Raúl Wiener Periodista, Analista Político y Económico peruano. Trabajó en el diario El Observador (1981-1984). Dirigió la revista Amauta (1988-1992), participó del programa Radicales Libres por RBC Televisión en el 2012 y fue director de la revista Miercoles de Política en el 2013. Actualmente es Jefe de la Unidad de Investigación del diario Uno (ex La Primera) desde 2007 y colaborador semanal de la revista Hildebrandt en sus trece.
domingo, agosto 29, 2010
Las siete vidas del tío George
El tío George, sin embargo, nunca está muerto del todo, especialmente en cierta prensa amiga que ha querido meter la idea de que está probado hasta el asco que George (y de paso Alan) no metieron la mano en los USB, que el general Hidalgo es casi un ángel y que el fiscal Milla tenía tanto poder que ordenó la investigación paralela de la dirección antidrogas sin avisarle al ministro del Interior de la época (Hernani), por tanto que no pudo haber manipulación o sustitución en la etapa de la intervención de la policía amiga y al servicio del Ejecutivo, y que la mano negra tiene que haber estado en el Poder Judicial sea porque Villa Stein tiene algo que ocultar, o porque el congresista Souza logró que alguien le hiciera el favor de esconder sus conversaciones y de su socio Nakasaki con sus clientes los Sánchez Paredes, o porque Giannotti misma logró que le robaran sus archivos para que no hubieran pruebas contra ella. Cualquiera menos el tío George, al que Alan le dijo con toda la abrumadora convicción de sus 120 kilos y el poder de la presidencia: tú te salvas sólo, pero a mí no me comprometes.
Ahora, la Comisión Menchola ha agregado un poco más de confusión a las necesidades de exculpación del que alguna vez fue el segundo hombre del régimen. Su conclusión es que hubo cambio, pero no se sabe donde ocurrió, ni cuando, ni quién lo hizo. Por tanto estamos volviendo al momento cuando Raffo traicionó a la comisión Abugattás e impidió acusar a Del Castillo y otros ministros que probadamente hicieron negocios secretos en una suite de un hotel, con un magnate dominicano; y cuando la comisión Luizar concluyó que todos eran chuponeados y cualquiera podía haber tenido interés en chuponear. Es decir todo el mundo tratando de morderse la cola, y todos evadiendo lo que la opinión pública concluyó hace tiempo, que el caso petroaudios-BTR es uno sólo, en el que los espiados y los espías eran parte del gobierno, y que todo esto salió a luz por la propia descomposición del sistema, como ocurrió con los vladivideos. ¿Alguien puede dudar todavía que el cambiazo de los US y el ocultamiento de pruebas fue parte de esta misma cadena?
29.08.10
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martes, agosto 24, 2010
Artículo 62
La libertad de contratar garantiza que las partes pueden pactar válidamente según las normas vigentes al tiempo del contrato. Los términos contractuales no pueden ser modificados por leyes u otras disposiciones de cualquier clase. Los conflictos derivados de la relación contractual sólo se solucionan en la vía arbitral o en la judicial, según los mecanismos de protección previstos en el contrato o contemplados en la ley.
Mediante contratos-ley, el Estado puede establecer garantías y otorgar seguridades. No pueden ser modificados legislativamente, sin perjuicio de la protección a que se refiere el párrafo precedente.
El gobierno de Alan García ha invocado al artículo 62 de la Constitución de 1993, como marco para darle solución al conflicto sobre la exportación del gas. En resumen ha dicho que el gobierno acepta declarar las reservas del Lote 88 como exclusivas para el consumo interno, pero esto lo hace derogando (no anulando) el tramposo decreto de Kuczynski de 2004, pero sin desmedro de lo estipulado en el artículo 62.
Es como quién dice: ya que no le podemos imponer a los pobladores de La Convención y el gran sur, las normas entreguistas de Toledo que defendimos en el discurso de 28 de julio, las invalidamos para el futuro (lo que no significa nada, salvo el gesto simbólico), pero como estamos amarrados a un contrato que se basó en esos dispositivos, les decimos a las trasnacionales que está vigente el 62 que dice que ninguna ley puede modificar lo contratado entre Estado y particulares. Si ustedes quieren, podemos hacer cambios para calmar a la gente, pero si no están de acuerdo, y están en todo su derecho, lo dejamos ahí y que pase lo que tenga que pasar.
Hay varias lecciones que extraer en este caso: (a) el gobierno aprista es pusilánime y maniobra entre los intereses de las grandes empresas y las demandas de los movimientos sociales; (b) la Constitución del 93 está hecha para amarrar las manos del Estado para corregirá las decisiones corruptas; (c) que mientras la Constitución del 79 fijaba en su artículo 128, el principio que los bienes públicos no se manejan bajo principios del derecho privado, la del 93, en su famoso artículo 62, equipara el contrato privado y el público, y por esa vía permite a los que suscriben a nombre del Estado actuar como si fueran propietarios y generar contratos que aunque violen la ley o vayan en contra del interés nacional y social, no son reversibles porque ya se firmaron, “salvo acuerdo de las partes”
Todo el sistema de privatizaciones y concesiones que está plagado de ilegalidades y trampas se blinda, como se dice ahora, con el artículo 62, que impide dictar leyes u otras normas para corregir los entuertos. Por eso es que muchos analistas advierten que la derogatoria del DS 050-2005 EM, que es una conquista de la lucha de La Convención puede devenir en letra muerta, ya que el único efecto de ese decreto fue permitir el contrato de exportación del año 2006, que está vigente y que el propio gobierno insiste en que lo protege el artículo 62 de la Constitución. ¿Y quién nos protegerá de ese artículo, de esa Constitución, de Kuczynski y el gobierno de Alan García?
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25.08.10
Susana ollantizada
El ataque a Villarán no sólo advierte del tono que va a tomar las campañas 2010-2011 y que seguirá en crescendo, sino que descubre la naturaleza oligárquica que ha adoptado el poder político como reflejo de la reoligarquización que se observa en la economía. Desde Fujimori, hay un veto para todo lo que represente algún grado de cuestionamiento a la forma como el país viene siendo dirigido y a la posibilidad de un renacimiento de corrientes a la izquierda del sistema. Es como que el mecanismo cerrado del dictador, la cúpula militar y sus amigos comprados, se hubiera ensanchado para que ingresen los políticos de derecha que participan de la corrupción, pero hasta ahí nomás.
Se complementa así la campaña de los miedos (miedo a la inflación, miedo al terrorismo, miedo al cambio) que sustenta el inmovilismo, con la de la destrucción mediática y política de la mínima disidencia. Una mujer de izquierda en Lima, aunque sea más bien rosada, amable, sonriente y rodeada de técnicos de poco recorrido político, que la inducen a hacer propuestas que no polaricen, es demasiado como ganadora del 3 de octubre. ¿Y acaso nadie recuerda que Lima ya fue gobernada por la izquierda y que de la gestión de Barrantes hay buen recuerdo entre los habitantes de la ciudad y ninguna sombra de corrupción? Entonces, ¿cuál es el problema? El punto es que con el fujimorismo se construyó una imagen del “orden” en el que no se incluye ninguna izquierda, ningún sindicato fuerte y ningún liderazgo basado en la movilización social. Y que hay empresarios, medios, sectores políticos y militares, que creen que eso se puede mantener indefinidamente lo que hará que sigan llegando las inversiones.
Pero hay algo más. Toda la reproducción del estatus quo actual está basada en la ficción de que existe una mayoría a su favor que se refleja en las instituciones y que tiene como fundamento una población limeña y capitalino-costera satisfecha con esta situación. Esto se traduce en una Lima de derecha, un norte aprista y sectores populares clientelizados por el fujimorismo en zonas populares urbanos y bolsones de pobreza del interior. Esta suma sería la que hizo ganar a García 52/48 en el 2006. El temor a Susana no es a ella misma, sino al significado de lo que sería un cambio del ánimo político en la fortaleza principal del sistema. ¿Qué pasará después?, se pregunta el que se cree heredero de Riva Agüero. Y por eso vuelven a lo que creen fue su gran aporte de hace cuatro años: la prensa como arma de fuego. El poder de los diarios y la televisión se puede adulterar la voluntad de la gente. Bonita democracia.
22.08.10
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jueves, agosto 19, 2010
Justicia a la carta
Si es cierto que a Berenson le dieron la semilibertad como un presente para Obama y el Partido Demócrata, antes del viaje de García a los Estados Unidos, separando su caso del de otros que tenían igual derecho; habría que convenir que ahora la devuelven a prisión con un pretexto burocrático, para satisfacer a una opinión pública previamente trabajada con el cuento del rebrote terrorista y del fujimorismo que nos salvó con sus leyes fuertes y sus atropellos a los derechos humanos.
Lo que se está diciendo es que no se puede creer en los jueces y que nada vale cualquier esfuerzo de rehabilitación del prisionero: buena conducta y trabajo en la prisión; informe de los peritos; o la esforzada discreción luego de volver a la calle, a pesar del escándalo promovido por los medios; y que todo no es sino un juego de política en el que Berenson puede ser una pelota de fútbol pateada en varias direcciones, como ella misma dice, pero el resto resultamos espectadores de nuestra propia manipulación.
