sábado, abril 04, 2015

Cateriano se va a la guerra


Cuesta bastante trabajo imaginar a Humala elaborando una estrategia para la turbulencia que se viene con el nombramiento de Cateriano como premier. En cuatro años de gobierno, el presidente ha practicado la política más anodina y predecible del mundo, carente de toda muñeca política. Y, en el aspecto formal, el último cambio post censura, sigue los lineamientos del estilo de gobierno humalista: la mayor pare de ministros se repite, un ministro del gabinete se convierte finalmente en premier, los viceministros reemplazan a los ministros, la tecnocracia convive con algunos cuadros políticos (ahora el único político, propiamente dicho, es el nuevo premier).

Pero, más allá de la rutina, todos sabemos que el gordito de la luz verde, viene con lo suyo. No solo porque ha hecho abundante pelea contra el Apra y el fujimorismo, por lo que lleva el mote de confrontacional, sino porque es el peón más importante de Vargas Llosa en el gobierno, lo que desmiente que el rol del garante se haya agotado como se decía hace una semana. De hecho el Premio Nobel, se ha jugado en la coyuntura para balancear el triunfo de los dos partidos de la derecha extrema que ya se creían a un paso del poder, saludando a Jara y criticando la censura, y ahora prestando a su mejor alfil.

Los caminos que se abren, a partir de la decisión, son pocos y difíciles, y dependen de las bancadas llamadas “intermedias”. Ellas fueron decisivas para que los cuarenta y tantos votos aprofujimoristas alcanzaran las 72 balotas contra Jara.  La pregunta es si, ahora, esos grupos los seguirán, quedando bajo su liderazgo y arriesgando una crisis mayor en la que se pueden quedar sin curul Eso no está definido aún, porque hay intereses cruzados y diversas victorias y derrotas en que cada sector se puede ver involucrado.

Además es probable que la votación empiece llena de abstenciones, que ni dan confianza ni censuran al gabinete. Ese será el terreno abierto para las negociaciones en las que el gobierno tiene más que ofrecer que la derecha extrema, que juega con el tema de la mesa directiva, pero que no tiene sentido si el actual Congreso se disuelve. Han aparecido también lectores auténticos de la Constitución, que dicen que con Jara no se cumple lo de la censura al gabinete, porque ella fue la censurada, lo que alejaría el riesgo de disolución. Este, por cierto, es un forzamiento, porque es bien claro que cuando se censura al primer ministro cae todo el gabinete que es lo que señalan las normas y acaba de suceder.

De hecho se ha abierto una nueva crisis política y vuelvo a considerar si Humala y sus más cercanos se han dado cuenta en el lío que han armado y que  está rompiéndole la cabeza a todas las fuerza políticas, o la achuntaron de chiripa.

04.04.15

Del SIN a la Dini

En mayo de 1988, el Fiscal de la Nación, Hugo Denegri, le pidió Vladimiro Montesinos, por entonces exabogado de los generales del caso “el padrino” (Reynaldo Rodríguez) que eran un montón y muy notorios, hacerse cargo del expediente Cayara. Le dio acceso, así, a los archivos de los casos de derechos humanos y extraer información clave del Ministerio Público. Con documentos en la mano, Vladimiro llegó al SIN que dirigía “cucharita” Díaz y se convirtió en un informante cada vez más importante, al que le permitieron acceder a todos los documentos de la guerra interna.

Montesinos le permitió al Servicio de Inteligencia identificar cabecillas, armar organigramas, evaluar contextos, apreciar la actuación de otras fuerzas políticas, seguir a los medios etc. Primero era una información fiscal y judicial dispersa que el Doc articuló, y luego información más específica y seguimientos en los casos más delicados.  Así se llegó a las elecciones y alguien, que todos suponen quién es, ordenó al SIN ayudar a Fujimori. Esa ayuda, ciertamente, se refería a información de alto valor sobre el adversario, y bloquear acciones contra el candidato. Díaz eligió a Montesinos para esa labor, y el Doc se quedó al lado de Fujimori y se apropió del SIN.

