A propósito de mi nota “Dos elecciones” (01.02.12), alguien ha repetido la cantinela que los campesinos engañados de los que hablo que en la segunda vuelta del 2011 habían creído sacarse el clavo de la anterior y de tantas otras derrotas, en realidad bien merecen lo que les ha pasado porque solo lograron el 31% en la primera vuelta y por tanto el candidato para seguir en la carrera tuvo que ceder su programa donde estaba eso de la conservación del agua, la revisión de los contratos mineros y otras.
Así que según este ilustrado parecer ganarle a todos los demás partidos y llegar a la vuelta definitoria no genera ningún derecho, y que son los que pierden los que consiguen la opción de colocar sus propuestas bajo el riesgo de ayudar a ganar al que llega en segundo puesto. Con eso se está diciendo que este es un sistema hecho para el trueque de principios por poder. Más aún, si se toma en cuenta que los que pactan son unas cuantas personas del lado de los partidos involucrados sin ninguna consulta con las bases o con los votantes de la primera vuelta.
En el caso específico de Ollanta Humala, la explicación de que se cambió de bando porque “solo tuvo 31% en primera vuelta”, que se escucha a cada rato, es aún más insostenible. De un lado porque él vivió cinco años antes la experiencia de convertir el 30% de primera vuelta en 47.5% de la segunda, teniendo un adversario con mucha más cancha política y de cualquier modo con menos resistencias que Keiko Fujimori, sin dejar su programa.
La pregunta cabe: ¿hubieran votado los electores de Toledo por la hija del dictador al que su líder ayudó a derrocar?, ¿qué fue lo que trajo al “cholo” a sumarse a la campaña de Ollanta?, ¿la “Hoja de Ruta” o el hecho de que sus bases se iban naturalmente al lado del comandante? Ciertamente todos podían entender que se hicieran concesiones y compromisos con el eventual aliado, pero no que se echase al tacho el programa entero para adoptar otro. O era, como dicen algunos, que la asesoría brasileña estaba incómoda desde el principio con el documento de “La Gran Transformación”, e inventó eso de sustituirlo, en vez de precisarlo, con una “Hoja de Ruta”.
En todo caso lo que estamos diciendo es que Ollanta no quería que los campesinos de Huancavelica, Cajamarca o el resto del país, su base popular y su propio partido, entendiesen el viraje por etapas que fue toda la campaña y que aún no termina. Por eso el discurso de “agua sí, oro no”, es de segunda vuelta aunque no figure en la “Hoja de Ruta”, o tantas veces que dijo en reunión de círculos de apoyo a su candidatura que la forma que estaba usando era la única para ganarle a la derecha, pero que después pondría de rodillas a sus enemigos.
Yo no creo que fuera la dinámica de las elecciones la que cambió a Ollanta Humala. Al revés, algún día se aclarará que la reubicación del candidato estuvo por delante de los episodios de la campaña y se justificó en ellos. El 31% que votó en primera vuelta y una importante porción del 20% que se añadió en la segunda fueron vulgarmente estafados. Y es normal que ahora pidan cuentas.
04.02.12
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Raúl Wiener Periodista, Analista Político y Económico peruano. Trabajó en el diario El Observador (1981-1984). Dirigió la revista Amauta (1988-1992), participó del programa Radicales Libres por RBC Televisión en el 2012 y fue director de la revista Miercoles de Política en el 2013. Actualmente es Jefe de la Unidad de Investigación del diario Uno (ex La Primera) desde 2007 y colaborador semanal de la revista Hildebrandt en sus trece.
sábado, febrero 04, 2012
viernes, febrero 03, 2012
La ética y la prensa
Cumpliendo estrictamente con su compromiso de respetar las reglas del Consejo de la Prensa Peruana, el diario LA PRIMERA publicó ayer, al día siguiente de su notificación, en su integridad y sin ningún comentario, la Resolución No. 008-TE/2011del Tribunal de Ética, referida a la queja del señor Ramón Mujica Pinilla con relación a tres artículos en los que se alude a su persona y un aviso que también lo involucra y que es responsabilidad de sus contratantes.
Anteriormente, y por pedido del Tribunal, realicé mis descargos por escrito a la denuncia de Mujica, siendo que soy la persona que investigó y redactó los artículos que se discuten en este caso.
Pero nada de lo dicho puede inhibir nuestro derecho a opinar sobre la sentencia del Tribunal, sobre todo porque en ella no hay una valoración sobre la veracidad de los textos analizados y si existe razón en la queja del señor Mujica.
Efectivamente, el Tribunal declara fundada la demanda en relación a dos de los tres artículos que llevan mi firma porque “ni solicitó la versión del denunciante” (artículo 18 de julio 2011) y porque publicó la rectificación “con comentarios” (artículo del 20 de agosto 2011).
Pero ocurre que el tema original era el del proceso abierto al apoderado de la empresa Promotora Oquendo, que con ese título ordenó destruir ruinas incaicas en la zona de Oquendo suscitando la denuncia penal del Instituto Nacional de Cultura en un proceso que aún no termina.
La nota advierte que entre los socios de esa empresa está el señor Ramón Mujica Pinilla y se pregunta si no es contradictorio que un alto directivo del sector cultura esté vinculado a una empresa, que está siendo acusada de destrucción de patrimonio cultural. Ciertamente no le consultamos si esto era cierto porque los documentos que disponíamos demostraban que sí era verdad, tanto en cuanto a la acusación al procesado como en cuanto a la relación de Mujica con Promotora Oquendo.
El 20 de agosto Mujica Pinilla envió una rectificación que fue publicada en todo lo que concernía al artículo del 18 de julio. Pero en ella, Mujica faltaba a la verdad al decir que su relación con Promotora Oquendo era del año 2007 y en condición de accionista minoritario, aparentemente periférico, cuando su nombre figura en Registros Públicos como socio fundador desde noviembre de 1995, nombrado ese mismo año para ejercer la gerencia general.
Por lo demás, Promotora Oquendo es una empresa familiar de los Mujica Diez Canseco y Mujica Pinilla, encargada de recuperar las tierras del exfundo Oquendo, que fueron asignadas a los campesinos por reforma agraria, para su reventa como terrenos urbanos.
El caso de las ruinas destruidas por el apoderado al que la empresa de los Mujica le entregó todos los poderes, no es sino uno de los graves hechos que ocurren en la zona de Oquendo donde pululan bandas delincuenciales y los falsos sindicatos de construcción civil, amedrentando a la gente y obligándola a dejar sus tierras.
Interesarse por estos temas me parece una obligación del periodismo honesto. Y si el señor Mujica ya renunció a la empresa y fijó su posición ante sus parientes estaría más que encantado de publicarlo.
03.02.12
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Anteriormente, y por pedido del Tribunal, realicé mis descargos por escrito a la denuncia de Mujica, siendo que soy la persona que investigó y redactó los artículos que se discuten en este caso.
Pero nada de lo dicho puede inhibir nuestro derecho a opinar sobre la sentencia del Tribunal, sobre todo porque en ella no hay una valoración sobre la veracidad de los textos analizados y si existe razón en la queja del señor Mujica.
Efectivamente, el Tribunal declara fundada la demanda en relación a dos de los tres artículos que llevan mi firma porque “ni solicitó la versión del denunciante” (artículo 18 de julio 2011) y porque publicó la rectificación “con comentarios” (artículo del 20 de agosto 2011).
Pero ocurre que el tema original era el del proceso abierto al apoderado de la empresa Promotora Oquendo, que con ese título ordenó destruir ruinas incaicas en la zona de Oquendo suscitando la denuncia penal del Instituto Nacional de Cultura en un proceso que aún no termina.
La nota advierte que entre los socios de esa empresa está el señor Ramón Mujica Pinilla y se pregunta si no es contradictorio que un alto directivo del sector cultura esté vinculado a una empresa, que está siendo acusada de destrucción de patrimonio cultural. Ciertamente no le consultamos si esto era cierto porque los documentos que disponíamos demostraban que sí era verdad, tanto en cuanto a la acusación al procesado como en cuanto a la relación de Mujica con Promotora Oquendo.
El 20 de agosto Mujica Pinilla envió una rectificación que fue publicada en todo lo que concernía al artículo del 18 de julio. Pero en ella, Mujica faltaba a la verdad al decir que su relación con Promotora Oquendo era del año 2007 y en condición de accionista minoritario, aparentemente periférico, cuando su nombre figura en Registros Públicos como socio fundador desde noviembre de 1995, nombrado ese mismo año para ejercer la gerencia general.
Por lo demás, Promotora Oquendo es una empresa familiar de los Mujica Diez Canseco y Mujica Pinilla, encargada de recuperar las tierras del exfundo Oquendo, que fueron asignadas a los campesinos por reforma agraria, para su reventa como terrenos urbanos.
El caso de las ruinas destruidas por el apoderado al que la empresa de los Mujica le entregó todos los poderes, no es sino uno de los graves hechos que ocurren en la zona de Oquendo donde pululan bandas delincuenciales y los falsos sindicatos de construcción civil, amedrentando a la gente y obligándola a dejar sus tierras.
Interesarse por estos temas me parece una obligación del periodismo honesto. Y si el señor Mujica ya renunció a la empresa y fijó su posición ante sus parientes estaría más que encantado de publicarlo.
03.02.12
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jueves, febrero 02, 2012
La tecno-burocracia en el poder
El 13 de enero de 2012 el Ministerio de Energía y Minas designó a Luis Enrique Ortigas Cúneo, como viceministro de Energía. Una semana después nombra al ingeniero Gustavo Luyo Velit como viceministro de Minas, pero a los tres días éste renuncia y el cargo queda vacante y Ortigas ejerce actualmente dos viceministerios, en circunstancias en que en ambos frentes se están por decidir cosas cruciales: negociación del Lote 88 con Camisea y presentación del llamado “peritaje internacional” sobre el caso del proyecto Conga.
¿Pero quién es este señor Ortigas que ha acumulado tanto poder en un momento importante para el gobierno? Empecemos por decir que viene de la plana mayor de ProInversión, donde era segundo del Director de Asuntos Sociales, Jorge Merino Tafur, actual ministro de Energía y Minas.
Pero desde septiembre de 2006 hasta el presente Ortigas Cúneo ocupa también una silla en el directorio de Perupetro, junto a un viejo compañero de aventuras, José Abramowitz Delmar, que también ha circulado por ProInversión.
Hay que recordar que en ese directorio de la empresa que dirige las concesiones de Hidrocarburos estuvieron sentados los señores Saba y Químper, actores de los Petroaudios, sin que se sepa si alguna vez hubo diferencias entre ellos.
En septiembre de 2006, El Peruano informó de la renuncia de Ortigas Cúneo a los siguientes cargos: presidente de Electrocentro S.A., Hidrandina S.A., Electronorte S.A., Electronoroeste S.A., lo que significa que fue una especie de zar de las eléctricas del Estado, aunque diez años antes hacia contratos de estabilidad jurídica representando a grupos eléctricos privados.
Don Luis Enrique Ortigas Cúneo parece una perfecta imagen del tecno-burócrata que hoy nos gobierna bajo la batuta del superministro Castilla. Pero hay una historia más complicada en su currículum. Y es que este señor reemplaza en noviembre de 1999, al presidente del Comité Especial del Proyecto Camisea (CECAM) y se convierte así en el conductor del proceso final hacia el contrato de concesión del Lote 88, descubierto por la Shell.
Esa tarea que la cumple del brazo de Abramowitz Delmar, pasa por tres hitos básicos: (a) el 16 de febrero del 2000 (gobierno de Fujimori) se abren los sobres y Ortigas anuncia que Pluspetrol ha ganado la concesión, con lo que empieza a organizarse el consorcio donde entran Hunt y otras empresas no ganadoras; (b) 9 de diciembre del 2000 (gobierno Paniagua) se firma el contrato, con todos los problemas de precios y abastecimiento que conocemos; (c) 7 de septiembre de 2001 (gobierno de Toledo), se forma una Comité de Seguimiento del Proyecto presidido por Ortigas Cúneo.
Algo más: una resolución publicada en El Peruano del 1 de mayo de 2004, indica que Ortigas viaja a México en la fase inicial de negociación de Hunt para vender gas en ese país. Es decir va como aval del Estado.
En agosto de ese año se disuelve el Comité y Ortigas se mueve hacia otros cargos. La pregunta es ¿cómo alguien que tanto tiene que ver con la tragedia del gas peruano está ahora al frente del viceministerio de Energía? Muy simple, se quedó ahí y nadie lo pudo sacar.
02.02.12
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¿Pero quién es este señor Ortigas que ha acumulado tanto poder en un momento importante para el gobierno? Empecemos por decir que viene de la plana mayor de ProInversión, donde era segundo del Director de Asuntos Sociales, Jorge Merino Tafur, actual ministro de Energía y Minas.
Pero desde septiembre de 2006 hasta el presente Ortigas Cúneo ocupa también una silla en el directorio de Perupetro, junto a un viejo compañero de aventuras, José Abramowitz Delmar, que también ha circulado por ProInversión.
Hay que recordar que en ese directorio de la empresa que dirige las concesiones de Hidrocarburos estuvieron sentados los señores Saba y Químper, actores de los Petroaudios, sin que se sepa si alguna vez hubo diferencias entre ellos.
En septiembre de 2006, El Peruano informó de la renuncia de Ortigas Cúneo a los siguientes cargos: presidente de Electrocentro S.A., Hidrandina S.A., Electronorte S.A., Electronoroeste S.A., lo que significa que fue una especie de zar de las eléctricas del Estado, aunque diez años antes hacia contratos de estabilidad jurídica representando a grupos eléctricos privados.
Don Luis Enrique Ortigas Cúneo parece una perfecta imagen del tecno-burócrata que hoy nos gobierna bajo la batuta del superministro Castilla. Pero hay una historia más complicada en su currículum. Y es que este señor reemplaza en noviembre de 1999, al presidente del Comité Especial del Proyecto Camisea (CECAM) y se convierte así en el conductor del proceso final hacia el contrato de concesión del Lote 88, descubierto por la Shell.
Esa tarea que la cumple del brazo de Abramowitz Delmar, pasa por tres hitos básicos: (a) el 16 de febrero del 2000 (gobierno de Fujimori) se abren los sobres y Ortigas anuncia que Pluspetrol ha ganado la concesión, con lo que empieza a organizarse el consorcio donde entran Hunt y otras empresas no ganadoras; (b) 9 de diciembre del 2000 (gobierno Paniagua) se firma el contrato, con todos los problemas de precios y abastecimiento que conocemos; (c) 7 de septiembre de 2001 (gobierno de Toledo), se forma una Comité de Seguimiento del Proyecto presidido por Ortigas Cúneo.
Algo más: una resolución publicada en El Peruano del 1 de mayo de 2004, indica que Ortigas viaja a México en la fase inicial de negociación de Hunt para vender gas en ese país. Es decir va como aval del Estado.
