martes, julio 31, 2007

Téngannos un poco de paciencia…

Parece que lo que hubo hace unos días fue una explosión de impaciencia histórica, a la que un razonable gobernante le está demandando ahora un pequeño plazo de cuatro años para que vean como la fórmula del crecimiento con inversión, austeridad con descentralización, TLC si los demócratas creen realmente en el libre comercio, va a producir formidables resultados. Aquí nadie debe atarantarse, ni andar ordenando disparar a la gente, que no va a haber sanciones para los uniformes, y menos preocuparse por inhabilitar presidentes regionales, consejeros, alcaldes, regidores y congresistas por acompañar las luchas de sus pueblos. Si es algo tan justo. Sólo que uno también, a veces, pierde la paciencia e insulta. Así que por lo que se dijo y se ofendió, el presidente entrega sus disculpas y no ha pasado nada.

Lo que pasa es que nadie ve la maravilla de país que nos está dejando el crecimiento. Como dice Carlín este es un país que se globaliza y crece, y eso es evidente en la figura del presidente, sobre todo si lo ponemos al lado de sus colaboradores. Vean ustedes la maravilla que está pasando: casi toda la plata se la damos a las regiones y municipios, que no hacen nada, y con lo poquito que nos quedamos hacemos instalaciones de agua, viviendas, electrificaciones locales, carreteras, hospitales, colegios, que deberían estar haciendo las regiones y los municipios. Pero de esto nada dicen los medios que están todo el tiempo hablando de los conflictos.

Miren ustedes como crece el consumo. Hay una burrada de celulares y tarjetas de crédito. Como consecuencia en el 2011, la brecha entre Romero y Brescia, con Quispe y Mamani, se habrá reducido a la mitad de lo que es ahora. Y ocho millones de peruanos habrán dejado de ser pobres. Los empresarios habrán hecho un pacto para reconocer los derechos y mejoras que no han querido aceptar en la ley del trabajo y que por eso está entrampada. Y los programas Crecer y Juntos, le quitarán dinero al Vaso de Leche, Comedores y otros que están en funcionamiento, para derivarlos a los distritos con peores indicadores, haciendo pelear a los más pobres con los pobres. Para que no haya privilegios.

En los próximos años los niños y niñas del Perú comprenderán lo que leen y harán las operaciones matemáticas. Todo esto como efecto de la ley magisterial, la más importante iniciativa legislativa de este gobierno, que nos atrevimos a darla aún cuando sabíamos que tenía tremendas resistencias. Ahora este gobierno asegura una educación de calidad, esa que vemos representada en la bancada y la dirigencia aprista integrada por lectores acuciosos como Mulder, Velásquez Quesquén y matemáticas del tipo Tula.

Con la austeridad estamos financiando todo esto de lo que damos cuenta. Porque poner impuestos a las utilidades extraordinarias traería detención de las inversiones y el crecimiento. Tampoco hay mucho que hablar de los “aportes mineros”, o la Sierra Exportadora, que fueron temas del anterior discurso. O de la pena de muerte, que fue asunto de enero. De los gabinetes descentralizados que se perdieron en alguna parte. Lo que importa es que estamos creciendo y que si nos faltó velocidad para llegar a las provincias, para eso estamos haciendo carreteras.

29.07.07

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viernes, julio 27, 2007

Hipocresías S.A.

Primer dato:

1. 2006: lo que prueba que Humala está vinculado al montesinismo y a lo peor de la política, es la presencia de Torres caro en su lista, después de haber sido fiscal auxiliar de Blanca Nélida Colán y acosador sexual en las universidades.

2. 2007: lo que prueba que el APRA busca la gobernabilidad del país es la inclusión de Torres Caro en la Mesa Directiva del Congreso, presidida por Luis Gonzáles Posada.

Segundo dato:

1. 2000: las martas son lo peor de la política, cuando ellas entran a un restaurante en el que estamos almorzando, nos salimos en protesta. ¡Abajo la corrupción!

2. 2007: Martha Moyano, es vicepresidenta del Congreso.

Tercer dato:

1. 2006: los upepos, vientres de alquiler, oportunistas profesionales, ni de derecha ni de izquierda sino todo lo contrario, buscadores de prebendas, etc.

2. 2007: la elección de la Mesa del Congreso dependía hasta la última hora de lo que decidiera la UPP y se resolvió finalmente cuando Estrada –oiga usted-, se fue con diez de sus amigos a apoyar al APRA en la elección.

Cuarto dato:

1. 2003: el APRA sustenta que el parlamento debe ser dirigido por la oposición y por eso apoya la candidatura de Flores Aráoz de Unidad Nacional, que con votos del APRA alcanza la presidencia.

2. 2007: el APRA considera que la gobernabilidad depende de que ese partido siga controlando el Congreso, el Ejecutivo y otros poderes e instituciones del Estado, por lo que ha armado alianza con el fujimorismo, con el transfuguismo, con el oportunismo, y ha declarado un escándalo que los de Unidad Nacional acepten los votos nacionalistas, que no integran su lista, y que Gonzáles Posada fue a solicitar en persona a Ollanta Humala.

Quinto dato:

1. “La República” titula “Gonzáles Posada preside el Congreso: Abre las puertas a las regiones”. En la televisión y la radio, se escucha un aviso pagado por el gobierno que advierte que los presidentes de región, consejeros, alcaldes y regidores, que apoyen las protestas de sus pueblos, serán inhabilitados. Y al Congreso ha ingresado una iniciativa aprista para facilitar la destitución de presidentes regionales.

2. Chichi Valenzuela pregunta a los que siguen su programa si están de acuerdo con la alianza contra natura de nacionalistas y pepecistas, que debe ser el problema principal de la política peruana.

27.07.07

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jueves, julio 26, 2007

Mesa del Congreso

¿Por qué creen que el Congreso debe elegir sí o sí al aprista Gonzáles Posada como su nuevo presidente en reemplazo de la aprista Cabanillas? Por la gobernabilidad, por supuesto, que significa que el partido de gobierno debe acaparar las instituciones del poder para imponer lo que quiera, como se vio en el Poder Judicial, el Jurado de Elecciones y en el Tribunal Constitucional.

¿Y qué cosa creen ustedes que justifica llevar a la vicepresidencia a la Moyano, que hace unos días saludaba la “estrategia” de Fujimori al postularse al senado japonés para escapar de la justicia? Adivinaron. La gobernabilidad, aquella por la que están trabajando tanto los fujimoristas desde que aparecieron en la política, lanzaron un golpe de Estado, arrasaron los derechos sociales y laborales, crearon el Grupo Colina, inauguraron la época de los tránsfugas y últimamente le dieron sus votos a todo lo que venga de Palacio, mientras allí dentro García insistía que no quiere “politizar” el caso Fujimori.

Falta nomás saber qué tienen que ver con la bendita gobernabilidad, el tránsfuga récord Torres Caro que traicionó a Humala el día siguiente de la segunda vuelta, cuando supo que no iba a ser vicepresidente del país (ahora busca la vicepresidencia del Congreso), y el doblemente traicionero Aldo Estrada que negó a Ollanta después de asegurarse un puesto en el Congreso, y ahora niega a la UPP para colgarse de Gonzáles Posadas. Debe ser que la están vendiendo barata a la gobernabilidad para que los tres votos del fotógrafo del Brasil y el incierto acompañamiento de sus upepistas fieles a la posibilidad de recibir algo del APRA, que promete Estrada, es la única manera en la que se pueden comprometer votos para conservar la dirección del Congreso. ¿Tan lejos ha llegado la crisis?

Y los medios que tan preocupados estaban que los votos de los nacionalistas por Bedoya, simplemente para que no gane el APRA, fueran una violación contra natura que iba a producir el efecto de un presidente de Congreso plegándose a las huelgas, poniéndole impuestos a las sobreganancias mineras e inaugurando locales del ALBA, ¿qué dicen de la plancha sucia del señor de los camellos? ¿Cuánto creen que caerá el bajísimo porcentaje de respaldo que mantiene el legislativo con esta nueva muestra de que todo puede ser posible? ¿Será que este encuentro de todo el langoi de la política peruana nos revela que la búsqueda de la gobernabilidad es el camino para forjar instituciones ingobernables?


25.07.07

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martes, julio 24, 2007

Todas las violaciones juntas

Al presidente se le ha ocurrido interpretar que cuando la Constitución prohíbe a las autoridades con poder de decisión o de confianza, hacer huelga, es decir abandonar sus funciones y presionar por algún beneficio a su favor, a lo que se está refiriendo es a las huelgas, paros y movilizaciones que organizan las poblaciones y los gremios en las regiones, provincias y distritos, y a las autoridades que marchan junto a sus pueblos o que se expresan en solidaridad. Presidentes regionales y consejeros, alcaldes y regidores, e incluso congresistas, han sido incorporados a los alcances de esta truculenta norma, que los hace pasibles de delito de “extorsión”, si es que no se dejan extorsionar por el gobierno que les exige abstenerse frente a las demandas de sus pueblos.

Se le ha venido también las ganas de decretar que la manera de respaldar a la policía y las fuerzas armadas para que respondan a sus órdenes, es eximirlos de responsabilidad cuando disparan sobre las protestas, no importa si causan muertes o heridos, o si intercambian balas contra piedras y tomates. De esta manera todo el edificio de los robocops de Santa Anita se viene abajo, y ya no se sabe porqué fueron tan felicitados y tomados como modelo por reducir la violencia represiva, cuando el principio alanista actual es que no hay culpa por los asesinatos, cuando se hacen para defender al gobierno.