En otras palabras que el sistema político actual se justifica porque hay que ganar eternamente batallas al terrorismo (con y sin comillas), lo que conduce a sainetes como el de la anulación de beneficios penales, la devolución a prisión de quién no es una amenaza, la bulla sobre los ex prisioneros que quieren participar en la vida legal (¿no es esa una forma de arrepentimiento práctico?) y muchas otras que nos mantienen en ritmo antiterrorista, 18 años después de la captura de Abimael Guzmán.
Esto no es ni siquiera la justicia vengativa, que unos reclaman y otros condenan, sino una justicia a la carta, de acuerdo a las necesidades de la coyuntura. Que las consecuencias de eso lo paguen los padres de Berenson, su hijo y la propia procesada a la que han querido humillar de mil maneras, es sin duda lo menos importante, como dice Lourdes Alcorta, sino el tipo de sociedad y de política que estamos construyendo.
20.08.10
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lunes, agosto 16, 2010
La tacha de Kouri
Ciertamente la postulación de Kouri quería decir que los hombres y mujeres de Fujimori ya estaban para disputar gobierno, y por eso una buena votación en Lima (no necesariamente una victoria) era como una señal de un nuevo momento. Esto también se ha caído con el fallo del JEEL que muy difícilmente se va a revertir en la siguiente instancia, pues esta exigió previamente una nueva fundamentación sobre el caso, lo que condujo finalmente a la tacha. Hay otra tacha además en pleno proceso de resolución sobre la forma como “Cambio Radical” definió sus candidatos y siendo rigurosos, Kouri y Barba también van a perderla. ¿Qué va a pasar?
Un tercer tópico es el de la polaridad: porque el esquema de la decencia que armó Lourdes Flores y que le rebotó en gran medida, suponía que la cosa era entre derechistas, exactamente entre pepecista y ex pepecista, lo que se proyectaba a las presidenciales en el intento de colocar a Keiko frente a Castañeda y con eso eliminaba cualquier amenaza. Al caerse el polo Kouri, ya no hay razón para aferrarse a un dudoso mal menor encarnado por Lourdes, y mucha gente votará más libremente sin sentir que de su voto depende que pudiera ganar el amigo de Montesinos y el asaltante de los peajes.
Hay un real revuelo tras el mandato de los jueces electorales. Y como es normal, los observadores buscan intenciones más allá de lo jurídico, asumiendo que alguien tiene que estar manejando decisiones de tan alto calibre como para provocar estremecimiento en todo el frente de derecha que parecía dominar las elecciones limeñas. ¿A qué responde el JNE que apuntala a Roca y retira a Kouri, así Roca tenga la razón de su parte y Kouri esté metido en un círculo cuadrado para demostrar que vivía en Lima mientras gobernaba el Callao y tenía prohibido residir en otra jurisdicción nacional, y que fue elegido por alguna instancia del partido de Barba que carece de toda instancia válida.
Una manera de plantearse el problema es que el Jurado está funcionando fuera del control de los intereses políticos en juego y que está anunciando que seguirá siendo tan o más riguroso para las elecciones del 2011. Esto significa que a todas las jugadas que García ha estado intuyendo para lograra que el presidente no sólo le cierre el paso al que no quiere que llegue a Palacio, sino que el resultado luzca como un producto de su intervención política (véase el caso Uribe, en Colombia), va a tener que añadir algunas sobre el Jurado Electoral y así evitarse sorpresas.
De hecho, la tacha a Kouri y la escasa posibilidad que la apelación funciones, indican que la coyuntura electoral de octubre se viene más compleja de lo que se suponía. Y eso va a rebotar sobre la votación del año próximo.
15.08.10
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martes, agosto 10, 2010
El fin de la huelga en La Convención
En resumen nada que ofrecer, la lucha la hacen los desinformados, el gobierno está haciendo no sólo lo correcto sino que no puede hacer nada diferente, y los dirigentes que mueven a las masas son simples electoreros. Pero de inmediato, en el acto siguiente, el gobierno pasaba a dialogar donde no había nada que tratar, sentando alrededor de la mesa a sus más altas autoridades con los dirigentes vilipendiados y en el primer acuerdo se ordenaba cesar la represión, levantar la emergencia y liberar a los presos.
Y los puntos sobre los que no podía haber modificaciones y concesiones, empezaban a modificarse y concederse. Tal vez no como se exigía, sino en fórmulas plagadas de contradicciones y en comisiones de resultados inciertos. Pero lo que es evidente es que el gobierno no quería terminar firmando en La Convención que cambiaría la ruta del ducto para viabilizar el reclamo nativo de proteger el santuario Megantoni, cuando toda la política de estas obras no aceptó consideraciones ecológicas, económicas o culturales que pudieran discutirse; o que se tomaría en serio el concepto de una planta de fraccionamiento en la provincia que hace unos días se calificaba como un elefante blanco (a lo que se añade la rebaja inmediata del precio del balón de GLP en la zona); o que se pactaría para no exportar el lote 88, donde se jugaba con la idea de que no se exportaría en cinco años (mientras se hacía reserva de la tercera parte de sus depósitos para ser usados al comenzar el sexto año).
Es decir que se empezó a voltear la torta. Y por cierto la gente ha terminado convencida que logró avanzar porque se puso fuerte, lo que garantiza que vigilará el cumplimiento de los acuerdos con la misma energía que ha puesto en juego. La pregunta es: ¿y por qué tanta voltereta del gobierno?, ¿no podía haber seguido un camino menos desgastante, tomando en serio desde un principio la protesta y trabajando para encontrar puntos de entendimiento?, ¿por qué polarizar para luego retroceder? Hay una razón de fondo. Un gobierno como el actual necesita mostrarse intransigente en la defensa de la posición de las grandes empresas.
Sólo así pueden creerle que va a defender la exportación, los precios libres, los impuestos privilegiados. Y sabe que sólo puede girar hacia algún compromiso luego de haber demostrado que por la vía inicial el problema crece hasta convertirse en una amenaza. No hay aquí ningún intento convencer a las empresas de que a lo que pactaron con el Estado se le puede hacer atingencias para incorporar el punto de vista de las regiones y de la opinión nacional. Entonces desde un comienzo el gobierno apuesta a su derrota. Imaginando que se haga el milagro de que la gente abandone la lucha porque se alarga, o que se asustan en el momento en que empiezan a mover el sable.
Como nada de eso da resultado levantan la bandera blanca y el premier viaja a La Convención a rendirse de la mejor forma. Hasta la próxima movilización.
11.08.10
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La nueva modalidad de conflictos sociales en el Perú
Pero año a año los conflictos han aumentado en número e intensidad, según ha ido dando cuenta puntualmente la Defensoría del Pueblo, con la peculiaridad de que más o menos un 50% de los casos registrados se refieren a demandas socioambientales y comunales, y sólo un 10% a conflictos de naturaleza sindical. El mapa muestra una amplia dispersión y la secuencia es intermitente, aunque en un espiral creciente a través del tiempo.
Todo eso indica indudablemente un cambio significativo en las tradiciones de lucha de los principales movimientos organizados del Perú, pero de ninguna manera indica alguna forma de pasividad o conformismo. Y la razón por la que ha variado la matriz de conflictos tiene que ver justamente con lo que ocurrió en los años 90 con los sindicatos y organizaciones representativas de diversos sectores sociales que fueron mermadas por disposiciones legales, despidos de dirigentes y activistas, y por la falta de atención a sus demandas. La idea de la época era que la “paz social” dependía de fragmentar los movimientos e individualizar los reclamos.
El mundo empresarial no sólo aplaudió sino que se inclinó ante la determinación con la que el gobierno Fujimori demolió las estructuras de defensa legal de los sectores populares. En el récord de huelgas del país, los años 90 marcaron efectivamente un descenso sustancial respecto a años anteriores. Pero ahí nomás se estaban engendrando las nuevas formas de conflicto que hoy hacen temblar a los que creían haber logrado el completo control de las demandas sociales.
El tipo de conflicto actual: disperso e intermitente, explosivo e impredecible, refleja la falta de una dirección nacional y de estrategias políticas. En realidad se trata de explosiones de impaciencia que brotan como erupciones volcánicas en diversos puntos del país y que reflejan que la gente llega a un límite y desde ese punto se lanza a una lucha de todo o nada. Lo que puede parecer un escalamiento demasiado rápido de los enfrentamientos y una tendencia a radicalizar cada vez más la pelea, no viene de que haya sido planificado así, sino por el contrario es consecuencia de la necesidad de ser escuchados por un Estado que tiende a ningunearlos y a tratarlos como si no existieran.
¿Por qué se toma una carretera, se ocupa lo cales se cerca los aeropuertos? Para crear una presión suficientemente fuerte que obligue a las autoridades a sentarse a negociar. Quiere decir que no hay una vía de negociación natural y ordenada, ni dirigencias reconocidas, porque esas fueron las reglas con las que el poder ha querido gobernar el país. Y no es cierto que esto sólo sea una manifestación de la acción de las comunidades campesinas que cuestionan a la minería y de las organizaciones indígenas que se enfrentan con las petroleras apoyadas por el Estado. Véase el caso de los sindicatos de Doe Run (La Oroya), Casapalca y otros, para comprender que también en este tipo de conflictos las formas de actuación no se distancian de las de otros sectores.