En agosto de ese año se disuelve el Comité y Ortigas se mueve hacia otros cargos. La pregunta es ¿cómo alguien que tanto tiene que ver con la tragedia del gas peruano está ahora al frente del viceministerio de Energía? Muy simple, se quedó ahí y nadie lo pudo sacar.
02.02.12
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miércoles, febrero 01, 2012
Dos elecciones
Para explicar el resultado de la segunda vuelta electoral del 2006, solía contar en los últimos años una historia basada en la experiencia personal de una de mis hijas que vivió el proceso de la votación en una comunidad de Huancavelica. Ella decía que en ese lugar no había más que tres mesas de votación que cerraron antes de la hora porque todo el pueblo ya había ido a votar. La gente se había aglomerado en el local de un restaurante cerca de la carretera donde estaba el único televisor al que tenían acceso y que captaba la señal de un solo canal de televisión: Panamericana, que por entonces estaba en manos de Genaro Delgado Parker, que para la elección había contratado a la empresa Peruana de Opinión Pública POP, casi tan desprestigiada como el provisional administrador de la televisora, y que sería la encargada de dar el flash informativo de las 4 de la tarde.
Así fue. Con casi toda la población reunida ante un televisor, desbordando el espacio del restaurante, se escuchó la noticia de POP: 54% para el APRA de la estrella de Alan García y 46% para la olla del PNP de Ollanta Humala (la encuesta de boca de urna de POP fue la menos aproximada al resultado final que se estableció en 52.6% para García y 47.4% para Humala). Todos se miraron desconcertados, como si se tratara de noticias de otro planeta. Pero no pasó ni diez minutos y llegaron los datos de las actas del distrito donde Ollanta ganaba con un promedio sobre 80%. Entonces se oyó un suspiro de alivio y alguien dijo: ah, es que lo de la televisión es lo de Lima, y los demás asintieron.
Al día siguiente ya no había dudas del triunfo del candidato de Lima y de los sectores acomodados, pero nadie expresó alguna protesta o queja. Se hicieron los hombros para arriba y volvieron a su trabajo, con esa sensación de que no había pasado nada salvo la confirmación de que ellos eran los perdedores de toda la vida. De todo esto yo sacaba tres lecciones: (a) lo lejos que pueden estar las percepciones de la gente de la capital y el país moderno que tienen una opinión mediáticamente condicionada, de los pueblos del interior especialmente la sierra rural y la selva; (b) lo opuesto que se aprecian sus intereses; (c) el contraste entre la arrogancia de los ganadores y el escepticismo de los perdedores.
Traslademos estos apuntes a las elecciones de segunda vuelta del 2011: ¿cómo creen que vivieron los huancavelicanos y de muchos otros lugares del Perú profundo, el resultado final? Obviamente como una victoria de los pobres sobre los ricos y de las provincias sobre el centralismo. Tienen que haber dicho, por fin, esta es nuestra victoria, ya no es que votamos de una forma y la encuesta sale de otra. El 4 de junio tiene que haber sido su momento. Y al día siguiente en vez de resignarse a que todo iba a seguir igual, es muy probable que se hayan sentido fuertes y creído que su voto compacto los colocaba en posición distinta frente a las mineras, los grupos de poder, la burocracia corrupta.
01.02.12
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Así fue. Con casi toda la población reunida ante un televisor, desbordando el espacio del restaurante, se escuchó la noticia de POP: 54% para el APRA de la estrella de Alan García y 46% para la olla del PNP de Ollanta Humala (la encuesta de boca de urna de POP fue la menos aproximada al resultado final que se estableció en 52.6% para García y 47.4% para Humala). Todos se miraron desconcertados, como si se tratara de noticias de otro planeta. Pero no pasó ni diez minutos y llegaron los datos de las actas del distrito donde Ollanta ganaba con un promedio sobre 80%. Entonces se oyó un suspiro de alivio y alguien dijo: ah, es que lo de la televisión es lo de Lima, y los demás asintieron.
Al día siguiente ya no había dudas del triunfo del candidato de Lima y de los sectores acomodados, pero nadie expresó alguna protesta o queja. Se hicieron los hombros para arriba y volvieron a su trabajo, con esa sensación de que no había pasado nada salvo la confirmación de que ellos eran los perdedores de toda la vida. De todo esto yo sacaba tres lecciones: (a) lo lejos que pueden estar las percepciones de la gente de la capital y el país moderno que tienen una opinión mediáticamente condicionada, de los pueblos del interior especialmente la sierra rural y la selva; (b) lo opuesto que se aprecian sus intereses; (c) el contraste entre la arrogancia de los ganadores y el escepticismo de los perdedores.
Traslademos estos apuntes a las elecciones de segunda vuelta del 2011: ¿cómo creen que vivieron los huancavelicanos y de muchos otros lugares del Perú profundo, el resultado final? Obviamente como una victoria de los pobres sobre los ricos y de las provincias sobre el centralismo. Tienen que haber dicho, por fin, esta es nuestra victoria, ya no es que votamos de una forma y la encuesta sale de otra. El 4 de junio tiene que haber sido su momento. Y al día siguiente en vez de resignarse a que todo iba a seguir igual, es muy probable que se hayan sentido fuertes y creído que su voto compacto los colocaba en posición distinta frente a las mineras, los grupos de poder, la burocracia corrupta.
01.02.12
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martes, enero 31, 2012
Otra vez tiembla Ica
Casi se cumple el sombrío pronóstico de que la atención pública volverá seriamente a Ica cuando haya otro terremoto. La medianoche del domingo para el lunes produjo una centena y más de heridos, muchas viviendas destrozadas, y otra vez rondó la pregunta: aparte de las zanjas que están a cargo de los soldados desde hace algunos meses para que algún día pasen las tuberías de agua y las promesas del presidente que viajó personalmente a la zona del sismo de 2007, para decir que ahora sí la reconstrucción sería la prioridad del gobierno, ¿cuál es el proyecto de fondo para sacar al sur chico de la condición de zona de desastre y llevarlo adelante?
Tanto lucir en España y Davos las cifras del crecimiento, que no son sino las de las ventas de los mineros y otros afortunados exportadores, y no poder elementalmente como Estado ordenar tres ciudades de mediano tamaño destruidas hace casi cinco años, puede tomarse como una evidencia de que el modelo económico no sirve para incluir a nadie, ni siquiera a los que las contingencias de la naturaleza han dañado en su vida cotidiana. Más allá de la intención manifiesta del presidente por hacer lo que Alan García no hizo en cuatro años, ¿es realmente consciente de los intereses que han estado en juego en el retardo de la reconstrucción, o tal vez piense pragmáticamente que sólo faltaba alguien más enérgico que diga que se hagan las cosas y se traiga un batallón de reclutas para mover la tierra?, ¿le habrá explicado el ministro Castilla por qué es que no puede disponer del dinero del Estado para lo que considera más urgente porque todo está normado y si no hay base legal no se puede hacer nada?
Hay una cierta metáfora del poder en la continuada tragedia del sur chico: (a) contratos leoninos que el “Estado de derecho” obliga a respetar, en este caso específico los de la concesión de la futura autopista Lima-Ica que hace mucho debería estar terminada y sigue en proceso, pagándose con el palo que se cobra para el peaje de la zona, y el del aeropuerto de Pisco que pasó a manos privadas después del sismo y sigue sin inversiones, estando pendientes la privatización del agua, el puerto y otros, que forman parte de las reales prioridades de Proinversión y el MEF; (b) prioridad del Estado hacia el interés privado más poderoso en la restitución de servicios y nuevas inversiones, que es lo que se ha visto en relación al turismo, la agroindustria y algunos grupos industriales, en desmedro de los pescadores, los pequeños propietarios y los trabajadores; (c) Política asistencialista y de pobres para la mayoría de la gente que aún vive como puede, con la ayuda que puedan darle; (d) inversión estatal insuficiente y lenta como si no existiera el concepto9 de emergencia y otras cosas donde hay mucho más dinero captaran la importancia de los gobiernos.
Lo que se está viendo es que Ica, Pisco y Chincha, no van a volver a ser lo de antes ni con la fanfarronería alanista ni con el voluntarismo ollantista. No porque no se necesite voluntad y energía, sino porque una y otra están condicionadas por las reglas del juego a las que Ollanta se ha sometido para no pelearse con los grupos de poder. El sur chico está entrampado en el mismo punto que el país, y lo que hace que Ollanta no pueda introducir ningún cambio en el país es lo mismo que le impide una reconstrucción exitosa del sur.
31.01.12
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Tanto lucir en España y Davos las cifras del crecimiento, que no son sino las de las ventas de los mineros y otros afortunados exportadores, y no poder elementalmente como Estado ordenar tres ciudades de mediano tamaño destruidas hace casi cinco años, puede tomarse como una evidencia de que el modelo económico no sirve para incluir a nadie, ni siquiera a los que las contingencias de la naturaleza han dañado en su vida cotidiana. Más allá de la intención manifiesta del presidente por hacer lo que Alan García no hizo en cuatro años, ¿es realmente consciente de los intereses que han estado en juego en el retardo de la reconstrucción, o tal vez piense pragmáticamente que sólo faltaba alguien más enérgico que diga que se hagan las cosas y se traiga un batallón de reclutas para mover la tierra?, ¿le habrá explicado el ministro Castilla por qué es que no puede disponer del dinero del Estado para lo que considera más urgente porque todo está normado y si no hay base legal no se puede hacer nada?
Hay una cierta metáfora del poder en la continuada tragedia del sur chico: (a) contratos leoninos que el “Estado de derecho” obliga a respetar, en este caso específico los de la concesión de la futura autopista Lima-Ica que hace mucho debería estar terminada y sigue en proceso, pagándose con el palo que se cobra para el peaje de la zona, y el del aeropuerto de Pisco que pasó a manos privadas después del sismo y sigue sin inversiones, estando pendientes la privatización del agua, el puerto y otros, que forman parte de las reales prioridades de Proinversión y el MEF; (b) prioridad del Estado hacia el interés privado más poderoso en la restitución de servicios y nuevas inversiones, que es lo que se ha visto en relación al turismo, la agroindustria y algunos grupos industriales, en desmedro de los pescadores, los pequeños propietarios y los trabajadores; (c) Política asistencialista y de pobres para la mayoría de la gente que aún vive como puede, con la ayuda que puedan darle; (d) inversión estatal insuficiente y lenta como si no existiera el concepto9 de emergencia y otras cosas donde hay mucho más dinero captaran la importancia de los gobiernos.
Lo que se está viendo es que Ica, Pisco y Chincha, no van a volver a ser lo de antes ni con la fanfarronería alanista ni con el voluntarismo ollantista. No porque no se necesite voluntad y energía, sino porque una y otra están condicionadas por las reglas del juego a las que Ollanta se ha sometido para no pelearse con los grupos de poder. El sur chico está entrampado en el mismo punto que el país, y lo que hace que Ollanta no pueda introducir ningún cambio en el país es lo mismo que le impide una reconstrucción exitosa del sur.
31.01.12
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lunes, enero 30, 2012
Píldora del día siguiente
Dice el presidente Humala en una declaración emitida desde España, que el proyecto Conga ya estaba concebido antes de empezar su gobierno y que él no puede abortar un feto de seis meses, tal vez porque es un cristiano conservador como dijo en las elecciones o porque la ministra de la Mujer ya lo ha convencido que aún en las violaciones se crea una conexión sobrenatural. O sea Conga es un niño al que vamos a querer a pesar de su origen. No entiendo que otro sentido se le puede dar a tamaña explicación.
Pero, vamos, por estos días es que recién la Conga está cumpliendo los seis meses, ya que la verdad histórica es que Newmont Mining aprobó el proyecto exactamente el 27 de julio del 2011, en una reunión extraordinaria de su directorio en la ciudad de Denver, Colorado, en los Estados Unidos, faltaban 24 horas para que Ollanta Humala jurara como presidente y los gerentes de Yanacocha tenían que haber informado que había problemas con nuevo gobernante peruano que había ofrecido a los cajamarquinos cuidar la integridad de las lagunas.
Entonces no era necesario ningún aborto sino una simple pastilla del día siguiente, para volver las cosas a un terreno en el que el gobierno entrante tuviera en sus manos capacidad de negociación. En otras palabras apenas empezando, el nuevo gobierno estaba siendo provocado por una empresa que quería darle el hecho consumado para que el proyecto fuera el que se armó con Alan García. Pero si reclamaba contra ese gesto inamistoso en los primeros días cuando tenía toda la fuerza de la victoria es casi seguro que los inversionistas hubieran aceptado conversar una solución que tomara en cuenta la nueva situación y ola opinión de las comunidades y el pueblo de Cajamarca.
Lo que más me evoca este caso, es lo que ocurrió en los últimos días del fujimorismo y el afán de concretar contra viento y marea, sin presidente (estaba fugado en el Asia), sin vicepresidentes y con ministros en el aire, se sacó la concesión del aeropuerto Jorge Chávez y se dio vida a ese engendro llamado LAP, que nadie sabe quién lo integra y cuánto se lleva del país cada año. Ahí también, el Castilla de la época, Silva Ruete, le dijo a Paniagua que no había base legal para discutir los términos del contrato a pesar de la manera como lo sacaron adelante.
Era un aborto que paralizaría las inversiones. Como todos los cuentos que nos han hecho durante estos años. Pero cualquiera que revise la historia verá que ni la privatización de las eléctricas del 2002 que se dejó sin efecto por el arequipazo, a pesar de que se decía que sin privatización el presupuesto se desfinanciaba; ni la paralización del proyecto del Cerro Quillish, por la protesta cajamarquina, que también se decía que espantaría las inversiones y a Yanacocha; ni las leyes de la selva que fue derogadas después del baguazo, que según la ministra haría volar el TLC; tuvieron ningún efecto sobre el flujo de inversiones ni en el sistema legal peruano.
No hubo aborto en una sola palabra, tal vez hubo otro tipo de alumbramiento si se quiere insistir en la metáfora. Y ese país que se quería hacer respetar le dio su respaldo a Ollanta, que ahora anda por el mundo asegurando que va a cuidar de los embarazos de gobiernos anteriores, aún los contra natura.
29.01.12
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Pero, vamos, por estos días es que recién la Conga está cumpliendo los seis meses, ya que la verdad histórica es que Newmont Mining aprobó el proyecto exactamente el 27 de julio del 2011, en una reunión extraordinaria de su directorio en la ciudad de Denver, Colorado, en los Estados Unidos, faltaban 24 horas para que Ollanta Humala jurara como presidente y los gerentes de Yanacocha tenían que haber informado que había problemas con nuevo gobernante peruano que había ofrecido a los cajamarquinos cuidar la integridad de las lagunas.
