lunes, febrero 23, 2015

Día de Reencuentro

El miércoles 18 de febrero fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Sentí que efectivamente había mucha gente que me daba la mano y me expresaba un cariño tan inmenso, que me confundo cuando trato de explicarlo. El Auditorio del Colegio Médico, completamente lleno y los gritos solidarios, me convencieron que la amistad es la mejor medicina para un cuerpo enfermo. El  Reencuentro, que más que conmigo, dije, era con los amigos y compañeros, cubrió todas las expectativas y mucho más.

Con esta nota quiero agradecer profundamente a la cantante y promotora de actividades artísticas, Margot Palomino, y a Joel Rojas directivo de las academias Aduni y César Vallejo, que tuvieron la iniciativa de convocar a la reunión del 18 y que, como ellos saben hacerlo, dotarla de músicos, invitados especiales, afiches, volantes y todo lo que yo nunca hubiera podido movilizar por mi cuenta.  Reconocer a los artistas  entrañables: Luciano Quispe, Manuel Silva “Pichinkucha”, Soledad Arriagada, Julio Humala, Antonio Zevallos, Boris Villegas, el Elenco Criollo de la UNI, el Conjunto de Zampoñas de San marcos y a Margot Palomino entonando las canciones del maestro Dolorier.

Expresar mi abrazo solidario a los amigos que escogí para que hicieran el uso de la palabra y que se expresaron en hermosas palabras: Ricardo Gadea, Ricardo Letts, Carlos Bedoya, Sergio Tejada, Susana Villarán, Salomón Lerner. Lamento si en los apuros de la despedido y el apabullamiento de abrazos no haya agradecido a cada uno de ellos por aceptar la invitación que les hice. Subrayar la conducción del evento por la queridísima Mocha García Naranjo, que lucí como siempre carismática y dominadora de la escena, con el apoyo de Margot Palomino que presentó los número musicales.

Tendría que agradecer a cada uno de los asistentes, pero podría cometer olvidos imperdonables. Permítanme solo referirme al decano del Colegio Médico, César Palomino que nos cedió su acogedor auditorio y estuvo todo el evento entre nosotros y fue el encardo de la bienvenida. A los señores Isaac y Elena Humala, a Julio Arbizu, a Liliana Panizo y paro de contar para no caer odioso. A mi familia que me acompañó en esa noche maravillosa.

Un párrafo final para el Diario Uno que me dio una cobertura de propaganda y sobre todo de estímulo al éxito del evento durante varios días y usó expresiones muy generosas sobre mi persona. Lo máximo fue el suplemento del día de ayer que es de esos espaldarazos que obligan al que lo recibe a esforzarse más por vencer la enfermedad. Gracias amigos queridos. Quizá no merecía tanta atención, pero igual se las agradezco de todo corazón. 

23.02.15

Nacionalismo e izquierda

En estos días la izquierda ha estado tratando de superar las confusiones que se creó ella misma, al llamar “amplio”, a lo que no era sino una coordinadora de pequeños partidos, creándose un obstáculo para actuar con mayor amplitud real, y al entregar a uno de sus miembros, el único con inscripción legal, el encargo de adoptar el nombre de “el frente”, que al explotar durante las regionales y municipales terminó por enredar las cosas, ya que el Frente Amplio se convirtió en el nuevo nombre de Tierra y Libertad, en su actuación por su cuenta.

Pues bien, el calendario electoral empieza a apretar y los militantes entienden que se acaba el tiempo para decidir un política ante una elección en la que la ultraderecha (fujimorismo, aprismo, PPK) apuesta claramente a copar el poder. ¿Puede hacer algo la izquierda para cambiar este destino? Sin que nadie se haya encargado de sistematizarlo, hay por lo menos tres tácticas que se vislumbran como actitudes ante el actual escenario político:

(a) La que entiende la disputa del 2016, como un escenario de “acumulación de fuerzas”, para una izquierda cuya hora puede estar llegando entre el 2021 y 2026, o después. Esta posición se expresa en fórmulas como hay que tener paciencia para construir a la izquierda, lo que interesa es sacar un perfil izquierdista, no hay que desesperarse por unas elecciones más, etc.

(b) La que busca un candidato de izquierda o cercano a ella que realmente compita en las elecciones y pueda sacar alguna posición honrosa, acompañado de un paquete de puestos parlamentarios. Su manera de ver las cosas es que deberíamos jugarnos a reconstruir la izquierda que echamos a perder en las elecciones del 2014, y abrirnos lo más posible, que es lo que siempre va a atraer controversias, sobre con quién sí y con quién no.