Todo el mundo sabe la historia posterior de los Servicios de Inteligencia manejando generales y almirantes, jueces y fiscales, ministros y congresistas, empresarios, periodistas y jefes políticos. Pocos ejemplos hay de una situación de tanto poder en los servicios secretos, no solamente que estos organismos eran los instrumentos de los dictadores para someter a la sociedad, sino que el propio dictador había sido sometido a una argolla de conspiradores, que le garantizaban la continuidad en el poder a cambio de manos libres para sus intervenciones.

Así nacieron la inteligencia operativa (paramilitares); la mediática (diarios comprados y chicha); la que controlaba autoridades y funcionario, etc. El país se volvió un gigantesco territorio de escuchas y otras acciones ilegales, y mientras tanto Fujimori, la Fiscal de la Nación, los Jueces Supremos, la presidencia del Congreso (Martha Chávez), los altos mandos, se repetían unos a otros diciendo que la Inteligencia Secreta, era el instrumento de la paz, y que servía para muchos usos: destruir redes subversivas, prevenir desestabilizaciones, advertir de los conflictos sociales y manipular las elecciones. Y claro, Montesinos era un superagente que manejaba el Perú y en sus tiempos libres asesoraba gobiernos extranjeros y ganaba por eso cantidades sorprendentes de dinero.

Todo eso lo vimos y también asistimos a la filtración del primer vladivideo que aceleró la caída del régimen. A consecuencia de eso, Fujimori dispuso el cierre del SIN. Pero los gobiernos posteriores (Toledo, García y Humala) lo rehicieron con otro nombre, porque supuestamente era necesario. Y acaba de caer un gabinete que seguro estaba consciente de estar siendo chequeados. Por cierto, la Dini nada que ver con el SIN, pero los que mantuvieron a Montesinos caban de censurar a Ana Jara por espiarnos.

03.04.15

jueves, abril 02, 2015

La impunidad como sistema

Alan García está próximo a salirse, otra vez, con la suya. En la Primera Sala Civil se ha hecho una reestructuración que le favorece para que en cualquier momento escuchemos decir que se ratifica la enésima resolución del juez Velásquez, pretendiendo anular lo hecho por la megacomisión, mucho más que lo que le permiten sus facultades, incluidos los informes sobre los actos delictivos ocurridos durante segundo gobierno.

Entretanto, en el Congreso se ha aclarado el panorama y ahora se luce orgullosa la alianza del APRA y el fujimorismo, después de cuatro años (o nueve), en que existió  en forma vergonzante. Todas las dudas que podía haber de que los anaranjados votaran por la inhabilitación aunque fuera para eliminarse a un rival significativo, se han despejado. Así los informes del incansable Sergio Tejada tienen por delante al Poder Judicial, la Comisión de Acusaciones Constitucionales (presidida por el brazo derecho de Castañeda) y el Pleno, donde solo un milagro podría enviar a García al Ministerio Público, lleno de operadores de expresidente, con un Fiscal de la Nación débil, que debe estar pensando en lo que pasará cuando se acabe su provisionalidad.

En este escenario, Mulder y Velásquez pueden decir tonterías como que no se le ha probado nada a García, como si no existieran más de cinco mil resoluciones de indulto o conmutación de pena firmadas entre el 2006 al 2011, en su abrumadora mayoría favoreciendo a condenados por narcotráfico, entre ellos 400 por narcotráfico agravado; como si no hubiera habido interferencia dolosa en el caso BTR y destrucción de pruebas, con intervención de altísimas autoridades del Estado bajo la dirección del presidente; como si no hubieran existido los decretos de urgencia sin urgencia real, que permitieron a García manejar dinero sin límites y decidir a dedo los ejecutores de las obras; como si alguien hubiera inventado los documentos que acreditan como hechas obras nunca realizadas de Agua para Todos, que aparecían apadrinadas por el presidente cuando no había nada; etc.

Pero igual que pasó con la matanza de los penales, y otros crímenes masivos o selectivos (caso Rodrigo Franco) de su primer gobierno; las reservas consignadas en el banco mafioso BCCI y la documentación que indica que García manejó al presidente y al gerente del BCR para estas operaciones por las que fueron encarcelados; la triangulación para trasladar parte de los Mirages comprados por el Perú a países árabes, a través de traficantes de armas; la coima del tren eléctrico; el crecimiento exponencial del patrimonio personal de un tipo que dedicó su vida a la política; y tantas cosas más; el hombre del ego colosal sigue moviéndose desfachatado como si las denuncias sobre sus crímenes y corruptelas fueran a rebotar eternamente contra las instituciones del estado condenadas a la impotencia.

