El Convenio 169 de la OIT ordena a los Estados, consultar previamente con las representaciones de los pueblos indígenas cualquiera decisión que pudiera afectar sus condiciones de existencia y sus principios culturales. Es una obligación, no una recomendación que podría aceptarse o dejarse de lado. Así que si sólo fuera por esto, los DL 1015 y 1073, serían directamente anticonstitucionales al violar el mandato explícito de un tratado internacional.
Pero García debe haberse preguntado ¿qué hago yo consultando a perros del hortelano que quieren vivir en el atraso porque tienen metidas ideas anacrónicas y no comprenden la modernidad porque no han sentido el toque de la presencia del capital? No es entonces que no consulta por autosuficiente, que lo es, sino ante todo porque se trata precisamente de enfrentar los criterios que ya sabía que tienen las comunidades amazónicas y serranas sobre su relación con la tierra y el entorno natural. En cambio, claro que consulta y recibe opiniones todos los días, de parte de las empresas interesadas en “poner en valor”, como se dice ahora, aprovechar los recursos que se consideran desperdiciados en manos de personas, pata al suelo.
¿De dónde van a tener las comunidades nativas para explotar bosques, petróleo, gas?, se pregunta el presidente cuando intenta convencer al país de que tiene la razón con los decretos que rebajan los requisitos para adoptar decisiones de venta y transferencia de tierras comunales. Pero esa sola pregunta desmiente de cabo a rabo la propaganda oficial que indica que no hay intención de quitarle la tierra a nadie y que lo único que se ha querido hacer es darle facilidades para adoptar decisiones.
Por un lado el presidente afirma que la tierra y sus riquezas están en las manos equivocadas, porque sobre ellas se encuentran grupos de población que por generaciones han sido dueñas, sin poderles sacar el provecho económico; y, por otro, habla la ministra de Justicia y el Premier para contar la historia de que los comuneros si quieren venden y si no, no lo hacen, y que lo único que les preocupa es que la costa pueda vender sus tierras con 50% de los votos, y la sierra y selva requieran de dos tercios.
O sea el gobierno tenía que legislar para implementar el TLC y de pronto descubrió que la ley de Fujimori que agilizó el trámite de venta de tierras en la costa, y que entonces se dijo que era porque éstas eran más comerciales y habían menores tradiciones culturales colectivistas, era insuficiente porque las realidades eran comunes y no había porque tener sistemas distintos. Es decir hace diez años la dictadura quiso abrir de prepo el mercado de tierras costeras, y ahora se busca lo mismo en el resto del país.
El ejemplo reiterado de que en los sindicatos y asociaciones se decide por 50 más uno, y se quiere que las comunidades lo hagan por dos tercios, es impertinente. En la comunidad como en otras organizaciones se decide por mayorías simples los asuntos cotidianos. Pero para afectar el patrimonio común o poner en riesgo los derechos de los demás, se requiere obviamente algún tipo de calificación. Simplificar desde el poder, es aquí una invasión de los asuntos internos de la organización.
Conflicto
Lo que ha pasado en la selva no debería extrañar a nadie, menos al gobierno que puso la dinamita y los detonantes. Las comunidades han entendido muy bien que quieren que sus tierras sean explotadas por otros, que sus bosques pasen a manos privadas, que las petroleras impongan su ley. Si dejan pasar el 1015 y el 1073, sufrirán de inmediato la presión para formar mayorías que decidan el traspaso.
Esto es lo que explica la intensidad de la rebelión que se ha producido de norte a sur del espacio amazónico. Beligerancia que el gobierno achaca a ideólogos, asesores, financistas, a los que les asigna responsabilidades imaginarias. Con lo que refuerza su concepto básico: que los pueblos amazónicos son ignorantes, atrasados, que no tienen ideas propias y sólo pueden actuar por manipulación. Una mirada que conduce a profundos errores, como los que hemos estado viendo en estos días.
22.08.08
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Raúl Wiener Periodista, Analista Político y Económico peruano. Trabajó en el diario El Observador (1981-1984). Dirigió la revista Amauta (1988-1992), participó del programa Radicales Libres por RBC Televisión en el 2012 y fue director de la revista Miercoles de Política en el 2013. Actualmente es Jefe de la Unidad de Investigación del diario Uno (ex La Primera) desde 2007 y colaborador semanal de la revista Hildebrandt en sus trece.
viernes, agosto 22, 2008
García en su tercer año
En el discurso por el inicio de su tercer año de gobierno, Alan García redujo la realidad peruana a los siguientes elementos:
Crecimiento excepcional de la economía;
Aumento de la Obra Pública;
Reducción de la pobreza;
Desajustes de origen externo;
Malestar justificado de las amas de casa, a pesar de los esfuerzos del gobierno.
Ciertamente en el país pasan muchas otras cosas:
Fracasos del gobierno y marchas y contramarchas: reconstrucción del sur chico y FORSUR; oficina anticorrupción; sierra exportadora; pacto social; etc.
Crisis y descomposición de instituciones, por manipuleo y corrupción: Congreso, Tribunal Constitucional, Consejo de la Magistratura, Poder Judicial, Ministerio Público, Contraloría, BCR, otros.
Fraccionamiento político, alianzas corruptas.
Paro Nacional, el más amplio desde la década de los 80, con apoyo mayoritario de la población.
Convulsión social: Moqueguazo, Madre de Dios y otras.
Caída vertical del gobierno y el Congreso en las encuestas.
Alan García quiere hacer como que estos hechos no existen. Y que si hay descontentos se disiparán con el paso del tiempo. El año próximo volveremos a ser el país con menos inflación y mayor crecimiento, ha dicho para advertir que realmente no hay problema. Pero el país no piensa como el gobernante. El 20% de aprobación que ahora le dan las encuestas (4% en el sur) y que de acuerdo a la tendencia seguirá hacia abajo en los próximos meses, no representa un malestar pasajero, y más bien indican que se ha producido una ruptura profunda entre el proyecto del gobierno y la mayoría del país, incluidos una franja muy grande de los que votaron por el actual presidente en primera o segunda vuelta.
Hay un elemento adicional para explicar lo que está pasando y ese es la profunda sociedad establecida entre el gobierno y la gran empresa nacional y extranjera. García y sus ministros han perdido la vergüenza para explicar la forma tan profunda como los tipos del dinero influyen en las decisiones de su gobierno, y cómo es que han tenido que ver con el contenido de los decretos legislativos que son asumidos como una agresión profunda por otros sectores sociales. Es evidente que la cúpula de la clase empresarial a la que García, califica constantemente como sus “amigos”, está de acuerdo con el crecimiento que no paga impuestos; las asociaciones público-privadas donde el Estado pone la plata y ellos se llevan las ganancias; el despojo de tierras, el reparto del mar, la concesión de los puertos y empresas públicas, etc.
La visión que García transmitió en su mensaje de 28 de julio es la de estos ganadores de toda la vida que ahora sienten que están consiguiendo aquello que quedó pendiente del período fujimorista. Y claro, si estos poderoso amigos tienen rodeada la presidencia, el efecto final es que el gobierno hiperpresidencialista de García no puede moverse hacia una mayor atención a otros sectores de la sociedad. García parece creer que lo que falta a su modelo es la fórmula mágica para seguir creciendo y atrayendo inversiones, y frenar al mismo tiempo la estampida de los precios. Para eso trajo al ministro Valdivieso, que no habla porque no resuelve el problema.
Pero el asunto es que la crisis del Perú actual es mucho mayor que la de un crecimiento que se acompaña con precio al alza. Hay una ira profunda que brota por todas partes. Y que el gobierno quiere explicar como obra de infiltrados y manipuladores. No entiende que el Perú de las grandes empresas, no es el Perú de la mayoría. Hay un equívoco de fondo en el país que se resume en un discurso en la estratosfera y un conflicto social agudo en el que la consigna que más se repite es que se vaya García y todo su gobierno.
21.08.08
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Crecimiento excepcional de la economía;
Aumento de la Obra Pública;
Reducción de la pobreza;
Desajustes de origen externo;
Malestar justificado de las amas de casa, a pesar de los esfuerzos del gobierno.
Ciertamente en el país pasan muchas otras cosas:
Fracasos del gobierno y marchas y contramarchas: reconstrucción del sur chico y FORSUR; oficina anticorrupción; sierra exportadora; pacto social; etc.
Crisis y descomposición de instituciones, por manipuleo y corrupción: Congreso, Tribunal Constitucional, Consejo de la Magistratura, Poder Judicial, Ministerio Público, Contraloría, BCR, otros.
Fraccionamiento político, alianzas corruptas.
Paro Nacional, el más amplio desde la década de los 80, con apoyo mayoritario de la población.
Convulsión social: Moqueguazo, Madre de Dios y otras.
Caída vertical del gobierno y el Congreso en las encuestas.
Alan García quiere hacer como que estos hechos no existen. Y que si hay descontentos se disiparán con el paso del tiempo. El año próximo volveremos a ser el país con menos inflación y mayor crecimiento, ha dicho para advertir que realmente no hay problema. Pero el país no piensa como el gobernante. El 20% de aprobación que ahora le dan las encuestas (4% en el sur) y que de acuerdo a la tendencia seguirá hacia abajo en los próximos meses, no representa un malestar pasajero, y más bien indican que se ha producido una ruptura profunda entre el proyecto del gobierno y la mayoría del país, incluidos una franja muy grande de los que votaron por el actual presidente en primera o segunda vuelta.