Entonces no era necesario ningún aborto sino una simple pastilla del día siguiente, para volver las cosas a un terreno en el que el gobierno entrante tuviera en sus manos capacidad de negociación. En otras palabras apenas empezando, el nuevo gobierno estaba siendo provocado por una empresa que quería darle el hecho consumado para que el proyecto fuera el que se armó con Alan García. Pero si reclamaba contra ese gesto inamistoso en los primeros días cuando tenía toda la fuerza de la victoria es casi seguro que los inversionistas hubieran aceptado conversar una solución que tomara en cuenta la nueva situación y ola opinión de las comunidades y el pueblo de Cajamarca.
Lo que más me evoca este caso, es lo que ocurrió en los últimos días del fujimorismo y el afán de concretar contra viento y marea, sin presidente (estaba fugado en el Asia), sin vicepresidentes y con ministros en el aire, se sacó la concesión del aeropuerto Jorge Chávez y se dio vida a ese engendro llamado LAP, que nadie sabe quién lo integra y cuánto se lleva del país cada año. Ahí también, el Castilla de la época, Silva Ruete, le dijo a Paniagua que no había base legal para discutir los términos del contrato a pesar de la manera como lo sacaron adelante.
Era un aborto que paralizaría las inversiones. Como todos los cuentos que nos han hecho durante estos años. Pero cualquiera que revise la historia verá que ni la privatización de las eléctricas del 2002 que se dejó sin efecto por el arequipazo, a pesar de que se decía que sin privatización el presupuesto se desfinanciaba; ni la paralización del proyecto del Cerro Quillish, por la protesta cajamarquina, que también se decía que espantaría las inversiones y a Yanacocha; ni las leyes de la selva que fue derogadas después del baguazo, que según la ministra haría volar el TLC; tuvieron ningún efecto sobre el flujo de inversiones ni en el sistema legal peruano.
No hubo aborto en una sola palabra, tal vez hubo otro tipo de alumbramiento si se quiere insistir en la metáfora. Y ese país que se quería hacer respetar le dio su respaldo a Ollanta, que ahora anda por el mundo asegurando que va a cuidar de los embarazos de gobiernos anteriores, aún los contra natura.
29.01.12
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sábado, enero 28, 2012
Davos y Humala
Con el fondo de los Alpes suizos y después de pagar un abono de 300 mil dólares por derecho de participación, las élites dueñas del mundo se reúnen para asistir a la única pasarela de presidentes que existe.
A Davos llegan, cada año, políticos de todo el mundo para buscar inversiones que se supone son las que sostendrán el crecimiento de sus economías y el éxito de sus gestiones. Por eso todos llegan vendiendo éxitos y cifras para impresionar a un auditorio de gente que jamás va a ser impresionada.
Obviamente los multimillonarios de Davos están ahí para preguntar por los niveles de regulación, impuestos, salarios, control social, de los países que se venden en la vitrina. Pero eso no quiere decir que van a poner dinero en el país del presidente interrogado, sino una mera confirmación de que están hablando con alguien de los suyos.
Otro es el asunto de los países que vienen con el discurso de que son la excepción respecto al resto y por tanto el destino ideal de los próximos proyectos transnacionales, sobre todo en tiempos de crisis cuando el retorno de la inversión en Europa y Estados Unidos es significativamente más lento que antes.
Chile vendió por muchos años su “modelo”, frente a la crisis del resto de América Latina y de nuestros similares en el resto del planeta. Los vecinos sureños alardeaban –a la manera como lo hace ahora Alan García y ha ido contagiando poco a poco a Humala-, de ser los únicos que estaban camino del desarrollo, los que más crecen y los más estables, y con ello se convirtieron por un tiempo en los engreídos del Foro Económico de Davos que podían medir con la vara chilena a otras economías en desarrollo.
Pero ese entusiasmo ya pasó. Tanto porque Chile nunca alcanzó la autonomía de mercado, la capacidad tecnológica y la cohesión social necesarias para constituirse como un país de primer mundo, y poco a poco ha agotado el impulso inicial mostrando brechas sociales que no aparecían ante a la vista. Para el mundo del desarrollo, este momento debe ser, además, el menos propicio para prestar atención a las pequeñas naciones que buscan algún lugar en los asientos de atrás de la combi de los países ricos.
Mucho más importante en la agenda de Davos deben ser: (a) si los países emergentes y grandes exportadores, seguirán creciendo y no se replegarán hacia adentro de sus fronteras; (b) si los bancos podrán volver a prestar para proyectos de largo plazo en un contexto de recesión y de dificultades para recuperar buena parte de sus créditos; (c) si la crisis política y social de los países centrales se profundiza como consecuencia de los programas de ajuste y estabilización; (d) si se produce una caída general de precios y empleo y arranca una depresión.
En ese ambiente cargado de incertidumbre y pesimismo alguien le ha dicho al presidente peruano que este es el buen momento para llegar, luego de haberse batido por Conga, haber apelado contra la no exportación del gas del lote 88 y ahora haberle ofrecido a España que la renovación de Telefónica se hará así nos deba y no quiera pagar 2 mil 400 millones (casi todo el gravamen minero). Ya está hecha la buena letra para pasar delante de los más ricos del Planeta y decirles que el Perú es el país que les conviene.
Aunque nos tememos que van a ser pocos los que le tomen atención al detalle.
28.01.12
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A Davos llegan, cada año, políticos de todo el mundo para buscar inversiones que se supone son las que sostendrán el crecimiento de sus economías y el éxito de sus gestiones. Por eso todos llegan vendiendo éxitos y cifras para impresionar a un auditorio de gente que jamás va a ser impresionada.
Obviamente los multimillonarios de Davos están ahí para preguntar por los niveles de regulación, impuestos, salarios, control social, de los países que se venden en la vitrina. Pero eso no quiere decir que van a poner dinero en el país del presidente interrogado, sino una mera confirmación de que están hablando con alguien de los suyos.
Otro es el asunto de los países que vienen con el discurso de que son la excepción respecto al resto y por tanto el destino ideal de los próximos proyectos transnacionales, sobre todo en tiempos de crisis cuando el retorno de la inversión en Europa y Estados Unidos es significativamente más lento que antes.
Chile vendió por muchos años su “modelo”, frente a la crisis del resto de América Latina y de nuestros similares en el resto del planeta. Los vecinos sureños alardeaban –a la manera como lo hace ahora Alan García y ha ido contagiando poco a poco a Humala-, de ser los únicos que estaban camino del desarrollo, los que más crecen y los más estables, y con ello se convirtieron por un tiempo en los engreídos del Foro Económico de Davos que podían medir con la vara chilena a otras economías en desarrollo.
Pero ese entusiasmo ya pasó. Tanto porque Chile nunca alcanzó la autonomía de mercado, la capacidad tecnológica y la cohesión social necesarias para constituirse como un país de primer mundo, y poco a poco ha agotado el impulso inicial mostrando brechas sociales que no aparecían ante a la vista. Para el mundo del desarrollo, este momento debe ser, además, el menos propicio para prestar atención a las pequeñas naciones que buscan algún lugar en los asientos de atrás de la combi de los países ricos.
Mucho más importante en la agenda de Davos deben ser: (a) si los países emergentes y grandes exportadores, seguirán creciendo y no se replegarán hacia adentro de sus fronteras; (b) si los bancos podrán volver a prestar para proyectos de largo plazo en un contexto de recesión y de dificultades para recuperar buena parte de sus créditos; (c) si la crisis política y social de los países centrales se profundiza como consecuencia de los programas de ajuste y estabilización; (d) si se produce una caída general de precios y empleo y arranca una depresión.
En ese ambiente cargado de incertidumbre y pesimismo alguien le ha dicho al presidente peruano que este es el buen momento para llegar, luego de haberse batido por Conga, haber apelado contra la no exportación del gas del lote 88 y ahora haberle ofrecido a España que la renovación de Telefónica se hará así nos deba y no quiera pagar 2 mil 400 millones (casi todo el gravamen minero). Ya está hecha la buena letra para pasar delante de los más ricos del Planeta y decirles que el Perú es el país que les conviene.
Aunque nos tememos que van a ser pocos los que le tomen atención al detalle.
28.01.12
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No hay base legal para los cambios
Dicen que las palabras favoritas del ministro Castilla son: “para eso no hay base legal”, y con ellas ha frenado iniciativas del presidente y sus ministros, poniendo al MEF como el centro del Estado que dice lo que se puede o se puede hacer de acuerdo a las bases legales existentes y vigentes los últimos veinte años.
Esta versión, confirmada con varias fuentes, sirve además para volver a afirmar que el neoliberalismo no es un asunto de economía, sino de contratos y normas que los sostienen, lo que explica porque hay tantos abogados en posiciones claves del ministerio del Jr. Junín, y tantos otros en las gerencias de grandes empresas y en las entidades que hacen lobby entre inversionistas, medios de comunicación y Estado.
Efectivamente durante dos décadas, el MEF asesorado por el FMI, Banco Mundial y otros, han promovido una base legal para que no haya base legal para los cambios. La Constitución de 1993 y las leyes post-golpe que la precedieron y fueron convalidadas por el CCD, fueron las piedras angulares del edificio inmovilista, luego vinieron los TLC y otros compromisos que decían textualmente lo que no podía modificarse.
Como alardearon varios ministros de anteriores gobiernos, de lo que se trataba era de impedir que apareciera un radical antisistema, cuestionando todo y queriendo volver a épocas de grandes reformas y nacionalizaciones. Para eso definitivamente se crearon mil cerrojos que ahora se definen con la fórmula “no hay base legal”; y para garantizar que el nuevo presidente lo tenga siempre bien presente es que hubo la batahola que todos vimos para que el ministerio de Economía quedara en manos confiables.
Claro que aquí es donde uno empieza entender las cosas y a darse cuenta que Castilla no es un ministro de Humala. Tal vez Humala sea un presidente de Castilla. Pero lo fundamental es que el hombre del MEF, era desde el primer día la cabecera de playa de los que piensan que toda la legalidad se ha hecho para sus negocios e intereses. Por cierto, desde el 28 de julio de 2011 para acá, la cabecera inicial ha multiplicado su influencia.
Y una de las maneras de apreciar esto es seguir al presidente en sus entrevistas, cuando quiere dar como explicación para lo que hace al Estado de derecho, a los acuerdos de anteriores de gobierno y a los riesgos de que el Perú termine enjuiciado por el CIADI.
Ese cumplidor eficaz de las bases legales existentes ni se pregunta al servicio de quién han sido construidas las normas y sobre la posibilidad de cambiarlas. No se acuerda tampoco cuando se refería a la Constitución fujimorista tildándola de delincuencial por su origen golpista y sus contenido pro-corrupción, y cuando ordenaba a los congresistas y militantes nacionalistas resistir el TLC.
Cierto que haberse levantado en Locumba, haber recorrido el país decenas de veces, haber puesto en movimiento a millares de nacionalistas en todo el Perú, haber conquistado los votos de millones de personas, haber firmado numerosos documentos programáticos para alcanzar el poder, haber soportado la guerra sucia de la derecha, suena como a demasiado para que después aparezca un tecnócrata atildado con aval de la CAF, para decirle que no hay base legal para todo lo que tenía pensado.
Y el presidente no atine a otra cosa que contestar: “así es el Estado de derecho”.
28.01.12
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Esta versión, confirmada con varias fuentes, sirve además para volver a afirmar que el neoliberalismo no es un asunto de economía, sino de contratos y normas que los sostienen, lo que explica porque hay tantos abogados en posiciones claves del ministerio del Jr. Junín, y tantos otros en las gerencias de grandes empresas y en las entidades que hacen lobby entre inversionistas, medios de comunicación y Estado.
Efectivamente durante dos décadas, el MEF asesorado por el FMI, Banco Mundial y otros, han promovido una base legal para que no haya base legal para los cambios. La Constitución de 1993 y las leyes post-golpe que la precedieron y fueron convalidadas por el CCD, fueron las piedras angulares del edificio inmovilista, luego vinieron los TLC y otros compromisos que decían textualmente lo que no podía modificarse.
Como alardearon varios ministros de anteriores gobiernos, de lo que se trataba era de impedir que apareciera un radical antisistema, cuestionando todo y queriendo volver a épocas de grandes reformas y nacionalizaciones. Para eso definitivamente se crearon mil cerrojos que ahora se definen con la fórmula “no hay base legal”; y para garantizar que el nuevo presidente lo tenga siempre bien presente es que hubo la batahola que todos vimos para que el ministerio de Economía quedara en manos confiables.
Claro que aquí es donde uno empieza entender las cosas y a darse cuenta que Castilla no es un ministro de Humala. Tal vez Humala sea un presidente de Castilla. Pero lo fundamental es que el hombre del MEF, era desde el primer día la cabecera de playa de los que piensan que toda la legalidad se ha hecho para sus negocios e intereses. Por cierto, desde el 28 de julio de 2011 para acá, la cabecera inicial ha multiplicado su influencia.
Y una de las maneras de apreciar esto es seguir al presidente en sus entrevistas, cuando quiere dar como explicación para lo que hace al Estado de derecho, a los acuerdos de anteriores de gobierno y a los riesgos de que el Perú termine enjuiciado por el CIADI.
Ese cumplidor eficaz de las bases legales existentes ni se pregunta al servicio de quién han sido construidas las normas y sobre la posibilidad de cambiarlas. No se acuerda tampoco cuando se refería a la Constitución fujimorista tildándola de delincuencial por su origen golpista y sus contenido pro-corrupción, y cuando ordenaba a los congresistas y militantes nacionalistas resistir el TLC.
Cierto que haberse levantado en Locumba, haber recorrido el país decenas de veces, haber puesto en movimiento a millares de nacionalistas en todo el Perú, haber conquistado los votos de millones de personas, haber firmado numerosos documentos programáticos para alcanzar el poder, haber soportado la guerra sucia de la derecha, suena como a demasiado para que después aparezca un tecnócrata atildado con aval de la CAF, para decirle que no hay base legal para todo lo que tenía pensado.
Y el presidente no atine a otra cosa que contestar: “así es el Estado de derecho”.
28.01.12
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viernes, enero 27, 2012
29 años de Uchuraccay
Los días más largos de mi vida los empecé a vivir la tarde del sábado 29 de enero de 1983, cuando el chofer del diario ingresó a mi casa aprovechando que la puerta estaba abierta por el intenso calor de esos días. Estaba agitado y entre jadeos me dijo que había ocurrido una desgracia en Ayacucho y que Jorge Luis Mendívil, mi amigo personal, estaba muerto, mientras que el fotógrafo Retto estaba herido.
Salí tropezándome conmigo mismo mientras reclamaba más información que el amable señor que había venido a recogerme no tenía. Unas horas antes me había despedido hasta el lunes, y el gordo Tirado me había dicho casi caminando que el fiscal de la Nación había hecho declaraciones llegando de Ayacucho sobre la posible desaparición de unos periodistas, y que nadie sabía del paradero de nuestros compañeros. Le contesté que seguro estaban en una misión y que ya se comunicarían.