(c) La que considera que la elección no puede ser ganable sin una alianza del centro (partidos neoliberales, que no entran en el trío de extrema derecha) con la izquierda. Es la idea de que frente a la amenaza de restauración fujimorista, aprista y pepekausista, sólo cabe apuntar a un candidato que les pueda cerrar el paso efectivamente. Los cortejos alrededor de Gastón Acurio que hace como que va o no va, reflejan este proyecto. Pero no sería el único sobre la mesa.

Hasta ahora el camino no se define. El fin de semana anterior una parte de la izquierda se reunió y mandó el mensaje de que todo volvía a su cauce y que si no se regresaba al camino unitario todo estaría perdido. Sectores que se mueven entre la táctica (a) y la (b) debatieron la situación del país y como otras veces volvieron a hablar de mecanismos democráticos internos (un militante un voto) y se pusieron de acuerdo en un programa básico de dos puntos: defensa de los recursos naturales y cambio de Constitución, que no se puede decir que sean fáciles de traducir al lenguaje de la agitación de masas. Al decir de los que participaron de la experiencia, los que no estaban ahí andaban buscando alianzas por fuera de la izquierda y por eso se habían autoexcluidos.

Nacionalismo

Mientras la izquierda trata de superar sus contradicciones, y busca conexiones con el movimiento juvenil antipulpín, que en su mayoría no está convencido que su lucha lo emparenta con los discursos de la izquierda, y con otras manifestaciones de masas, el partido de gobierno se desgrana cada día más y surgen agrupamientos postnacionalistas que también se proponen lograr mayor vigencia política.

La ruptura más importante ha sido la Sergio Tejada expresidente de la Megacomisión que investigó a Alan García y titular de las principales acusaciones que recaen sobre el ego colosal. Más aún, con un pie afuera, pero sin decidir su destino, la vicepresidente Marisol Espinoza, es perfectamente consciente que su camino se bifurca del de Ollanta y Nadine aún antes del recambio de gobierno del 2016. Pero todo esto que pasa y que la derecha trata de aprovechar al máximo para lograr mayorías circunstanciales que pongan en aprietos al gobierno, parece no existir en las tácticas y los debates de la izquierda.

Para algunos, no son sino una expresión de descomposición y fracaso, que nada tiene que ver con nosotros que nunca nos creímos a Humala (allá 8 millones de tontonazos); para un sector es algo que ocurre en “otro partido”, con el que pudimos estar aliados, pero eso ya acabó, y su crisis no tiene que ver con nosotros; finalmente están los que ven al nacionalismo, como otro de los factores de centro que podría formar parte de un bloque contra la ultraderecha, sin nada en particular. Estas miradas reproducen un viejo dilema en las relaciones entre la izquierda y el nacionalismo.

Lo que muchas veces se pierde de vista es que el nacionalismo y el izquierdismo tenemos una raíz común en la idea que la situación existente es intolerable para las mayorías y que se requiere una fuerza de cambio, que represente a los que niegan el actual sistema. Nacionalismo e izquierda son competitivos. Uno más emocional en sus propuestas y otro más racional-programático. Uno casi instantáneo en sus éxitos y fracasos políticos, y otro siempre preparándose para una futura victoria. La izquierda quiso cerrarle el paso a Humala en el 2006 y se ligó como un mero mecanismo electoral en el 2011. Pero nunca quiso ser parte del fenómeno de masas que encarnaba Humala, y tampoco tratar de orientar el desencanto de las bases que se sintieron traicionadas por el comandante que usaba polo rojo y lo cambió a blanco.

Una corriente que reunía el 31% de la votación nacional y que en segunda vuelta arrastró a un 20% adicional y ganó la elección, se congeló y diluyó por la traición de Humala, pero no sólo por esto, sino porque nadie quiso acerca cargo de ellos. La izquierda siguió pensando que el tema era de un programa inteligente para mover gente que no tenía mayor historia. Y hoy que el nacionalismo de Humala se extingue, y se reagrupa su ala antineoliberal y democrático, tampoco se ve una invitación al diálogo y a crear es primer eslabón hacia una amplitud verdadera que sería forjar un bloque nacional popular (nacionalismo-izquierda) que renueve las esperanzas de cambio que existían hasta el 2011.  Con ese núcleo se pueden hacer nuevas aperturas para detener a los candidatos de las encuestas.