Hay un elemento adicional para explicar lo que está pasando y ese es la profunda sociedad establecida entre el gobierno y la gran empresa nacional y extranjera. García y sus ministros han perdido la vergüenza para explicar la forma tan profunda como los tipos del dinero influyen en las decisiones de su gobierno, y cómo es que han tenido que ver con el contenido de los decretos legislativos que son asumidos como una agresión profunda por otros sectores sociales. Es evidente que la cúpula de la clase empresarial a la que García, califica constantemente como sus “amigos”, está de acuerdo con el crecimiento que no paga impuestos; las asociaciones público-privadas donde el Estado pone la plata y ellos se llevan las ganancias; el despojo de tierras, el reparto del mar, la concesión de los puertos y empresas públicas, etc.
La visión que García transmitió en su mensaje de 28 de julio es la de estos ganadores de toda la vida que ahora sienten que están consiguiendo aquello que quedó pendiente del período fujimorista. Y claro, si estos poderoso amigos tienen rodeada la presidencia, el efecto final es que el gobierno hiperpresidencialista de García no puede moverse hacia una mayor atención a otros sectores de la sociedad. García parece creer que lo que falta a su modelo es la fórmula mágica para seguir creciendo y atrayendo inversiones, y frenar al mismo tiempo la estampida de los precios. Para eso trajo al ministro Valdivieso, que no habla porque no resuelve el problema.
Pero el asunto es que la crisis del Perú actual es mucho mayor que la de un crecimiento que se acompaña con precio al alza. Hay una ira profunda que brota por todas partes. Y que el gobierno quiere explicar como obra de infiltrados y manipuladores. No entiende que el Perú de las grandes empresas, no es el Perú de la mayoría. Hay un equívoco de fondo en el país que se resume en un discurso en la estratosfera y un conflicto social agudo en el que la consigna que más se repite es que se vaya García y todo su gobierno.
21.08.08
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Un país de perros
Ya sabe el gobierno que el perro del hortelano también muerde. Se lo demostraron los pescadores y los armadores pequeños y medianos, y se lo están mostrando los amazónicos. Pero es sólo el comienzo. También las comunidades de sierra se rebelan contra el DL 1015 y el 1073 (facilita la venta de tierras) y las aledañas a los denuncios mineros que deben agregar la amenaza del 1064 (retira a las comunidades capacidad de decisión para la ejecución de proyectos mineros en sus territorios).
Y en la lista siguen los trabajadores de las empresas públicas contra el 1031 (privatización), los portuarios contra el 1022 (concesión a operadores privados), las organizaciones de productores lecheros contra la 1035 (Ley Gloria), las poblaciones de la selva contra la 1090 (sobre fauna silvestre y explotación forestal, conocida como ley de la selva), y seguramente se unirán en algún momento los trabajadores de las medianas empresas convertidas en “pequeñas” para reducir los derechos laborales (DL 1086) y otros que recién van tomando conciencia de que han sido atropellados.
El “síndrome del perro del hortelano” era una verdadera epidemia en el Perú, a pesar del ajuste y las reformas de los 90 y la persistencia en el modelo neoliberal los últimos 18 años. Y sus expresiones principales eran –como quedó estampado en artículos presidenciales publicado en “El Comercio”- la informalidad, la pequeña propiedad, la dispersión poblacional, los grupos laborales con acceso a derechos, las tradiciones comunales, etc., que son los blancos escogidos por más de cien decretos legislativos de los que la mayoría del país todavía no toma conciencia.
¿Quiénes no eran perros en esta tremenda purga lanzada por el poder político? El presidente nunca dejó dudas que los buenos eran aquí las grandes empresas y multinacionales que por el dinero que tienen pueden hacerse cargo de inmensas explotaciones, comprometerse en inversiones ambientales, otorgar mayores derechos laborales, introducir tecnología de punta, pagar más impuestos y realizar gasto regional y local. Estos comen (¡cómo comen!), pero dejan comer, a diferencia de los peruanos hijos de la crisis y de los modelos fallidos de nuestra historia, que bloquean la modernidad. Por lo menos eso es lo que cree el presidente y lo que está en la base de los nuevos conflictos que apuntan a extenderse.
Cuando alguien hace el análisis y llega a la conclusión que el 80% del país está equivocado y es una manga de perros, y que se puede gobernar para beneficiar al 1% y mantener la ilusión de una estrecha minoría, se produce un desequilibrio grave. Eso estamos viendo. Pero el gobierno quiere hacernos creer que Chávez, Humala y las ONG son los culpables de lo que está pasando.
20.08.08
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Y en la lista siguen los trabajadores de las empresas públicas contra el 1031 (privatización), los portuarios contra el 1022 (concesión a operadores privados), las organizaciones de productores lecheros contra la 1035 (Ley Gloria), las poblaciones de la selva contra la 1090 (sobre fauna silvestre y explotación forestal, conocida como ley de la selva), y seguramente se unirán en algún momento los trabajadores de las medianas empresas convertidas en “pequeñas” para reducir los derechos laborales (DL 1086) y otros que recién van tomando conciencia de que han sido atropellados.
El “síndrome del perro del hortelano” era una verdadera epidemia en el Perú, a pesar del ajuste y las reformas de los 90 y la persistencia en el modelo neoliberal los últimos 18 años. Y sus expresiones principales eran –como quedó estampado en artículos presidenciales publicado en “El Comercio”- la informalidad, la pequeña propiedad, la dispersión poblacional, los grupos laborales con acceso a derechos, las tradiciones comunales, etc., que son los blancos escogidos por más de cien decretos legislativos de los que la mayoría del país todavía no toma conciencia.
¿Quiénes no eran perros en esta tremenda purga lanzada por el poder político? El presidente nunca dejó dudas que los buenos eran aquí las grandes empresas y multinacionales que por el dinero que tienen pueden hacerse cargo de inmensas explotaciones, comprometerse en inversiones ambientales, otorgar mayores derechos laborales, introducir tecnología de punta, pagar más impuestos y realizar gasto regional y local. Estos comen (¡cómo comen!), pero dejan comer, a diferencia de los peruanos hijos de la crisis y de los modelos fallidos de nuestra historia, que bloquean la modernidad. Por lo menos eso es lo que cree el presidente y lo que está en la base de los nuevos conflictos que apuntan a extenderse.
Cuando alguien hace el análisis y llega a la conclusión que el 80% del país está equivocado y es una manga de perros, y que se puede gobernar para beneficiar al 1% y mantener la ilusión de una estrecha minoría, se produce un desequilibrio grave. Eso estamos viendo. Pero el gobierno quiere hacernos creer que Chávez, Humala y las ONG son los culpables de lo que está pasando.
20.08.08
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sábado, agosto 16, 2008
Ira en el rostro
En Pisco estaban todos en la Plaza. Es decir no estaban las autoridades del gobierno, la región y el municipio, pero no faltaba realmente nadie. Para expresar el dolor, la frustración y la ira, se bastaban las mujeres, los hombres, los ancianos, los jóvenes y los niños de esta sufrida ciudad. A esos que nadie va a convencer con un spot cargado de cifras imaginarias, o con porcentajes de avance a partir de los bonos y títulos que se han venido repartiendo apuradamente los últimos días. Después de alardear sobre la envidia que otros países sienten sobre nosotros, bastaba ver el rostro de los pisqueños para saber que nadie en el mundo desearía recibir esos sentimientos de su propio pueblo.
Pobre Cornejo, que debe inventar explicaciones sobre dificultades legales para distinguir propietarios formales e informales, inquilinos y gente que no tenía techo antes del terremoto. Pero no es que necesitaban un año para sanear esta situación y que han estado a tiempo completo arreglando el problema. Falso. Lo que querían era sacar a los pisqueños del centro de la ciudad y las playas, para armar un plan de “puesta en valor” que atrajera inversiones turísticas y comerciales con la idea que la reconstrucción se pagaba sola. Por eso Favre puede tener aún la sinvergüencería de hablar y decir que no se está siguiendo su proyecto y los bonos están alentando la autoreconstrucción que ellos frenaron tanto tiempo.
El FORSUR partió de la ilusión de que el país en crecimiento sería capaz de hacer de una devastación un modelo de ciudad moderna, a través de una asociación público-privada que facilite los negocios. Lo que estos días ha salido a luz es el fracaso total de esta intentona que puso al Estado en el limbo frente a sus responsabilidades, retrasó las decisiones, no sólo sobre casas, sino sobre escuelas, hospitales, comisarías, iglesias, etc., y que terminó un día para otro cuando el pollero descubrió que nadie lo acompañaba (no consiguió inversionistas; se peleó con Kuczynski y Chlimper; no pudo trabajar con los gobiernos regionales; nunca fue para Ica; etc.)
A este diario y a este columnista nos acusan de haber combatido a Favre como la peor elección para un cargo de esta naturaleza, y haber recordado su pasado que lo liga con las bolsas que crearon grupos empresariales en el norte chico para financiar sicarios que eliminaran supuestos colaboradores de la subversión, incluyendo periodistas, alcaldes de izquierda y otros. Vamos a decir aquí que estamos orgullosos de eso que hicimos, aunque haya significado recibir los peores insultos de un personaje que parece que perdió el negocio de su vida con la caída de Julio Favre. Obviamente que el tipo no se fue por lo que decía la prensa, sino porque resultó un completo incompetente. Porque podía haber sido un promotor del paramilitarismo y un concertador de precios monopólicos del pollo, y aún así haber hecho algo por los que estaban con sus casas derrumbadas.
Pero era incapaz porque nunca fue solidario con ellos. Como tampoco lo ha sido Aldo M, para el que Pisco es un pretexto para atacar a sus enemigos (¿dónde está el hermano Chávez?, llegó a escribir, desconociendo el esfuerzo venezolano y cubano; pero jamás preguntó por el Tío Sam). Claro que el pueblo ya entendió como reaccionan el gobierno, la derecha económica y periodística a su tragedia. Una lección dura, pero inolvidable.
