jueves, abril 24, 2014

La buena economía que todos queremos que se quede

En Chile, hace poco, asumió el cargo la presidenta Michelle Bachelet, reiterando su promesa de tres puntos: (a) cambiar la Constitución pinochetista, para elaborar un nueva carta que exprese los consensos actuales de su país; (b) realizar una reforma tributaria profundo que permita financiar las grandes políticas sociales en salud, educación y otras; (c) establecer como prioridad pública el establecimiento de una educación gratuita y de calidad, a cargo del Estado, como en los principales países del mundo.

Daría la impresión que la señora Bachelet  está dispuesta a jugarse en estas cuestiones que están bien distantes de su anterior gobierno, cuando seguramente creía que la “buena economía” de Chile, con sus altas tasas de crecimiento, su baja inflación y sus reservas duras en ascenso, no le permitían meterse en cambios políticos de fondo, y si bien nunca hubo allí, en el grado que vemos en el Perú, los escándalos de la “mala política” que muchos creen que viene del aire o de que “no hay partidos verdaderos, sí hubo una rebelión estudiantil inolvidable que culpaba al neoliberalismo y al culto al mercado libre del estancamiento de la educación estatal y de la generación de brechas de desigualdad desde el arranque de la vida de las personas.

El mérito, entonces, sería haber leído lo que el pueblo (estudiantes, profesores, padres de familia), le estaban exigiendo al Estado y que ella no satisfizo en su primera administración. ¿Se pueden imaginar ustedes el impacto que un simple programa de tres puntos como los señalados podría haber señalado en un país como el nuestro, en donde los abismos entre la “buena economía” y la gestión educativa son impresionantes, en donde las ganancias del gran capital son intocables y en el que el papelote de 1993, sigue rigiendo nuestros destinos y protegiendo corrupciones de distinto tipo?

Para no ir demasiado lejos, en Argentina de Menen y De la Rúa, colapsó violentamente la “buena economía”, que aquí consideran infalible. No fue Kirchner el que empobreció a los argentinos y los llevó a la consigna “que se vayan todos”, sino el que re-estabilizó el escenario económico y puso andar un gran país que se había estrangulado en el carácter supuestamente intocable del credo económico y sus ministros de economía intercambiables de gobierno a gobierno.

¿Y acaso no fue la crisis económica del Ecuador, la que hizo ganar a Correa, que le puso la mano a los banqueros y a la gran empresa y ha convertido a su país en uno de los líderes de la lucha contra la desigualdad social?, ¿y quién inventó a Chávez no fue acaso Carlos Andrés Pérez, el compadre de Alan García, que se hizo elegir con promesas sociales y lo que hizo fue el brutal paquete  w,rwiener. aís como el nuestros económico que dio origen al caracazo con 3 mil muertos en las calles de la capital Venezolana? Vamos a hablar de que la política no debe interferir los dominios de la economía. Hagámoslo.

24.04.14


10 comentarios:

Anónimo dijo...

No soy “anónimo”, soy Ambrosio.

Raúl, es que no tienes idea qué es una “buena economía”. Estás perdido. Para ti “buena economía” es el general Velasco y Fidel Castro “nacionalizando”, “expropiando” los bienes de producción. Y “buena política” son tus amigotes a cargo dueños de la soga y la cabra, destruyendo todo vestigio de libertad económica (por egoísta o cualquier otro pretexto), constituyendo “las condiciones revolucionarias” para crear el “hombre nuevo socialista”, y así llegar a la dictadura del proletariado.

¿Cuándo entenderán los de tu tribu que menor crecimiento es igual a mayor pobreza y menor recaudación fiscal? Justamente lo contrario de lo que se proponían.

Cuando dices “el establecimiento de una educación gratuita y de calidad, a cargo del Estado, como en los principales países del mundo”, se te ve el plumero. El “Estado” es el “conjunto de los órganos de gobierno de un país soberano”. Y si la educación es “gratuita”, no quiere decir que no cuesta nada o que nadie la pague que la pague el Estado. Significa que los contribuyentes lo hacen, Raúl. Los que pagan son los malos de la CONFIEB, las horribles empresas mineras, los egoístas comercios, todos aquellos a los que tú odias y que deseas expropiar. Debes haber tenido palpitaciones de alegría cada vez que Hugo Chávez señalaba “exprópiese”.

Respecto a Chile.
Michelle Bachelet está haciénose hara-kiri; siguiendo la línea política que asegura que aumentar los impuestos siempre es bueno, especialmente si se aplican a las empresas. La mayoría chilena y su presidenta, están siguiendo las “magníficas políticas” de Argentina y Venezuela, llegarán al mismo lugar. En Chile siguen los mitos delirantes de los de tu tribu: darle poder al Estado y disminuir la libertad a los ciudadanos.

El proyecto de ley de reforma tributaria chileno es muy complejo y enredado. Lo único que logra es que la casta política tendrá más poder; se aleja radicalmente del ideal democrático en el que las leyes deben ser pocas para que los ciudadanos puedan conocerlas. Argumentan que el fisco (no el Estado, Raúl) gastará esos recursos bien y con ellos se mejorará —vía una educación de calidad— la productividad del país y el bienestar para los menos favorecidos. ¿Quién garantiza “calidad”? ¿Crees que Chile con “educación gratuita” logrará universidades como Cambridge, Oxford, Harvard, Sorbona?

Ambrosio

Raúl Wiener dijo...

