jueves, abril 25, 2013

García ya no quiere ser investigado


Aún antes de comenzar el actual gobierno, ya se sabía que se instalaría una comisión especial para investigar la gestión presidencial 2006-2011, y aclarar muchas cosas oscuras de ese período y deslindar si se cometieron delitos y faltas a la Constitución bajo ese gobierno.

Se conoce que el APRA, con el apoyo del fujimorismo, bloquearon la posibilidad que Javier Diez Canseco dirigiera esa comisión, lo que fue una primera evidencia de que existía miedo, pero el nacionalismo cedió a la presión y aceptó una composición negociada y una presidencia con menor perfil político.

Han pasado dos años en los que la táctica García, que empezó ninguneando a sus investigadores y repitiendo que él no la debía y por eso no temía, ha producido un viraje de emergencia que se expresa en la carta a la Defensoría del Pueblo, que en resumen significa que ya no quiere responder preguntas sobre su gobierno y que el objetivo ahora es acabar con la investigación y que otras instituciones del Estado lo saquen del aprieto.

Cuando el país está esperando una explicación sobre el punto más agudo de la megacomisión, el de los narcoindultos y narcoconmutaciones, García se queja de que entre miles de gracias concedidas no le digan cuáles le cuestionan, fingiendo que no entiende que la mayor acusación que le recae es por qué abusó del derecho de gracia y por qué no respetó las leyes que prohibían los beneficios para narcotraficantes y violadores de niños.

Los casos concretos están en los diarios y cada día incrementan la imagen de un uso mafioso del dispositivo constitucional, en el que probablemente se canjeaban libertades por una cifra de dinero. Este tremendo caso de corrupción pretende evadirlo Alan García recurriendo a asuntos procesales. Como que en otros casos también tira la pelota fuera de la cancha: ¿quién presionó a Business Track?, ¿dónde está lo malo de los Decretos de Urgencia?, ¿por qué tendría que saber lo que hacían Cornejo, Garrido Lecca, Arana y otros funcionarios que le preparaban las grandes inauguraciones de su gobierno? 

El presidente sabelotodo, de pronto ya no sabe nada. Y por si fuera poco ni siquiera sabe que su lugarteniente Mulder ha declarado “propio de un payaso”, el fallo sobre el caso Diez Canseco, que García invoca a su favor para exigir un debido proceso. Claro que aquí no se aplica el paralelo, porque no hay aún acusación ni menos sanción contra su persona. Pero la mención refleja que el expresidente se las va jugar a fondo justamente para impedir que la megacomisión pueda acusarlo. Hasta ha adelantado su candidatura y abierto varios frentes: Nadine, indulto a Fujimori, chavismo de Humala, para sacar su tema del centro de la coyuntura política. Pero mala suerte, cada día aparecen más denuncias y AGP está más acorralado. 

25.04.13

miércoles, abril 24, 2013

El garante


Lo que nos quieren  dar a entender los medios de derecha es que a Ollanta Humala lo eligió Vargas Llosa y que si quiere le quita su aval y adiós al gobierno.

El voto, ya no sólo el de primera vuelta (4 millones 643  mil), sino el de la segunda (7 millones 938 mil) valen nada frente al del escritor.

Así como unas páginas de compromisos, entre Gana Perú y Perú Posible y otros independientes, resumidos en la llamada hoja de ruta, pueden anular el programa de gobierno que orientó al nacionalismo durante toda su existencia, sin necesidad incluso de decirlo directamente.

Debe ser que no sólo hay garantes de que Humala no se va a portar mal, sino que hay intérpretes que por añadidura estuvieron en la campaña de Keiko, pero ahora creen que basta tener una columna en un diario, un micro en una radio o un programa en la televisión, para manejar al supuesto garante y al presidente.

¿Y todo por qué? Porque Ollanta viajó a Venezuela, como podría hacerlo a la China donde hay un gobierno comunista con el que se hacen grandes negocios, o a una satrapía árabe de esas que apoya Estados Unidos, sin que un viaje signifique “avalar ideológicamente” a quién está en el gobierno.

Un keikista emblemático como Du Bois, ha dicho que Vargas Llosa debe ejecutar la garantía que confirió a Humala en la casona de San Marcos y el escritor ha contestado que se siente traicionado. Es que estaba recontra claro que después de jurar por la democracia y el respeto a los contratos, eso equivalía a una prohibición de reconocer cualquier triunfo chavista futuro y nunca estar presente en sus juramentaciones de gobierno.