Lo que es claro es que la táctica del perfil no va a llevar sino a crisis e insatisfacciones, cuando produzca su resultado de facilitarle el camino a los peores enemigos; la del buen candidato electo por los izquierdistas, nos pondrá de todos modos bien lejos de los ganadores, como una fuerza menor que no amenaza el orden actual; y la de izquierda-centro, le dará ventaja a estos últimos si no hacemos que lo nacional-popular tenga el mayor peso posible. Mi idea es que hay que cerrar el período de los cálculos y las confusiones, y armar un núcleo izquierdista-nacionalista y apuntar desde ahí a la mayor amplitud posible de todos los que no queremos volver al peor pasado.  
       
23.02.15
Publicado en Hildebrandt en su Trece

domingo, febrero 22, 2015

Un taxista vota por Urresti

Ayer, por primera vez, un taxista me dijo que había que votar por Urresti, para evitar que gane el ladrón de Alan García y regresen las marabuntas del APRA. Sorprendido le pregunté que era lo que proponía el general exministro para el gobierno del país, y me contestó como un látigo: eso no importa. ¿Y la economía?, repliqué. Nunca cambia, me apabulló.

Si pudiera resumir la conversación diría que el señor del taxi postulaba la idea de no importa si hace algo pero que nos libre del ratero. Casi una inversión de la fórmula asociada a Castañeda Lossio de no importa si roba pero que haga obra. Tuve la tentación incluso de preguntarle por quién había votado en las municipales y no lo hice, pero la sensación que me quedó es que lo había hecho por el mudo a pesar de sus actuales prevenciones ante la política corrupta.

Me salía claro que en el Perú hay un enorme voto “anti” circulando en las calles, y que lo que interesa es que el candidato por el que finalmente se vote realmente pueda ganarle al que se detesta. Alan García es un personaje que ya ha hastiado a un buen sector de la población, que no trasladaría su apoyo a Keiko Fujimori y quizás tampoco a PPK, que se proponía terciar frente a los favoritos.

La salida de Urresti del gobierno, lo proyecta políticamente, sobre todo porque tiene prensa para su estilo de hacer política. Por ahora no se sabe si será candidato del gobierno, que le interesaría tenerlo como factor de arrastre de su lista parlamentaria, o si correrá más a la derecha para encarnar una opción de orden, o al revés si acentúa la parte populista de su discurso y su enfrentamiento con los políticos tradicionales.

Para el taxista clon el que hablaba no existía el crimen de Bustíos en 1988, ni los excesos de la represión cuando ejercía de ministro, ni el espíritu pendenciero con el que ha ingresado al terreno de la política. Es un dato importante para los que no tienen la claridad y las fuerzas para resolver una alternativa al trío que todavía se impone en las encuestas. La elección del 2016, está perdiendo el perfil derecha-izquierda de las anteriores, para convertirse en una apuesta incierta que podría llevar a resultados inesperados.

Hay que reconocer que el general Urresti, ha resultado mucho más cazurro e inspirado para la política que el comandante Humala que está acabando su gobierno. El efecto es que está tocando a alguna gente y generando propagandistas como el taxista con el que me encon6ré ayer.    

22.02.15

sábado, febrero 21, 2015

Espías otra vez


Y Ollanta llevó a Palacio a Alan García y Keiko Fujimori a punta de espías para Chile, que es un tema al que ningún político se puede negar. Es como si se hubiera tratado de un espionaje a favor del gobierno que es el se sirve de la denuncia para cambiar la agenda a una que nadie puede negar. Hasta se podría dudar si los políticos realmente lamentan que el abogado de los acusados haya filtrado la información, dificultando las investigaciones, pero alentando un clima patriótico y un cierra filas con el gobierno al que hace unas horas se le perseguía implacablemente por supuesta corrupción.

Había que ver la cara super circunspecta del ego colosal, para entender cómo le molestaba la situación. Mientras Keiko andaba feliz con haber conseguido su encuentro privado con Humala, solicitado por carta, al que el gobierno no había respondido. Finalmente, Raúl Castro del PPC, no cabía en sí mismo con el reconocimiento que el gobierno le daba como líder político, que es lo que le niegan en su propio partido.

No es posible tener una idea de la gravedad del espionaje; mejor aún, qué es lo querría espiar Chile después del fallo de La Haya. Pero el tema se hace picante apenas se le menciona por las desconfianzas que subsisten con nuestro vecino del sur. Humala ha dicho que “sería gravísimo” si se confirma lo de los espías, lo que hace recordar un momento del segundo gobierno de Alan García en que también descubrieron espías y se enfriaron al mínimo las relaciones entre Lima y Santiago. Esto ocurrió en noviembre del 2009, poco después que el ego colosal lanzara la idea de un desarme entre los dos países, porque no había nada que los empujara a combatir.

