sábado, junio 14, 2014

Inocencio no es tan inocente

Inocencio Bullard tenía dos millones que le estaban sobrando y decidió invertirlos en  arreglar un parque frente a su casa, pero como era un hombre discreto invitó a sus vecinos y les pidió que ellos hicieran la obra con el dinero que les daba. Poco después se enteró que los vecinos se habían comprado carros y artefactos con el dinero recibido y el parque siguió igualito.

Pero Inocencio Bullard, fiel a su nombre y apellido, decidió sacar de su caja fuerte otros dos millones y entregárselo al alcalde para que hiciera el parque, pero el bandido también se embolsicó la donación y nunca hubo parque.

Conclusión, nunca hay que convertir dinero privado en público porque la gente siguiendo sus instintos se lo roba, y tampoco darlo al Estado porque igual desaparece. En resumen quédate con tu plata y déjate de estar invirtiendo en parques… Una magistral lección de economía que se puede estudiar en la edición del sábado pasado de El Comercio y que lleva, por supuesto, la firma del abogado Alfredo Bullard.

Obviamente personas como Inocencio no existen, porque los millonarios no regalan sus millones, salvo a alguna fundación para que les rebajen sus impuestos. Pero lo que si existe son poblaciones que reclaman participar de la renta de los grandes negocios, sobre todo cuando utilizan los recursos de sus regiones y afectan sus condiciones existencia, y entidades estatales que exigen contribuciones a través de impuestos.

Estos desembolsos, dice el ya no tan inocente Bullard, van a alimentar la corrupción no por ninguna falla del sistema, sino por la naturaleza de los individuos que si les das plata fácil se la tiran. Así que mejor los millonarios hacen ellos mismos el parque y se quedan con él, en una perfecta asociación pública privada.

Lo que hemos tenido los últimos 24 años, son diversas maneras de apropiarse del patrimonio público, en nombre de quién podría tener interés en sacarle mayor provecho, que sería el único móvil válido para que haya una inversión eficiente. Me pongo a pensar en los sistemas públicos de transporte, salud, educación e infraestructura de los países desarrollados (para no discutir de utopías socialistas), y me pregunto si no se hicieron con altos impuestos al capital, que igual siguió ganando mucho dinero, pero que fue obligado por la ley a socializar parte de su renta.

¿Por qué en el Perú hay autoridades que te preguntan abiertamente “Y cómo es la mía” y que aplican principios tan institucionalizados como el “diezmo” por obra licitada, las sobrevalorizaciones en las compras y otras? Porque no es que no se hagan las obras y se tiren el dinero cien por ciento, como le ocurría a Inocencio Bullard. No, aquí el tema es que el que tiene poder ha interiorizado que  tiene derecho a una ganancia extra por la obra que realiza. E inversionistas que participan de este juego porque les conviene.

14.06.14

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Grande Don Raúl en unos cuantos párrafos, una vez más desnudas a los émulos defensores de la DBA y ahora con que cantaleta saldrá el neoliberal e inefable troll alditus alias "ambrosio".

Anónimo dijo...

Nada de “anónimo”, soy Ambrosio

Hoy regresa don Raúl, el cachaciento; se burla de la metáfora usada por Afredo Bullart en el artículo “Inocencio”, (El Comercio 7 de junio del 2014).

En la parte más importante de “Inocencio”, don Alfredo escribe: “Donar su dinero de esa manera solo convertía su dinero privado en dinero público. Es decir, convertía el dinero de alguien en el dinero de todos. Y lo que es de todos no es de nadie”. Esa es la parte fundamental, explica la manera cómo se crea riqueza, basada fundamentalmente en la propiedad privada, razón por la cual las empresas privadas son vibrantes, producen beneficios, crean trabajo, nos ofrecen mil y un posibilidades. Esa misma es la razón por la cual las empresas privadas no funcionan bien; experiencia que tenemos una y otra vez históricamente en el Perú. Nos ocurre siempre, así son, y fracasan, desde el Estanco de la Sal, la Compañía Nacional de Teléfonos del Perú, PetroPerú, entidades ineficientes, monopolios (no obligados a operar eficientemente al carecer de competencia) propensas a la corrupción, y no sirven a los peruanos, lugares en los que burocracias desalmadas se entronizan. No hay “empresa estatal” que funcione bien porque se convierten en (1) el lugar en el que trabajan los cuñadísimos, (2) y porque los fondos son de todos, terminan siendo de nadie, (3) los objetivos de las empresas los manipulan los políticos en el poder, peor si son totalitarios.