El diario “El Observador” tenía sus oficinas de redacción en la avenida Pershing en Jesús María. Cuando llegué, los cables comunicaban de un enfrentamiento en el que se hablaba de muertos y heridos. Todo era confuso. ¿Quién informaba?, ¿cómo sabían que eran periodistas? ¿Cuál era el motivo del ataque? Una semana antes un grupo senderista fue ajusticiado en las alturas de Iquicha en Huanta, por una montonera popular que se habría cobrado así algunos abusos sufridos de parte de las columnas subversivas que intentaban imponer su ley. Este hecho fue presentado como el comienzo del levantamiento campesino contra el terror y fue felicitado por el presidente Belaunde.
Los periodistas de “El Observador”, “Diario de Marka”, “La República” y la revista “Oiga”, buscaban información real sobre estos hechos porque desconfiaban de la versión oficial. Por eso emprendieron la marcha que les costó la vida. Pero eso solo lo sabían ellos, y si lo sabía alguien más era por una infiltración, y en tal caso cobrarían valor las más siniestras hipótesis. El sábado 29 de enero estaba a tres días del momento de la partida de los viajeros y de las últimas noticias sobre su existencia. Pero esa noche, en medio del desconcierto, llegó a la redacción el ministro de Trabajo, periodista y amigo de la vieja guardia del diario, Alfonso Grados Bertorini, que sin ningún preámbulo nos expresó sus condolencias a nombre del gobierno. Ellos ya lo sabían: todos estaban muertos y habían sido masacrados por una lamentable confusión de los comuneros que los creyeron senderistas.
Al día siguiente, el general Noel nos recibió en su cuartel (donde ocurrieron tantos episodios truculentos) y dijo que había cuatro tumbas visualizadas desde el aire en la comunidad de Uchuraccay y se presumía que contenían dos cuerpos cada uno y que posiblemente serían los ocho periodistas desaparecidos. Nos invitó al desentierro pero ni él, ni ningún oficial importante nos acompañaron. Siempre me pregunté cómo es que el gobierno ya sabía que había ocho periodistas muertos ahí metidos. Y ¿por qué Noel nos envió con jueces y fiscales a averiguar lo que estaba guardado bajo la tierra?
¿Aparentemente a los periodistas de Lima, nos teatralizaron una escena de desentierro de cuerpos que ya habían sido movidos varias veces y cuando todas las evidencias estaban en manos de los uniformados? Empezaba una guerra en la que muy pocas veces se logró distinguir la verdad de los intereses de los combatientes.
27.01.12
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Salí tropezándome conmigo mismo mientras reclamaba más información que el amable señor que había venido a recogerme no tenía. Unas horas antes me había despedido hasta el lunes, y el gordo Tirado me había dicho casi caminando que el fiscal de la Nación había hecho declaraciones llegando de Ayacucho sobre la posible desaparición de unos periodistas, y que nadie sabía del paradero de nuestros compañeros. Le contesté que seguro estaban en una misión y que ya se comunicarían.
El diario “El Observador” tenía sus oficinas de redacción en la avenida Pershing en Jesús María. Cuando llegué, los cables comunicaban de un enfrentamiento en el que se hablaba de muertos y heridos. Todo era confuso. ¿Quién informaba?, ¿cómo sabían que eran periodistas? ¿Cuál era el motivo del ataque? Una semana antes un grupo senderista fue ajusticiado en las alturas de Iquicha en Huanta, por una montonera popular que se habría cobrado así algunos abusos sufridos de parte de las columnas subversivas que intentaban imponer su ley. Este hecho fue presentado como el comienzo del levantamiento campesino contra el terror y fue felicitado por el presidente Belaunde.
Los periodistas de “El Observador”, “Diario de Marka”, “La República” y la revista “Oiga”, buscaban información real sobre estos hechos porque desconfiaban de la versión oficial. Por eso emprendieron la marcha que les costó la vida. Pero eso solo lo sabían ellos, y si lo sabía alguien más era por una infiltración, y en tal caso cobrarían valor las más siniestras hipótesis. El sábado 29 de enero estaba a tres días del momento de la partida de los viajeros y de las últimas noticias sobre su existencia. Pero esa noche, en medio del desconcierto, llegó a la redacción el ministro de Trabajo, periodista y amigo de la vieja guardia del diario, Alfonso Grados Bertorini, que sin ningún preámbulo nos expresó sus condolencias a nombre del gobierno. Ellos ya lo sabían: todos estaban muertos y habían sido masacrados por una lamentable confusión de los comuneros que los creyeron senderistas.
Al día siguiente, el general Noel nos recibió en su cuartel (donde ocurrieron tantos episodios truculentos) y dijo que había cuatro tumbas visualizadas desde el aire en la comunidad de Uchuraccay y se presumía que contenían dos cuerpos cada uno y que posiblemente serían los ocho periodistas desaparecidos. Nos invitó al desentierro pero ni él, ni ningún oficial importante nos acompañaron. Siempre me pregunté cómo es que el gobierno ya sabía que había ocho periodistas muertos ahí metidos. Y ¿por qué Noel nos envió con jueces y fiscales a averiguar lo que estaba guardado bajo la tierra?
¿Aparentemente a los periodistas de Lima, nos teatralizaron una escena de desentierro de cuerpos que ya habían sido movidos varias veces y cuando todas las evidencias estaban en manos de los uniformados? Empezaba una guerra en la que muy pocas veces se logró distinguir la verdad de los intereses de los combatientes.
27.01.12
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Ollanta no es de izquierda ni de derecha
Como el presidente no es de izquierda puede tirar cualquier día al tacho el Plan de Gobierno trabajado por encargo suyo, que aún sigue colgado en la página Web de su partido y en los archivos del JNE; echar a un lado a los equipos técnicos que ayudaron a elaborarlo; despachar en un solo viaje a los ministros, viceministros y asesores progresistas de su gobierno; declarar que lo que se firmó para constituir Gana Perú, no tiene la menor importancia porque todo era para las elecciones y tal vez esté pensando más bien que le hizo un favor a los partidos izquierdistas que ahora tienen algunos parlamentarios y si no tienen más es porque les falta apoyo popular.
Pero, como el presidente tampoco es de derecha y, como dice, no ve con simpatía a este sector político puede trabajar tranquilo con un fujimorista confeso como Valdés en la Presidencia del Consejo de Ministros o con un garante del inmovilismo económico como Castilla y sus clones que ya andan por varios ministerios, y dejar las puertas abiertas de Palacio para que entren y salgan los representantes de las mineras y otras grandes empresas que desean invertir por el Perú y por sus propios bolsillos.
Como no es de izquierda, Ollanta puede volar a Caracas abrazarse con Chávez y regalarle un libro sobre Velasco, sin que nadie tenga que buscarle significados ocultos a este periplo. Pero como no es de derecha, aunque lo parezca, a los pocos días se puede mudar hacia España para ser el primer gobernante latinoamericano en saludar a Rajoy y anunciar una apertura entusiasta a las inversiones españolas precisamente cuando se está renegociando si se queda la Telefónica. Y eso de conseguir nuevas inversiones ibéricas en estos tiempos de crisis, sólo se lo puede creer Alan García, aunque esté nuevamente en los avisos de bienvenida del nuevo mandatario peruano. Más aún de Madrid se va a la meca del neoliberalismo en Davos-Suiza, y la propaganda que lo precede indica que la economía peruana es estable y exitosa desde 1990 y que el presidente Humala es la continuidad de un modelo contra el que se alzó militarmente hace 12 años.
Respecto a Conga, el presidente ha confirmado que no es de izquierda porque respeta el Estado de derecho y cumple contra sus propias promesas, lo pactado por García, Toledo y Fujimori, y si hace un “peritaje internacional”, es para confirmar que los temores de la población de Cajamarca no tienen fundamento y que como dice el premier el proyecto empieza a ejecutarse en marzo, mientras Yanacocha nos atosiga de publicidad en la que todos los peruanos desde el momento de nacer llevamos el casco minero, porque todos vivimos de ellos.
O sea, por donde se le mire, Ollanta nunca fue de izquierda, ni de derecha, ni de centro, sino de abajo, aunque ahora esté arriba. Más aún cuando era netamente de abajo, es decir no había ganado la elecciones, parecía de izquierda, tenía amigos de izquierda, programa de izquierda y bases populares; pero cuando llegó al puesto más elevado de la nación empezó a parecer de derecha; echó a sus viejos amigos y se buscó otros entre los que no votaron por él y se preparaban para bombardear su gobierno; se compró el programa de sus predecesores y demostró que puede pelearse aún con las bases que más creyeron en él.
Todo está sumamente claro y no entiendo porqué tiene que venir el director de un diario de España para darle otra vuelta a esta misma cuestión.
26.01.12
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Pero, como el presidente tampoco es de derecha y, como dice, no ve con simpatía a este sector político puede trabajar tranquilo con un fujimorista confeso como Valdés en la Presidencia del Consejo de Ministros o con un garante del inmovilismo económico como Castilla y sus clones que ya andan por varios ministerios, y dejar las puertas abiertas de Palacio para que entren y salgan los representantes de las mineras y otras grandes empresas que desean invertir por el Perú y por sus propios bolsillos.
Como no es de izquierda, Ollanta puede volar a Caracas abrazarse con Chávez y regalarle un libro sobre Velasco, sin que nadie tenga que buscarle significados ocultos a este periplo. Pero como no es de derecha, aunque lo parezca, a los pocos días se puede mudar hacia España para ser el primer gobernante latinoamericano en saludar a Rajoy y anunciar una apertura entusiasta a las inversiones españolas precisamente cuando se está renegociando si se queda la Telefónica. Y eso de conseguir nuevas inversiones ibéricas en estos tiempos de crisis, sólo se lo puede creer Alan García, aunque esté nuevamente en los avisos de bienvenida del nuevo mandatario peruano. Más aún de Madrid se va a la meca del neoliberalismo en Davos-Suiza, y la propaganda que lo precede indica que la economía peruana es estable y exitosa desde 1990 y que el presidente Humala es la continuidad de un modelo contra el que se alzó militarmente hace 12 años.
Respecto a Conga, el presidente ha confirmado que no es de izquierda porque respeta el Estado de derecho y cumple contra sus propias promesas, lo pactado por García, Toledo y Fujimori, y si hace un “peritaje internacional”, es para confirmar que los temores de la población de Cajamarca no tienen fundamento y que como dice el premier el proyecto empieza a ejecutarse en marzo, mientras Yanacocha nos atosiga de publicidad en la que todos los peruanos desde el momento de nacer llevamos el casco minero, porque todos vivimos de ellos.
O sea, por donde se le mire, Ollanta nunca fue de izquierda, ni de derecha, ni de centro, sino de abajo, aunque ahora esté arriba. Más aún cuando era netamente de abajo, es decir no había ganado la elecciones, parecía de izquierda, tenía amigos de izquierda, programa de izquierda y bases populares; pero cuando llegó al puesto más elevado de la nación empezó a parecer de derecha; echó a sus viejos amigos y se buscó otros entre los que no votaron por él y se preparaban para bombardear su gobierno; se compró el programa de sus predecesores y demostró que puede pelearse aún con las bases que más creyeron en él.
Todo está sumamente claro y no entiendo porqué tiene que venir el director de un diario de España para darle otra vuelta a esta misma cuestión.
26.01.12
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miércoles, enero 25, 2012
El pensamiento Gonzalo
El 2 de marzo de 1982 un destacamento de Sendero Luminoso asaltó la cárcel de Ayacucho y logró liberar a 70 de sus presos luego de un combate de media hora en la que perdieron la vida diez atacantes y dos guardias republicanos. Esta acción que fue la más importante del período inicial de la guerra tuvo un tremendo impacto en el país, condujo al primer acto grosero de guerra sucia con la ejecución de tres senderistas heridos en el hospital regional e inició la controversia sobre la intervención del Ejército que había mantenido sus fuerzas acuarteladas a corta distancia mientras se desarrollaba el ataque.
Sendero había aparecido por primera vez en una operación militar exitosa apoderándose de un objetivo de alto valor político. Pero cuando todo el mundo imaginaba que el llamado presidente Gonzalo estaba celebrando con sus camaradas el golpe, lo que realmente estaba ocurriendo era que en algún lugar de Ayacucho se reunían los dirigentes de Sendero para oír a su jefe quejarse despiadadamente por el incumplimiento del plan. El responsable militar había dispuesto un ataque por flancos para reducir sus pérdidas, y “Gonzalo” había ordenado un avance frontal que no se cumplió.
Un día antes, se había intentado tomar la misma cárcel pero los dispositivos fallaron y los presos que tenían orden de amotinarse para distraer a la guardia fueron duramente reprimidos. Increíblemente Guzmán exigió insistir en la toma 24 horas después, con el resultado que ya ha sido señalado. Los senderistas entonces creían que merecían una felicitación por atreverse a ejecutar un proyecto temerario por donde se le viera, evitando sufrir una masacre. Estaban equivocados. El autor del “pensamiento Gonzalo”, fue implacable con la vacilación ante el riesgo de muerte. La revolución requería una cuota continua de sangre. Lo que esto significaba se vería más tarde en los penales y otros episodios de la guerra en los siguientes años
¿Cómo explicar el razonamiento que estaba detrás de la brutal “crítica y autocrítica” del líder senderista a los vencedores del campo de batalla? Creo que habían tres razones convergentes: (a) preparar a sus cuadros para la muerte (la de ellos y la de los demás); (b) evitar el surgimiento de un liderazgo militar competitivo; (c) construir una lógica de cohesión entre sus militantes que terminaban dispuestos a desafiar los más elementales principios de sobrevivencia.
Escribo todo esto para ayudar a pensar porqué un grupo que sabe la enorme resistencia que va a enfrentar en el proceso a tratar de alcanzar su objetivo de amnistía e incorporación a la actividad legal decide un ataque frontal, mostrando a cara descubierta a dirigentes y militantes, cerrando filas en torno a una propuesta descabellada: ser inscritos como partido del “pensamiento Gonzalo”, cuando el razonamiento más elemental indicaría que para lograr un registro e infiltrarse en el sistema, deberían hacerlo con fórmulas mucho más discretas.
¿Por qué han querido ser Sendero Luminoso ante el JNE? Uno puede pensar que es para no ser inscritos y usar la bandera de rechazo a su legalidad para ganar más adeptos. También que Guzmán quiere que sus seguidores no se subordinen nunca a otro pensamiento. Finalmente que prima otra vez la idea de cohesionar antes que proteger a su propia militancia. Si todo esto es verdad, Sendero ha cambiado poco aunque ahora actúe sin armas.
Un relato dramático de estos hechos se encuentra en el libro “Sendero, historia de la guerra milenaria en Perú” de Gustavo Gorriti.