Así como alguna vez los campesinos y organizaciones populares, aprendieron del sindicalismo el concepto del paro y la huelga, hoy en día los movimientos masivos espontáneos dictan la línea y por eso casi todos los conflictos tienden a bloquear y confrontar para obligar a la intervención gubernamental. Los que creyeron que descabezando y desorganizando a los de abajo, podrían asegurar el reinado de los de arriba, se equivocaron redondamente, porque en el conflicto actual hay siempre que responder ante una masa enardecida y no solamente negociar y pactar con la dirigencia, como era antes.
Todo lo que se ha visto en Arequipa (2002), Moquegua (2008-1009), Bagua (2009), Chala, Madre Dios e Islay (2010), La Convención (2010), es un tipo de conflicto muy difícil de doblegar, ante el cual han fracasado las opciones de dejarlos durar “hasta que se cansen”, de “reprimirlos al toque para asustarlos” y otras variantes que infructuosamente han ensayado los gobiernos de turno. En la experiencia de la población está además la conciencia de que en casi todos estos casos, las salidas que se han impuesto han representado retrocesos del gobierno ante la presión social.
Esto, por cierto, ha reforzado la noción de que no hay manera de conseguir algo sino con una dura pelea. Lo que todo el mundo sabe es que sin luchas no hay victorias. Es decir si se sientan a esperar que el Estado atienda a sus demandas y dialogue con los que no se levantan, sólo conseguirán agotar inútilmente el tiempo.
Lo que hace el gobierno
A cada lucha social el gobierno aprista ha respondido con la misma lógica de dilatar, provocar, condicionar el diálogo, reprimir y retroceder. Es casi una plantilla que se repite desde el primer enfrentamiento con los cocaleros a comienzos del 2007, hasta la actual lucha contra la exportación del gas que compromete las provincias del Cusco:
1) Primero, deja correr el tiempo como si la lucha no existiera, con la colaboración de la prensa adicta que vela la noticia de cada conflicto;
2) Segundo, el presidente, agrava la situación y tensa las fuerzas, con declaraciones sobre los temas en debate que cierran la posibilidad del diálogo, y con puyas ofensivas contra los reclamantes;
3) Tercero, el gobierno y los medios se alarman de pronto de lo que antes no veían, empiezan a exagerar los riesgos, anuncian medidas de militarización y ponen como condición para “dialogar” que se levante la medida de lucha, cuando lo único que quieren “dialogar” es precisamente que se acabe la medida de lucha.
4) Cuarto, se desata la represión, que sólo exacerba los ánimos y se producen heridos (a veces muertos), detenidos y mayor violencia, mientras miembros del gobierno intentan dialogar con la dirigencia y las autoridades locales, aunque oficialmente la posición sea el no diálogo.
5) Quinto, se instala una mesa de negociación, se produce algún retroceso parcial, se ofrece investigar los actos represivos, se liberan los presos, etc. Aunque todas las heridas han quedado abiertas.
08.08.10
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El modelo cumple 20 años
No se había instaurado aún el reino de los precios libres que existe ahora, sino que el gobierno había utilizado el sistema de precios controlados que debía proteger al consumidor, para atacarlo y producir en definitiva un formidable traspaso de dinero desde la economía familiar a las arcas del Estado para la normalización de la deuda y hacia algunas empresas a las que se quería rentabilizar. El único precio que quedó libre fue el tipo de cambio, no por razón doctrinaria, sino porque no se logró hacer el cálculo sobre a cuánto debía subirse el billete verde para ponerlo en línea con los demás precios.
Cuentan que a último momento, Hurtado retiró la página sobre tipo de cambio y de ahí que el documento del discurso que se repartió a la prensa se saltaba en la numeración el texto faltante. La idea era que el mercado definiría la subida del tipo de cambio hacia un nivel más o menos alto, como había ocurrido siempre durante estos ajustes. Pero la verdad es que el dólar se derrumbó en los siguientes días, dándole una vuelta a la teoría económica en un fenómeno que nos acompaña hasta estos momentos.
Hurtado Miller duplicó el número de pobres en una sola noche y condenó al país a un largo vía crucis hasta reconstruir su capacidad adquisitiva. Pero mientras cumplía la misión que le habían encomendado, el chinito del no shock, que algunos reputan como valiente en sus decisiones, andaba desaparecido. Le temó una semana volver a aparecer en alguna ceremonia oficial. Fue cuando empezó a darse cuenta que una de las consecuencias del fujishock había sido quebrar la capacidad de resistencia de la población, que protestó dos o tres días en distintas parte del país y poco a poco prefirió encomendarse al mejor de sus santos, a las redes de solidaridad social y a sus escasos ahorros para sobrevivir.
En el país se implantó la idea de que el tan temido shock, había sido necesario, aunque fuere como expiación de los pecados económicos previos. Y que a pesar de que el culpable había sido Alan García y los grandes beneficiados del caos sus apóstoles y sus compadres, era el pueblo el que tenía que cargar con el costo. De esta debilidad y resignación que empezó a atravesar a la gente, viene luego la etapa de las reformas, privatizaciones, apertura de mercados, flexibilización laboral, en la que Hurtado es sustituido por Carlos Bologna, que estuvo propuesto en la terna de los primeros días pero prefirió esperar.
El índice de inflación de agosto de 1990, fue de 400%, algo que no se entiende cuando no se lo ha vivido directamente. Lo percibí claramente cuando viajé a Colombia un tiempo después. Mi relato de lo que pasó ese día fue incluido en la cátedra de lo real maravilloso, en la que se estudiaban hechos reales y otros novelados, y los alumnos debían distinguir unos de otros. Nadie podía creer que lo que pasaba en el Perú era verdad.
08.08.10
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miércoles, agosto 04, 2010
Falsa mirada sobre el Perú
Justamente, si de columnas prestadas se trata ahí está la de Meléndez sobre la “falsa épica de los Cuatro Suyos”, dos veces publicada en el periódico donde el director ha dicho varias veces que la mayor movilización de la historia peruana fue la de los jóvenes miraflorinos en defensa de los diarios expropiados en 1974.
Podría detenerme precisamente en ese caso al que un alcalde sobón le levantó un monumento. De ese punto no salió nada, salvo el bautizo de algunos hijos de su papá que luego han devenido en parlamentarios o periodistas de la derecha. Muy diferente a lo que pasó en julio de 1977, que torció el rumbo de la historia y obligó al gobierno contrarreformista y represivo (más de un año en estado de emergencia) de Morales Bermúdez a adelantar su agenda, convocando a elecciones y a la Asamblea Constituyente.
Por supuesto que fueron esas mayorías que Meléndez llama pragmáticas y mundanas, para retirarlas de la historia, las que llevaron el peso de la movilización de esos años, como la han hecho durante los principales episodios sociales de los últimos treinta años, incluido el arequipazo zo de 2002, el baguazo de 2009 y el quillabambazo de estos días. En los Cuatro Suyos ciertamente había un sentimiento de clase media, una dirección difusa y contradictoria y una convocatoria radical de la que nadie se hizo cargo a la hora de la verdad.
Pero de ahí a que los 250 mil que se reunieron el 27 de julio, fueron gente de los barrios medios de Lima y de provincias, y peor aún los 50 mil que se enfrentaron a la Policía en el centro de la ciudad, no tenían un núcleo popular vigoroso, sólo lo puede creer el que no estuvo y para el que la historia es una suma de casualidades (a Meléndez se le ocurre que lo “principal” fue que a los gringos le bajaron el dedo al régimen que prohijaron por una década, que es su manera de afirmar que aquí no pasa nada sino viene el impulso de fuera).
Fue al huir a Japón que Fujimori declaró que lo hacía porque temía por su vida. ¿Por qué decía eso? Porque se dio cuenta del ánimo que llevaba la gente que lo desafió en los Cuatro Suyos y que siguió protestando los meses siguientes. Para un régimen que había gobernando con el control de todo, eso era mucho más de lo que podía permitirse. No hubo maniobra sicosocial, jugada parlamentaria o manipulación judicial que revirtiera el estado de rebelión en que quedó colocado el país por los acontecimientos del primer semestre de 2000.
Es precisamente de la importancia de la participación popular y de las clases intermedias en la caída de Fujimori que viene la cuestión de entender lo que pasó después y por qué de tanta frustración acumulada en estos años. Eso es lo que no quieren ver los que se pasaron de fujimoristas, a toledistas y luego a garciístas, sin mayor empacho. Claro, como todo fue dictado por Estados Unidos que dijo a quien apoyar en cada caso, ellos bacán se reacomodaron y ahora se preparan para seguir en lo mismo.