17.08.08
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Pobre Cornejo, que debe inventar explicaciones sobre dificultades legales para distinguir propietarios formales e informales, inquilinos y gente que no tenía techo antes del terremoto. Pero no es que necesitaban un año para sanear esta situación y que han estado a tiempo completo arreglando el problema. Falso. Lo que querían era sacar a los pisqueños del centro de la ciudad y las playas, para armar un plan de “puesta en valor” que atrajera inversiones turísticas y comerciales con la idea que la reconstrucción se pagaba sola. Por eso Favre puede tener aún la sinvergüencería de hablar y decir que no se está siguiendo su proyecto y los bonos están alentando la autoreconstrucción que ellos frenaron tanto tiempo.
El FORSUR partió de la ilusión de que el país en crecimiento sería capaz de hacer de una devastación un modelo de ciudad moderna, a través de una asociación público-privada que facilite los negocios. Lo que estos días ha salido a luz es el fracaso total de esta intentona que puso al Estado en el limbo frente a sus responsabilidades, retrasó las decisiones, no sólo sobre casas, sino sobre escuelas, hospitales, comisarías, iglesias, etc., y que terminó un día para otro cuando el pollero descubrió que nadie lo acompañaba (no consiguió inversionistas; se peleó con Kuczynski y Chlimper; no pudo trabajar con los gobiernos regionales; nunca fue para Ica; etc.)
A este diario y a este columnista nos acusan de haber combatido a Favre como la peor elección para un cargo de esta naturaleza, y haber recordado su pasado que lo liga con las bolsas que crearon grupos empresariales en el norte chico para financiar sicarios que eliminaran supuestos colaboradores de la subversión, incluyendo periodistas, alcaldes de izquierda y otros. Vamos a decir aquí que estamos orgullosos de eso que hicimos, aunque haya significado recibir los peores insultos de un personaje que parece que perdió el negocio de su vida con la caída de Julio Favre. Obviamente que el tipo no se fue por lo que decía la prensa, sino porque resultó un completo incompetente. Porque podía haber sido un promotor del paramilitarismo y un concertador de precios monopólicos del pollo, y aún así haber hecho algo por los que estaban con sus casas derrumbadas.
Pero era incapaz porque nunca fue solidario con ellos. Como tampoco lo ha sido Aldo M, para el que Pisco es un pretexto para atacar a sus enemigos (¿dónde está el hermano Chávez?, llegó a escribir, desconociendo el esfuerzo venezolano y cubano; pero jamás preguntó por el Tío Sam). Claro que el pueblo ya entendió como reaccionan el gobierno, la derecha económica y periodística a su tragedia. Una lección dura, pero inolvidable.
17.08.08
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viernes, agosto 15, 2008
Reconstrucción fallida
Hace pocos días el ministro de Interior inspeccionó el sur chico para ver el estado de las comisarías de la zona y ordenar su reconstrucción. El de Salud puso la primera piedra para el nuevo Hospital de Pisco. El de Educación visitó colegios que están funcionando en esteras y dijo que se seguiría invirtiendo en infraestructura educativa. El ministro de Vivienda empezó a repartir títulos de propiedad a las familias, para que puedan obtener un bono especial para invertir en volver a levantar sus hogares.
Todo esto en los días previos al primer aniversario del terremoto y cuando ya se sabía que la población afectada iba a hacer sentir su protesta a través de un paro. Por cierto la gente no se conmovió con que el gobierno calificara de “injusto” el reclamo de más esfuerzo; ni se intimidó cuando García volvió a impacientarse y los culpó por lo no hecho. Mucho menos tomó en serio la alucinante cifra que repite la propaganda oficial sobre la cantidad gastada en la zona de desastre, que no se corresponde con la realidad, y si fuera verdadera debería conducir a muchas personas a la cárcel por robo agravado.
El hecho es que el país, en el sentido más amplio de la palabra, estima que la reconstrucción es un fracaso que el gobierno no quiere admitir. Es lo que lleva hasta los días iniciales de la crisis, cuando en medio del desorden, la ineficacia y la corrupción, empezó a discutirse la estrategia para Pisco y el resto del área siniestrada. Y ahí hubo quiénes (puedo sospechar sus nombres) le vendieron la idea al presidente de una reconstrucción diferente, moderna, pública-privada, hecha por gente de éxito, sin complejos, etc. De donde salió el FORSUR, dirigido por un pollero con antecedentes de financista de bandas paramilitares.
Si llevamos tanto tiempo transcurrido en la inacción y la confusión, se lo debemos a ese torpe esquema del que hoy nadie habla. Iban a hacer de Pisco una ciudad modelo, un centro turístico, un hub de conexiones de transporte, un emporio agroindustrial, y mover a la población donde no estorbe, al lugar que sería decidido por los diseñadores. Cuántas veces le preguntaron a Favre porqué del estancamiento, respondía que era porque estaba haciendo planes, lo que le permitía veranear en Punta Sal o atender a sus pollos, mientras los damnificados seguían a la intemperie. Y García añadía que eran perros los que advertían el disparate.
Hay, sin embargo, algunos datos que acreditan la puntería del proyecto FORSUR: el aeropuerto se concesionó; las agroindustrias tuvieron luz y agua antes que la ciudad; muchas familias fueron prohibidas de iniciar la autoreconstrucción de sus viviendas por estar fuera del plan; Chlimper y Kuczynski se pelearon con Favre; el presidente de Ica rompió con el gobierno; etc. Con razón el pueblo está tan amargo.
17.08.08
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Todo esto en los días previos al primer aniversario del terremoto y cuando ya se sabía que la población afectada iba a hacer sentir su protesta a través de un paro. Por cierto la gente no se conmovió con que el gobierno calificara de “injusto” el reclamo de más esfuerzo; ni se intimidó cuando García volvió a impacientarse y los culpó por lo no hecho. Mucho menos tomó en serio la alucinante cifra que repite la propaganda oficial sobre la cantidad gastada en la zona de desastre, que no se corresponde con la realidad, y si fuera verdadera debería conducir a muchas personas a la cárcel por robo agravado.
El hecho es que el país, en el sentido más amplio de la palabra, estima que la reconstrucción es un fracaso que el gobierno no quiere admitir. Es lo que lleva hasta los días iniciales de la crisis, cuando en medio del desorden, la ineficacia y la corrupción, empezó a discutirse la estrategia para Pisco y el resto del área siniestrada. Y ahí hubo quiénes (puedo sospechar sus nombres) le vendieron la idea al presidente de una reconstrucción diferente, moderna, pública-privada, hecha por gente de éxito, sin complejos, etc. De donde salió el FORSUR, dirigido por un pollero con antecedentes de financista de bandas paramilitares.
Si llevamos tanto tiempo transcurrido en la inacción y la confusión, se lo debemos a ese torpe esquema del que hoy nadie habla. Iban a hacer de Pisco una ciudad modelo, un centro turístico, un hub de conexiones de transporte, un emporio agroindustrial, y mover a la población donde no estorbe, al lugar que sería decidido por los diseñadores. Cuántas veces le preguntaron a Favre porqué del estancamiento, respondía que era porque estaba haciendo planes, lo que le permitía veranear en Punta Sal o atender a sus pollos, mientras los damnificados seguían a la intemperie. Y García añadía que eran perros los que advertían el disparate.
Hay, sin embargo, algunos datos que acreditan la puntería del proyecto FORSUR: el aeropuerto se concesionó; las agroindustrias tuvieron luz y agua antes que la ciudad; muchas familias fueron prohibidas de iniciar la autoreconstrucción de sus viviendas por estar fuera del plan; Chlimper y Kuczynski se pelearon con Favre; el presidente de Ica rompió con el gobierno; etc. Con razón el pueblo está tan amargo.
17.08.08
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jueves, agosto 14, 2008
El caso boliviano
El gobierno de Salvador Allende ganó su última elección poco tiempo antes de ser derrocado. Y lo ganó contra toda la oposición unida, demostrando que ya no era el tercio y un poco más de la votación presidencial, sino más de la mitad del país. Pero su victoria no hizo que la derecha retrocediera, sino que acelerara los preparativos del golpe. Por ello Pinochet no sólo derrotó a un presidente legítimo, sino que torció la voluntad del pueblo. Arrasó la democracia, que se suponía que era el sistema en nombre del cual combatían al presidente socialista.
Evo Morales acaba de vencer por 65% la consulta sobre la revocatoria de su mandato, luego de haber sido elegido con 54% hace dos años y de haber triunfado en la votación para la Asamblea Constituyente, que las derechas de Santa Cruz y la media luna se han negado a aceptar. Hoy después de ratificado se dice que ha habido un “empate”, porque los prefectos de los cuatro departamentos más levantiscos también se mantienen en su puesto (en el Perú esto hubiera significado que en el 2006 se hubiera producido un “empate”, con García en Palacio y las regiones en manos de fuerzas fuera de su control).
Hay quiénes leen el resultado como que el mandato de los bolivianos ha sido por el “diálogo”. O sea que casi dos tercios responden sí a la pregunta de si desean que siga adelante y se profundice el proceso de transformaciones, y se pretende que lo que eso quiere decir es que hay que hacerle más concesiones a los que se están armando y buscando militares golpistas para echar al presidente.
El diálogo, sobre bases reales, de respeto a la voluntad popular, siempre será mejor que la violencia. Pero si la democracia en América Latina significa algo, lo que se tiene que admitir es que aunque Evo Morales no le guste a la Chichi, Aldo M. y otros, es el presidente que han escogido los bolivianos por abrumadora mayoría. Las estupideces que han sido repetidas hasta el hartazgo: que es un pelele de Chávez, que es un presidente débil, que no es inteligente, etc., han caído por el suelo.