Lo digo nuevamente, para que quede claro. Es con la propiedad privada, individuos defendiendo sus intereses es que se crean empresas como Inca Cola, Wong, Banco de Crédito del Perú, Gloria, UCP Backus & Johnston; por las que trabajan miles de peruanos, y contribuyen en millones en impuestos. La Unión Soviética, Cuba de los reyes castro, la China de Mao fracasaron porque eliminaron la propiedad privada.

En su confusión marxista leninista acostumbrada, don Raúl profesa la fe de que los “intereses” privados son malos, las “utilidades” un robo. Don Raúl es un curita marxista, eternamente confundido en estos temas. ¿Por qué Estados Unidos tiene esas carreteras, aeropuertos tan bien montados, mientras los de Cuba y Corea del Norte son una calamidad? ¿Por qué los europeos tienen ese maravilloso sistema de trenes interconectados? La respuesta es simple. Porque sus líderes han sido capaces de transmitir a sus votantes el concepto de “interés en sacarle mayor provecho” se puede proyectar especialmente a la comunidad. En otras palabras. Las comunidades, y por lo tanto las empresas como parte fundamental de ellas, se beneficiarán con un país interconectado de manera eficiente y segura, y con buena educación, la que producirá empleados al nivel que la competitividad exija en los años que se vienen.

“Inocencio”, por Alfredo Bullard (El Comercio 7 de junio del 2014)
http://elcomercio.pe/opinion/columnistas/inocencio-alfredo-bullard-noticia-1734671

Anónimo dijo...

Lo que Dice Bullard es que si se entrega dinero y no se establecen reglas para su uso, la gente no importando si es el pueblo o el funcionario elegido por el pueblo, usara el dinero de todos en provecho privado y que este es el Origen de la Corrupción, Usted se pregunta cómo se hicieron las obras en los países Industrializados entonces? , la respuesta es simple: Si se hubiera celebrado un contrato con alguien para que cumpliera el deseo de Inocencio, hubiera podido exigirse que se haga el parque. Pero si se entrega sin reglas (o habiéndolas, sin que se verifique y exija que estas se cumplan) el efecto natural será el uso de lo público en provecho propio.
Así que esas premisas suyas:
“Así que mejor los millonarios hacen ellos mismos el parque y se quedan con él, en una perfecta asociación pública privada. “
“ (Y los servicios Públicos en Países desarrollados).. me pregunto si no se hicieron con altos impuestos al capital, que igual siguió ganando mucho dinero, pero que fue obligado por la ley a socializar parte de su renta.”
Son Efectivamente suyas y son equivocadas.
El Articulo de Alfredo Bullard va dirigido a entender como los Gobiernos Regionales, Alcaldes, Congresistas, al recibir transferencias de recursos ingentes del fisco y del canon no es extraño que se lo agarren o lo usen indebidamente. (claro en los parlamentarios seria el tráfico de Influencias y negociados con el Estado y otros esquemas de corrupción.)
No creo que solo los últimos 24 años exista corrupción, esta también existió en la dictadura militar en Belaunde y en García 1

Fernando

Anónimo dijo...

La gente cuida su plata. La del Gobierno del gobierno, como es de "todos", es de nadie. Por lo tanto los políticos ladrones se la roban.

Javier Bellina dijo...

Bullard es la prueba andante de que por más que tengas títulos a montones, si te falta el sentido común - o te lo autoexpropiaste con anteojeras ideológicas - se te escaparán las tortugas que te dieron a cuidar.

Los bobos tipo Ambrosio piensan que uno tiene que pensar como Bullard, es decir, sostener una sarta de sandeces ideológicas imponiéndolas sobre la realidad y tratando de encajar círculos en cuadrados a la prepo.

Aunque ya sabemos que esto no lo leerán - están ocupados cobrando sus cheques - digámoslo igual: Las personas con criterio no adecúan la realidad a su ideología, tratándola como la verdad evangélica de la autoridad infusa; sino que investigan la realidad y extraen de la experiencia y de los principios éticos los elementos de análisis.

El resto es "razón instrumental" y temor reverencial a la autoridad. Las ambrosiadas y bullaradas no son más que la expresión obtusa de la fuerza de la plata que trata de embrutecer a la gente utilizando el democrático medio de gritar más fuerte.

Anónimo dijo...

Debemos fusilar a todos los de la DBA. Basta de ambrosiadas y bullaradas.