04.07.10
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domingo, agosto 01, 2010
El discurso vacío
“Un bostezo tranquilo” fue la definición que el director del principal diario palaciego ha propuesto sobre las palabras de García ante el hemiciclo de la Plaza Bolívar. Nada de grandes anuncios y piloto automático hasta el cambio de gobierno. Y la pregunta es si lo que las mayorías demandan es inmovilismo, tranquilidad de inversionista o bostezo de comentarista que por cualquier motivo abandona su columna. García supo siempre que el humor peruano apuntaba a transformaciones profundas, de ahí sus iniciativas de los 80, siempre inconsecuentes, que cosecharon el peor gobierno de nuestra historia, y de eso mismo el juego tramposo con la idea del “cambio responsable” con que ganó la primera vuelta del 2006 enfatizando el cambio y la segunda con lo de “responsable”.
Pero una vez en el gobierno, nuestro presidente se ha encargado de mostrarnos que se puede decir cualquier cosa desde el Congreso en 28 de julio, sin que eso tenga mayor significado. Si no, que nos expliquen qué pasó con los núcleos ejecutores de proyectos del 2009, la reforma del alma y la reconstrucción del sur del 2008, la oficina anticorrupción y el pacto social del 2007 y la austeridad del 2006. Horizontes falaces que a estas alturas ya no se pueden calificar de meros voluntarismos, sino de una necesidad de aparentar novedades ahí donde sus compadres ven con toda razón un mero formalismo retórico sin contenido y sin riesgos para ellos.
Así por ejemplo no se puede discutir sobre aseguramiento universal en salud, cuando todo lo que hay es una declaración, pero no hay mejora presupuestal, infraestructura y mucho menos voluntad de afectar los fuertes intereses particulares que traban una reforma para que la salud sea un derecho de todos. O tomar en serio el Estado regulador que se ofrece para el último año de gobierno (en contraposición, dicho sea de paso, del “Estado propietario” o empresarial). ¿Cómo un sistema que ha sido infinitamente débil ante las empresas va a lograr regularlas en función al interés social? El gobierno que ha cargado cuatro años con las burlas de Doe Run, que no ha podido poner orden en el mercado de hidrocarburos y que ahora recién ofrece “renegociar” las regalías con las empresas del gas (luego que el ministro dijera que no había nada irregular) y que promete “negociar” (¡!!) para que los lotes 88 y 58 del gas de la selva, se destinen al mercado nacional, cuando el 88 era exclusivo (también debería serlo el 56, del paquete Shell) y por irresponsabilidad está siendo destinado a la exportación, ¿Qué clase de regulación o controles puede ofrecer?
Y en lo de la corrupción, ¿alguien le cree a García de que está afectado por los escándalos de su gobierno?, ¿cómo hacerlo si el gobierno sigue pactando con proveedores tramposos, con la venia del señor presidente? Puede sorprender que algunos bostecen tranquilamente, mientras crecen los conflictos sociales.
01.08.10
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miércoles, julio 28, 2010
Carlos Roca y Alan García
Roca se convirtió hace poco más de un mes en el candidato de sacrificio del APRA que tenía que tener alguien que sacara la cara en Lima y no había quién aceptara ponerse al frente, salvo el ex diputado que casi no había figurado durante el actual régimen (fue embajador en Italia, desembarcado para poner efímeramente a Rey, que se preparaba para volver al cargo de ministro). La candidatura metropolitana del APRA, carecía de todo atractivo, porque no tenía nada que ofrecer. En medio de la polarización que los medios y las encuestadoras nos impusieron desde el arranque del proceso, Roca no tenía ningún destino.
Ahora se puede decir que después de su gesto de decirle No a Alan García, ha subrayado una autonomía que lo distingue en un escenario anodino. No es posible saber si eso significará votos nuevos, pero la imagen del candidato ha mejorado notablemente. Casi de inmediato entra la pregunta: ¿por qué Carlos Roca no ha sido convocado p0ara ministro u otro cargo de importancia en el gobierno actual?
La respuesta es obvia. Roca no olvida que fue una especie de jefe político del pendenciero García en épocas de Universidad y un igual del actual presidente en la Constituyente de 1978 y el parlamento 1980-1985. Esto hace que sea más difícil subordinarlo. García ha demostrado hasta la saciedad que prefiere a los Velásquez Quesquén, Cornejo, Zumaeta y otros mediocres a su lado. Al propio Del Castillo, le cortó las alas cuando trató de volar con combustible propio. Los otros “históricos”, como Cabanillas, Gonzales Posadas, Alva, se han aplicado para mostrarse como matriarcas o patriarcas que no disputan el poder ni la conducción aprista.
Wilber Bendezú, es un fiasco, que no pudo ir más allá de su bronca particular con Mulder, para terminar de primer tambor del alanismo. Quesada y los cuarentones son parte de la medianía, con el agregado de sus vínculos con Mantilla.
Roca, por su parte, había evitado enfrentarse, como quién espera su hora. Tampoco lanzaba cornetas a Palacio. Todo esto lo ha llevado hasta la candidatura municipal de Lima, la cual probablemente no haya sido nunca su aspiración política. Pero tiene ahora un puesto, del que podía haber sido despejado como se reubica un mueble, en el que sin embargo resistió. ¿Podrá seguir haciéndolo? No tenemos la bola de cristal para saberlo. Pero lo que es ostensible es que el APRA ha conseguido tener un candidato para Lima que no es plenamente controlado por García.
Es un síntoma de un nuevo escenario. Para el presidente el APRA era como una cuenta de ahorros de su propiedad con la que podía hacer lo que fuera y en todo caso hacer apuestas a caballos que fueran propios sabiendo que en Alfonso Ugarte siempre le darían la razón. Calculando el 2011, una derrota demasiado fuerte en las municipales, era un punto en contra para una negociación posterior. Por eso vino eso de renunciar al candidato aún antes de pelear. Ahora se abrió una brecha y habrá que ver qué hacen para cerrarla.
28.07.10
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Claros y oscuros de la gesta de los Cuatro Suyos, diez años después
Aquí un relato de parte sobre lo que ocurrió en aquellos días que alcanzaron su punto culminante el 28 de julio del 2000, cuando una Lima repleta de provincianos se propuso impedir que Fujimori juramentara como presidente y… casi lo logra.
El llamamiento
Nunca nadie entendió si cuando Alejandro Toledo llamó a “no participar” y a “no retirarse” de la segunda vuelta del año 20000, estaba queriendo decir que no había que asistir a las urnas, o si había que votar viciado o si había que votar por el candidato de oposición al fujimorismo que no se había retirado. Tras haber denunciado el fraude del 9 de abril, cuando a las encuestas de boca de urna que lo daban por ganador de la primera vuelta de las elecciones, les siguió un recuento oficial que volteaba el partido y casi otorgaba el triunfo con más de 50% al re-reeleccionista Alberto Fujimori (sólo la presión social detuvo las cifras fujimoristas en un 49.97%, que forzaba una nueva vuelta entre los dos primeros), Toledo no terminó por ponerse de acuerdo consigo mismo para encarar el nuevo momento y provocó que los que deseaban la derrota del dictador, actuaran de manera confusa y dispersa, lo que hizo que sus votos finales fueran menos que la primera vuelta, los viciados muchos pero no contundente y la abstención importante, pero tampoco lo suficientemente clara como para invalidar el proceso.
En ese escenario parecía que después de la lucha de esos meses, se había llegado a un punto muerto y la dupla Fujimori-Montesinos se había impuesto nuevamente, y se venían otros cinco años de lo mismo que habíamos tenido a lo largo de los 90. Fue en los primeros días de junio, que en la Confederación Campesina del Perú se empezó a hablar de organizar una marcha nacional contra la juramentación del presidente del fraude, y se lanzó el nombre de los “Cuatro Suyos”. Fue Eliane Karp, esposa del candidato rebelde la que cogió la idea y se la trasladó al marido, que apareció ante la prensa anunciando que un millón de personas se moverían en todo el territorio nacional para llegar a Lima e impedir que Fujimori juramente por tercera vez.
La fecha para un acontecimiento de esta envergadura fue fijada para los días 26, 27 y 28 de julio. La más descomunal movilización de masas de nuestra historia, que suponía una voluntad política fuera de lo común, un aparato organizativo nunca visto y una capacidad de sostener multitudes de provincianos en la ciudad de un volumen inimaginable. Toledo, por supuesto, no estaba en condiciones de manejar un proyecto de este tipo, pero como fuere empezaron a moverse los gremios sindicales y campesinos, los partidos de izquierda, las ONG, los frentes regionales y locales, y las secciones regionales de los partidos de la derecha no fujimorista (las dirigencias del APRA, PPC, FIM, Somos Perú, Solidaridad, etc. nunca dieron la orden de impulsar la medida, aunque varios de ellos acompañaron en la tribuna del 27 de julio a Alejandro Toledo y suscribieron sus promesas democráticas), y se conformaron poco a poco las delegaciones que irían a Lima.