Obviamente que hay ahora una oportunidad, que fue diseñada por el presidente en su discurso de victoria: ratificar la nueva Constitución Socialista y buscar incorporarle elementos de los estatutos autonomistas. Esa sería la base de un diálogo real. Lo demás es atizar la guerra civil. Y de paso brindar una lección a América Latina de que la democracia que se pregona tiene límites decisivos. Si el pueblo vota por afectar los grandes intereses oligárquicos (propiedad de la tierra) y por nacionalizar los recursos naturales (multinacionales), entonces su voto no vale, las autoridades que intentan cumplir el mandato con el que están comprometidas pueden ser desconocidas, y la reacción se puede sentir en la libertad de tomar las armas.
A los peruanos nos debe interesar vivamente lo que va a ocurrir en el antiguo Alto Perú.
10.08.08
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Evo Morales acaba de vencer por 65% la consulta sobre la revocatoria de su mandato, luego de haber sido elegido con 54% hace dos años y de haber triunfado en la votación para la Asamblea Constituyente, que las derechas de Santa Cruz y la media luna se han negado a aceptar. Hoy después de ratificado se dice que ha habido un “empate”, porque los prefectos de los cuatro departamentos más levantiscos también se mantienen en su puesto (en el Perú esto hubiera significado que en el 2006 se hubiera producido un “empate”, con García en Palacio y las regiones en manos de fuerzas fuera de su control).
Hay quiénes leen el resultado como que el mandato de los bolivianos ha sido por el “diálogo”. O sea que casi dos tercios responden sí a la pregunta de si desean que siga adelante y se profundice el proceso de transformaciones, y se pretende que lo que eso quiere decir es que hay que hacerle más concesiones a los que se están armando y buscando militares golpistas para echar al presidente.
El diálogo, sobre bases reales, de respeto a la voluntad popular, siempre será mejor que la violencia. Pero si la democracia en América Latina significa algo, lo que se tiene que admitir es que aunque Evo Morales no le guste a la Chichi, Aldo M. y otros, es el presidente que han escogido los bolivianos por abrumadora mayoría. Las estupideces que han sido repetidas hasta el hartazgo: que es un pelele de Chávez, que es un presidente débil, que no es inteligente, etc., han caído por el suelo.
Obviamente que hay ahora una oportunidad, que fue diseñada por el presidente en su discurso de victoria: ratificar la nueva Constitución Socialista y buscar incorporarle elementos de los estatutos autonomistas. Esa sería la base de un diálogo real. Lo demás es atizar la guerra civil. Y de paso brindar una lección a América Latina de que la democracia que se pregona tiene límites decisivos. Si el pueblo vota por afectar los grandes intereses oligárquicos (propiedad de la tierra) y por nacionalizar los recursos naturales (multinacionales), entonces su voto no vale, las autoridades que intentan cumplir el mandato con el que están comprometidas pueden ser desconocidas, y la reacción se puede sentir en la libertad de tomar las armas.
A los peruanos nos debe interesar vivamente lo que va a ocurrir en el antiguo Alto Perú.
10.08.08
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lunes, agosto 11, 2008
Al final, les va a gustar
Las pocas veces en las que el alcalde habla nos hace saber que eso que nos está molestando tanto, que es la destrucción de cada vez mayor número de calles y los planes de desviación que no funcionan y producen formidables atoros de tránsito, son dolores que luego le vamos a agradecer cuando veamos los puentes, anillos, estaciones, alamedas, que tiene pensadas para la ciudad.
Somos impacientes y tontos, que no nos damos cuenta que nos están haciendo sufrir por nuestro bien, y que después, además, se lo vamos a agradecer, incluidos los de San Marcos que se darán cuenta que es mejor un by pass que pone a la misma altura el tercer piso de su facultad y la vía por la que pasarán los vehículos que se mueven entre Callao y Lima. Tremenda perspectiva para la modernidad.
El asunto es que siempre tenemos que quejarnos. Por eso nuestro alcalde ni nos habla. Sigue haciendo la obra de las que está absolutamente convencido y que no hicieron sus predecesores, porque al final nos va a gustar. Es decir aquí se gobierna para los burros y por eso no tenemos opinión sobre las cosas, o no necesitan nuestra opinión, y si discrepamos (como los sanmarquinos) es porque somos terroristas o agitadores. Participación, consulta, vigilancia ciudadana: ¿de qué tonteras están hablando?
Fujimori tenía el mismo estilo de Castañeda, al que le añadía su propia frase emblemática: primero hago y después hablo. Por esos nos preparaba emboscadas de madrugada y era capaz de sacar normas que permanecían en el secreto. Estaba convencido que mientras menos supiera la gente, mejor saldrían las cosas y al final lo terminarían aplaudiendo. Que fue lo que hizo durante la crisis de los rehenes en la que hizo creer a todos que estaba negociando, para caerles por sorpresa a los secuestradores cuando nadie lo esperaba, y eliminarlos a todos.
Al final, a mucha gente le gustó el detalle, sin hacer la relación que el chino nos trataba a todos como al MRTA, haciéndonos creer que trabajaba dentro de la reglas democráticas cuando preparaba un golpe de Estado; que no haría shock, cuando nos metió el más duro de la historia mundial; que estaba juzgando a los Colina, cuando preparaba su amnistía.
García se está asimilando al método con sus discursos anodinos de 28 de julio, donde se ocultan las intenciones políticas, pero se presenta largas listas de obras, kilómetro por kilómetro de carretera, pueblo por pueblo con luz eléctrica, etc., para que entendamos, por la implícita, que nos estamos quejando en vano, mientras sigue la política de favorecer a la gran inversión, concentrar la propiedad y abrirse al capital extranjero. Seguro que piensa que al final nos va gustar. Aunque eso no digan las encuestas.
10.08.08
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Somos impacientes y tontos, que no nos damos cuenta que nos están haciendo sufrir por nuestro bien, y que después, además, se lo vamos a agradecer, incluidos los de San Marcos que se darán cuenta que es mejor un by pass que pone a la misma altura el tercer piso de su facultad y la vía por la que pasarán los vehículos que se mueven entre Callao y Lima. Tremenda perspectiva para la modernidad.
El asunto es que siempre tenemos que quejarnos. Por eso nuestro alcalde ni nos habla. Sigue haciendo la obra de las que está absolutamente convencido y que no hicieron sus predecesores, porque al final nos va a gustar. Es decir aquí se gobierna para los burros y por eso no tenemos opinión sobre las cosas, o no necesitan nuestra opinión, y si discrepamos (como los sanmarquinos) es porque somos terroristas o agitadores. Participación, consulta, vigilancia ciudadana: ¿de qué tonteras están hablando?
Fujimori tenía el mismo estilo de Castañeda, al que le añadía su propia frase emblemática: primero hago y después hablo. Por esos nos preparaba emboscadas de madrugada y era capaz de sacar normas que permanecían en el secreto. Estaba convencido que mientras menos supiera la gente, mejor saldrían las cosas y al final lo terminarían aplaudiendo. Que fue lo que hizo durante la crisis de los rehenes en la que hizo creer a todos que estaba negociando, para caerles por sorpresa a los secuestradores cuando nadie lo esperaba, y eliminarlos a todos.
Al final, a mucha gente le gustó el detalle, sin hacer la relación que el chino nos trataba a todos como al MRTA, haciéndonos creer que trabajaba dentro de la reglas democráticas cuando preparaba un golpe de Estado; que no haría shock, cuando nos metió el más duro de la historia mundial; que estaba juzgando a los Colina, cuando preparaba su amnistía.
García se está asimilando al método con sus discursos anodinos de 28 de julio, donde se ocultan las intenciones políticas, pero se presenta largas listas de obras, kilómetro por kilómetro de carretera, pueblo por pueblo con luz eléctrica, etc., para que entendamos, por la implícita, que nos estamos quejando en vano, mientras sigue la política de favorecer a la gran inversión, concentrar la propiedad y abrirse al capital extranjero. Seguro que piensa que al final nos va gustar. Aunque eso no digan las encuestas.
10.08.08
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martes, agosto 05, 2008
Alberto Gálvez Olaechea
Aguinaga: la ministra de Justicia no debió entregar el premio del concurso que su propio ministerio había convocado para promover el desarrollo de la literatura entre los presos.
Gutiérrez: se debió establecer entre las condiciones para inscribirse que no podrían participar los condenados por delito de terrorismo, o sea que este concurso era para todos los presos, pero no para todos.
Morales: ¡Cómo se le ocurre al INPE dar oportunidad a personas que han hecho tanto daño al país!, cuando seguramente los demás presos se caracterizan por no haber hecho ningún daño a los peruanos.
Los tres vicepresidentes de la Mesa de Velásquez Quesquén han opinado en un medio tan representativo como “La Razón” sobre la premiación al ex dirigente del MRTA, Alberto Gálvez Olaechea por un cuento que el jurado calificó como el mejor de los presentados. Y lo han hecho en el contexto de una polémica sobre el derecho de un sujeto acusado de crímenes de lesa humanidad y corrupción agravada, de recibir baladistas, brujas, financistas, publicistas, etc., en su celda, donde hasta el presidente de la república ha metido su cuchara para decir que es de lo más normal, y no hay pacto bajo la mesa.