Claro. Según la versión oficial, esto nada tiene que ver con los acontecimientos de las últimas semanas, y en el Perú todos cantamos en la ducha con Chayanne. El presidente que fue a Trujillo a llamar a sus partidarios a enfrentarse a los comunistas, que serían todos los de las protestas, que insultó en todos los tonos a los maestros huelguistas y que dijo hace poco que no lo afectan las marchas ni las encuestas, ha mostrado tener suficiente cabeza fría como para empeorar rigurosamente la cosas que su primer ministro y otros miembros de su gobierno tratan de componer.

Ahora estamos en lo de la ley de la mano dura, que bien podríamos denominarla de la cabeza dura, que está arrasando en un solo acto una cantidad de derechos como no se veía en mucho tiempo: huelga, movilización, opinión, expresión, organización, derecho a la vida, a la integridad personal, a la seguridad, etc. Todas las violaciones juntas en un sólo paquete, lo que significa un verdadero récord. Y lo hace un gobierno que se dice democrático y que hace unos días sermoneaba muy seriamente de que para empezar el diálogo se deben levantar las huelgas.

Debemos creer que Del Castillo sabía de lo que se venía cuando le exigió a Arequipa, Andahuaylas y el SUTEP establecer unas mesas post huelga para discutir sus reivindicaciones. Es como haber cedido parcialmente, para despejar la calle antes de llenarla de minas y caza bobos. En verdad es todavía un misterio llegar a saber que está buscando el gobierno del crecimiento y la inversión, con este tono de matón antiprotestas. ¿Creerá que puede intimidar y contener los movimientos por algún tiempo, hasta que llegue la hora de que su política distribuya un poco mejor por generación espontánea? ¿No se ha dado cuenta que si reduce la presión social, las empresas que ganan mucho dinero se sentirán aliviadas y precisamente por eso no redistribuirán nada, como ha ocurrido en 17 años? ¿O es que estas leyes se hicieron directamente en la CONFIEP?

23.07.07
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Los dos países

Nos viene desde los españoles la idea de que somos dos naciones: una blanca y otra india; una occidental, otra no se sabe; una moderna, otra arcaica y primitiva; una sensata y conservadora, otra levantisca y revolucionaria; una educada y otra ignorante; y podríamos seguir. En estos días el enorme vendaval social y el violento malestar de las provincias han hecho escribir a Ricardo Vásquez Kunze en “Correo”, que los intentos del Perú Occidental (de Tumbes a Ica, de Moquegua a Tacna) de imponer su manera de ver al mundo al Perú profundo, o si se quiere andino, han fracasado, por lo que propone una separación sin dramatismos y que cada uno siga su camino. Prometiendo sacar una visa de turista para visitar las ruinas del otro Perú, que todavía tienen para enseñarnos.

Más a la bruta Andrés Bedoya Ugarteche (ABU) ha dicho, en el mismo diario, que el quechua no es idioma, tal vez sea un ruido gutural como el que emiten los monos, y que ser cholo o lorcho produce complejo de inferioridad, o directamente seres inferiores, subhombres, que no pueden resistir la tentación de quemar llantas, linchar autoridades, bloquear carreteras, atacar a la gente decente, sobre todo en el sur. Estoy seguro que ABU coincide con la propuesta de Vásquez Kunze, que es casi la misma de los oligarcas chilenos que sugerían vender su país con todos los rotos dentro, y comprarse uno chiquito en Europa.

Y por cierto, está en la línea del director de “Correo” que cree que el 47% de peruanos que voto por Humala lo hizo por ser electarados, mientras la parte inteligente lo hizo por Alan García (¡!!); considera que los huancavelicanos y demás serranos deberían venirse a la costa en vez de querer seguir sembrando en la altura donde se condenan a la miseria pero no lo hacen de puro brutos; que botando profesores, quebrando al SUTEP, poniendo a Vargas Llosa y Martha Hildebrandt a enseñar en las escuelas fiscales, saldremos de las ideas comunistas y retrógradas que ha metido Patria Roja.

Hay algo, sin embargo, que no encaja. No es tan fácil separar las dos naciones si unos viven de los otros, es decir si los modernos se financian con la explotación de los recursos naturales, la producción agrícola y el trabajo de los arcaicos. Pueden despreciar a los lorchos cajamarquinos pero esos tienen el oro, como los de Huaraz rodean al cobre, o los nativos del Urubamba lo hacen al gas. Además son más que los que se creen blancos como ABU. Y lo que es más grave, así como invadieron Arequipa, Tacna, Chimbote, están tomando Ica, Trujillo, Chiclayo, Piura y Lima, porque en todos esos lugares están quemando llantas y queriendo linchar a alguien ¿Por qué será?

El tema es el de Suez

Calma Aldo Lo único que tenías que explicar era qué hacías en Tailandia con los gastos pagados por Suez Energy, filial de la Corporación Suez que está detrás de la privatización del agua potable en el Perú y de SEDAPAL, que tu apoyas, y que en su división energética promueve la exportación del gas de Camisea al norte de Chile, donde tiene sus plantas. Te correspondía hacerlo por un mínimo de respeto al público, salvo que creas que no eres investigable y sólo tú puedes denunciar al resto del mundo.

Como lo has hecho tantas veces te escapas con el asunto del “trotskista” (que ciertamente fui, y no me avergüenza, porque era un compromiso con las causas justas), que para ti debe tener el mismo efecto que decirle sarnosos a los dirigentes del SUTEP, miasmas a los maestros, mierdas a los de Juliaca, electarados a los que votan como a ti no te gusta, y demás aportes que has hecho al pensamiento social contemporáneo, siguiendo las huellas de ese otro gran insultador, por el que ordenaste votar en las última elecciones después de haberlo considerado el peor presidente de nuestra historia. Igual pasa con el tema del diario “El Observador” a comienzos de los 80, que a ti los viejos apristas te dijeron que yo quebré, cuando era un diario quebrado al momento de recibirlo como cooperativa, y, así y todo, los trabajadores pudimos mantenerlo en la calle dos años más con grandes sacrificios.

Pero nada de eso sirve para eludir el tema de fondo de si eres parte de un lobby de la transnacional franco-belga para hacer campaña para su participación en la fase III del proyecto Camisea, o si lo tuyo es nada más que un aprovechamiento de un tour ofrecido por una de tus empresas favoritas, que es lo que en el periodismo solemos llamar mermelada. Te estoy hablando de hechos de hace unos días, durante los cuales dabas la impresión de haberte convertido en corresponsal de oriente, porque no decías con la plata de quién estabas paseando por el mundo.

No es de asuntos de los 70 u 80, o de cuando había el comunismo de Moscú, que tenemos que conversar amigo mío. Sino de los viajes y los intereses de la Suez, que no son nada ridículos, ni andan por Malasia, sino aquí nomás, en Chile, sediento de gas.

17.07.07

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martes, julio 17, 2007

Uso del cerebro no autorizado

Disculpen, pero no era acaso que el asunto de RCTV en Venezuela consistía en que no importaba si la ley permitía al Estado renovar licencias de televisión o denegarlas, sino que “por el derecho a la libertad de expresión”, la continuación debía ser automática, aunque la televisora tuviera pecados de golpismo y de evasión tributaria, porque otra cosa era acallar una voz discrepante… ¿No nos han saturado de este mensaje todos los días como si todos fuésemos venezolanos y fanáticos de las novelas del canal de la familia Granier?

Pues bien, entonces ¿con qué cara los mismos periodistas cotorras que igualan su libertad con la de sus patrones que les dictan lo que deben decir, se permiten insistir que las marchas, las huelgas, las protestas, son derechos que se permiten siempre y cuando haya “autorización”, gubernamental, por supuesto? Es decir que si la prefectura comunica no marchen; los ministerios, no paralicen; y el presidente, si eres comunista no protestes; todos nos quedamos tranquilitos.

¿Y dónde se ha visto gobierno que le guste que marchen en su contra, le hagan la huelga porque metió la ley al caballazo o que se escuchen voces que lo cuestionen? Y, ya que hablábamos de Venezuela, no era que en ese país asolado por una dictadura se desarrollaron durante varios días marchas de estudiantes defensores de RCTV que nadie autorizó y que aquí fueron reportadas como masivas. ¿Cómo es que en la dictadura se marcha libremente, se resiste a la policía, se protesta llamando al golpe, se hacen huelgas petroleras etc., y en la democracia tenemos que pedir autorización para que maestros en huelga acompañen a sus dirigentes a buscar el diálogo con las autoridades, se apresa dirigentes que van a indagar sobre sus compañeros detenidos, se agrede y retiene a líderes políticos que interceden en el conflicto?

El mismo día que en la Plaza Dos de Mayo detenían a Soledad Lozano y a decenas de maestros que trataban simplemente de juntarse para iniciar un reclamo por la libertad de los que ya estaban presos, en el Jirón de La Unión un grupo de padres de las Apafas apristas lavaba banderas contra la huelga, en acto de contenido indescifrable, pero lo hacía sin ningún permiso para reunirse y expresarse, como es obvio, y nadie los reprimía. Habría que ver además si el propio García pidió permiso para hacer un mitin profundamente político y provocador en la Plaza de Trujillo que terminó en gresca con los maestros ¿o el señor tiene corona? ¿O aquí los derechos son de unos y no de los otros?

