Si la sentencia de la Sala Especial de la Corte Suprema hubiera sido declarar que Fujimori nos salvó del terrorismo y lo demás no importa, y que tal vez los muertos de Colina eran terroristas, porque no se ha probado que no lo eran, los soldados del VRAE no habrían marchado con la moral baja, dejándose emboscar y masacrar en pleno viernes santo.
Si no hubieran tenido que recordar a cada rato al niño de ocho años muerto en Barrios Altos que se usa como argumento sentimental, olvidando que en las guerras hay víctimas colaterales, seguro que hubieran podido disparar mejor contra sus atacantes entre los que había mujeres y niños.
Si no existieran las malditas organizaciones de derechos humanos estaríamos rocketeando (que nada tiene que ver con el rock), como se hiciera en el Huallaga en los 90, y atacando desde el aire con bombas y metrallas como se hace en Colombia contra las FARC. Tal vez sólo falta que se diga que Sendero crece porque no se ha podido disolver una vez más el Congreso e intervenir el Poder Judicial para sacar a los jueces que se les ocurre condenar a los autores mediatos. Ya Raffo ha dicho que García debe ir al frente de la lucha en el VRAE, para ver si otra vez lo vencen los nervios como en el 86, y si después de otros cientos de muertos, sigue lavándose las manos de la condena a Fujimori.
Y encima está el tema Nakasaki, que después de todo ha pretendido ser fiel a la doctrina jurídica porque lo que quería demostrar en la defensa era que Fujimori y Colina resultaban incompatibles, porque el primero había dictado una directiva sobre derechos humanos y los otros actuaban fuera de la directiva. Por eso estaba dispuesto a aceptar la tesis de la acusación de que Barrios Altos y La Cantuta eran muertos gratuitos, que nadie probó que eran senderistas, ¿entonces por qué tendría Fujimori que haber ordenado matarlos? Y si había un niño mucho peor, porque ¿no han visto como el ex presidente quiere a Kenyi?
Pero el fondo del pensamiento fujimorista real (incluido el de algunos periodistas que desde el 2000 y 2001 se disfrazaron de democráticos), es opuesto al de su defensa legal: a los senderistas y sus colaboradores (y a todos los tontos útiles), se les mata, así estén rendidos, sin armas o en una fiesta. Y si se matan inocentes, mala suerte. Y si hay niños a la vista… ¿no han visto como Estados Unidos vuela un barrio en Irak para acabar con los hijos de Hussein?
Si Alan García hace caso a Valle Riestra y libera a Fujimori de sus acusadores. Y también a “La Razón”, y cierra las ONG, es seguro que los militares pelearán mejor y no se dejarán emboscar tan fácilmente. Por lo menos eso es lo que dicen los que afirman estar sacando la cara por las Fuerzas Armadas.
15.04.09
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Raúl Wiener Periodista, Analista Político y Económico peruano. Trabajó en el diario El Observador (1981-1984). Dirigió la revista Amauta (1988-1992), participó del programa Radicales Libres por RBC Televisión en el 2012 y fue director de la revista Miercoles de Política en el 2013. Actualmente es Jefe de la Unidad de Investigación del diario Uno (ex La Primera) desde 2007 y colaborador semanal de la revista Hildebrandt en sus trece.
martes, abril 14, 2009
lunes, abril 13, 2009
Derrotados de Sendero vuelven a derrotar militares en el VRAE
Simon dijo que lo del VRAE eran “manotazos de ahogado”, sin importancia. Luego se supo que los muertos eran 13, incluido un capitán. Ahí se calló.
Condenan al hombre que “nos salvó” del terrorismo, e inmediatamente reaparece el terrorismo para salvar al hombre que acaba de ser condenado. Parece un juego de palabras, pero hay demasiados muertos de por medio para tomarlo a la ligera. Si Sendero Luminoso está derrotado, ¿cómo se da el lujo de aniquilar 13 militares y de asumir el riesgo de una contraofensiva a gran escala como la que inevitablemente se desatará tras el ataque?
Si se capturó a sus principales dirigentes y el campo fue tomado por las rondas en alianza con las Fuerzas Armadas, ¿cómo es que no se puede terminar de desalojarlos del VRAE (que es justamente el lugar donde nacieron las autodefensas armadas), y en el balance se pierden muchos más soldados y policías que los senderistas caídos o aniquilados? Quiere decir que tomó 12 años descabezar y desarticular la organización maoísta, pero 17 años después no se puede erradicar a su ejército remanente. Alguien debe explicar este extraño fenómeno.
Sin duda, el Sendero del 2009, es muy distinto al que existió hasta 1992, y que empezó a declinar con la captura de su fundador y filósofo. Y esa diferencia tiene que ver con su enclaustramiento en una sola zona, sus nexos abiertos con el narcotráfico, la juventud de sus integrantes (la absoluta mayoría fue reclutada después de la captura de Abimael), el debilitamiento del discurso ideológico, la logística, la calidad del armamento y probablemente del entrenamiento, pero sobretodo con su marcada desconexión con el acontecer nacional.
Quiere decir, todo esto, que paradójicamente tras la derrota que se le impuso a Sendero Luminoso y que es reclamada como si hubiera sido una gran gesta militar, lo que ha quedado de ellos y lo que sigue haciendo daño es precisamente su estructura armada, que casi no sufrió reveses en el campo de batalla y que se replegó a la selva cuando vio que ya no tenía opción de victoria. La “estrategia”, tan debatida en el juicio a Fujimori, de infiltrar, detectar y golpear, que eliminó muchas de las conexiones dirigentes-bases y determinó finalmente una aguda vulnerabilidad de la cúpula, hasta su detención, tenía una clara naturaleza urbana.
Y lo que las rondas y las nuevas bases militares lograron hacer en el campo fue sacar a Sendero de muchos de sus asentamientos sociales y obligarlo a replegarse. En otras palabras, dejaron a las columnas armadas sin soportes y las obligaron a buscar santuarios donde protegerse, pero no las doblegaron. Eso lo sabían Fujimori y Montesinos cuando analizaron el escenario posterior al encarcelamiento de Guzmán, y cuando decidieron impulsar las famosas reuniones del asesor con “el presidente Gonzalo”, después de un primer período en el que lo sometieron a un duro aislamiento. Por entonces Guzmán tenía todavía autoridad absoluta en sus huestes, que es lo que le permitió hablar seriamente sobre un acuerdo de paz. Si se recuerda lo que pasó allí, se tendrá presente que el gobierno mostró finalmente al jefe senderista como un capitulero y no dio un solo paso para acordar una rendición de los que seguían armados. Para la reelección del 95 se ofreció la derrota total en cinco años, y para la del 2000, que sólo Fujimori podía salvarnos del “rebrote”.
Estamos en el 2009 y en medio de la áspera controversia por los 25 años de condena a Fujimori, surge otra vez la ansiedad: ¿por qué no los barremos?, terminemos de una vez con esto. Pero lo que se olvida es que esa misma consigna es la que llevó a centenas de soldados hacia el Vizcatán desde noviembre para rematar el último reducto de una vieja guerra, con las consecuencias que estamos viendo. Y no hay ninguna política más allá de trasladar hombre y armamento. Es este tratamiento como si se tratara de meros delincuentes, que contrasta con el uso político que hacen los medios de sus acciones, lo que oscurece los cerebros y les permite a los jefes de Sendero golpear metódicamente para dar la impresión de estarse imponiendo.
No es con declaraciones sobre “desesperados”, “manotazos de ahogado”, “la estrategia funciona”, o con sus opuestos “el Estado en peligro”, “Sendero gana la guerra”, “necesitamos de Fujimori”, que se arregla algo. Se necesitan fórmulas para viabilizar la rendición y el desarme de los insurgentes que les permitan optar por ese camino y los convenzan que no van ganar, así no puedan ser eliminados; se requiere recuperar el nexo social para aislar al enemigo, en vez de las razzias que impulsa actualmente el ministro de Defensa como si hubiera retrocedido 25 años; y urgen destacamentos especiales antinarcotráfico que no se hayan contaminado con la corrupción, para controlar las rutas básicas de la droga. ¿Se está haciendo algo de esto?
14.04.09
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Condenan al hombre que “nos salvó” del terrorismo, e inmediatamente reaparece el terrorismo para salvar al hombre que acaba de ser condenado. Parece un juego de palabras, pero hay demasiados muertos de por medio para tomarlo a la ligera. Si Sendero Luminoso está derrotado, ¿cómo se da el lujo de aniquilar 13 militares y de asumir el riesgo de una contraofensiva a gran escala como la que inevitablemente se desatará tras el ataque?
Si se capturó a sus principales dirigentes y el campo fue tomado por las rondas en alianza con las Fuerzas Armadas, ¿cómo es que no se puede terminar de desalojarlos del VRAE (que es justamente el lugar donde nacieron las autodefensas armadas), y en el balance se pierden muchos más soldados y policías que los senderistas caídos o aniquilados? Quiere decir que tomó 12 años descabezar y desarticular la organización maoísta, pero 17 años después no se puede erradicar a su ejército remanente. Alguien debe explicar este extraño fenómeno.
Sin duda, el Sendero del 2009, es muy distinto al que existió hasta 1992, y que empezó a declinar con la captura de su fundador y filósofo. Y esa diferencia tiene que ver con su enclaustramiento en una sola zona, sus nexos abiertos con el narcotráfico, la juventud de sus integrantes (la absoluta mayoría fue reclutada después de la captura de Abimael), el debilitamiento del discurso ideológico, la logística, la calidad del armamento y probablemente del entrenamiento, pero sobretodo con su marcada desconexión con el acontecer nacional.
Quiere decir, todo esto, que paradójicamente tras la derrota que se le impuso a Sendero Luminoso y que es reclamada como si hubiera sido una gran gesta militar, lo que ha quedado de ellos y lo que sigue haciendo daño es precisamente su estructura armada, que casi no sufrió reveses en el campo de batalla y que se replegó a la selva cuando vio que ya no tenía opción de victoria. La “estrategia”, tan debatida en el juicio a Fujimori, de infiltrar, detectar y golpear, que eliminó muchas de las conexiones dirigentes-bases y determinó finalmente una aguda vulnerabilidad de la cúpula, hasta su detención, tenía una clara naturaleza urbana.
Y lo que las rondas y las nuevas bases militares lograron hacer en el campo fue sacar a Sendero de muchos de sus asentamientos sociales y obligarlo a replegarse. En otras palabras, dejaron a las columnas armadas sin soportes y las obligaron a buscar santuarios donde protegerse, pero no las doblegaron. Eso lo sabían Fujimori y Montesinos cuando analizaron el escenario posterior al encarcelamiento de Guzmán, y cuando decidieron impulsar las famosas reuniones del asesor con “el presidente Gonzalo”, después de un primer período en el que lo sometieron a un duro aislamiento. Por entonces Guzmán tenía todavía autoridad absoluta en sus huestes, que es lo que le permitió hablar seriamente sobre un acuerdo de paz. Si se recuerda lo que pasó allí, se tendrá presente que el gobierno mostró finalmente al jefe senderista como un capitulero y no dio un solo paso para acordar una rendición de los que seguían armados. Para la reelección del 95 se ofreció la derrota total en cinco años, y para la del 2000, que sólo Fujimori podía salvarnos del “rebrote”.
Estamos en el 2009 y en medio de la áspera controversia por los 25 años de condena a Fujimori, surge otra vez la ansiedad: ¿por qué no los barremos?, terminemos de una vez con esto. Pero lo que se olvida es que esa misma consigna es la que llevó a centenas de soldados hacia el Vizcatán desde noviembre para rematar el último reducto de una vieja guerra, con las consecuencias que estamos viendo. Y no hay ninguna política más allá de trasladar hombre y armamento. Es este tratamiento como si se tratara de meros delincuentes, que contrasta con el uso político que hacen los medios de sus acciones, lo que oscurece los cerebros y les permite a los jefes de Sendero golpear metódicamente para dar la impresión de estarse imponiendo.
No es con declaraciones sobre “desesperados”, “manotazos de ahogado”, “la estrategia funciona”, o con sus opuestos “el Estado en peligro”, “Sendero gana la guerra”, “necesitamos de Fujimori”, que se arregla algo. Se necesitan fórmulas para viabilizar la rendición y el desarme de los insurgentes que les permitan optar por ese camino y los convenzan que no van ganar, así no puedan ser eliminados; se requiere recuperar el nexo social para aislar al enemigo, en vez de las razzias que impulsa actualmente el ministro de Defensa como si hubiera retrocedido 25 años; y urgen destacamentos especiales antinarcotráfico que no se hayan contaminado con la corrupción, para controlar las rutas básicas de la droga. ¿Se está haciendo algo de esto?
14.04.09
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Matar terroristas
No era que no había motivación para que Fujimori mandara matar a los participantes de una pollada en Barrios Altos o a los estudiantes de La Cantuta, y que esta era una de las ideas fuertes con las que Nakasaki reclamaba su inocencia. Entonces, ¿a qué viene esta discusión post sentencia que pretende ni más ni menos que la nulidad de la sentencia, porque en ella se establece que nunca fue probada la condición senderista o terrorista de las víctimas?
O sea, Althaus, Alcorta, Fournier, por no decir Martha Chávez, creen que la sentencia hubiera sido diferente si se eliminaba esta consideración y se mantenía la presunción que el Grupo Colina actuó para eliminar dos focos subversivos. Si eso piensan, ¿por qué en el juicio no sacaron los “análisis” de inteligencia que llevaron a la determinación de escoger a estas personas como blancos?
No lo hicieron porque hubieran tenido que admitir que había una política de por medio que consistía en “analizar” primero, y asesinar después, presuntos subversivos y supuestos colaboradores o elementos que consideraban funcionales a la subversión, que es justamente la tesis principal de la acusación. Quieren que les creamos que Colina desobedecía al presidente, pero que de cualquier forma disparaba siempre al blanco justo, lo que implicaba estar dentro del llamado plan de “pacificación”.
La contradicción es flagrante y se explica por la existencia de dos discursos: el que va a los jueces, que pretende separar al jefe de la acción delictiva; y el que va a la masa, que indica que Fujimori “nos salvó” de los terroristas, precisamente porque los eliminó uno por uno. Sin duda cada familia que perdió a uno o más de los suyos tiene derecho a que se respete la memoria de los fallecidos porque ya bastante dolor les han causado, sin que nunca se presentaran pruebas de la acusación implícita de vinculaciones subversivas.