Alberto Gálvez Olaechea, ha cumplido veinte años en prisión, sin haber matado, secuestrado o hecho volar algún coche bomba, y siendo autor de los más importantes estudios de balance y autocrítica sobre la guerra interna en el Perú. No estoy seguro que haya llegado a conocer a su hijo que nació en prisión. Pero nunca ha llorado por un privilegio carcelario que no fuese para todos los que comparten la prisión con él. Y es por sus méritos propios que su cuento fue calificado como el mejor.
Pero, ¿por qué le siguen teniendo tanto miedo a alguien que no está haciendo ninguna apología de la violencia y que ha mantenido una postura casi estoica frente a un largo castigo? Tengo la impresión que los irrita precisamente que no se haya quebrado con el régimen que le impuso el fujimorismo y persiste en lo esencial bajo el alanismo; que les molesta sobremanera su plante, su serenidad, su capacidad de ironizar, desde la posición en que se haya; que los saca del quicio reconocer alguna superioridad intelectual en personas a las que habían motejado de “irracionales”, etc.
Aguinaga, Gutiérrez y Morales, no son sólo oportunistas sino mediocres o menos que eso. No ganarían un premio a nada. Por eso les irrita Gálvez. Es fácil de entender.
06.08.08
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Gutiérrez: se debió establecer entre las condiciones para inscribirse que no podrían participar los condenados por delito de terrorismo, o sea que este concurso era para todos los presos, pero no para todos.
Morales: ¡Cómo se le ocurre al INPE dar oportunidad a personas que han hecho tanto daño al país!, cuando seguramente los demás presos se caracterizan por no haber hecho ningún daño a los peruanos.
Los tres vicepresidentes de la Mesa de Velásquez Quesquén han opinado en un medio tan representativo como “La Razón” sobre la premiación al ex dirigente del MRTA, Alberto Gálvez Olaechea por un cuento que el jurado calificó como el mejor de los presentados. Y lo han hecho en el contexto de una polémica sobre el derecho de un sujeto acusado de crímenes de lesa humanidad y corrupción agravada, de recibir baladistas, brujas, financistas, publicistas, etc., en su celda, donde hasta el presidente de la república ha metido su cuchara para decir que es de lo más normal, y no hay pacto bajo la mesa.
Alberto Gálvez Olaechea, ha cumplido veinte años en prisión, sin haber matado, secuestrado o hecho volar algún coche bomba, y siendo autor de los más importantes estudios de balance y autocrítica sobre la guerra interna en el Perú. No estoy seguro que haya llegado a conocer a su hijo que nació en prisión. Pero nunca ha llorado por un privilegio carcelario que no fuese para todos los que comparten la prisión con él. Y es por sus méritos propios que su cuento fue calificado como el mejor.
Pero, ¿por qué le siguen teniendo tanto miedo a alguien que no está haciendo ninguna apología de la violencia y que ha mantenido una postura casi estoica frente a un largo castigo? Tengo la impresión que los irrita precisamente que no se haya quebrado con el régimen que le impuso el fujimorismo y persiste en lo esencial bajo el alanismo; que les molesta sobremanera su plante, su serenidad, su capacidad de ironizar, desde la posición en que se haya; que los saca del quicio reconocer alguna superioridad intelectual en personas a las que habían motejado de “irracionales”, etc.
Aguinaga, Gutiérrez y Morales, no son sólo oportunistas sino mediocres o menos que eso. No ganarían un premio a nada. Por eso les irrita Gálvez. Es fácil de entender.
06.08.08
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lunes, agosto 04, 2008
La mesa sucia
Al fujimorismo y a Del Castillo les interesa mantener viva la idea de que el oficialismo actual y los herederos de la dictadura no son la misma cosa. Eso, mientras hacen las mismas cosas. Keiko puede pedir la cabeza del premier, y este último decir ante el Dr. San Martín, que el papá de Keiko persiguió a García y quiso eliminar a su carnal Coquito. Pero cada vez que hay que votar una censura a Alva o definir la conducción de la mesa directiva, los votos orientados desde Palacio y la Diroes van en la misma dirección. Y el Jorge y la Keiko aplauden sin tapujos.
A esta dinámica recurrente el profesor Tanaka la ha descrito como una “coincidencia de objetivos”, que no significaría necesariamente un pacto entre las partes, ya que habría muy poco que ofrecerse de unos a otros. Lo que es casi como afirmar que no hay nada en el juicio del Fundo Barbadillo en lo que el gobierno pudiese influir. Lo que es por lo menos discutible. Digamos, sin embargo, que en lo que va del régimen los hijos de la dictadura han ganado una enorme legitimidad como sector válido de la política peruana y aliado estratégico del bloque que se enfrenta a los antisistema. Ya nadie los abuchea o excluye.
Y el punto adicional que han acumulado en este mes de julio es que se han convertido en el fiel de la balanza para una nueva mayoría de gobierno que incluye al grupo de Castañeda, los evangelistas de Lay, el Opus Dei político de Rafael Rey y una creciente lista de tránsfugas, que no son, por si acaso, simplemente los que cambian de bando, sino los que venden sus posiciones por prebendas del poder o por perdones a sus corruptelas personales. Esto es lo que celebraban, con los Iracundos, el círculo más íntimo del chino, el último 28 de julio.
O sea que sí ganan. Y están por ahora en camino a una alianza de gobierno para el 2011, que probablemente se pueda calificar también como una mera coincidencia de objetivos y que no impida las puyas entre el “demócrata Coquito” y la gorda hijita de su papá. ¿Qué consigue el APRA, con esta coincidencia sistemática y de escasa higiene política? Simplemente que le dejen las manos libres a García y al Ejecutivo, para el verdadero pacto que interesa que es el del gobierno con la gran empresa. Estamos ante una ofensiva de neutralización de instituciones, que puede pasar por el copamiento y/o por el empobrecimiento radical de su imagen, pero cuyo efecto final es generar el vacío para que se imponga la voluntad del presidente.
Algo para lo que Fujimori requirió un golpe de Estado, el SIN de Montesinos y el Ejército de Hermoza Ríos. Y con lo que estableció el terreno de la antipolítica y la desideologización que es donde actualmente nos movemos. Y que explica la mesa podrida que hoy dirige el Congreso.
03.08.08
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A esta dinámica recurrente el profesor Tanaka la ha descrito como una “coincidencia de objetivos”, que no significaría necesariamente un pacto entre las partes, ya que habría muy poco que ofrecerse de unos a otros. Lo que es casi como afirmar que no hay nada en el juicio del Fundo Barbadillo en lo que el gobierno pudiese influir. Lo que es por lo menos discutible. Digamos, sin embargo, que en lo que va del régimen los hijos de la dictadura han ganado una enorme legitimidad como sector válido de la política peruana y aliado estratégico del bloque que se enfrenta a los antisistema. Ya nadie los abuchea o excluye.
Y el punto adicional que han acumulado en este mes de julio es que se han convertido en el fiel de la balanza para una nueva mayoría de gobierno que incluye al grupo de Castañeda, los evangelistas de Lay, el Opus Dei político de Rafael Rey y una creciente lista de tránsfugas, que no son, por si acaso, simplemente los que cambian de bando, sino los que venden sus posiciones por prebendas del poder o por perdones a sus corruptelas personales. Esto es lo que celebraban, con los Iracundos, el círculo más íntimo del chino, el último 28 de julio.
O sea que sí ganan. Y están por ahora en camino a una alianza de gobierno para el 2011, que probablemente se pueda calificar también como una mera coincidencia de objetivos y que no impida las puyas entre el “demócrata Coquito” y la gorda hijita de su papá. ¿Qué consigue el APRA, con esta coincidencia sistemática y de escasa higiene política? Simplemente que le dejen las manos libres a García y al Ejecutivo, para el verdadero pacto que interesa que es el del gobierno con la gran empresa. Estamos ante una ofensiva de neutralización de instituciones, que puede pasar por el copamiento y/o por el empobrecimiento radical de su imagen, pero cuyo efecto final es generar el vacío para que se imponga la voluntad del presidente.
Algo para lo que Fujimori requirió un golpe de Estado, el SIN de Montesinos y el Ejército de Hermoza Ríos. Y con lo que estableció el terreno de la antipolítica y la desideologización que es donde actualmente nos movemos. Y que explica la mesa podrida que hoy dirige el Congreso.
03.08.08
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miércoles, julio 30, 2008
Te voy a reformar el alma
La forma de ser modesto en Alan García es atosigarnos de datos y cifras sobre las obras y logros que no vemos de su gobierno. Y decirnos que debemos reformar nuestras almas, tal vez como el ya lo hizo con la suya. Con una aprobación en acelerada baja y después del moqueguazo y el paro nacional, el presidente debe estar pensando que su problema con los peruanos es principalmente de orden espiritual
Por ello imagina que esa comezón del tercer año que se llama inflación, que le roba a las amas de casa el placer de los miles de kilómetros de carreteras que Odebrecht y otras privadas están haciendo con dinero del Estado, para cobrar luego el servicio de tránsito por más 30 años, es resultado de una “incomprensión” que tenemos sobre el origen externo del problema.
Para entender eso hay que repasar el tema del petróleo y los alimentos, sin explicar porqué internamente pagamos precios internacionales por esos mismos productos cuando los producimos dentro de nuestras fronteras. Ni anotar al margen lo que estamos haciendo para tener mayor oferta propia, en vez de seguir orientando la economía a la exportación en tiempos de recesión global.
Y finalmente que así como hay precios globales en nuestra contra, los hay a nuestro favor, que son los que impulsan el crecimiento y dan cuenta de porque no hemos caído más al fondo. ¿Qué hacemos con la minería, para sostener la alimentación, la agricultura, el empleo, la salud, la educación, que son las cosas que interesan?