Claro, pedirle a nuestros reporteritos de la televisión y la radio, que ya se asumieron hace tiempo como parte del espectáculo social y político, reflexionen sobre lo que van diciendo en el aire, es demasiado. Ellos van a decir que cuando Huaynalaya llegó a una esquina ya estaba alterando el orden, que Muñoz y López tomaron en supermercado donde se escondieron en medio de una nube de bombas, que fueron apresados por atentar contra la tranquilidad pública al preguntar por los presos, que Diez Canseco le pegó a un policía diez centímetros más alto que él y 30 kilos más pesado y que las propias imágenes filmadas por ellos muestran agrediendo al ex congresista, que Lozano es un peligro para el sistema, etc.

De veras no están autorizados para pensar. Por eso no ejercen ese derecho.

15.07.07

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viernes, julio 13, 2007

El fin de los revoltosos

Habrá que condecorar ahora a los 200 robocops que limpiamente, a patadas y puñetes, detuvieron a Huaynalaya por alterar el orden, cuando todavía no había empezado la marcha. A los 500 que cercaron profesores y profesoras en el Metro de Pershing y echaron bombas lacrimógenas dentro de ese local donde también había público y trabajadores, pero a los que se les escaparon Muñoz y López en un taxi mientras la prensa les preguntaba por qué huyen. Al centenar que finalmente detuvo a estos dos dirigentes en la puerta de la Comisaría de San Isidro, los pateó, apaleó y arrastró porque seguramente representaban un grave peligro para la seguridad del Estado, cuando iban a indagar sobre la situación de los otros presos y eran asediados por los periodistas que como siempre querían saber porqué protestan si en este país las cosas andan tan bien como dice el presidente, y mientras le pegaban en el suelo a la decana del Colegio de Profesores, que no fue detenida porque la gente de la calle expresó su protesta. Y, por supuesto, al heroico coronel de la policía de 90 kilos, que terminó en la cama de un hospital por los gritos de Diez Canseco.

A todos ellos habría que sumarles a la Chichi Valenzuela, ahora conocida como la verde, y a Aldo M. que como siempre adelantó la conclusión y dio por presos para siempre a todos sus enemigos, que así es como queremos ver a las democracias fuertes, para que no nos creen la necesidad de recurrir a las autocracias, que siempre son un problema. No nos oponemos a los sindicatos siempre y cuando no los dirija Patria Roja. Ni a las movilizaciones, en tanto circulen por donde no hay tráfico y no hay gente. Ni a la huelga, porque contra ello hay descuentos, despidos y sustitutos. Viva el diálogo como solución de los problemas, por eso no han querido dialogar ni una coma sobre la ley de “Carrera Magisterial”, como antes no quisieron con el TLC, y cuatro tipos (portavoces de bancada, con exclusión de nacionalistas y UPP) se erigieron en Congreso y cerraron el debate con el país en llamas y le entregaron a García la norma para su promulgación.

El Estado de derecho debe ser uno que cautele los contratos mineros, que impida a la gente salirse de las AFP y que mantenga la televisión en propiedad informal de la extrema derecha. Si para conseguir esto hay que tomarse el trago amargo de llenar algunos barrios acomodados de gases lacrimógenos y de marchistas reclamando en la puerta de la comisaría, qué se va a hacer. Si hay que atropellar los derechos de circulación expresión, sindicalización y reclamo, qué se va a hacer. A los violentistas hay que darles con violencia. A los de Juliaca con estado de sitio. A los del ALBA echarlos a patadas, a los organismos de derechos humanos que no jo… Bueno señores, es nuestro momento, dice el inefable director de “Correo”, que en realidad no se ha dado cuenta de quién está perdiendo la batalla.

¿O ustedes creen que están poniendo en libertad a los presos porque al gobierno le vino la de buena gente?

13.07.07

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jueves, julio 12, 2007

Lima y García

Este miércoles marcó el divorcio del presidente con la Lima que le dio el triunfo en las segunda vuelta del 2006. En un lado estuvo la gigantesca movilización de organizaciones y ciudadanos de a pie que recorrió el centro de la ciudad para desembocar en la Plaza San Martín, de una magnitud que no se veía en 30 años y con clara simpatía de la población no participante.

En otro, estuvo el informe que la Universidad de Lima –insospechable de afanes de desestabilización- presentó como resultado de su investigación de campo los días 7 y 8 de julio, en la que se observa un derrumbe perpendicular de García de más de 11 puntos respecto al mes anterior, que además implica un retroceso de 20 puntos con relación a la aprobación limeña del presidente en el mes abril.

Cuando hace poco más de un mes Saavedra de CPI descubrió que en la cuenta nacional García casi empataba en aprobación y rechazo con 45%, para cada una de las opciones, anotó que este era el piso del presidente en el cual se mantendría por un buen tiempo. En ese momento la aprobación en Lima era todavía de 50% contra poco más de 40% de rechazo. Ahora la Universidad de Lima nos dice que García está en 41% de aprobación en Lima y 49% de rechazo. Esto debe significar alrededor de 30% que aprueban y 60% que desaprueban a nivel nacional. O sea, no hay piso, sino un profundo hueco.

Todo un desastre para alguien que se guía por los golpes de popularidad. La cantidad de declaraciones torpes y provocadoras, que García ha acumulado las últimas semanas: comechados, nadie se muere de huelga de hambre, enemigos del cambio, etc., indican que efectivamente se está moviendo en el vacío. La Universidad de Lima ofrece otro dato clave: en el sector A de la ciudad, la aprobación asciende a 74.5%; en el B, a 61.5%; en el C, a 50.9; mientras que en D, llega apenas a 29% y en el E, a 24.2%. A más pobres, menos alanistas, se podría decir. La desaprobación en D y E, es de 62.1% y 64.8%, respectivamente.

La encuesta nos está diciendo que mientras el gobierno se repliega a Palacio, y pone rejas y policías entre gobernantes y pueblo; socialmente el régimen de García se convierte cada vez más en una representación de los distritos ricos y de la clase media de la Gran Lima, que a pesar de ser considerado el sector más ilustrado de la población, es también el más asustadizo (al que le mueven Chávez, Humala, sindicatos, provincias para atarantarlo) y el más dispuesto a tragarse los sapos y culebras de su presidente, que en otros niveles socioeconómicos provocan franco rechazo. Otro asunto interesante es que hay mayor rechazo entre las mujeres (51.6%) que entre los hombres (48.1%), y la franja de edad que está más enemistada con García se ubica entre los 28 y 47 años.

La marcha a la Plaza San Martín es muy gráfica de lo que dice la encuesta. No sólo confirma que Lima se peleó con García, sino que donde más está perdiendo es entre las mujeres (profesoras, enfermeras, organizaciones alimentarias, etc.) y entre las personas que son el núcleo principal de la clase trabajadora. Es fácil entender entonces el giro represivo que se está manifestando en estas horas. Les pasa a todos los que no quieren ver la realidad o que pretenden agarrarse a palos con ella.

12.07.07

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La huelga del SUTEP

La “ley de Carrera Magisterial” es una panacea porque permite despedir profesores burros, repiten los asnos de la prensa. Igual que el TLC que es irrebatible porque permite vender productos en Estados Unidos. O que los despidos arbitrarios, que son los que incrementan el empleo en el país. Si fuéramos coherentes pondríamos una evaluación de conocimientos a los periodistas de televisión, radio y periódicos, y los despediríamos si después de un tercer examen no saben distinguir a un comerciante de un invasor, a la coca de la cocaína, y si no pueden responder dónde queda Casapalca o en que departamento está el Purús. Y está por verse quién incide más en la educación de la gente: si el modesto maestro de la escuela pública, a la que sólo van los que no tienen dinero, o el comunicador de medios masivos que está metido en la atención de muchísimas personas.

Pero en el Perú vivimos la dictadura de las corrientes de opinión. En la segunda mitad del año pasado se metió en la conciencia de muchos la idea que la crisis de la educación era producto de la fuerza del sindicato y de la debilidad de los gobiernos. Vamos a evaluar a los profesores y verán que lo que el SUTEP está protegiendo es a un montón de personas que no saben las cuatro operaciones o comprender un texto. Y ciertamente, se puede probar muchos olvidos y desactualizaciones en los profesores peruanos, como producto de decenas de años de abandono estatal: presupuesto educativo cada vez más pequeño, pésima infraestructura, ausencia de objetivos educativos, currículas desactualizadas, nula capacitación, bajísimas remuneraciones, diferente normatividad para educación pública y privada, demagogia electorera con los maestros, pésima calidad de la instituciones de formación educativa (varias de ellas promovidas por miembros del actual Ejecutivo y del Congreso), etc.

¿Cuánto tiene que ver esta situación con la acción del sindicato? Muy poco, seguramente. Cualquiera sean los defectos del sistema de funcionamiento interno, democracia, conducción política, u otro, que existan en el SUTEP, y de veras que hay problemas, eso no incide de manera decisiva en la preparación de los maestros, en sus rendimientos y en los contenidos de los programas de estudio. Esto es elemental. Pero Aldo M. anda vendiendo la especie de que seremos cultos como Suiza, o como él, si nos sacamos de encima a Patria Roja, metemos preso a Huaynalaya y ponemos un cartel de se alquila en el local del sindicato. Vamos Alan, tú sí puedes, le ordena desde Australia, para que la Comisión Permanente del Congreso no vacile en votar el proyecto de ley, como si se tratara de un TLC: de vida o muerte, en paquete y a ojos cerrados. Como que ya lo revisaron los sabios del IPE y el Banco Mundial, y eso es suficiente. ¿Y la huelga? Que dure todo lo que sea hasta que se irriten los padres y podamos reemplazar a los profesores de carrera, por los que no lo son, que en eso consiste la modernidad de la carrera magisterial.

