miércoles, junio 24, 2015

Comisión Nadine que lleva a Humala

No hay que pensar demasiado para entender que no hay comisión Belaúnde Lossio, sino Heredia, que lleva a Humala, de acuerdo a como están viniendo las cosas. El encargo de investigar presuntas irregularidades en los contratos con el Estado de parte de MBL y la posible participación de funcionarios, se debe leer correctamente como que las “irregularidades” serán tales si el empresario que hacía gestiones ante gobiernos regionales llevaba el aval de la pareja presidencial, que serían los único “funcionarios” (aunque Nadine no lo sea) que tuvieron amistad y vínculo con el ahora detenido de Piedras Gordas.

No hay ninguna hipótesis que relacione a otros funcionarios del lado de Martín Belaúnde, pero a la vez no hay ninguna prueba de que en sus movimientos hacia Junín, Cusco o Madre de Dios, llevara encargos y representación de Nadine u Ollanta. A Mulder le parece nada más, así como a Alan García le da la gana de llamarle cajero de Palacio al empresario viajero. Pero nada de eso hace el lazo entre el presidente y su esposa, con Antalsis y con las actividades de Belaúnde. Pero hay más, dicen Mulder y Tapia, a nombre del Apra y el fujimorismo, y consiente Pérez Tello que está creída que se encuentra en su cuarto de hora de fama.  

Hay el caso Todo Graph en el que MBL le vende sus acciones al esposo de la prima de Nadine, y que algún misterio debe guardar. La tarjeta de la amiga de la primera dama con la que esta hacía compras en el extranjero, que obviamente contradecían los votos de pobreza del nacionalismo original. Y muchas cosas más por saber sobre los lazos de Belaúnde Lossio con la pareja presidencial, que lleven a saber si hubo financiamiento chavista en la campaña del 2006. Pero nada de esto encaja en el mandato de la comisión, porque no se trata ni de contratos irregulares ni de funcionarios que hubieran intervenido en ellos. Más allá de cualquier opinión que tengamos sobre Humala o Nadine, y la mía es muy dura respecto a ese dúo, lo que es real es que estamos ante un retorcimiento de los principios del debido proceso y un complot político para aislar y hacer cada vez más débil a la presidencia.

No se quiere decir, pero lo que esta en marcha es una réplica embozada de la Megacomisión, devolviendo el golpe de los primeros años, cuando todavía no acaba el gobierno Humala. Eso solo se puede hacer a un gobierno que anda por debajo del 15% en las encuestas, ha perdido la mayoría parlamentaria y no tiene autoridad casi en ningún campo. En la comisión a nadie le importa Belaúnde Lossio al que han confinado en un penal de alta seguridad y al que buscan incomunicarlo para que no ejerza su defensa. Lo que cuenta es que ya se hizo el lazo con Nadine y esto lleva a la cabeza del gobierno.

24.06.15

Merecemos mucho más

A primera vista la izquierda es un mar de contradicciones, con dos agrupamientos con inscripción, que podrían ir por separado a las elecciones, y un número que va en aumento de combinaciones y nuevas denominaciones que van más allá de la izquierda conocida y abarcan la disidencia del nacionalismo, y que reclaman alguna forma de unidad para llegar a representar una alternativa electoral diferente a las que nos han impuesto los medios y las encuestadoras, para hacernos escoger donde todo es casi igual.

Las mesas de unidad a la que van casi todos los partidos y sectores organizados, la proclamación de nuevos grupos como Sembrar de Verónika Mendoza, el llamado hechos desde un agrupamiento de jóvenes dirigentes políticos que ha tomado la denominación de #Merecemos Más, pueden interpretarse como hacen algunos como aún mayor dispersión, o a la inversa como un llamado de atención que refleja el sentimiento de las bases de acabar con el inmovilismo, los cálculos de unos sobre otros y las conversaciones bilaterales que nunca terminan.

Mi opinión es que estamos ante dos visiones de lo que está en juego. En la primera hay personajes que se han hecho la idea de que deben ser candidatos porque ya les toca o que tienen la oportunidad de hacerlo, y que observan a sus potenciales aliados con la desconfianza del competidor. Claro que tras esas aspiraciones hay diversas ideas en disputa: moderación y radicalidad, apertura al cenero, regulación de la minería, balance de Humala, etc. Pero lo que menos hay es ansiedad ante la posibilidad inminente de que la derecha extrema arrase a la izquierda y el centro en la elección, con las brutales consecuencias que eso contraería.

