viernes, agosto 02, 2013

El ADN de Fujimori en el Perú de hoy

Fujimori tiene razón: no hay manera de cómo negar la presencia de su ADN en la Constitución de 1993, que los demócratas de la transición 2000-2001, quisieron ocultar con el procedimiento de retirarle la firma. Así tenemos la primera Constitución de nuestra historia sin firma presidencial  lo cual no es sino expresión de un acto de hipocresía, porque nadie puede cambiar de dónde proviene (Morales Bermúdez no quiso firmar la Carta de 1979, pero quién la suscribió fue Belaúnde en 1980; en cambio Paniagua, Toledo, García y Humala, no se atrevieron a hacer lo mismo, de dónde ha quedado como un documento bastardo, cuya paternidad se escatima porque el progenitor se ha movido los últimos 13 años entre la fuga y la cárcel).

Pero, bueno, ahí tenemos a Fujimori, más sano y atrevido que nunca, diciendo ustedes que defienden el modelo económico y las instituciones de los 90, son todos mis herederos aunque no lo reconozcan, y si les gusta tanto el “crecimiento”, o el “manejo serio de la economía”, del que hablaba el presidente en su último discurso, deberán reconocer que todo ello se basa en el golpe de Estado económico que acompañó al político y cuyas marcas claves están en la Constitución aprobada el 93: ninguna planificación del desarrollo, las prioridades las dictan los intereses particulares lo que refuerza el esquema extractivista que es la vía más rápida para hacer dinero; eliminación del Estado como actor económico en todos los campos, de modo que los recursos más valiosos van a manos privadas, en algunos casos como plata regalada; establecimiento del principio de irreversibilidad de los contratos públicos (aún de los irregulares y corruptos), lo que permite a los gobiernos de turno enajenar patrimonio y derechos del Estado y la sociedad, y que nunca haya sanción o reversión para los beneficiarios privados.

Podríamos seguir la enumeración pero lo dicho sirve para medir la calidad del crecimiento y por qué es que concentra los ingresos, la propiedad y el poder de influir en el plano político, mientras genera ciudadanías de segunda, tercera y cuarta categoría, lo que luego se expresa en protesta social como ha ocurrido reiteradamente en todo el período que lleva la firma fujimorista. Si Ollanta se siente feliz que el “crecimiento”, le deje ingresos para sus programas sociales, por los cuales todavía lo aplauden en las zonas más pobres del país, y si confunde estancamiento con paz social, como le ocurrió hasta hace algunos meses, va a seguir cometiendo errores y contribuyendo a su desgracia final con la ayuda entusiasta de la derecha.

Entretanto podrían devolverle su firma a Constitución del 93, como pide Fujimori situado ya como un actor político válido después del no indulto. Y tal vez, al pie, podrían rubricar los líderes políticos que se han abrazado a ese texto que los Humala llamaban “delincuencial”, y que ahora Ollanta, como otros, siente como propio.

02.08.13
www.rwiener.blogspot.com

2 comentarios:

CESAR CAYCHO dijo...

MUY BUEN POST RAUL.!..siempre leo tu blog.,pero recien coemento y seguirè..Espero que tu salud estè en franca mejorìa.,"tu opinion importa"..es clisè., tus escritos son indispensablea para nosotros.!

Homer dijo...

Fantastic!