lunes, julio 31, 2006

El pecado de Ollanta

En noviembre del año 1992, los agentes de Vladimiro Montesinos intervinieron a un grupo de militares conspiradores que salían de una reunión en la casa de uno de ellos y abortaron un proyecto de pronunciamiento militar a favor de la democracia, siete meses después del golpe fujimorista que cerró el Congreso y tomó el control de las instituciones del Estado. El general Salinas Sedó no llegó a producir un solo movimiento de fuerza. Cayó en pleno planeamiento, porque el asesor logró infiltrar su grupo. Tampoco se sabe si la idea tenía viabilidad por las divisiones comprometidas y la posibilidad de romper los sistemas construidos por Hermoza y Montesinos, o si este iba a ser un gesto para llamar la atención del país de que los militares no estaban todos en la misma salsa fujimorista. Esta debió ser, sin duda, una dura lección para saber lo que podía pasar a los militares que siquiera pensaran en ser rebeldes. La siguiente lección se la aplicaron al general Robles, que denunció la existencia del grupo Colina y los crímenes de la Cantuta, al que lo colgaron prácticamente sólo. Este general no apoyó a Salinas, pero nadie discute su papel en desenmascarar la entraña del régimen de los 90.

En estos días he escuchado a periodistas preguntar seriamente a Ollanta Humala porqué no se sumó al movimiento de Salinas, si era crítico de Fujimori, que es casi como decirle porqué no hizo que lo dieran de baja en ese momento. Por supuesto que es un absurdo pedir que un joven oficial de graduación intermedia, localizado en la selva, en plena guerra antisubversiva, pudiera siquiera estar informado y relacionado con algunos generales que se reunían clandestinamente en Lima. Y más gracioso es que haya tipos y tipas como Aldo M., Tafur, Palacios y otros que se planteen ese tema sin explicar lo que hacían ellos en esa época, frente a la dictadura del 5 de abril, de la que eran colaboradores, y su actitud ante los fallidos golpistas. El hecho es que en noviembre del 2000, Humala hizo lo que no se atrevieron otros, denunciar el entrampamiento de la mesa de negociación de la OEA, que venía tramitando el retiro del dictador, el grado de impunidad de los personajes del régimen, incluidos los mandos militares, los límites de la reforma constitucional, etc. No sé si eso estaba coordinado con otros comandos y si había alguna opción militarmente hablando, o si se trataba solamente de un gesto para romper la unanimidad que existía hasta esos días en torno a la jefatura montesinista de las Fuerzas Armadas.

Seis años después, sin embargo, ha cobrado insólita relevancia saber que fue lo que ocurrió realmente en Locumba. Es decir de qué manera revisamos la historia de los acontecimientos que llevaron a la luz pública a los hermanos Humala. En la primera vuelta el punto era saber si esta era una operación de distracción para que Montesinos huyera en el yate Karisma. Y las pruebas eran la coincidencia de las fechas entre ambos sucesos y la versión que dice que hubo una llamada del asesor al cuartel insurrecto. Nadie, por cierto, se ha encargado de explicar qué tipo de “distracción” era necesario producir en Tacna, para que una lancha parta en el Callao y se interne en alta mar, sobrepasando la vigilancia de la marina de guerra. Y menos, sobre la clase de maquiavelismo que se requería para denunciar la corrupción de diez años en las Fuerzas Armadas, para fines de encubrimiento de quién había sido su mayor corruptor en el período.

En la segunda vuelta, la versión aparece en cambio más personalizada. Vamos, comandante, explique porque no hubo muertos ni heridos en su levantamiento, ¿cómo es eso de alzarse en armas sin llegar al enfrentamiento?, ¿no le parece raro? Y de ahí sigue que alguien mandó plata para el rancho, ¿no sería Montesinos? Y que soldados que marcharon con los Humala se consideran engañados porque los jefes no les dijeron donde iban, ¿se consultan ahora las órdenes en los cuarteles? O que el general Cano, notorio montesinista, dice que el batallón de Locumba que estaba bajo su mando, sólo se fue de paseo, ¿no era que estaban haciendo una operación distractiva para una fuga?, etc.

En fin, ¿qué se logra demostrar con todo esto? Establecer que Humala no merece ser mantenido en el santoral de los “héroes de la democracia”, donde figura Toledo junto a Olivera, Delfín entre otros (¿García?), que hay que derogarle la amnistía, quitarle los galones y meterlo varias veces preso. Pero, ¿vamos a recordar aquí el dinero de Soros que llegóa a Toledo y nunca volvió a aparecer; la Pinchi Pinchi y “el patriota”, que negociaron el video Kuori-Montesinos, el pata que le dio el dinero a Popy que es otro de siete suelas y los favores con que se pagó todo esto; el escultor que pasó del toledismo al aprismo, hablando de democracia, anticorrupción y derechos humanos; etc., para ver cómo ocurren realmente las cosas? De veras, de veras, todos sabemos que el problema no es Locumba 2000, sino Perú 2006. Hay que demostrarle a la gente lo tarados que fuimos al votar por alguien que puede ser un farsante, cobarde, borrachín; pero que también puede ser temerario, violentista, hasta asesino si lo referimos a los acontecimientos de Andahuaylas. Es decir puede ser siempre dos cosas opuestas, al mismo tiempo: fascista y de izquierda; extremista que se blanquea hacia el centro; autoritario y llorón; machista y pisado de las mujeres; mata sospechosos de senderistas capturados y libera jefes senderistas presos; etc. Es decir nos destaradizan, taradizándonos mucho más.

Una señora decía: cómo puede ser tan malo este muchacho con su cara de bueno. Y seguramente debe haber muchos más que aseguren que han oído tantas acusaciones contra este, que algunas cosas deben ser ciertas. Porque santo no puede ser. Nunca el Perú había conocido un personaje tan negativo al 100%, al punto de estar camino de perdonar al peor presidente de la historia sólo para detener el “peligro de Humala”, que no nos deja dormir en las noches. A mí alguien me dice que peor (¡!) que las brujas de las 11 p.m., a las que me referí en otro artículo, es que yo haya dicho que iba a votar por Humala en la primera vuelta. ¿Por qué va a ser comparable mi opción personal, que explico sin presionar a nadie, con la distorsión radical del papel de la prensa que se ha producido en estos meses y que está marcando una tendencia para el largo plazo, mucho más allá de los Humala? No lo sé, pero así es.

Ollanta realmente debe haber hecho algo muy malo para que pueda recibir desechos, fruta podrida, piedras y otros proyectiles apristas, y los medios lleguen a responder a eso con una frase filosófica: se lo buscó por estar atacando a los otros partidos, que no llore porque es de su propia medicina. Y cómo dice un cómico, qué lástima que los compañeros de Gamarra no le tiraron un mueble, como un ropero.

Pero ¿cuál es el pecado del comandante para haber levantado odios tan cerriles? Si tengo que resumirlo en pocas palabras diré que es por haberse metido, sin ser invitado, a una fiesta que no era suya, que tenía un ganador prefijado, a crear una revolvedera, poner en contra de los dueños de casa a casi la mitad de la gente, levantar propuestas que ya parecían derrotadas desde hace casi 20 años, y permitir que se deslice la idea de que no es inexorable que tengamos que aceptar un orden de grandes ganancias y enormes miserias, de privilegios de pocos y sacrificios de millones, y que la cosa es organizarse contra ello. Puede haberlo hecho con pésimas maneras, malas compañías, lenguaje enredado, etc., abriendo muchos flancos en su contra, pero lo hizo allí donde otros prefirieron la buena letra del sistema. Y no es casual que sea los medios del orden los que hayan detectado de qué se trata y los que estén en la batalla para demostrar que ese tipo de deslealtad no se perdona.

Ollanta Humala se ha portado mal luego de haber sido parte del brazo militar del sistema. ¿Saben como se paga hacer eso? En realidad, todavía no saben lo que cuesta.

12.05.06

Ollanta RIP

Con extraordinario olfato, la empresa encuestadora Datum ha ido a preguntar a los peruanos sobre el número de años de vida... política que le asignan al líder nacionalista Ollanta Humala y según informan los diarios “Correo” y “La Primera”, en su edición de hoy, la información obtenida de los 1,123 entrevistados, debe leerse de la siguiente forma:

- 33% considera que no a Humala le queda más de dos años de vigencia política;
- 25% considera que estará vigente entre dos y cinco años;
- 11 % entre cinco y diez años;
- Y sólo un 12% más de diez años.

Por cierto que estos mismos datos podrían presentarse de otra manera: 48% de los peruanos piensan que Humala va a tener un papel político durante los próximos cinco años, uno de cada tres cree que podría seguir vigente entre el 2011 y el 2016, y el 12% estima que hacia el 2021 probablemente seguirá siendo un político importante. Sólo el 33% cree que su figura se agotará en los siguientes dos años, que son menos que los que votaron por García en la segunda vuelta.

Es decir la encuesta puede leerse en diversas formas. Pero para “Correo” de Aldo M., la cosa es unívoca: “Peruanos no le ven futuro político a Ollanta Humala”. Los peruanos son el 33%, el resto deben ser electarados o algo así. Claro, si se tratara de una encuesta entre los medios de comunicación, el resultado sería 100% o más, opinando que Humala ya fue y nunca más será.

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La más reciente unanimidad de la prensa limeña se refiere precisamente a la vitalidad política de Ollanta Humala. “La Primera” por ejemplo editorializó para que todos recordemos que el voto por la olla había sido meramente emocional, sin contenido, de pura rabia por frustraciones acumuladas. Y que por eso era natural que se diluyera. Nadie tiene, dicho sea de paso, que escuchar algún mensaje programático detrás de ese voto masivo. Con que se entregue alguna ayuda de pobres al sur, asunto terminado. Aunque este sur abarque toda la sierra, la selva y la costa de Nazca a Tacna.

Rosa María Palacios presentó en “Cuarto Poder” un informe sobre la caída de Humala, con entrevistas a los socios de Torres Caro, que con toda objetividad aseguraron que el comandante no dura sino unos cuantos días más antes de quedar fuera de combate. El “Correo” de Aldo M., informa todos los días que las bases nacionalistas repudian a su líder por colocarles candidatos que no quieren y por marginar a líderes locales indiscutibles, que son los que declaran para ese medio. “La República” pone en grandes letras que Humala está perdiendo el sur y que los alcalde sureños ahora visitan a Alan García. No indica que los alcaldes que estuvieron con el presidente electo son en su mayoría apristas elegidos en el 2003, y que no ayudaron en nada a su líder en las dos vueltas del 2006.

¿Hay casualidad en que a todos los medios se les haya desatado simultáneamente tanta preocupación por los plazos de vida... política de quién fuera su bestia negra de las últimas elecciones, y que, en feliz coincidencia, a Datum se le ocurriera preguntar sobre lo mismo y no interrogar sobre el futuro de cualquier otro de los políticos criollos, muchos de los cuales cargan el peso de muy recientes e inapelables derrotas?

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Pero, ¿tiene seriedad plantearse la hipótesis de que la persona que hace apenas un mes y medio obtuvo el respaldo de 6 millones, 300 mil peruanos, se encuentre camino de la desaparición política? Si uno se atiene a las especulaciones de la última campaña habría que concluir que Humala tendría que estar muerto para la política una media docena de veces. Y que en primera vuelta jamás hubiera llegado primero, ni en segunda remontar su 31% inicial.

Y es que los medios limeños quieren ver el desgaste a través de sus propios prejuicios: no saluda al presidente electo; sus congresistas arman bronca en sesión de aprobación del TLC; los humalistas se agarran a silletazos cuando tienen que discutir los candidatos para municipales y regionales; un “upepo” se atrinchera para obtener oficina, etc. Para la “ventana Indiscreta” y demás, estos son los asuntos que van a decidir la vigencia política de Humala Tasso y sobre ellos vuelven todos los días creyendo que están enterrando a su enemigo.