El gobierno se mantenía casi paralizado en el desconcierto. No sabía si tomar en serio a un hablador inconsecuente como Toledo, o si ignorarlo. De hecho, Montesinos tenía su propia idea de las cosas y por ello en los mismos días en que se preparaban los Cuatro Suyos, su actividad estaba concentrada en armar una mayoría parlamentaria de esas que le gustaban a Fujimori (voto sin debate de las iniciativas del Ejecutivo), pero post elección de los representantes. El método que se conocería como el de transfuguismo y que se practica hasta hoy, consistía en ofrecer las ventajas de integrar el bloque de mayoría, luego de haber sido elegido en la minoría, y de recibir de paso algunos beneficios (dinero, viajes, cargos, arreglos judiciales, etc.) Fujimori, por su parte, no quería salir al público, así que los uniformados decidieron organizarle su propia marcha. Ese fue el acto denominado “reconocimiento militar al presidente electo y en su condición de jefe supremo de las fuerzas armadas”, que no tenía precedentes y que juntó a todos los generales del ejército, almirantes, tenientes generales y generales de la Policía.
El 27 de julio
La marcha de los Cuatro Suyos comenzó el día 26, pero ese día sólo recorrieron Lima los gremios y los partidos de izquierda en una especie de calentamiento para los que vendría después. Las delegaciones provincianas, que probablemente llegarían a las 50 mil personas, estaban acomodándose en campamentos armados en diversos parques de la capital. Pero el 27 fue la apoteosis. En el llamado Paseo de los Héroes Navales, frente al Hotel Sheraton y teniendo a la espalda el Palacio de Justicia, se reunió una multitud desbordante. En ese mismo lugar se habían congregado la noche del 9 de abril una gran cantidad de espontáneos para clamarle a Toledo marchar a Palacio para reclamar el triunfo electoral.
Ahora Toledo presidía el evento y una interminable columna de delegaciones de diversos colores políticos y de diferentes lugares de la ciudad y del interior del país, pasaba saludándolo. El diario “Expreso”, el principal vocero del régimen, dijo que la concentración había sido un fracaso porque “sólo” se congregaron 200 mil asistentes. Quería decir seguramente que no eran un millón. Pero eran muchísimos y estaban pidiendo el fin del fujimorismo. Hacia las 11 de la noche, habló Toledo y la gente, en el llano, se preguntaba qué Toledo hablaría después de tantas volteretas. Y ahí mismo se vio que este hombre de cuello, corbata y anteojos, no era el mismo del 9 de abril con la vincha y después de algunos tragos que se lanzó a las calles.
Toledo explicó y remachó que este era un acto pacífico y que al día siguiente se iría al Congreso, pero en forma pacífica. No dijo qué se haría si la Policía no dejaba pasar a los marchantes. Para él, habría una fuerza misteriosa capaz de abrirle paso al pueblo de los Cuatro Suyos hasta llegar al Palacio del Congreso. Luego habló de la democracia que vendría y del desmontaje que se haría del “andamiaje” de la dictadura (que no desmontó durante su gobierno) También se refirió al cambio de Constitución y a la lucha implacable contra la corrupción. El acto concluyó pasada la media noche con la consigna de que había que estar temprano para la batalla definitiva.
El 28 de julio
A las 8 de la mañana, en el cruce de los jirones Lampa y Roosveelt, saliendo del lugar del mitin de la noche anterior, ya se encontraban los sindicalistas formando duras columnas de construcción civil, SUTEP y otras. La CGTP abría la marcha con una banderola muy grande. Tras los sindicatos venían los provincianos y más atrás aparecían los universitarios y algunos destacamentos de partidos. A esa hora, Carlos Bruce, jefe de campaña de Toledo, bajó del Hotel Sheraton y se dedicó a separar a los grupos de Perú Posible del resto de la marcha. Los agrupó a un costado y regresó hacia la plaza de los Héroes Navales. Ese fue el primer gesto de competencia dentro de la movilización. Pero esto no detuvo al resto. El grueso de los movilizados siguió por Lampa hasta la esquina con Nicolás de Piérola, donde se arengó en contra del Jurado de Elecciones y se siguió en dirección a Emancipación, a una distancia de dos cuadras. Ahí estaba el primer cerco de la Policía. Los dirigentes anunciaron que iba a negociar, pero de pronto todo estalló en un coctel de bombas lacrimógenas, vomitivas, irritantes y otras, que hacían insoportable el aire.
Los gritos llenaron el ambiente. Unos eran denuncias, otros arengas, otros simplemente miedo y dolor. Pasaron camillas, se habló de alguien muerto por una bomba en la cabeza. En la esquina de Lampa y Piérola, la columna principal dio la vuelta y se dirigió hacia la Abancay. Pero a esas alturas mientras la masa se desplazaba, se veía correr en sentido opuesto gente ensangrentada y otros casi asfixiados. Los que llegaban a Abancay recibía el mismo recibimiento que los de Emancipación. Pero la Policía no salía de su perímetro. Eran como una frontera. Al punto que un grupo empezó a lanzar piedras contra el ex ministerio de Educación, ahora sede del Poder Judicial, y luego romper las lunas ingresó, sacó unos muebles y les prendió fuego en el centro de la calle, se suponía que para dispersar los gases. Un rato después como no pasaba nada, comenzaron a meter dentro del local los escritorios y sillas encendidos y el edificio empezó a arder. Poco después llegaron los bomberos, ai9n policías, y fueron hostilizados. Pasó un rato y recién actuó la policía despejando la zona.
Lo que siguió es que los de Abancay retrocedieron por Nicolás de Piérola, hasta la esquina del Jurado de Elecciones, donde una magnitud repudiaba el fraude. Por frente de todos pasó el batallón de la gente de Bruce, sin Toledo u otro de los dirigentes del partido y se dirigieron al Parque Universitario como si fueran una reserva entrando al combate. Los hicieron retroceder y los obligaron a mezclarse con el resto. Sobre las 11 de la mañana pasó por la calle Azángaro una camioneta cerrada 4x4, que se desplazaba del centro hacia donde estaba la pelea, veía desde el lado del cerco policial y era el único vehículo en medio de la trifulca. Llegó a Roosveelt y se plantó en el cruce con Lampa.
Bajaron tres tipos, dos altos y uno pequeño, con la cara cubierta por máscaras antigases, que les daban un aspecto de personajes de la “Guerra de las Galaxias” y empezaron los gritos:
- Pachacútec, Pachacútec…
Era Toledo, acompañado por Gustavo Gorriti y Álvaro Vargas Llosa, los únicos dirigentes políticos de los Cuatro Suyos presentes en la marcha (sin contar a los de los gremios y la izquierda). Cuando llegaron a la esquina de Nicolás de Piérola, donde estaba el grupo más numeroso, la gente reclamaba: ¡Al Congreso! Luego de ver que en la citada esquina se desarrollaba una verdadera batalla entre los policías situados en una azotea intermedia y la masa que les tiraba piedras y otros objetos desde abajo, Pachcútec decidió avanzar, pero en sentido inverso de lo que se esperaba de él. Caminó hacia la Plaza San Martín y de ahí salió con sus acompañantes hacia el jirón Belén y por esa vía fue alcanzado por la camioneta 4x4, con la que se perdió de vista.
No pasaría mucho tiempo para que a la ruptura de las lunas del primer piso del JNE, le siguiera el lanzamiento de objetos encendidos que provocarían un grave incendio. En la otra acera, donde nadie había estado presionando, también se lanzaron objetos incendiarios que dieron lugar a la destrucción del local del Banco de la Nación y a la muerte de cuatro vigilantes. Mucho se discutiría después sobre esta tragedia: si fue una provocación del gobierno para tirarle muertos a la protesta, o si fue parte del desborde sin dirección en que se convirtió el llamado a tomar el Congreso e impedir la juramentación.
El final
La noche del 28 de julio del 20000, Toledo abandonó el país, cuando los medios fujimoristas lo culpaban de muerte y destrucción. Fujimori había juramentado y había recuperado el control del escenario. La mayoría de los partidos se adaptaba en ese momento a la idea de que se iniciaban cinco años más de autoritarismo y habría que funcionar dentro de sus reglas. Sólo algunas minorías seguían lavando banderas, colocando bolsas de basura en las puertas de los ministros, realizando marchas y pequeños mítines en las plazas públicas, etc.
Parecía que los Cuatro Suyos estaban vencidos. Pero no. El video Kouri-Montesinos conocido el 15 de septiembre, demostraría que el régimen ya estaba quebrado por dentro y que se filtraban sus secretos y que el país estaba esperando la señal para volver a enfrentarse. Fujimori huiría en noviembre, señalando que su vida corría peligro. ¿Quién lo amenazaba? Sólo el fantasma de los Cuatro Suyos, que era el de una nación queriendo cobrarle cuentas.
28.07.10
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Una década fallida
Las promesas de los Cuatro Suyos concluyeron en los gobiernos de Paniagua, Toledo y García, a través de los cuales fuimos dejando morir las esperan zas democratizadoras y moralizadoras y retrocediendo cada vez más en lo conseguido. Hoy el Perú es irreconocible respecto al ánimo que existía hace diez años. Hemos llegado al extremo de que sin ser gobierno, el fujimorismo ponga la agenda y las condiciones al APRA gobernante.