La novedad es que vamos a “crecer responsablemente”, que no se sabe si se refiere a que lo hacíamos irresponsablemente hasta ahora (entonces, ¿cómo quedamos con la lista de obras?), pero no vamos a generar un frenazo que traiga desempleo. El problema es que esas no son medidas sino intenciones.
Y en su gobierno hay una tensión entre ajustar una economía permanentemente ajustada, que para eso está el ministro Valdivieso y su dupla Velarde, o tomar la situación como una tormenta pasajera, que está en las palabras de García cuando afirma que en un año más seremos nuevamente líderes en baja inflación y crecimiento, si seguimos haciendo lo que se ha estado haciendo.
En cuanto a la meta de “redistribución” García propone más fondos antipobreza, con lo que queda confirmado que la famosa línea de los pobres es una subterfugio del modelo neoliberal que sirve para informar cuánto de la ganancia excepcional del crecimiento de estos años se está dispuesto a repartir entre la gente más necesitada. Asistencialismo, en una palabra.
Pero no políticas que representen calidad de vida: servicios de calidad, empleo decente, mejora del salario promedio, control nacional y social sobre los recursos naturales, etc. Todo aquello que ha ido cocinando el malestar actual contra un crecimiento que ha profundizado las enormes brechas históricas y las que agudizó la crisis.
20.07.08
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Por ello imagina que esa comezón del tercer año que se llama inflación, que le roba a las amas de casa el placer de los miles de kilómetros de carreteras que Odebrecht y otras privadas están haciendo con dinero del Estado, para cobrar luego el servicio de tránsito por más 30 años, es resultado de una “incomprensión” que tenemos sobre el origen externo del problema.
Para entender eso hay que repasar el tema del petróleo y los alimentos, sin explicar porqué internamente pagamos precios internacionales por esos mismos productos cuando los producimos dentro de nuestras fronteras. Ni anotar al margen lo que estamos haciendo para tener mayor oferta propia, en vez de seguir orientando la economía a la exportación en tiempos de recesión global.
Y finalmente que así como hay precios globales en nuestra contra, los hay a nuestro favor, que son los que impulsan el crecimiento y dan cuenta de porque no hemos caído más al fondo. ¿Qué hacemos con la minería, para sostener la alimentación, la agricultura, el empleo, la salud, la educación, que son las cosas que interesan?
La novedad es que vamos a “crecer responsablemente”, que no se sabe si se refiere a que lo hacíamos irresponsablemente hasta ahora (entonces, ¿cómo quedamos con la lista de obras?), pero no vamos a generar un frenazo que traiga desempleo. El problema es que esas no son medidas sino intenciones.
Y en su gobierno hay una tensión entre ajustar una economía permanentemente ajustada, que para eso está el ministro Valdivieso y su dupla Velarde, o tomar la situación como una tormenta pasajera, que está en las palabras de García cuando afirma que en un año más seremos nuevamente líderes en baja inflación y crecimiento, si seguimos haciendo lo que se ha estado haciendo.
En cuanto a la meta de “redistribución” García propone más fondos antipobreza, con lo que queda confirmado que la famosa línea de los pobres es una subterfugio del modelo neoliberal que sirve para informar cuánto de la ganancia excepcional del crecimiento de estos años se está dispuesto a repartir entre la gente más necesitada. Asistencialismo, en una palabra.
Pero no políticas que representen calidad de vida: servicios de calidad, empleo decente, mejora del salario promedio, control nacional y social sobre los recursos naturales, etc. Todo aquello que ha ido cocinando el malestar actual contra un crecimiento que ha profundizado las enormes brechas históricas y las que agudizó la crisis.
20.07.08
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domingo, julio 27, 2008
El fin del Congreso
Hace dos años escribí lo siguiente: “Ya sólo falta la Pinchi Pinchi y el respectivo video en alguna salita de muebles mullidos, con el nuevo héroe de la gobernabilidad, Carlos Torres Caro, recibiendo la suya para que el país no se desestabilice. Porque ya tenemos a Del Castillo en el papel de Marcenaro y a Cabanillas en el de una Martha Chávez envejecida, saludando el gesto democrático de pasarse al bando del ganador aún antes de juramentar el cargo”(El Video de Torres Caro, 13.06.06)
Ahora sabemos que la Pinchi de esta época es Gustavo Espinoza Soto y el Montesinos de pacotilla que se ha encontrado Alan García, viene a estar representado por Velásquez Quesquén. Pero más allá de analogías personales, lo que interesa es evidenciar de qué manera la ideología del mercado, en el sentido de la búsqueda del mayor beneficio personal, ha invadido la política.
· aquí es el bienestar de nosotros primero. Antes de pensar en el bienestar del país tiene que estar el bienestar tuyo.
Es lo que dice Torres Caro en un diálogo con Espinoza, cara a cara con Velásquez, cuya participación en el intercambio ha sido cuidadosamente editada para evitar interferir en el proceso de la elección para la mesa directiva del Congreso. La política, sin política ni ideología, es la que engendra representantes que negocian por ubicaciones y dinero, y oficialismos que no tiene escrúpulos de pagar.
Torres Caro y Espinoza Soto son desechos de la política criolla post-fujimorista. Y si no estuvieran en el Congreso no significarían nada. Pero tampoco lo haría Velásquez, salvo por su habilidad para los negocios sucios, de lo que se cuenta bastante en Chiclayo. Pero estos personajes deleznables integran un poder del Estado y negocian sus votos, que era lo que estaban haciendo en la casa del aprista cuando Espinoza grabó a su antiguo aliado.
La descomposición del sistema político tiene su vitrina en el Congreso. Eso se vio en el 2000, cuando varios congresistas electos en la lista de Toledo pactaban con el fujimorismo, mientras su líder estaba impulsando, con todos sus enredos y contradicciones, la marcha de los Cuatro Suyos para impedir la consumación del fraude. Hoy volvemos a lo mismo. El APRA que ha avasallado el legislativo con el alud de decretos legislativos se desespera por la mesa, no porque quiera sacar de ella algo. Sino para terminar de liquidar esta institución que no le sirve. Nadie mejor que Velásquez Quesquén para ello.
26.07.08
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Ahora sabemos que la Pinchi de esta época es Gustavo Espinoza Soto y el Montesinos de pacotilla que se ha encontrado Alan García, viene a estar representado por Velásquez Quesquén. Pero más allá de analogías personales, lo que interesa es evidenciar de qué manera la ideología del mercado, en el sentido de la búsqueda del mayor beneficio personal, ha invadido la política.
· aquí es el bienestar de nosotros primero. Antes de pensar en el bienestar del país tiene que estar el bienestar tuyo.
Es lo que dice Torres Caro en un diálogo con Espinoza, cara a cara con Velásquez, cuya participación en el intercambio ha sido cuidadosamente editada para evitar interferir en el proceso de la elección para la mesa directiva del Congreso. La política, sin política ni ideología, es la que engendra representantes que negocian por ubicaciones y dinero, y oficialismos que no tiene escrúpulos de pagar.
Torres Caro y Espinoza Soto son desechos de la política criolla post-fujimorista. Y si no estuvieran en el Congreso no significarían nada. Pero tampoco lo haría Velásquez, salvo por su habilidad para los negocios sucios, de lo que se cuenta bastante en Chiclayo. Pero estos personajes deleznables integran un poder del Estado y negocian sus votos, que era lo que estaban haciendo en la casa del aprista cuando Espinoza grabó a su antiguo aliado.
La descomposición del sistema político tiene su vitrina en el Congreso. Eso se vio en el 2000, cuando varios congresistas electos en la lista de Toledo pactaban con el fujimorismo, mientras su líder estaba impulsando, con todos sus enredos y contradicciones, la marcha de los Cuatro Suyos para impedir la consumación del fraude. Hoy volvemos a lo mismo. El APRA que ha avasallado el legislativo con el alud de decretos legislativos se desespera por la mesa, no porque quiera sacar de ella algo. Sino para terminar de liquidar esta institución que no le sirve. Nadie mejor que Velásquez Quesquén para ello.
26.07.08
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jueves, julio 24, 2008
La ortiga renegona nos ataca
Hasta ayer hubiera estado dispuesto a suscribir que, dentro de su coprolalia congénita y su odio a todo lo que suene a indio, puneño o comunista, la Ortiga era un personaje singular de la prensa. Un reaccionario simpático, como me dijo un día Aldo M. Digo, hasta ayer. Porque dos pequeñas pataditas (no soy responsable de esa sección) y el eximio insultador, ha corrido a brazos de su director para pedirle prestado sus ofensas para hacerle frente al Lévano y al Wiener, que lo están fregando.
De ahí la repetición de que Lévano es “cojo”, hijo y nieto de panaderos (que fueron dirigentes sindicales), salió de corrector para convertirse en redactor en Caretas, comunista radical en los 70, etc. ¿Y? Ya Aldo M había ensayado esas referencias a las limitaciones físicas, en el estilo discriminatorio al que recurre la Ortiga; como había tratado de herir refiriéndose al padre y al abuelo como “sindicaleros” y ahora “panaderos”; denostar su origen social humilde, de donde el maestro César salió adelante y otras paparruchas por el estilo. Por cierto, ataque ad hóminem, como siempre para saltar la cuestión de fondo.
Respecto a mi persona, la Ortiga ha buscado a su mentor para que le diga si tiene datos. Y me inventa una expulsión del colegio, en el que terminé regularmente el año 1966, y mezcla con una falsa acusación que se levantó contra mi hermano y que tampoco terminó en expulsión, sino en la decisión de mis padres de retirarlo. Pero el solo dato revela la fuente. Y es que uno de los actuales gerentes de la Suez (la engreída de Aldo M) estudió en el San Andrés y sabe algo de nosotros. Otro punto es que fui “lacayo” de León Rupp en “El Observador” (1981-1982), pero si asumimos eso, él y todos los que trabajan en “Correo”, incluido el director son lacayos de Agois. Porque lo único que se puede decir de esa época es que fui empleado de la empresa y que siempre tuve libertad para expresar mi opinión, sin pedir ayuda a nadie. Luego vuelve con el cuento de Alditus sobre que hice quebrar el periódico (no tienen idea de lo que costó hacerlo durar dos años sin capital propio).