Pero aún en los casos en que se procedió contra elementos subversivos confesos, como los detenidos fusilados después de la recuperación de la casa del embajador de Japón, o los dirigentes senderistas muertos en el Penal de Castro Castro en 1992, o los emerretistas eliminados en Los Molinos y los senderistas de los penales de 1986, casos que van a la cuenta de sangre de Alan García, el Estado se comportó criminalmente.
Por tanto esta es una discusión fuera de sitio, que sólo sirve para descubrir la catadura de quiénes la sustentan. Es como aquella declaración de Lourdes Alcorta que dijo que si la mujer violada era de Sendero, bien violada estaba.
12.04.09
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O sea, Althaus, Alcorta, Fournier, por no decir Martha Chávez, creen que la sentencia hubiera sido diferente si se eliminaba esta consideración y se mantenía la presunción que el Grupo Colina actuó para eliminar dos focos subversivos. Si eso piensan, ¿por qué en el juicio no sacaron los “análisis” de inteligencia que llevaron a la determinación de escoger a estas personas como blancos?
No lo hicieron porque hubieran tenido que admitir que había una política de por medio que consistía en “analizar” primero, y asesinar después, presuntos subversivos y supuestos colaboradores o elementos que consideraban funcionales a la subversión, que es justamente la tesis principal de la acusación. Quieren que les creamos que Colina desobedecía al presidente, pero que de cualquier forma disparaba siempre al blanco justo, lo que implicaba estar dentro del llamado plan de “pacificación”.
La contradicción es flagrante y se explica por la existencia de dos discursos: el que va a los jueces, que pretende separar al jefe de la acción delictiva; y el que va a la masa, que indica que Fujimori “nos salvó” de los terroristas, precisamente porque los eliminó uno por uno. Sin duda cada familia que perdió a uno o más de los suyos tiene derecho a que se respete la memoria de los fallecidos porque ya bastante dolor les han causado, sin que nunca se presentaran pruebas de la acusación implícita de vinculaciones subversivas.
Pero aún en los casos en que se procedió contra elementos subversivos confesos, como los detenidos fusilados después de la recuperación de la casa del embajador de Japón, o los dirigentes senderistas muertos en el Penal de Castro Castro en 1992, o los emerretistas eliminados en Los Molinos y los senderistas de los penales de 1986, casos que van a la cuenta de sangre de Alan García, el Estado se comportó criminalmente.
Por tanto esta es una discusión fuera de sitio, que sólo sirve para descubrir la catadura de quiénes la sustentan. Es como aquella declaración de Lourdes Alcorta que dijo que si la mujer violada era de Sendero, bien violada estaba.
12.04.09
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miércoles, abril 08, 2009
Nuevo escenario
El lunes, el presidente García admitió que podía haber similitudes entre hechos de su primer gobierno que afectaron los derechos humanos y los que se suscitaron durante el de Fujimori, anotando sin embargo que la diferencia central entre uno y otro era que en su período no se interrumpió el orden constitucional. Es una declaración extraña, porque lo que ha llevado a la condena del ex dictador no se refiere directamente a su decisión del 5 de abril de 1992, que en todo caso profundizó una tendencia que ya venía de los primeros veinte meses de Fujimori, sino a actos específicos de asesinato, lesiones graves y secuestro, que el Tribunal ha sabido distinguir del contexto en que se produjeron.
Además García no había hablado de Fujimori desde que aterrizó en Santiago de Chile, y ya coordinaba con su hija el voto en segundo vuelta y las alianzas en el Congreso. A eso le llamaron neutralidad del Estado, evitar politizar el caso y no interferir en la tarea de los jueces. Obviamente era también una manera de usar un principio equivalente al de las “cuerdas separadas”, que permitía que se pudiera llevar adelante un juicio contra un ex presidente por los peores delitos, mientras sus seguidores cumplían el papel de aliados principales del régimen a cuyo interior se estaba desarrollando el proceso contra su líder.
¿Por qué es que de pronto García decide politizar el debate e inmiscuirse, respondiendo al alegato final de la autodefensa, para poner el acento en su condición de demócrata frente a quién rompió las reglas de la legalidad? ¿Qué puede indicar esto? Veo varias posibilidades: la primera, es que García ya estaba al tanto de la sentencia, por lo menos en su línea básica, y quería marcar la idea de que la razón por la cual él está en el poder y Fujimori condenado a 25 años de prisión, a pesar de que los dos violaron derechos humanos, tiene que ver con el golpismo, y que es eso lo que se ha buscado castigar, en medio de casi 800 folios y millones de palabras, y que el seguirá indemne porque es un violador democrático.
Hay una segunda hipótesis: que García está reconstruyendo o ampliando su sistema de alianzas, como se ve en el acercamiento a Vargas Llosa y la composición de la comisión para el Museo de la Memoria, y está tratando de reducir el protagonismo fujimorista, que se ha visto estimulado por las recientes encuestas, que han llevado a Keiko y compañía a reclamar prácticamente la sucesión de García. Es evidente que la valentía de la Sala del juez San Martín ha alterado radicalmente el escenario político nacional. El actual presidente necesita ahora de otras compañías, antes que empiece una onda en el sentido de Fujimori ya pagó, ahora le toca a Alan García.
07.04.09
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Además García no había hablado de Fujimori desde que aterrizó en Santiago de Chile, y ya coordinaba con su hija el voto en segundo vuelta y las alianzas en el Congreso. A eso le llamaron neutralidad del Estado, evitar politizar el caso y no interferir en la tarea de los jueces. Obviamente era también una manera de usar un principio equivalente al de las “cuerdas separadas”, que permitía que se pudiera llevar adelante un juicio contra un ex presidente por los peores delitos, mientras sus seguidores cumplían el papel de aliados principales del régimen a cuyo interior se estaba desarrollando el proceso contra su líder.
¿Por qué es que de pronto García decide politizar el debate e inmiscuirse, respondiendo al alegato final de la autodefensa, para poner el acento en su condición de demócrata frente a quién rompió las reglas de la legalidad? ¿Qué puede indicar esto? Veo varias posibilidades: la primera, es que García ya estaba al tanto de la sentencia, por lo menos en su línea básica, y quería marcar la idea de que la razón por la cual él está en el poder y Fujimori condenado a 25 años de prisión, a pesar de que los dos violaron derechos humanos, tiene que ver con el golpismo, y que es eso lo que se ha buscado castigar, en medio de casi 800 folios y millones de palabras, y que el seguirá indemne porque es un violador democrático.
Hay una segunda hipótesis: que García está reconstruyendo o ampliando su sistema de alianzas, como se ve en el acercamiento a Vargas Llosa y la composición de la comisión para el Museo de la Memoria, y está tratando de reducir el protagonismo fujimorista, que se ha visto estimulado por las recientes encuestas, que han llevado a Keiko y compañía a reclamar prácticamente la sucesión de García. Es evidente que la valentía de la Sala del juez San Martín ha alterado radicalmente el escenario político nacional. El actual presidente necesita ahora de otras compañías, antes que empiece una onda en el sentido de Fujimori ya pagó, ahora le toca a Alan García.
07.04.09
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domingo, abril 05, 2009
Responsabilidades de tres gobiernos
La primera responsabilidad de Belaúnde en temas de derechos humanos, puede remitirse a la idea de que mandó a las Fuerzas Armadas, contra su opinión, a intervenir en una guerra a ciegas, a aniquilar en el menor tiempo posible a un enemigo que no tenían identificado, derivando en un altísimo costo social. La segunda tiene que ver con el encubrimiento de los abusos militares, porque consideraba que toda admisión de actos violatorios de derechos afectaba su objetivo.
La responsabilidad del primer García en este mismo campo es más compleja y se mueve desde la inconsecuencia para detener la guerra sucia en el campo que había criticado desde el Congreso y ofrecido cambiar en la campaña electoral (caso Accomarca), hasta la complicidad grosera y encubridora de masacres como las de Cayara; se refiere a la actuación del Comando Rodrigo Franco, como escuadrón de la muerte de la policía y el partido de gobierno; y específicamente a sus decisiones durante los hechos de los penales en 1986. García ha eludido a la justicia porque siempre contó con jueces y fiscales a su servicio y si la causa del Frontón no ha muerto es porque existen normas internacionales que impiden la prescripción de los delitos de lesa humanidad.
La responsabilidad de Fujimori, finalmente tiene sus propias especificidades: (a) creó una estructura de poder paralelo (que no podía haber existido sin su intervención directa), encabezada por Montesinos, con fuerza operativa y recursos económicos propios, con la deliberada intención de tener capacidad de actuar fuera de todos los controles y verificación de responsabilidades; (b) permitió (probablemente alentó) la existencia y operatividad de grupos de asesinato selectivo dirigidos a eliminar lo que identificaban como redes sociales de la subversión, colaboradores o personas que supuestamente les hacían el juego (el grupo Colina, fue sólo uno entre tantos otros, y fue descubierto circunstancialmente, ante todo por la notoriedad de algunas de sus acciones); (c) actuó en contra de la investigación legal de los asesinatos, permitiendo que las Fuerzas Armadas amenacen al Congreso y al Poder Judicial, forzó un falso juicio militar contra Colina, amnistió a todos los oficiales comprometidos en hechos de guerra sucia, etc.; (d) ordenó la matanza del penal Castro Castro y que no hubieran sobrevivientes del MRTA en la casa del embajador de Japón; (e) militarizó el Estado y estableció una legislación antiterrorista que viola los derechos humanos.
Cuando Fujimori dice que a través de esta estrategia “nos salvó”, da ganas de preguntarse y ahora quién nos salvará del Estado fujimorizado desde los 90, con el poder militarista y empresarial que resuelve por fuera de la democracia formal imperante, con espías y chuponeadores por todas partes, con Giampietri, Kuori y Rey alardeando de poder política, con Keiko en los medios y en las encuestas, con el país cada día más entregado al extranjero.
05.04.09
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La responsabilidad del primer García en este mismo campo es más compleja y se mueve desde la inconsecuencia para detener la guerra sucia en el campo que había criticado desde el Congreso y ofrecido cambiar en la campaña electoral (caso Accomarca), hasta la complicidad grosera y encubridora de masacres como las de Cayara; se refiere a la actuación del Comando Rodrigo Franco, como escuadrón de la muerte de la policía y el partido de gobierno; y específicamente a sus decisiones durante los hechos de los penales en 1986. García ha eludido a la justicia porque siempre contó con jueces y fiscales a su servicio y si la causa del Frontón no ha muerto es porque existen normas internacionales que impiden la prescripción de los delitos de lesa humanidad.
La responsabilidad de Fujimori, finalmente tiene sus propias especificidades: (a) creó una estructura de poder paralelo (que no podía haber existido sin su intervención directa), encabezada por Montesinos, con fuerza operativa y recursos económicos propios, con la deliberada intención de tener capacidad de actuar fuera de todos los controles y verificación de responsabilidades; (b) permitió (probablemente alentó) la existencia y operatividad de grupos de asesinato selectivo dirigidos a eliminar lo que identificaban como redes sociales de la subversión, colaboradores o personas que supuestamente les hacían el juego (el grupo Colina, fue sólo uno entre tantos otros, y fue descubierto circunstancialmente, ante todo por la notoriedad de algunas de sus acciones); (c) actuó en contra de la investigación legal de los asesinatos, permitiendo que las Fuerzas Armadas amenacen al Congreso y al Poder Judicial, forzó un falso juicio militar contra Colina, amnistió a todos los oficiales comprometidos en hechos de guerra sucia, etc.; (d) ordenó la matanza del penal Castro Castro y que no hubieran sobrevivientes del MRTA en la casa del embajador de Japón; (e) militarizó el Estado y estableció una legislación antiterrorista que viola los derechos humanos.
Cuando Fujimori dice que a través de esta estrategia “nos salvó”, da ganas de preguntarse y ahora quién nos salvará del Estado fujimorizado desde los 90, con el poder militarista y empresarial que resuelve por fuera de la democracia formal imperante, con espías y chuponeadores por todas partes, con Giampietri, Kuori y Rey alardeando de poder política, con Keiko en los medios y en las encuestas, con el país cada día más entregado al extranjero.
05.04.09
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viernes, abril 03, 2009
El presidente que ordenaba matar
El abogado Nakasaki basa su defensa de Alberto Fujimori en dos argumentaciones básicas: (a) en la posición de presidente de la república se tiene el comando (la estrategia) más no el mando de las acciones que realizan las Fuerzas Armadas; por tanto se puede lustrar el mérito de la victoria militar, sin tener que inferirse que un desvío de las operaciones hacia actos reprobables (asesinatos), pudiese haber estado bajo el control de la primera autoridad; (b) que siendo que la estrategia “limpia”, a saber rondas en el campo y captura de principales dirigentes sin bajas, se cumplió exitosamente, para qué tendrían que haberse producido muertes innecesarias de otras personas, como las de La Cantuta y Barrios Altos.
Es cierto que en una entrevista radial de abril del 2000, el propio Fujimori rebatió el primer argumento al reafirmar que en su condición de jefe supremo, el “mandaba” y “subordinaba” a las Fuerzas Armadas, y lo hacía de manera vertical, sin discusiones. Hay dos ejemplos que pueden ponerse sobre este asunto, que no admiten discusiones: primero, el del 5 de abril de 1992, cuando el presidente ordena movilizar la tropa contra el Congreso y otros poderes del Estado, y le responden, incluso por encima de la Constitución, escudándose en que se trataba del “jefe supremo”. Segundo, el de la Operación Chavín de Huantár, para el rescate de los rehenes de la casa del embajador japonés, que no se realiza hasta que Montesino que estaba en el túnel recibe la orden del presidente. Ahí el poder del supremo es tan absoluto que decide mandar a través de un civil, que ostenta el cargo de asesor, pero que todos saben que habla por el gobernante.