Por eso quizás, de vez en cuando, a sectores populares de las provincias se les ocurre que puede haber otra marcha de los Suyos a la capital, para que el pueblo haga sentir su voz.
martes, julio 27, 2010
La historia no aclarada del amigo narco de Colombia
Citado por el periodista Orazio Podestá como parte de un diálogo con un narco local. En “Narcotráfico, democracia y periodismo en el Perú”, 2008
I.
La publicación por parte del diario LA PRIMERA de la inquietante foto de una Alan García todavía joven, en algún lugar de Colombia en donde se encontraba exilado del gobierno de Alberto Fujimori, que había decretado u captura, al lado de un narcotraficante y superlavador de dinero de la droga, allá por los primeros años de la década de los 90, podía haber hecho pensar en diversas posibilidades de reacción del actual gobierno aprista:
1) Presentar las explicaciones que García podía haber tenido cuando se conocieron por primera vez esas fotos en el 2006, explicando tan incómoda compañía con alguna razón convincente. Pero parece que nunca aclararon nada en el país que lo acogió por años, así como el caso se mantuvo oculto para los peruanos.
2) No decir nada. Así como habían hecho hace cuatro años, conformando la dura piel del político peruano al que innumerables hechos lo vinculan con personajes indeseables, pero al que las evidencias no le impiden mantenerse en la cresta del poder. Pero esta tampoco fue la estrategia.
Fue Javier Velásquez Quesquén el que salió, sin embargo, a dar la cara en un asunto que tenía que ver hasta donde lo prueba la foto, con García y nadie más. ¿Y qué dijo el premier todo servicio? Nada menos que aseguró que Fernando Cuevas Cépeda, el hombre de la foto, encarcelado en Colombia por haber movido cientos de millones de dólares sucios de cocaína, no era quién había financiado la campaña electoral del APRA del año 2006.
Pero eso nadie se lo había preguntado, ni era tampoco posible imaginarlo ya que Cuevas estaba preso desde el 2004. Lo que quiere decir que Velásquez tuvo un “lapsus linguae”, es decir reveló una inseguridad inconsciente sobre los fondos de la última campaña que no había sido puesto sobre la mesa, pero sobre los cuales hay notables sombras (por poner un ejemplo, el señor Rolando Ayala Salinas, donde del 2006, había muerto el 2005) y en donde flotan fantasmas más bien nacionales como los de los Sánchez Paredes.
Pero, en fin, nada se aclaró de la relación García-Cuevas, y como de costumbre, muchos medios se sintieron halagados que el premier dijera que LA PRIMERA trataba de estos temas “por ser de oposición”, es decir que los vínculos con mafiosos del presidente de la república no deberían interesar más que si uno es crítico del mandatario.
II.
El ex ministro del primer gobierno aprista, César Vásquez Bazán acaba de contribuir con la inquietud del diario LA PRIMERA al presentar una nueva foto del famoso Fernando Cuevas, esta vez en compañía del ex presidente venezolano Carlos Andrés Pérez, compadre y mentor de nuestro actual presidente. En la imagen aparecen el político y el narco en pose de negocios, sentados en cómodos sillones en un ambiente de solar de familia acomodada.
Nadie sabe tampoco que es lo que unió a estos personajes y por lo que se sabe, Carlos Andrés no se ha molestado en explicarla, ni el gobierno colombiano en pedir satisfacciones, como tampoco lo ha hecho con el Perú. La razón es simple: García y Pérez son aliados claves del régimen de Álvaro Uribe, que tampoco anda muy transparente de relaciones con la droga. Así, ¿qué problema puede haber de ignorar estos simpáticos documentos fotográficos?
Los puntos en común entre Carlos Andrés y Alan son, por supuesto, una vía para aproximar alguna hipótesis sobre lo que los llevó hasta Cuevas:
1) Ambos son hombres de poder, que han estado al frente de dos gobiernos en sus respectivos países, haciendo del segundo la negación de los discursos del primero (CAP, nacionalizó el petróleo en su primera gestión y lo desnacionalizó en la segunda; AGP se peleó con el FMI en los 80 y regresó fondomonetarista en los 2000);
2) CAP enseñó a García que una vez que se llega al poder se debe reunir –usando los recursos del Estado-, los medios para volver a él, y eso se obtiene asociándose con los que reciben beneficios del gobernante.
3) No importa mucho el color del gato sino que cace ratones, o lo que es lo mismo, no importa mucho el origen del dinero sino en las manos de quién se queda. Así como Cuevas, la trayectoria de García y su compadre Pérez está plagada de relaciones más que oscuras con mafiosos internacionales.
III.
¿Hasta qué punto podía ignorar Alan García con quién estaba cuando se fotografiaba familiarmente con un capo del narcotráfico colombiano y un rey del lavado del dinero?, ¿fue sorprendido, como dijeron otros, que indicaron que Cuevas se les había pegado para la foto: el presidente Pastrana y el embajador de Estados Unidos?
Por la imagen que trasmite la foto no hay duda que fue posada y que los fotografiados querían perennizar el instante. Como comentaban las publicaciones colombianas, el detalle del papel doblado en las manos de García es un detalle curioso que se asocia a su expresión sonriente. ¿Qué contenía el papel?, ¿alguna instrucción, clave, número de cuenta? No se sabe. Pero sí se conoce ahora que Cuevas ya había sido arrestado por la DEA en 1986, en Los Ángeles, por distribución de cocaína y fue sentenciado a 15 años de prisión.
A comienzos de los 90, Fernando Cuevas Cépeda estaba de regreso a su país luego de ser expulsado de Estados Unidos después de haber cumplido la tercera parte de la pena. Es difícil creer que Alan García, Carlos Andrés Pérez, Saúl Menen y otros, no supieran de este antecedente tan grueso en la vida de su amigo colombiano. Pero igual convirtieron su casa bogotana en un lugar de estancia y conversación amigable.
Por cierto, cuando Cuevas cayó en desgracia, ya los viejos amigos se olvidaron de él. Así son las cosas en este turbio espacio en el que se encuentran la política, los negocios y la mafia.
25.07.10
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domingo, julio 25, 2010
Discurso de 28 de julio
Ya podemos imaginar la diferencia entre una y otra cosa. Pero para que lo que aquí veníamos diciendo, lo que es totalmente seguro es que el discurso no aclarará los numerosos misterio de dinero en que anda metido este gobierno, entre ellos la reciente licitación de Essalud, por 14 mil millones de doles, para la construcción de dos hospitales, en la que figura como ganadora la empresa BM3 Obras y Servicios SA, de propiedad nada menos que de Fortunato Canaán. Ilusamente, algunos pensamos que nos habíamos librado del dominicano de la cresta, cuando favorecido por el juez Barreto y en combina con García vino al país (noviembre del 2009) y se fue sin decir nada, logrando que le levanten la interdicción.
Se esperaba por cierto, que la inscripción fraudulenta que Canaán obtuvo para contratar más allá de sus posibilidades de parte del CONSUCODE (hoy OSCE), le hubiera sido retirado, y que la directa actividad de corrupción de funcionarios e injerencia en política interna que se evidencia en los petroaudios, lo había por lo menos descartado para futuros negocios con el Estados peruano. Pero no, la filosofía de “respondo con obras”, también incluye que no tengo que responder por mis relaciones corruptas. Si después de tanta vuelta y tantos muertos y heridos en el camino: Del Castillo y Garrido Lecca en desgracia, León en la cárcel, Químper negociando salir de la detención domiciliaria con información sobre Toledo, BTR fuera de combate con rebote sobre Giampietri, etc., el sapo de Canaán sigue teniendo una extraordinaria influencia como para recibir aún más de lo que se proponía originalmente: ¿qué clase de influencia tiene que estarse jugando y a qué nivel del poder político?
Es verdad que cada vez que nos aproximamos más al final del segundo gobierno aprista tenemos una mayor combinación de optimismo y desvergüenza. Las obras a apuro (a entregar antes que acabe el gobierno), por supuesta emergencia y con proveedores definidos a dedo están en pleno apogeo. Y lo que es peor, hay un cierto consentimiento de que así sea. Tal vez sea que no nos acostumbramos a un Estado con dinero como el que hemos tenido los últimos años y a que estamos demasiado acostumbrados a realidades dolorosas que conviven con nosotros como los niños que mueren de frío en las alturas y la gente que se alimenta con lo que puede.
Responder con obras a la inmensidad de los problemas de desigualdad, exclusión y miseria que padecen la mayoría de los peruanos es un redondo engaño, como se ha mostrado muchas veces en la historia. Pero hacerlo a hechos concretos de corrupción y asociación mafiosa que todos hemos visto y que permanecen no sólo impunes, sino vigentes, es mucho peor. Ya no es optimismo. Es falta de vergüenza.