Pero donde tiene que aclarar lo sustantivo: si en tiempos de la mafia de Fujimori y Montesinos era tan valiente como es con los campesinos que protestan contra las minas, lo que esta Ortiga envejecida puede responder era que escribía en “Expreso” y después en “Correo” ¿Y eso a quién le importa? Diga que usted si le pidió al SUTEP que haga las huelgas que Montesinos dice que no hizo ante la dictadura (pero que sí las realizó, en un contexto de represión) y que es donde aplaude al bandido, como García y Mulder; y cuántas veces les recordó su condición fecal al chino y su asesor, tremendos asesinos y ladrones. Por supuesto que yo me puedo orinar, pero de risa, con la referencia que hace de mis actos de la época. Bastaría que hubiera seguido el juicio a Fujimori para saber la cantidad de veces que han sido citados mis escritos de los 90, que incriminan al procesado. Y en tiempo de Velasco tuve el honor de estar preso por críticas al gobierno. Lo que no ha hecho de mí un reaccionario, anti reforma agraria o nacionalizaciones, con muy poco de simpático, como está volviéndose ABU.
25.07.08
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De ahí la repetición de que Lévano es “cojo”, hijo y nieto de panaderos (que fueron dirigentes sindicales), salió de corrector para convertirse en redactor en Caretas, comunista radical en los 70, etc. ¿Y? Ya Aldo M había ensayado esas referencias a las limitaciones físicas, en el estilo discriminatorio al que recurre la Ortiga; como había tratado de herir refiriéndose al padre y al abuelo como “sindicaleros” y ahora “panaderos”; denostar su origen social humilde, de donde el maestro César salió adelante y otras paparruchas por el estilo. Por cierto, ataque ad hóminem, como siempre para saltar la cuestión de fondo.
Respecto a mi persona, la Ortiga ha buscado a su mentor para que le diga si tiene datos. Y me inventa una expulsión del colegio, en el que terminé regularmente el año 1966, y mezcla con una falsa acusación que se levantó contra mi hermano y que tampoco terminó en expulsión, sino en la decisión de mis padres de retirarlo. Pero el solo dato revela la fuente. Y es que uno de los actuales gerentes de la Suez (la engreída de Aldo M) estudió en el San Andrés y sabe algo de nosotros. Otro punto es que fui “lacayo” de León Rupp en “El Observador” (1981-1982), pero si asumimos eso, él y todos los que trabajan en “Correo”, incluido el director son lacayos de Agois. Porque lo único que se puede decir de esa época es que fui empleado de la empresa y que siempre tuve libertad para expresar mi opinión, sin pedir ayuda a nadie. Luego vuelve con el cuento de Alditus sobre que hice quebrar el periódico (no tienen idea de lo que costó hacerlo durar dos años sin capital propio).
Pero donde tiene que aclarar lo sustantivo: si en tiempos de la mafia de Fujimori y Montesinos era tan valiente como es con los campesinos que protestan contra las minas, lo que esta Ortiga envejecida puede responder era que escribía en “Expreso” y después en “Correo” ¿Y eso a quién le importa? Diga que usted si le pidió al SUTEP que haga las huelgas que Montesinos dice que no hizo ante la dictadura (pero que sí las realizó, en un contexto de represión) y que es donde aplaude al bandido, como García y Mulder; y cuántas veces les recordó su condición fecal al chino y su asesor, tremendos asesinos y ladrones. Por supuesto que yo me puedo orinar, pero de risa, con la referencia que hace de mis actos de la época. Bastaría que hubiera seguido el juicio a Fujimori para saber la cantidad de veces que han sido citados mis escritos de los 90, que incriminan al procesado. Y en tiempo de Velasco tuve el honor de estar preso por críticas al gobierno. Lo que no ha hecho de mí un reaccionario, anti reforma agraria o nacionalizaciones, con muy poco de simpático, como está volviéndose ABU.
25.07.08
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miércoles, julio 23, 2008
Tres de cuatro no aprueban a García
Últimamente ocurre que cuando “El Comercio” recibe una encuesta, contratada por ellos, que indica que Alan García está sobre el 26% de aprobación a nivel nacional[1] y que ha caído cuatro puntos en un mes y nueve en dos meses, lo que hace es poner un enorme titular de domingo que afirma que el 91% de los peruanos está orgulloso de serlo y no quiere cambiar de nacionalidad.
Que sólo uno de cuatro peruanos se identifique con la propaganda que insiste que “el Perú avanza”, y que esa proporción descienda a uno sobre diez en el sur y el oriente, o que en Lima la caída en el mes del paro nacional haya sido de nueve puntos parecería de menor cuantía, o “El Comercio” trata de que se perciba así.
Hay obviamente varias cosas por discutir: (a) en el aspecto económico estamos pasando la etapa de los picos de la política de todo por el crecimiento, reforzada con subsidios e intervenciones para que no se sientan los efectos del desarreglo global (petróleo y dólar), y los dos asuntos de mayor desaprobación del gobierno son los de la subida de precios y la insuficiente generación de empleo; (b) en el plano político, estamos ante el desafío de movilizaciones sociales como el moqueguazo y el paro nacional, que el gobierno niega que representen un estado de ánimo en su contra y una búsqueda de alternativas de cambio .
La perspectiva de mediano y largo plazo indica que la situación económica se va a deteriorar de todas maneras, sea que se mantenga en el esfuerzo de crecer, tragándose los problemas que está generando, o que se imponga finalmente el criterio de los que ya empezaron a perder confianza al sistema y demandan un ajuste antes que sea demasiado tarde. Entre la inflación lenta y el salto al vacío de la corrección por shock, no hay cómo evitar que aumente el descontento. Peor si a eso se suma la ceguera política, esa de creer que humalistas, chavistas y comunistas explican las protestas, y seguir armando leyes de represión armada para afrontar la crisis.
Sobre el punto, “El Comercio” coloca de manera destacada una percepción del paro como “fracaso”, del 66%. Pero a continuación aparecen otras cifras: el 27% estuvo a favor del paro y no fue a trabajar, mientras el 26% apoyaba la medida pero trabajó. Es decir 53% consideraba justa la paralización. Además anota que sin estar a favor del paro, hubo un 11% que no acudió a su empleo, lo que indica una paralización total de 38%. Esto podía decir que la palabra fracaso, significa que la gente esperaba más paro, de lo que hubo, o la prensa dejó ver. Por eso el gobierno no sale más fuerte de la coyuntura, sino todo lo contrario.
23.7.08
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[1] Ipsos Apoyo, 20 de julio 2008
Que sólo uno de cuatro peruanos se identifique con la propaganda que insiste que “el Perú avanza”, y que esa proporción descienda a uno sobre diez en el sur y el oriente, o que en Lima la caída en el mes del paro nacional haya sido de nueve puntos parecería de menor cuantía, o “El Comercio” trata de que se perciba así.
Hay obviamente varias cosas por discutir: (a) en el aspecto económico estamos pasando la etapa de los picos de la política de todo por el crecimiento, reforzada con subsidios e intervenciones para que no se sientan los efectos del desarreglo global (petróleo y dólar), y los dos asuntos de mayor desaprobación del gobierno son los de la subida de precios y la insuficiente generación de empleo; (b) en el plano político, estamos ante el desafío de movilizaciones sociales como el moqueguazo y el paro nacional, que el gobierno niega que representen un estado de ánimo en su contra y una búsqueda de alternativas de cambio .
La perspectiva de mediano y largo plazo indica que la situación económica se va a deteriorar de todas maneras, sea que se mantenga en el esfuerzo de crecer, tragándose los problemas que está generando, o que se imponga finalmente el criterio de los que ya empezaron a perder confianza al sistema y demandan un ajuste antes que sea demasiado tarde. Entre la inflación lenta y el salto al vacío de la corrección por shock, no hay cómo evitar que aumente el descontento. Peor si a eso se suma la ceguera política, esa de creer que humalistas, chavistas y comunistas explican las protestas, y seguir armando leyes de represión armada para afrontar la crisis.
Sobre el punto, “El Comercio” coloca de manera destacada una percepción del paro como “fracaso”, del 66%. Pero a continuación aparecen otras cifras: el 27% estuvo a favor del paro y no fue a trabajar, mientras el 26% apoyaba la medida pero trabajó. Es decir 53% consideraba justa la paralización. Además anota que sin estar a favor del paro, hubo un 11% que no acudió a su empleo, lo que indica una paralización total de 38%. Esto podía decir que la palabra fracaso, significa que la gente esperaba más paro, de lo que hubo, o la prensa dejó ver. Por eso el gobierno no sale más fuerte de la coyuntura, sino todo lo contrario.
23.7.08
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[1] Ipsos Apoyo, 20 de julio 2008
lunes, julio 21, 2008
De Rey a Peón
Cuando Rafael Rey perdió su condición de diputado del FREDEMO, durante los acontecimientos de abril de 1992, decidió su destino. En vez de reclamar por la democracia como hicieron otros, se convirtió en aliado de los golpistas y cada vez más abiertamente secundó la reforma económica en marcha y la política de contrasubversión, con puntal en el SIN de Montesinos.