En muchas de las declaraciones de los miembros del grupo Colina, Tanto cuando Martin Rivas y Pichilingue declaran para Umberto Jara, como cuando los miembros operativos lo hacen en la audiencia, se usa la expresión de que la orden venía a través de Montesinos y bajo la directiva del presidente. Este era el modo de actuar. O sea, Fujimori dispuso una estrategia que, como dijimos ayer, buscaba separar las organizaciones armadas de la población y hacer vulnerables (y capturables) a los dirigentes, para lo cual se infiltró organizaciones, se apoyó la formación de rondas, y se buscó eliminar los distintos niveles de lo que consideraban “colaboradores” de la subversión que eran los que hacían de nexo entre la subversión y la masa. Ya dijimos también que este concepto era tan ancho que permitió atacar a todo lo que dificultaba la estrategia, por ejemplo, periodistas que defendían los derechos humanos, como en el caso Yauri en Huacho, o sindicalistas que molestaban a los fujimoristas (caso Santa) y a gente inocente (incluido un niño en Barrios Altos, señoras en una pollada, estudiantes que habían molestado a Fujimori en una visita previa a La Cantuta, etc.)
Rivas explica este punto como la necesidad de lanzar mensajes al enemigo y de decirle que le estaban respondiendo golpe por golpe. Y lo que debemos anotar es que tomados por separado los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta, ciertamente, parecen de locos sin sentido. Pero es así si se les aísla del clima de violencias y contraviolencia que había a comienzos de los 90. Son muchas personas que murieron sin que se sepa quién los asesinó, pero siguiendo su historia personal se ve que algún tipo de relación tenían con la guerra. Hay otras formas de probar que esto fue una estrategia:
- ¿Quién decidió que Montesinos fuera un poder militar en la sombra (recuerden las actas de sujeción de los generales y almirantes) y dispusiera de recursos y fuerza operativa propia?
- ¿Quién dictó las leyes del Sistema Nacional de Inteligencia que crearon la llamada “inteligencia operativa”, que ya no sólo identificaba al enemigo, sino actuaba por su cuenta sobre él?
- ¿Cómo es que el “grupo de análisis” congratulado por Fujimori, se convierte en pocos meses en el ejecutor a sangre fría de la matanza de Barrios Altos?, ¿no es que ya habían “analizado” lo que debía hacerse y el presidente les dijo muy bien hecho, muchachos, procedan…?
04.04.09
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Es cierto que en una entrevista radial de abril del 2000, el propio Fujimori rebatió el primer argumento al reafirmar que en su condición de jefe supremo, el “mandaba” y “subordinaba” a las Fuerzas Armadas, y lo hacía de manera vertical, sin discusiones. Hay dos ejemplos que pueden ponerse sobre este asunto, que no admiten discusiones: primero, el del 5 de abril de 1992, cuando el presidente ordena movilizar la tropa contra el Congreso y otros poderes del Estado, y le responden, incluso por encima de la Constitución, escudándose en que se trataba del “jefe supremo”. Segundo, el de la Operación Chavín de Huantár, para el rescate de los rehenes de la casa del embajador japonés, que no se realiza hasta que Montesino que estaba en el túnel recibe la orden del presidente. Ahí el poder del supremo es tan absoluto que decide mandar a través de un civil, que ostenta el cargo de asesor, pero que todos saben que habla por el gobernante.
En muchas de las declaraciones de los miembros del grupo Colina, Tanto cuando Martin Rivas y Pichilingue declaran para Umberto Jara, como cuando los miembros operativos lo hacen en la audiencia, se usa la expresión de que la orden venía a través de Montesinos y bajo la directiva del presidente. Este era el modo de actuar. O sea, Fujimori dispuso una estrategia que, como dijimos ayer, buscaba separar las organizaciones armadas de la población y hacer vulnerables (y capturables) a los dirigentes, para lo cual se infiltró organizaciones, se apoyó la formación de rondas, y se buscó eliminar los distintos niveles de lo que consideraban “colaboradores” de la subversión que eran los que hacían de nexo entre la subversión y la masa. Ya dijimos también que este concepto era tan ancho que permitió atacar a todo lo que dificultaba la estrategia, por ejemplo, periodistas que defendían los derechos humanos, como en el caso Yauri en Huacho, o sindicalistas que molestaban a los fujimoristas (caso Santa) y a gente inocente (incluido un niño en Barrios Altos, señoras en una pollada, estudiantes que habían molestado a Fujimori en una visita previa a La Cantuta, etc.)
Rivas explica este punto como la necesidad de lanzar mensajes al enemigo y de decirle que le estaban respondiendo golpe por golpe. Y lo que debemos anotar es que tomados por separado los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta, ciertamente, parecen de locos sin sentido. Pero es así si se les aísla del clima de violencias y contraviolencia que había a comienzos de los 90. Son muchas personas que murieron sin que se sepa quién los asesinó, pero siguiendo su historia personal se ve que algún tipo de relación tenían con la guerra. Hay otras formas de probar que esto fue una estrategia:
- ¿Quién decidió que Montesinos fuera un poder militar en la sombra (recuerden las actas de sujeción de los generales y almirantes) y dispusiera de recursos y fuerza operativa propia?
- ¿Quién dictó las leyes del Sistema Nacional de Inteligencia que crearon la llamada “inteligencia operativa”, que ya no sólo identificaba al enemigo, sino actuaba por su cuenta sobre él?
- ¿Cómo es que el “grupo de análisis” congratulado por Fujimori, se convierte en pocos meses en el ejecutor a sangre fría de la matanza de Barrios Altos?, ¿no es que ya habían “analizado” lo que debía hacerse y el presidente les dijo muy bien hecho, muchachos, procedan…?
04.04.09
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jueves, abril 02, 2009
La estrategia de guerra de Alberto Fujimori
En su “alegato para la historia”, Alberto Fujimori dice rechazar el término “conflicto interno” o “guerra interna” que utiliza la fiscalía en su acusación, y señala que esto otorga estatus político a los terroristas. En otra parte afirma, en cambio, que se le ha estado pidiendo el sueño imposible de “civilizar la guerra” o de “ganar una guerra sin costo social”.
Son varias veces que menciona la palabra guerra para justificar la barbarie inevitable, a pesar de la pretensión de negar que lo que sucedió corresponde a esta categoría, y que la propia idea de un presidente interviniendo en el diseño estratégico y la conducción del conflicto, de lo que se vanagloria, tiene que ver con el hecho de que la seguridad del Estado y la viabilidad política estaban sobre la mesa.
Si se tratara, simplemente, de una banda disociadora, ¿validaría eso la pretensión fujimorista de pasar a la historia por haberla reprimido?, ¿o es que, como en otras cosas, se pretende el doble discurso del político que se declara el único vencedor de armas en un país con una historia de trágicas derrotas militares, y del represor que justifica implícitamente sus excesos negando que haya habido un curso de enfrentamiento?
En otra parte, Fujimori dice que Belaúnde y García, los presidentes que estuvieron al frente del gobierno en la primera década de la violencia, equivocaron por plantearse una estrategia de confrontación convencional, cuando había que seguir otro camino. Lo que quiere decir que en los 80 se movilizaban masas de soldados por la sierra tratando de derrotar a un enemigo invisible que se mimetizaba con el pueblo y atacaba de sorpresa, y se terminaba arrasando poblaciones donde se suponían estaban asentados los senderistas.
En oposición a ello, ciertamente, se elaboró otra estrategia cuyo énfasis era la “inteligencia”, es decir la información obtenida desde dentro de las organizaciones: comunidades campesinas, barrios, sindicatos, universidades, para identificar el aparato de soporte de Sendero Luminoso y el MRTA, y por extensión lo que se estimaba peligroso para los objetivos planteados. La tesis básica era que la estructura político-administrativa (no armada) era la clave del vínculo masas-subversión, y había que eliminarla, para convertir a los núcleos armados en fuerzas errantes y hacer más vulnerable a la dirigencia central.
¿Cómo es que un aparentemente inofensivo “Grupo de Análisis”, se convierte en el siniestro Grupo Colina, tema que nunca ha podido responder Nakasaki, y que Fujimori evade concientemente? Es que el grupo inicial era una selección de tipos que ya habían tomado parte en operaciones de guerra sucia, que ya habían aprendido a matar y que tenían un diagnóstico de porqué las estrategias anteriores no funcionaban. Entonces, Barrios Altos, La Cantuta y un número mucho más grande de asesinatos selectivos de los 90 (por ejemplo una larga lista de eliminaciones realizadas en el norte chico, que hemos tratado en otros informes), no ocurrieron porque sí, como negación de las directivas del presidente.
En realidad Fujimori había ordenado golpear con todo y para eso requería leyes especiales y el paraguas de impunidad que le brindó el autogolpe del 5 de abril de 1992. Y en la lógica existente, precisamente, la dirección de las operaciones más brutales no fue hacia los dirigentes principales, sino que cayeron sobre redes de artistas, estudiantes, profesores, dirigentes campesinos y sindicales, periodistas, etc. Por eso es que no hay ninguna contradicción entre la captura “sin un rasguño” de Abimael Guzmán, y los heladeros acribillados en Barrios Altos a los que se acusaba de ser informantes pro senderistas.
La sombra de la guerra
A Fujimori se le juzga por dos crímenes concretos ocurridos entre noviembre de 1991 y julio de 1992. Es así, no porque sean los únicos casos, sino porque eso fue lo que estableció el acuerdo de extradición. Pero implícitamente lo que se está discutiendo es la llamada “estrategia de pacificación” que se desarrolló en los primeros años de los 90, y que el ex dictador ha empezado a defender ante las cámaras. ¿Querían la paz?, ahí la tienen y no se quejen de los muertos, es lo que ha dicho.
El tribunal tendrá que ver si esos 25 muertos (15 en Barrios Altos, 10 en La Cantuta) se pueden justificar bajo ese criterio, y si el Perú debe aceptar la clandestinidad y el crimen como opciones de pacificación. Pero como ahora hemos empezado a hablar con la historia, la cuestión más acuciante es llegar a saber si el tipo de paz que se fundó sobre tantas muertes, tanto odio y tantísimos reflejos autoritarios en el Estado, era lo que el Perú requería para tener futuro.
03.04.09
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Son varias veces que menciona la palabra guerra para justificar la barbarie inevitable, a pesar de la pretensión de negar que lo que sucedió corresponde a esta categoría, y que la propia idea de un presidente interviniendo en el diseño estratégico y la conducción del conflicto, de lo que se vanagloria, tiene que ver con el hecho de que la seguridad del Estado y la viabilidad política estaban sobre la mesa.
Si se tratara, simplemente, de una banda disociadora, ¿validaría eso la pretensión fujimorista de pasar a la historia por haberla reprimido?, ¿o es que, como en otras cosas, se pretende el doble discurso del político que se declara el único vencedor de armas en un país con una historia de trágicas derrotas militares, y del represor que justifica implícitamente sus excesos negando que haya habido un curso de enfrentamiento?
En otra parte, Fujimori dice que Belaúnde y García, los presidentes que estuvieron al frente del gobierno en la primera década de la violencia, equivocaron por plantearse una estrategia de confrontación convencional, cuando había que seguir otro camino. Lo que quiere decir que en los 80 se movilizaban masas de soldados por la sierra tratando de derrotar a un enemigo invisible que se mimetizaba con el pueblo y atacaba de sorpresa, y se terminaba arrasando poblaciones donde se suponían estaban asentados los senderistas.
En oposición a ello, ciertamente, se elaboró otra estrategia cuyo énfasis era la “inteligencia”, es decir la información obtenida desde dentro de las organizaciones: comunidades campesinas, barrios, sindicatos, universidades, para identificar el aparato de soporte de Sendero Luminoso y el MRTA, y por extensión lo que se estimaba peligroso para los objetivos planteados. La tesis básica era que la estructura político-administrativa (no armada) era la clave del vínculo masas-subversión, y había que eliminarla, para convertir a los núcleos armados en fuerzas errantes y hacer más vulnerable a la dirigencia central.
¿Cómo es que un aparentemente inofensivo “Grupo de Análisis”, se convierte en el siniestro Grupo Colina, tema que nunca ha podido responder Nakasaki, y que Fujimori evade concientemente? Es que el grupo inicial era una selección de tipos que ya habían tomado parte en operaciones de guerra sucia, que ya habían aprendido a matar y que tenían un diagnóstico de porqué las estrategias anteriores no funcionaban. Entonces, Barrios Altos, La Cantuta y un número mucho más grande de asesinatos selectivos de los 90 (por ejemplo una larga lista de eliminaciones realizadas en el norte chico, que hemos tratado en otros informes), no ocurrieron porque sí, como negación de las directivas del presidente.
En realidad Fujimori había ordenado golpear con todo y para eso requería leyes especiales y el paraguas de impunidad que le brindó el autogolpe del 5 de abril de 1992. Y en la lógica existente, precisamente, la dirección de las operaciones más brutales no fue hacia los dirigentes principales, sino que cayeron sobre redes de artistas, estudiantes, profesores, dirigentes campesinos y sindicales, periodistas, etc. Por eso es que no hay ninguna contradicción entre la captura “sin un rasguño” de Abimael Guzmán, y los heladeros acribillados en Barrios Altos a los que se acusaba de ser informantes pro senderistas.
La sombra de la guerra
A Fujimori se le juzga por dos crímenes concretos ocurridos entre noviembre de 1991 y julio de 1992. Es así, no porque sean los únicos casos, sino porque eso fue lo que estableció el acuerdo de extradición. Pero implícitamente lo que se está discutiendo es la llamada “estrategia de pacificación” que se desarrolló en los primeros años de los 90, y que el ex dictador ha empezado a defender ante las cámaras. ¿Querían la paz?, ahí la tienen y no se quejen de los muertos, es lo que ha dicho.
El tribunal tendrá que ver si esos 25 muertos (15 en Barrios Altos, 10 en La Cantuta) se pueden justificar bajo ese criterio, y si el Perú debe aceptar la clandestinidad y el crimen como opciones de pacificación. Pero como ahora hemos empezado a hablar con la historia, la cuestión más acuciante es llegar a saber si el tipo de paz que se fundó sobre tantas muertes, tanto odio y tantísimos reflejos autoritarios en el Estado, era lo que el Perú requería para tener futuro.
03.04.09
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miércoles, abril 01, 2009
¡No me arrepiento!
Así como lo oyen.
Alberto Fujimori dejó a un lado las entreveradas coartadas legales de su abogado y apeló a aquella parte del país que cree que la pacificación bien valía los muertos de La Cantuta, Barrios Altos y otros.
Se me pide un sueño imposible, dijo, que es el de civilizar la guerra, de ganar la guerra sin costo social.
“Asumí la defensa del Estado y puse en peligro mi vida”, declaró el hombre que se escondió en la Embajada de Japón durante la breve rebelión del general Salinas, el que puso miles de policías entre él y la población durante la jornada de los Cuatro Suyos y el que huyó al Asia y renunció por fax.
