquier otra parte del país es a verse rellenados de cemento. Lo cual es una pobrísima valoración de sus niveles de conciencia, se diga lo que se diga sobre “ciudadanía informada”.

Como advierte Alberto Vergara, en una interesante nota sobre el “obrismo” de García y la pretensión de que este sea un soporte para la democracia, lo que se debe decir en primer lugar es que se trata de una historia vieja, que no conecta necesariamente con la democracia. Después de todo, en el Perú, hay suficientes ejemplos de dictadores constructores, como Odría, que coincidieron con épocas de bonanza de los precios internacionales y articularon obras, con represión y corrupción. El Perú requiere soluciones mucho más de fondo que las que ofrece el obrismo que quiere medrar en medio del pragmatismo y la desilusión de mucha gente.  

20.11.14

miércoles, noviembre 19, 2014

Corruptos persiguiendo corruptos

De los cuatro sectores políticos que han ejercido el poder en el último cuatro de siglo, tres de ellos están bajo investigación, incluso el actual oficialismo ya logró dos comisiones del Congreso para aclarar presuntos actos de corrupción. Están ahí el APRA (Megacomisión sobre su segundo gobierno), Perú Posible (caso Ecoteva), Gana Perú (caso López Meneses y ahora caso Belaúnde Lossio).

El único partido que no es investigado por corrupción es –aunque parezca mentira-, el fujimorismo. Cierto que tiene una poblada lista de congresistas bajo sospecha de lavado de activos, desbalance patrimonial, tráfico de influencias, falsedad genérica y otros delitos, pero eso no toca a la organización en sí y por lo que se ha visto aún a los más bandidos se les está sacando de sus respectivos apuros como es el caso de Gago, mediante movidas políticas e intercambio de favores con otras autoridades.

Pero para lo que a esta nota le interesa, hemos llegado a la situación en la que los naranjas reclaman el “derecho” a presidir las investigaciones de los demás. Especialmente están detrás de la comisión sobre el lobby que se le achaca a Martín Belaúnde y si nos atenemos a lo que ha sido la actuación del congresista Díaz Dios en el tema López Meneses, se puede esperar que las investigaciones con o sin comillas, vayan dirigidas a la pareja de Palacio, que parece ser ahora todo lo que interesa.

Es verdad que estamos ante una situación bizarra, en la que el partido de la corrupción, que saqueó al país como nadie lo ha hecho, y que hoy existe gracias a esos recursos y a los testaferros que tienen repartido el dinero (y nos estamos refiriendo aquí a arrepentimientos ideológicos, sino a factores materiales), sean los que se apoderen de la bandera de la anticorrupción. Este es, por cierto, un signo de los tiempos que estamos viviendo, en los que la historia ha empezado a escribirse al revés.

Que Martha Chávez aparezca en la televisión hablando de lobby y obras públicas asignados a los favoritos, es demasiado, para una mujer que justificaba todos los excesos que vinieran bendecidos por Fujimori o Montesinos. Pero que Humala ya no puede escapar a la sombra de corrupción que se ha convertido en la marca de la política peruana, es también indudable. Para el país, aunque no entienda que fue eso del resguardo masivo a López Meneses, o cuál fue la real relación con los mineros informales del candidato Humala, o que significa el lobby que en algunos parece condenable y en otros no, el actual gobierno perdió completamente la autoridad moral ante sus adversarios.

Puede que parte del problema sea solamente de estilo para abordar las crisis, que se dejan crecer sin afrontarlas y a la que se da normalmente respuestas huidizas para salvar el pellejo. Pero también hay muchas cosas oscuras en medio de la revolvedera actual y demasiada evidencia de que en algunos puntos el gobierno prefiere callar.

19.11.14