viernes, diciembre 19, 2014

Cuba ganó la partida

El presidente Obama calificó de obsoleta la política de bloqueo y desestabilización contra Cuba, a lo largo de los últimos 54 años. Lo dijo él, no un líder cubano o alguno de los innumerables críticos de esa política, que existen en el mundo. En otra parte indicó que después de tanto tiempo los hermanos Castro siguen en el gobierno de la isla con el respaldo del Partido Comunista. El mensaje era claro: si alguien pensó que con la presión del gigante sobre la economía y las condiciones de vida de la gente, se favorecería la caída de régimen y el sistema político cubano, se equivocó, porque ni siquiera se consiguió separar al gobierno de la población que nunca cesó de luchar contra el embargo.

Estados Unidos falló, pero es muy difícil para una superpotencia reconocerlo e iniciar la marcha atrás. En el primer hecho importante en materia internacional, en sus dos gobierno, Obama echó a caminar el cambio. Todavía no sabemos hasta qué grado puede haberse abierto un conflicto con los republicanos que dominan el Congreso, con los cubanos de Miami y con el complejo militar. Pero lo evidente es que después de lo que pasó ayer, ya no se puede volver atrás, sin resquebrajar la institucionalidad del Estado y sin aislarse en el plano internacional. Todo indica que la pelea va a venir en lo queda por ejecutar como es lograr el acuerdo para levantar el embargo y retirar la calificación de país que apoya el terrorismo que los norteamericanos le endilgaron por cuenta propia.

Pero el hecho es que ayer fue un día para la historia. Acabamos por entender que por más poderoso que sea el imperio no puede hacer lo que le da la gana, como lo demuestran también los acontecimientos de Iraq, Siria y Libia. La poderosa maquinaria de Estado Unidos ha aceptado su error y empezado a retroceder. Claro, nadie les va pedir que respondan por las consecuencias de sus actos: la escases de medicinas y alimentos, el boicot tecnológico y otras bagatelas que deben haber costado vidas, salud y retraso en el desarrollo de la isla. La lección de resistencia por un espacio de muchísimos años, será un tema de investigaciones futuras. Cuba no es ningún paraíso y su población sufre múltiples carencias. Pero hay un sentido de no doblegarse ante el matón internacional del que han aprendido otros pueblos.

¿Ahora qué viene? Lo más probable es una intensa batalla política dentro de los Estados Unidos en contra de la decisión presidencial.  Pero creo que ahí no va a acabar la cosa. En los últimos años y a propósito de no haber podido doblegar al gobierno de Venezuela, hay en operaciones numerosos agentes políticos que actúan contra los gobiernos malvados de Cuba y Venezuela. Lo que veo es que las fundaciones de extrema derecha que los financian van a aumentar sus actividades por ese lado.

18.12.14

miércoles, diciembre 17, 2014

Falso positivo en Andahuaylas

El viernes 14 de noviembre, en la ciudad de Andahuaylas, la ciudadana peruana Lucrecia Janqui Guzmán, fue detenida por cuatro agentes de la Dircote (res hombres y una mujer), llegados desde Lima especialmente para esta operación, aparentemente de gran impacto político. Ella se dirigía a atender un negocio familiar cuando una camioneta policial le cerró el paso al mototaxi en el que se desplazaba. Los titulares inmediatos de la prensa informaron al país de la captura de la que podría ser la última “terrorista” del grupo del MRTA que escapó con Víctor Polay, por un túnel del Penal Castro Castro, en julio de 1990.

La noticia sonaba a bomba. Urresti ya no sólo apresaba a un libanés dispuesto a jugárselas sólo para continuar la guerra con Israel a miles y miles de kilómetros de la zona en conflicto, sino que era capaz de encontrar a una prófuga de 24 años, que se había estado haciendo pasar por persona ilustre de su provincia, homenajeada en públicos por autoridades y jefes de la Policía y del Ejército por su contribución al progreso de su ciudad natal.

Las informaciones decían más: que la mujer había engañado a todo el mundo, y habría podido viajar muchas veces entre Madrid (donde reside regularmente) y Lima, usando pasaporte con su nombre y apellidos, y hasta votar en las recientes elecciones regionales-municipales, con su respectivo DNI. Esto se consignaba por supuesto de acuerdo a la versión policial, sin verificar realmente la condición legal de la señora y especulando sobre la cantidad de años que tendría que cumplir en prisión a partir de ahora.