“Yo viré la estrategia del Estado frente a la subversión” alardeó frente al tribunal, acusando a Belaúnde de distraído y a García de usar métodos de guerra convencional. Y efectivamente entre finales de los 80 y comienzos de los 90 hubo cambios de conducción, que redujeron los actos de represión masiva y los sustituyeron por una acción más selectiva.
Pero es de esa “selectividad” que se está discutiendo en el juicio en el local de la Dinoes. El Grupo Colina no es expresión de un ejército desorientado que golpea a ciegas, imaginando que de diez pobladores muertos uno tendría que ser necesariamente senderista.
No, la creación de los 90, buscaba a sus víctimas con nombre propio. Y por cierto, fueron muchas más que los 25 muertos por los que se le procesa.
¿A quién nombrarán los libros?, se preguntó el ex dictador. Y como lo haría uno de sus imitadores, respondió a Alberto Fujimori, por supuesto. Tal vez no se equivoque y resulte el primer presidente del Perú condenado por delitos de lesa humanidad.
2.04.09
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Alberto Fujimori dejó a un lado las entreveradas coartadas legales de su abogado y apeló a aquella parte del país que cree que la pacificación bien valía los muertos de La Cantuta, Barrios Altos y otros.
Se me pide un sueño imposible, dijo, que es el de civilizar la guerra, de ganar la guerra sin costo social.
“Asumí la defensa del Estado y puse en peligro mi vida”, declaró el hombre que se escondió en la Embajada de Japón durante la breve rebelión del general Salinas, el que puso miles de policías entre él y la población durante la jornada de los Cuatro Suyos y el que huyó al Asia y renunció por fax.
“Yo viré la estrategia del Estado frente a la subversión” alardeó frente al tribunal, acusando a Belaúnde de distraído y a García de usar métodos de guerra convencional. Y efectivamente entre finales de los 80 y comienzos de los 90 hubo cambios de conducción, que redujeron los actos de represión masiva y los sustituyeron por una acción más selectiva.
Pero es de esa “selectividad” que se está discutiendo en el juicio en el local de la Dinoes. El Grupo Colina no es expresión de un ejército desorientado que golpea a ciegas, imaginando que de diez pobladores muertos uno tendría que ser necesariamente senderista.
No, la creación de los 90, buscaba a sus víctimas con nombre propio. Y por cierto, fueron muchas más que los 25 muertos por los que se le procesa.
¿A quién nombrarán los libros?, se preguntó el ex dictador. Y como lo haría uno de sus imitadores, respondió a Alberto Fujimori, por supuesto. Tal vez no se equivoque y resulte el primer presidente del Perú condenado por delitos de lesa humanidad.
2.04.09
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Opciones para la izquierda y alternativas para el pueblo
Estoy totalmente de acuerdo con el dicho “Ollanta Humala no es la única opción para la izquierda peruana”, que aparece suscrito por la secretaria general del Partido Socialista, Susel Paredes y consignado en una reciente Nota de Prensa. En el 2006 hubieron por lo menos tres opciones de izquierda distintas y separadas de Ollanta Humala, con el resultado que todos conocemos. Y lo que ocurrió en segunda vuelta fue más grave aún, porque hubo sectores que no pudieron distinguir una alternativa popular y antiimperialista, de la reacción unificada tras Alan García, y respaldar desde la izquierda una propuesta de cambio. O sea que opciones hay: dividirse, abstenerse, cegarse, querer ganar, insistir en perder, etc. Lo malo es que cuando no hay balances, los errores se repiten como si no hubiera pasado nada.
Cuando Freddy Otárola dice que “Humala Tasso es el único representante de dicho sector político con el cual podrán acceder a la Presidencia de la República”, también apunta algo que es verdad. En nuestro campo, o en uno muy cercano a nosotros, hay un candidato que obtuvo el primer lugar en la primera vuelta de las elecciones anteriores y el 47% en la segunda. Evidentemente si uno quiere ser gobierno en el Perú para enfrentar la crisis y el cambio de modelo, tiene que considerar este dato. Antes del 2006 casi nadie creía que se podía producir una polarización que amenazara el sistema de poder existente. Pero ahora todo se está organizando para anticiparse a cualquier sorpresa. Pero la nota de la secretaria general del PS, no parece tomar en cuenta este hecho decisivo.
Ollanta Humala, efectivamente, no pertenece a la tradición de la izquierda, ni forjó su liderazgo en las luchas concretas de hace muchos años, donde emergieron líderes a los que a veces les llaman caudillos, porque no han terminado de ser reemplazados por otros que estén a su altura. Humala viene de otra historia, es verdad, la de la radicalización de elementos de las fuerzas armadas que asumen banderas nacionalistas y democráticas. Hay que conocer muy poco de historia del Perú para no entender lo que significa esta corriente para los intereses de nuestro pueblo. El punto además es que para hablar de trayectorias, hay que tener una propia para oponerla a la de los otros.
Humala lleva a los sumo cinco años en la política activa. Y sería muy injusto decir que no ha hecho en ese tiempo esfuerzo por ligarse a las movilizaciones populares. Su partido también ha sido parte de cuánto frente y coordinación política-gremial se ha montado para enfrentar a Alan García, y su bancada (con todos sus enormes problemas), ha sido la que ha defendido los intereses nacionales y sociales afectados por el modelo neoliberal exacerbado y corrupto impulsado por el gobierno aprista. Claro, seguramente que en la intelectualidad de izquierda hay los que lo harían mejor. Pero qué hacemos si las masas no nos siguen a nosotros. Algunos han resuelto el dilema alquilándose como ministros y funcionarios de gobiernos de derecha. Yo sigo confiando en la fuerza social como agente de la historia.
Extrañamente la Nota de Prensa sobre las declaraciones de Susel Paredes, escoge para el último párrafo una declaración en el sentido que Ollanta Humala no debe ser pensado como candidato a la presidencia de la izquierda peruana “mientras no aclaren los hechos del caso Madre Mía”. Es como si dijera que si lo anterior no funciona para desanimar a los que ya han caminado hacia la alianza, entonces aquí sacamos los derechos humanos para acabar la discusión. Si esto fuera serio, efectivamente debería estar por delante, porque lo que se estaría diciendo es que Ollanta esconde un pasado condenable y que los que se le acercan son oportunistas que van sólo tras los votos.
Hay otro error en la forma: ¿no era que Ollanta no pertenecía a la izquierda y rechazaba ser considerado parte de ella? De ser así no estamos en la situación de pensarlo como nuestro candidato, sino de saber si la izquierda apoya su candidatura, o por lo menos la considera una opción para el avance popular y un mejor terreno para la lucha por el socialismo. Pero, en definitiva: ¿cómo es que se aclara lo de Madre Mía? ¿No era ante el Ministerio Público y Poder Judicial, que fue al que recurrieron algunas organizaciones de derechos humanos para denunciarlo y que fueron también las que proporcionaron los argumentos de condena que todavía mantienen algunos sectores?
Por lo que sé este asunto ha sido desestimado por el fiscal (de larga trayectoria en derechos humanos) y probablemente no vaya a juicio por falta de pruebas. Yo podría decir aquí todo lo que hice para formar un juicio justo sobre este asunto. Y lo primero que comprobé era que es absurdo interpretar a Humala como un asesino que quiere cubrirse con la manta del izquierdismo y el compromiso social. En realidad el camino de los que creen que hicieron bien durante la guerra sucia es el de los Giampietri y otros que abiertamente defienden los actos más brutales de las Fuerzas Armadas. Que haya un oficial que se deslinde con eso, apoye la comisión de la verdad, los juicios a los responsables y haya seguido su propio proceso, ¿no merece se tomado en cuenta?
Aún el caso de un oficial antisubversivo que reniega de la política a la que estuvo sometido, ¿no es ganancia para nuestro campo? Yo no sé si la amiga Susel y algunos miembros de la dirección del Partido Socialista esperan que Ollanta Humala vaya a su local y les aclare personalmente lo de Madre Mía, para luego considerar incorporarlo como una de sus opciones. Suena un poco pedante, ¿no? Deberíamos saber que en política todos nos jugamos en nuestras decisiones. Y eso significa que en una situación como la actual el destino de la izquierda no está en ella misma, su pureza y pretensiones, sino en entender qué es lo que va a resolverse en los próximos dos años. Yo creo que es una disputa de poder como la que no hemos conocido. Y el riesgo es que algunos nsistan en errores que ya se cometieron.
1 de marzo de 2009
Raúl Wiener F.
Ollanta Humala no es la única opción para la izquierda peruana
Dirigente socialista señala que se deben esclarecer los hechos de Madre Mía antes de pensar en candidaturas
Ollanta Humala no es la única opción electoral para la izquierda peruana. Así lo sostuvo Susel Paredes, Secretaria General del Partido Socialista, quien respondió al congresista nacionalista Fredy Otárola, el cual afirmó que Humala Tasso es el único representante de dicho sector político con el cual podrán acceder a la Presidencia de la República.
"No creo que Humala represente a toda la izquierda peruana, no hablo a nombre de todos los partidos ni movimientos pero por lo menos no es el representante del Partido Socialista. En todo caso, nosotros no creemos en candidaturas naturales (...) estas se forman al calor de las luchas populares, en las cuales muchas veces el mismo Ollanta Humala ha estado ausente", señaló Paredes tras afirmar que en las pasadas elecciones a nivel regional el Partido Nacionalista obtuvo una escasa votación.
Asimismo, la máxima representante del PS cuestionó el hecho de que el parlamentario nacionalista hable a nombre de los partidos políticos de izquierda. "Me sorprende sobremanera que los nacionalistas hablen a nombre de la izquierda peruana cuando el señor Humala ha dicho públicamente que no se considera parte de dicho sector político. Esa forma de hacer política habla muy mal de quienes lo rodean. Yo rechazo enfáticamente las declaraciones del congresista Fredy Otárola", remarcó.
Finalmente, Paredes Piqué aseguró que no se debe pensar en el líder nacionalista Ollanta Humala como candidato presidencial de la izquierda peruana hasta que no se aclaren los hechos del caso Madre Mía. "En lo personal considero una inconsecuencia terrible que por algunos cálculos electorales dejemos de lado principios fundamentales como la defensa irrestricta de los Derechos Humanos. Como socialista y militante de izquierda no avalaría eso", enfatizó.
Cuando Freddy Otárola dice que “Humala Tasso es el único representante de dicho sector político con el cual podrán acceder a la Presidencia de la República”, también apunta algo que es verdad. En nuestro campo, o en uno muy cercano a nosotros, hay un candidato que obtuvo el primer lugar en la primera vuelta de las elecciones anteriores y el 47% en la segunda. Evidentemente si uno quiere ser gobierno en el Perú para enfrentar la crisis y el cambio de modelo, tiene que considerar este dato. Antes del 2006 casi nadie creía que se podía producir una polarización que amenazara el sistema de poder existente. Pero ahora todo se está organizando para anticiparse a cualquier sorpresa. Pero la nota de la secretaria general del PS, no parece tomar en cuenta este hecho decisivo.
Ollanta Humala, efectivamente, no pertenece a la tradición de la izquierda, ni forjó su liderazgo en las luchas concretas de hace muchos años, donde emergieron líderes a los que a veces les llaman caudillos, porque no han terminado de ser reemplazados por otros que estén a su altura. Humala viene de otra historia, es verdad, la de la radicalización de elementos de las fuerzas armadas que asumen banderas nacionalistas y democráticas. Hay que conocer muy poco de historia del Perú para no entender lo que significa esta corriente para los intereses de nuestro pueblo. El punto además es que para hablar de trayectorias, hay que tener una propia para oponerla a la de los otros.
Humala lleva a los sumo cinco años en la política activa. Y sería muy injusto decir que no ha hecho en ese tiempo esfuerzo por ligarse a las movilizaciones populares. Su partido también ha sido parte de cuánto frente y coordinación política-gremial se ha montado para enfrentar a Alan García, y su bancada (con todos sus enormes problemas), ha sido la que ha defendido los intereses nacionales y sociales afectados por el modelo neoliberal exacerbado y corrupto impulsado por el gobierno aprista. Claro, seguramente que en la intelectualidad de izquierda hay los que lo harían mejor. Pero qué hacemos si las masas no nos siguen a nosotros. Algunos han resuelto el dilema alquilándose como ministros y funcionarios de gobiernos de derecha. Yo sigo confiando en la fuerza social como agente de la historia.
Extrañamente la Nota de Prensa sobre las declaraciones de Susel Paredes, escoge para el último párrafo una declaración en el sentido que Ollanta Humala no debe ser pensado como candidato a la presidencia de la izquierda peruana “mientras no aclaren los hechos del caso Madre Mía”. Es como si dijera que si lo anterior no funciona para desanimar a los que ya han caminado hacia la alianza, entonces aquí sacamos los derechos humanos para acabar la discusión. Si esto fuera serio, efectivamente debería estar por delante, porque lo que se estaría diciendo es que Ollanta esconde un pasado condenable y que los que se le acercan son oportunistas que van sólo tras los votos.
Hay otro error en la forma: ¿no era que Ollanta no pertenecía a la izquierda y rechazaba ser considerado parte de ella? De ser así no estamos en la situación de pensarlo como nuestro candidato, sino de saber si la izquierda apoya su candidatura, o por lo menos la considera una opción para el avance popular y un mejor terreno para la lucha por el socialismo. Pero, en definitiva: ¿cómo es que se aclara lo de Madre Mía? ¿No era ante el Ministerio Público y Poder Judicial, que fue al que recurrieron algunas organizaciones de derechos humanos para denunciarlo y que fueron también las que proporcionaron los argumentos de condena que todavía mantienen algunos sectores?
Por lo que sé este asunto ha sido desestimado por el fiscal (de larga trayectoria en derechos humanos) y probablemente no vaya a juicio por falta de pruebas. Yo podría decir aquí todo lo que hice para formar un juicio justo sobre este asunto. Y lo primero que comprobé era que es absurdo interpretar a Humala como un asesino que quiere cubrirse con la manta del izquierdismo y el compromiso social. En realidad el camino de los que creen que hicieron bien durante la guerra sucia es el de los Giampietri y otros que abiertamente defienden los actos más brutales de las Fuerzas Armadas. Que haya un oficial que se deslinde con eso, apoye la comisión de la verdad, los juicios a los responsables y haya seguido su propio proceso, ¿no merece se tomado en cuenta?