Hay, sin embargo, un detalle que no están considerando. Es verdad que el ministro Chang ganó la partida de la evaluación porque se presentó como que había tenido la energía de imponer su política y de obligar al SUTEP a retroceder y anunciar una media autocrítica. Pero luego siguió la evidencia que la evaluación no servía para nada. La educación siguió a la deriva y las licitaciones de material educativo empezaron a oler a manejo corrupto. Hoy hay varios miles de profesores participando en conflictos en diversas regiones, codo a codo con el resto de la población, y lo estaban haciendo aún antes del inicio de la huelga. El presidente y el ministro están cayendo en las encuestas, y gran parte de su deterioro de imagen es debido al conflicto social que se extiende como mancha de aceite.

En esas condiciones uno mira la cara de Chang y se da cuenta que está pensando en las estadísticas que ofrecerá para negar la huelga, en las resoluciones que aprobará para ilegalizar la medida y ordenar el despido de los dirigentes, en el presidente de la asociación de padres de familia que hace el juego a los apristas con sus declaraciones, en los policías y las bombas lacrimógenas, etc. Imagina que está próxima su segunda victoria. Pero tal vez se equivoca.

05.07.07

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miércoles, julio 04, 2007

Viaje de ministras

Las ministras Araoz y Pinillas viajan a Washington para aclarar al congresista Rangel que acaba de decir que olvídense eso del TLC para julio, porque su comisión está esperando las leyes laborales, ambientales y sobre cualquier otra cosa, que el Perú deberá aprobar para poder creerle que se ha tomado en serio lo de las enmiendas. Van en tono de demócratas, a decirle al impertinente que como no, no se preocupe, aquí va a haber una vigilancia estricta de los derechos. Por ejemplo miren el caso de Casapalca donde nos estamos peleando con la empresa.

Hace algunos días también estuvieron en la capital de Estados Unidos, el cuarteto de Araoz, Lermor, Bruce, Zumaeta, pero lo hicieron más bien en onda republicana, dedicados a convencer de lo bueno que es ponerse plazos de asfixia a la renovación del ATPDEA, Aquí los beneficiarios de este programa (del cual se ha dicho con tremendo sentido de imaginación de que dependen un millón de puestos de trabajo), son los que piden que la prórroga no sea de dos años y medios, porque nos mal educa y beneficia a los anti TLC, como Bolivia y Ecuador, y también a Colombia que, mala suerte, está quedando fuera.

Los peruanos pedimos oficialmente que la ATPDEA se muera pronto y solo quede el TLC. Esa posición viene obviamente dictada desde el Departamento de Comercio y corresponde sin ambigüedades a los intereses de la administración Bush, que busca dividir el mundo entre sus amigos y los que no lo son. Poco importa en este caso las consecuencias que antes se pintaban catastróficas de no tener un horizonte holgado para los contratos de exportación que tienen que tomar en cuenta, pedidos, producción y entrega. Ahora lo que va más allá de ocho meses no podrá ser pactado, lo que equivale a tirarse un tiro en los pies. Pero siempre con la misma sonrisa optimista.

¿Va a ser útil el viaje de las ministras para acelerar la postergada aprobación que ya lleva más de un año de cubileteos en Estados Unidos? Obviamente que no como “aclaración”. De veras, no hay nada que aclarar. Después de todo, los demócratas, no parecen tan boludos como algunos piensan, y no se van a contentar con los principios que han introducido al TLC. Ahora tienen nuevamente la sartén en la mano, que se las han puesto el Ejecutivo y el Congreso al apurar la aprobación, sin debate, del paquete de enmiendas como un acto de fe en todo lo que venga con el sello del gobierno de Estados Unidos.

Las ministras, por cierto, pueden volver a insistir en la cuestión de la forma. Y retratarse nuevamente con Rangel para que se vea que bien van todas las cosas. Pero algo van a tener que hacer internamente para aflojar la presión que están sintiendo y no tienen Congreso hasta agosto. Esto significa que las comisiones de la Cámara de Representantes (diputados) de Estados Unidos, van a mantener en congeladora el TLC hasta fin de año. En el Perú se puede atarantar al Congreso y hacerlo votar como recua de burros, pero allá tienen tanto poder que a cada rato tenemos que mandar ministros y de vez en cuando al presidente para aclararles las cosas. Uno puede deducir fácilmente como empezarán a ser las cosas cuando rija el TLC.

3.07.07
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martes, julio 03, 2007

Malestar social

La situación social es grave, pero no tanto. Hay una sorprendente escalada de huelgas, pero no hay peligro para el gobierno. Cosas como estas son las que se están leyendo en las columnas políticas de estos días. Uno nos recuerda que también con Toledo dijeron que se caía, y no se cayó. Y otro que ahí también habían muchos conflictos. Parece pues que la orden es hacer notar que no es que no nos damos cuenta que hay incendios, pero que no debemos preocuparnos demasiado. También García ha dicho que todo lo que está pasando es cosa de “grupos pequeños y focalizados” y como para identificarlos nos ha dado como dato clave que se trata de los “enemigos del cambio” (¡!).

Los “grupos pequeños y focalizados” han logrado parar en los tres últimos meses: a Ancash, Huánuco, Piura, Loreto (Iquitos, Yurimaguas), Arequipa, Tacna, Cusco (La Convención), Junín, Puno, Huancavelica, Ucayali. Y han puesto en huelga a mineros, maestros, docentes universitarios, trabajadores textiles y confecciones, trabajadores de agroexportación, cementeras y otros. Un escenario como no se vivía desde finales de los 80, cuando por casualidad gobernaba un presidente de igual nombre que el actual. Imagínense que los grupos fueran grandes y generalizados.

Además no es sólo un asunto de número de conflictos, que desde principios del gobierno se han multiplicado por tres. Está la gran cuestión del paso de lo local a lo regional. En la primera mitad de los 2000, se peleaba contra gestiones municipales antipáticas (caso extremo, Ilave), y con empresas mineras que llegaban a desacomodar la vida y la actividad agrícola de las comunidades. Hoy se está exigiendo participación en el crecimiento económico, ser parte de la mejora que se proclama por todas partes. Las regiones con más recursos se rebelan, ¿cómo explicar eso? Los trabajadores del sector exportador, para los que dicen que están haciendo toda la política económica, incluido el TLC, exigen sindicatos, negociación colectiva, fin de los services y la tecerización, mejoras salariales, o sea hacen evidente que no se sienten parte del éxito del modelo.

A Toledo, por supuesto, no lo iban a tumbar las movilizacioness y los paros, aunque los dirigentes vociferaran en la calle que iban a hacer una nueva marcha de los Cuatro Suyos. La posibilidad que existió en esa etapa era que el Congreso lo destituya por haber fallado al mandato esencial de recuperar la confianza en la moralidad del Estado, después de la noche de la corrupción. Toledo merecía ser echado porque destruyó el espíritu de la llamada transición y es en gran medida responsable que ahora tengamos a García de regreso, sin haber aclarado ninguna de las acusaciones que pesaban en su contra.

Hoy seguramente tampoco cabe hablar de un escenario tipo Ecuador, Bolivia o Aregentina, donde la gente echó al presidente y forzó el cambio. Pero lo que si es evidente es que cada día existe menos gobierno en el país. Están corriendo detrás de los problemas, como bomberos. Y García, según su ánimo, apoya unas demandas y condena otras, como si no fuera una tendencia general en desarrollo. ¿Qué viene después de esto? Es difícil saberlo, pero todo indica que en un cierto tiempo tendremos muchas más movilizaciones. ¿Seguiremos recomendando, que no hay por qué preocuparse?

02.07.07
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Ministra calabacita

El ministro Raúl Diez Canseco, cuya fama se debe más que a otra cosa a su amor por Luciana, también hizo algunas otros movimientos. Uno de ellos retirar al Perú de G-21, organizado en el seno de la Organización Mundial de Comercio OMC, para obligar a los países ricos, que subsidian su agricultura e imponen un sistema de protección de sus inversiones, a negociar con los exportadores emergentes que reclaman nuevas reglas en el mercado internacional. Lo hizo porque, según él, esta coalición por un comercio mundial más equilibrado, nos ponía en contradicción con Estados Unidos y podía ser un obstáculo para un Tratado de Libre Comercio. Peor aún, ordenó este retiro en forma vergonzosa dirigiendo la carta al Departamento de Estado de los Estados Unidos, y no a los socios que estaba abandonando. Ahí empezó la política del sí o sí, y no el día en que Toledo pronunció esa famosa frase, que ahora también es la favorita de Alan García.

Otro aporte luminoso del ministro, antes de caer en el escándalo, fue plasmado en la creación del ministerio de Comercio y Turismo, MINCETUR. El hombre era originalmente el ministro de Industrias, Comercio, Turismo e Integración MICTI, que por lo menos en el nombre, era todavía una poderosa herramienta del desarrollo. Tal como fue concebido debía ser el conductor no sólo del esfuerzo por elevar el valor agregado y la capacidad tecnológica de la economía peruana, sino de desarrollar los mercados (interno y externo) para su afirmación. Comprendía desde el área de industria básica, en la que el Estado tenía importante participación, manufacturas, pequeña y microindustria, comercio nacional e internacional, políticas de integración (Comunidad Andina - CAN) y al sector turismo.