De ahí que me parece entender que hay otra mirada que se insinúa en los nuevos pronunciamientos y que es la de pasar a hablar al país sobre la naturaleza de la crisis actual que amenaza la democracia y los derechos de todos, y a responder por encima de personas y juegos particulares. Las mal llevadas discusiones sobre la unidad y la renovación generacional, se resuelven en el hecho práctico de ponerse de cara al país, a los sectores populares y a las bases de izquierda. El llamado es en tono dramático, porque lo que no se resuelva ahora será imposible de remontar cuando se empiecen a vencer los plazos electorales.

Quiénes estén cegados por el formalismo y estén imaginando que esta elección se va a basar en quienes tienen inscripción y puedan pagar la mejor campaña, y que después todo seguirá como hasta ahora, con sus ganadores y perdedores, hasta la próxima ocasión, están ignorando la gravedad de la crisis política, su perspectiva a empeorarse y las tendencias autoritarias que se están engendrando.  Merecemos más, efectivamente, pero ante todo, merecemos determinación política de los que aspiran a que este país no se rinda a los sectores cavernarios, su prensa concentrada y manipuladora, y sus insaciables grupos de poder económico.

23.06.15
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lunes, junio 22, 2015

Asesinatos morales

El abogado Javier Ríos Castillo, se hizo indeseablemente célebre en junio del 2007, cuando a escasas horas de haber sido elegido como miembro del Tribunal Constitucional por el Congreso, con 84 votos a favor (se requerían 80), fue captado en una fotografía en una mesa de un restaurante limeño en la que estaba Agustín Mantilla y Oscar López Meneses, lo que provocó un escándalo periodístico. Al día siguiente, cuando se publicaban las imágenes, la presidenta del Congreso, Mercedes Cabanillas, anunció la anulación del proceso de elección, argumentando la renuncia de Ríos Castillo.

Conocí, hace poco, al abogado Ríos Castillo y de la conversación me quedó claro que no hay nada que lo haga presumir como mantillista o montesinista, pero como él mismo dice nadie quiso tomar en serio su versión sobre lo ocurrido el día de la foto, en el que dice que se produjo un encuentro con un amigo que le invitó al segundo piso del restaurante porque habían varias personas que querían conocerlo. Más aún, niega que hubiera existido renuncia alguna y aceptación de la misma, y que lo que declaró Cabanillas se basó en un pedido de su parte de ser investigado sobre cualquier sospecha derivada del escándalo producido, declinando la inmunidad de la que ya estaba investido como miembro electo del Tribunal Constitucional.

Como lo ha hecho varias veces durante su vida política, Mercedes Cabanillas, sacó las manos del fuego rápidamente, generando un enredo político-legal, que ha sido analizado y caracterizado por el Colegio de Abogados de Lima, que ha emitido informes y comunicaciones sobre el caso dirigidos al Congreso, el más reciente del 8 de junio de este año. La opinión colegiada bien puede quedar resumida en el siguiente párrafo del informe oficial del CAL: “asimismo, debemos corregir una práctica cada vez más frecuente en el escenario nacional, y que consiste en estigmatizar a las personas que ingresan al escenario público, ocasionándole consecuencias en su dignidad privándosele del esclarecimiento respectivo, solo con el fin de apartarlo, lo que constituye una herramienta corrupta, en el Estado de Derecho pues se politiza la justicia desde una política cuyo alimento teórico es el escándalo”.

Al abogado Javier Ríos lo condenaron por una foto, a la que nadie hizo seguimiento, para saber si antes de ella había alguna relación con los dos personajes más notorios de la famosa mesa. Tampoco hacia delante. En otras palabras se lanzó una acusación y se la dejó en el aire. No hay que pensar mucho para concluir que este caso es como una lección para hechos que suceden actualmente en los que nuevamente un elemento aislado, sin una investigación seria de todo el problema, desata el escándalo semanal que destruye honras y genera corrientes de opinión contra ciertas personas, de las cuales ya no se puede hablar, son pena de ser acusado de las peores cosas.

22.06.15

Muerte por soberbia

De los primeros meses del gobierno de Humala se cuentan anécdotas de cómo los viejos amigos venían a hacerle observaciones sobre el curso que iban tomando los acontecimientos y el peligro de ruptura con la gente que había creído en él. Cualquiera fuera el tono en que se le hablara, el presidente siempre respondía con una pregunta: ¿me estás presionando?, pero dime de una vez si me estás presionando. Por supuesto que allí acabaron muchas amistades.

Debe haber sido por los primeros meses de 2012, que una delegación de jóvenes nacionalistas se entrevistó con él y le pidió el retiro de Valdés del premierato y la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos sociales, a lo que Ollanta retrucó que si querían irse del partido que se fueran, que él y Nadine podían quedarse sin militantes y solos formar otro partido. La idea que estaba detrás de esos gestos era que la pareja no le debía nada a nadie y que con el poder podían hacer cualquier cosa.