Pero el voto humalista depende muy poco de estas anécdotas. Lo que ata a Humala son los temas cruciales del nuevo reparto del poder que está ocurriendo en el país y del que dependen una gran cantidad de demandas populares. Lo que vemos como un gran desorden, una pelea desesperada por alcanzar una representación a través del nuevo partido, es una sociedad que se despierta al política y se separa de las organizaciones tradicionales que nunca las representaron. Si hay momentos en que realmente parece que Humala se despinta y pierde los reflejos, es porque comete errores en la tarea de ponerse al frente de esta extraordinaria efervescencia.

Pero los gigantescos pasos dados el 9 de abril y el 4 de junio, están muy lejos de haber revertido. Ya quisieran que esto se acabe en los próximos dos años y no tener que tomar en cuenta a la parte de la sociedad y del país que se afirmó en estas elecciones. Pero esa no es la tendencia de fondo. La encuesta de Datum, mal intencionada y todo, no hace sino confirmar que Humala es una referencia básica y que muchísimos peruanos y peruanas se están valiendo de su figura para tratar de cambiar realmente el país.

22.07.06

domingo, julio 30, 2006

En la coherencia…. hermanos

Alan García iba a colocar un independiente de prestigio como presidente del Consejo de Ministros, pero resulta que no tenía ninguno comprometido antes de las elecciones. Ni siquiera suficientemente conversado como para pasar después del resultado a tratar en serio la propuesta.

Recurrir a Del Castillo para compartir el gobierno es como que el Chavo del Ocho nombrase a Kiko, o Batman se lo pidiera a Robin, o Tarzán a la mona chita. Y pasarse dos meses pensando para hacer este nombramiento es una prueba de retardo intelectual o una evidencia indiscutible del grado de improvisación en que comienza el segundo gobierno de la estrella.

También García iba a cambiar la política económica porque ha favorecido a unos pocos en desmedro de las mayorías, y porque no es posible que en una economía en crecimiento tengamos un Estado tan pobre y tantos pobres en la sociedad. Solución: nombrar como ministro al único economista que logró estar a la derecha de PPK y que dejó el viceministerio de Hacienda por estar en contra de los “excesos” de gasto de Toledo y permitidos por su superministro.

Veinte años después de haber echado discursos contra la deuda externa y la cobranza coactiva del FMI, Alan García ha elegido un ex funcionario de esa institución para que haga un “cambio responsable” en el país. ¿Estaba previsto este pequeño matiz cuando se inició la nueva marcha del APRA hacia el gobierno?, ¿eso es lo que se quiso decir durante el discurso de Paseo de la República al fin de la primera vuelta en el que declaró que lo que quería Lourdes era un gobierno para los ricos?

¿Y alguien podría creer que García tenía a Rey en la cabeza a inicios de este año para impulsar a la actividad industrial y pesquera con sus probadas habilidades en esos campos, aparte de sus antecedentes vargallosianos, fujimoristas y lourdistas, o sus contactos con el Opus Dei?

¿O a Verónica Zavala, la hermanísima del último ministro de economía de Toledo, la ex directora del FONAFE, la funcionaria que Kuczynski se jaló a la PCM en medio de intensos debates sobre el nepotismo, para la cartera de Transportes y Comunicaciones? Una privatizadora al ministerio de las privatizaciones: puertos, aeropuertos, carreteras, como debe ser. ¿Y Mercedes Áraoz? Igual que Carranza, se trata de una funcionaria de Toledo, que salió de ese gobierno donde hizo la política del toledismo y que regresa al poder ni más ni menos que para revisar el TLC que ella misma ayudo a estructurar.

Otra cosa interesante. ¿Podía haber pensado García en Mazzetti cuando convocó a Giampietri y Jiménez para que le diseñen una política de seguridad interna y le recomendaron volver a los jueces sin rostro y hablar de la pena de muerte para los violadores y otros crímenes atroces?, ¿de dónde sale la ministra de Toledo que más se ha peleado con los gremios de médicos y de la salud, como encargada de la policía?, ¿por su entrenamiento para apalear huelguistas?, ¿por lo dura?, ¿por lo cínica para defender los experimentos de laboratorios gringos con niños pobres peruanos?

Se puede seguir: Wagner a Defensa, ¿a ver si su tamaño asusta al enemigo?, como dice Herbert Mujica, ¿y no era que García se iba a jugar a fortalecer la Comunidad Andina de Naciones de la que el otro Allan es el secretario general?

Chang a Educación, en un nombramiento que medio mundo entiende como una devolución de favor por haber nombrado a García para dirigir el postgrado de “gobernabilidad”, en lo que obviamente es especialista. José Antonio García Belaúnde a relaciones exteriores, donde parece no haberse enterado de la intervención israelí en Líbano y Gaza.

Al parecer el único que tenía seguro su fajín desde antes de la segunda vuelta es el gordito Garrido Lecca, que ya tiene algunos contactos para el negocio de la concesión del agua. Pero como para que todo tenga coherencia, lo que este personaje ha estado trabajando en el último tiempo es sobre su segunda película de dibujos animados: destino de fuego de los dragones, que no sé si será un título premonitorio.
27.07.06

La nueva derecha

La nueva derecha

En la primera vuelta del 2006, Alan García prometió el cambio de la política económica y que el gobierno del Perú ya no sería el gobierno de los ricos.

En la segunda vuelta anunció que el cambio que ofrecía sería responsable, es decir que sería diferente al de Humala, porque se haría sin odios y violencia.

El 28 de julio, al asumir la presidencia por segunda vez, Alan García presentó la austeridad como eje de la política de su gobierno.

¿Cómo se pasó del cambio, al cambio responsable y de ahí a la austeridad?

Lo peor no es, sin embargo, que García insista en el juego de las palabras, sino que sean muy pocos los que adviertan la nueva estafa de la que estamos siendo víctimas.

Si alguna cosa era común a todas las fuerzas que competían en estas elecciones, aún al bloque de las derechas, era que el Estado no estaba atendiendo las enormes necesidades sociales del país, ni encarando una inversión de desarrollo.

Lourdes Flores decía que esto se arreglaría dando más facilidades al capital para que haya más inversión y al final mayores impuestos. Humala que había que revisar los contratos pactados por Fujimori, para darle participación al Estado y la sociedad en la propiedad, la gestión y los beneficios del crecimiento económico. Y García anunciaba un impuesto a las sobre-ganancias.

A nadie se le ocurrió que lo que había que decirle a los peruanos era que el Estado básicamente debía ser el mismo, pero que cortando por aquí o por allá, terminaríamos el hospital que los lambayecanos añoran hace años, o haríamos la electrificación que se reclama en alguna de las provincias del Cusco, o cualquier otra inversión específica pendiente.

La expresión de que el gasto estatal está pésimamente distribuido porque 113 mil millones van destinados a planillas y jubilaciones, mientras sólo 12 mil millones se usan para inversiones, hace trampa porque se da en el contexto de una severa denuncia contra los sueldos dorados que comprenden a una ínfima minoría, mientras que la mayor parte de las remuneraciones públicas son las de maestros, policías, trabajadores de salud, administrativos, que obligatoriamente deben incrementarse en los años siguientes, así como aumentar el número de sus efectivos, si se quiere lograr algún resultado.

Por tanto no hay reducción de planillas o gastos operativos que puedan tener significación suficiente para sobrepasar la obra aislada y populista y entrar en un proceso de cambio verdadero en las zonas más pobres del país. Además García se ha cuidado en decir que casi una cantidad equivalente a la que se usa para obras estatales, se dedica cada año a la deuda externa, con tendencia a subir. El dato ya no parece escandalizarlo.

La austeridad ha sido históricamente el programa de los conservadores. Y es más irónico aún en tiempo de altas cotizaciones de los recursos naturales exportables. Significa que vemos crecer las ganancias de las trasnacionales y lo que ofrecemos es una dieta extrema del Estado para ver si así se usa algo de plata para calmar la ira de los pobres. ¿Y todo ello por qué? Porque Alan García no puede ser siquiera consecuente con su planteamiento de impuestos a la ganancia excesiva.

El nuevo presidente está diciendo, yo me bajo el sueldo, el de mis ministros y congresistas, voy a ajustar el Estado para que no tenga tan altas planillas, y todo esto a cambio de que las mineras, petroleras y otras grandes empresas se sienten en una mesa de donantes para ver si hacen algún aporte voluntario para mi gobierno. A esto ha quedado confinada la revolución aprista.

Ciertamente Alan García no es la derecha clásica que con Toledo afirma que todo está de las mil maravillas y que con Flores sostiene que iría mejor con una mayor apertura y beneficios a la inversión. Es la nueva derecha que dice que el consenso de Washington está agotado, que las exportaciones por sí solas no dan empleo, que no es justo que hayan 13 millones de pobres cuando hay tanto dinero, etc.

Pero que de ese diagnóstico no puede extraer propuestas coherentes o armar un equipo de ministros que encarne alguna voluntad de cambio. No puede porque no quiere enfrentarse al poder económico que denuncia. Cómo en el 85 y 86, del brazo con los apóstoles de la gran empresa. Lo que queda a saber es si terminará abandonado por ellos hacia el final del gobierno, o concluirá cerrando este ciclo haciendo que la nueva derecha sea idéntica a la antigua, como suele suceder.

30.07.06

viernes, julio 21, 2006

Las guerras simultáneas de Gaza y Líbano

Según los medios la actual guerra de Gaza la iniciaron los guerrilleros que capturaron a un soldado israelí de origen francés al que mantienen de rehén, lo que ha conducido a un bombardeo generalizado sobre la población civil, a centenares de muertos y heridos y a la captura de medio gobierno palestino y de numerosos miembros de la Asamblea Legislativa de esa nación.

También según la prensa internacional, la guerra del Líbano, que está volviendo a devastar a un país independiente al que Israel sometió a una ocupación ilegal durante 17 años, es consecuencia de la acción de los milicianos de Hizbolá, que mataron ocho soldados de Israel y tomaron dos como rehenes. Debido a eso ahora las bombas estallan en Beirut, destruyen la infraestructura y han provocado centenares de muertos entre la población libanesa que no es parte del problema entre Hizbolá e Israel.

En el Medio Oriente todo parece que ocurre a partir de un hecho fortuito. Alguien explota en medio de civiles, alguien ataca a un soldado desprevenido, alguien dispara un misil en la frontera, etc. ¿Por qué hacen eso? Porque se supone que hay organizaciones terroristas que no quieren la paz. Y qué es lo que sale como resultado: dos guerras al mismo tiempo, y un montón más a lo largo de cada año, desde la creación del Estado de Israel y de la ocupación de territorios palestinos y de vecinos árabes desde 1967. Es decir guerra, no paz.

Los analistas internacionales que juzgan estos acontecimientos explican las cosas con tanta frialdad que uno tiene que convencerse que esto no tiene ninguna posibilidad de salida. ¿Por qué hay terrorismo? Porque hay ocupación. ¿Por qué hay ocupación? Para evitar el terrorismo. ¿Por qué matan civiles israelíes? Para enviar un mensaje al gobierno de Tel Aviv de que nadie está seguro. ¿Por qué Israel se ensaña con poblaciones indefensas? Para que se entienda el mensaje de que si apoyan a las organizaciones de resistencia sufrirán aún más y para que presionen a sus gobiernos contra ellas.

Todo lo que ocurre en Medio Oriente tiene la forma del círculo vicioso. Israel se presenta como una nación pequeña frente centenares de millones de árabes cegados de odio hacia ellos, obligada por tanto a defenderse y autorizada a actuar desproporcionadamente ante cualquier ataque para desalentar nuevas acciones. Pretendiéndose la continuidad de la Shoá (el holocausto judío durante la ocupación nazi de Europa), el Estado de Israel sostiene firmemente la tesis de que si no se defienden con todos los medios a su alcance, nadie sacará la cara por ellos, como no lo hicieron entre 1939 y 1945.