A García lo madrugaron en Singapur haciendo público desde Lima que había un espía preso y, si el presidente quería arreglar algo con la presidenta Bachelet, le aguaron la fiesta y tuvo que regresar inmediatamente del Asia para convocar a los políticos a un cierra filas similar al que acaba de ocurrir y a enfrentar hechos graves con palabras como sólo él lo sabe hacer.  Data de esa fecha la caracterización de Chile como una “repulsiva republiqueta de la envidia”, lo que ciertamente no le ha impedido viajar desde entonces varias veces al sur, y manifestar, entre envidia y temor, su rendición ante los progresos económicos y sociales de los chilenos. ¿Se acuerdan de la frase; “y si se enojan los chilenos”?

Hoy, Humala puede ganar un cierto apaciguamiento interno, pero no va a poder evitar un distanciamiento con la misma Bachelet, cuyo gobierno actual está bastante más a la izquierda que el anterior. La señal que envía la reunión de los políticos es que sí hay espionaje y que el gobierno acusa a Santiago por la hostilidad que esto representa.   

21.02.15

viernes, febrero 20, 2015

Yanacocha y la elusión tributaria


En el año 2006, cuando empieza la escalada de los precios del oro en el mercado internacional (605 dólares la onza), las ventas de Yanacocha ascendieron a 1´636,009,000 dólares, con una utilidad de 567,659,000 e impuesto a la renta y canon de 256,481,599 dólares y 128,241,000 respectivamente. La utilidad por tanto representaba el 34% de las ventas y el impuesto a la renta (del que se deduce el canon) el 15%.

El año 2012, el de más altas ventas de la historia de Yanacocha (2,241,782,000, con un precio de onza de 1,670 dólares la onza), las utilidades ascendieron a 654,379,000 dólares (29% de las ventas) y el impuesto a la renta 287,973,493 dólares (12%), con un canon de 170 millones de dólares. Las cifras son de la empresa, y permiten plantearse una pregunta directa: ¿cómo se explica que al subir los ingresos por ventas, como efecto de los altos precios internacionales, la proporción de las utilidades sobre este resultado, disminuya, y paralelamente se reduzca el porcentaje en que el Estado (renta y canon) participan de ese incremento?

Para decirlo de otra manera, los ingresos subieron 37% en seis años y el impuesto que Yanacocha pagó al Estado lo hizo en 11%. ¿Tiene alguna lógica? El estudio: “La Gran Minería: ¿paga los impuestos que debería pagar? El Caso Yanacocha”, tiene su punto de partida en la inquietud que producen cifras como las reseñadas. Revisando veinte años de Yanacocha, tuvimos que corregir, para nuestra sorpresa, la idea que teníamos de que los precios del oro, estaban generando superganancias y el Estado podía aspirar a participar más significativamente de la bonanza.

Entre 2006 y 2011, los políticos ofrecieron revisar las cuentas de la minería, presumiendo que el porcentaje de impuesto sobre ingresos se podía elevar en un cierto nivel de precios, sin afectar las expectativas de ganancias, acrecentando el recaudo estatal y el canon. De ahí que en dos campañas electorales se reclamó un impuesto extraordinario a las sobreganancias, que si hubiera habido intención de aplicarlo (que nunca la hubo), se hubiera estrellado con la realidad de que la minera ganaba más, pero no hacía más utilidades ni mejoraba su contribución tributaria. No había sobreganancia real. ¿Por qué?

El estudio propone tres hipótesis sustentada en amplia información estadística:

(a) Yanacocha ha ido aumentando de manera sistemática sus costos indirectos de producción en forma paralela al aumento de los precios internacionales, logrando en promedio una tasa de incremento de estos costos, superior al movimiento de los precios internacionales, logrando el milagro universal de superar a la especulación mundial con el oro que se creía la más intensa que cualquier otro producto en el mundo. Se presume que en este punto hay una probable manipulación estadística, y que la SUNAT ha estado aceptando informes sin un análisis de consistencia.


(b) Yanacocha ha cargado los gastos del nuevo proyecto de Conga, a la vieja mina en operación. Esto significa que todos sus costos en obras, maquinaria, personal, etc., no se están registrando como inversión nueva que se realiza invirtiendo las ganancias después de impuestos y el dinero que se traiga de afuera, sino que se ha estado operando con la caja de Yanacocha, antes de contabilizar utilidades e impuestos, que terminaron descontando estos conceptos del resultado final. Yanacocha no niega que haya estado haciendo eso y que el año 2013, incorporó todo el proyecto Conga a su contabilidad y lo depreció en forma acelerada durante 12 meses como “activo de larga duración”, por un monto de 1,038,548,000 dólares , que desequilibró todo el balance y obligó a declarar pérdidas, en vez de utilidades.

