miércoles, agosto 24, 2011

Abajo el liberalismo progresista

“La Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) tiene como génesis la coyuntura social de inicios del siglo XX, tiempo en el cual imperaba el pensamiento positivista, el liberalismo progresista y el racionalismo, desdeñándose las enseñanzas de la fe católica y el pensamiento de los hombres de la Iglesia, lo que primaba en la enseñanza superior. Esto implicaba que los alumnos, luego de dejar las aulas escolares, se declaraban agnósticos o indiferentes con la religión.

Por ello, la Arquidiócesis de Lima, tomando en cuenta el Concilio Plenario Latinoamericano de 1899 (Roma, Papa León XIII), decidió que este problema podía ser resuelto fortaleciendo la educación católica de manera que,… "en cada país de nuestro hemisferio hubiese un centro de enseñanza superior regido por autoridades clericales". Así nace la PUCP, con un vínculo no escindible, desde su inicio, con la Iglesia peruana
”.
Juan Luis Cipriani
Con la verdad ante todo: La fidelidad a la Iglesia une, no divide
“Correo” 20.08.11

El texto que reproducimos es el mejor manifiesto conservador y reaccionario que se ha leído en los últimos años. La Universidad Católica nació para enfrentar el desarrollo del positivismo, el liberalismo progresista y el racionalismo, en nombre de la fe de la iglesia. Y no importa cuánta historia ha habido desde entonces, cuántos cambios haya habido en el mundo, el pensamiento, el sistema educativo y la iglesia misma, lo que importa es que en el Vaticano y en una esquina de la Plaza de Armas de Lima, ha regresado la Santa Inquisición y está a la caza de herejes.

Y si alguien quiere una educación más plural y abierta a todas las ideas, que se vaya a buscar otras opciones de tantas que existen en el medio, que es como cuando el mismo periodista al que nos referimos recomienda usar el control remoto para encontrar en la televisión todas las corrientes políticas, por ejemplo la del actual presidente de la república, elegido por la mayoría de los peruanos al que todos los canales siguen tratando como si todavía fuera el “candidato antisistema” al que tanto temían.

El supuesto liberal que cede su espacio a Cipriani para que agite contra el liberalismo, sabe que el problema es que en muchos años La Universidad Católica se ha hecho un lugar en el país y que ese ya no es el de expresar el anti San Marcos, y que esto no fue una consecuencia de la ideología de tal o cual autoridad sino de un movimiento profundo y sostenido de estudiantes, profesores, graduados, trabajadores y de la sociedad que valoró cada vez más su contribución a la educación y la democracia.

Para el director de “Correo” y para el monseñor del Opus Dei, la universidad del Fundo Pando es uno de los símbolos de la fuerza que el pensamiento progresista adquirió en el país, en la educación universitaria y en la propia iglesia. De ahí que en estos días hayan personajes preguntándose cómo es posible que una casa de estudios que se denomina “Pontificia” reciba alumnos de diversas confesiones religiosas o ateos, socialistas o nacionalistas, y que haya pluralidad en la enseñanza.

Pues bien, ese fue un logro de la comunidad universitaria que hizo que muchos que no hemos pertenecido a sus aulas la respetemos como un sólido centro de investigación y pensamiento. Otro, por supuesto, es el tema de los bienes, que demuestra que en nombre de la santa iglesia siempre se puede hablar de millones.

24.08.11
www.rwiener.blogspot.com

4 comentarios:

José Guillermo dijo...

Un análisis certero al que nada puedo agregar que no sea, desde luego, preguntar a la Iglesia que hace por los desposeídos de este Mundo.

Marco Zanelli dijo...

No importa cuánta hediondez circule a su alrededor, Aldito Mariátegui siempre querrá calificar a todos los que no piensen como él de "caviar".

Anónimo dijo...

ESTO SOLAMENTE SE TRATA DE UNA PELEA ENTRE LA BURGUESIA ACADEMICA Y LA BURGESIA SANTURRONA, OTRA CORTINA DE HUMO MAS.

augusto VASQUEZ dijo...

Felizmente aún tenemos periodistas como tú Raúl,y lamentablemente tenemos de los otros comprometidos mas con los grupos de poder que con las causas justas, como Alditus, una pena que lleve el apellido del gran amauta.