¿Quién dejaría este enorme monstruo de cuatro cabezas, por el aparentemente restringido ministerio actual? Sin duda había uno: el yerno del propietario del restaurante Maracanu, el único autorizado en el aeropuerto y por tanto exclusivo beneficiario del decreto de Raúl Diez Canseco que exonera de impuestos a los restaurantes del espigón internacional. El tipo sabía que la industria ya no era prioridad estatal; que las contadas empresas grandes, estaban ahora todas en manos privadas y extranjeras, y no había la menor intención de hacer planes con ellas; que la PYMES se convirtieron en un asunto de “promoción del empleo” y se las entregaron a al ministerio de Trabajo; que el mercado interno era una quimera, en el esquema neoliberal y que la CAN ¿a quién le importa?

Esto dio origen al nuevo modelo. Un ministerio de los exportadores. Óigase bien, no de la exportación, sino de los exportadores, que rediseñe el país de acuerdo a los intereses de un pequeño sector y de la apertura hacia los grandes mercados, principalmente Estados Unidos. Sólo así se explica que el MINCETUR y sus equipos hayan podido negociar más tarde sobre agricultura, conservación forestal, medicinas, derechos laborales, reglas de inversión en el país, medio ambiente, etc., ignorando muchas veces la opinión de los ministros y responsables de los sectores, como le pasó al difunto Álvaro Quijandría en Agricultura y a la Zanneti en Salud. De pronto el ministerio económico más poderoso, resultó el de Comercio Exterior, como que a su cargo quedó el TLC. Claro que para entonces ya estaba al mando el gordito Ferrero, sobrino de medio mundo, abogado de lobby de negociaciones internacionales, para el que es indiferente el lado de la mesa que ocupa.

Efectivamente Ferrero hizo el ministerio que su tío quería y nos dejó el TLC en la línea del gol como decía Toledo, ofreciéndose a seguir a cargo. Pero ya Meche Araoz, se había metido por los palos. Tal vez haya sido una precursora. Porque cuando apareció en el debate de los técnicos de la segunda vuelta, como uno de los mudos floreros femeninos que colocó el APRA, todavía el candidato hacía declaraciones sobre la revisión del TLC y que no permitiría que afecte a miles de agricultores y campesinos. Pero Meche era una de las negociadoras a la que de alguna forma se le debe el documento contra el que hablaba García sin haberlo leído y luego aprobó también sin conocerlo. La Meche se dio cuenta que no había incompatibilidad. Y como había aprendido en MINCETUR aplicó la regla de que hay que llegar primero, hablar mal del amigo y pegarse al más fuerte. Debe ser por ello que llegó ministra, porque no se le conoce otros méritos.

También eso explica que haya permitido que le nombren “delegados presidenciales”, como De Soto o Lermor, para hacer lo que eran sus funciones. De hecho tampoco estaba claro qué funciones eran esas cuando ya el Congreso peruano había carpeteado el TLC antes de siquiera mirar su índice, y mientras el gobierno de Bush se iba enredando en la madeja de las elecciones parlamentarias que terminaron con la victoria de la oposición gringa, que centró como uno de sus blancos la política de acuerdos comerciales. La Araoz se pasó los primeros meses haciendo declaraciones torpes sobre Ecuador, Colombia, Bolivia y Venezuela, obligando a Del Castillo y García Belaúnde a rectificarla; y los meses siguientes ahondando la confusión con eso de que aquí lo que íbamos a ver, después de la victoria demócrata de reabrir la negociación, eran añadidos que se adjuntaban al TLC, mientras que en los EEUU iban a ser cambios en el documento principal. Esto trajo al lenguaje la idea de que estábamos viendo una “adenda” (agregado) cuando el documento que estaba en el Congreso tenía el nombre de enmienda, que significa que están volviendo a redactar el original.

Preguntada por el motivo porque se hacía discutir a la representación nacional a las carreras un documento que acababan de recibir y no podían haber leído y confrontado con la versión inicial del acuerdo, doña Mercedes Araoz, dijo candorosamente que su ministerio les había alcanzado un resumen. O sea que en el mejor de los casos, los congresistas botaron un “resumen” interesado, que les decía que todo era favorable y no se preocupasen. Así es como se fijan las decisiones que van a regir al país durante muchísimos años: una ministra distraída y unos parlamentarios que apoyan lo que se les dice que apoyen. El Perú no puede ser autárquico ha dicho también la susodicha, como si la opción de Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Paraguay, que no quieren TLC ni ALCA; fuera la autarquía y no estuvieran desarrollando mercados en diversas partes del mundo, con un principio de mayor diversificación de compradores y vendedores, separación de las políticas internas de los tratos internacionales, integración sur-sur, tecnificación de sus producción interna.

Podríamos seguir, por ejemplo para analizar su presentación reciente en el Congreso que es una elementalidad absoluta y dónde no se dice ni una palabra de lo que hizo el Perú en esta etapa de reapertura de negociaciones, lo que propuso y dónde está consignado en las enmiendas. También sobre sus dos últimas semanas en Washington, que se cuentan como las de una persecución de parlamentarios gringos, esperándolos en la puerta de su despacho:

- Sir, yo soy la ministra de comercio del Perú.

- Perú, ah. ¿Y qué puedo hacer por usted?

- Aprobarnos el TLC, pe, con los cambios que quiera, pe.

29.06.07

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miércoles, junio 27, 2007

Los vasallos del TLC

La página web del USTR (United States Trade Representative; organismo encargado de la negociación de tratados internacionales de los Estados Unidos) ha retirado desde hace algunos días el texto del llamado Acuerdo de Promoción Comercial Perú-Estados Unidos, conocido como TLC. Quiere decir que para los gringos el documento original ya no existe. Igual que si a un contrato de dos partes, una de ellas da consentimiento y luego de un año la otra le devuelve el texto con enmiendas y le retira la firma. En ese momento obviamente caben dos actitudes: (a) la del sumiso que dice si usted me pide cambios en lo que ya estaba pactado, se los acepto y seguimos adelante, lo que revela una relación de poder que sin duda va a seguir pesando en el proceso de ejecución de este acuerdo; (b) la del digno, que anota que las enmiendas implican un nuevo contrato en el que ambas partes tienen el mismo derecho a plantear los cambios que les sean favorables. Cualquiera puede darse cuenta cuál es la actitud del gobierno de Alan García y, hoy día, comprobar la de la mayoría de la clase política peruana que se expresará en el parlamento.

Toda la negociación de Toledo fue marcada por las palabras del presidente al despedir a la delegación peruana que iba a Bogotá a iniciar las negociaciones: “se firma, sí o sí”. Esto que se trae al recuerdo constantemente, casi como una broma, equivalía en realidad a una directiva que significaba que al presentarse obstáculos en la negociación por la dureza de la otra parte, el Perú debía allanarse. Y se allanó tantas veces que los otros participantes de la negociación: Colombia y Ecuador, le perdieron toda confianza, porque los debilitaba en los temas más complicados como los agrícolas, propiedad intelectual, inversiones y algunos más. El final, en diciembre del 2005, fue además una cereza. Previamente las delegaciones colombianas y ecuatorianas se pararon de la mesa y consideraron inaceptable seguir negociando si Estados Unidos no flexibilizaba su postura. Los negociadores peruanos insistieron tratando de acordar en ausencia de los otros dos, pero no pudieron y tuvieron que retirarse. Nadie ha revelado lo que se estaba jugando ahí y que determinó que Colombia demorara meses en regresar y que Ecuador finalmente desistiera del TLC. Pero el equipo de Perú volvió a los pocos días, por indicación del gobierno, sin duda con la misión de pactar y “aprovechar” que estábamos quedando como el único de los andinos que tendría TLC. Pero durante 24 horas tampoco se llegó a acuerdo y hubo necesidad que PPK en persona se moviera a Washington a cerrar en el acto el proceso, saltándose toda resistencia, declarando que “no interesaba el contenido, sino el marco que se estaba definiendo”.

Cualquier aprista, hasta junio del 2006, hubiera dicho que ellos jamás habrían actuado con esta premura, debilidad, deslealtad y falta de trasparencia. Bastaría revisar las declaraciones de campaña de García para recordar cómo reprochaba a Toledo pasarse por encima de las otras fuerzas políticas y de las organizaciones sociales más representativas al no informarles del TLC; lo que implicaba bravatas sobre una revisión línea por línea del documento, el retiro de la firma si se apuraba la aprobación, la garantía a diversos sectores afectados de que haría modificaciones para preservar sus intereses, etc. Pero ya sabemos que discutir de promesas del actual presidente es casi intrascendente. Volvió a engañar a mucha gente, lo que quiere decir que muchos quisieron autoengañarse. Y él les pagó con el voto aprista a ojos cerrados por el TLC, hace exactamente un año, cuando ya tenía asegurada la presidencia, pero todavía estaba en funcione el congreso toledista.

Lo que debe sorprender, no es el descaro de García de servirse de cualquier cosa para llegar al poder y cualquier otra, aunque sea opuesta, para conservarlo, sino quizás el hecho de que haya entendido paso a paso que en esta negociación no cabía otra forma de hacerlo que en el estilo de Toledo. Hasta hace poco García pasaba por mundano, europeizante, algo afrancesado, y no se le conocía vocación de lustrabotas en Washington. Pero de pronto empezó a ensayar la de amigo de Bush, la de presidente que vista parlamentarios gringos para convencerlos, a hablar de alianzas políticas globales y hacer espectáculo interno sobre la lucha antidrogas como le gusta a Estados Unidos. Fracasó con De Soto que se resistió al rol de mero lobbysta y se atrevió a hacer recomendaciones de enmienda, y escogió a un ex ministro de Toledo, empresario con intereses exportadores, para que se encargara del proceso de insistir que no había problema que el Perú se allanaba a las modificaciones y no proponía nada propio. En esas hemos llegado adonde estamos.