Esta es la ideología, ciertamente, que se puede encontrar con mucha facilidad en personas que llevan la marca del pueblo doliente desde su primera infancia. La verdad histórica sin embargo es que Israel es el aliado clave de Estados Unidos en la zona más caliente del mundo en los últimos 60 años, y que puede desafiar a las grandes pequeñas naciones árabes que lo rodean, con muchos motivos de resentimiento, porque tiene un extraordinario poder militar en sus manos, un financiamiento casi ilimitado y la posibilidad de aprovisionamiento continúo de armas, bombas y municiones, desde el otro lado del mundo. Pero no sólo eso, sino que Estados Unidos neutraliza, con su poder político y militar, cualquier movimiento de solidaridad de otras partes del mundo, manipula a Europa, Japón y a buena parte de América Latina, especialmente a los países que como Perú harían cualquier cosa por un TLC con la gran potencia de Norteamérica y pone en ridículo a las Naciones Unidas que no puede condenar las agresiones israelíes, como si lo hace en conflictos protagonizados por países de menor trascendencia.

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El 17 de julio, Bush reveló sus planes y su filosofía ante un micrófono que permanecía abierto: "lo que tienen que hacer es obligar a Siria a que Hizbolá pare esta mierda, y listo". Le estaba diciendo a Blair y a la Unión Europea que tenían que presionar a sus canallas de Damasco (a los que les tiene preparada una futura guerra), para que se hagan cargo de parar a la guerrilla chiíta que fue su aliada, con la que está chocando actualmente Israel. Y, de paso, el presidente tejano anunciaba también por alta voz que ordenaría al tonto de Kofi Annan para que busque que los demás países árabes fuercen una solución: entrega de los soldados prisioneros, algún acuerdo con Israel, para recién pedirle al ministro Olmert que detenga la matanza de Gaza y el bombardeo del sur de Líbano. O sea que los ingleses y europeos, así como el secretario general de la ONU, son piezas móviles de los intereses de Estados Unidos y de su alianza con los guerreristas de Israel. Pero cada uno de ellos son además los que dicen estar trabajando por una fórmula de paz para la región. Escuchando eso yo me declaro más escéptico aún que todos los analistas que he escuchado en estos días. Hagamos todas las movilizaciones necesarias para detener la barbarie y desenmascarar la mentira de que los soldados israelíes en las fronteras de Gaza y Líbano son agentes pacíficos, y que la recuperación de tres prisioneros de guerra, justifica una agresión a gran escala sobre dos naciones como la que estamos viendo. Pero tengamos conciencia que la única manera de poner fin al nuevo holocausto palestino y árabe, es con un cambio de la correlación mundial de fuerzas, que con seguridad requiere que Bush deje el poder. 20.07.06

Teníamos razón, aunque estábamos equivocados

Toda ciudad que se abastece de agua de ríos que arrastran aguas desde cuencas mineras, bebe arsénico. La solución más radical para eliminar este producto la establecieron los canadienses que dictaron una ley que prohíbe operar minas que se encuentren en las contigüidades de ríos que sirven a ciudades de más de 200 mil habitantes. O las obliga a construir canales de desfogue totalmente independientes de la ruta principal de las aguas. ¿Vamos a probar una solución como esta para Lima, Cajamarca, Huaraz, Espinar y otras áreas del país?

Pero para los países en los que es muy difícil aplicar la fórmula canadiense se utilizan estándares técnicos con los que los Estados definen los límites en que un grado de contaminación puede ser o no peligroso para la salud.

Revisemos los límites máximos permitidos de arsénico para agua potable en varios países:

Perú 0.050
Brasil 0.050
Chile 0.050
Bolivia 0.050
Ecuador 0.050
USA 0.050
Canadá 0.025
Alemania 0.040

La medida es de microgramo por litro.
Fuente: CEPIS, DIGESA

A su vez existe la recomendación OMS de reducir el arsénico hasta 0.010 microgramos, que en buena cuenta implica que cuanto más cerca de cero esté la marca, la opinión médica será mejor. Ya dijimos que esa meta sólo podría cumplirse cerrando la totalidad de los elementos contaminantes que afectan las aguas en su ruta hacia los centros de potabilización.
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Respondiendo a una denuncia periodística sobre un supuestamente “preocupante nivel de arsénico en el agua” (primera página de El Comercio, 22 de mayo de 2005), la Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA), acaba de presentar un informe sobre la calidad del producto que la empresa Sedapal distribuye en la ciudad de Lima.

En base al análisis de muestras recogidas en diversas zonas, a cargo de un laboratorio independiente, la entidad supervisora llega a la conclusión que el agua de Lima no es tóxica y no representa ningún riesgo de salud para la población. El informe consigna que en dos puntos de Villa el Salvador los índices son de 0.012 y 0.011, en Miraflores de 0.009, en San Juan de Lurigancho de 0.009 y en Comas de 0.010.

Es decir sobre cinco muestras: el conjunto estaba muy por debajo de la norma nacional; dos estaban ligeramente sobre la recomendación de OMS; una en la línea de OMS y dos por debajo de este dato.
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La mayoría de medios tradujeron el informe DIGESA como que se había descartado todo riesgo de daño a la salud en el agua de Lima.

Sólo “El Comercio” tituló a la inversa: “DIGESA confirma niveles de arsénico en el agua”
O sea según el diario más poderoso de Lima, ellos tienen la razón, aunque estén equivocados. Que haya niveles de arsénico en el agua de Lima, es tan científico como afirmar que hay anhídrido de carbono en el aire. Y que los índices de Lima estén fluctuando alrededor de la recomendación de OMS, debería suscitar una felicitación para una empresa que debe lidiar con un río enfermo como es el Rímac.

Lo que no había era motivo para proclamar la alarma en la ciudad, hablar de riesgo de cáncer y lento envenenamiento de los habitantes de la capital, que fue lo que se hizo con la denuncia periodística de mayo.

Más aún para sostener que como consecuencia de su investigación lo que correspondía era entregar el control del río Rímac a una nueva administración rebajando el papel de DIGESA, Municipalidad de Lima, Sedapal, a favor CONAM (Consejo Nacional del Ambiente), que es un membrete estatal para un consorcio de la Sociedad de Minería con el AID.

Si hoy se comprueba que DIGESA, con verificación técnica independiente, considera que no hay motivo de “preocupación” y que las sombras levantada contra Sedapal carecen de sustento, ¿cómo pueden imaginar los responsables de El Comercio, de que se les ha dado la razón?
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El contexto en que quedó planteada la denuncia sobre el arsénico en el agua de Lima, es el de una campaña periodística para lograr la privatización de Sedapal.

El mayor argumento para poner en manos privadas un paquete de las dimensiones de la empresa limeña del agua, es que el Estado no cuenta con los recursos económicos para ejecutar un programa de inversión como el que se requeriría para el desarrollo del servicio.

A lo que suma la acusación de ser responsable de la existencia de un sector de la población capitalina que carece de acceso a las redes de agua y desagüe. Sector compuesto por los asentamientos de conformación más reciente, que carecen de saneamiento legal (titulación) y se encuentran en zonas de acceso difícil. En estas zonas están ejecutándose programas de extensión, pero la campaña insiste en que lo hace muy lentamente y que los privados producirían el milagro de agua para todos, en un abrir y cerrar de ojos.

La presión de la gran prensa y de los expertos privatizadores no ha modificado, sin embargo, la opinión contraria a la concesión de Sedapal, de más del 70% de los habitantes de Lima. La gente está convencida que esto no sólo traerá alzas bruscas en las tarifas, sino que generará un monopolio de servicios adicional a los que ya existen, con todas las cargas de abuso que se han venido viviendo. Y que, por añadidura, burlará la expectativa de los pobres sin agua.
La posibilidad de sembrar pánico con la idea del agua envenenada no parece nada ingenua en medio del esfuerzo por mover la opinión pública a aceptar la opción privatista.
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Un plato de rico ceviche contiene más arsénico que si consumiéramos una jarra de agua de caño distribuida por Sedapal, a lo largo del año.

Los minerales contenidos en cada botella de cerveza que los peruanos consumimos plenos de entusiasmo, podrían servir para organizar cualquier denuncia para provocar el pánico.

Porque en ninguno de los dos casos hay realmente riesgo para la salud.

La prensa puede ser también el más vil de los oficios.

Es decir que puede usar su poder para fines subalternos, de manipulación.

Seguramente muchos quisieran creer que El Comercio, simplemente se equivocó con su “investigación”. Pero si fuera así, lo único que habría podido ocurrir es un reconocimiento público y un pase de la página.

Pero no.

Como en toda su historia el viejo diario decide la realidad. Por eso ellos tiene la razón aún en los casos en que están equivocados.

18.06.05

Sunass agente de la privatización

Sunass agente de la privatización

Fue la campaña a favor de la privatización de Sedapal la que introdujo el concepto de que las inversiones necesarias para resolver los problemas del agua eran tan inmensas que ni el Estado ni la empresa pública podían reunir los fondos suficientes para financiarlas. Si los postulantes a hacerse del negocio del agua potable hubiesen tenido que presentar su plan de inversiones a todo costo a la Sunass para los próximos cinco años, ¿cuánto creen que habría sido la propuesta de aumento de tarifas?, ¿o es que alguien cree todavía que las trasnacionales regalan dinero?, ¿cuánto costaría sumarle a la inversión de base la rentabilidad de las nuevas operadoras que será siempre más elevada si son mayores los factores de riesgo (tamaño de la población de Lima, sequía crónica, resistencia a la gestión privada, etc.)?

Lo que sí podemos afirmar con absoluta certeza es que los chicos del órgano regulador no harían público el expediente de los privados, ni entregarían a la jauría de los medios de prensa el dato demoledor del incremento. Eso lo saben esconder muy bien en fórmulas de progresión como han hecho con el contrato de concesión de Tumbes. Pero lo que sale de la experiencia en otros lugares (Cochabamba, Buenos Aires, Tucumán), es que con la intervención privada el alza es mucho más rápida y contundente. Si el 137% en cinco años de Sedapal es excesivo y debería revisarse en función a mecanismos de ahorro; tarifas diferenciadas según consumo, estratos sociales y tipo de uso del recurso; y financiamiento con fondos públicos; habría que preguntarse cómo se sentirían los saltos vistos en Argentina, Bolivia, Chile, de más de 100% en un solo golpe. Con la obvia convulsión social que eso contrae.

Pero aquí nos han querido convencer que el asunto del precio del agua y la protección al consumidor, no era importante y que apenas habría un ajuste chiquito; y que sería bastante solidario con los pobres sin agua que ahora pagan tanto a las cisternas, que los demás nos mojásemos con un sacrificio económico para que todos tengan agua. Puedo citar uno por uno los artículos con los que he polemizado en los que se dice que eso del salto tarifario es trampa estatista para asustar a la gente Así que, en resumen, habría que hacer grandes inversiones pero sin fuertes exigencias tarifarias. Casi el paraíso. Sólo que ahora nos quieren convencer de lo contrario, que la amenaza contra nuestros bolsillos proviene de la gestión pública del servicio y que para salvarnos debemos recurrir a la generosidad de los privados, que tendrían alguna manera de realizar la misma inversión pero sin trasladarnos el gasto. Bastaría ver lo que pasa con las eléctricas, la Telefónica, los peajes, las tarifas del aeropuerto y otras para saber lo que esto significa.

Más aún, el concepto gubernamental el 2002 era que no había ninguna urgencia de tomar el crédito japonés para el proyecto Marca II, que se propone revertir agua de la vertiente del Atlántico hacia el Pacífico aumentando las reservas de la empresa. PPK dejó morir este préstamo que hubiera amortiguado en el tiempo el costo de inversión, no provocando aumentos traumáticos, y preparado a la ciudad para afrontar su propio crecimiento y los efectos de la variabilidad climática. Pero ahora, cuando hacen la simulación de inversiones pretenden que de la tarifa de los años siguientes salga el financiamiento íntegro de esta formidable obra. Es de una exigencia aparentemente ingenua de la Sunass para que Sedapal le diga cuánto costaría hacer todo lo que está pendiente, que ha derivado el lío reciente, en el que el órgano regulador denuncia a su regulado por estar pretendiendo cargarle al público un volumen de inversiones desmesurado.