Aún el caso de un oficial antisubversivo que reniega de la política a la que estuvo sometido, ¿no es ganancia para nuestro campo? Yo no sé si la amiga Susel y algunos miembros de la dirección del Partido Socialista esperan que Ollanta Humala vaya a su local y les aclare personalmente lo de Madre Mía, para luego considerar incorporarlo como una de sus opciones. Suena un poco pedante, ¿no? Deberíamos saber que en política todos nos jugamos en nuestras decisiones. Y eso significa que en una situación como la actual el destino de la izquierda no está en ella misma, su pureza y pretensiones, sino en entender qué es lo que va a resolverse en los próximos dos años. Yo creo que es una disputa de poder como la que no hemos conocido. Y el riesgo es que algunos nsistan en errores que ya se cometieron.
1 de marzo de 2009
Raúl Wiener F.
Ollanta Humala no es la única opción para la izquierda peruana
Dirigente socialista señala que se deben esclarecer los hechos de Madre Mía antes de pensar en candidaturas
Ollanta Humala no es la única opción electoral para la izquierda peruana. Así lo sostuvo Susel Paredes, Secretaria General del Partido Socialista, quien respondió al congresista nacionalista Fredy Otárola, el cual afirmó que Humala Tasso es el único representante de dicho sector político con el cual podrán acceder a la Presidencia de la República.
"No creo que Humala represente a toda la izquierda peruana, no hablo a nombre de todos los partidos ni movimientos pero por lo menos no es el representante del Partido Socialista. En todo caso, nosotros no creemos en candidaturas naturales (...) estas se forman al calor de las luchas populares, en las cuales muchas veces el mismo Ollanta Humala ha estado ausente", señaló Paredes tras afirmar que en las pasadas elecciones a nivel regional el Partido Nacionalista obtuvo una escasa votación.
Asimismo, la máxima representante del PS cuestionó el hecho de que el parlamentario nacionalista hable a nombre de los partidos políticos de izquierda. "Me sorprende sobremanera que los nacionalistas hablen a nombre de la izquierda peruana cuando el señor Humala ha dicho públicamente que no se considera parte de dicho sector político. Esa forma de hacer política habla muy mal de quienes lo rodean. Yo rechazo enfáticamente las declaraciones del congresista Fredy Otárola", remarcó.
Finalmente, Paredes Piqué aseguró que no se debe pensar en el líder nacionalista Ollanta Humala como candidato presidencial de la izquierda peruana hasta que no se aclaren los hechos del caso Madre Mía. "En lo personal considero una inconsecuencia terrible que por algunos cálculos electorales dejemos de lado principios fundamentales como la defensa irrestricta de los Derechos Humanos. Como socialista y militante de izquierda no avalaría eso", enfatizó.
martes, marzo 31, 2009
Núñez y la CVR
La ex comisionada de la CVR, Sofía Macher ha tenido la honestidad de reconocer que el tema de qué cifra de víctimas fatales de la guerra interna, debía presentarse en las Conclusiones del Informe Final, se discutió hasta el último día. Habían dos perspectivas: mostrar el número de casos registrados por la Comisión y lo que esto representaba respecto a los números y nombres que ya se conocían, indicando que aún faltaba mucho para llegar a un dato más aproximado, pero lo que se podía asumir era que habían sido muchos más de los que la estadística oficial reconocía; o, alternativamente, se tomaba como propia la estimación probabilística del equipo asociado que era dirigido por un investigador que había usado un método de estimación de víctimas para Guatemala y el Kosovo. La decisión fue la segunda opción, imaginada como más eficaz para llamar la atención del país sobre lo grave de lo acontecido.
Me hace sentir secretamente reivindicado esta declaración. Ya que, como algunos saben, yo objeté el criterio que había detrás de la cifra de víctimas de la CVR apenas presentado el Informe, sin saber que prolongaba una discusión que se había dado entre sus miembros. En realidad me trataron mal, como si mis preocupaciones fueran producto de la impertinencia e ignorancia. Yo decía que el énfasis no debía ser puesto en la tesis la guerra genera muchos muertos, por tanto no hay que volver a hacerla; sino en las condiciones de todo orden que dieron lugar a que nos desgarráramos tan brutalmente. Estudiando el método de Ball, advertí que este tendía al ensanchamiento de los resultados estadísticos y era funcional a levantar acusaciones de genocidio como las que se hicieron en otros países. Fue entonces que entró en contacto conmigo el especialista Hugo Nopo, que consideró que yo estaba bien encaminado y aportó su ciencia para aclarar mejor el tema del método estadístico, específicamente en lo que era la certeza de tener el número más probable de afectados.
Hasta entonces ningún político, empresario o medio de derecha había dicho otra cosa del Informe de la CVR que no fuera que era prosenderista y antimilitar. Pero un día descubrieron que había una debilidad en la defensa de las cifras del Informe, frente a lo que nosotros decíamos, y decidieron atacar por ahí. No interesaba explicar cuál era la diferencia entre 25 mil, 30 mil o 70 mil, para captar las dimensiones del espanto, lo que contaba era que la Comisión se equivocó o mintió, y eso descalificaba por ejemplo las denuncias sobre Puvayacu, Putis y otras sobre las que Edgar Núñez y otros no dicen nada. Es igual cuando discuten si a Camana le cayó el machetazo por la frente o por la nuca. Lo importante es descalificar. Macher admite que pudo ser un error el énfasis que se puso en la cifra de muertos. Yo pensaba así, pero me callé hace muchos cuando me di cuenta que en este país lo que menos se quería era saber la verdad.
01.04.09
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Me hace sentir secretamente reivindicado esta declaración. Ya que, como algunos saben, yo objeté el criterio que había detrás de la cifra de víctimas de la CVR apenas presentado el Informe, sin saber que prolongaba una discusión que se había dado entre sus miembros. En realidad me trataron mal, como si mis preocupaciones fueran producto de la impertinencia e ignorancia. Yo decía que el énfasis no debía ser puesto en la tesis la guerra genera muchos muertos, por tanto no hay que volver a hacerla; sino en las condiciones de todo orden que dieron lugar a que nos desgarráramos tan brutalmente. Estudiando el método de Ball, advertí que este tendía al ensanchamiento de los resultados estadísticos y era funcional a levantar acusaciones de genocidio como las que se hicieron en otros países. Fue entonces que entró en contacto conmigo el especialista Hugo Nopo, que consideró que yo estaba bien encaminado y aportó su ciencia para aclarar mejor el tema del método estadístico, específicamente en lo que era la certeza de tener el número más probable de afectados.
Hasta entonces ningún político, empresario o medio de derecha había dicho otra cosa del Informe de la CVR que no fuera que era prosenderista y antimilitar. Pero un día descubrieron que había una debilidad en la defensa de las cifras del Informe, frente a lo que nosotros decíamos, y decidieron atacar por ahí. No interesaba explicar cuál era la diferencia entre 25 mil, 30 mil o 70 mil, para captar las dimensiones del espanto, lo que contaba era que la Comisión se equivocó o mintió, y eso descalificaba por ejemplo las denuncias sobre Puvayacu, Putis y otras sobre las que Edgar Núñez y otros no dicen nada. Es igual cuando discuten si a Camana le cayó el machetazo por la frente o por la nuca. Lo importante es descalificar. Macher admite que pudo ser un error el énfasis que se puso en la cifra de muertos. Yo pensaba así, pero me callé hace muchos cuando me di cuenta que en este país lo que menos se quería era saber la verdad.
01.04.09
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Nakasaky
El grupo Colina nunca existió.
Los crímenes de La Cantuta y Barrios Altos los cometió el llamado grupo Colina, que actuaba por su cuenta. Fujimori, mientras tanto, se dedicaba a dictar directivas para garantizar los derechos humanos de todos, incluidos los terroristas durante el conflicto.
No hay documentos que prueben la conexión de Fujimori con el grupo Colina, a lo sumo hay una serie de memorandos que comprometen a jefes del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), que eran los que daban órdenes a los miembros del grupo Colina y los proveían de logística, pero sin intervención del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) que sí respondía directamente a la presidencia.
Las normas que hacían depender al SIE y otros servicios, del Servicio de Inteligencia Nacional, no significan que Fujimori tuviese que saber todo lo que hacía Montesinos desde el cargo de jefe informal, donde él lo puso y lo respaldó siempre, y que había estado involucrado en las acciones del grupo Colina.
Al presidente Fujimori lo quieren condenar por haber dirigido una lucha exitosa contra la subversión de Sendero Luminoso y el MRTA, es decir por haber inspirado las estrategias y tomado las principales decisiones que llevaron a la victoria. .
El presidente no dirigía la lucha militar. Lo que los militares hayan hecho en el terreno del enfrentamiento es de su entera responsabilidad. Fujimori sólo se enteraba de lo que los militares querían informarle.
Fujimori no sabía que el grupo Colina asesinó a los nueve estudiantes (seguro creyó como Martha Chávez que se habían autosecuestrado y que Hermoza tenía razón al molestarse y sacar los tanques para que el Congreso no siga investigando…)
Pero Fujimori, si sabía quiénes eran cuando ordenó apresar a todos sus miembros, apenas se mostraron los restos recuperados de los entierros de Cieneguilla y Huachipa, y la justicia civil planteó el juzgamiento de los responsables.
Además, un año después los amnistió, lo que debe tomarse como una confirmación de que no sabía quiénes eran y qué era lo que realmente hacían.
Fujimori no felicitó al grupo Colina, sino a los miembros del “grupo de análisis”, integrado por el grupo Colina y los jefes del SIE que coordinaban la preparación de ese grupo operativo. Probablemente otra casualidad como la de la amnistía. Pero no felicitó a nadie más por “actividades especiales”.
¿A quién se le debe creer: a una entrevista mediática en la que se dice que el presidente controlaba todas las decisiones, o a la Constitución que dice que su función es de jefe supremo que no implica mando operativo?
Se ha probado que la fiscalía se contradice.
29.02.0
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Los crímenes de La Cantuta y Barrios Altos los cometió el llamado grupo Colina, que actuaba por su cuenta. Fujimori, mientras tanto, se dedicaba a dictar directivas para garantizar los derechos humanos de todos, incluidos los terroristas durante el conflicto.
No hay documentos que prueben la conexión de Fujimori con el grupo Colina, a lo sumo hay una serie de memorandos que comprometen a jefes del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), que eran los que daban órdenes a los miembros del grupo Colina y los proveían de logística, pero sin intervención del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) que sí respondía directamente a la presidencia.
Las normas que hacían depender al SIE y otros servicios, del Servicio de Inteligencia Nacional, no significan que Fujimori tuviese que saber todo lo que hacía Montesinos desde el cargo de jefe informal, donde él lo puso y lo respaldó siempre, y que había estado involucrado en las acciones del grupo Colina.
Al presidente Fujimori lo quieren condenar por haber dirigido una lucha exitosa contra la subversión de Sendero Luminoso y el MRTA, es decir por haber inspirado las estrategias y tomado las principales decisiones que llevaron a la victoria. .
El presidente no dirigía la lucha militar. Lo que los militares hayan hecho en el terreno del enfrentamiento es de su entera responsabilidad. Fujimori sólo se enteraba de lo que los militares querían informarle.
Fujimori no sabía que el grupo Colina asesinó a los nueve estudiantes (seguro creyó como Martha Chávez que se habían autosecuestrado y que Hermoza tenía razón al molestarse y sacar los tanques para que el Congreso no siga investigando…)
Pero Fujimori, si sabía quiénes eran cuando ordenó apresar a todos sus miembros, apenas se mostraron los restos recuperados de los entierros de Cieneguilla y Huachipa, y la justicia civil planteó el juzgamiento de los responsables.
Además, un año después los amnistió, lo que debe tomarse como una confirmación de que no sabía quiénes eran y qué era lo que realmente hacían.
Fujimori no felicitó al grupo Colina, sino a los miembros del “grupo de análisis”, integrado por el grupo Colina y los jefes del SIE que coordinaban la preparación de ese grupo operativo. Probablemente otra casualidad como la de la amnistía. Pero no felicitó a nadie más por “actividades especiales”.
¿A quién se le debe creer: a una entrevista mediática en la que se dice que el presidente controlaba todas las decisiones, o a la Constitución que dice que su función es de jefe supremo que no implica mando operativo?
Se ha probado que la fiscalía se contradice.
29.02.0
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lunes, marzo 23, 2009
Tetas, papas y mortajas
Un patita cualquiera: “no entendí nada ¿Por qué se sacó la papa y cambió tanto de un momento a otro? ¿Al cadáver lo echaron al mar? ¿Por qué la patrona lo botó?
Aldo M, después de ver “La teta asustada”
Claudia Llosa tiene la habilidad necesaria para contar una historia, es decir comprometer al espectador con la anécdota y mantenerlo en tensión a la espera del desenlace. Para lograr esto utiliza claves de humor, subrayando los estereotipos de los provincianos en la ciudad, lo que logra mover un relato que de otra forma permanecería en el mismo sitio hasta las últimas escenas, encerrado en el mutismo y los miedos de Fausta.
Pero la cineasta hace algo más que entretener. Otra lectura de su película es la que tiene que ver con las vidas quebradas e incompletas que deja la guerra. La madre violada, en pleno embarazo, da la idea de haber estado esperando el momento de morir, que es cuando comienza el guión; y la hija parece más bien no haber podido abandonar el útero materno, lo que se traduce en la dificultad para separarse de la madre y enterrarla, y también en la forma como se aferra a la papa protectora o cuando no puede establecer un a relación madura con el jardinero que la corteja, con el que se vincula en quechua, como para no ser entendidos por el resto. Finalmente el mito de la teta asustada no es sino una racionalización de su tragedia.
El personaje de Magali Solier puede también tomarse como una alegoría de la condición indígena en el Perú: la idea de que puedes ser violado, violentado, despojado, sin que pase mayor cosa, y los culpables seguirán adelante con su vida como si no hubieran destruido la vida y los sueños de otros, equivalentes a ellos. Fausta vive con la conciencia de quién le ha tocado esta suerte. Entonces el golpe de la patrona que desde su posición superior (económica y cultural) le roba su música y las perlas ganadas con su trabajo, y el miedo a la muerte que siente cuando el tío le tapa la boca y le pregunta si realmente quiere vivir, actúan obligándola a cambiar.