25.01.12
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Sendero había aparecido por primera vez en una operación militar exitosa apoderándose de un objetivo de alto valor político. Pero cuando todo el mundo imaginaba que el llamado presidente Gonzalo estaba celebrando con sus camaradas el golpe, lo que realmente estaba ocurriendo era que en algún lugar de Ayacucho se reunían los dirigentes de Sendero para oír a su jefe quejarse despiadadamente por el incumplimiento del plan. El responsable militar había dispuesto un ataque por flancos para reducir sus pérdidas, y “Gonzalo” había ordenado un avance frontal que no se cumplió.
Un día antes, se había intentado tomar la misma cárcel pero los dispositivos fallaron y los presos que tenían orden de amotinarse para distraer a la guardia fueron duramente reprimidos. Increíblemente Guzmán exigió insistir en la toma 24 horas después, con el resultado que ya ha sido señalado. Los senderistas entonces creían que merecían una felicitación por atreverse a ejecutar un proyecto temerario por donde se le viera, evitando sufrir una masacre. Estaban equivocados. El autor del “pensamiento Gonzalo”, fue implacable con la vacilación ante el riesgo de muerte. La revolución requería una cuota continua de sangre. Lo que esto significaba se vería más tarde en los penales y otros episodios de la guerra en los siguientes años
¿Cómo explicar el razonamiento que estaba detrás de la brutal “crítica y autocrítica” del líder senderista a los vencedores del campo de batalla? Creo que habían tres razones convergentes: (a) preparar a sus cuadros para la muerte (la de ellos y la de los demás); (b) evitar el surgimiento de un liderazgo militar competitivo; (c) construir una lógica de cohesión entre sus militantes que terminaban dispuestos a desafiar los más elementales principios de sobrevivencia.
Escribo todo esto para ayudar a pensar porqué un grupo que sabe la enorme resistencia que va a enfrentar en el proceso a tratar de alcanzar su objetivo de amnistía e incorporación a la actividad legal decide un ataque frontal, mostrando a cara descubierta a dirigentes y militantes, cerrando filas en torno a una propuesta descabellada: ser inscritos como partido del “pensamiento Gonzalo”, cuando el razonamiento más elemental indicaría que para lograr un registro e infiltrarse en el sistema, deberían hacerlo con fórmulas mucho más discretas.
¿Por qué han querido ser Sendero Luminoso ante el JNE? Uno puede pensar que es para no ser inscritos y usar la bandera de rechazo a su legalidad para ganar más adeptos. También que Guzmán quiere que sus seguidores no se subordinen nunca a otro pensamiento. Finalmente que prima otra vez la idea de cohesionar antes que proteger a su propia militancia. Si todo esto es verdad, Sendero ha cambiado poco aunque ahora actúe sin armas.
Un relato dramático de estos hechos se encuentra en el libro “Sendero, historia de la guerra milenaria en Perú” de Gustavo Gorriti.
25.01.12
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martes, enero 24, 2012
RBD: revocadores, brutos y desvergonzados
Si la derecha más bruta y achorada, pudiera revocar a Susana, digo es un decir, lograría no sólo una derrota estratégica del progresismo castigándolo por el delito de haberles quitado por segunda vez el control del principal Consejo Municipal y el de mayor presupuesto, donde se suponía estaba la base social del conservadorismo peruano, e imponiendo la visión de que los izquierdistas no sirven para ser gobierno.
Más importante que todo eso sería el triunfo, digo es un decir, de una filosofía de la gestión pública que se resume en unos simples conceptos: (a) no importa si el Alcalde (o presidente) roba, siempre y cuando no sea de izquierda; (b) los gobernantes no deben ser sonsos, por ejemplo tratando de cumplir promesas sobre ordenamiento de transporte y seguridad ciudadana, que no se pueden cumplir rápidamente o suscitan resistencias (recuérdese la gestión de Castañeda que no hizo nada en estos campos); (c) lo que cuentan son los by pass, aunque las cifras no cuadren y el tráfico siga embotado; (d) la participación ciudadana es una paja; (e) mejor es tener abandonadas las playas que dejar que el mar se lleve la arena en la Herradura; (f) el caso Comunicore es una maniobra contra Castañeda, la revocatoria no es una maniobra contra Villarán; (g) de economía sabemos nosotros.
Los revocadores por tanto no son un simple grupo de personas ejerciendo sus derechos democráticos. Son un proyecto programático que se coronaría con la restitución del mudo en la Plaza de Armas, aunque fieles a su estilo algunos DBA ya están hablando que mejor candidato sería el gringo PPK, con lo cual podría estar recomenzando el drama que los llevó a la derrota del año pasado. En fin, de todos modos son un programa de ciudad para las concesiones, donde todo puede ser un negocio, para los que hacen negocio con el gobierno municipal. Una ciudad en pedazos porque eso es lo que produce la lotización desordenada y las ventajas económicas focalizadas. Y una ciudad de populismo exacerbado con escaleritas para los pobres y centros comerciales modernos y edificios en los distritos cerca del mar.
Los RBD (revocadores, bruto y desvergonzados) son un ala de la DBA (derecha bruta y achorada), que sabe muy bien que ha construido una imagen distorsionada de Villarán en la que mujer parece ser la responsable de que en Lima haya ambulantes, mototaxis, combis, gays y prostitutas, suciedad y ladrones. ¿Qué hicieron otras gestiones en este campo? No importa, como que tampoco tiene interés si la avenida Abancay se ha hecho más fluida y hay una serie de obras, de esas que dicen que le gusta a la gente, en diversas partes de la ciudad. No existen. Eso es lo que dice la prensa lumpen que abiertamente anuncia los locales donde se puede firmar para echar a la “ineficiente”, para que vuelvan los “eficientes” de toda la vida.
Y es como para reírse a carcajadas que digan que no es por su decencia u honestidad que la están juzgando a Susana, que es igual a que dijeran que es un tema sin importancia, que a nadie se le pide ser moralmente íntegro y cauteloso con los bienes públicos para ser alcalde, como en los casos de Castañeda y PPK. Nunca se vio una revocatoria con menor motivo y mayor odio político.
24.01.12
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Más importante que todo eso sería el triunfo, digo es un decir, de una filosofía de la gestión pública que se resume en unos simples conceptos: (a) no importa si el Alcalde (o presidente) roba, siempre y cuando no sea de izquierda; (b) los gobernantes no deben ser sonsos, por ejemplo tratando de cumplir promesas sobre ordenamiento de transporte y seguridad ciudadana, que no se pueden cumplir rápidamente o suscitan resistencias (recuérdese la gestión de Castañeda que no hizo nada en estos campos); (c) lo que cuentan son los by pass, aunque las cifras no cuadren y el tráfico siga embotado; (d) la participación ciudadana es una paja; (e) mejor es tener abandonadas las playas que dejar que el mar se lleve la arena en la Herradura; (f) el caso Comunicore es una maniobra contra Castañeda, la revocatoria no es una maniobra contra Villarán; (g) de economía sabemos nosotros.
Los revocadores por tanto no son un simple grupo de personas ejerciendo sus derechos democráticos. Son un proyecto programático que se coronaría con la restitución del mudo en la Plaza de Armas, aunque fieles a su estilo algunos DBA ya están hablando que mejor candidato sería el gringo PPK, con lo cual podría estar recomenzando el drama que los llevó a la derrota del año pasado. En fin, de todos modos son un programa de ciudad para las concesiones, donde todo puede ser un negocio, para los que hacen negocio con el gobierno municipal. Una ciudad en pedazos porque eso es lo que produce la lotización desordenada y las ventajas económicas focalizadas. Y una ciudad de populismo exacerbado con escaleritas para los pobres y centros comerciales modernos y edificios en los distritos cerca del mar.
Los RBD (revocadores, bruto y desvergonzados) son un ala de la DBA (derecha bruta y achorada), que sabe muy bien que ha construido una imagen distorsionada de Villarán en la que mujer parece ser la responsable de que en Lima haya ambulantes, mototaxis, combis, gays y prostitutas, suciedad y ladrones. ¿Qué hicieron otras gestiones en este campo? No importa, como que tampoco tiene interés si la avenida Abancay se ha hecho más fluida y hay una serie de obras, de esas que dicen que le gusta a la gente, en diversas partes de la ciudad. No existen. Eso es lo que dice la prensa lumpen que abiertamente anuncia los locales donde se puede firmar para echar a la “ineficiente”, para que vuelvan los “eficientes” de toda la vida.
Y es como para reírse a carcajadas que digan que no es por su decencia u honestidad que la están juzgando a Susana, que es igual a que dijeran que es un tema sin importancia, que a nadie se le pide ser moralmente íntegro y cauteloso con los bienes públicos para ser alcalde, como en los casos de Castañeda y PPK. Nunca se vio una revocatoria con menor motivo y mayor odio político.
24.01.12
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domingo, enero 22, 2012
Echaron a corrupto y se quedó su socio
En la SUNARP nada ha cambiado
La única noticia importante de anticorrupción en el año 2011, fue la sonora destitución el 6 de octubre del superintendente de los Registros Públicos Álvaro Delgado Scheelje, mediante Resolución Suprema Nº 188-2011-JUS, refrendada por el ministro Francisco Eguiguren con la rúbrica del presidente de la república. Casi cuatro meses después, el titular podría ser que todo sigue igual o peor en la SUNARP, donde los trabajadores responsables de las áreas de donde filtró la información sobre los actos corruptos han sido despedidos o no recontratados bajo el sistema de CAS, mientras toda investigación ha sido paralizada guardando la información comprometedora donde nadie pueda verla.
La explicación de lo que ya parece ser un nuevo fracaso de los esfuerzos de moralización del Estado, se encuentra en la sustitución de la lucha por limpiar a fondo las instituciones por diversas formas de conciliación con los tramposos que son los que saben mantener su funcionamiento, aunque este sea perverso. De vez en cuando, nos encontramos ante un destape aparatoso y cae algún personaje emblemático como Álvaro Delgado, pero la red permanece, y al poco tiempo todo vuelve a la normalidad.
Decimos esto porque el 5 de octubre de 2011, la mafia de SUNAP estaba contra ola pared. La congresista Esther Saavedra ametralló al superintendente en su propia cara ante la Comisión de Fiscalización, mostrando documentos que probaban la irregular contratación de numerosas personas en la Superintendencia de Registros Públicos, sin cumplir los requisitos de ley y en concursos amañados que dejaron de lado a los postulantes con mayores calificaciones; una gran cantidad de contratos claramente concertados con proveedores por varios millones de soles, distribuidos en montos pequeños para eximirlos de concurso y repitiendo hasta el infinito los mismos contratantes; compras no autorizadas; etc.
Absolutamente desconcertado por la nutrida información acreditada Álvaro Delgado atinó sólo a pedir tiempo para investigar, pero entonces Vitocho García Belaúnde le dio la estocada: “pido un patrullero para que se lo lleve de una buena vez adonde le corresponde”. Al día siguiente estaba destituido y parecía que por fin triunfaba la rectitud sobre la sinvergüencería. Pero, no. Entre octubre y enero, el reinado de Delgado Scheljee se ha prolongado a través de quién era su adjunto y ahora es el encargado de los Registros Públicos nacionales. Hubiera bastado sin embargo una hojeada de currículum para saber que iba a ser así, ya que don Jorge Ortiz Pasco estaba ligado umbilicalmente al jefe que le tocó sustituir.
Devolviendo favores
Alguien que fue asistente de cátedra por pedido del profesor principal Álvaro Delgado en la Facultad de Derecho de la UPC, y que más tarde ascendió a profesor recomendado por su jefe y trabajó con el sistema de citado conjunto con el mismo Delgado, al que finalmente reemplazó del todo porque el entonces superintendente ya no iba a clases, ¿podría ser quién investigue al que lo introdujo en la carrera docente universitaria? Más aún, hasta entrado el año 2011, el señor Ortiz recibió pagos excepcionales de la SUNARP por informes y capacitaciones, que engrosaron su billetera. Por ejemplo, un curso de cuatro horas le rindió a Ortiz una paga de 3 mil 500 soles, y un informe sobre habilitaciones urbanas otros 8 mil. ¿Cómo devolvería Ortiz estos favores a su viejo amigo Delgado?
Obviamente esta sociedad llega a su punto culminante con Jorge Ortiz como adjunto de Delgado y luego como su sustituto. Como la corrupción de SUNARP no podía ser obra de un solo hombre, ¿cómo explicar que se quedara el adjunto, el secretario general, diversos asesores y jefes de línea que no sólo no han profundizado las investigaciones ni atendido los requerimientos del Congreso, sino que se lanzaron en razzia contra los presuntos filtradores de información? En estos momentos Ortiz parece más fuerte que nunca y para él no hay ningún patrullero esperándolo en la puerta.
Algunas personas dicen que se sacó la lotería porque el actual ministro de Justicia Juan Jiménez Mayor, que a veces parece una versión masculina de Rosario Fernández, también anduvo haciendo consultorías bien pagadas para SUNARP en los últimos años. Será por eso que otros afirman que Delgado Scheelje está feliz en sus negocios privados y hasta aspiraría a hacerse Notario de Lima.
23.01.12
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La única noticia importante de anticorrupción en el año 2011, fue la sonora destitución el 6 de octubre del superintendente de los Registros Públicos Álvaro Delgado Scheelje, mediante Resolución Suprema Nº 188-2011-JUS, refrendada por el ministro Francisco Eguiguren con la rúbrica del presidente de la república. Casi cuatro meses después, el titular podría ser que todo sigue igual o peor en la SUNARP, donde los trabajadores responsables de las áreas de donde filtró la información sobre los actos corruptos han sido despedidos o no recontratados bajo el sistema de CAS, mientras toda investigación ha sido paralizada guardando la información comprometedora donde nadie pueda verla.
La explicación de lo que ya parece ser un nuevo fracaso de los esfuerzos de moralización del Estado, se encuentra en la sustitución de la lucha por limpiar a fondo las instituciones por diversas formas de conciliación con los tramposos que son los que saben mantener su funcionamiento, aunque este sea perverso. De vez en cuando, nos encontramos ante un destape aparatoso y cae algún personaje emblemático como Álvaro Delgado, pero la red permanece, y al poco tiempo todo vuelve a la normalidad.
Decimos esto porque el 5 de octubre de 2011, la mafia de SUNAP estaba contra ola pared. La congresista Esther Saavedra ametralló al superintendente en su propia cara ante la Comisión de Fiscalización, mostrando documentos que probaban la irregular contratación de numerosas personas en la Superintendencia de Registros Públicos, sin cumplir los requisitos de ley y en concursos amañados que dejaron de lado a los postulantes con mayores calificaciones; una gran cantidad de contratos claramente concertados con proveedores por varios millones de soles, distribuidos en montos pequeños para eximirlos de concurso y repitiendo hasta el infinito los mismos contratantes; compras no autorizadas; etc.