La manipulación PPK-Sunass está a la vista. Han desfinanciado consistentemente a Sedapal todos los años, bloqueando su plan de inversión y los ajustes tarifarios progresivos para mejorar sus ingresos. La han paralizado hasta donde han podido, dejando que sus enemigos la tachen de ineficiente y fallida para incorporar a la población periférica sin agua. Y apenas ha sonado la alarma de la escasez, han vuelto al ataque para culpar al esquema de gestión estatal de todos los problemas. Son municiones regaladas a la campaña de privatización. El Estado contra el Estado, Sunass contra Sedapal, PPK contra el mundo.

Cosas que suceden con un gobierno lobbista. Aupado al poder para servir intereses extranjeros y sociedades oscuras entre el poder y los dueños del dinero.

13.01.06

Gallinazo y gallinita

Cuando el conductor del programa “Civilización” de Radio San Borja, invitó a Aldo M. a debatir directamente conmigo, cara a cara como debía ser, o por lo menos recurriendo al teléfono, el personaje que nació liberal de abuelo socialista, y nunca fue izquierdista, contestó muy seguro de sí mismo: “no gasto pólvora en gallinazos”.

Pero, a pesar de ello, el diario “Correo”, se encuentra empeñado en disparar contra este gallinazo sin plumas, como lo prueban la sucesión de notas que me viene prodigando desde hace varias semanas. Lo que por cierto corrige la fórmula de su director: “no gasto pólvora en gallinazos, cuando éstos me pueden responder”.

Una gallinita, como ven.

El “Correo” de hoy trae una nota de opinión sobre la concesión de agua en Cuba, y la presenta como si fuera noticia para sorprender a los incautos, escrita obviamente por Aldo M. (por la cantidad de errores y falsedades que contiene, que son como una firma), y que lleva una dedicatoria a mi persona y a la de la señorita Cathy García, que comparte preocupaciones sobre la privatización en artículos que circulan por las listas de Internet.

Es una ventaja, de cualquier forma, poder salir del semianonimato en que escribimos, por la cerrazón de los grandes medios, aún cuando sea a consecuencia de los enredos de un director que no sabe lo que quiere. Lo que, sin embargo, le recomendaría amistosamente es explicar a los lectores de “Correo”, porqué es que somos mencionados en relación a la privatización del agua. No todos tienen que saberlo.

Pero centrémonos en el artículo de Aldo M., que pretende –por fin-, que el Perú debe seguir el camino de Cuba:

1. “Cuba ... apostó por la concesión del servicio de agua a través de una empresa extranjera debido a la alta tasa de mortalidad infantil..” Vaya, hace tiempo que los peores enemigo de Cuba ya aceptaron que el país de sus odios tiene indicadores de desarrollo humano dentro de los más calificados del mundo. ¿No se ha enterado el director de “Correo”? La tasa de “mortalidad infantil” de Cuba es de 5.8 por mil, la segunda en el continente, después de Canadá. Estados Unidos tiene una tasa de 7, Chile de 8 y Perú de 26. En 45 años de revolución, Cuba redujo esta tasa de 40 a 5.8. Nada tiene que ver la concesión de agua con este indicador. Hay que ser idiota para afirmarlo.
2. “en Perú, el gobierno ... cierra los ojos a lo que ya dejó de ser un tabú para varios millones de peruanos que necesitan el servicio de agua y desagüe; entregar Sedapal a operadores privados” El gobierno de Toledo es eminentemente privatista, y juega en pared con los ultras de la derecha como Aldo M. Lo es, porque amarra las manos de Sedapal para que no cumpla sus objetivos, y ya tiene programadas las primeras privatizaciones de agua en Tumbes, Piura, Lambayeque y Huancayo, que se supone comenzará en julio (ya ha habido tres postergaciones), mientras deja a cargo de los mastines ablandar la resistencia en Lima y otras ciudades. La cobertura actual en la zona metropolitana alcanza cerca de un millón y medio de conexiones y ofrece servicio aproximadamente a siete millones de personas, con una población descubierta o no atendida entre 800 mil y un millón, que poco a poco por efecto de la propaganda privatizadora se ha convertido en “dos millones” y ahora en “varios millones de peruanos” que requerirían la entrega de Sedapal.
3. “nuestro país se encuentra prácticamente en la misma situación por la que pasaba la isla hasta antes del 2000: obsolescencia ..., deterioro de infraestructura, carencia de agua las 24 horas, servicios discontinuo e inestable y un gran porcentaje de personas que no reciben agua por tuberías..” Entre 1998 y el año 2002, se realizó una enorme cantidad de obras civiles en aplicación del crédito japonés a Sedapal (la mayoría a cargo de Graña y Montero), que permitió el cambio de cañerías en casi toda la ciudad, la renovación de equipos y la instalación de medidores. No puede compararse esta situación con la Cubana, ya que su empresa estatal no tenía capacidad de crédito internacional, ni ingresos proyectados equivalentes a los de la peruana. La realidad cubana que conduce la decisión de buscar la asociación con la operadora extranjera, no tiene nada que ver con la situación peruana.
4. “Una salida para que el gobierno peruano pueda pasar Sedapal a manos privadas...es como actualmente funciona en la isla caribeña (sic), donde el contrato con el grupo extranjero está firmado por 25 años y el 50% de los ingresos pasan al Estado en forma de canon, bajo el compromiso de seguir implementando la infraestructura de todo el sistema hidráulico” Aquí hay un montón de errores: ¿una salida a qué?, ¿a las críticas que hoy existen al modelo de privatización BID-Banco Mundial, y que está reflejado en las bases de licitación para Tumbes? Si fuera esto, obviamente habría que decir que lo de Cuba es una opción muchísimo menos mala que la que propugna el gobierno, a través de Proinversión y SUNASS, criticado por Aldo M., como demasiado débil para privatizar a la velocidad e intensidad que él quisiera. ¿Alguien imagina a Toledo negociando 50% de canon sobre las utilidades y aplicándola al subsidio de los precios?, ¿u obligando a las operadoras privadas a sujetarse a los objetivos de desarrollo del Estado? Obviamente si hubiera que escoger un modelo para una asociación Estado-privados, en zonas críticas, sería mejor el cubano. Pero primero habría que demostrar la necesidad de hacerlo. Tampoco el modelo cubano es una panacea. La información que se recoge es que en varias zonas de la ciudad es que con privado y todo, las mejoras no se sienten o no ha sido rápida.
5. “Actualmente, este mecanismo ha logrado que casi el 73% del total de habitantes de la isla tengan el servicio de agua potable, pero se benefician de ella más del 94%” Esto es sencillamente incomprensible. Parece una mezcla de lo nacional con lo provincial, los conectados con los que reciben algún tipo de servicio de la empresa. Vaya uno a saber. Lo que debe quedar subrayado aquí, y es lo que nos interesa, en el Perú el alcance de Sedapal llega al 92% de la población capitalina.
6. “hay lugares de La habana donde se dispone del líquido elemento por más de 17 horas diarias. Un lujo comparado con algunos barrios del Perú” Total, ¿estamos hablando de Lima, Sedapal, o del Perú? Pedirle rigor a Aldo M., parece demasiado. El indicador promedio de atención en Lima es de 20.8 horas. ¿De qué habla este director de ideas ligeras?
7. “(el agua) .. luego de ser concesionada en Cuba, (las tarifas) no se han incrementado y por el contrario el propio gobierno las considera bajas” ¿Y piensas, Aldo, acaso que es por decisión o generosidad de la concesionaria que los precios no han sido alterados a pesar de la semiprivatización?, ¿estás chiflado? Es obvio, que la fuerza de negociación de Cuba y los objetivos trazados por el gobierno, son absolutamente distintos a los de Toledo, Fujimori o Menen. En la isla se estableció un criterio de encarecer el agua para el sector turismo, donde la concesionaria hace sus mayores ganancias, mientras se protege la economía de la gente. Los conceptos en el Perú son exactamente contrarios.
8. “En países como Chile, Colombia, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela, México, donde el servicio de agua es operado por empresas privadas, las tarifas se han reducido considerablemente”. Tanta mentira junta, parece difícil de lograr. En Chile, Argentina, Bolivia, la tarifa de agua escaló entre 100 y 200%, desatando rebeliones como las de Cochabamba, El Alto, Tucumán y otras. El agua más cara del continente se distribuye en Chile, con facturas entre 30 y 40 dólares por mes. Actualmente el gobierno de Kichner negocia el retiro de Aguas Argentinas (Suez) de Buenos Aires, porque la empresa francesa se ha negado tercamente a desdolarizarse. Hay que suponer que los lectores están totalmente desinformados para lanzarse una falsedad tan temeraria. Pero el atentado contra la verdad va más lejos: en Colombia el agua es un servicio público estatal, lo mismo en Vezuela y Brasil. En Uruguay hubo un plebiscito en el que el 75% de la población votó contra la privatización del agua, y una pequeña ciudad que ya había hecho la concesión pelea ahora con el gobierno para adecuarse al mandato del referéndum, mientras Tabaré plantea que su caso no es retroactivo.
9. “Millones de peruanos ..esperan la decisión del gobierno”. Sí, millones (75% en Lima, más del 80% a nivel nacional), se oponen a la privatización y están atentos a lo que haga el gobierno. Los que no tienen agua deberían estar del lado del pueblo y no de las transnacionales y la prensa de derecha abanderada de las causas más antipopulares y antinacionales. Sobre alternativas para resolver sus problemas hemos presentado reiteradamente propuestas que van desde la liberalización de las capacidades de Sedapal para invertir y tomar créditos de desarrollo, usar los recursos para programas sociales para atender estas necesidades, trabajar asociaciones de Sedapal con capital privado para las zonas desabastecidas, etc. Nuestros contradictores jamás discuten estas propuestas. En fin, es su problema.

Hasta aquí nuestro análisis. Reto a Aldo a publicar esta respuesta, con los comentarios que desee. Demuestra que eres el demócrata que dices que eres.

13.06.05

Envenenando el debate sobre la privatización

De todas las historias mentirosas y escandalosas, tejidas para justificar las privatizaciones y los oscuros negocios que se organizan en torno a ellas, la más grotesca que conocía es la que ocurrió en julio de 2002, cuando el director ejecutivo de Proinversión, Ricardo Vega Llona, que venía de ser vapuleado por sus paisanos arequipeños tras el fracaso de la venta de las empresas eléctricas del sur, anunció al país que los servicios de desagüe de Lima Metropolitana estaban en vías de colapsar por falta de inversión, que el Estado no podía realizar, y que en resumen era eminente la quiebra del sistema, con consecuencias impresionantes: la ciudad podría verse inundada de aguas servidas, las redes de agua potable contaminarse y las casas sufrir rebalses de inmundicia. O sea si no se privatizaba Sedapal quedaríamos sumergidos en nuestra propia caca.

¿De dónde sacó el dato?, ¿por qué no se produjo el pronosticado Apocalipsis excrementicio?, ¿por qué Proinversión no se ocupó en que se hiciera uso del crédito y de los fondos de la empresa para desarrollar la alternativa de derivación de aguas servidas para la irrigación de las pampas de San Bartolo? Nadie tuvo nunca una respuesta. Al poco tiempo el director ejecutivo fue reemplazado y transferido a Devida, el programa antidrogas, donde también fracasaría en sus proyectos. Pero esa es otra historia.

Lo cierto es que en materia de alarmismo, Vega Llona acaba de ser superado por la denuncia del diario “El Comercio” sobre la presencia de arsénico en el agua potable que se distribuye en Lima. Ahora la disyuntiva es todavía más seria. O se privatiza, o nos envenenamos todos. Hace tiempo habíamos planteado la hipótesis que la nueva fiebre privatista de la familia propietaria del mayor conglomerado de prensa del país, esta vez dirigida contra la empresa de agua de la capital, respondía a intereses muy precisos de algunos miembros del clan. Hasta especulamos que la cantidad impresionante de obras de reemplazo de tuberías, muchas veces cambio de las cambiadas un año antes, asignadas a la empresa Graña y Montero, era un mecanismo para hacer la caja para que los angelitos de esta empresa (involucrada en las privatizaciones de Petroperú, Aeroperú y otras), pudieran ser los socios nacionales del futuro operador internacional de Sedapal (probablemente la Corporación Suez de Francia).