Con un tremendo pasivo en contra, García vive obsesionado de su tercera reelección. Y se burla abiertamente de la debilidad del sistema siquiera para investigarlo seriamente, no decimos para acusarlo y enjuiciarlo por delitos evidentes. Pero no es el único que se vacila con la condición de no-investigable, no acusable, no enjuiciable, que han forjado instituciones como la Contraloría, el Ministerio Público, el Poder Judicial y el propio Congreso, donde la fragmentación política termina siempre en el autobloqueo, con distintas maniobras. Es lo que hizo Castañeda con el caso Comunicore, con el simple expediente de “no sabía”, “estaba de vacaciones”, en un asunto que se preparó en mucho tiempo y que ejecutó en varias etapas. Tengo claramente el recuerdo de haber conversado con proveedores del Municipio de Lima, en tiempos de revocatoria, y oírlos decir que irían por “cualquier otro que no fuera Castañeda”, porque este no cobraba diezmos o porcentajes razonables, sino arriba de los 200 mil dólares y le gustaban las obras grandes donde hay más dinero y se puede exigir más.

En todo caso, lo estamos viendo ahora con el super bypass anunciado para el cruce de las avenidas 28 de Julio, Arequipa, República de Chile y Garcilaso de la Vega, propagandeada y empezada a ejecutar con un desprecio increíble a las leyes y normas que regulan este tipo de megaobras, que no pueden hacerse con fondos de otro proyecto, saltarse los estudios técnicos y la aprobación de entidades especializadas, ni decidir traerse al contratista de la obra desmantelada, ni iniciar una campaña masiva de propaganda que parece un intento de ganarse a los medios, negarse a comparecer ante el Congreso y decir que se está en España cuando estaba en Lima, y todo en un acto de prepotencia para recuperar la imagen de “gran constructor”, que parecía que se le había extraviado en medio de la modorra con la que empezó su tercer gobierno.

La Contraloría no está viendo las gruesas trasgresiones del bypass de  Castañeda, como antes no se interesó por controlar la feria de decretos de urgencia o de investigar las obras nunca hechas, el caso Collique y tantos otros. Cuando están ocurriendo los hechos, el señor Fuad Khoury no ve nada, ni en Ancash, ni en Tumbes, ni en el Callao, o como ahora en Lima. Pero cuando había que bombardear a Susana Villarán con un informe sobre la Caja Metropolitana, no concluido ni discutido con los titulares de pliego, escogió el día de su lanzamiento como candidata para empapelarla ante el público y luego olvidar el caso. A Gregorio Santos lo expurgó tres años y le cayó encima en vísperas de las elecciones. Pero a otros que podía investigar como Moreno en el Callao, lo dejó invicto mandando al archivo las denuncias. Ahora Moreno, que no es García, ni Castañeda, ni siquiera Kouri, tiene una cadena de acusaciones fiscales que podría terminar condenándolo.

El sistema anticorrupción peruano es paradójicamente una de las causas del aumento de la corrupción. La Contraloría no controla nada, y se asocia a posteriori a las denuncias de la prensa, presentando a destiempo sus propios “descubrimientos”, que llevan siempre la pregunta por qué no hizo algo antes. La procuraduría anticorrupción se deja llevar fácilmente por el figuretismo y ahora por la insignificancia de su principal exponente. El Ministerio Público tiene desde hace tiempo la consigna de archivar luego de una vista somera, los casos de los grandes ininvestigables, como ocurre reiteradamente con García, Castañeda y otros. El Poder Judicial, salvo el caso Fujimori, no se ha visto aún en el trance de juzgar a los grandes corruptos. Y si Álvarez fue intervenido, fue porque un cargamontón de la gran prensa que parece mover a las instituciones.

El saldo de todo esto es que García se ríe en nuestra cara y se considera el rey de los políticos. Y Castañeda carga con el malhumor que le causa no haber llegado a presidente cuando se lo propuso y usa a la Municipalidad como si le hubieran dado un premio consuelo, que no lo entusiasma, y que pretende dirigir en sus tiempos libres. Mientras la impunidad subsista para algunos que se consideran por encima de los demás, no existirá confianza sobre la justicia peruana y el principio de igualdad ante la ley.