Raúl Wiener dijo...

Disculpa fernando, pero inocencio esta vez eres tú. ¿Dónde has visto que se entregue plata sin contrato u obligaciones?, ¿por qué crees que crece tanto esa profesión de abogados-economistas? La gracia de Bullard es reflexionar sobre la propensión a robar del pueblo y el Estado, para respaldar la tesis de que forzar al más rico a comparrir su dinero es la base de la corrupción.
No me digas que crees que en Ancash o cualquier región ahora bajo investigación, no había reglas y controles establecidos. O que Fujimori y Montesinos usaban la plata del Estado metiéndosela en el bolsillo, o si quieres ir más atrás, efectivamente es lo ocurrido a lo largo de casi toda nuestra historia. Sólo que hay algunos que no les gusta que les recuerden la mancha especialmente infamante de los 90.
En fin, si el artículo de Bulard era para decir que Inocencio debía haber pactado por escrito, con plazos y reglas, con sus vecinos o con el alcalde un contrato por sus cuatro millones, entonces tendría parque, sería una inocentada absoluta. Casi como empezar a escribir sobre los que olvidan su plata en alguna parte y esperan que se las devuelvan.
Pero, claro, como es de ideología que trata la cosa, de aquí lo que se deriva son temas de empresas públicas, impuestos elevados, distribución social, versus libertad económica absoluta ya no solo para que se beneficien los que van a ser empleados y los vendand o compren los productos, sino como solución a la corrupción. Así aprendió Inocencio a no ser inocente.

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

Don Raúl se enseña con la limitación de la metáfora. Así es él: duro con los adversarios, ciego a las corrupciones de sus amigotes.

Para él el Perú era perfecto hasta que llegó Fujimori, y que todavía gobierna, impide a sus amigotes a apoderarse del Perú.

Estás descalificado moralmente para hablar de corrupción en el Perú democrático. No lo admites y tampoco lo niegas. Tú y tus amigotes, planean robarse en Perú, convertirlo en un experimento marxista leninista, eliminar la propiedad privada, libertad individual, concentrar la prensa en una entidad que repita las consignas del Partido.

Anónimo dijo...

Muy buen articulo, buen enfoque.

Anónimo dijo...

¿Por qué permiten que los de la DBA opinen lo que les da la gana? Debe usted hacer algo, señor Wiener. Cuando la verdadera izquierda llegue a Palacio se les deporta, o fusila.

Héctor Mejía dijo...

Estos neoliberales con tal de seguir viviendo a expensas de los empresarios a los que "asesoran", son capaces de inventar las excusas mas ridículas e inverosímiles para que sus "asesorados" no paguen impuestos (como pretende hacer el tal Bullard, el que en la Universidad no estudió mucho porque si estudiaba mucho corria el riesgo de volverse de izquierda).
Los neoliberales le tienen terror a un Gobierno progresista porque ahí tendrian que hacer lo que no han echo en estos 24 años: Ponerse a TRABAJAR.

Anónimo dijo...

Troll aldistus e inocencio bullard póngase a trabajar y punto, aprovechen que les queda unas cuantas neuronas para cambiar sus pobres razonamientos fuera de lugar y tiempo.

Anónimo dijo...

Don Raúl y sus feligreses non parecidos. Odian la libertad, nadan en la sobervia del ignorante, en los debates de victimizan o insultan.

Esta vez les han dado una pateadura.

Anónimo dijo...

Que los neoliberales alambicados de la DBA con su prensa concentrada traten de cucufatos a los de la verdadera izquierda es señal que no tienen ni la más mínima consideración de sus abuelitas que gracioso suena, no?.

Anónimo dijo...

La burda analogía de Bullard es propia de adolescentes inocentones, público al cual parece se dirige cada vez más el pulpo de la gran concentración. Tan burda como los comentarios de los confusos confundidores de siempre, para quienes luchar contra la corrupción es luchar contra la libertad (qué inmoral es pretender silenciar ante la corrupción acusando falsamente a los otros de inmorales). La corrupción no radica en la esencia del Estado, sino en aquellos que se sirven de éste, ya sean autoridades, funcionarios o empresarios oportunistas, en el poder y la forma de hacer política. Y es esa forma de hacer politica en beneficio particular la que ha encontrado sustento ideológico en la bulla de Bullard y en los lobistas de la puerta giratoria.

Tipos como estos no son liberales, son mercantilistas.

Chino Chang