Tengo la impresión de que estamos en camino de confirmar nuestras sospechas. Tanta preocupación por los limeños sin agua del cono sur, le debe haber resultado sospechosa a muchos que no han visto equivalente interés por los pobres en otras materias, donde no se encuentra en juego la administración de casi dos millones de facturas, como las que produce Sedapal cada mes. Y ahora, además, con un inesperado espíritu de investigación científica, el diario y todos los medios asociados, van detrás del veneno que los burócratas de la empresa pública deben estar echando en gotero sobre el agua que procesan, seguro que para eliminar al resto y quedarse en su puesto privilegiado. El señor Cruz que acusaba de insensibilidad al 75% de los limeños opuestos a la privatización, denunciando el agua cara y contaminada que se les vende cada día, no tenía idea de que su pedido de enganchar a la red general, significaba sumarse al proceso de envenenamiento que estamos sufriendo los demás habitantes de la ciudad.

Parece evidente, sin embargo, que los males que sufre el agua del río Rímac, de dónde se extrae el recurso para su distribución en la capital, comienzan bastante lejos de la planta de tratamiento de la Atarjea, centro de operaciones de Sedapal. Hace años que CONACAMI, la organización de comunidades afectadas por la minería, denunció la actividad criminal de empresas que descargan sustancias tóxicas y venenosas en el río, en la zona de Casapalca y San Mateo. Pero que es lo que responden los privatizadores tipo “El Comercio”, sobre estas denuncias: (a) que son exageradas, (b) que los estándares de la OMS son sólo referenciales, (c) que se quiere perjudicar a la actividad minera. Curioso, ¿no? El mismo límite que es rebasado ampliamente por las mineras sin que se desate campaña para ponerles la mano, se pretende ahora trasladar a la empresa del agua, que debe lidiar diariamente utilizando la más alta tecnología, para contrarrestar la enfermedad del río que abastece Lima. Y a ella sí la denuncian, por el arsénico minero que se filtraría en sus procesos.

A Doe Run, en la Oroya, se le permite envenenar el aire, el río y la vida de las personas, los animales y la plantas, porque –pobrecita-, no le alcanza para invertir en los planes de adecuación ambiental exigidos por el Estado. Y esta empresa mantiene chantajeados a los trabajadores y a la población, con el cierre de sus actividades que aparentemente llevaría al abismo a la ciudad de la metalurgia. Todas las certificaciones demuestran que este es uno de lo casos críticos de contaminación que ocurren en el país. Pero “El Comercio”, está investigando a Sedapal, la misma empresa que desde mucho antes exigen privatizar, y les tiene sin cuidado la certificación internacional ISO 9001, que tiene la empresa y las inspecciones que el Ministerio de Salud y SUNASS realizan constantemente sobre ella. Por cierto, todas las respuestas que la empresa y el gobierno están dando a la acusación directa de envenenadores que les ha hecho el diario más influyente del país, son tímidas. Es que los burócratas insensibles de los que hablan “El Comercio” y Abel Cruz, suelen tener la mitad o más de su cerebro y de su escasa sensibilidad, atento de no romper palitos con los que podrían ser mañana influyentes asociados de la concesión.

Ya hemos vistos a muchos gerentes de empresas públicas convertidos en gerentes de empresas privatizadas. Pasando de burócratas a tecnócratas, igualmente ajenos a los problemas de la gente. Pero, en fin, aquí lo fundamental es que la carta más fuerte para la privatización ha sido jugada. Podría dar montones de datos sobre empresas privadas de agua en el mundo responsables de contaminación y baja calidad del servicio y demostrar que algunos remedios pueden ser peores que la enfermedad, real o supuesta. Pero dejemos eso para otro artículo. Exijamos ahora, a “El Comercio”, probar lo que ha denunciado y desmentir la prueba que Sedapal ha hecho ante los medios sobre la baja componente de arsénico en el agua de Lima, que no entraña peligro para las personas, y a definir, de paso, la cadena de responsabilidades concretas, con nombre propio, del supuesto intento de envenenamiento de la población.

Si no pueden probarlo, que asuman su propia responsabilidad, como un diario que no debe merecer credibilidad, porque no distingue los intereses particulares de sus propietarios, con las necesidades de la población a la que en vez de informar, desinforman.

25.05.05

El Agua y el APRA

A estas alturas de sus 57 años ha descubierto Alan García que sin agua no hay democracia, o que agua puede traer votos, que en su caso viene a ser lo mismo. Ojalá hubiera sabido eso durante su primer gobierno.

Entre 1985 y 1990, la cobertura de Sedapal en Lima fue en promedio del 70% (actualmente es 91%), sin ninguna mejora respecto al quinquenio anterior. Pero le empresa elevó sus costos brutalmente por el abultamiento de la planilla y gastos improductivos. No hubo inversión para incrementar las reservas y aumentar la oferta de agua para la metrópoli. En esos años la capital recibió una tremenda presión migratoria por efecto de la violencia en la sierra, y la inoperancia gubernamental para ubicar a esta gente y dotarla de servicios incrementó el bolsón de marginados, al que hoy se suele recurrir con ojos de yo no fui, para ofrecerles soluciones mágicas frente a la desidia de todos los gobiernos, como si los que prometen, nunca hubieran sido gobierno.

También las empresas de provincias se deterioraron verticalmente en los cinco años del peor gobierno de nuestra historia. Así que hacia el final del gobierno, la santa solución de Alan García fue pasar la propiedad y gestión a los municipios, sin ningún financiamiento, con lo que terminó de hundirlas, porque los alcaldes, muchos de ellos también apristas, las convirtieron en fuente de empleos de favor, en caja chica, impidieron al actualización de tarifas para no perder votos, contrajeron deudas que no pagaron, etc. Al final estas empresas municipales medianas y pequeñas, descapitalizadas, desfinanciadas, burocratizadas, brindando pésimos servicios: agua por horas, de mala calidad, con baja cobertura, etc., quedaron listas como pera en dulce, para que Fujimori las incluyera en los paquetes de privatización de la década de los 90.

En un día inolvidable al APRA se le confundieron las cañerías y la gente recibió por los caños y duchas de sus casas, lo que normalmente debía recorrer las vías del desagüe. Este debe haber sido un récord en el mundo. Y es también un símbolo de cómo se puede convertir las cosas más nobles en su contrario. No sé exactamente que puede tener que ver la hiperinflación con excrementos en el agua, pero efectivamente ambas cosas se dieron juntas, como para terminar de aplastar el ánimo de los peruanos.

En los 2000, el APRA está nuevamente detrás del agua. En parte porque debe tapar las responsabilidades del agua. Porque de veras, cuando los alcaldes apristas que tanta mano han metido a las empresas municipales, ahora se vuelven privatistas como en Huancayo, Piura, Chiclayo, Trujillo, para mencionar sólo algunos casos, uno no puede evitar sospechar que hay afán de tapar manejos irregulares, echando la bola a otra parte. La privatización actual da la ventaja del borrón y cuenta nueva, al tiempo que permite créditos del BID de libre disponibilidad para las actuales gestiones y que arree el que viene más adelante.

A García le ha costado bastantes votos de primera vuelta sostener alcaldes y gobiernos regionales en ruta de privatización. Pero de pronto se encontró con el filón que la derecha creyó haber hallado: vender la idea a los más pobres entre los pobres, que sus carencias de agua derivan de la existencia de empresas públicas. Si los privados estuvieran en su lugar tendrían conexión inmediata, precios razonables, y los demás, no ellos, pagarían un poquito más. Este caballito que no le funcionó a Lourdes, lo ha tomado García pensando en casi un millón de personas que no son atendidas en Lima.

En el Plan de Gobierno del APRA 2006 se utilizar la siguiente fórmula para el programa de saneamiento: “Generar y garantizar el abastecimiento de agua potable a la población urbana y rural que hoy no la tiene, con participación de la inversión pública y privada”, donde nadie podría estar en desacuerdo en la finalidad de que todos tengan acceso al derecho humano al agua. ¿Pero cómo es eso de la “participación de la inversión pública y privada”, ¿son lo mismo?, ¿cuándo no hay una entra la otra? Y los grupos de interés que están buscando tomar las empresas de agua, ¿no existen? En la derecha la tragedia de los sin agua es un caballito de batalla para la penetración de las trasnacionales, con el argumento de que los pobres lo piden. Para el APRA hay que asegurarse que esos pobres se conviertan en votos, para luego con el poder en la mano negociarlos con las trasnacionales.

Dotar de agua es obligación del Estado, intransferible. Lo que no es lo mismo a no utilizar el concurso de socios privados para mejorar tecnologías de producción y gestión. Asumiendo además que nadie inventa agua. Para enfrentar los retos de Lima, se requiere política de agua: (1) incremento de las fuentes y las reservas; (2) descontaminación del río Rímac, reduciendo las descargas mineras y otros elementos contaminantes; (3) modernización de las plantas de tratamiento; (4) recursos públicos para la extensión de las redes como parte de las políticas de reducción de la pobreza; (5) nuevo sistema de gestión de Sedapal, con directorio autónomo y participación de la sociedad organizada, los técnicos y los trabajadores; (6) gerencia y personal ejecutivo, independiente del gobierno de turno; (7) tarifas balanceadas e igual número de horas de servicios para toda la población, tendiendo a las 24 horas de servicio continuo.

En provincias, estos mismos criterios deben adaptarse a la situación concreta, pasando por procesos de saneamiento, capitalización, des-endeudamiento, tecnificación, moralización de las empresas regionales y locales, estableciendo que su ámbito municipal de influencia no significa que la gestione el gobierno municipal de turno, sino que queden a cargo de directorios autónomos nombrados con criterios técnicos y participativos de todos los sectores involucrados.

Sólo así se puede hablar de agua para todos y de agua como derecho humano.

29.05.06

Dudas y mitos de la privatización del agua

Los Estados tiene la responsabilidad de atender necesidades sociales, como explican las mineras ahora que los pueblos de su entorno les recuerdan las riquezas que se llevan de su subsuelo y su baja contribución al desarrollo local. Las empresas privadas existen para ganar dinero y pagar sus impuestos, aclaran sus voceros.

Las consultoras también están ahí para hacer contratos con las empresas para fundamentar técnicamente lo que les conviene. Y los medios de comunicación para transmitir el punto de vista de sus propietarios, que no pocas veces están asociados a los de las grandes empresas, que además son las que ponen avisos y suelen contratar formal o informalmente a muchos periodistas.

Todo esto se sabe.

Pero igual, para abusar de que no siempre estamos atentos, nos venden la privatización con el argumento que las privadas deben cumplir la “meta social” que el Estado no estaría cumpliendo (¡!) por falta de recursos (entre otras cosas porque las empresas pagan pocos impuestos), por ejemplo ponerle agua a los que no tienen. Después de la privatización nos aclararán que se trata de un “error de concepto”

Nos presentan la opinión de los consultores económicos privados en los medios como neutra, como si nadie pagara sus investigaciones e informes, más o menos como lo hace el abogado Avendaño cuando usa la palabra “constitucionalidad”, antes de pasar con su recibo de honorarios por las oficinas de sus clientes.

Este domingo hemos podido leer a Máximo Torero de Grade en “Perú 21”, subdiario del diario “El Comercio”, despejándonos las dudas que teníamos sobre la privatización, y a Elmer Cuba de Macroconsult, en “Correo”, declarando sin necesidad de probarlo que “un operador privado con buena supervisión es muy superior a la Empresa pública”. Por supuesto, los directores de los dos medios están convencidos que estas son del único tipo de opiniones que deben ser publicadas y que hacerlo es la prueba de la libertad de prensa irrestricta que existe en el Perú. La que condena a las otras opiniones a la virtual marginalidad.

Pero, veamos las dudas del Torero.