02.03.15
Publicado en Hildebrandt en sus Trece

El censurador

Todos se está acomodando para que García se salga, otra vez, con la suya. Por un lado está la decisión de los jueces que deben decir si está bien que la primera instancia del juez Hugo Velásquez hubiera anulado sin leer, por supuestas deficiencias en las citaciones, el producto de investigaciones de varios años conformado por numerosos informes sobre delitos, infracciones y faltas cometidas durante el segundo gobierno de García.

A esa atrocidad jurídica se añade la consolidación de la alianza entre el Apra y el fujimorismo, reflejada en la votación de censura a la expremier Ana Jara, que a entregado las riendas de una nueva mayoría, aún inestable sobre el Congreso, y que para funcionar de acá a las elecciones tiene que mantener cohesionado su núcleo principal. Por eso, casi no quedan esperanzas que los informes puedan ser convertidos en denuncias ante el Ministerio Público y aún que sobrepasen el nivel de la Comisión sobre Acusaciones Constitucionales.

El ego colosal está tan aliviado por la nueva correlación que han armado con la intervención de la gran prensa (Correo no para de jactarse sobre su papel en el caso de los rastreos y seguimientos) y los dos parlamentarios del APRA y sus aliados naranjas, que ha salido ahora con una afirmación que lo pinta de cuerpo entero. Ahora ya sabemos que la tenebrosa Dini tenía entre sus actividades manejar a la Megacomisión que no habría hecho sino publicar lo que se alcanzaba.

Lo dice así, con el mayor desparpajo, como antes le echaba la culpa de todo, hasta los cambios del clima, a la “reelección conyugal”, sin pruebas, de puro conchudo. Hay varios partidos, incluido el fujimorismo, en la preparación y discusión de los informes de la Megacomisión, asesores técnicos y jurídicos, y nadie vio a la Dini, pero García afirma cualquier cosa como siempre lo ha hecho.

Es una escuela además, porque siendo abogado Mulder dice que el Poder Judicial ya exculpó a García de los flagrantes delitos por lo que fue investigado, cuando sabe que la actuación de Velásquez y la Primera Sala, se han referido en todo momento a procedimientos de citación, que no cambian la naturaleza de los problemas de fondo. Además aún no se conoce el fallo final, pero el “perro de chacra” declara como si el caso estuviera cerrado.  

No hay muchas dudas de que si algún día habrá necesidad de un epitafio para el grandote, la frase que resaltará es la de fue el rey de la impunidad. Y eso que no es un genio, basta leer sus declaraciones en los interrogatorios de la Megacomisión, luego anulados por Velásquez a su pedido, para descubrir al hombre fanfarrón, impulsivo, burlón sin gracia, que puede ser.

Su arte es la improvisación y la invención de la frase hecha, y el poder que le da haber sido dos veces presidente y haber convertido al APRA en un partido de incondicionales buscando un cargo público.

02.04.15
www.rwiener.blogspot.com

miércoles, abril 01, 2015

Sacrificada por la Dini

A Jara pudieron echarla con razón por permitir que en su gabinete se urda un complot contra Petroperú, que está comprometiendo su continuidad, o por la forma oscura como se está manejando el asunto Tía María, o por la Ley Pulpín en la que insistió hasta el último momento, o cualquier otro de los problemas más o menos serios que el Perú ha sufrido en estos últimos meses, pero lo más absurdo y ridículo es que el APRA y el fujimorismo se hayan agarrado del tema de la todopoderosa Dirección Nacional de Inteligencia Dini, que acabamos de saber nos investiga y acopia información sobre nosotros, como si esa no fuera la razón por la que la crearon, para tumbarla y forzar un cambio político.

Varios momentos me han parecido patéticos los congresistas y periodistas que luego de ver su nombre entre los rebuscados en la Sunarp han reaccionado como violados. Cuando todo esto ha sido un plan armado desde comienzos de año, con información de adentro del gobierno y de la Dini, para contar una novela de los perseguidos, que nos convenciese que la aparición de los nombres de todo tipo de personas en las listas de “rastreados” que tenía archivado el gobierno, era el principal problema del país. Después se supo que los rastreos venían desde atrás, con García y Toledo, y a nadie le importó. También que dentro de los chequeados habían autoridades y funcionarios del gobierno, y tampoco se quiso hacer una interpretación sobre el significado de estos “trabajos”.