¿Cómo se desprende una cosa de la otra? Vaya uno a saber, como no está claro como se “ejecuta” la garantía. Lo que sí es una gracia es que Du Bois y toda su mancha, incluida su esposa, no le hicieran caso al Nobel cuando llamó al voto contra los herederos de la dictadura en el 2011, y ahora quieran elevarlo a la condición de sumo pontífice de la democracia en el Perú.

El papel de Vargas Llosa en el juego global contra Venezuela es conocido ampliamente y se sabía en el trajín de las elecciones del 2011, como que Ollanta por más alejado que estuviera de Caracas en su segunda postulación nunca se planteó un ruptura pública con el chavismo, manteniéndose en un plano de respeto mutuo. Eso también lo sabía varguitas.

Entonces: ¿de dónde vienen las sorpresas? Sin duda, que de un solo lado: la derecha criolla ha creído que las concesiones de Ollanta, que han sido muchas, lo convertían en su prisionero y que no iba a hacer algo que los irritase. Se equivocaron.   

24.04.13

El que la debe sí la teme


Como dice una reputada especialista en temas de conducta, una de las características del expresidente  Alan  García es que confunde inteligencia con astucia. De ahí que haya decidido pasar bruscamente de la táctica de aceptar que se le investigue y de asistir muy orondo a las citaciones de la megacomisión, a una obviamente desesperada maniobra de buscar ampararse en otras entidades del Estado para que le ayuden en el propósito de paralizar las investigaciones.

El recurso a la Defensoría del Pueblo indica que García es muy consciente de haber quemado a sus aliados en el Ministerio Público que hoy están en boca de todo el mundo por el repetido archivamiento de denuncias contra miembros del anterior gobierno. Por eso busca comprometer a una institución con imagen de mayor autonomía. Pero aprovecha el documento para invocar al Poder Judicial (caso Diez Canseco), al Tribunal Constitucional y a la Corte Interamericana, anunciando los distintos frentes que está dispuesto a abrir para que no le sigan escarbando sobre los discutibles milagros de los años 2006-2011 cuando se liberaron más de 5 mil presos, la mayoría de ellos por delito de narcotráfico; se dictaron decretos de supuesta urgencia con el único propósito de gastar dinero y se favoreció regularmente a un mismo grupo de empresas constructoras; se sobrevaloró obras; se mantuvo extrañas relaciones con chuponeadores telefónicos y se manipularon las pruebas del caso petroaudios; se mintió al país sobre los programas de agua; etc.

García dice ahora que se violan derechos al preguntársele sobre esas cosas. Y exige que sólo se haga cuando haya una acusación concreta. Existen, sin embargo, indicios de delitos y elementos que señalan que el presidente tendría que estar enterado de lo que ocurría en estos casos especialmente en el de los narcoindultos y narcoconmutaciones que se ejecutaban con su firma. García sin embargo cree que una Comisión Parlamentaria es un tribunal donde los delitos deben ser tipificados. Lo interesante era que él había aceptado ser investigado. Y otra vez había dicho en tono jactancioso que quién no la debe, no la teme. Y ahora de muere de miedo.

El documento publicado por LA PRIMERA, muestra hasta dónde ha caído el García posterior a las revelaciones sobre cómo se abusó del derecho de gracia. En vez de explicar porqué hizo la barbaridad que hizo, pide que le especifiquen los casos para preguntarle sobre el asunto. Astucia sin inteligencia: porque hay un delito ya en el número de indultados y conmutados, y en el otorgamiento de perdones a personas acusadas de delitos como el narcotráfico y las violaciones, que no podían ser beneficiadas. Y hay decenas de casos flagrantes que están en los medios todos los días y que deben estar despertando al ego colosal cuando intenta dormir por las noches.

24.04.13

martes, abril 23, 2013

Chavismo y fujimorismo


El fujimorismo ha vuelto a saborear su condición de amigo indeseable (salvo de AGP) y esta vez ha sido aún más feo porque se ha tratado de una patinada internacional, que es lo que se ha visto cuando al candidato perdedor de Venezuela dijo que la crisis en su país le recordaba lo que pasó con Fujimori en el Perú del año 2000.

No se trata de si tiene razón, sino del concepto que se usa para descalificar evocando la jornada de la re-reelección. A Capriles se le habrá pasado por la cabeza de que ese tramo final del fujimorismo sólo duró cuatro meses, así que con esa confianza ha dicho que el gobierno de su adversario será también breve. Obviamente Salgado, Aguinaga y otros han saltado hasta el techo al ser tratados de esa manera por quién defendían apasionadamente hace unos pocos días.