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Entre 2004-2006 nos dijeron que el TLC traía trabajo, promovía inversiones y modernizaba al país. En suma que era la globalización y que uno no puede ponerse contra ella. Y que garantizaba un ancla para que las políticas económicas quedaran fuera de los alcances de los giros electorales. En respuesta a todo ello dijimos que no se había hecho el balance adecuado de puestos ganados por exportación y perdidos por mercado interno y agricultura, y que lo más probable es que fueran muchos más estos últimos que los primeros.

También se advirtió que las únicas inversiones que van a venir al Perú son las referidas a explotación de recursos naturales (que llegan porque hay la riqueza: oro en Cajamarca, gas en el Cusco, cobre en Huaraz, Apurímac, Tacna, Moquegua, pesca en Chimbote, azúcar en La Libertad y Lambayeque, por ejemplo) y eventualmente las de privatización (agua, carreteras, puertos, aeropuertos, etc.), que no dependen del TLC. Nadie espera inversión industrial o tecnológica, ni tampoco grandes recursos en la agricultura donde no hay mucha tierra libre que ocupar y hacer producir. La modernidad es un concepto relativo. Y en el Perú tenemos diferentes opiniones sobre la relación entre la cultura occidental actual (versión EE.UU.) y nuestra raíz andina. En todo caso lo que se nos viene es una imposición de la peor versión de occidente, en la peor opción norteamericana (maimización), y de la misma forma que en la conquista nos muestran los espejitos de la tecnología para convencernos que es lo que nos conviene.

La globalización, como ya está claro, es el rostro contemporáneo del imperialismo y frente a esto siempre ha habido gobiernos vasallos en los países que la gran potencia quiere mantener avasallados. Y la perpetuación del modelo económico no es sino el sueño neoliberal de la antidemocracia, donde el pueblo queda excluido de las decisiones que más afectan a sus vidas. El mismo que estaba contenido en la re-reelección, en la Constitución del 93 en su capitulo económico, de los Toledo y García fijando en las responsabilidades de la economía a la tecnocracia avalada por las finanzas mundiales. El TLC es el pacto del inmovilismo de la apertura, las privatizaciones, los contratos leoninos, el abuso continuado sobre los trabajadores, etc.

Pero ahora nos dicen que las enmiendas demócratas han salvado nuestras objeciones. ¿What...? Si no han siquiera rozado el tema agrario y el brutalmente asimétrico acuerdo de abrir nuestros mercados de alimentos a productos subsidiados, para que desaparezca nuestra producción de granos (maíz, trigo, cebada, arroz), justo cuando la tendencia mundial es a la suba de los precios de estos productos. Si no han variado el esquema que limita las decisiones legales del país a lo que podrían ser las objeciones de las empresas estadounidenses que se consideren afectadas en sus expectativas de ingreso. Si no han graduado el impacto de ingreso de productos que van a eliminar el precario aparato industrial nacional. Si sólo han conseguido reducir parcialmente el tiempo de patentes para productos farmacéuticos nuevos y agroquímicos, pero de todos modos nos hace retroceder de la situación actual. Si se sigue permitiendo las patentes de plantas. Y un largo etcétera.

En lo laboral las enmiendas propuestas por Estados Unidos todavía no han sobrepasado el aspecto de lo lírico: libertad de asociación, negociación colectiva, trabajo infantil, etc., pero se carece de instrumentos concretos. El Perú firma a cada rato declaraciones así, y no las cumple. En Estados Unidos puede tener algún significado mentar a la OIT, lo que debe ser una ganancia para el partido de Clinton, pero en nuestro país eso ya está gastado. Bastaría decir que mientras se ha hecho todo tipo de promesas en Washington de que los derechos laborales están recontra protegidos en el Perú, acá estamos entrampados en la ley del trabajo que va descomponiéndose con los días, por presión de los empresarios, sostenidos por el gobierno. Sería tonto decir que esto satisface lo que estaban demandando los trabajadores peruanos. Pero peor es el tema de lo ambiental, casi reducido a lo forestal, donde el resultado de la “preocupación demócrata” ha sido una larga enmienda que los convierte en inspectores y tutores de la Amazonía.

Nos dicen que son muy buenas las enmiendas demócratas pero no dejan leerlas y discutirlas. Es bueno porque es Americano decían nuestras abuelitas. Es decir les creemos porque viene de ellos. Por eso por ejemplo la certificación sanitaria de las carnes gringas para la alimentación la harán ellos y nosotros les creeremos, mientras para nuestros productos no bastan los controles peruanos, sino que ellos pueden paralizarnos y rechazarnos en aduana. Así es el mundo, dirá Ferrero y Araoz sonreirá con cara de idiota.

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Ayer el centro de Lima era TLC. Los accesos a la plaza Bolívar estaban cortados por unas gigantescas rejas que las vi por primera vez durante la reunión del ALCA en Miami, donde los policías son bastante más robustos que los nuestros. Unos cientos de personas querían realizar una vigilia con velas dando entender su rechazo a la aprobación del TLC sin debate. Pero la libre circulación estaba prohibida porque el gobierno no quiere que en los Estados Unidos se enteren que aquí todos no pensamos iguales sobre el libre comercio y que no somos un sociedad de exportadores felices que aplaudimos el entreguismo de nuestros gobernantes y negociadores.

Las rejas marcan la distancia que se está erigiendo entre el pueblo y el régimen. Las provincias se incendian cada día. El martes fue Pucallpa y Huánuco. Pero la lista va en aumento constante y los impactos ya se están recibiendo en la conservadora Lima. Pero en Palacio celebran contratos, toman pisco y señalan que la economía está creciendo.

Entonces cómo vamos a parar el TLC, detenernos siquiera a reflexionarlo, debatirlo, aceptar la prórroga del ATPDEA que nos ofrecen los gringos. No señor. Con Estados Unidos sí o sí, y con los peruanos no y no.

27.06.07

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martes, junio 26, 2007

Addenda que son enmiendas

Addenda que son enmiendas

El método del TLC consiste, como se ha visto, en un largo conciábulo de abogados y economistas de dos gobiernos que negocian en secreto, filtrando trascendidos de los que nadie está totalmente seguro, hasta que entregan sus documentos cerrados, lo firman las autoridades, y en paquete va al Congreso para su aprobación en bloque y sin posibilidad de modificaciones. Ya se vio eso el 27 de junio del 2006, en la famosa sesión interrumpida por los recién electos parlamentarios nacionalistas, en la que una mayoría de ignorantes sobre lo que estaban decidiendo, incluidos la bancada del APRA; se allanó al pedido de Toledo de apurar la votación antes del cambio de gobierno; y se va a volver a evidenciar en la convocatoria para que exactamente el mismo día, un año después, se vote el denominado Protocolo de Enmiendas (que aquí se le trata equívoca y mañosamente como “la addenda”, es decir los añadidos o complementos, que no lo son), en otra maratón de no debate.

Toda la preocupación está centrada, en estos momentos, en que el cumplimiento de la formalidad de votar no implique la posibilidad de opinar, objetar y presentar ante el país los problemas del compromiso que elaboraron los gobiernos de Bush y Toledo, y que ahora viene con algunos aparentes ajustes de factura demócrata y cero aportes de otros sectores de la política peruana. La sola reapertura del acuerdo que ya había sido cerrado en diciembre del 2005, para tratar los temas laborales y ambientales reclamados en el Congreso de Estados Unidos, le permitía al Perú colocar su propia agenda con asuntos como agricultura, subsidios y régimen de inversiones. Eso está contenido en el principio del acuerdo según el cual nada se dará por acordado, mientras todo no esté acordado que ha regido en toda la negociación y que se reactualizaba por la intervención de los demócratas norteamericanos. Pero eso hubiera tenido que tratarse en el Congreso y hubiese reactivado la participación de las organizaciones sociales.

El gobierno ha preferido hacernos creer que estamos con las manos amarradas por el voto del toledismo, el aprismo y el lourdismo de hace un año, y que no nos toca sino esperar a que haya acuerdo en Washington para después aplaudir. De esta manera el gobierno de Alan García ha funcionado con sus insistentes viajes y lobby en Estados Unidos como un abogado de la versión original del TLC, sacándole las castañas del fuego al ejecutivo de ese país frente a la acusación de que se habían afectado los intereses peruanos, y ha dado su asentimiento resignado a todas las fórmulas de transacción entre los partidos gringos. Ahora esto ya es una gran victoria del régimen peruano (¡) que debe ser consagrada con el voto del miércoles y todos contentos.

Si todo el proceso del TLC ha sido el de una constante cesión de soberanía en nombre de poder mantener el actual nivel de exportaciones a los Estados Unidos y aumentar las inversiones, la etapa final ha sido aún más vergonzosa. Un partido que se hizo elegir con críticas a un tratado que todavía no estaba aprobado, denunciando que no se había sabido negociar, y que luego votó por el documento sin moverle una coma, es actualmente el responsable de hacernos aceptar enmiendas, cabreándose de la responsabilidad de corregir las concesiones más dañinas para el país y los productores agrarios y campesinos. El intento por convencernos de “lo bueno” que puede ser para nosotros algunos de los cambios propuestos por el otro, no es, en esta lógica, sino una patética confesión de entreguismo.