Durante tres días Lucrecia Janqui fue tema de los “diarios serios” como La República y El Comercio,  así como de RPP y los programas políticos de la televisión. Eso hasta el domingo 16. Porque al día siguiente, la “peligrosa terrorista”, desapareció del mapa, es decir del foco de los medios que no volvieron a hablar del asunto.

¿Qué había pasado? Al trasladar el caso de la policía especializada en terrorismo (Dircote) al área de requisitorias, donde figuran las listas de personas con orden de captura judicial o policial, se encontró de pronto que no había ninguna causa o investigación sobre Lucrecia Janqui Guzmán. Y así la entregaron a la Sala que había visto el caso que concluyó otorgándole la libertad a falta de acusaciones serias.

El 18 de noviembre, fue puesta en libertad, en medio de un férreo silencio. Y de ahí, doña Lucrecia regresó a Andahuaylas, se reunió con sus amigos y familiares y les comunicó que se regresaba para España. Los diarios, la radio y la televisión no dijeron nada del desinflamiento de la noticia y dejaron que la opinión pública siguiera creyendo en el éxito de la captura de la antigua “terrorista”. Un papelón que sólo se remedia dejando de hablar sobre el punto.

Cómo la propia afectada indica, ningún medio la ha querido entrevistar dentro del Perú, y la información sobre su libertad sólo se conoce a través de la prensa extranjera. Tampoco la Policía o el Poder Judicial han podido explicar su caso. Por lo visto, en el Perú, la Dircote sigue peleando contra fantasmas a falta de causas reales. Y los medios que pretenden encarnar la libertad de expresión atropellan a otros y luego ni siquiera se rectifican.

El caso

Efectivamente, Lucrecia Janqui Guzmán fue  detenida a comienzos de 1990, acusada de tener guardados en su casa, panfletos del MRTA y armamento. Eran los días de mayor violencia y represión. Janqui Guzmán afirma que los cargos son fraudulentos, pero rápidamente es recluida en el Penal Castro Castro, en el distrito de San Juan de Lurigancho. Aparentemente se trataba de una situación de cuasi homonimia porque la policía buscaba a Lucrecia Janqui Huamán, que hasta hoy no es habida.

En la prisión, Lucrecia fue colocada en el pabellón de mujeres del MRTA. Pasó cuatro meses tras las rejas y ahí se encontró con la sorpresa de la gran fuga, a la que se sumó, no teniendo otra alternativa que acompañar a sus compañeras de celdas. Una vez libre, viaja nuevamente a Andahuaylas y espera los resultados del proceso abierto en contra. Los jueces, por su parte, no encontraron sentido en juzgar a Janqui Guzmán, con el atestado que estaba a nombre de Janqui Huamán. Así que muchos años después de abierto el caso, en el año 2006, la acusada y prófuga que por entonces vivía en Madrid, fue declarada inocente y recuperó todos sus derechos y el uso pleno de sus documentos.

En España Lucrecia fue presidenta Asociación de Mujeres Latinoamericanas, y en esa condición empieza a hacer viajes entre su país de nacimiento y el adopción. Lo hace con su nombre verdadero y mientras está en país hace una vida completamente legal. No hace mucho tomó la decisión de volver al Perú con su familia (es casada con un español) y en esas estaba cuando la Dircote llegó a Andahuaylas con su nombre.

Absurdo

Si la policía hubiera estado tras sus pasos, habría comprobado que la “peligrosa terrorista” no existía, y que 24 años de trabajo social en España y el Perú, habían logrado importantes reconocimientos para ella. La Dircote debería explicar entonces por qué si la quería atrapar como prófuga, no pudo establecer su paradero durante tanto tiempo. O si es que la operación de movilizar oficiales y suboficiales de la Policía hasta Andahuaylas, fue determinada por algún “genio” que mirando archivos dijo: con esta, la hacemos. El hecho es que una policía casi sin trabajo, como la Dircote puede producir serios atentados contra los derechos humanos.

Lucrecia ha exigido, a través de su abogado, revisar el expediente y los documentos relacionados a su caso, para establecer de dónde vino la orden de captura y la decisión de acusarla por todo lo alto ante los medios de comunicación y, según dice, querellará a los responsables. A su vez invoca a la prensa a no tomarse como ciertas las versiones policiales que suelen ser distintas a los hechos reales. Si la Policía reconoce que sabía la dirección de Lucrecia y sus actividades, ¿por qué no se dirigió a ese lugar para hacerle llegar una citación para aclarar el caso? Todo indica que había interés en armar un tinglado para anotar un nuevo triunfo del ministro y del gobierno en el espinoso tema de lidiar contra las secuelas de la guerra interna.