Duda resuelta No.1, la tarifa final, después de la privatización subirá, pero no para los pobres. Es decir como sólo un 72% de los peruanos tienen agua y el 40% en el área rural, quiere decir que el aumento no va a afectar al 28% nacional y al 60% rural. Pero están hablando de la privatización en Lima, donde la cobertura es de 92% a través de Sedapal y donde los pobres llegan al 60% y los muy pobres al 30%, o sea que hay pobres y muy pobres con conexión de agua (que lucharon y obligaron al Estado a conectarlos al agua), que serán golpeados con el alza de tarifas. Además es una falacia suponer un consumo medio de las personas que acceden a la red general y pretender que este es nivel de utilización de las familias que hoy dependen de los cilindros. Por tanto multiplicando el litro de cilindro por el consumo, les sobraría la plata para invertir en agua. El que haga este razonamiento es un perfecto idiota. Las tarifas mensuales en empresas privatizadas en Chile, Argentina y Bolivia, se mueven en una cifra de 20 a 30 dólares, para los más bajos consumos (60 a 90 soles), y eso representa un shock para la economía popular.

Es una estrategia usual de los propagandistas neoliberales, contraponer al “más pobre” con los pobres y medio pobres que integran la sociedad peruana. Una empresa privada gestionando el agua de Lima, dejará igualitos al 60% rural sin agua que habla Torero. Y todos los esfuerzos por armar paquetes de inversión para extenderles el servicio (programa Pronasar), terminan en un tema de Estado y entidad financieras internacionales. Porque nadie más quiere saber de este problema. En ciudades como Tumbes donde hay déficits importantes de servicio, habrá que subsidiar al capital (bases de la concesión), con donaciones y créditos, y el compromiso que se estará asumiendo es el de la colocación de piletas (caños), para los no abastecidos en un plazo de dos años, que es la propuesta que Sedapal hizo en Lima y algunos rechazaron porque la consideraron discriminatoria).

¿Por qué subirá la tarifa? Torero no lo dice, como si quisiera dar a entender que será el costo de extender el servicio hacia los desabastecidos. Pero Elmer Cuba es más sincero y propone subsidios directos como en el sector eléctrico. Es decir que el Estado gaste, lo que se dice que no tiene, pero poniendo la plata en manos de privados. Pero la causa principal de la suba no tiene nada que ver con los pobres y sin agua, sino el conjunto de nuevos costos que contrae la propia privatización: costo de privatizar (pagos al Estado), costo de financiar (devolución de créditos), costos de invertir (los compromisos de inversión asumidos y valorizados privadamente), costos de rentabilizar (las expectativas de ganancia de las empresas). Todos estos son adicionales que deberán pagarse. Y cuando se sacrifica al Estado, por ejemplo concesión sin canon, para no afectar la tarifa, subsidios, préstamos y donaciones, rebajas tributarias, los paga la sociedad de todas maneras.

Duda resuelta No.2, la calidad del agua depende las bondades del contrato y la regulación. Es lo mismo que escucharon los peruanos de las anteriores privatizaciones y lo que consiguieron fueron contratos secretos entre gobiernos privatistas y monopolios internacionales, que entienden que una vez firmado no se puede tocar, así haya sido un acuerdo con una dictadura y/o un régimen corrupto. Y reguladoras inscritas en un fenómeno deliberado de desregulación, que se apoya en el criterio de que si presionas al capital extranjero se te va, lo que hace capitular a todas sus exigencias. El TLC que se negocia actualmente, también se presentó como un asunto que dependería de una “buena negociación”, con el lamentable resultado que estamos viendo. Y todo es así, porque asumimos el papel de que “necesitamos esa inversión” y los inversionistas “no nos necesitan”. El balance son contratos nefastos como el de la Telefónica y reguladoras cómplices, como la Osiptel, que integraba el actual director de Perú 21, que permitió a la empresa española exprimir a los peruanos.

La calidad del agua en Buenos Aires y en la mayor parte de Chile, se desmejoró con la privatización. Es decir se entregaron empresas eficientes que perdieron eficiencia en manos de los operadores privados, y no hubo regulador que las corrigiera. Más aún en las demandas que el Estado boliviano le hizo a las privadas de agua por exceso en las tarifas, mal desempeño en calidad de agua e incumplimiento de metas para las nuevas concesiones, la respuesta de los reguladores internacionales (tribunales de comercio), ha sido desconocer el derecho a reclamar y multar al gobierno en demanda, sobre el supuesto de que su intención más profunda es revisar el contrato o expropiar.

Duda resuelta No.3, el empleo disminuirá pero sólo para corregir excesos. Los trabajadores del agua que se han quedado sin empleo desde que se formaron las comisiones especiales de privatización para estas empresas ya suman en todo el país. La reducción fue tan intensa que en muchos servicios, el personal disponible quedó por debajo de lo que es técnicamente recomendable, debiendo recurrirse a contratar a terceros par a completar la nómina. La famosa tercerización es un factor de ineficiencia, porque impide la debida especialización de las operaciones. Pero es útil para bajar el costo de mano de obra. Hace tiempo que Sedapal está debajo de la cantidad de profesionales, técnicos y operarios que se requiere para su buen funcionamiento. Sin embargo eso no es ninguna garantía de protección ya que en incontables casos las empresas sustituyeron implacablemente personal en puestos necesarios.

Torero, sin embargo propone una solución: capacitar a los trabajadores que van a quedar sin empleo para que puedan reubicarse. Y lo dice en el país donde ingenieros, profesores y oficiales de las Fuerzas Armadas hacen taxi y se cachuelean como pueden, porque las profesiones que estudiaron y los asuntos en que se capacitaron carecen de demanda en un mercado de empleo deprimido. ¿Adónde se recicla un trabajador con 15 o 20 años de servicios en una empresa de agua? Con el agravante que se le echa fuera para bajar costos, romper sindicatos y demostrar quién es el que manda. Y no existe un lugar para quejarse de estos abusos.

Duda resuelta No.4, la concesión le impone obligaciones a la contratista, que estará sujeta a la supervisión ciudadana a través de la Defensoría del Pueblo. Ya hablamos de la calidad de los contratos y de porqué terminamos siempre perjudicados cada vez que el Estado neoliberal trata de representarnos en negociaciones con el capital trasnacional y se arrodilla delante de él para “imponerle” sus condiciones. Obviamente desde esa postura salen siempre acuerdos con amplios derechos para el contratista y casi cero obligaciones. Dice Torero, sin embargo, que no ve porqué se vayan a reducir los derechos ciudadanos. Sí es lo mismo, ya que el Estado es en última instancia el propietaria. Pero lo es tan en última instancia que nunca está presente. En las concesiones que ya existen, el concesionario hace lo que quiere con el bien a su cargo, trata a los nacionales como quiere y se zurra en los reclamos de los usuarios. Y aquello de que el pueblo es representado por el ministerio respectivo o la Defensoría del Pueblo, suena a estas alturas a chiste de mal gusto, tomando en cuenta sobre todo la experiencia de cómo nos representa el ministerio de Transportes ante la concesionaria del aeropuerto Jorge Chávez o el Energía y Minas ante las empresas mineras. Tampoco la Defensoría tiene mejor currículo. A ella se le ha pasado por la guacha los abusos de la Telefónica, las eléctricas y las petroleras. Sus profesionales normalmente están más preocupados en aparecer en el medio que en defender al pueblo. No hace mucho la Defensoría expuso que no creía que al agua no le correspondiese la categoría de mercancía y que más bien era discutible considerarla como un derecho. Era una toma de posición clara. Cada vez más la Defensoría se sujeta al interés de su jefe por lograr que 80 congresistas voten algún día para ratificarlo y eso supone un equilibrismo extremo que cuando pasa el tiempo se convierte en contorsionismo.

Máximo Torero quiere decir que los derechos públicos y el control local no se afectan con el paso del servicio público a gestión privada. Pero hay una diferencia abismal entre reclamar al Estado que cumpla con dotar de agua pura y suficiente, como obligación de gobierno; a plantear cualquier reclamación al operador por problemas con el servicio. Como decía Noam Chomski, la privatización (incluida la concesión), diluye la democracia en países como el nuestro. Es una manera de decir que el Estado deja de ser parte del problema y que la población se las entienda con los ejecutivos y gerentes de las empresas que no dependen de su voto, ni de ningún mecanismo de control. A quejarse al buzón o al regulador, pro concesionario. Esa es la cuestión.

Hasta aquí Máximo Torero. Respecto a Elmer Cuba, sólo agregar unas palabras: su columna dominguera es una defensa ardorosa de la Sunass, como para quitar las dudas a los que sospechaban que esta reguladora estaba en el juego de la privatización. Sunass, Proinversión, CONAM y otras entidades semejantes, son la punta privatizadora del Estado. Curiosamente todas ellas forman parte del paquete de la PCM (presidencia del consejo de ministros), capitaneada por el inefable Charlie Ferrero, que ha declarado cerrado el debate sobre la privatización de Sedapal durante este gobierno. O sea mientras el ministro dice no, a la vez deja hacer a sus subordinados que coordinan directamente con las empresas interesadas, las consultoras que recomiendan los pasos de la privatización y los medios que hacen de caja de resonancia.

Sunass es la entidad que traba el plan de inversiones de Sedapal, le impide usar sus propias utilidades, le cierra las fuentes de crédito, le anula el escalonamiento tarifario y le exige metas altas, sin recursos, que no se pueden cumplir. Es la soga que ahorca y que permite que “El Comercio” y los tabloides que le van de cola digan que se trata de una empresa incapaz.
19.06

Aguas sucias en el APRA

De mala intención ha sido calificado el contenido del editorial del boletín de la Plataforma Interamericana de Derechos Humanos Democracia y Desarrollo PIDHDD, que transcribí ayer y en el que se revisa la historia no santa del APRA respecto al problema del agua, precisamente cuando uno de los caballos locos de batalla de esta segunda vuelta se ha centrado en una casi mágica oferta de colocarle conexión a 500 mil limeños en los primeros meses de gobierno. Habría que decir que aquí, la verdad es la que está resultando especialmente mal intencionada. Lo que es además el permanente dolor de cabeza de García. Apenas lo sacan del mundo de los discursos y los anuncios grandilocuentes y demagógicos: vamos a superar a Chile en cinco años, todo el mundo se da cuenta que las evidencias de sus anteriores actos y los de su partido son pasivos demasiado fuertes para su actual pretensión de repetirse en el sillón presidencial y que las propuestas que está haciendo, aún las que parecen más sólidas, están infectadas de alta improvisación y superficialidad, que les quita valor como compromisos serios.

Estoy más que convencido que García se encontró con el problema de los sin agua en plena campaña y lo hizo a partir de revisar lo que iba quedando del programa de la derecha para buscar bolsones de población y votos en sectores empobrecidos. Era la fórmula de ofrecer inversionistas privados dispuestos a colocar dinero para extender las redes hasta los sectores desabastecidos, a condición que les dieran la gestión de todo el negocio de distribución del recurso a ocho millones de limeños. El más grande negocio de nuestra historia. Y con disfraz de humanitario. Por su lado García, venía de mantener la fórmula de “no privatización de Sedapal” que era coherente con las encuestas que indican que esta es la opinión mayoritaria de los habitantes de la gran ciudad y que además le permitía seguir influyendo en el sindicato de esa empresa, cuyo secretario general es ahora congresista electo de la estrella.

Ciertamente, la “no privatización del agua” alanista se ha estado resquebrajando desde hace buen tiempo por la política de muchos alcaldes y gobiernos regionales de esa filiación, que se han sumado a los programas que el BID promueve en el interior del país, para sanear las empresas municipales que los mismos alcaldes y sus partidarios han llevado al colapso, por vía de concesiones que suponen donaciones y créditos complementarios para los municipios, como estímulo para ir a la privatización. Defender estas cosas le ha costado votos al APRA en Tumbes, Huancayo, Piura y tal vez en otros lugares. Como los vínculos con las mineras le han enajenado Cajamarca, Arequipa, Moquegua, Tacna y Ancash. Pero que hay una ausencia total de principios en todo esto, lo prueba, con mucha nitidez, que una vez elegido con la bandera no privatista, el propio dirigente Herrera haya empezado a correrse a considerar la posibilidad de otras formas de concesión, que serían necesarias para que García se tome prestado el plan de la derecha. De paso, además, el secretario general y su junta directiva, están obstaculizando el reingreso de trabajadores despedidos que no son de su posición y afectando la licencia sindical de los miembros de la dirigencia nacional de la FENTAP.

