martes, julio 18, 2006

Adiós a la CAN

La mejor forma de comprender hasta qué punto el presidente Chávez ha metido las cuatro en relación al futuro de la Comunidad Andina de Naciones, es leer hoy día las felicitaciones que le endilgan Tafur y Aldo M., en sus respectivos diarios. El venezolano les está ahorrando la discusión post TLC, en la que las derechas iban a ser las encargadas de explicar porqué después de amarrar con Estados Unidos, nuestro país está obligado a desamarrar con su socios andinos.

Decir que el TLC mata a la CAN es casi una perogrullada y el único que parece no verlo es Toledo que cree poder realizar todas las alianzas juntas. Pero la derecha económica, con los pies mucho mejor puestos sobre la tierra, lo que tiene en la cabeza es el ejemplo del retiro chileno del grupo andino en un movimiento de aparente autarquía que dio las condiciones para un giro en sus relaciones internacionales, como socio privilegiado de Estados Unidos y otros países desarrollados. Aunque al Perú no le de para alcanzar ese sitial, y que por razones históricas, políticas y económicas, lo que nos conviene a nosotros no es el aislamiento con gancho al norte, sino la cercanía con nuestros vecinos, igual el seguidismo al Mapocho ha seguido prevaleciendo en la cabeza y los corazones de nuestra clase dominante.

Chávez dice la pura verdad cuando evidencia la contradicción de negociar por separado una asociación comercial con Estados Unidos que modifica las reglas internas de nuestras economías y pretender mantener un espacio de integración más profunda, hacia un mercado e instituciones comunes en el área andina. Tómese nota nomás de las nuevas políticas de medicamentos a la que estaremos sujetos peruanos y colombianos que no permite desarrollar genéricos, ni comprar a terceros países este tipo de productos aunque sean más favorables. O si se quiere los procedimientos sanitarios que se han replanteado para permitir el ingreso de carnes de Estados Unidos aceptando que sean ellos los que se certifiquen a sí mismo, exponiéndose al riesgo de enfermedades, que ningún tercer país quisiera correr.

Se puede seguir. Las cuotas de productos que nos estamos comprometiendo a adquirir, es mercado que se desplaza a nuestros proveedores andinos y sudamericanos. Aquí no se puede hablar por tanto de lealtades o de sentido integracionista. No hay bolivarianismo que conservar cuando de cinco socios, tres de ellos se van por su lado y ni siquiera pueden realizar una negociación multilateral, sino que cada cual lo hace por su cuenta, ganándole la mano al otro, hasta que al final Ecuador ha quedado por el camino y Perú y Colombia siguen disputando el favor del gigante.

El error de Chávez no es denunciar lo que va a ser cada vez más evidente, sino actuar unilateralmente. La CAN merecía una oportunidad final. Porque hoy que peruanos y colombianos damos la última batalla para que este papelote entreguista no se apruebe en nuestros Congresos y en las dos cámaras del legislativo estadounidense, requerimos tener claro el camino alternativo que es el de una Comunidad Andina fuerte entendiéndose con el Mercosur para forjar la Comunidad Sudamericana, y con esa plataforma negociar con Estados Unidos, Europa y Asia. Lamentablemente la locuacidad le jugó una mala pasada esta vez al bolivariano. Lástima.

21.04.06

1 comentario:

GyE dijo...

señor wiener, dos admiradoras saludan su flamante llegada a la blogósfera.

GyE