Absolutamente desconcertado por la nutrida información acreditada Álvaro Delgado atinó sólo a pedir tiempo para investigar, pero entonces Vitocho García Belaúnde le dio la estocada: “pido un patrullero para que se lo lleve de una buena vez adonde le corresponde”. Al día siguiente estaba destituido y parecía que por fin triunfaba la rectitud sobre la sinvergüencería. Pero, no. Entre octubre y enero, el reinado de Delgado Scheljee se ha prolongado a través de quién era su adjunto y ahora es el encargado de los Registros Públicos nacionales. Hubiera bastado sin embargo una hojeada de currículum para saber que iba a ser así, ya que don Jorge Ortiz Pasco estaba ligado umbilicalmente al jefe que le tocó sustituir.
Devolviendo favores
Alguien que fue asistente de cátedra por pedido del profesor principal Álvaro Delgado en la Facultad de Derecho de la UPC, y que más tarde ascendió a profesor recomendado por su jefe y trabajó con el sistema de citado conjunto con el mismo Delgado, al que finalmente reemplazó del todo porque el entonces superintendente ya no iba a clases, ¿podría ser quién investigue al que lo introdujo en la carrera docente universitaria? Más aún, hasta entrado el año 2011, el señor Ortiz recibió pagos excepcionales de la SUNARP por informes y capacitaciones, que engrosaron su billetera. Por ejemplo, un curso de cuatro horas le rindió a Ortiz una paga de 3 mil 500 soles, y un informe sobre habilitaciones urbanas otros 8 mil. ¿Cómo devolvería Ortiz estos favores a su viejo amigo Delgado?
Obviamente esta sociedad llega a su punto culminante con Jorge Ortiz como adjunto de Delgado y luego como su sustituto. Como la corrupción de SUNARP no podía ser obra de un solo hombre, ¿cómo explicar que se quedara el adjunto, el secretario general, diversos asesores y jefes de línea que no sólo no han profundizado las investigaciones ni atendido los requerimientos del Congreso, sino que se lanzaron en razzia contra los presuntos filtradores de información? En estos momentos Ortiz parece más fuerte que nunca y para él no hay ningún patrullero esperándolo en la puerta.
Algunas personas dicen que se sacó la lotería porque el actual ministro de Justicia Juan Jiménez Mayor, que a veces parece una versión masculina de Rosario Fernández, también anduvo haciendo consultorías bien pagadas para SUNARP en los últimos años. Será por eso que otros afirman que Delgado Scheelje está feliz en sus negocios privados y hasta aspiraría a hacerse Notario de Lima.
23.01.12
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Sendero y los jóvenes
¿Por qué hay jóvenes que han decidido hacer política a través de una organización como el MOVADEF, que viene de un pasado de violencia tan marcado, en una sociedad que todavía lleva el trauma de los años 80 y 90, y no han escogido por ejemplo actuar a través de alguno de los partidos del sistema democrático, que han sido gobierno u oposición los últimos veinte años? ¿Dónde está la falla?
Álvarez Rodrich piensa que el problema está en la educación que no enseña a los niños quién fue Abimael Guzmán y los daños que causó al país, y en los partidos que no son “pedagógicos” con los que están poco informados y formados, o son demagógicos como el fujimorismo que no pierde ocasión de disfrazarse de partido “antiterrorista” para coger adhesiones.
Beto Ortiz seguramente piensa que el dilema se origina en que se trata benevolentemente a los promotores del nuevo partido del pensamiento Gonzalo, en vez de botarlos del set después de haberlos invitado como hizo él, para terminar rellenando la pantalla con imágenes de Tarata que tal vez piensa que son poco conocidas en el país. Moyano e Iberico, por su parte, parecen creer que lo que le ha faltado son más marchas con el regreso del senderismo aunque hasta ahora sus concentraciones no han pasado de las 200 personas.
El gobierno, por su parte, pretende que el meollo de la cuestión está en la ley, y aunque la ley vigente ya prohíbe ser democrático y subversivo, que es lo que aparece por segunda vez en las resoluciones del Registros de Organizaciones Políticas del JNE, no está demás volver a hacer otra norma para decir lo mismo. Pero nada de esto explica el asunto de los jóvenes senderistas que no vivieron la guerra de Sendero y que ahora sacan la cara por una organización que hace algunos años era odiada por todo el mundo.
El error que creo que se comete en primer lugar es que los que dicen que combaten a Sendero y al MOVADEF, no brindan una explicación creíble sobre ellos, las distintas caras de la violencia y las vías para aprender a vivir en paz, y más bien lo que transmiten es que se mueven en un eterno miedo que quieren que sea el de los demás. Enfrentar a una Berenson silenciosa con interminables imágenes de la joven beligerante de los 90, tiene que terminar por ser contraproducente. Y hasta la repetición de videos del caso Tarata puede terminar por decir poco si el otro está asegurando que quiere acabar la guerra, y el Estado y los medios dan la impresión de querer prolongarla.
Pero más equivocado aún es el supuesto de la “superioridad”, porque el nuevo Sendero gana adeptos dentro de los asqueados porque los partidos corruptos, que tampoco se arrepienten y mantienen a tremendas “ratas” en sus filas, son los que quieren enseñar valores a los demás, y los políticos que traicionan sus principios y promesas se presentan como la encarnación del coraje moral. Que un sector político con enormes pasivos por haber encabezado una guerra que destrozó al país, desorganizó el movimiento popular y engendró una dictadura, pueda desafiar al sistema con la cara descubierta, después de una profunda derrota, y hacerse atractivo para un sector de la juventud peruana, lleva a preguntarse qué fue lo que se construyó en el Perú sobre la derrota de Sendero. Tal vez ahí haya mejores respuestas de porqué muchos jóvenes levantan ahora el brazo contra esta democracia.
221.01.12
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Álvarez Rodrich piensa que el problema está en la educación que no enseña a los niños quién fue Abimael Guzmán y los daños que causó al país, y en los partidos que no son “pedagógicos” con los que están poco informados y formados, o son demagógicos como el fujimorismo que no pierde ocasión de disfrazarse de partido “antiterrorista” para coger adhesiones.
Beto Ortiz seguramente piensa que el dilema se origina en que se trata benevolentemente a los promotores del nuevo partido del pensamiento Gonzalo, en vez de botarlos del set después de haberlos invitado como hizo él, para terminar rellenando la pantalla con imágenes de Tarata que tal vez piensa que son poco conocidas en el país. Moyano e Iberico, por su parte, parecen creer que lo que le ha faltado son más marchas con el regreso del senderismo aunque hasta ahora sus concentraciones no han pasado de las 200 personas.
El gobierno, por su parte, pretende que el meollo de la cuestión está en la ley, y aunque la ley vigente ya prohíbe ser democrático y subversivo, que es lo que aparece por segunda vez en las resoluciones del Registros de Organizaciones Políticas del JNE, no está demás volver a hacer otra norma para decir lo mismo. Pero nada de esto explica el asunto de los jóvenes senderistas que no vivieron la guerra de Sendero y que ahora sacan la cara por una organización que hace algunos años era odiada por todo el mundo.
El error que creo que se comete en primer lugar es que los que dicen que combaten a Sendero y al MOVADEF, no brindan una explicación creíble sobre ellos, las distintas caras de la violencia y las vías para aprender a vivir en paz, y más bien lo que transmiten es que se mueven en un eterno miedo que quieren que sea el de los demás. Enfrentar a una Berenson silenciosa con interminables imágenes de la joven beligerante de los 90, tiene que terminar por ser contraproducente. Y hasta la repetición de videos del caso Tarata puede terminar por decir poco si el otro está asegurando que quiere acabar la guerra, y el Estado y los medios dan la impresión de querer prolongarla.
Pero más equivocado aún es el supuesto de la “superioridad”, porque el nuevo Sendero gana adeptos dentro de los asqueados porque los partidos corruptos, que tampoco se arrepienten y mantienen a tremendas “ratas” en sus filas, son los que quieren enseñar valores a los demás, y los políticos que traicionan sus principios y promesas se presentan como la encarnación del coraje moral. Que un sector político con enormes pasivos por haber encabezado una guerra que destrozó al país, desorganizó el movimiento popular y engendró una dictadura, pueda desafiar al sistema con la cara descubierta, después de una profunda derrota, y hacerse atractivo para un sector de la juventud peruana, lleva a preguntarse qué fue lo que se construyó en el Perú sobre la derrota de Sendero. Tal vez ahí haya mejores respuestas de porqué muchos jóvenes levantan ahora el brazo contra esta democracia.
221.01.12
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Tea Party peruano
Un solo director de un diario limeño tiene desde fines del año pasado candidato para las elecciones de los Estados Unidos de fin de año. Y ese mismo postulante al gobierno del país más poderoso de la Tierra, el republicano Mitt Romney, se mostró hace unos días como lo que es cuando retiró la mano con la que saludaba a una peruana porque esta le dijo que era indocumentada.
Es decir, el tipo que según la columna de cierto director es el “centro”, entre los demócratas vacilantes y los republicanos más extremos, tiene un profundo desprecio por los jóvenes latinoamericanos que llegaron de niños al país de la oportunidades y a los que se les niega la legalización a pesar de vivir, estudiar y trabajar más de diez años en la nación que procreó a Romney.
El problema es de fondo, ya que el anterior presidente republicano fue a la vez el promotor de menos impuestos a las grandes corporaciones y menos gasto social; impulso de guerras en distintas partes del mundo y enemigo declarado de la inmigración. A partir de Bush los republicanos ya no son de derecha sino de extrema derecha en todas sus variantes fanáticas.
Aquellas que dicen que el problema de Bush no fue que se excedió persiguiendo “terroristas” por el mundo y rediseñando su país para las finanzas que finalmente condujeron a la crisis mundial, al salvataje más desvergonzado de la historia y a la crisis actual donde el Estado luce totalmente desfinanciado; sino que avanzó insuficientemente en este camino.
Del Tea Party hasta Romney todos están a la derecha de George W., que a su vez estaba a la derecha de su padre y de Ronald Reagan. Ahora, que haya por acá los que toman partido en esa Babel de gente amante de los rifles; negadores de la evolución humana y de cualquier otra ciencia que no sea mencionada en la Biblia; perseguidores de inmigrantes; y magnates egoístas e irresponsables; podría ser una curiosidad o un síntoma de la huachafería peruana por lo extranjero que hablaba Mariátegui, José Carlos, por si acaso.
La cosa, sin embargo, cambia cuando aparece Lucía Allain de 17 años, que no tiene nada de rojazaza ni de caviar, pero que vive en la inseguridad continuada, reclamando al candidato por negarse a apoyar la ley que ayudaría a la regularización de su situación. Ahí es donde aparece nuestra verdadera condición. Porque no sólo Romney, que es directamente anti-emigrante, sino también lo Obama que supuestamente quieren alcanzar alguna vía de mejora para millones de residentes en los Estados Unidos tienen una respuesta terminante a esta parte del sueño americano que parece pesadilla.
“Estamos trabajando en ello”, dijo Michelle Obama a la niña peruana Daisy Cueva de 6 años, en el 2010 cuando le preguntó si deportarían a su madre.
Lo que quiere decir que ni republicanos ni demócratas van a dar una salida a este problema que no sea con leyes de persecución y expulsión como en algunos estados con gobernadores republicanos. Por su parte la administración Obama sólo ha mantenido el estatus quo, y ha dudado un millón de veces antes de emprender una reforma. Podría esperarse que el director que dice que los peruanos somos capaces de elegir un mono, nos explique en qué lugar de la zoología coloca a los candidatos del país de sus afectos, así podríamos confirmar que no somos tan diferentes.
21.01.12
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Es decir, el tipo que según la columna de cierto director es el “centro”, entre los demócratas vacilantes y los republicanos más extremos, tiene un profundo desprecio por los jóvenes latinoamericanos que llegaron de niños al país de la oportunidades y a los que se les niega la legalización a pesar de vivir, estudiar y trabajar más de diez años en la nación que procreó a Romney.
El problema es de fondo, ya que el anterior presidente republicano fue a la vez el promotor de menos impuestos a las grandes corporaciones y menos gasto social; impulso de guerras en distintas partes del mundo y enemigo declarado de la inmigración. A partir de Bush los republicanos ya no son de derecha sino de extrema derecha en todas sus variantes fanáticas.
Aquellas que dicen que el problema de Bush no fue que se excedió persiguiendo “terroristas” por el mundo y rediseñando su país para las finanzas que finalmente condujeron a la crisis mundial, al salvataje más desvergonzado de la historia y a la crisis actual donde el Estado luce totalmente desfinanciado; sino que avanzó insuficientemente en este camino.
Del Tea Party hasta Romney todos están a la derecha de George W., que a su vez estaba a la derecha de su padre y de Ronald Reagan. Ahora, que haya por acá los que toman partido en esa Babel de gente amante de los rifles; negadores de la evolución humana y de cualquier otra ciencia que no sea mencionada en la Biblia; perseguidores de inmigrantes; y magnates egoístas e irresponsables; podría ser una curiosidad o un síntoma de la huachafería peruana por lo extranjero que hablaba Mariátegui, José Carlos, por si acaso.
La cosa, sin embargo, cambia cuando aparece Lucía Allain de 17 años, que no tiene nada de rojazaza ni de caviar, pero que vive en la inseguridad continuada, reclamando al candidato por negarse a apoyar la ley que ayudaría a la regularización de su situación. Ahí es donde aparece nuestra verdadera condición. Porque no sólo Romney, que es directamente anti-emigrante, sino también lo Obama que supuestamente quieren alcanzar alguna vía de mejora para millones de residentes en los Estados Unidos tienen una respuesta terminante a esta parte del sueño americano que parece pesadilla.
“Estamos trabajando en ello”, dijo Michelle Obama a la niña peruana Daisy Cueva de 6 años, en el 2010 cuando le preguntó si deportarían a su madre.
Lo que quiere decir que ni republicanos ni demócratas van a dar una salida a este problema que no sea con leyes de persecución y expulsión como en algunos estados con gobernadores republicanos. Por su parte la administración Obama sólo ha mantenido el estatus quo, y ha dudado un millón de veces antes de emprender una reforma. Podría esperarse que el director que dice que los peruanos somos capaces de elegir un mono, nos explique en qué lugar de la zoología coloca a los candidatos del país de sus afectos, así podríamos confirmar que no somos tan diferentes.
21.01.12
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miércoles, enero 18, 2012
¿Tan difícil es dar un paso al costado?
La saga de Chehade está llegando a su fin.
Y a estas alturas, al margen de los aspectos anecdóticos de la historia en la que el ahora exvicepresidente hizo todo lo posible para que nadie le creyera y quedara siempre la sensación de que se le había subido el poder a la cabeza y que alguien se lo tenía que bajar, lo sustancial es que este caso como el de Alexis y otros, han servido para mostrar que efectivamente el poder real del actual gobierno es mucho más restringido que el de sus predecesores.