Para acabar con esta tontería de Anónimo-Ambrosio, y te ataco porque adoro tu pluma, y te persigo en todos tus artículos porque soy liberal conservador, habría que exigirle a este compadre que publique su foto y entregue su número de DNI. Así sabremos si Ambrosio López existe y que puede haber alguien que se dedica a tiempo compleo a desfigurar la opinión de otro al que considera algún peligro para la sociedad que él ama y protege. Muy simple. Ahí está mi foto y cualquier dato para probar que soy quién digo que soy. Pero también hay múltilples comentaristas que no creen que Ambrosio sea Ambrosio, sino que es alguien disfrazado de carabinero, que dispara siempre para atrás.

Anónimo dijo...

Estimado Raúl:
- ¿Tiempo completo? Máximo 15 minutos.
- Escribes en español. Lo que se agradece. También eres predecible: no puedes decir tus verdaderas intenciones totalitarias, admitir que eres un marxista leninista, por ejemplo.
- Vives en una torre de marfil rodeado de tíos que te encuentran estupendo. No estás acostumbrado a opiniones diferentes a la tuya.

Y por supuesto no "desfiguro" sino opino, luego de leer. Puedes quitar la opción "Deja tu comentario". Nadie opinará, seguirás recibiendo las loas de los de tu tribu, como Fidel Castro en sus "reflexiones".

Un saludo cordial de tu lector,
Ambrosio

Raúl Wiener dijo...

y te hiciste el loco sobre lo principal, como siempre. Lo de que ambrosio es nada más que un seudónimo para un encargo político de colgarle lo de "maxista leninista", "proterrorista", "amante de dictaduras" que sas para nunca tocar el fondo de mis artículos. Pon tu foto amigo, o ti DNI, amigo, que nada te cuesta y estaremos en condición de iguales. Y si no puede hacerlo dilo. Para saber a qué atenernos.

Raúl Wiener dijo...

En este blog no se borra la opinión de nadie. Si buscan encontrarán hasta amenazas de muerte. Y también reflexiones inteligentes y otras no tanto. Los lectores valorarán el sentido de las intervenciones. Esa es mi ley. Pero obviamente no me voy a dejar acosar por alguien que no tiene nada que perder, que puede ser un seudónimo como piensan muchos y que pretende aparentar que es alguien real, que defiende la democracia y el libre mercado, cuando está haciendo el juegop al Apra y al fujimorismo.

Anónimo dijo...

De acuerdo en algo, Raúl. Que sean los lectores que valoren mis comentarios sobre lo que tú escribes; que sean ellos quienes decidan.

Yo nunca te amenazaré de muerte. No te acoso. Comento en 15 minutos máximo, tu artículo del día.

El Perú necesita una izquierda democrática, que, como la europea, renuncie al marxismo leninismo. Además de peruanista, No la tenemos. O odian el Perú, los peruanos les apestamos por desordenados, feos, etcétera. Tus amigotes pretenden meternos en un Revolución que sólo ellos desean.

Saludos afectuosos,
Ambrosio

Anónimo dijo...

Ah ya, osea Ambrosio quiere una izquierda que también le hable de mercado, que firme a ciegas Hojas de Ruta Y que apoye a candidatos que garanticen la continuidad del modelo. ¿Sabes? Me importa un carajo esa izquierda.
HOY MÁS QUE NUNCA EN EL PERÚ ES IMPRESCINDIBLE HABLAR DE CAMBIOS SOCIALES, DE PARARLE EL MACHO A LA DERECHA ECONÓMICA, POLÍTICA Y MEDIÁTICA Y RECUPERAR DERECHOS ESQUILMADOS POR ESTE MODELO. Y SI ESO IMPLICA UNA REVOLUCIÓN, ALLÁ VAMOS. Así que aguanta nomás que hay izquierdistas jodidos para rato.

Anónimo dijo...

PREGUNTA: ¿Si el modelo neoliberal es lo mejor que le conviene al Perú, ¿Porque tuvieron que imponerlo a la fuerza, mediante un golpe de estado?.

RESPUESTA: El modelo neoliberal nunca ha podido ser impuesto por las buenas. Siempre se ha esperado crisis sociales, catastrofes naturales, etc, para instalarlo de contrabando.

Héctor Mejía dijo...

No le haga caso al austriaco de la carabina, Don Raúk, él sólo quiere provocarlo y para eso incluso recurre a bajezas como atacar a los que ya murieron y no pueden defenderse como Javier Diez Canseco.
Leer los comentarios del tipo me lleva a mi época universitaria en San Marcos cuando leia la pizarra del FER-FEDEP, apodados cariñosamente "los burros" por el fanatismo ignorante con el que defendian sus posiciones: Claro, el austriaco de la carabina esta en el otro extremo pero bien dicen que los extremos se juntan.
Asi que no le haga caso al pobre tipo y verá que solito regresa a la cloaca de donde nunca debió haber salido.
Con respecto a la buena economia, luego de los desastres originados por el neoliberalismo en Argentina (con Cavallo y su paridad cambiaria y su corralito) y en Europa (Grecia, ESpaña, Portugal, Italia) los paises estan huyendo del neoliberalismo y buscando alternativas para no seguir rumbo al percipicio, excepto acá, donde la inercia neoliberal nos esta llevando a un desastre seguro.

Javier Bellina dijo...

El individuo que se hace llamar Ambrosio es un cobarde que no se atreve a dar la cara y tira piedras desde la oscuridad. Bórrelo y no pierda el tiempo con pobres diablos que repiten el manual que le enseñaron, Ya le dio usted aviso de que se identifique, si el zancudo no hace caso, mate al zancudo.