Por eso recurre a romper la regla de subordinación y tomar las perlas por su cuenta y corre hacia el único que ha sido gratuito en su relación con ella para que le ayude a arrancar el tubérculo que la está matando y a romper la creencia que le cierra el alma. Ese acto de reivindicación, concluye en el viaje a Ayacucho y la parada para ver el mar al lado de la madre muerta, a la que por fin va a despedir, y en la escena de la maceta con la flor de la papa, que dice que el orden natural se ha restablecido y el miedo ha quedado atrás.
“La teta asustada” no es una película de denuncia. Es un grito de dolor, soterrado con dosis de humor negro, que se ve con comprensión y sonrisas en Manchay y Ayacucho, pero que algunos patitas limeños definitivamente no entienden.
25.03.09
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Aldo M, después de ver “La teta asustada”
Claudia Llosa tiene la habilidad necesaria para contar una historia, es decir comprometer al espectador con la anécdota y mantenerlo en tensión a la espera del desenlace. Para lograr esto utiliza claves de humor, subrayando los estereotipos de los provincianos en la ciudad, lo que logra mover un relato que de otra forma permanecería en el mismo sitio hasta las últimas escenas, encerrado en el mutismo y los miedos de Fausta.
Pero la cineasta hace algo más que entretener. Otra lectura de su película es la que tiene que ver con las vidas quebradas e incompletas que deja la guerra. La madre violada, en pleno embarazo, da la idea de haber estado esperando el momento de morir, que es cuando comienza el guión; y la hija parece más bien no haber podido abandonar el útero materno, lo que se traduce en la dificultad para separarse de la madre y enterrarla, y también en la forma como se aferra a la papa protectora o cuando no puede establecer un a relación madura con el jardinero que la corteja, con el que se vincula en quechua, como para no ser entendidos por el resto. Finalmente el mito de la teta asustada no es sino una racionalización de su tragedia.
El personaje de Magali Solier puede también tomarse como una alegoría de la condición indígena en el Perú: la idea de que puedes ser violado, violentado, despojado, sin que pase mayor cosa, y los culpables seguirán adelante con su vida como si no hubieran destruido la vida y los sueños de otros, equivalentes a ellos. Fausta vive con la conciencia de quién le ha tocado esta suerte. Entonces el golpe de la patrona que desde su posición superior (económica y cultural) le roba su música y las perlas ganadas con su trabajo, y el miedo a la muerte que siente cuando el tío le tapa la boca y le pregunta si realmente quiere vivir, actúan obligándola a cambiar.
Por eso recurre a romper la regla de subordinación y tomar las perlas por su cuenta y corre hacia el único que ha sido gratuito en su relación con ella para que le ayude a arrancar el tubérculo que la está matando y a romper la creencia que le cierra el alma. Ese acto de reivindicación, concluye en el viaje a Ayacucho y la parada para ver el mar al lado de la madre muerta, a la que por fin va a despedir, y en la escena de la maceta con la flor de la papa, que dice que el orden natural se ha restablecido y el miedo ha quedado atrás.
“La teta asustada” no es una película de denuncia. Es un grito de dolor, soterrado con dosis de humor negro, que se ve con comprensión y sonrisas en Manchay y Ayacucho, pero que algunos patitas limeños definitivamente no entienden.
25.03.09
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domingo, marzo 22, 2009
Este diario
En estos días en los que LA PRIMERA ha tenido dificultades para cumplir con el pago de las remuneraciones a sus trabajadores, hemos recibido diversas muestras de solidaridad y aliento de personas que quieren que este diario siga saliendo porque se identifican con su línea independiente y opositora. Otro, que todos saben quién es, fiel a su estilo, ha celebrado en cambio anticipadamente un cierre con el que sueña porque le duele la competencia y le fastidia que le demuestren de vez en cuando sus mejores pachotadas, y otra vez ha anunciado la renuncia de nuestro director con la que ya ha patinado varias veces.
A mí, que como cualquier otro, me ha afectado severamente el atraso, me ha endilgado el personaje la especie de ser el “único que está al día”. Y lo dice porque le da la gana y porque supone que con eso me descalifica o siembra la cizaña. Nada más. Porque yo no gozo de ningún privilegio especial, ni me financian magnates como ha dicho también otras veces. Tampoco soy candidato a suceder a Lévano, al que nadie aspira a reemplazar en esta empresa; ni he quebrado “El Observador”, que se quebró con Luis León Rupp, que era su dueño; ni mucho menos “Liberación”, del que era un colaborador externo sin paga.
¿Cómo se puede decir tantas idioteces como si se tratara de cosas serias? Digamos que es la ventaja de la prensa. Te sientas y escribes nomás. Así inventas que el primer problema del Perú es el reloj de Ollanta Humala, y que el Yuyanapaq es un museo de fotos senderistas. Lo dices y ya está. Y si todos los medios son más o menos lo mismo, puedes aspirar a que si no te creen, nadie tenga otra cosa en qué creer. Esa era la situación antes de que Lévano entrara a dirigir LA PRIMERA, con su equipo de periodistas. O si se quiere, durante las elecciones del 2006, cuando se fundaron los peores miedos. Y es la que quisieran tener el 2010 y 2011, para que las cosas no se les escapen del control.
El odio a nuestro diario y a algunos de nosotros, no viene del chavismo, humalismo, trotskismo, o cualquier otro fantasma de las redacciones, sino de la incapacidad, propia de la mediocridad, para confrontar una posición contra otra, una cosa que se dice que es verdad contra otra que demuestra lo contrario. Pero en este diario no nos vamos a dejar derrotar, ni nos vamos a afectar por bajezas como decir que Lévano no estaba enfermo el año 1978, cuando fue derivado al hospital de policía por una infección de las vías urinarias, luego que se iniciara una huelga de hambre de sus camaradas para que fuera atendido. Decir que fue una farsa para que no lo deportaran sólo lo puede decir quién nunca ha arriesgado nada.
22.03.09
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A mí, que como cualquier otro, me ha afectado severamente el atraso, me ha endilgado el personaje la especie de ser el “único que está al día”. Y lo dice porque le da la gana y porque supone que con eso me descalifica o siembra la cizaña. Nada más. Porque yo no gozo de ningún privilegio especial, ni me financian magnates como ha dicho también otras veces. Tampoco soy candidato a suceder a Lévano, al que nadie aspira a reemplazar en esta empresa; ni he quebrado “El Observador”, que se quebró con Luis León Rupp, que era su dueño; ni mucho menos “Liberación”, del que era un colaborador externo sin paga.
¿Cómo se puede decir tantas idioteces como si se tratara de cosas serias? Digamos que es la ventaja de la prensa. Te sientas y escribes nomás. Así inventas que el primer problema del Perú es el reloj de Ollanta Humala, y que el Yuyanapaq es un museo de fotos senderistas. Lo dices y ya está. Y si todos los medios son más o menos lo mismo, puedes aspirar a que si no te creen, nadie tenga otra cosa en qué creer. Esa era la situación antes de que Lévano entrara a dirigir LA PRIMERA, con su equipo de periodistas. O si se quiere, durante las elecciones del 2006, cuando se fundaron los peores miedos. Y es la que quisieran tener el 2010 y 2011, para que las cosas no se les escapen del control.
El odio a nuestro diario y a algunos de nosotros, no viene del chavismo, humalismo, trotskismo, o cualquier otro fantasma de las redacciones, sino de la incapacidad, propia de la mediocridad, para confrontar una posición contra otra, una cosa que se dice que es verdad contra otra que demuestra lo contrario. Pero en este diario no nos vamos a dejar derrotar, ni nos vamos a afectar por bajezas como decir que Lévano no estaba enfermo el año 1978, cuando fue derivado al hospital de policía por una infección de las vías urinarias, luego que se iniciara una huelga de hambre de sus camaradas para que fuera atendido. Decir que fue una farsa para que no lo deportaran sólo lo puede decir quién nunca ha arriesgado nada.
22.03.09
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miércoles, marzo 18, 2009
Llegó la crisis
Acaba de celebrarse una reunión de Alan García con empresarios en el local del Banco de la Nación, en la que los carteles que resumían el evento llevaban un número en gran tamaño: 9.8%, que era el orgulloso balance del crecimiento económico de 2008. Era como decir, los demás están en crisis y nosotros nos damos el lujo de crecer como lo hacía China, y anteriormente Chile. Sólo que la cifra promedio de los nueve primeros meses había sido de 11.06% y la del último trimestre 6.80%, con tendencia a la baja (9.16% en octubre, 6.36 en noviembre y 4.90% en diciembre).
Ahora nos enteramos que enero cerró con 3.14% de crecimiento, bien por debajo de las cifras hace poco corregidas del BCR que hablan de una rango entre 4 y 5% para todo el 2009. Recién comienza el año y estamos camino al sótano, sobre todo porque lo que está a la vista es una tendencia, es decir un retroceso que se ha ido profundizando mes a mes. Dice el INEI que las exportaciones se desplomaron en 38.6% en un solo mes, arrastrando a la manufactura, principalmente en el rubro de confecciones, y a la agroexportación, que dieron valores negativos. Más de 30 mil empleos se han perdido en estos sectores, pero cuando Farah tocó este tema lo quisieron matar.
Soy optimista y lo voy a seguir siendo aunque a otros les moleste, ha declarado García con la vanidad que le caracteriza. Pero su gobierno no está haciendo nada en el campo industrial y agropecuario, que no sea abrir cada vez más la economía para que a falta de mercados en el mundo, otros países vengan a llevarse el que es nuestro, convirtiéndonos en desocupados. Si el modelo exportador está en el suelo, ¿dónde está la voz de orden para reemplazar los mercados que se están perdiendo?, ¿cómo nos estamos preparando para una economía con mayores intercambios dentro de la región andina y Sudamérica, y con un mayor desarrollo del mercado interno? Bueno, si hay algo que decir es que no se está haciendo nada.
Alguien que leyó mal a Keynes, porque siempre le creyó a Friedman, ha convencido al gobierno que el truco de la crisis es gastar lo más que se pueda, para reemplazar las inversiones y empleo que se pierden por el desastre de los mercados. Y que la manera de no incurrir en pecados estatistas es mediante asociaciones con los privados, que consisten en ampliarles las concesiones y la disponibilidad de fondos públicos, empujando a un gasto desordenado que antes que amortiguar la crisis lo que va a lograr es acrecentar la corrupción.
Lanzado el plan anticrisis en diciembre y el plan de estímulo en enero, la actividad económica del país se está orientando cada vez más claramente a la recesión. Pero el gobierno dice que no es así, que estamos en el mejor de los mundos. Y los empresarios lo aplauden. O como dijo Cáceres Sayán en la ceremonia del 9.8%: lo que pasa señor presidente es que usted es muy convincente y nos convence, pues.
18.03.09
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Ahora nos enteramos que enero cerró con 3.14% de crecimiento, bien por debajo de las cifras hace poco corregidas del BCR que hablan de una rango entre 4 y 5% para todo el 2009. Recién comienza el año y estamos camino al sótano, sobre todo porque lo que está a la vista es una tendencia, es decir un retroceso que se ha ido profundizando mes a mes. Dice el INEI que las exportaciones se desplomaron en 38.6% en un solo mes, arrastrando a la manufactura, principalmente en el rubro de confecciones, y a la agroexportación, que dieron valores negativos. Más de 30 mil empleos se han perdido en estos sectores, pero cuando Farah tocó este tema lo quisieron matar.
Soy optimista y lo voy a seguir siendo aunque a otros les moleste, ha declarado García con la vanidad que le caracteriza. Pero su gobierno no está haciendo nada en el campo industrial y agropecuario, que no sea abrir cada vez más la economía para que a falta de mercados en el mundo, otros países vengan a llevarse el que es nuestro, convirtiéndonos en desocupados. Si el modelo exportador está en el suelo, ¿dónde está la voz de orden para reemplazar los mercados que se están perdiendo?, ¿cómo nos estamos preparando para una economía con mayores intercambios dentro de la región andina y Sudamérica, y con un mayor desarrollo del mercado interno? Bueno, si hay algo que decir es que no se está haciendo nada.
Alguien que leyó mal a Keynes, porque siempre le creyó a Friedman, ha convencido al gobierno que el truco de la crisis es gastar lo más que se pueda, para reemplazar las inversiones y empleo que se pierden por el desastre de los mercados. Y que la manera de no incurrir en pecados estatistas es mediante asociaciones con los privados, que consisten en ampliarles las concesiones y la disponibilidad de fondos públicos, empujando a un gasto desordenado que antes que amortiguar la crisis lo que va a lograr es acrecentar la corrupción.
Lanzado el plan anticrisis en diciembre y el plan de estímulo en enero, la actividad económica del país se está orientando cada vez más claramente a la recesión. Pero el gobierno dice que no es así, que estamos en el mejor de los mundos. Y los empresarios lo aplauden. O como dijo Cáceres Sayán en la ceremonia del 9.8%: lo que pasa señor presidente es que usted es muy convincente y nos convence, pues.
18.03.09
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El reloj y la memoria
El tema del reloj de Ollanta me recuerda el de la camioneta que una empresa le prestó en la campaña electoral, para promover la marca. Eso llevó a una denuncia de “Expreso” y “Correo”, con una portada común con una foto del comandante y una bandera chilena de fondo, con el título de traidor a la patria. Días después, los directivos de Gildemeister indicaron que prestaron camionetas a todos los candidatos que destacaban en las encuestas.
Y este periodista de investigación logró conseguir copia del contrato, suscrito por Hernán Garrido Lecca y Gildemeister, de entrega de varias camionetas para el partido aprista, que había chillado contra el prochilenismo de Humala. ¿Acaso los medios sacaron a García, Flores u otros con la bandera extranjera? Obviamente, si hablamos del gusto por los relojes caros, sería injusto olvidar los del modelo aviador que apasionan a Garrido Lecca, ex ministro de vivienda y salud, y ex jefe de la campaña alanista. Los ratas, Rómulo León y Fortunato Canaán, sabían de su debilidad y consideraron llevarle uno de los más caros. Pero en el Congreso Garrido Lecca dijo que él tenía mejores, porque es un hombre de dinero que no necesita que le regalen. Sólo que salieron más audios y mails que confirmaron el obsequio. Pero esto no ha producido tanta bulla o campaña como la posibilidad de explotar un despistado comentario de Butters, aderezado por una foto de hace casi tres años convertida en primera página, que se refiere a Humala.