Por eso es que se sigue insistiendo en desaforar a un tipo que está pagando con 120 días de suspensión y la pérdida de la honorífica condición de reemplazo potencial del presidente, por la estupidez de citar por su cuenta y riesgo a generales, y probablemente querer favorecer y luego encubrir las gestiones de su hermano a cuenta del grupo Wong en Andahuasi. Lo que es obvio después de tantos meses y zarandeos, es que la intentona de Miguel Chehade no prosperó, pero las consecuencias para su hermano Omar han sido devastadoras.
Por estos días, además, la bancada de Gana Perú se anda quejando que la Comisión de Ética del Congreso está parcializada, lo que se verifica en el hecho de que hasta ahora hay tres suspendidos de 48 denunciados, de los cuales todos son del partido de gobierno y hay un especial encubrimiento para la docena de fujimoristas que están en la lista negra. Claro que uno podría plantearse la pregunta de Perogrullo: ¿es que recién de dan cuenta de este detalle evidente?
Suena aparentemente bien que el oficialismo no “blinde”, como se dice ahora, a sus militantes y permita las investigaciones y sanciones que correspondan, a condición de que el “no blindaje” no signifique exactamente lo contrario: la obligación de aceptar estar permanentemente en la picota de los partidos tradicionales como si tuvieran alguna superioridad moral para juzgar al otro. Casi podría decirse que el nacionalismo parlamentario ha estado exhibiendo una falta de garra frente a las otras bancadas, paralela a las debilidades que el Ejecutivo ha mostrado ante la presión de la derecha empresarial y tecnocrática.
La falta de convicción en representar la voluntad del pueblo y en encarnar una opción política “de abajo”, como dice el presidente, se ha reflejado en cederle la agenda a Lay para que escoja a quiénes investiga, en dejar que el caso Chehade se prolongue, y en carecer de iniciativas que expresen la existencia de una nueva mayoría a favor del pueblo. La famosa frase de Otárola sobre el “medio paso al costado”, cuando Chehade dijo que no renunciaría a la vicepresidencia pero no la ejercería nunca, resume en buena medida la confusión existente. Si el vocero creía que su colega había cumplido con su primera respuesta, cómo es que ahora se felicita de una renuncia totalmente extemporánea.
Es impresionante cómo se jaquea al gobierno de Ollanta por el vicepresidente errático, los congresistas achorados, los hermanos que viajan, consiguen trabajo o pasan la noche del año nuevo donde no deben, etc. Día y noche recibimos este mensaje que parece advertirnos que al barrio del poder se han mudado unos provincianos, nuevos ricos y ruidosos, que se ganaron la lotería, y que hay que tenerlos a raya para que no desarreglen más la cuadra.
18.01.12
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Y a estas alturas, al margen de los aspectos anecdóticos de la historia en la que el ahora exvicepresidente hizo todo lo posible para que nadie le creyera y quedara siempre la sensación de que se le había subido el poder a la cabeza y que alguien se lo tenía que bajar, lo sustancial es que este caso como el de Alexis y otros, han servido para mostrar que efectivamente el poder real del actual gobierno es mucho más restringido que el de sus predecesores.
Por eso es que se sigue insistiendo en desaforar a un tipo que está pagando con 120 días de suspensión y la pérdida de la honorífica condición de reemplazo potencial del presidente, por la estupidez de citar por su cuenta y riesgo a generales, y probablemente querer favorecer y luego encubrir las gestiones de su hermano a cuenta del grupo Wong en Andahuasi. Lo que es obvio después de tantos meses y zarandeos, es que la intentona de Miguel Chehade no prosperó, pero las consecuencias para su hermano Omar han sido devastadoras.
Por estos días, además, la bancada de Gana Perú se anda quejando que la Comisión de Ética del Congreso está parcializada, lo que se verifica en el hecho de que hasta ahora hay tres suspendidos de 48 denunciados, de los cuales todos son del partido de gobierno y hay un especial encubrimiento para la docena de fujimoristas que están en la lista negra. Claro que uno podría plantearse la pregunta de Perogrullo: ¿es que recién de dan cuenta de este detalle evidente?
Suena aparentemente bien que el oficialismo no “blinde”, como se dice ahora, a sus militantes y permita las investigaciones y sanciones que correspondan, a condición de que el “no blindaje” no signifique exactamente lo contrario: la obligación de aceptar estar permanentemente en la picota de los partidos tradicionales como si tuvieran alguna superioridad moral para juzgar al otro. Casi podría decirse que el nacionalismo parlamentario ha estado exhibiendo una falta de garra frente a las otras bancadas, paralela a las debilidades que el Ejecutivo ha mostrado ante la presión de la derecha empresarial y tecnocrática.
La falta de convicción en representar la voluntad del pueblo y en encarnar una opción política “de abajo”, como dice el presidente, se ha reflejado en cederle la agenda a Lay para que escoja a quiénes investiga, en dejar que el caso Chehade se prolongue, y en carecer de iniciativas que expresen la existencia de una nueva mayoría a favor del pueblo. La famosa frase de Otárola sobre el “medio paso al costado”, cuando Chehade dijo que no renunciaría a la vicepresidencia pero no la ejercería nunca, resume en buena medida la confusión existente. Si el vocero creía que su colega había cumplido con su primera respuesta, cómo es que ahora se felicita de una renuncia totalmente extemporánea.
Es impresionante cómo se jaquea al gobierno de Ollanta por el vicepresidente errático, los congresistas achorados, los hermanos que viajan, consiguen trabajo o pasan la noche del año nuevo donde no deben, etc. Día y noche recibimos este mensaje que parece advertirnos que al barrio del poder se han mudado unos provincianos, nuevos ricos y ruidosos, que se ganaron la lotería, y que hay que tenerlos a raya para que no desarreglen más la cuadra.
18.01.12
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martes, enero 17, 2012
La DBA versus la DC
“…fuimos muy pocos los que nos comimos el pleito con todo, diariamente, sin medias tintas, sin pascanas, sin pausas, sin intermitencias, sin tomar prisioneros, sin sonrisas, sin complicidades, sin neutralismos fuera de sitio: mi redacción, Rodrich, Valenzuela, Bayly, Lucho García Miró, y algunos valientes columnistas.
Aldo Mariátegui, Correo, 2 de octubre de 2006
En el 2006 no había ningún diario, programa radial o televisivo, que apoyase la candidatura radical de Ollanta Humala y que no formara parte de la campaña de demolición del nacionalista. Sin embargo, como se lee en la cita que abre esta nota, había quién creía que los que se había opuesto al ganador de la primera vuelta y derrotado con 47.5% de los votos por la coalición de todos los demás, había sido “unos pocos” héroes del sistema que le cerraron el camino del poder al peligro mayor de dicho año.
Ni Tafur, ni Álvarez Rodrich, ni Palacios, que votaron firmemente por su antigua “bestia negra”, Alan García, para que no gane Humala, merecían un reconocimiento del máximo exponente de la DBA (derecha bruta y achorada), que por entonces inventó el mote de DC (derecha caviar), para sus examigos que no quería llamar fascista a Humala y buscaban entrevistarlo, en sesiones que lo “humanizaban” ante los electores.
En aquellos días que ahora suenan a época remota nace el debate entre DBA y DC, que en sus comienzos era sobre táctica electoral: T acusaba a M, de levantar a OHT al exagerar sus ataques y hacerlos no creíbles, otorgándole el papel de víctima. El DBA principal, decía en cambio que la prensa debía disparar siempre sobre el enemigo y crear anticuerpos (vacuna) para que el país no elija el camino equivocado. Decir, por ejemplo, que Ollanta no era tan malo y hasta se podía conversar con él, era ollantismo de la peor especie.
En el 2010 la DBA y la DC se enfrentaron por el asunto Villarán, cuando los primeros fueron de Kouri contra Flores, y luego de Flores contra la “tía regia” a la que llegaron a presentar como versión femenina de Abimael Guzmán, y proclamaron que Lima jamás sería de izquierda (o centroizquierda) y ahora consecuentemente son de la revocatoria. Por su lado la DC empezó con Lurdes contra el amigo de Montesinos, con el rollo de la decencia, y luego reclamó no exagerar con Susana y algunos de ellos incluso dijeron que era bueno probar votando por la izquierda liberal y moderna de Fuerza Social. Obviamente aquí se profundizaron las diferencias.
La cosa es que hemos llegado finalmente al gobierno Humala que todos querían impedir y nos enteramos que el comandante se ha vuelto “pragmático” y amnésico respecto a su discurso histórico. Y nuevamente tenemos a la DBA y la DC sacándose los ojos. Con un gobierno en derechización es natural que los derechistas de distintas alas empiecen a pelear para ver quién marca la pauta. La DC dice ahora que está bien que Ollanta se haya vuelto del sistema, pero que haga siquiera algunas reformas para que no haya la misma frustración que con García. La DBA por su lado dice que OHT nunca fue un problema, sino los izquierdistas, y sigue buscando si queda alguno en algún ministerio y que los DC están equivocados porque lo que se necesita no son reformas sino la mano dura que siempre hemos estado esperando.
17.01.12
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domingo, enero 15, 2012
La guerra sin fin
La rebelión senderista de los 80-90, no iba dirigida solamente contra los gobiernos de turno y las Fuerzas Armadas, sino contra el Estado liberal al que consideraba una hipocresía. Su primer acto militar fue la destrucción de las actas de sufragio en Chuschi, y en los siguientes años su consigna favorita fue “no votar” y la crítica más ácida a sus rivales de la izquierda, era que detrás de cada uno de ellos latía un potencial candidato al Congreso. Yo mismo recibí una de esas andanadas durante un debate con “El Diario”, que ha quedado consignada en mi libro de 1989: “Guerra e Ideología” (Debate con Sendero Luminoso).
Otro ángulo del mismo asunto era el papel de los organismos de fachada o “generados”, que agrupaban familiares de los presos, abogados, artistas, etc., que en el proceso de la guerra recibieron la orden de militarizarse y participar en acciones como una famosa asonada en la Plaza Manco Cápac que concluyó en un tiroteo y en la muerte de varios familiares de los presos senderistas. El Sendero en guerra buscaba que el Estado se “desenmascarara “, como una dictadura brutal que según decían era su esencia. Por eso es que se puede decir que ellos engendraron a Fujimori, que justificó sus rasgos más aberrantes: golpe de Estado, leyes de excepción (que no encajan en la legislación de derechos humanos), la intervención del Poder Judicial (que incluía las leyes ad hoc para torcer los fallos, como la que se pretende ahora para orientar al JNE), el grupo Colina, el fusilamiento de rendidos, etc.
La verdad histórica es que la dictadura nacida de la subversión, fue la encargada de derrotarla, por lo menos en su aspecto esencial: captura de sus dirigentes y fin de la ofensiva militar contra el Estado. Y el fujimorismo hizo de esta victoria, que también era contra la democracia liberal, un programa político que se resume en el concepto de que la democracia actual no es boba, es decir no es de puertas abiertas; ni los derechos son iguales para todos porque pueden ser aprovechados por el enemigo; que los “cobardes”, “débiles” y “caviares”, son aquellos que dudan en la guerra, etc. Durante casi veinte años que van desde la captura de Guzmán hasta el presente el fujimorismo ha vivido de hacer creer que son el partido del “antiterrorismo”, para lo cual han necesitado que el “terrorismo” siga existiendo, aunque sea de la forma de personas salen en libertad porque cumplen su condena, expresidiarios que viajan al extranjero o se mudan de casa y senderistas y emerretistas que intentan hacer política en espacio legales.
En este punto, como en otros, además, los seguidores del chino le ponen el discurso al resto. Como nadie quiere que le caiga el estigma de blandura frente a Sendero, todos reclaman la primera fila para “enfrentar al terror”, que en este caso consiste en negarle la inscripción al MOVADEF que se quiere infiltrar en la democracia para destruirla por dentro. Pero leo y releo a los liberales que no quieren ser bobos y extraño la inteligencia que pueden tener otros temas. Algunas preguntas sencillas para ellos: ¿no creen que Sendero está admitiendo el fracaso y derrota de su estrategia de lucha armada y destrucción de la democracia liberal, al empezar a jugar en sus reglas?, ¿no hay quién pueda evidenciar el viraje que esto representa?; ¿la democracia no boba tiene o no recursos propios para controlar a los actores que forman parte de ella y sancionar a los que quieran dañarla “desde dentro”?, ¿no está sometiéndose a esas sanciones el que pide participar en ellas?; ¿adónde irá el MOVADEF y los 380 mil que le dieron las firmas, si no tienen espacio en el sistema?, ¿desaparecerán?, ¿harán campaña como proscritos, capitalizarán la enorme cantidad de decepcionados que está produciendo el gobierno de Ollanta Humala?; ¿dónde se da la lucha ideológica contra ellos?.
15.01.12
www.rwiener.blogspot.com
Otro ángulo del mismo asunto era el papel de los organismos de fachada o “generados”, que agrupaban familiares de los presos, abogados, artistas, etc., que en el proceso de la guerra recibieron la orden de militarizarse y participar en acciones como una famosa asonada en la Plaza Manco Cápac que concluyó en un tiroteo y en la muerte de varios familiares de los presos senderistas. El Sendero en guerra buscaba que el Estado se “desenmascarara “, como una dictadura brutal que según decían era su esencia. Por eso es que se puede decir que ellos engendraron a Fujimori, que justificó sus rasgos más aberrantes: golpe de Estado, leyes de excepción (que no encajan en la legislación de derechos humanos), la intervención del Poder Judicial (que incluía las leyes ad hoc para torcer los fallos, como la que se pretende ahora para orientar al JNE), el grupo Colina, el fusilamiento de rendidos, etc.
La verdad histórica es que la dictadura nacida de la subversión, fue la encargada de derrotarla, por lo menos en su aspecto esencial: captura de sus dirigentes y fin de la ofensiva militar contra el Estado. Y el fujimorismo hizo de esta victoria, que también era contra la democracia liberal, un programa político que se resume en el concepto de que la democracia actual no es boba, es decir no es de puertas abiertas; ni los derechos son iguales para todos porque pueden ser aprovechados por el enemigo; que los “cobardes”, “débiles” y “caviares”, son aquellos que dudan en la guerra, etc. Durante casi veinte años que van desde la captura de Guzmán hasta el presente el fujimorismo ha vivido de hacer creer que son el partido del “antiterrorismo”, para lo cual han necesitado que el “terrorismo” siga existiendo, aunque sea de la forma de personas salen en libertad porque cumplen su condena, expresidiarios que viajan al extranjero o se mudan de casa y senderistas y emerretistas que intentan hacer política en espacio legales.