(c)  Yanacocha ha generado rubros que encubren utilidades no registradas de los socios: así, por ejemplo, Newmont aparece ejerciendo la gerencia del negocio con un pago de dos dólares por onza producida, con un valor promedio de 3.4 millones de dólares por año por este concepto (68 millones en veinte años); Buenaventura, socia principal de Newmont cobra por un concepto de “royalties” (así figura en los libros), el equivalente a 3% de la producción valorizada, que tampoco paga impuestos; asimismo, hay más de tres mil millones retenidos para el proyecto Conga, que no salen del bolsillo de los inversionistas sino del raspado final de la explotación minera original. .   
      
En resumen el Estudio concluye en que hay serios indicios de elusión tributaria, es decir de maniobras contables para pagar menos impuestos, que la SUNAT no ha querido ver a pesar de las graves incongruencias entre ingresos-utilidades-tributación. Yanacocha ha sido emplazada públicamente por el Estudio, sobre el cumplimiento de las leyes tributarias, durante 20 años de ejercicio, y su respuesta no ha podido ser más débil: sí pagamos impuestos; el incremento de costos debe verse año a año; aún con pérdida se paga impuesto a la renta (confundiendo adelantos sobre el impuesto con resultado final, en el que el Estado termina debiéndole a la minera); los gastos de Conga son activos fijos de la empresa que no causan egresos, etc.

Por la magnitud de los ingresos del oro en los últimos años, puede parecer que Yanacocha cumplió con pagar un monto que puede ser significativo comparado con otras empresas, pero si se es estricto y se exige de la gran empresa lo que se reclama de las pequeñas: que paguen lo que deben, entonces lo que es urgente es hacer una investigación sobre elusión tributaria a Yanacocha. Ya verán que trae muy interesantes sorpresas.

20.02.15

Publicado en la Revista Ideele 

El Doctor Bamba se ríe de todos

Si a alguien le corresponde que el ego colosal le pida disculpas y encuentre una forma de solucionar su situación, es a la cantidad de egresados de la Escuela de Gobernabilidad de la Universidad San Martín de Porres a los que firmó títulos de magister y doctores, sin aclarar que no tenía la autoridad académica para hacerlo. Este es un asunto más allá de la política, aunque para desviar la cosa sus amigos hayan metido desde la costumbre de decir doctores a abogados y médicos, hasta un honoris causa obtenido en la India.

El tema es si los “doctores” que no se han doctorado aún, pueden creerse en posición académica de tomar la dirección de un postgrado que no han realizado, gracias a que el rector es su amigo y lo ha tenido como ministro casi cinco años. O que un reconocimiento honorífico de una universidad se convierta en el equivalente de un título obtenido con los requisitos de ley. El punto es de un importancia muy grande y debiera llevar a la condición de investigados a Alan García Pérez y a José Antonio Chang Escobedo, por diversos delitos que van desde la estafa a los estudiantes hasta empleo impropio de los recursos de la Universidad.

Sinceramente, me importa un comino que AGP sea tratado como doctor por mucha gente, aunque casi no haya ejercido la abogacía, y que según el doctor Rendón Vásquez sea dudoso que llenó los requisitos para graduarse. Las placas con el apelativo y las cartas firmadas con un contundente Dr. Alan García Pérez, pueden tomarse como una pretensión coqueta de alguien que nunca pensó que alguna vez le preguntarían y usted, ¿dónde se doctoró? Pero lo que es un abuso redondo es que de ahí deriven consecuencias para el mundo académico que es completamente ajeno al de la política.

La pregunta es ¿por qué lo hace? (porque lo sigue haciendo hasta este momento), y la respuesta es, porque puede, porque se siente dueño de instituciones y personas, porque quiere hablar desde lo alto y no del llano, y porque esta situación irregular le permite justificar altos ingresos, casa en El Mirador de las Casuarinas y carro BMW del año, todo declarado como beneficios de la Universidad, que obviamente no tiene otros profesores por más doctores que sean y por más que dirijan cualquier postgrado. Esta es la sinvergüencería mayor por la que García debería ir a la Justicia. Si se mantiene impávido, es porque a la gran prensa no le interesa mover un asunto que llevaría a la descalificación de uno de sus mejores candidatos. Mulder o Aldo M pueden minimizar la denuncia y decir que cómo no va a haber condena por narcoindultos y colegios emblemáticos, sólo queda el tema del “Dr. Bamba”. Puede no haber condena con las instituciones derechizadas y corrompidas, pero que cada una de estas cosas es un grave delio no cabe la menor duda.

20.02.15