Dos conclusiones se han impuesto en medio de los trajines del TLC: (a) que los gobiernos del Perú valoran un millón de ves más el acuerdo con Estados Unidos, como si se tratara de una condecoración, antes que los contenidos de la negociación, que para los gringos es lo único que interesa; (b) que la gran cantidad de actores por la parte peruana: presidente, ministros, negociadores especiales, equipo técnico, etc., constituyen una redundancia para un procedimiento que consiste en siempre decir que sí. Curiosamente sólo una persona de los que intervinieron en esta historia, ha salvado algo de dignidad en este ir y venir de presiones y capitulaciones, y este es el señor Hernando de Soto que advirtió que estábamos trabajando solamente para el 2% de la población e hipotecando derechos de muchos a favor de muy pocos. Nadie le imputará alguna antipatía por el capitalismo y el comercio al presidente del ILD, pero sus palabras eran un mensaje a los de su clase para que piensen bien lo que están haciendo. No lo quisieron escuchar.

26.06.07

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Constitucionalistas

Podrán tener el currículo más sobresaliente: títulos académicos, publicaciones, conferencias, altos cargos ocupados durante la vida, etc.; las más solventes respuestas, a parlamentarios no tan solventes; puede que no hayan más Ríos entre los finalistas, aunque no estemos tan seguros de ello; pero lo que es evidente es que a todos los candidatos a miembros del Tribunal Constitucional les ha faltado absolutamente el mínimo de decencia y dignidad para rebelarse frente al manoseo del que han sido objeto.

Han estado ausentes una o más renuncias en medio de este feo trasiego de personas de los últimos días. El Congreso y la prensa los han zarandeado a su gusto, y los ilustres doctores, impertérritos. Y esto me hace pensar en los magistrados del año 87, que lo arriesgaron todo para oponerse, con los principios de legalidad de su lado, a la re-reelección fujimorista. ¿Hay punto de comparación entre las actitudes de los unos y de los otros? Me temo que no. Los 16 supervivientes han funcionado pensando visiblemente que lo principal era mantenerse en el bolo a cualquier costo. Ni los mal calificados, ni los que han sido bombardeados por objeciones éticas, ni los que fueron respaldados por fuerzas políticas que declararon luego su repudio a la totalidad del proceso, ni los profesores eminentes, etc., no ha habido uno que se separe del Pastor que ahora parece borrego o de la Cabanillas y su estilo autoritario, y brinde una lección de entereza al resto de los peruanos.

Si todos los argumentos que se han dado para volver a fojas cero y empezar a establecer un nuevo sistema de selección de magistrados del más alto nivel: que no se hizo una evaluación con garantía y hasta se les pasó un mafioso; que el país no quiere componendas y en la dispersión actual del Congreso, no se pueden reunir 80 votos sin que de por medio hayan compromiso políticos; que García metió la mano y la boca en el proceso, mostrando que estaba, por algún motivo, más que interesado en la aprobación rápida de la nómina, con la inclusión del ahora famoso Ríos; que han aparecido colaterales con el oficial mayor, el periodista de confianza de la presidencia del Congreso, el papel de Cabanillas; etc.; no han provocado un asco suficiente como para que la crisis alcance a los postulantes, debe ser porque la moral política de estos años en el Perú está trastocada y cada uno entiende que los cargos son todo, y la respetabilidad pública y el buen nombre no cuentan un pito si se está a un solo paso de la cumbre. Dicen que ser parte del Tribunal Constitucional exige las más altas calificaciones éticas. ¿Y dónde vamos a medir estas cualidades si no es en la actitud ante las crisis importantes que afectan la credibilidad de las instituciones?

Viéndolo bien además, en la perspectiva de lo que ocurrirá hacia el próximo miércoles, que es cuando se pretenderá repetir el plato de elegir sobre una nómina desgastada, con mínimo tiempo para una justa revisión de lo actuado, de los méritos que nos han estado anunciando (no probando), lo que va a pasar es que se producirá un entrampamiento y toda negociación para superarlo será visto como la nueva componenda. No hay forma de hacer ganar sin sospechas a cuatro que todos acepten, y que no susciten la denuncia de los que queden desairados. Y eso va a pesar como otro baldón entre los candidatos. Lo que se les viene es u otra elección con sombras o la neutralización de los partidos unos frente a otros. Lo razonable era, por cierto, volver a forjas cero e intentar una procedimiento diferente con participación de la sociedad civil, como lo dijimos y ahora lo repite mucha gente. .

Se imponía un cambio, en este momento, en plena crisis, con todos los riesgos, en caliente, y dentro del tiempo que fuera necesario, de las reglas de la elección. Pero se ha preferido retroceder a presión, por etapas, en gran desorden, emitiendo toda suerte de señales confusas. La misma hostilidad a la idea de la Asamblea Constituyente, que es la del temor a que el cambio reste poder a algunos a favor de muchos, paraliza y obliga a refugiarse en los sistemas que vienen del fujirmorismo,

Esto, por supuesto, hace sospechar con justa razón que hay alguna trampa en esta elección y en la necesidad de contar con ciertas personas en el Tribunal Constitucional. Y que los que no son parte del enjuague están haciendo el juego sin proponérselo.

22.06.07

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miércoles, junio 20, 2007

Bertha Consiglieri.

Todos aprendemos, con el tiempo, que la vida tiene un término. Pero hay finales que se nos hacen mucho más difíciles de aceptar. Me acaba de pasar con Bertha. No termino de creer que la próxima vez que ingrese a CEPES no podré encontrarme con su voz ronca y sus reniegos contra el mundo, su ligera cojera, su olor a cigarro, sus manos que completaban sus palabras tocándome en los brazos. Me cuesta mucho pensar que no podrá estar nunca más al otro lado del teléfono, hablando interminablemente de sus nuevas investigaciones sobre los propietarios del agro. Como dice Fernando, todos la habíamos visto decaer físicamente como si estuviera yéndose de nosotros. Pero como era tan fuerte en su intelecto nos parecía más viva que nunca. Y uno tiende a creer en la inmortalidad de las ideas. Un corazón cansado se la estaba llevando, seguramente porque había sido exigido más de la cuenta. Pero ella seguía regalándolo a los campesinos, a su país, a sus amigos, y no supimos decirle que se detuviera, porque la necesitábamos mucho más tiempo. Yo tengo tantos recuerdos con esta mujer inolvidable que tengo miedo a mis noches de estos días que es cuando más me resisto a admitir lo que ha pasado. Pienso en la Universidad de San Marcos, primer año de letras; en el CEPES; en la revista Amauta; en el local del partido; en la célula campesina, en Cusco, Puno, Ayacucho; en los congresos de la CCP; en la marcha del año 98, contra re-reelección de Fujimori, en la que sin darnos cuenta concluimos en el patio de Palacio de Gobierno; en el Congreso de IU en Huampaní; y me siento abrumado porque me siguen llegando imágenes inagotables. Tengo un consuelo. Desde hace algunos años organicé un santoral de mis muertos buenos, que me confirman el sentido más profundo de la vida que es el de compartir un tiempo entre personas que valen la pena. Bertha tiene ahora un lugar de preferencia en ese espacio. Cuando logre ordenar mis sentimientos ella estará allí haciéndome sentir orgulloso de haberla conocido.

Raúl Wiener
20.06.07

martes, junio 19, 2007

Bases militares

Casi tan genial como proponer la reforma de la carrera magisterial para que cualquiera que no haya estudiado para maestro pueda enseñar en la escuela, lo que nos permitiría contar con Vargas Llosa en las aulas, o que defender el “derecho” de los empresarios al despido arbitrario como medida para alentar el empleo, es aquella fórmula repetida varias veces por “Correo” de que convencer a Estados Unidos que traslade su base militar de Mantas, Ecuador, al Perú, nos hará invulnerables en el mundo. Pasaremos a una condición de casi entenados de los gringos y evitaremos con ello que Chile se siga metiendo con nosotros. Obtendremos una paz tan conveniente que podremos bajar al suelo el gasto militar o tal vez ensayar quedarnos sin Fuerzas Armadas, dejando la seguridad nacional en manos de marines armados hasta los dientes.

Es tan estu… pendo el planteamiento que me ha hecho pensar varias lo que ocurriría si todos los países sobre la Tierra acogen en su territorio bases militares made in USA, con sus aeródromos, sus cuarteles de tanques y soldados, sus portaviones a distancia, etc. ¿No sería acaso el comienzo de la paz mundial? Si un país intenta imponerse a otro, tendría que verse con la base norteamericana lo que se tomaría como hostilidad al gigante. Pero como todos tendrían su propia base, todas las amenazas quedarían neutralizadas. En una época de la historia de Inglaterra se tenía esa noción de las relaciones internacionales: “la paz victoriana” consistía en que la gran potencia colonial tuviera la máxima conducción del mundo. Pero eso acabó en dos guerra mundiales y en in numerables conflictos anticoloniales.

Hoy tenemos buenos ejemplos, como Irak o Afganistán, que demuestran que una gran cantidad de militares estadounidenses no son siempre sinónimo de sumisión como seguramente imagina Aldo M. En el Líbano hace algunos años volaron más de 200 soldados yanquis en un sólo acto. En la televisión se puede ver las vicisitudes de los comandos en la paupérrima Somalia; y aquí mucho más cerca de nosotros, en Colombia, tenemos intervención de Estados Unidos desde hace mucho tiempo, y eso no ha servicio para acercar a ese país al final de su sangrienta guerra interna. ¿De dónde pues sacar que estos fortachones son heraldos de la nueva paz armada, aunque sea por su poder intimidante?