Así que de malas intenciones hay bastante que hablar en este asunto.

El punto es que Alan García ofrece agua inmediata a Lomo de Corvina, Pachacútec, Jicamarca, pero no tiene como la derecha la garantía que la Corporación Suez u otra gigante del agua, vengan a instalarse con su gobierno y en todo caso había muy poco tiempo para intentar un acuerdo. Por eso es que han tomado sin ningún recato los proyectos de Sedapal, que estaban completamente armados y listos de ejecución, pero detenidos por Sunass, SNIP, Fonafe y demás órganos de la maraña privatista de Kuczynski, para presentarlos como aporte propio. ¡Cómo serán de buenos, que hasta los proyectos los tienen listos! Y esa sirvengüenzura, quieren que la callemos.

En realidad el APRA no sabe nada de agua, y esta viendo este asunto con el peor ojo electorero. Y por cierto con sus pistolas anti guerra sucia. Que cómo se te ocurre acordarte del agua con heces me dijeron la otra vez, como si esto fuera un capítulo del pasado, y no existiera el caso del alcalde aprista de Huancayo procesado actualmente por distribuir agua con residuos fecales, afectando la salud de la población y los derechos de las personas. Que Alan García se haya excusado (es la palabra que corresponde) por sus pecados de juventud, no puede ser motivo para dejar de analizar lo que han sido responsabilidades de un gobierno que no era solo suyo y de gobiernos apristas a nivel regional y local. Y en todos los casos el balance es lamentable.

Como dice la PIDHDD, lo que propone el plan de gobierno del APRA en política de saneamiento: “Generar y garantizar el abastecimiento de agua potable a la población urbana y rural que hoy no la tiene, con participación de la inversión pública y privada”, puede tomarse en su primera parte como una generalidad infinita, en la que podríamos borrar “abastecimiento de agua potable” y poner electricidad, educación, salud, vivienda y todo lo que queramos, y parecería un principio indiscutible, que sin embargo obvia que los que formalmente tienen el servicio padecen de muchos otros problemas que son ignorados: racionamiento, contaminación, tarifas desiguales, etc.; y en cuanto a la inversión privada no indica en qué condición: como gestor o asociado, como titular de las empresas o subcontratista, como generador de las tarifas o remunerado por el Estado, etc., lo que define cuestiones decisivas que no pueden pasarse por alto.

Por mejor intención que tengamos, no podemos regalarle al APRA y a García la bandera del agua. La democracia no existe con sed de millones de personas, es verdad; y tampoco con contaminación del recurso; con población abastecida unas cuantas horas mientras otros tienen piscinas y agua 24 horas del día; con empresas distribuidoras politizadas y desfinanciadas; con políticas sin principios, que hoy hablan contra la privatización y ya están privatizando en varias provincias. Aguas limpias, todo el día, para todas las personas, con gestión limpia, democrática y participativa, es la síntesis del derecho humano al agua.

31.05.06

martes, julio 18, 2006

Alan cambia o Alan cambalache

Así que la promesa de un jefe de gabinete independiente significaba que Jorge Del Castillo terminaría como premier.

Y que para armar un consejo de ministros paritario entre mujeres y hombres, al APRA le faltan mujeres o le sobran hombres.

Y que hay volver a pensar eso de los sueldos recortados porque se podrían ir los mejores técnicos.

O sea estamos comenzando como de costumbre.

Como diría Lourdes, lo importante es que uno como presidente confiese que se equivocó como candidato al ofrecer muchas cosas que no pueden cumplirse.

Ahora es la prensa de derecha la que dice que Del Castillo es serio, moderno, dialogante, equilibrado, casi no es aprista, si se entiende bien, y que jamás denunció fraude en Miami con pruebas que no exhibió; o compra de candidatos por la derecha como Salinas, que tampoco probó; etc..

Pero lo dicen porque se han dado cuenta que ninguno de los suyos está dispuesto a poner la cara, después de haber puesto los votos.

Marcar la estrella con la nariz tapada es una cosa; y ponerse al frente de un gobierno que debe demostrar que Alan ha cambiado; que el cambio de Alan es responsable; que el TLC debe revisarse después de haber votado por aprobarlo; que el presidente no es tampoco un guachimán de las empresas mineras; que la educación debe municipalizarse; que hay “bombas de tiempo”, como la pobreza y el pésimo nivel educativo; etc., parece bastante diferente.

Por eso es mejor un aprista de derecha, que la derecha dirigiendo a los apristas.

La idea del gabinete de independientes con un primer ministro por fuera del partido ganador de las elecciones, era la carta ideal para un Alan de desconfiados. La actual fórmula de un gabinete aprista con premier, secretario general del APRA, pero amigo de la derecha, es la de un Alan a ver que pasa.

Y ahora es la señora Pilar Nores la que ensaya convertirse en el lado razonable de su marido, al revés de lo que ocurría con Toledo, y es ella la que trata de convencernos que lograr igualdad entre mujeres y hombres es un proceso, que quiere decir que a Alan se le pasó la mano con el anuncio de los ministros, que esto no es Chile, etc.

Y, finalmente, otra vez la derecha haciendo de comadrona, sugiere, plantea, insiste, en que cuando levantaba la noticia del sueldo de Toledo y los congresistas, como la prueba de sus desvergüenzas, no era que quería que se lo bajen y que por efecto de ello se desalienten los chicos del MEF que cobran en la planilla del PNUD o los del MINCETUR-TLC que lo hacen con bonos de AID, o los de las reguladoras (OSINERG, OSIPTEL, SUNASS, OSITRAM, etc.), que cobran de las empresas a las que deberían “regular”, etc., que son la gente que vale la pena y que puede terminar incorporándose directamente a la planilla de sus patrones.

El político ideal es el que recibe de la prensa pero sigue en lo suyo, porque sabe que la misma prensa de derecha recurrirá a ellos cuando los necesite, como pasó con la ley contra los jubilados en el 2004 o en la aprobación del TLC en el 2006. Los apristas del Congreso son duchos en estos juegos de reacomodo post campaña de prensa. Y ahora seguro están esperando que baje la marea de austeridad que se agitó con las elecciones. Es lo que empieza a verse con el asunto de los “gastos de instalación”.

Sólo queda ir aceptando que, con el tiempo, el concepto de “Alan cambia”, tendrá probablemente que reemplazarse por Alan cambalache.

18.07.06

Adiós a la CAN

La mejor forma de comprender hasta qué punto el presidente Chávez ha metido las cuatro en relación al futuro de la Comunidad Andina de Naciones, es leer hoy día las felicitaciones que le endilgan Tafur y Aldo M., en sus respectivos diarios. El venezolano les está ahorrando la discusión post TLC, en la que las derechas iban a ser las encargadas de explicar porqué después de amarrar con Estados Unidos, nuestro país está obligado a desamarrar con su socios andinos.

Decir que el TLC mata a la CAN es casi una perogrullada y el único que parece no verlo es Toledo que cree poder realizar todas las alianzas juntas. Pero la derecha económica, con los pies mucho mejor puestos sobre la tierra, lo que tiene en la cabeza es el ejemplo del retiro chileno del grupo andino en un movimiento de aparente autarquía que dio las condiciones para un giro en sus relaciones internacionales, como socio privilegiado de Estados Unidos y otros países desarrollados. Aunque al Perú no le de para alcanzar ese sitial, y que por razones históricas, políticas y económicas, lo que nos conviene a nosotros no es el aislamiento con gancho al norte, sino la cercanía con nuestros vecinos, igual el seguidismo al Mapocho ha seguido prevaleciendo en la cabeza y los corazones de nuestra clase dominante.

Chávez dice la pura verdad cuando evidencia la contradicción de negociar por separado una asociación comercial con Estados Unidos que modifica las reglas internas de nuestras economías y pretender mantener un espacio de integración más profunda, hacia un mercado e instituciones comunes en el área andina. Tómese nota nomás de las nuevas políticas de medicamentos a la que estaremos sujetos peruanos y colombianos que no permite desarrollar genéricos, ni comprar a terceros países este tipo de productos aunque sean más favorables. O si se quiere los procedimientos sanitarios que se han replanteado para permitir el ingreso de carnes de Estados Unidos aceptando que sean ellos los que se certifiquen a sí mismo, exponiéndose al riesgo de enfermedades, que ningún tercer país quisiera correr.

Se puede seguir. Las cuotas de productos que nos estamos comprometiendo a adquirir, es mercado que se desplaza a nuestros proveedores andinos y sudamericanos. Aquí no se puede hablar por tanto de lealtades o de sentido integracionista. No hay bolivarianismo que conservar cuando de cinco socios, tres de ellos se van por su lado y ni siquiera pueden realizar una negociación multilateral, sino que cada cual lo hace por su cuenta, ganándole la mano al otro, hasta que al final Ecuador ha quedado por el camino y Perú y Colombia siguen disputando el favor del gigante.

El error de Chávez no es denunciar lo que va a ser cada vez más evidente, sino actuar unilateralmente. La CAN merecía una oportunidad final. Porque hoy que peruanos y colombianos damos la última batalla para que este papelote entreguista no se apruebe en nuestros Congresos y en las dos cámaras del legislativo estadounidense, requerimos tener claro el camino alternativo que es el de una Comunidad Andina fuerte entendiéndose con el Mercosur para forjar la Comunidad Sudamericana, y con esa plataforma negociar con Estados Unidos, Europa y Asia. Lamentablemente la locuacidad le jugó una mala pasada esta vez al bolivariano. Lástima.

21.04.06

El agua y el espíritu del TLC

Nos ha tomado demasiado tiempo quizás, descubrir que el sí o sí de Toledo no era torpeza simple de un mal negociador que se sienta frente al poderoso y le advierte que de todas maneras va a firmar. Alfredo Ferrero que al principio dijo que era un lapsus, luego ha correjido para asegurar que se trata de una manifestación de voluntad política que se expresa para enfatizar cuál es el propósito del gobierno. Y yo creo que tiene razón. Hay una voluntad de nunca decir no.

Todo el espíritu del TLC está impregnado de sí o sí. Y esto explica porqué cuando ha fracasado virtualmente la negociación económica, supuestamente "técnica", y el Perú decubre que ha cedido en montones de cosas, sin hacer retroceder la posición de Estados Unidos, el presidente diga "ahora vamos a la negociación política", que es un adelantado sí firmo, cualquiera sea lo que me pongan al frente.

El Perú de hoy, como todos sabemos, aún antes del TLC, una tierra del sí o sí. Se privatiza el agua sí o sí, como ya se vió en Tumbes en el mes de julio y se pretende continuar en Piura, Chiclayo, Trujillo y Huancayo. El TLC está sobre nosotros, con la aplicación por adelantado del mecanismo para eliminar los servicios de agua y saneamiento de cualquier posibilidad que el Estado haga una reserva sobre ellos. En adelante, si se suscribe el tratado, la privatización tumbesina por más pequeña que sea, será argumentada como prueba de la naturaleza mixta del sistema peruano, que sólo podrá evolucionar en el sentido de ser más privado y nunca hacia reforzar su carácter público.

Sí o sí, también se aplica a la concesión de puertos, a pesar de la batahola nacional sobre el absurdo que sería meterse a una mayor competencia comercial internacional sin puertos ni embarcaciones propias, pudiendo darse el caso además que los terminales peruanos concluyan en manos de la otra parte de los TLC (Estados Unidos, Chile), con plena ventaja para nuestros competidores.

Sí o sí, va también con los aeropuertos regionales, que se quieren conceder, a pesar de la pésima experiencia del Jorge Chávez, plagada de corrupción, abuso con los usuarios y burla a los compromisos, a cargo de LAP, que es uno de los postores de fuerza para llevarse las pistas de provincias.

