viernes, abril 25, 2014

Homenaje a mi padre

Una vez cuando todavía no había cumplido 15 años, observé a mi padre abrir el ropero de su cuarto y pegada sobre la madera una fotografía amarillenta, rota en una sus esquinas, y pegada con una cinta transparente. Era la imagen de un hombre con una penetrante calva frontal, pero con suficiente cabellera en los costados y en la parte trasera de la cabeza, sin canas, con un bigote resaltante, tal vez de unos 50 años, y que había evidentemente sido tomada en un estudio fotográfico hacía mucho tiempo.

-       ¿Es tu papá?, le pregunté.

-       Sí, me dijo, murió hace treinta años.

Y a mi me pareció que me hablaba de un tiempo tan largo como toda una vida. El abuelo se llamaba Carlos. No tengo otra memoria visual de él que aquella foto. Y apenas algunas referencias a que fue guardia civil, cuando ese era un trabajo que le permitía mantener una familia con muchos hijos, y que por su trabajo viajó bastante por diversos lugares. Sé también que murió de cáncer y dejó muy pequeños a los últimos de sus descendientes y que los mayores fueron obligados a emplearse para ayudar a la familia.

Hago este recuerdo, muy personal, y con el perdón de los lectores, porque este 24 de abril se han cumplido 30 años de la partida del hombre que me dio la vida, y cuando miro para atrás me doy cuenta que estoy cerca del momento en que esa fecha será la mitad de mi vida. Se fue sin aviso, yo estaba en el extranjero y sólo supe algunas semanas después que lo había perdido. Mi familia decidió guardar la noticia hasta mi regreso porque no pudieron comunicarse conmigo en los días más duros de la muerte y del entierro.

Reaccioné con violencia y desesperación ante la noticia y al saber que no había podido despedirlo. Pero después comprendí que me habían preservado de un dolor que me hubiera acompañado varios días sin tener a nadie para consolarme. Un día le conté esta historia al periodista Paco Moncloa y me sorprendió otra vez, siempre lo hacía, cuando me dijo fue lo mejor que te pudo pasar, yo estaba en París y me dijeron tu madre ha muerto, dije mierda y luego de un rato decidí contarlo a unos amigos que me llevaron a un cine y me disipé.

A mí me ocurrió que tuve que llorar a destiempo y meditar sólo mi nueva situación sin el padre que me enseñó a interesarme por lo que me rodea, a desconfiar de los políticos, los militares y los curas, el que me hizo amar a los libros, el que me alejó de la envida hacia los ricos, el que comprendió por qué me convertí en el tipo de izquierda que soy hasta ahora y el que me acompañó siempre atento a mis primeros pasos de periodista. Se fue sin un adiós, quizás para ahorrarme mayor pena.    

25.04.14

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Nada de “anónimo”, soy Ambrosio.

Cuando Raúl se despoja de su odio colosal al Caballo Loco del ego colosal, y guarda (para mañana, no lo dudo) los epítetos “apromontesinofujimorista” que usa como dardos para descalificar a todos los que no son de su tribu, pues, nadie lo duda, surge un escritor sentimental, conmovedor. Y en español…

Curioso que –aquí, disculpen la auto cita- que tuve una relación equivalente con mi padre, también muerto, y que me mostró el mundo, (aquí cito a don Raúl en la parte entrecomillada) condujo a “interesarme por lo que me rodea, a desconfiar de los políticos, los militares y los curas, el que me hizo amar a los libros, el que me alejó de la envida” por mediocre y autodestructiva, pues a mí me hizo un liberal, lo mejor que me pudo pasar.

Saludos afectuosos,
Ambrosio

Anónimo dijo...

"Cuando Raúl se despoja de su odio colosal al Caballo Loco del ego colosal, y guarda (para mañana, no lo dudo) los epítetos “apromontesinofujimorista” que usa como dardos para descalificar a todos los que no son de su tribu, pues, nadie lo duda, surge un escritor sentimental, conmovedor"

Ah ya, esa es la izquierda que quiere Ambrosio, sentimental, conmovedora, que se restrinja a la literatura y no a la política, intimista y que no se refiera a la cosa pública, subalterna y no revolucionaria.

Anónimo dijo...

Al "anónimo" de abril 25, 2014 9:40 a. m.

Tío. Lo que necesita en Perú es una Izquierda ilustrada, peruanista y democrática. La que tenemos hoy es inculta, envidiosa, supersticiosa, odia el Perú y desprecia a los peruanos. Y tampoco es democrática al ser marxista leninista.

Ambrosio

Anónimo dijo...

Y tú quien chu eres anónimo para reclamar como debe ser la izquierda? Regrésate al aprofujimonte-cinismo de donde vienes y diles que deben ser honrados y matar menos, a ver si te siguen pagando por ser troll.

CESAR CAYCHO dijo...

HOLA RAÙL!Me agradan tus recuerdos .,y èste en especial "por ser al padre y abuelo.."..y me apena "agresividad" de otros..quizà dolidos por tu "pensar y ser" y te dedican su tiempo "mal"..
Soy solo un lector mas de tus escritos y te leo con positiva atenciòn y y personal satisfacciòn..chau.!

Héctor Mejía dijo...

"...pues a mí me hizo un liberal, lo mejor que me pudo pasar."
Cierto, porque el padre del austriaco de la carabina sabia que su hijo no daba para mas y lo único que pudo hacer fue que aprenda de paporreta las ideas dominantes en aquella época, sin cuestionarlas, meditarlas o confrontarlas.
Mejor asi, de pocas luces porque (como dice Alfredo Bullard) el que estudia mucho corre el peligro de volverse de izquierda.

Anónimo dijo...

Hermoso testimonio de Raul Wiener. Nos muestra de una manera especial el origen de su pensamiento de izquierda honesta y culta, fuertemente solidaria con los bilipendiados de siempre, los olvidados y marginados. Es normal que algun derechista empedernido, incapaz de realizar un analisis serio y profundo de la realidad mundial y nacional te ataque, porque tu Raul Wiener, tu presencia, tu actitud contestataria, tu lucha inclaudicable por defender la justicia, la verdad en la forma mas honesta y decente tanto politica como intelectualmente genera un odio visceral, porque tu, asi como periodistas como el Sr. Cesar Levano demuestran que no todo esta perdido en el Peru, que no todos tienen un comportamiento lumpe, ni son enanos intelectuales que aceptan las cadenas de esta "democracia" vil y degenarada que nos impusieron.
Moises

CESAR CAYCHO dijo...

MÒE.!..Me quitò las "tablas de la ley"..Creo que asì nos expresarìamos de tì.,todos tus lectores si pudièramos.!..Buen fin de semana Raùl.!

Anónimo dijo...

"Lo que necesita en Perú es una Izquierda ilustrada, peruanista y democrática. La que tenemos hoy es inculta, envidiosa, supersticiosa, odia el Perú y desprecia a los peruanos".

Sobrino, te equivocaste, lo que has descrito y adjetivado es la derecha y los liberales peruanos, no a la izquierda. Te falta calle.