25.07.10
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jueves, julio 22, 2010
La fujimorización de los antifujimoristas
PPK vino después, afirmando que al ex primer ministro no había que hacerle preguntas porque él no estuvo de acuerdo, sino al ex de Justicia, que aunque parezca mentira fue Fernando Olivera. Y, por supuesto, este último llegó al paroxismo cuando alardeó que fue quién le quitó la torta de cumpleaños a Elena Iparraguirre y la separó de Guzmán, botó al embajador de Estados Unidos cuando le pidió por Berenson y resultó el más malo entre los malos. O sea sobre la ley de beneficios, tampoco, nada que ver. Sólo el ex ministro Fausto Alvarado tuvo algo de coraje moral y aseguró que en todos los sistemas carcelarios democráticos hay beneficios, y forman parte del proceso de readaptación, ya que para obtenerlos hay que esforzarse para ser evaluado objetivamente (y sin trampita) y esto se traduce en buena conducta y deseo de superación, que es lo que se ha visto en los 2000 a diferencia de períodos anteriores.
Claro que contra esta sencilla reflexión se alza el argumento fujimorista de que los terroristas no se arrepienten, no cambian, no pueden salir de la cárcel jamás. Y lo que tenemos, como he marcado más arriba, es a muchos políticos creyendo que pueden competir con ellos en derrotar cada que pueden al derrotado, y a demasiados colegas haciendo el juego del “rebrote” y la “ofensiva terrorista” cuyas expresiones más radicales son el libro de compendio de apuntes del proceso penal contra “Gonzalo”; la mudanza de Lori Berenson y su hija a un departamento de Miraflores; el pedido de beneficios de Morote, cuando le faltan dos años para cumplir toda la condena; la marcha de treinta personas en San Marcos con banderas pidiendo amnistía; una requisa brutal en la cárcel de mujeres (presentada como una resistencia) y que quisieron hacer creer que había encontrado razones para negarle la libertad provisional a Maritza Garrido Lecca, pero ya se la habían negado días antes (otra trampita); un reconocimiento de costas judiciales a la familia de la Berenson de mayo del año 2006; etc.
Como se ve hemos estado cerca de la toma del poder por Sendero Luminoso y no pocos exaltados han dicho que Fujimori tenía razón y por eso lo persiguen, y no por formar el grupo Colina, ordenar muertes de las que nunca se ha arrepentido, y desfalcar la caja pública como jamás antes se logró hacer en un país con muchos ladrones. ¿Y quién sale al frente a decir que todo esto es un montaje para manipularnos? Y que la proyección de esta manipulación es la violación de nuestros propios derechos al erigir un sistema con mucho menos garantías (condenar la CIDH, permitir la arbitrariedad legal, aumentar el miedo antiterrorista). Nadie en el campo de la supuesta democracia de los Cuatro Suyos que enfrente el disparate asociado a la mentira. Y un gobierno en salida que cada vez más parece el de la entrada de Keiko y Kenyi.
21.07.10
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martes, julio 20, 2010
De Tarata a La Cantuta
Pero esto no va a quitar la sensación de que hay distintos tipos de muertos de la violencia en este país, aun cuando unos y otros hayan caído sin armas en la mano y sin opción para defenderse. Y el problema no comienza en lo que pueda creer la gente a la que se le remueve continuamente imágenes sobre lo que podría ser el regreso a un enfrentamiento armado como el de los 80 y 90, sino en el Estado que ha sido incapaz de ayudar a abrir un camino para empezar a superar un período aciago bajo cuya sombra no se puede vivir eternamente. Esta semana desfilaron en Lima personas que venían directamente de las poblaciones afectadas por la guerra a las que se les ofreció y no se les cumplió en otorgarles distintas formas de reparación o compensación por los daños sufridos. ¿A alguien de las autoridades que organizaron el recordatorio de Tarata de este último viernes, se le pasó por la cabeza invitar a algún representante aunque sólo fuera para establecer puentes entre las distintas realidades del Perú que fue sacudido por la guerra?
He conocido por razones de este oficio a policías de la dirección contra el terrorismo y de la unidad de desactivación de explosivos, de los peores años de destrucción y muerte, entre ellos varios discapacitados, enfermos o afectados de distintas formas, también a las viudas de otros que murieron en una explosión cuando trataban de desactivar una bomba o asesinados sin esperar un tiro. Y todos ellos llevan alrededor de veinte años yendo de aquí para allá para que el Estado les pague lo que les debe (¡), ya que una ley de 1987 ordenaba remunerarles con una bonificación de 100% sobre sus salarios a quienes realizaran acciones con riesgo para su vida e integridad física.
A ellos tampoco los invitaron a Tarata, aunque tal vez con su presencia hubieran enseñado que el deber de los peruanos es evitar que la tragedia se repita, y que eso sólo se puede lograr en un país que no esté dividido y enconado como el que hemos visto saltar en los últimos meses sin que hubiera razón para ello. Es posible que el ministro del Interior y el jefe de la Policía, piensen que sólo se trata de 300 oficiales y suboficiales, y que pueden ignorarlos a pesar de los mandatos judiciales y administrativos. La última vez fue en diciembre del 2009, cuando tenían el dinero para pagar y lo destinaron a otra cosa. Fue una cachetada, similar a las que han recibido otros soldados y policías de otros episodios de nuestra historia. A ellos los mandan a morir y a sacrificarse, para enviarlos luego al total olvido.
18.07.10
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Matando por la tierra
El Clan con el que chocaba Arbulú Roca es una organización dizque empresarial encabezada por Olivio Huancaruna uno de esos “rescatadores” de las azucareras que se han ido metiendo en las ex cooperativas prestando dinero y copando la línea comercial para terminar apoderándose de la administración con la ayuda de resoluciones judiciales. En abril de este año, una enésima resolución del juez colocaba a Huancaruna y al Clan otra vez al frente de la azucarera Pucalá y en medio de las pugnas apareció un nuevo muerto, un abogado que trataba de dar órdenes en nombre de la nueva administración. Después de la experiencia de Arbulú, comprendí que lo que se jugaba en Lambayeque y en todo el norte azucarero era sumamente grave y que el gobierno no hace nada porque hay distintos intereses en la cúpula del poder que tienen contradicciones entre sí.
Otro caso es el de Andahuasi y la pelea del grupo Wong por apoderarse de esta empresa y lograr el dominio del mercado de azúcar en Lima (ya tienen Paramonga) y la resistencia de otro grupo económicos con el apoyo de un sector de los trabajadores. Llevamos casi dos años al borde de una enfrentamiento sangriento en los terrenos de esta empresa, como si el mercado del azúcar justificara cualquier guerra de pandillas.
Correo-Lambayeque
La edición de Chiclayo del periódico de los Agois, escribe el pasado 18 de mayo: “En los últimos diez años las empresas azucareras del país han sido presa fácil de aventureros que aprovechando los gobiernos de turno, mantienen intervenidas las azucareras con administraciones judiciales emitidas por jueces corruptos. Los resultados están a la vista: no hay desarrollo tecnológico ni económico en las empresas azucareras. Por el contrario, hay despidos de trabajadores, recortes de derechos laborales, incremento de deudas a terceros y al estado; y hasta asesinatos.En las empresas Tumán, Pomalca y Pucalá no hay inversionistas. Y esto lo saben las autoridades, pero se hacen los indiferentes, y sospechamos porqué. En las administraciones de Tumán, Pomalca y Pucalá, hay comerciantes inescrupulosos de azúcar que han resultado ser buitres disfrazados de mansas palomas. Primero, se publicitaban como "inversionistas" y ahora, alucinan ser "dueños" de las empresas azucareras. Los autodenominados Grupo Oviedo y Clan no han invertido en las azucareras de Lambayeque. Estas empresas producen y se mantienen por el esfuerzo diario de sus trabajadores y el aval de los jubilados que tienen sus acciones en garantía, así como los campos de cultivo. A cambio de ello, reciben recortes de sus derechos y a los jubilados no se les paga sus CTS.Por allí aparece otro iluso personaje, que siguiendo este mal ejemplo, delira como "inversionista" y ofrece "comprar la empresa Pucalá". He señalado hasta la saciedad, que en las empresas azucareras se requieren inversionistas con solvencia económica y moral. Las experiencias de Mur, Oviedo y Huancaruna no deben repetirse en Lambayeque. Como tampoco deben repetirse las de Mitchel en Chucarapi, Wong en Andahuasi o los Rodríguez Banda en la Libertad.Y es que no se trata sólo de comprar la deuda en Pucalá para anunciarse como inversionista. Se tiene que evaluar su perfil personal, de dónde proviene el dinero para comprar Pucalá, que experiencias tiene en la administración de empresas de este rubro y su situación en la SUNAT, cuáles son sus avales y garantías que lo respalden en el futuro, averiguar si es que no tiene antecedentes en quiebra de empresas o investigaciones por estafa, apropiación ilícita, lavado de dinero o asesinatos. Sólo así despejaremos las dudas y no habrá más Mur, Oviedos, Huancarunas, etc. en las azucareras. Lo cierto que este gobierno aprista tiene que rendir cuentas al país, y a los azucareros no sólo de los faenones de los Petroaudios, Cofopri, sino de la ley de Protección Patrimonial que no favoreció a los trabajadores, pero si a un seudo inversionista”.