En este punto, como en otros, además, los seguidores del chino le ponen el discurso al resto. Como nadie quiere que le caiga el estigma de blandura frente a Sendero, todos reclaman la primera fila para “enfrentar al terror”, que en este caso consiste en negarle la inscripción al MOVADEF que se quiere infiltrar en la democracia para destruirla por dentro. Pero leo y releo a los liberales que no quieren ser bobos y extraño la inteligencia que pueden tener otros temas. Algunas preguntas sencillas para ellos: ¿no creen que Sendero está admitiendo el fracaso y derrota de su estrategia de lucha armada y destrucción de la democracia liberal, al empezar a jugar en sus reglas?, ¿no hay quién pueda evidenciar el viraje que esto representa?; ¿la democracia no boba tiene o no recursos propios para controlar a los actores que forman parte de ella y sancionar a los que quieran dañarla “desde dentro”?, ¿no está sometiéndose a esas sanciones el que pide participar en ellas?; ¿adónde irá el MOVADEF y los 380 mil que le dieron las firmas, si no tienen espacio en el sistema?, ¿desaparecerán?, ¿harán campaña como proscritos, capitalizarán la enorme cantidad de decepcionados que está produciendo el gobierno de Ollanta Humala?; ¿dónde se da la lucha ideológica contra ellos?.
15.01.12
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sábado, enero 14, 2012
Una encuesta después de Conga
La última encuesta de Datum en la que el presidente Ollanta levanta dos puntos respecto a diciembre, ha sido celebrada por la prensa de derecha, casi con el mismo entusiasmo con el que Alan García henchía aún más su enorme pecho con el 0.9% de crecimiento económico del 2009, con lo que se confirma que en nuestro país el casi cero puede ser después de todo una buena noticia.
Torrado ha puesto paños fríos diciendo que lo que ha pasado es que el presidente ha dejado de caer después de la pendiente septiembre-diciembre que lo hizo retroceder 22 puntos. Y eso es explicable si se recuerda que hace un mes estábamos bajo el fuego abierto del conflicto Conga, con gobierno apabullado y en crisis de unidad del gabinete donde una parte se alineaba en una alianza clara con las mineras y apostaba por la represión, y la otra insistía en el diálogo y la consideración de los puntos de vista de los demás sectores involucrados en el conflicto.
A treinta días, pasadas las fiestas y en un terreno más parejo, es razonable que el resultado sea menos malo que en el pico de la crisis. Pero de ahí a decir que el país siente que el gobierno está encontrando un rumbo con el cambio de gabinete, hay una notable diferencia. Para empezar podría mencionarse que la aprobación del premier Valdés anda por 26%, y el otro hombre fuerte del gabinete Conga, el ministro Castilla, raspa el 28%.
Si los símbolos del “cambio” de diciembre, que trae tanto sabor a vuelta a la normalidad, andan por la mitad de la aprobación del presidente, ¿qué es lo que se puede inferir? Tal vez que la gente no se ha peleado del todo con Ollanta y guarda esperanzas de que sus decisiones sean las mejores. Pero sobre la personas a las que otorgado el mayor poder no parece haberse extendido el mismo crédito.
Un dato adicional es que cuando se pregunta lo que el presidente debería decidir sobre el proyecto Conga, epicentro de la crisis noviembre-diciembre, y herida abierta que se ha trasladado al segundo paquete de ministros, los que responden llegan al 33% con la frase: “Conga no va”; 30% con “Conga va” (el famoso conjuro presidencial que desató el conflicto); y un 19% que afirma “Conga va pero con cambios”.
“Conga va” no refleja por tanto ni a la tercera parte del país, pero tenemos un gabinete para que Conga vaya sí o sí, es decir condenado a desgastarse en el empeño. Basta pensar en lo que pasaría si las tensiones recrudecen en Cajamarca o se inician otros conflictos latentes con la minería en varias partes del país. ¿Hasta dónde se puede caer en las encuestas?
La lectura de la encuesta por niveles socio-económicos reafirma el proceso de reestructuración social del ollantismo: A-B (alto y medio alto), le da 55%, y E (muy bajo) le da 44%; C lo aprueba con 54% y D con 51%. De igual modo el presidente de las provincias recibe 56% de Lima-Callao y menos de 50% del interior, siendo el caso más crítico el del norte (40%) donde se ubica el proyecto Conga, y el sur (48%).
Un punto que tampoco encaja en la lógica de la derecha que dice ya la hiciste Ollanta con el gabinete fuerte de Valdés, los ministerios de Castilla y la izquierda fuera del gobierno, el pueblo te apoya y te ha dado dos puntos adicionales, es el que relaciona al presidente con sus promesas. Cuando se ve los motivos de desaprobación se observa que para el 52% lo principal es que no cumple sus promesas. Eso a pesar de Pensión 65, Cunamás y otras, lo que quiere decir que hay una percepción de que el gobierno no es el que eligieron. El 26% de los que aprueban, creen que sí cumple sus promesas. Faltaría saber en cuál de ellas están pensando.
14.01.12
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Torrado ha puesto paños fríos diciendo que lo que ha pasado es que el presidente ha dejado de caer después de la pendiente septiembre-diciembre que lo hizo retroceder 22 puntos. Y eso es explicable si se recuerda que hace un mes estábamos bajo el fuego abierto del conflicto Conga, con gobierno apabullado y en crisis de unidad del gabinete donde una parte se alineaba en una alianza clara con las mineras y apostaba por la represión, y la otra insistía en el diálogo y la consideración de los puntos de vista de los demás sectores involucrados en el conflicto.
A treinta días, pasadas las fiestas y en un terreno más parejo, es razonable que el resultado sea menos malo que en el pico de la crisis. Pero de ahí a decir que el país siente que el gobierno está encontrando un rumbo con el cambio de gabinete, hay una notable diferencia. Para empezar podría mencionarse que la aprobación del premier Valdés anda por 26%, y el otro hombre fuerte del gabinete Conga, el ministro Castilla, raspa el 28%.
Si los símbolos del “cambio” de diciembre, que trae tanto sabor a vuelta a la normalidad, andan por la mitad de la aprobación del presidente, ¿qué es lo que se puede inferir? Tal vez que la gente no se ha peleado del todo con Ollanta y guarda esperanzas de que sus decisiones sean las mejores. Pero sobre la personas a las que otorgado el mayor poder no parece haberse extendido el mismo crédito.
Un dato adicional es que cuando se pregunta lo que el presidente debería decidir sobre el proyecto Conga, epicentro de la crisis noviembre-diciembre, y herida abierta que se ha trasladado al segundo paquete de ministros, los que responden llegan al 33% con la frase: “Conga no va”; 30% con “Conga va” (el famoso conjuro presidencial que desató el conflicto); y un 19% que afirma “Conga va pero con cambios”.
“Conga va” no refleja por tanto ni a la tercera parte del país, pero tenemos un gabinete para que Conga vaya sí o sí, es decir condenado a desgastarse en el empeño. Basta pensar en lo que pasaría si las tensiones recrudecen en Cajamarca o se inician otros conflictos latentes con la minería en varias partes del país. ¿Hasta dónde se puede caer en las encuestas?
La lectura de la encuesta por niveles socio-económicos reafirma el proceso de reestructuración social del ollantismo: A-B (alto y medio alto), le da 55%, y E (muy bajo) le da 44%; C lo aprueba con 54% y D con 51%. De igual modo el presidente de las provincias recibe 56% de Lima-Callao y menos de 50% del interior, siendo el caso más crítico el del norte (40%) donde se ubica el proyecto Conga, y el sur (48%).
Un punto que tampoco encaja en la lógica de la derecha que dice ya la hiciste Ollanta con el gabinete fuerte de Valdés, los ministerios de Castilla y la izquierda fuera del gobierno, el pueblo te apoya y te ha dado dos puntos adicionales, es el que relaciona al presidente con sus promesas. Cuando se ve los motivos de desaprobación se observa que para el 52% lo principal es que no cumple sus promesas. Eso a pesar de Pensión 65, Cunamás y otras, lo que quiere decir que hay una percepción de que el gobierno no es el que eligieron. El 26% de los que aprueban, creen que sí cumple sus promesas. Faltaría saber en cuál de ellas están pensando.
14.01.12
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viernes, enero 13, 2012
Todo vuelve a ser como antes
Había una coherencia básica en el hecho que el Partido Nacionalista hubiera no sólo tenido en sus filas a muchos dirigentes cocaleros, sino logrado convertir en representantes nacionales a dos de sus lideresas más destacadas, y en el nombramiento de Ricardo Soberón para conducir la política antidrogas a través de DEVIDA. Si se quiere ha sido, hasta hoy, la decisión más audaz de un régimen con muy escasas decisiones audaces, y que ahora tiene un primer ministro que alaba abiertamente el continuismo.
No es que Soberón hubiese llegado para hacer una “revolución cocalera”, denunciar la injerencia estadounidense en el tema de la droga y en la actividad de erradicación de cocales, o que su presencia representase un rezago del programa de la Gran Transformación y que recién ahora se tuviese una dirección de este campo de la política de Estado más acorde con la Hoja de Ruta, como ha declarado uno de los “expertos” con financiamiento precisamente del país con más interés en este tema, y que parece no ha leído ni uno ni otro de los documentos a los que alude.
En realidad Ricardo no hizo ninguna cosa “radical”, salvo intentar suspender el proceso de erradicación hasta definir una política más integral, lo que desató una chilla espantosa que no se calló ni cuando el gobierno retrocedió y reinició la erradicada, afectando como suele suceder los cocales más pequeños, de los campesinos más pobres, para con ello sumar la meta de erradicación ya concordada con los Estados Unidos. Ciertamente que esto produjo grandes decepciones en la base de Humala, mientras se envalentonaban sus adversarios que exigieron de inmediato la cabeza del “atrevido” Soberón que mañana podría volver a insistir en el tema prohibido, mientras Oscar Valdés sobrevolaba las zonas cocaleras con la embajadora que andaba preocupada con el jefe de DEVIDA.
Todo eso es historia y es evidente que el nombramiento del nuevo primer ministro era un anuncio de que también en materia de política cocalera se producirían cambios de personas y políticas. Lo que no se sabía era la profundidad del cambio. Porque, dicho sea de paso, actualmente los únicos cambios en el gobierno de Ollanta son los que lo separan de los atisbos de reforma que existían en sus primeros meses. En materia de drogas el gambito de Ricardo Soberón por Carmen Masías, en otras palabras del jefe que venía de la crítica a la política meramente erradicadora sostenida por Estados Unidos; a la nueva jefatura de una exfuncionaria de la institución que trabaja en el campo de la prevención, control y rehabilitación de la personas que consumen drogas dentro del país, y que recibe apoyo también de los Estados Unidos, representa un volteretazo de 180º.
Ya sabemos que todo esto se justifica en el “pragmatismo”, pero aún el más pragmático decide con cierta lógica. Y lo que no es lógico aquí es rifarse un apoyo social significativo, cuando ya se ha perdido el apoyo de otros por evidentes decisiones erradas. Pasar del primer desconcierto producido por el reinicio de las erradicaciones, a la señal que anuncia que DEVIDA verá de lejos a la policía y la DEA ocupándose por su cuenta de los sembríos y sembradores, va a ser descorazonante entre los pueblos donde Ollanta obtuvo algunas de sus más altas votaciones.
Basta leer el libro sobre la trayectoria del ahora presidente donde explica cómo se acercó a la comprensión del problema de los cocaleros y sobre las raíces de la violencia que le mandaron a combatir como soldado, para sentir una frustración adicional con la nueva conducción de DEVIDA. No me cabe duda, además, que la opción por CEDRO, es por la represión simple y llana. Basta tener un poco de información sobre la filosofía y psicología de esta institución de la que Masías fue vicepresidenta por muchos años, para entender que esta señora, como la que ahora ocupa el despacho de la Mujer, son extirpadoras de idolatrías. Se trate del aborto o de las drogas.
13.01.12
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No es que Soberón hubiese llegado para hacer una “revolución cocalera”, denunciar la injerencia estadounidense en el tema de la droga y en la actividad de erradicación de cocales, o que su presencia representase un rezago del programa de la Gran Transformación y que recién ahora se tuviese una dirección de este campo de la política de Estado más acorde con la Hoja de Ruta, como ha declarado uno de los “expertos” con financiamiento precisamente del país con más interés en este tema, y que parece no ha leído ni uno ni otro de los documentos a los que alude.
En realidad Ricardo no hizo ninguna cosa “radical”, salvo intentar suspender el proceso de erradicación hasta definir una política más integral, lo que desató una chilla espantosa que no se calló ni cuando el gobierno retrocedió y reinició la erradicada, afectando como suele suceder los cocales más pequeños, de los campesinos más pobres, para con ello sumar la meta de erradicación ya concordada con los Estados Unidos. Ciertamente que esto produjo grandes decepciones en la base de Humala, mientras se envalentonaban sus adversarios que exigieron de inmediato la cabeza del “atrevido” Soberón que mañana podría volver a insistir en el tema prohibido, mientras Oscar Valdés sobrevolaba las zonas cocaleras con la embajadora que andaba preocupada con el jefe de DEVIDA.
Todo eso es historia y es evidente que el nombramiento del nuevo primer ministro era un anuncio de que también en materia de política cocalera se producirían cambios de personas y políticas. Lo que no se sabía era la profundidad del cambio. Porque, dicho sea de paso, actualmente los únicos cambios en el gobierno de Ollanta son los que lo separan de los atisbos de reforma que existían en sus primeros meses. En materia de drogas el gambito de Ricardo Soberón por Carmen Masías, en otras palabras del jefe que venía de la crítica a la política meramente erradicadora sostenida por Estados Unidos; a la nueva jefatura de una exfuncionaria de la institución que trabaja en el campo de la prevención, control y rehabilitación de la personas que consumen drogas dentro del país, y que recibe apoyo también de los Estados Unidos, representa un volteretazo de 180º.
Ya sabemos que todo esto se justifica en el “pragmatismo”, pero aún el más pragmático decide con cierta lógica. Y lo que no es lógico aquí es rifarse un apoyo social significativo, cuando ya se ha perdido el apoyo de otros por evidentes decisiones erradas. Pasar del primer desconcierto producido por el reinicio de las erradicaciones, a la señal que anuncia que DEVIDA verá de lejos a la policía y la DEA ocupándose por su cuenta de los sembríos y sembradores, va a ser descorazonante entre los pueblos donde Ollanta obtuvo algunas de sus más altas votaciones.
Basta leer el libro sobre la trayectoria del ahora presidente donde explica cómo se acercó a la comprensión del problema de los cocaleros y sobre las raíces de la violencia que le mandaron a combatir como soldado, para sentir una frustración adicional con la nueva conducción de DEVIDA. No me cabe duda, además, que la opción por CEDRO, es por la represión simple y llana. Basta tener un poco de información sobre la filosofía y psicología de esta institución de la que Masías fue vicepresidenta por muchos años, para entender que esta señora, como la que ahora ocupa el despacho de la Mujer, son extirpadoras de idolatrías. Se trate del aborto o de las drogas.
13.01.12
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