Paso a paso, la que fue la campaña de Humala, se fue dividiendo entre los que se alejaron no sólo por el giro político, sino porque se sentían expulsados por la soberbia de quienes no querían escuchar opiniones y habían replanteado por su cuenta y riesgo el sistema de alianzas políticas para afianzarse en el poder, lo que ocurrió en los primeros meses de gobierno, y los que permanecieron en los siguientes años que también se escindieron entre los que agotaron su paciencia y los que todavía siguen ahí por diversas opciones individuales.

En el año 2014, los Humala-Heredia se tumbaron un premier porque exigía ser parte de las decisiones e hicieron huir a muchos miembros de la bancada parlamentaria a los que se negaron a escuchar. Es decir, en resumen, no generaron nuevos aliados, rompieron o deterioraron la relación con los que ya tenían y perdieron uno a uno a sus propias  bases, lo que por cierto iba mucho más allá de la bancada parlamentaria que se ha ido achicando sin pausa, y que abarca una numerosa disidencia nacionalista en el escenario nacional.

Nada de eso, sin embargo, cambió el estilo de Nadine y Ollanta, que dan la impresión de vivir creyendo que estar rodeados de tecnócratas y burócratas, y de soldados y policías que cuidan el Palacio, los hace aún poderosos, capaces de repetir que se vayan los que se quieran ir. El caso de Nadine es, sin duda, el más patético. Después de ser el globo de popularidad que jalaba desde arriba al presidente y que llevaba a la derecha ladina a decirles al oído que eran populares por haber dejado en el camino su programa y sus aliados políticos, ahora es el ancla que arrastra al fondo de la impopularidad a su marido.

Y cuando ven alrededor suyo, nadie los defiende, ni siquiera en las denuncias claramente falsas o tergiversadas. Y ahora Nadine será investigada por una comisión que tiene licencia para todo tema.

21.06.15
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sábado, junio 20, 2015

Todos con la Confiep

Si faltaba una prueba de que todos los pleitos diarios de la llamada oposición del Congreso con el oficialismo, al que están rellenando de denuncias, comisiones e investigaciones, abordando temas de los dineros y gastos de la familia presidencial y del financiamiento del Partido Nacionalista en el 2006, no se contradice con el servilismo a los grupos económicos de los que ocupan el poder y los que aspiran a reemplazarlos, la acabamos de tener el jueves con la aprobación de las facultades legislativas en materia económica, luego de que varios gremios empresariales presionaran para que se hiciera aún fuera de legislatura.

Nótese que el fujimorismo se pasó el día cuestionando al gobierno de forma que se hubiera podido haber creído que iba a votar en contra, como lo hace cuando los ministros piden confianza o el gobierno propone alguna ley, o siquiera abstenerse en el asunto de las facultades, para terminar alineándose con lo que queda de los nacionalistas. Obviamente se trataba de decir que no estaban dándole ningún aval a lo que viene de Humala y su magullado Consejo de Ministros, sino a alguien más importante que estaba muy interesado en el resultado, al margen de lo que se dice en los debates.

Las facultades indican que en este caso sí hay ciega confianza en lo que salga como nuevos Decretos Legislativos. ¿Por qué? Porque ya saben que estas normas serán consultadas y revisadas con los estudios de abogados y consultoras económicas pagadas por las más grandes empresas del país. Ahí nacieron las más recientes rebajas de impuestos, las flexibilizaciones ambientales, la “ley Pulpín”, entre muchas otras medidas que se decía iban a reactivar la economía que se encuentra alicaída y sin capacidad de sobreponerse al cambio del ciclo internacional de las materias primas.

Ya se sabe que las inversiones privadas no han levantado vuelo, pero las empresas han ganado en impuestos, deudas, regulaciones, derechos laborales y otros. Un proceso sutil de ajuste general de la economía se está produciendo, que en muchos casos son trasferencias directas de fondos públicos a privados, y en otros sacrifican a la sociedad, al ambiente y a los recursos naturales, a ver si los dueños del dinero se reenganchan en nuevos riesgos de inversión. Las facultades legislativas no son sino parte de esto mismo. La idea que las APP (Asociaciones Públicas Privadas) y el programa de obras por impuestos pondrá dinero en manos privadas, es la que prevalece, mientras el Ejecutivo excluye como una mala palabra la opción de meterse a un plan de gasto público que lidere la reactivación.

La redistribución regresiva que está produciéndose y que está todavía en sus primeras etapas, se encubre de ideología: si los privados no invierten de la suya que lo hagan con dinero público y derechos sociales. Y en eso sí están de acuerdo el gobierno y la falsa oposición, como dijera Rosa Mavila en el Congreso. 

20.06.15