Con amargura, Lucrecia recuerda que cuando la Policía llegó a su hogar en 1990, lo que se llevaron fue una colección de música que calificaron de subversiva y libros de diversos autores, entre ellos de escritores izquierdistas. Esa fue la “panfletería” y el “armamento”, que le imputaron. Los jueces que vieron el caso no tuvieron más remedio que absolverla.

17.12.14

Publicado en Hildebrandt en sus Trece

La juventud no merece derechos

No han sido solo los congresistas Carlos Bruce y Luciana León, los que votaron sin leer la nueva ley sobre empleo juvenil y luego anunciaron que estaban rectificándose, aunque el mal estaba hecho y Humala se apresuró en refrendar la norma y enviarla para su publicación en El Peruano. También está el titular de domingo de un diario de Lima celebrando que se crearían 263 mil puestos de trabajo para jóvenes y que una semana después se había pasado a denunciar el contrato de trabajo sin derechos, que se le está imponiendo a las personas hasta los 24 años.

Ayer, el columnista que piensa que acumular edad y seguir en la lucha es un demérito (es lo único que puede decir contra Lévano), pretende que el tema de la ley sobre el empleo juvenil se resuelve con el dicho: “no hay peor empleo que aquel que no existe”, que en buena cuenta podría servir para justificar cualquier modalidad de esclavismo. Porque efectivamente es “mejor” tener siquiera un lugar donde dormir y comer a no tener nada, pero eso no cambia la brutal relación de poder que este sistema representaba entre el amo y los que estaban sometidos a su férula.

O sea, el jovencito, que acaba de cumplir 50 años, no sólo es hostil a las personas mayores por el sólo hecho de serlo, sino que también es despectivo de los jóvenes. Que se queden sin gratificaciones y compensación por tiempo de servicios, que carezcan de seguro social y seguro en el empleo, que sus vacaciones sean la mitad de días que los mayores, etc., no tiene importancia si va a hacer que las empresas los contraten. Perfecta ignorancia de bocón, porque ni siquiera estamos en etapa expansiva de la economía, y lo que van a tratar de hacer las patronales será con certeza, el reemplazo de personal con derechos (más caro) por el juvenil con derechos recortados (más barato)

¿Por qué el ser joven va a merecer un trato discriminatorio? Recuérdese que Kuczynski se entusiasmo tanto con el principio, que propuso ampliar la condición juvenil hasta los 30 años. Y, por lo que sé, en las fábricas suele considerar los 35 años como el límite de la mayor potencia productiva, y los empleadores buscan reemplazar a los que llegan a esa edad por otros más jóvenes. Ahora lo bueno, para las empresas, es que los reemplazos representarán en perspectiva un ahorro adicional que nada tiene que ver con “reactivación” o “nuevas inversiones”, sino cómo abaratar aún más el componente de fuerza de trabajo en los productos o servicios que sacan a la venta.

Habría que ser muy ingenuos como para imaginar que el machetazo lanzado sobre el empleo juvenil, se va a quedar ahí nomás donde está. Ya García Miró dijo que este era un pequeño paso en la dirección correcta, pero que faltaba mucho más.

17.12.14

martes, diciembre 16, 2014

Keiko y las encuestas

Según la encuesta de Ipsos publicada por El Comercio, el último domingo, Keiko Fujimori se ha convertido en algo así como una miss simpatía de la política peruana. Casi tan silente como el alcalde electo de Lima, la gordita tiene 36% de simpatía política, dejando en el 21% a Pedro Pablo Kuczynski, en el 20% a Luis Castañeda y a los demás políticos conocidos (entre ellos Ollanta y Nadine) por debajo del 15%.

No hay una explicación racional para esta preferencia que se proyecta a la intención de voto, en la que Keiko gana todas las primeras vueltas y en la segunda se lleva de encuentro a Alan García por 26 puntos y a Kuczynski por 14. Pero si se agudiza el análisis se puede visualizar que la alianza entre los medios concentrados y las encuestadoras está trabajando sin pausa para colocar a la hija del exdictador en una posición de ganadora irreversible aún antes de que arranque el período electoral propiamente dicho, lo que repetiría el modelo con que se hizo ganar a Castañeda casi sin dar la cara.