En el comienzo de la década de los 90, Sendero Luminoso advertía que la guerra social que decía estar protagonizando se iba a convertir inevitablemente en guerra nacional, debido a que Washington tendría que meter sus narices si la crisis y el desgobierno seguían profundizándose a los golpes despiadados de los insurrectos. El 4 de abril de 1992, el subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, Bernard Aronson, declaró que Sendero era la guerrilla más letal de esta parte del mundo y que cabía la posibilidad de que fuese capaz de tomar el poder De alguna manera, el golpe militar de Fujimori-Montesinos del día siguiente se adelantó a la intervención insinuada en esas declaraciones, y puso sobre la mesa la opción de que el gobierno y los militares peruanos resolviesen por su cuenta el riesgo planteado. ¿Nadie ha pensado que el actual juego de bases militares por TLC, o de si somos los más pro-yanquis entre todos nuestros vecinos, y si sacamos la lengua a los rotos detrás de las piernas del Tío Sam, podría ser el ingrediente que falta para que sentimientos nacionales muy lastimados se conviertan en factor de un agudo conflicto interno de impredecibles consecuencias.

¿Cómo es que las elites políticas han llegado a este extremo de estupidez de suponer que cuánto más nos amarremos las manos, y más bajemos la cabeza, más felices seremos? ¿Habrá alguien que se pregunte por qué Ecuador no renueva la base de Mantas si tenerla otorga tantas ventajas?, ¿o será que el presidente Correa está consciente que la base nunca los fortaleció en sus disputas de frontera (especialmente con el Perú), pero si sirvió para limitar la soberanía de su país en aspectos de inversiones de Estados Unidos, deuda externa, narcotráfico y política de intervención hacia Colombia?

¿Queremos que Estados Unidos nos adopte?

18.06.07

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lunes, junio 18, 2007

Masacre en Casapalca

La masacre no la hizo la policía en Santa Anita, en plena ciudad de Lima, sino en Casapalca, a 120 kilómetros de la capital y a 4,200 metros de altura. Ahí los robocops dispararon sobre trabajadores, que horas antes habían sido reconocidos por el premier como personas que tenían razón de reclamar ante los abusos de los propietarios de las mina que no han cumplido siquiera con los acuerdos que firmaron con la ministra de Trabajo. El primer balance un muerto a bala y otro por golpes y caída desde lo alto del cerro.

Tampoco, por cierto, les interesaron demasiado los niños involucrados en el problema, como antes lo hicieron cuando de por medio había una foto y un rollo sobre niños escudos que justificaba arrebatárselos a sus padres Ahora el resultado ha sido una niña de un año de edad asfixiada en medio de los gases y la pólvora. También se reporta una cuarta víctima, un civil aparentemente ajeno a los acontecimientos que falleció dentro de una ambulancia.

Pero quizás lo más interesante es la poca indignación ciudadana por estos hechos. Puede que juegue la distancia. Pero lo principal es el trato que ofrece la prensa a este caso. ¿Qué pasaría si los titulares preguntaran abiertamente por el responsable de la orden para hacer uso de armas de fuego contra obreros desarmados?, ¿dónde están las preguntas sobre el entrenamiento de la policía para enfrentar manifestantes con niños?, ¿por qué los medios no persiguen a Alva Castro para que responda por esta matanza y le siguen permitiendo hacerse el tonto con declaraciones de tipo de que estas cosas pasan cuando se trata de desbloquear carreteras? ¿Por qué no hay nadie detrás de los Gubbins, los empresarios mineros de esta historia, que se burlan de medio mundo, y hacen lo que podría ser el papel de malo de la película, a la manera de Herminio Porras?

No aquí los medios han decidido que este tema no ayuda a su propia mirada del mundo. Empresarios canallas, mineros en la miseria y sin derechos en pleno auge de las empresas, gobierno que mata, son asuntos que no van con lo que se ha venido diciendo que pasa en el país. Así nos encontramos de nuevo con las bondades de la libertad de expresión que les permiten expresarse como les conviene y les da la gana a los que tienen la posibilidades hacerlo, y la ausencia de libertad de información (protegida por la Constitución), para el resto, porque sólo nos informamos de lo que lo dueños de los medios quieren que sepamos y de la manera como desean que lo hagamos.

¿Qué idea va a quedar en nosotros?, ¿la del policía que lleva a una niña en brazos luego de habérsela quitado a su madre, como se titularon los hechos de Santa Anita, o la de aquellos hombres verdes que recibieron la orden de abalear y bombardear a los trabajadores que protestaban al lado de sus mujeres y sus hijos?

Creo que sobra la respuesta.

Puesto sobre la balanza, la propiedad de la multimillonaria familia Granier y su derecho a seguir expresándose en Venezuela, digamos que como la opción anti Chávez, y la desgracia de los mineros de Casapalca mal pagados, precariamente contratados, despedidos y no repuestos, a pesar que todos celebran los éxitos de la minería, que significa grandes ganancias para los inversionistas, ¿cuál debería merecer mayor cobertura e investigación de la prensa?

Todos vemos al sindicato mundial de la libertad de expresión que defiende la propiedad privada sobre los medios, que es la misma que oculta la masacre, trampea sobre las razones de los pobres y transforma en importante lo que no lo es. No creo que los mineros peruanos marcharían por defender a los dueños de los medios de comunicación peruanos si algún día acaba su monopolio de la información.


17.06.07

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El segundo Pandolfi

Ahora la distracción fue de Aurelio Pastor, el dilecto discípulo y protegido del buen Coquito. O sea que todo lo malo se aprende. Tantos meses expurgando expedientes, discutiendo currículums, explicando que cómo no aquí nadie tenía militancia de partido, y de pronto se descorre la cortina y el sapo que aparece es un socio de Mantilla, López Meneses y los generales montesinistas que continúan en actividad, ni más ni menos que en doctrina y educación del Ejército, consagrado en la mañana del mismo día para el más alto magisterio de la república.

Ya se está haciendo una costumbre de los miembros del gobierno de cometer errores del calibre de misiles transoceánicos. Y la salida es retroceder de inmediato bajo el empuje de la prensa, la que posa sus selectivos ojos en unos responsables y no en otros. Porque lo que pasó aquí –y ocurrió otras veces- es que García dictó el ultimátum del lunes para que el Congreso saltara de un día para otro a nombrar los cargos pendientes en el Tribunal Constitucional, sabiendo que ninguna matemática que no fuera la de la componenda y el toma y daca podía resolver que el número 120 dividido entre seis grupos pudiera sumar 80 votos y elegir a cuatro personas.

Cabanillas y Pastor calcularon seguramente toda la noche y se encontraron con el impasse de que los dos sectores a los que el APRA ha recurrido alternativamente para lograr mayorías simples: Unidad Nacional y UPP, estaban enfrentados sobre la candidatura de Paz de la Barra que defendían estos últimos. Por tanto no cabía la suma de ambos, con los fujimoristas y el partido de gobierno. Y como hace la gente de principios eligieron al que tenía mayor número de votos y embarcaron en el viaje a los nacionalistas, aceptando su candidato.

Unidad Nacional y Alianza Parlamentaria quedaron fuera porque eran dos los que salían sobrantes en el reparto. Pero no es verdad que hubiesen puesto resistencia a la propuesta de Santiago Fujimori a favor de Javier Ríos. Más aún, como ha explicado reiteradamente Raúl Castro lo que había pasado en la Comisión era que Ríos había sido presentado como sustituto a las objeciones a Paz de la Barra. Y si las cosas hubieran seguido por ese camino tal vez el bloque de cuatro hubiera contenido una de las cartas de la derecha (¿Blume?, ¿Villanueva?) y ahora habrían otros criticando el amarre que consagró por unas hora a un notable mantillista y montesinista.

Lo más impresionante es que cuando la Comisión Pastor parecía lograr un imposible consenso, sus voceros decían sin sonrojarse que habían escogido a los 17 mejores, y que cualquiera que fuese elegido tendría las calificaciones profesionales y morales para el ejercicio del cargo de guardián de la constitucionalidad. Ahora se ve que no era así. Los mismos miembros de la Comisión reclaman contra la transparencia, como si hubiesen estado a ciegas en las sesiones de trabajo. Y los medios que chillan en titulares y entrevistas nocturnas por televisión y matinales por la radio, son los mismos que nos habían convencido de que esta vez si se había hecho una selección seria y que el país iba a ganar con cualquiera de los que habían pasado las pruebas previas.

¿Y quién dice que García no debió presionar con el procedimiento, como antes no debió hacerlo con el “schock de inversiones”, que no sólo vulnera la autonomía de las decisiones sino que precipita a cometer errores? ¿Y quién le dice a Meche que ha confundido el parlamento con una escuelita y a Pastor con el alumno que se demora en entregar la tarea? Obviamente para esos temas la prensa, se escabulle. Mucho más fácil es hablar de otorongos.

Pero llegado a este punto ¿qué se hace?

Como yo lo veo no sólo hay que echar a Ríos, sino dar marcha atrás en la elección de los otros tres, con las disculpas del caso, y hay que declarar nulo el trabajo de la Comisión Pastor. La ley faculta a prorrogar el mandato de los actuales magistrados hasta la elección de sus sucesores. Entonces lo urgente es cambiar el sistema de selección para que la sociedad –incluidos los partidos-, pueda tener participación activa en proponer y opinar sobre los postulantes, y el de votación que no debería depender de las correlaciones en el Congreso, como se hace actualmente con los jueces.

No tiene sentido que se intente llenar con un individuo más la nómina de cuatro que ha sido mortalmente herida por el caso Ríos. Significaría consagrar un método que el país no acepta. Pero igual de equivocado sería querer sacar otros cuatro de los 17, o hacer combinaciones diversas, que llevarían al mismo sitio al que llegamos este martes. Si de algo puede servir esta crisis es para reducir el poder de los politiqueros del APRA y otros partidos.

14.06.07

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