Pero es cierto que la comparación entraña serios errores ya que en Venezuela no triunfó el golpe de Estado, como ocurrió en el Perú, y la correlación de fuerzas no la establecieron los tanques, sino la movilización popular que regresó a Chávez a su puesto después de un corto episodio de golpismo derechista. Esta diferencia en las raíces tiene que ver con cómo se enfrentan coyunturas críticas como las de este mes de abril. Fujimori nunca pudo sacar al pueblo para apoyarlo, a pesar de decir que era el ganador indiscutible, y cuando las cosas apretaron salió corriendo a la tierra de sus ancestros. 

En segundo lugar, un repaso de la votación del 14 de abril en Venezuela revela de inmediato que los votos de los sectores altos se dirigieron encima del 90% hacia Capriles, mientras que en las circunscripciones de trabajadores y pueblo-pueblo, ganaba Maduro arriba del 70%. Esta polarización no tiene comparación con el Perú de los 90.  Al fujimorismo lo votan ricos (por que los favorece) y sectores de los pobres (porque les hace regalos y ofrece orden). El chavismo es lo más aproximado a un partido de los pobres, con todas sus imperfecciones. El fujimorismo es una maquinaria populista de derecha como el odriísmo.

Tercero, la democracia electoral para el fujimorismo era un compromiso con las presiones internacionales que se aplicaba de la manera más fría y despolitizada. El chavismo es en cambio un aparato de ganar elecciones, es decir que aspira a legitimarse continuamente y arriesga la posibilidad de una derrota. En el 2000, en el Perú, la crisis surge inesperada, del grito de la calle que reclamaba contra un fraude que era la re-reelección misma, impuesta con trampa. En Venezuela la decisión de desconocer la elección estaba antes de iniciada la votación, y Capriles lo que hizo es leer un  libreto y empujar el enfrentamiento, para luego quedarse en la retaguardia.  Con el aplauso del fujimorismo.

23.04.13

lunes, abril 22, 2013

Fumigando la Justicia


Ahora que el presidente de la Corte Suprema ha hablado de la fumigación del Poder Judicial, me saltan a la memoria inmediatamente varios casos en los que se requeriría una desinfección a fondo para recuperar la confianza en la justicia.

Pongo sólo un ejemplo, en julio del 2012, el entonces presidente de la OCMA (Oficina de Control de la Magistratura), Enrique Mendoza Ramírez, resolvió la queja del ciudadano Jaime Ramiro Mimbela Montenegro contra varios miembros de la Corte del Callao incluida la jefe de la ODECMA (Oficina de Control provincial), que habrían incurrido en diversas faltas para impedir que se resuelva el trámite de cobranza contra la pesquera Hayduck, alargando indefinidamente el proceso en su beneficio, ordenando abrir investigación preliminar contra siete jueces superiores y encargando a un magistrado controlador para que en el plazo no mayor de 30 días, con recomendación de celeridad, emita un informe sobre este grave caso.

El magistrado contralor encargado resultó siendo el juez superior anticorrupción Juan Carlos Santillán Tuesta, que no se demoró 30 días como le habían exigido, sino 10 meses y que al final no resolvió nada sino que se limitó a ampararse en una Resolución de la instancia inferior que había mandado al archivo del expediente de queja. Insólitamente. Esta acción de Control del Callao no tenía ninguna base de legalidad porque se produce después que el Dr. Mendoza emitiera su Resolución y también porque una de las denunciadas era su jefa la Dra. Irma Estrella Cama, o sea era juez y parte en el proceso.

El magistrado contralor sabía desde septiembre que Estrella Cama había fallado contra la máxima autoridad de control y que desde enero, esta jueza había sido elevada a provisional en la Corte Suprema. De ahí que dejó correr el tiempo y sin realizar la más elemental diligencia que era visitar la Corte del Callao (llegó a decir que si iba para allá “lo mataban”), resolvió imponiendo una vez más la impunidad y el espíritu de otorongo en la relación entre los jueces. O sea que ahora los propios quejados mandan al archivo los expedientes de queja, y si el más alto jefe de la OCMA ordena investigar, el juez encargado no hace nada y se lava las manos convalidando los actos del propio investigado para protegerse.

Todo esto porque de por medio la poderosa empresa Hayduck ha perdido en el caso Mimbela y ha tenido que resarcir a su oponente. Como ahora no quiere cumplir con el resto del mandato de la ley, tiene un ramillete de jueces dispuestos a empantanar la cobranza hasta las calendas griegas. Y uno de ellos llegó a preguntar que si Mimbela ya había cobrado el principal ¿de qué se quejaba?. Lo que prueba de que hay que seguir fumigando el Poder Judicial. 

22.04.13