Sí o sí, se cambia la producción del campo, reemplazando alimentos para la población nacional (papa, camote, maíz, etc.), por agroexportaciones, selectivizando el crédito, las semillas, la asistencia técnica a favor del que exporta y en contra del que nos alimenta.

Sí o sí, habrá minería en Huancabamba y Ayabaca, a pesar de la rebelión de 4 provincias campesinas. Y seguirán metiendo minas donde se desarrolla la agricultura orgánica que pretende ser limpia. Y donde hay campesinos pobres que deberían ser protegidos por elEstado, pero son dejados a su suerte para que les quiten sus tierras, su agua, y terminen con sus derechos atropellados. Y sí o sí, se seguirán dando concesiones, lotizando al país, como si se quisiera convertirlo en un gran hueco.

Sí o sí, se cambia la deuda gobierno-gobierno, que podría ser tratada políticamente, para una reducción o reaplicación de los fondos a programas de desarrollo, por bonos soberanos que no podrán nunca renegociarse, si tenemos futuros problemas de pago. Y se siguen haciendo con la intermediación de la amiga del J.P. Morgan, que recibe inmensas comisiones por los negocios con este y el anterior gobierno, y todos tapan sus tropelías que le están representando al país una demanda de pago por más de 300 millones de dólares.

Sí o sí, se toman nuevas deudas para el Estado con el fin de transferir el dinero a los privados "apara que inviertan", como en la privatización de Tumbes, donde la empresa ganadora no está obligada a ningún desembolso, y el gobierno asume el riesgo por el crédito abierto, o como en la financiación de la carretera interoceánica, que obliga al Estado por casi mil millones de dólares, pero entrega la carretera y los peajes a los constructores, que sólo amortizaran para la deuda en los ejercicios en que sus ingresos sean muy buenos y le permitan guardar utilidades y pagar al gobierno.

Sí o sí, está por todas partes. Nunca no. Si el BID y el Banco Mundial están condicionando sus créditos al gobierno y sus aportes a los municipios y gobiernos regionales, habrá que entregar las empresas de agua, sí o sí. Ese es el principio. Lo demás es como nos doran la píldora. Que la tarifa no tiene que ser mucho más alta, si hay donaciones y crédito para amortiguar el golpe. Que los que no tienen agua, no van a tenerla nunca con empresas públicas, así que hay que pedirle a los privados que hagan la tarea, los que a su vez van a pedir un subisidio del Estado para sostener esta inversión. El que supuestamente no tiene dinero, que lo onga. Sí o sí.

Que los riesgos de un monopolio abusivo se contrarrestan con una buena regulación. Seguramente como las que han regulado a Telefónica, las eléctricas, al aeropuerto Jorge Chávez y otros servicios privatizados, en todos los cuales los nuevos administradores han hecho lo que les dá la gana, con los reguladores como cómplices. En el agua, aún antes de privatizar, hemos tenido una reguladora privatista., que ha hecho todo lo que ha estado a su alcance para amarrar las manos de las gestiones públicas, bloquearle créditos, frenarles ingresos, prohibirles invertir, con el claro propósito de facilitar la concesión.

PPK, primer ministro es la consagración del sí o sí. Es más o menos como si Washington hubiera dicho: queremos un primer ministro nuestro para la fase final de la negociación. Y Toledo contestado: sí, siempre sí, tenemos a uno que tiene ciudadanía norteamericana. Y PPK quiere en un año rematar la agenda pendiente de Toledo, que son casi todas las contrarreformas pendientes. El cree que podrá hacerlo, con lo que está diciendo que se considera mucho más capaz que Toledo y que todos los premieres de este gobierno.

El problema no es si Toledo dice sí o sí, y si PPK está a su lado para que no se desdiga. El desafío es saber si el país será capaz de decirle no.


11.09.05

La salud, víctima colateral del libre comercio

No es muy difícil imaginar lo que serán las reacciones de las personas con enfermedades crónicas, de tratamiento largo y costoso, que de aquí a unos años encuentren que la tendencia en el precio de los medicamentos –especialmente de los que van entrando al mercado-, se han encarecido progresivamente por efecto de un acuerdo de comercio en el que el gobierno peruano aceptó esas condiciones para que los esparragueros y otros exportadores pudiesen vender en Estados Unidos sin pagar aranceles.

Lo que seguramente nunca será revelado serán los rostros de los “investigadores” que en estos días han estado produciendo estudios para convencer que el impacto va a ser mínimo o irrelevante, y que comparando las medicinas que bajan y las que suben, hasta de repente terminamos ganando. En la era neoliberal la economía se empieza parecer cada vez más a la abogacía y hasta son intercambiables, como lo demuestran las negociaciones del TLC, en las que tan pronto uno puede estar representando al Estado, y al poco tiempo aparecer de asesor de las empresas que salen ganando con los nuevos mercados y derechos otorgados.

Así el estudio del IPE de Abusada, Dubois, PPK (presentado como de la Universidad del Pacífico), y el de APOYO, que han provocado tantas exclamaciones de Althaus en su programa la hora N (de negociados), son instrumentos políticos del lobby por-TLC y del ministro Ferrero, que se organizan con objetivos precisos, responder a la crítica “comunista” que acusa al TLC de negociar con la salud de la población y al informe del MINSA que sostiene que habrá un encarecimiento sostenido de las medicinas, un mayor gasto para el Estado y un número importante de personas que quedarán excluidas de tratamientos que no podrán ser solventados con sus actuales ingresos.

Por supuesto que todos dicen que la oposición al TLC es ideológica, pero vayan a ver como contestan a las observaciones fundamentadas de los especialistas: narcoterroristas, enemigos de los EEUU, quieren mantener la pobreza para conservar su base social, autarquistas, desestabilizadores, etc. Claro, invirtieron una burrada de dinero para fijar la idea de que el TLC sería la única forma de aumentar la oferta de trabajo, ocultando la pérdida de empleos del mercado interno (que es mucho más grande), pero ahora tienen que contestar a los sectores directamente afectados. Por eso también tienen sus propios estudios que dicen que vamos a estar muy bien en salud y medicinas. En el corazón de las negociaciones del TLC está el entrampamiento por el tema del tiempo de duración de patentes, período de protección de datos de prueba y patentes de segundo uso, lo que ha motivado crisis en los equipos andinos (la más reciente, la renuncia del grupo colombiano de propiedad intelectual) y este es además uno de los puntos críticos del entrampamiento de la OMC, porque la mayoría de países del tercer mundo no quiere darle sobreplazos a la angurria de los grandes laboratorios, pero aquí las mismas entidades que asesoraron la política económica de Fujimori, las privatizaciones, el canje de deuda por privatización, la emisión de bonos, la formación de las AFP, entre otros símbolos del neoliberalismo, y que mintieron en todos los casos para pasar sus propuestas, vienen ahora a decir que la exigencia estadounidense es inocua y tal vez hasta conveniente.

El estudio del ministerio de Salud es absolutamente ajeno a las pasiones políticas, como son las observaciones de Indecopi. Pero el lobby pro-TLC, pretende que estos documentos de entidades oficiales son parte de la campaña. Se podría preguntar casi al paso, si estos tipos se han detenido siquiera por un momento a considerar el futuro de enfermos con sida, cáncer, diabetes, tuberculosis, hipertensión y otros males equivalentes. Todo indica exactamente que la ideología se está haciendo tan poderosa como para eliminar sentimientos de culpa. La cosa es defender los altos objetivos de alcanzar a caminar al lado de las transnacionales (entrar a la “globalización” como le llaman) y presentar un estudio acomodado al mensaje que ellos difunde. Lo mismo que hacen cuando venden sus proyectos mineros.

Que la salud sea un objeto colateral a las negociaciones de comercio y que las perspectivas más sombrías se arreglen con el tranquilizante de presentar un estudio contra el otro, muestra la escala de prioridades en que estamos moviéndonos. Mientras Venezuela lanza un programa para sacar a su país de la pobreza con petróleo a la que la condenó la oligarquía y de propone formar decenas de miles de médicos para construir una sociedad sana, nosotros estamos pensando que con el mercado abierto a los Estados Unidos y con la aceptación de su pliego intervencionista, incluido los derechos de propiedad intelectual y patentes, nos haremos modernos y competitivos.

06.10.05

TLC, para enmarcar candidatos

Tantas veces dijo el ministro Ferrero que el TLC lo habían negociado para “ayudar al próximo gobierno”, que Toledo se ha empeñado en firmar el documento a tres días de las elecciones generales, de tal manera de asegurarse poner en las manos de sucesor (¿en las muñecas?) el hecho consumado de los compromisos con los Estados Unidos. El típico te ayudo aunque no quieras. Porque si por casualidad el próximo gobernante tiene objeciones grandes o pequeñas a lo pactado ya no podrá hacer nada, por lo menos si todo funciona como es el plan del gobierno: firma el 6 de abril, aprobación entre primera y segunda vuelta.

Fue Kuczynski, por supuesto, el que descubrió que las rondas que se movían de un lugar a otro y no tenían cuando terminar por la intransigencia estadounidense y el lento retroceso de los andinos, eran un camino de desgaste y que se sobrepasarían todos los plazos. Solución: patera el tablero y apuntar a un TLC inmediato con todos los puntos sin resolver, de manera de contar con un acuerdo marco antes de las elecciones. Por ello impulsó desde el premierato a partir del mes de agosto, la aceleración del proceso, la separación del Perú del bloque de países andinos participantes, la reinstalación de la mesa cuando todo estaba entrampado, la negociación final de dos horas reemplazando al equipo del gordo Ferrero, las negociaciones adicionales post-cierre para finiquitar cantidad de asuntos no resueltos, etc.

Toda la manija quedó en manos del gringo, como ya sabemos. Y ya sabemos también que clase de relaciones cultiva el flautista con los negocios globales. Por tanto seríamos más que ingenuos si no leyésemos las intenciones del gobierno de aprovechar el desorden de propuestas que caracteriza las elecciones para imponernos en un descuido un TLC que se propone ser para toda la vida. A PPK lo tienen sin cuidado los temas críticos que afectan a muchos sectores y que han quedado tal como los quería Estados Unidos desde un primer momento. Adiestrado en el idioma del comercio y las finanzas, sabía que desde que se metieron en este asunto bajo el criterio de nosotros tenemos el mercado chico y ellos el grande, iban a tener que ceder en montones de cosas para poderse asegurar un estrechísimo margen en el mercado yanqui sobre el que concurren todo los países del mundo.

Quedémonos sin embargo en el plano general del análisis para apreciar que es lo que está quedando en contra nuestra: (a) aceptamos entrar en un sistema de competencia desleal, no sólo por el desequilibrio abrumador entre una economía y otra (que se expresa en que Estados Unidos tiende efectivamente al arancel cero como política general, y el Perú requiere de barreras de ingreso para desarrollar y proteger sectores económicos). El dato clave es que aceptamos ingreso con arancel cero de alimentos de origen agropecuario, con subsidios, que compiten directamente con nuestros productores; (b) nos adecuamos a la ley de patentes de Estados Unidos, en directo beneficio de sus marcas y de sus aplicaciones tecnológicas. Esto encarecerá una serie de bienes, especialmente las medicinas y agroquímicos. Por su parte el Perú no ha logrado ni siquiera que se respete la denominación “pisco” como marca nacional; (c) los contratos de inversión con empresas de Estados Unidos vigentes a la fecha y los que vengan más adelante quedarán blindados contra cualquier posibilidad de revisión y rectificación. Eso en un contesto en que este es tema de debate en la campaña; (d) la posibilidad del Estado de dictar políticas económicas de Estado fuera de los marcos neoliberales desaparece. Por ejemplo, la capacidad de fijar una tasa de cambio o un nivel de intereses, o de regular la salida de capitales, o de declarar determinados sectores económicos como prioritarios.

Lo que Toledo ha ido a conversar con George W. Bush es de estas garantías que está ofreciendo de que sirviéndose del TLC, el futuro gobierno tendrá un marco del que no poder salirse. Y a eso el jefe de la guerra de Irak ha contestado que Toledo presidente de América Latina en los últimos 50 años, para los intereses de los Estados Unidos.

10-03.06