¡Qué diferencia con el Correo de Lima que ha declarado a Del Castillo como el nuevo Velasco por su propuesta de 40 mil hectáreas que en muchas partes del país representarían el territorio de varios valles y varias provincias! Pero lo principal de la nota es que reafirma la idea de que lo que ahora se están llamando los nuevos latifundistas “modernos” son aventureros de distinto pelaje que no han pagado las deudas de los complejos ni los han tecnificado para los nuevos tiempos, y lo único que han venido haciendo es aprovechar los buenos precios de producto, el auge de los biocombustibles y la desesperación de los trabajadores por cobrar al fin de mes.
En un contexto como este no estamos discutiendo de teoría o de “mercados libres”, sino de proceso lumpen de creación de capital, en el que es perfectamente posible el crimen y la corrupción.
18.07.10
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De agrarista a latifundista
Otros agregan que eso se repite en Piura, con la concesión a la Maple Etanol de la tierra de la margen izquierda del río Chira y de toda el agua del río, gracias por supuesto a los decretos del gobierno nacional y regional, ambos en manos del APRA Aquí se dice directamente que el testaferro es Ricardo Vega Llona, también amigo presidencial que hasta hace poco andaba quebrado y perseguido por sus deudas y ahora integra poderosos directorios.
Hay otras historias que conectan a García y su entorno más cercano con decisiones sobre la propiedad de la tierra en las zonas en que las obras de irrigación han incorporado cantidades de hectáreas que son disputadas entre campesinos y empresas privadas. Precisamente de eso trataba la denuncia de los agricultores de San Pedro de Lloc contra Alan Simón García Nores, señalado como promotor de una falsa venta de tierras en ese distrito. El periodista Efraín Rúa de LA PRIMERA ya fue condenado en varias instancias por informar este asunto, ya que a criterio de los jueces referirse a los actos del vástago presidencial es un atentado contra el Estado.
Pero el dato que aquí interesa es que el ex agrarista y pro comunero de los años 80, podría estarse convirtiendo en un importante terrateniente, pero de tipo moderno, que quiere decir sembrar no para comer sino para exportar, acaparar la tierra escasa y el agua con ayuda estatal, operar con representantes en los directorios y juntas de accionistas para que pasen a cobrar la renta; y todo esto explicaría su categórica respuesta indicando que no debe haber límites de propiedad de la tierra, porque lo importante es si se produce más. O sea que si toda la tierra cultivable del país estuviera en una sola mano, y hubiera un mejor PBI agrario, aunque éste sea un solo producto para el exterior, estaríamos felices y no habría de qué protestar.
Ciertamente que con esta posición se marca una diferencia más entre el presidente y el Tío George. Y no faltan otros mal pensados que creen que a Del Castillo poco le interesa el destino agrario, sino frenar la angurria de García, que no comparte, y que deja a un lado a sus compañeros en problemas. No estoy todavía en condiciones de confirmar o desmentir estas versiones, pero las anoto porque sirven para meditar. Lo que sí está fuera de duda es que la tierra agrícola es limitable, aquí y en cualquier parte del mundo, y que la coartada de la CONFIEP de que esto afecta el “libre mercado” no es sino la confirmación que son los grandes intereses los que dominan los gremios empresariales, ya que tan propietarios deberían ser considerados los grandes, los medianos y los pequeños.
Es ridículo que se diga que se debe controlar la posición dominante y no el tamaño de la propiedad, cuando la dominancia se ejerce a través de la fuerza del latifundio. Claro que tan latifundio son las 60 mil hectáreas de Gloria, como los 40 mil de límite que propone Del Castillo. Pero el punto es que ya empezó la discusión y están saliendo a luz los intereses que están en juego.
14.07.10
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lunes, julio 12, 2010
El hablador
Rey, como García, habla de todo, hasta de lo que no le preguntan. Pero el presidente habla porque cree que así domina a la gente (esta semana dijo que sus críticos envidiaban sus cualidades verbales), mientras el ministro lo hace por necesidad de la derecha militarista y confesionaria de hacerse escuchar, conscientes que sus otros voceros posibles: Giampietri, Cipriani. Kouri, no pueden meterse en todos los temas como lo hace él.
Rey ha sido desde Fujimori, el agente de una alianza discreta entre la reacción extrema con lazos con la jerarquía de la Iglesia, núcleos duros de las fuerzas armadas y grupos empresariales, con los gobiernos de turno. Y la razón por la que habla tanto, no es una mera vocación por el ridículo, sino una tarea política para crear una opinión a favor de decisiones gubernamentales represivas que son la sustancia de su propuesta.
Algunas perlas recientes pueden servir para mostrar lo que esto significa: el caso de la indemnización que la familia de Lori Berenson recibió como parte de la sentencia de la Corte Interamericana que anuló el juicio militar que la condenó a cadena perpetua como si fuera un “mando del MRTA”, no fue ningún premio porque la beneficiada no fue liberada como hubiera ocurrido en otras circunstancias, sino sometida a un nuevo juicio en prisión, y el pago fue en resarcimiento colateral por los gastos en el proceso, que corresponde a todos los casos en los que se declaró la violación de las garantías de derecho.
Pero, a pesar de ello, lo que tenemos en el Perú es un ministro denunciando al ex presidente Toledo por haber “acatado” una sentencia internacional a la que el Perú estaba obligado y lo dice cuando el Perú se encuentra en pleno trámite de una demanda ante la Corte de la Haya, sobre los límites marítimos con Chile, a la que se supone que los dos países tendrán que someterse cualquiera sea el sentido de lo resuelto. ¿Puede haber algo más estúpido, que dar a entender desde el seno del gobierno, que los fallos pueden ser dejados de lado, porque no nos gustan, o porque sirven para hacerse de una bandera política?
El caso Mac Auley es, por otro lado, el de un religioso comprometido con las poblaciones indígenas y sus demandas para la defensa del medio ambiente, frente a la actividad de las grandes empresas extranjeras que explotan los hidrocarburos. El gobierno que ha descalificado a los indígenas como “perros de hortelano” y “manipulables”, ha decidido arbitrariamente culpar a Mac Auley por el hecho que la gente no acepta su política de concesiones e impunidad para las petroleras. Y Rey, por supuesto, mete el pico para hablar de un supuesto derecho del gobierno de turno para echar a los extranjeros, porque le da la gana.
¿Qué extranjeros? A los que no simpatizan con el régimen o los que sin haber protagonizado un solo acto de violencia, ejercen su derecho a opinar y apoyar las causas que consideran justas. Ya sabemos en qué clase de país quiere Rafael Rey convertir al Perú. Lo leemos todos los días en “Correo” y otros diarios.
11.07.10
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miércoles, julio 07, 2010
Los amigos de Alan García
El hecho es que los 26 aviones fueron realmente comprados y pagados a los franceses (a un precio superior que lo señalado en el acuerdo inicial) y 14 de ellos revendidos a países árabes con una utilidad demuchos millones de dólares y con el “amigo” Abdul Rahman El Assir, como intermediario. De esto trata el libro “Pájaros de Alto Vuelo” de Carlos Malpica que también estudia el caso del depósito de las reservas peruanas en mayo de 1986 en la sucursal panameña del BCCI, donde se da cuenta de una nota del presidente del BCR Leonel Figueroa al gerente de esa entidad, Héctor Neyra, en la que le dice: “para tu conversación con Amer… dile que el presidente está de acuerdo con lo conversado”.
Amer, era Amer Lodhi gerente del BCCI, y lo que faltaba ponerse de acuerdo en la fecha de la nota no era ni el monto de las transferencia, ni los intereses, garantías o procedimientos que ya estaban pactados. ¿Qué era entonces lo que quedaba por resolver, a lo que el presidente daba su aceptación final? Tiempo después, en su denuncia ante el gran jurado de los Estados Unidos, sobre la colosal estafa del BCCI (apropiación de fondos y lavado de dinero), el fiscal de Manhattan, Robert Morgenthau, informó de la existencia de un coima de 3 millones de dólares a favor de Figueroa y Neyra, depositados en cuentas cifradas en el Caribe y que el presidente García estuvo al tanto de toda la operación del movimiento de las reservas.
En el caso de las obras del tren eléctrico para Lima, otra vez García encontró la vía para relacionarse con la parte más corrupta del Partido Socialista italiano y plantear su famosa arenga “¿y cómo es la mía?”, que el difunto Siragusa, hizo pública para evidenciar el tipo de trato que el político peruano había querido tener con él. Pero ahí no acabó todo sino que otro “amigo” de García, el empresario Alfredo Zannati prestó sus cuentas cifradas en Grand Caymán para diversos depósitos del presidente peruano, entre los que se dice estarían los de TRALIMA, por la coima del tren eléctrico. Más aún que entre Zannati y García hubo diversos negocios comunes en la compra de una aeronave comercial, en la adquisición del Canal 13 y que el presidente requirió una contribución de su “amigo” por lo que le permitió ganar por el uso fraudulento de los dólares MUC.
Díganme ahora si me puedo sorprender de encontrar la foto probatoria de la “amistad” de Alan García con un poderoso narco colombiano en la década de los 90, que el APRA reacciones a la denuncia diciendo que el partido no ha sido financiado por Cuevas, mientras la prensa local vuelve a callar en mil idiomas
07.07.10
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