Alan García, ha declarado ahora, en tono de “reelección conyugal”, que la Dini dirigía a la Megacomisión y sus investigaciones que lo comprometen; mientras Rospigliosi vuelve a insistir que este gobierno no es el que se entregó a la Confiep y reprimió las luchas comunales y ambientales en el 2012, sino el que quería saber dónde iba él, con quién se reunía, porque era su mayor peligro. A mí me rastrearon, como está en los documentos, en el período de García y el de Humala, pero como no tengo nada que ocultar casi no me importa. Pero sí tengo claro que Ollanta Humala traicionó a su pueblo para asociarse con los poderes fácticos. No me digan que perseguía a Rodríguez Pastor, Benavides o Romero, porque si buscaba información sobre ellos, era para mejor servirlos.

A Jara la han echado a partir de un escándalo hinchado que puede ser la tabla de salvación para las investigaciones que afectan a García o a la hija de Fujimori. El que no sabe que le favorece o le perjudica es Toledo que anda más errático que nunca. La caída de Ana Jara, puede ahora resolverse de una manera tecnocrática (Von Hesse, por ejemplo), defensiva (una negociación con la oposición) o un hombre del presidente (Urresti, Cateriano u Otárola) que podría no recibir la confianza del Congreso y forzar su disolución inmediata.

01.04.15

La oposición encabritada

El gobierno de Humala ha servido ampliamente a los intereses de la derecha económica y de su expresión en el Estado, la tecnocracia del MEF, que se ha consolidado en el control del organismo, de dónde parece que nadie puede sacarla, y ha tenido en la mayor parte de su mandato una oposición de derecha parlamentaria difusa, sin propuestas de política alternativa.

Sin embargo, en el penúltimo año de un gobierno sometido, que faltó a casi todas sus promesas y se olvidó de quiénes lo llevaron al poder, se ha empezado a contar otra historia. Ahora resulta que este era un gobierno autoritario que espiaba a los del propio gobierno, a la oposición tan combativa, a los periodistas y a los empresarios. Y todos estábamos frente a una Estado casi policiaco, que ahora se empieza a descubrir.

También aparecen viejas cartas de Humala a Chávez, como si recién nos enterásemos que en diciembre del 2006, Ollanta estuvo en Caracas y tuvo un encuentro con el comandante bolivariano, que fue público y notorio. Y que el actual presidente quería ser considerado parte de la corriente progresista en América Latina (para el 2011 buscó el apoyo de Lula), pero una vez como presidente cambió de aliados no solo nacionales sino internacionales.

Por eso, Lima es hoy uno de los principales centros de conspiración contra Venezuela, Cuba y otros países, y aquí hasta se le quiere obligar al presidente a alinearse a la fuerza con la oposición de derecha venezolana, a lo que Humala ha respondido con evasivas y silencios.

Pero a pesar de todo, el relato se sigue anchando, como si aquí hubiera habido una dura lucha gobierno-derecha,  como si el modelo neoliberal-extractivista hubiera tenido alguna dificultad para desarrollarse después del famoso “Conga va”, y como si Venezuela estuviese como está debido a la ambigüedad de Humala, aunque en el Perú  existan fundaciones que están interviniendo abiertamente en los asuntos de otro país y el gobierno no hace nada.

Uno puede decir que la ficción que ahora quieren pasar por historia, sirve a fines electorales inmediatos, para que la derecha que se cree ganadora polarice con un gobierno fracasado, que les sirvió hasta cierto punto, y del que necesitan tomar distancia. Pero no es solo eso, lo que nos están diciendo además es que lo que le sacaron a Humala es apenas un porcentaje mínimo de los que aspiran a lograr una vez en el poder.

Y esto tiene mucho sentido, cuando en el conato de que la Southern se iba o no del proyecto Tía María por la convulsión social, Alan García ya estaba al frente de su twitter reprochando a Humala perder la inversión, sin mencionar que en su gobierno la “consecuencia” con los intereses de la empresa mexicana trajo tres agricultores muertos y la parálisis de la inversión. Tendríamos que prepararnos para una gran represión si la derecha toma el poder.

31.03.15