El Comercio no oculta su entusiasmo al comunicar los datos de la encuesta: “Keiko lidera intención de voto para el 2016”, y añade que entre julio y diciembre la candidata naranja ha subido tres puntos adicionales, teniendo como principales fortalezas la votación rural (37%) y la del norte (38%). La encuesta además pregunta la opinión de la gente respeto a la baraja de principales candidatos que se vienen ofreciendo hasta ahora, y encuentra que el 37% considera que hay solo una buena opción, lo que equivaldría a decir que ya tiene casi decidido su voto; un 31% que estima que hay varias buenas opciones, que significa un grado de conformidad con la baraja de pura derecha que encabeza las encuestas; y un 23% a los no les gusta las opciones existentes.

Se aprecia rápido que lo que la encuestadora y El Comercio nos quieren decir es que a 16 meses de la elección los resultados gruesos casi están establecidos. Fujimorismo y opciones solamente de derecha estarían copando el escenario, y poco más 20% resistirían esta tendencia, a los que se les podría agregar el 9% que no opina para aproximarse al tercio que hizo llegar primero a Humala el 2011 en la primera vuelta. No estamos diciendo aquí que las encuestas no reflejen una parte de la realidad, las propias elecciones del 5 de octubre confirman algunos de sus pronósticos. Pero tampoco vamos a creer que son números neutrales o preguntas ingenuas, lo que los diarios publican.

A decir verdad la campaña se está adelantando y el favoritismo de la gran prensa se va decantando. Alan García, por ejemplo, ya se dio cuenta que no es el preferido y está peleando para no quedar fuera de juego. La pregunta es si todos entienden como se está viniendo el 2016 y cómo responder en estas circunstancias.

16.12.14

lunes, diciembre 15, 2014

Encuestadoras y gran prensa

La última encuesta de Ipsos, publicada por El Comercio, llega como siempre después de la tormenta de titulares de la gran prensa de los días anteriores. La conclusión está aparentemente en la primera página del diario cabeza de la concentración que dice: “El 82% que conoce del caso Figallo cree que debe irse”; que en la página 4 se convierte en “Gobierno protege a acusados de corrupción según sondeo”.

Veamos la encuesta misma: a la pregunta de si aprueba o desaprueba la gestión del ministro Figallo, el 59% de todos los entrevistados la desaprueba, mientras que sólo el 9% la aprueba y el 32% no precisa. Se entiende que es la campaña de estos días, generada por la renuncia del procurador Salas y la destitución de la fiscal ad hoc Vilcatoma, con audios y denuncias de por medio, la que ha dado lugar a este resultado, en el cual hay un tercio casi aturdido que no dice nada.

Pero en la siguiente pregunta acerca de si está enterado del caso Martín Belaúnde Lossio (observen como El Comercio ha trastocado el caso Belaúnde en caso Figallo), se descubre que sólo el 38% de los encuestados dice estar enterado, mientras que el 59% afirma que no lo está. Aquí aparece una notable contradicción porque de cada 100, habría 59 desaprobando al ministro de justicia, y apenas 38% que afirman estar al tanto de que se trata. O sea que hay 21% que desaprueba sin sentirse informado del caso. ¿Quieren una mejor prueba de cómo funciona el mecanismo de la prensa concentrada y su relación con las encuestadoras?

Sobre el  grupo de los enterados (38%), se pregunta si el gobierno está protegiendo o no al prófugo. Y la respuesta es que 79% de los enterados cree que hay protección y 15%, que no. Esto es lo que genera  el titular de la página 4 en el que un 79%, de 38%, da alrededor de 30% en el tema de la  protección, aunque el titular quiera atarantarnos como si la mayoría de los entrevistados estuvieran en esa posición. En cualquier caso habría que aclarar que alrededor de un tercio está creyendo lo que dicen fujimoristas, apristas y la gran prensa, que Humala no quiere capturar a su antiguo colaborador.

Lo mismo puede decirse del 82% que reclama la renuncia o censura de Figallo, de acuerdo a la primera página, que en realidad es el 31% del universo encuestado, lo que deja la sensación de que, a pesar de Ipsos y los Miró Quesada, no se está forjando una opinión mayoritaria, sino una seria confusión, manipulada entre el medio y la encuestadora. Cuando trata el caso López Meneses, mucho más simple que el de Belaúnde, los que se consideran enterados son el 46% y los que no están en nada, al 56%.

De los enterados se obtiene que un 72% que cree que el operador fujimontesinista es protegido (¿?) y 23%, que no. Esto da 33% de los encuestados, que dicen que es protegido aunque no tengan idea de cómo.

15.12.14