domingo, enero 09, 2011

Aprosidades

Vaya con el APRA.

Hace apenas unos meses fuimos testigos de lo que es un “Congreso” en los tiempos de AGP y el Tío George: dos días y medio sin poder instalar a los delegados, secuestro del secretario general que aspiraba a la reelección y victoria de los otros dos bloques coaligados con Jorge del Castillo y Omar Quezada como nuevos secretarios generales.

Ahora tenemos a Del Catillo aislado y derrotado por una coalición de Mulder, Cabanillas, Velásquez, Vílchez, Arana y Quesada, que lo ha declarado fuera de la lista parlamentaria en medio de grandes sonrisas y abrazados de la “independiente” Mercedes Araoz.

Esto es lo que enfocan las cámaras.

Pero en uno y otro caso lo que la gente quiere saber es ¿y donde queda Alan García?

Es evidente que en la elección de los secretarios generales, el tío George sabía de antemano que AGP quería cerrarle el paso, por eso se alió con los cuarentones, con Bendezú y otros con los que el único acuerdo era la oposición a la dictadura de Mulder.

Pero entonces AGP se movió en dos tiempos: primero, afirmó su influencia a través de la Comisión Política presidida por Velásquez Quesquén, que en los hechos se empezó a contraponer al CEN de Del Castillo y Quesada; y, segundo, encabezó la denuncia sobre el tráfico de tierras de COFOPRI e hizo caer a Quesada, mientras guardaba silencio ante las dificultades del tío George para explicar lo que había pasado con los USB de Business Track.

Así los dos secretarios generales quedaron suspendidos poco después de ser elegidos y aunque volvieron a sus puestos, lo hicieron con el poder disminuido, lo que se refleja en la crisis actual.

La siguiente jugada fue la “candidata independiente”, que depende de él; a la que empujó a reclamar una lista sin corruptos, que equivalía a decir que los que salieran eran los únicos que quedarían marcados con este estigma, y los que se quedaban y el mismo presidente que actuaba como gran digitador, pasaban a ser los anticorruptores.

Ya se sabe que Mechita no pudo mantener su primera embestida y que se doblegó cuando Del Castillo le mostró su fuerza organizativa. El resto de la cúpula se acomodó y armó la lista única, donde estaban los de siempre.

Entonces, AGP jugó nuevamente en dos golpes: lanzó a su alfil Vílchez a reabrir el debate, bajo la sencilla idea de que a la candidata había que darle gusto. Y todos leyeron de donde venía el mensaje. Y en primer lugar, la Meche, que ahora sí se puso intransigente, aunque tuviera que contradecirse.

El segundo paso fue de enroque: la Comisión Política se erigió en tribunal y decidió dirimir entre la “independiente” y el secretario general, y todos los de la lista de este último se corrieron a haberle coro a Velásquez Quesquén, que como siempre cortó cabezas sin perder la calma.

Y ahí estamos en este momento. La secretaria general por la que peleó el tío George para protegerse de su propio partido no le está sirviendo de nada, porque alguien más poderoso ha decidido ponerlo de lado.

La vieja lealtad del abogado escudero que se quedó en el país para defender a su presidente que se daba la gran vida entre Bogotá y París, no ha valido ni uno de esos céntimos que va a salir de circulación.

Y lo que el viejo Villanueva le ha anunciado al buen Jorge es que su mejor destino sería como el de Mantilla, callar y quedar relegado de lo público, con el agradecimiento en silencio de sus compañeros.

Otra cosa es la rebelión. ¿Y dónde iría el tío George sin el APRA?

09.01.11
www.rwiener.blogspot.com

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