Es igual el tema de la ministra que quiere polemizar y que luego circula por los medios denunciando haberse sentido afectada en su condición de mujer, como si eso tuviera algo que ver con el monotema de los TLC que resume su gestión, orientada a firmar el mayor número de estos documentos, al margen de las concesiones que se hayan hecho a la otra parte, del momento en que se adopta el acuerdo y de las implicaciones políticas. El TLC con Chile, ciertamente tiene incontables motivos para ser sometido a un debate serio en el Congreso y en el país, pero el gobierno y su ministra lo impidieron, retorciendo la interpretación de la Constitución y las leyes, para imponer el hecho consumado. Entonces, ¿de qué debate están hablando ahora?
De hecho uno ve lo que está ocurriendo en estos mismos días en provincias, con muchos miles de personas movilizadas en el sur enfrentadas a la política del gobierno y al nuevo TLC, y entiende por qué el clima político se empieza a parecer al del año 2006. Los actores son casi los mismos. Y el método de destruir personas para derrotar ideas es igual.
15.03.09
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Y este periodista de investigación logró conseguir copia del contrato, suscrito por Hernán Garrido Lecca y Gildemeister, de entrega de varias camionetas para el partido aprista, que había chillado contra el prochilenismo de Humala. ¿Acaso los medios sacaron a García, Flores u otros con la bandera extranjera? Obviamente, si hablamos del gusto por los relojes caros, sería injusto olvidar los del modelo aviador que apasionan a Garrido Lecca, ex ministro de vivienda y salud, y ex jefe de la campaña alanista. Los ratas, Rómulo León y Fortunato Canaán, sabían de su debilidad y consideraron llevarle uno de los más caros. Pero en el Congreso Garrido Lecca dijo que él tenía mejores, porque es un hombre de dinero que no necesita que le regalen. Sólo que salieron más audios y mails que confirmaron el obsequio. Pero esto no ha producido tanta bulla o campaña como la posibilidad de explotar un despistado comentario de Butters, aderezado por una foto de hace casi tres años convertida en primera página, que se refiere a Humala.
Es igual el tema de la ministra que quiere polemizar y que luego circula por los medios denunciando haberse sentido afectada en su condición de mujer, como si eso tuviera algo que ver con el monotema de los TLC que resume su gestión, orientada a firmar el mayor número de estos documentos, al margen de las concesiones que se hayan hecho a la otra parte, del momento en que se adopta el acuerdo y de las implicaciones políticas. El TLC con Chile, ciertamente tiene incontables motivos para ser sometido a un debate serio en el Congreso y en el país, pero el gobierno y su ministra lo impidieron, retorciendo la interpretación de la Constitución y las leyes, para imponer el hecho consumado. Entonces, ¿de qué debate están hablando ahora?
De hecho uno ve lo que está ocurriendo en estos mismos días en provincias, con muchos miles de personas movilizadas en el sur enfrentadas a la política del gobierno y al nuevo TLC, y entiende por qué el clima político se empieza a parecer al del año 2006. Los actores son casi los mismos. Y el método de destruir personas para derrotar ideas es igual.
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miércoles, marzo 11, 2009
La guerra no ha acabado
La intervención de Vargas Llosa en el debate sobre el “museo de la memoria” ha dejado sin argumentos a los que hace veinte años se decían sus partidarios. Y como se exponen a que la lapidaria pregunta lanzada sobre Flores Araoz: ¿qué hace que un hombre que no es tonto, hable tonterías?, caiga sobre muchas otras cabezas, Aldo M. ha adelantado una argumentación distinta a las que se han escuchado en estos días y que pretende no ser tan descerebrada como aquello de que no necesitamos museos mientras falten escuelas (Flores Araoz) o mejor repartimos el dinero entre los que lo necesitan (Simon).
Lo que ha escrito el actual amigo de la prensa de Alan García es que no puede haber memoria de una guerra que todavía no ha acabado. Y, claro, mete a los “remanentes” del VRAE y el Huallaga, a los que cuando quieren llaman narcotraficantes sin ideología, y cuando les conviene denominan terroristas comunistas, y suman a los senderistas reciclados que “parece que han vuelto por las universidades”. Pero si la idea fuera solo esta, iría inevitablemente al campo de la tontería, porque tal vez tengamos senderistas, hijos de senderistas o embellecedores del senderismo por muchísimos años, así como narcotráfico armado y ex guerrilleros confundidos en la selva, sin que por eso se pueda decir que se trata de la misma guerra que inició Abimael Guzmán en 1980.
Pero creo que lo que quiere decir Aldo es otra cosa. Tenemos una guerra mucho más importante que la que le ganamos a la subversión y mantener el miedo al “regreso al senderismo y al terrorismo” es fundamental para ganar elecciones, mantener el modelo económico y los contratos antinacionales, cerrarle el paso a Ollanta Humala, el chavismo, las casas del Alba y cuanto fantasma sea necesario para que en el Perú no hayan cambios. No es casualidad que cuando el director de “Correo” hizo el recuento de su intervención en la campaña del 2006 lo hizo en tono de batalla: pelea casa por casa, sin tomar prisioneros, sin pascana, etc. Y es que la frase la guerra no ha acabado, es efectivamente clave para entender que el “mismo peligro”, que algunos sintieron durante el período de la violencia y que no es el simple miedo físico e inseguridad que nos afectó a todos los peruanos, sino el de ser cuestionados como el sector normalmente dominante, es el que perciben como no liquidado.
Es una guerra inmemorial la que no ha acabado, y eso justifica que no haya verdad, sino propaganda; ni memoria serena y autocrítica, sino cierre de filas ante el enemigo. Y hace pensar en cuán utópica puede ser una reconciliación en una sociedad en la que los abismos sociales y culturales que fueron el sustrato de la violencia, permanecen y se han afirmado con la experiencia del fujimorismo y la democracia aguada de los años 2000. Es por eso que no hay museo de la memoria, porque hay muchos privilegios y abusos que sobreviven por la falta de memoria.
11.03.09
http://www.rwiener.blogspot.com/
Lo que ha escrito el actual amigo de la prensa de Alan García es que no puede haber memoria de una guerra que todavía no ha acabado. Y, claro, mete a los “remanentes” del VRAE y el Huallaga, a los que cuando quieren llaman narcotraficantes sin ideología, y cuando les conviene denominan terroristas comunistas, y suman a los senderistas reciclados que “parece que han vuelto por las universidades”. Pero si la idea fuera solo esta, iría inevitablemente al campo de la tontería, porque tal vez tengamos senderistas, hijos de senderistas o embellecedores del senderismo por muchísimos años, así como narcotráfico armado y ex guerrilleros confundidos en la selva, sin que por eso se pueda decir que se trata de la misma guerra que inició Abimael Guzmán en 1980.
Pero creo que lo que quiere decir Aldo es otra cosa. Tenemos una guerra mucho más importante que la que le ganamos a la subversión y mantener el miedo al “regreso al senderismo y al terrorismo” es fundamental para ganar elecciones, mantener el modelo económico y los contratos antinacionales, cerrarle el paso a Ollanta Humala, el chavismo, las casas del Alba y cuanto fantasma sea necesario para que en el Perú no hayan cambios. No es casualidad que cuando el director de “Correo” hizo el recuento de su intervención en la campaña del 2006 lo hizo en tono de batalla: pelea casa por casa, sin tomar prisioneros, sin pascana, etc. Y es que la frase la guerra no ha acabado, es efectivamente clave para entender que el “mismo peligro”, que algunos sintieron durante el período de la violencia y que no es el simple miedo físico e inseguridad que nos afectó a todos los peruanos, sino el de ser cuestionados como el sector normalmente dominante, es el que perciben como no liquidado.
Es una guerra inmemorial la que no ha acabado, y eso justifica que no haya verdad, sino propaganda; ni memoria serena y autocrítica, sino cierre de filas ante el enemigo. Y hace pensar en cuán utópica puede ser una reconciliación en una sociedad en la que los abismos sociales y culturales que fueron el sustrato de la violencia, permanecen y se han afirmado con la experiencia del fujimorismo y la democracia aguada de los años 2000. Es por eso que no hay museo de la memoria, porque hay muchos privilegios y abusos que sobreviven por la falta de memoria.
11.03.09
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sábado, marzo 07, 2009
Día de la mujer
Leo en la prensa que un obispo en Brasil ha excomulgado a la madre de una niña de nueve años que fue sometida a un aborto luego de quedar embarazada de mellizos tras ser violada por su propio padrastro. Junto con ella han sido sometidos al castigo divino los médicos que participaron de la operación y los directivos de la ONG feministas que impulsaron la decisión. No he encontrado en toda la noticia una referencia de que el violador y pederasta haya sido igualmente condenado por el púlpito.
Según se dice, otros sectores de la jerarquía eclesiástica han preferido guardar silencio frente a estos hechos. Con lo que al final tenemos que desde cierta perspectiva religiosa la niña de nueve años debió tener los bebes, así pusieran en riesgo su salud durante el proceso de gestación y el parto, y así resultase un absurdo condenarla a criar cuando ella todavía merece ser criada. Tal vez el señor obispo piense que las los inocentes embriones que empezaban a crecer dentro de la niña eran una obra de Dios, pero en verdad eran resultado de un acto diabólico y brutal, que casi no es considerado para la decisión inquisitorial.
Si lo pienso bien, no tengo en la memoria recuerdo sobre alguna vez que la Iglesia haya sido drástica y expeditiva contra el delito de violación. Por ejemplo el que cometen usualmente los ejércitos, con capellán acompañando los combates, en las zonas de ocupación, y que en el Perú fue la línea de conducta de la tropa que iba en busca de senderistas en lo que consideraba que era el “territorio enemigo”, es decir las comunidades de sierra y selva. Y no olvidemos que en los archivos de varias congregaciones están guardados los secretos de los curas violadores de niños. En resumen podría decirse que el ataque sexual a las mujeres es un pecado secundario. El pecado grave es que la mujer no quiera tener el hijo de la violencia y la humillación.
En el caso de la niña brasileña es mucho peor. Nueve años es la edad que me distancia de mi hermano menor. ¿Alguien puede creer que haya alguna fuerza, basada en el amor y otros altos valores, capaz de continuar el crimen de la violación a través de la obligación de convertirla en niña-madre?
En este día de la mujer quiero expresar mi solidaridad a la niña brasileña, a su madre, a las feministas y los médicos que lograron atenuar su sufrimiento, a las mujeres violadas y maltratadas, a todas las mujeres del mundo, y a los hombres que hacen esfuerzos reales por comprometerse con el proyecto de un mundo en el que las relaciones humanas sean diferentes.
08.03.09
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Según se dice, otros sectores de la jerarquía eclesiástica han preferido guardar silencio frente a estos hechos. Con lo que al final tenemos que desde cierta perspectiva religiosa la niña de nueve años debió tener los bebes, así pusieran en riesgo su salud durante el proceso de gestación y el parto, y así resultase un absurdo condenarla a criar cuando ella todavía merece ser criada. Tal vez el señor obispo piense que las los inocentes embriones que empezaban a crecer dentro de la niña eran una obra de Dios, pero en verdad eran resultado de un acto diabólico y brutal, que casi no es considerado para la decisión inquisitorial.
Si lo pienso bien, no tengo en la memoria recuerdo sobre alguna vez que la Iglesia haya sido drástica y expeditiva contra el delito de violación. Por ejemplo el que cometen usualmente los ejércitos, con capellán acompañando los combates, en las zonas de ocupación, y que en el Perú fue la línea de conducta de la tropa que iba en busca de senderistas en lo que consideraba que era el “territorio enemigo”, es decir las comunidades de sierra y selva. Y no olvidemos que en los archivos de varias congregaciones están guardados los secretos de los curas violadores de niños. En resumen podría decirse que el ataque sexual a las mujeres es un pecado secundario. El pecado grave es que la mujer no quiera tener el hijo de la violencia y la humillación.
En el caso de la niña brasileña es mucho peor. Nueve años es la edad que me distancia de mi hermano menor. ¿Alguien puede creer que haya alguna fuerza, basada en el amor y otros altos valores, capaz de continuar el crimen de la violación a través de la obligación de convertirla en niña-madre?
En este día de la mujer quiero expresar mi solidaridad a la niña brasileña, a su madre, a las feministas y los médicos que lograron atenuar su sufrimiento, a las mujeres violadas y maltratadas, a todas las mujeres del mundo, y a los hombres que hacen esfuerzos reales por comprometerse con el proyecto de un mundo en el que las relaciones humanas sean diferentes.
08.03.09
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miércoles, marzo 04, 2009
Los sofismas de los investigadores del Alba
La Comisión sobre las Casas del Alba ha establecido los siguientes hechos, que son tan indiscutibles como que me llamo Menchola: (a) hay un hospital boliviano en Copacabana, a siete kilómetros de la frontera donde se han hecho atender muchos peruanos, en un espacio bastante reducido; (b) ha habido cualquier cantidad de viajes (31) de ciudadanos peruanos para atenderse en hospitales venezolanos, y eso cuesta mucha plata; (c) Virly Torres ha estado presente en diversos eventos y organizaciones sociales en el Perú; (d) el canciller García Belaúnde ha pedido regularizar el intercambio de ayuda humanitaria con esos dos países, pero no se ha respondido su reclamo; (e) uno de los presidentes de las Casas del Alba presenta un desbalance en sus cuentas personales.
Las conclusiones de estos “hechos” son obvias: (a) hay injerencia de Venezuela y Bolivia en asuntos internos del Perú y las casas del Alba son la punta de lanza de esta penetración; (b) hay una relación entre las casas del Alba y diversos conflictos, entre ellos los de Cusco y Sicuani, el año pasado. Y las recomendaciones totalmente coherentes: (a) cerrar las casas del Alba; (b) declarar persona no grata a Virly Torres y prohibirle el ingreso al país; (e) dirigir cartas de protesta a Venezuela y Bolivia. El resto de la información contenida en este valioso informe se manejará de manera reservada y será la Mesa Directiva del Congreso la que decidirá lo que hay que hacer con ella.
A propósito, ¿recuerdan lo que dijo Carlos Raffo para pasarse de un día para otro de acusador a defensor de Jorge del Castillo, en el caso de la investigación sobre los petroaudios, donde también era miembro de la comisión encargada?, ¿no fue que explicó que no se podía condenar con meros indicios, y que ese había sido el vía crucis de los fujimoristas todos estos años, y que no importaba que los indicios contra los ministros de García fueran una tonelada y señalaran claramente su intervención en la gestión de intereses particulares y eventualmente en la realización de actos corruptos?. Entonces, ¿cómo explica ahora su voto en la comisión Menchola?, ¿cómo es que condena a una diplomática acreditada de otro país, por asistir a actos de convocatoria pública en los que se invitó directamente a la representación venezolana?, ¿será porque Virly ha sido atacada sistemáticamente por diarios tan objetivos como “Correo”, “La Razón”, “Expreso?, ¿vamos a hablar ahora de “juicio mediático”?
Es seguro que el Informe Menchola va a ser estudiado en los futuros cursos de lógica para demostrar cómo se construye un sofisma: si el hospital está a siete kilómetros, es seguro que hay injerencia; si un presidente de la casa del Alba tiene un poco de dinero en sus cuentas, hay financiación extranjera; si hay casas del Alba donde hay un conflicto, es claro que lo que crea el conflicto es la casa; si Virly Torres tiene amigos en la izquierda, es porque maneja la penetración chavista; etc. ¿Quieren saber como los “hechos” de Menchola se convierten en las conclusiones y recomendaciones de Menchola? No se esfuercen tanto. Revisen el caso de Karen Ku, por el que Menchola estuvo suspendido como congresista y tuvo que pedir disculpas públicas.
Razón tenía la dirigente de San Juan de Lurigancho que se negó a ser interrogada por el presidente de la comisión de las casas el Alba. Es usted un inmoral, le dijo. Y la inmoralidad en este caso consiste en sacar un dictamen infame, para recuperar la confianza de la derecha y el APRA. Pobre hombre, Menchola.
05.03.09
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Las conclusiones de estos “hechos” son obvias: (a) hay injerencia de Venezuela y Bolivia en asuntos internos del Perú y las casas del Alba son la punta de lanza de esta penetración; (b) hay una relación entre las casas del Alba y diversos conflictos, entre ellos los de Cusco y Sicuani, el año pasado. Y las recomendaciones totalmente coherentes: (a) cerrar las casas del Alba; (b) declarar persona no grata a Virly Torres y prohibirle el ingreso al país; (e) dirigir cartas de protesta a Venezuela y Bolivia. El resto de la información contenida en este valioso informe se manejará de manera reservada y será la Mesa Directiva del Congreso la que decidirá lo que hay que hacer con ella.
A propósito, ¿recuerdan lo que dijo Carlos Raffo para pasarse de un día para otro de acusador a defensor de Jorge del Castillo, en el caso de la investigación sobre los petroaudios, donde también era miembro de la comisión encargada?, ¿no fue que explicó que no se podía condenar con meros indicios, y que ese había sido el vía crucis de los fujimoristas todos estos años, y que no importaba que los indicios contra los ministros de García fueran una tonelada y señalaran claramente su intervención en la gestión de intereses particulares y eventualmente en la realización de actos corruptos?. Entonces, ¿cómo explica ahora su voto en la comisión Menchola?, ¿cómo es que condena a una diplomática acreditada de otro país, por asistir a actos de convocatoria pública en los que se invitó directamente a la representación venezolana?, ¿será porque Virly ha sido atacada sistemáticamente por diarios tan objetivos como “Correo”, “La Razón”, “Expreso?, ¿vamos a hablar ahora de “juicio mediático”?
Es seguro que el Informe Menchola va a ser estudiado en los futuros cursos de lógica para demostrar cómo se construye un sofisma: si el hospital está a siete kilómetros, es seguro que hay injerencia; si un presidente de la casa del Alba tiene un poco de dinero en sus cuentas, hay financiación extranjera; si hay casas del Alba donde hay un conflicto, es claro que lo que crea el conflicto es la casa; si Virly Torres tiene amigos en la izquierda, es porque maneja la penetración chavista; etc. ¿Quieren saber como los “hechos” de Menchola se convierten en las conclusiones y recomendaciones de Menchola? No se esfuercen tanto. Revisen el caso de Karen Ku, por el que Menchola estuvo suspendido como congresista y tuvo que pedir disculpas públicas.
Razón tenía la dirigente de San Juan de Lurigancho que se negó a ser interrogada por el presidente de la comisión de las casas el Alba. Es usted un inmoral, le dijo. Y la inmoralidad en este caso consiste en sacar un dictamen infame, para recuperar la confianza de la derecha y el APRA. Pobre hombre, Menchola.
05.03.09
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Un contralor a su gusto
Si quieren un contralor a su gusto, ganen pues las elecciones. Obviamente el que ha dicho esta pachotada abusiva no podía ser otro que Alan García. Y es que el hombre cree realmente que las elecciones le dieron patente de corso para burlarse de sus propias ofertas electorales y para hacer lo que le parezca con los bienes públicos, las normas y las instituciones del Estado. Lo vemos todos los días.
Pero en el caso del contralor hay algunos elementos agravantes: (a) García viene de hacer un papelón mundial con el caso de Soraya Suárez, y sin embargo actúa pleno de soberbia, recordándonos que él gano las elecciones; (b) García y el APRA, arrastraron al ridículo a otras fuerzas políticas, que lo ayudaron precisamente a ganar ajustadamente a Humala en la segunda vuelta, y que han permitido contar con mayoría parlamentaria durante estos años de gobierno, Seguramente por ello, los opositores-comparsa se prestaron otra vez a entregarle nombres para contralor en visitas a Palacio, que el presidente finalmente mandó al tacho, sumándole un nuevo baldón a estos desafortunados amigos.
(c) García no está nombrando a un contralor para su gobierno, sino para casi todo el tiempo que durará el siguiente, ya que la gestión es de siete años; por tanto lo que quiere hacer es imponerle a su sucesor una persona de su confianza personal, que le asegure que le cubrirá las espaldas y eventualmente le hará las cosas difíciles al nuevo presidente; (d) García sabe que estamos ante un momento particularmente crítico de desconfianza del país sobre la moralidad del régimen, y lo que menos le interesa es un contralor que investigue la gestión cumplida y que ponga los ojos sobre el empleo acelerado de recursos y concesiones con el pretexto de la crisis. Ya lo ha dicho: que las regiones sigan gastando aunque el contralor se moleste, que él se encargará de ponerlo en su sitio. Es decir, está pensando en un contralor que sea su subordinado.
(e) García sabe demasiado bien que es el sector economía el que merece el mayor control, porque desde allí se manejan los recursos públicos; entonces: ¿puede ser casualidad que le haya pedido al ministro Carranza que le sugiera el nombre de uno de sus asesores para tomar la contraloría?; (f) ¿García se habrá preguntado sobre si los éxitos profesionales de su candidato Edmundo Beteta, no han establecido un lazo emocional demasiado intenso entre el tecnócrata y el país que le dio acogida?, ¿eso se puede considerar bueno para una función pública de primer nivel?
Cada decisión importante tiene muchos ángulos para ser analizada. Pero el presidente actual nos quiere convencer que hay una sola dimensión que vale: quién ganó las elecciones pone al contralor y los demás cargos. Dejémonos de comisiones y debates, que son puras vainas.
04.03.09
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Pero en el caso del contralor hay algunos elementos agravantes: (a) García viene de hacer un papelón mundial con el caso de Soraya Suárez, y sin embargo actúa pleno de soberbia, recordándonos que él gano las elecciones; (b) García y el APRA, arrastraron al ridículo a otras fuerzas políticas, que lo ayudaron precisamente a ganar ajustadamente a Humala en la segunda vuelta, y que han permitido contar con mayoría parlamentaria durante estos años de gobierno, Seguramente por ello, los opositores-comparsa se prestaron otra vez a entregarle nombres para contralor en visitas a Palacio, que el presidente finalmente mandó al tacho, sumándole un nuevo baldón a estos desafortunados amigos.
(c) García no está nombrando a un contralor para su gobierno, sino para casi todo el tiempo que durará el siguiente, ya que la gestión es de siete años; por tanto lo que quiere hacer es imponerle a su sucesor una persona de su confianza personal, que le asegure que le cubrirá las espaldas y eventualmente le hará las cosas difíciles al nuevo presidente; (d) García sabe que estamos ante un momento particularmente crítico de desconfianza del país sobre la moralidad del régimen, y lo que menos le interesa es un contralor que investigue la gestión cumplida y que ponga los ojos sobre el empleo acelerado de recursos y concesiones con el pretexto de la crisis. Ya lo ha dicho: que las regiones sigan gastando aunque el contralor se moleste, que él se encargará de ponerlo en su sitio. Es decir, está pensando en un contralor que sea su subordinado.
(e) García sabe demasiado bien que es el sector economía el que merece el mayor control, porque desde allí se manejan los recursos públicos; entonces: ¿puede ser casualidad que le haya pedido al ministro Carranza que le sugiera el nombre de uno de sus asesores para tomar la contraloría?; (f) ¿García se habrá preguntado sobre si los éxitos profesionales de su candidato Edmundo Beteta, no han establecido un lazo emocional demasiado intenso entre el tecnócrata y el país que le dio acogida?, ¿eso se puede considerar bueno para una función pública de primer nivel?
Cada decisión importante tiene muchos ángulos para ser analizada. Pero el presidente actual nos quiere convencer que hay una sola dimensión que vale: quién ganó las elecciones pone al contralor y los demás cargos. Dejémonos de comisiones y debates, que son puras vainas.
04.03.09
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domingo, marzo 01, 2009
Gobierno sin memoria
El mismo gobierno que quería organizar las Olimpiadas del 2016, considera que es casi una frivolidad utilizar una donación extranjera, con fin específico, para construir un Museo de la Memoria, sobre la base de lo que fue la exposición fotográfica Yuyanapaq, organizada por la Comisión de la Verdad.
La línea de argumentación para mantener esta negativa que va desde el ministro de Defensa hasta el ex izquierdista primer ministro, sostiene que hay otros fines en los que los dos millones de dólares podrían emplearse más eficazmente: escuelas, postas, caminos rurales, dice uno, en entregar dinero a las víctimas, el otro. O sea, de pronto, les ha venido el tema de la prioridad social con recursos ajenos. Y cuando los alemanes les contestan que se podría discutir un paquete más completo, insisten, pero no con Museo.
Debe ser muy difícil entender fuera del Perú lo que está pasando. Una ministra llega y visita el Museo de la Nación donde miembros de la Defensoría le explican que la muestra que les ha llamado la atención está en exhibición temporal, y entonces se ofrecen a ayudar que sea permanente y el Ejecutivo, bloquea la iniciativa utilizando todos los pretextos.
Mauricio Mulder, que actúa como vocero del APRA, ha dado una clave para entender de qué se trata cuando declara que lo que pasa es que la CVR ha fracasado y no habría motivo para darle el premio de quedar registrada en las placas de un Museo. ¿Y cuándo fracasó? Es evidente que cuando García ganó el gobierno y estableció una cruda alianza con el fujimorismo. En la Internet uno recibe constantemente presentaciones sobre el tiempo de la violencia en las que aparecen fotografías sobre Luccanamarca, Tarata, asesinatos selectivos de Sendero, torres voladas. Para que no nos olvidemos. Pero nunca se muestra Accomarca, Cayara, Putis, Soccos, Penales, La Cantuta, Barrios Altos, Comando Rodrigo Franco y Grupo y tantos otros, que también existieron.
La batalla por la memoria realmente existe. Uniformados y derecha militarista han querido imponernos la visión de los “elementos demenciales” que están siempre al acecho para matar a la gente, de pura enfermedad ideológica, y de los “defensores de la democracia”. Y es seguro que los voceros de los derrotados también tienen su interpretación de los hechos, con buenos y malos. De lo que conozco, Yuyanapaq es el esfuerzo más honesto por romper el maniqueísmo, y ponernos ante la realidad de una sociedad que se desgarró y ensangrentó en sus propias contradicciones. Y es así, porque no se pretende un parte de guerra, sino un documento de paz. Los mismos que quisieron alinearnos en medio del enfrentamiento para que no entendiéramos sus causas reales, no quieren tampoco que reconstruyamos la historia con objetividad y desapasionamiento.
01.03.09
http://www.rwiener.blogspot.com/
La línea de argumentación para mantener esta negativa que va desde el ministro de Defensa hasta el ex izquierdista primer ministro, sostiene que hay otros fines en los que los dos millones de dólares podrían emplearse más eficazmente: escuelas, postas, caminos rurales, dice uno, en entregar dinero a las víctimas, el otro. O sea, de pronto, les ha venido el tema de la prioridad social con recursos ajenos. Y cuando los alemanes les contestan que se podría discutir un paquete más completo, insisten, pero no con Museo.
Debe ser muy difícil entender fuera del Perú lo que está pasando. Una ministra llega y visita el Museo de la Nación donde miembros de la Defensoría le explican que la muestra que les ha llamado la atención está en exhibición temporal, y entonces se ofrecen a ayudar que sea permanente y el Ejecutivo, bloquea la iniciativa utilizando todos los pretextos.
Mauricio Mulder, que actúa como vocero del APRA, ha dado una clave para entender de qué se trata cuando declara que lo que pasa es que la CVR ha fracasado y no habría motivo para darle el premio de quedar registrada en las placas de un Museo. ¿Y cuándo fracasó? Es evidente que cuando García ganó el gobierno y estableció una cruda alianza con el fujimorismo. En la Internet uno recibe constantemente presentaciones sobre el tiempo de la violencia en las que aparecen fotografías sobre Luccanamarca, Tarata, asesinatos selectivos de Sendero, torres voladas. Para que no nos olvidemos. Pero nunca se muestra Accomarca, Cayara, Putis, Soccos, Penales, La Cantuta, Barrios Altos, Comando Rodrigo Franco y Grupo y tantos otros, que también existieron.
La batalla por la memoria realmente existe. Uniformados y derecha militarista han querido imponernos la visión de los “elementos demenciales” que están siempre al acecho para matar a la gente, de pura enfermedad ideológica, y de los “defensores de la democracia”. Y es seguro que los voceros de los derrotados también tienen su interpretación de los hechos, con buenos y malos. De lo que conozco, Yuyanapaq es el esfuerzo más honesto por romper el maniqueísmo, y ponernos ante la realidad de una sociedad que se desgarró y ensangrentó en sus propias contradicciones. Y es así, porque no se pretende un parte de guerra, sino un documento de paz. Los mismos que quisieron alinearnos en medio del enfrentamiento para que no entendiéramos sus causas reales, no quieren tampoco que reconstruyamos la historia con objetividad y desapasionamiento.
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