Así en 1993 reapareció a la cabeza de una nuevo partido llamado “Renovación”, donde lo que se había renovado era el antiguo libertario, ahora convertido en protofujimorista y en silencioso acompañante de los más oscuros crímenes del poder, cuyo momento culminante fue su defensa de la amnistía al Grupo Colina y a los violadores de derechos humanos en 1995.
Entre ese año y el 2000, Rey fue comparsa de un régimen que manipulaba instituciones y principios para lograr una segunda reelección y se dio el tiempo para visitar al poderoso asesor de Fujimori, para interceder por la libertad de un empresario pesquero sentenciado por narcotráfico, que hoy día es uno de los siete grandes de la pesca y que ha sido favorecido sistemáticamente por su ministerio.
En el 2001, tras el abrupto fin del proyecto fujimorista de instaurar un sistema de reelección permanente basado en el miedo a cambiar, el Rey de esta historia decidió emigrar a las tiendas de Lourdes Flores, de la que se podía decir que había defendido reiteradamente el modelo económico de los 90, pero había tenido problemas con su andamiaje político.
Pues bien, Rafael que se había comprado todo el paquete, circuló de la derecha neoliberal dictatorial a la derecha neoliberal democrática, que ya sabemos es débilmente democrática, tanto que puede incorporar a Rey. Y en esa ubicación el saltimbanqui prosiguió en lo que hasta entonces era uno de sus escasas coherencias: la denuncia de García como corrupto, irresponsable y peligro para el país.
Eso, hasta el final de la primera vuelta del 2006, cuando volvió a saltar de barco, abandonó a Lourdes y se convirtió en ministro de García en el área de producción, sin haber producido nada en su vida y en director de la principal industria pesquera mundial, que en realidad es manejada por las grandes empresas de la Sociedad Nacional de Pesquería en asociación con los almirantes retirados que mantienen puestos claves en el ministerio y en la gerencias y directorios de las siete hermanas de la SNP.
Ahí llegó por Giampietri que seguro le dijo al gordo que este era el tipo idóneo para el cargo, lo que quiere decir el que iba a hacer lo que el grupo de poder le exige, como se prueba en la ley de cuotas individuales, DL 1084. O sea que el rey iba a ser un peón de grandes intereses.
20.07.08
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Así en 1993 reapareció a la cabeza de una nuevo partido llamado “Renovación”, donde lo que se había renovado era el antiguo libertario, ahora convertido en protofujimorista y en silencioso acompañante de los más oscuros crímenes del poder, cuyo momento culminante fue su defensa de la amnistía al Grupo Colina y a los violadores de derechos humanos en 1995.
Entre ese año y el 2000, Rey fue comparsa de un régimen que manipulaba instituciones y principios para lograr una segunda reelección y se dio el tiempo para visitar al poderoso asesor de Fujimori, para interceder por la libertad de un empresario pesquero sentenciado por narcotráfico, que hoy día es uno de los siete grandes de la pesca y que ha sido favorecido sistemáticamente por su ministerio.
En el 2001, tras el abrupto fin del proyecto fujimorista de instaurar un sistema de reelección permanente basado en el miedo a cambiar, el Rey de esta historia decidió emigrar a las tiendas de Lourdes Flores, de la que se podía decir que había defendido reiteradamente el modelo económico de los 90, pero había tenido problemas con su andamiaje político.
Pues bien, Rafael que se había comprado todo el paquete, circuló de la derecha neoliberal dictatorial a la derecha neoliberal democrática, que ya sabemos es débilmente democrática, tanto que puede incorporar a Rey. Y en esa ubicación el saltimbanqui prosiguió en lo que hasta entonces era uno de sus escasas coherencias: la denuncia de García como corrupto, irresponsable y peligro para el país.
Eso, hasta el final de la primera vuelta del 2006, cuando volvió a saltar de barco, abandonó a Lourdes y se convirtió en ministro de García en el área de producción, sin haber producido nada en su vida y en director de la principal industria pesquera mundial, que en realidad es manejada por las grandes empresas de la Sociedad Nacional de Pesquería en asociación con los almirantes retirados que mantienen puestos claves en el ministerio y en la gerencias y directorios de las siete hermanas de la SNP.
Ahí llegó por Giampietri que seguro le dijo al gordo que este era el tipo idóneo para el cargo, lo que quiere decir el que iba a hacer lo que el grupo de poder le exige, como se prueba en la ley de cuotas individuales, DL 1084. O sea que el rey iba a ser un peón de grandes intereses.
20.07.08
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sábado, julio 19, 2008
Receta Valdivieso: crédito caro y menor gasto
La receta del BCR y el nuevo ministro de economía es la que se aplicó en los 80 y 90, la sombra del shock planea nuevamente sobre el país.
De pronto, empezamos a saber que el crecimiento del que tanto se jactaba el presidente no era tan bueno como decían, y que el BCR piensa que no estamos preparados para 10% anual, o sea que no somos China, y una cantidad de economistas, que no se sabe donde estaban los últimos meses, han empezado a decir que no podemos ir a 120 Km./h. a Pucusana, que lo correcto es ir a 80, etc.
El motor se está recalentando, dicen los agoreros. Y uno se pregunta ¿de qué están hablando, si se suponía que el “motor” era la inversión y con ésta nadie piensa meterse, y que el actual crecimiento era presentado como sano, porque no dependía de la maquinita monetaria, el crédito exterior o ingresos temporales como los de la privatización, que han sido culpados otras veces del final abrupto de los crecimientos?, ¿qué fue lo que falló?
Ya hace varios meses que el Perú registra tasas crecientes de inflación, frente a lo cual el gobierno ha dado diversas respuestas: (a) es importada; (b) es temporal; (c) es sólo de alimentos; (d) es todavía pequeña; (e) no importa. Y el tiempo ha corrido implacable, mientras las encuestas remarcaban que la gente identificaba una incapacidad gubernamental para hacer algo frente a los precios. En realidad había intentado hacerlo, pero el resultado de bajar los aranceles fue nulo en los mercados, aunque muy efectivo en los bolsillos de Romero y otros importadores.
Y ahí es donde nos cuentan la historia que el ministro Carranza se va porque tiene que atender asuntos familiares (aunque ahora sabemos que se va a quedar como asesor) y que su despedida es adornada por condecoraciones del mundo financiero, pero el que viene en su reemplazo cambia el personal y empieza a reunirse con el gordo del Jr. Miró Quesada, en vez de hacerlo con el de Palacio de Gobierno, reconociendo que Velarde hace tiempo que prende sus luces de alarma, aunque nadie le haga caso. Y todos empezamos a girar en torno al peligro de crecer demasiado.
Y ¿cuál es la receta para el motor recalentado? Ya está sobre la mesa: suban el crédito, para que la gente tenga menos plata y consuma menos (como si el pan y la papa, se comparan con tarjeta de crédito) y bajen el gasto público para que haya menos dinero en la economía (tal vez vuelvan a pagar deuda externa adelantada). Todo esto significa que cuando el modelo crece y genera altas ganancias para la gran inversión, hay que dejarlo tranquilo porque ya vendrá para el resto. Y cuando empieza a gotear un poco de crédito (por exceso de plata en los bancos) y un aumento de obra pública (también por exceso de liquidez en el fisco), el ataque se dirige contra estos factores.
O sea, si quieren que se lo resuma en pocas palabras: cuando comienza el chorreo, cierran el caño. Ese es el modelo. ¿Qué les parece?
17.07.08
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De pronto, empezamos a saber que el crecimiento del que tanto se jactaba el presidente no era tan bueno como decían, y que el BCR piensa que no estamos preparados para 10% anual, o sea que no somos China, y una cantidad de economistas, que no se sabe donde estaban los últimos meses, han empezado a decir que no podemos ir a 120 Km./h. a Pucusana, que lo correcto es ir a 80, etc.
El motor se está recalentando, dicen los agoreros. Y uno se pregunta ¿de qué están hablando, si se suponía que el “motor” era la inversión y con ésta nadie piensa meterse, y que el actual crecimiento era presentado como sano, porque no dependía de la maquinita monetaria, el crédito exterior o ingresos temporales como los de la privatización, que han sido culpados otras veces del final abrupto de los crecimientos?, ¿qué fue lo que falló?
Ya hace varios meses que el Perú registra tasas crecientes de inflación, frente a lo cual el gobierno ha dado diversas respuestas: (a) es importada; (b) es temporal; (c) es sólo de alimentos; (d) es todavía pequeña; (e) no importa. Y el tiempo ha corrido implacable, mientras las encuestas remarcaban que la gente identificaba una incapacidad gubernamental para hacer algo frente a los precios. En realidad había intentado hacerlo, pero el resultado de bajar los aranceles fue nulo en los mercados, aunque muy efectivo en los bolsillos de Romero y otros importadores.
Y ahí es donde nos cuentan la historia que el ministro Carranza se va porque tiene que atender asuntos familiares (aunque ahora sabemos que se va a quedar como asesor) y que su despedida es adornada por condecoraciones del mundo financiero, pero el que viene en su reemplazo cambia el personal y empieza a reunirse con el gordo del Jr. Miró Quesada, en vez de hacerlo con el de Palacio de Gobierno, reconociendo que Velarde hace tiempo que prende sus luces de alarma, aunque nadie le haga caso. Y todos empezamos a girar en torno al peligro de crecer demasiado.
Y ¿cuál es la receta para el motor recalentado? Ya está sobre la mesa: suban el crédito, para que la gente tenga menos plata y consuma menos (como si el pan y la papa, se comparan con tarjeta de crédito) y bajen el gasto público para que haya menos dinero en la economía (tal vez vuelvan a pagar deuda externa adelantada). Todo esto significa que cuando el modelo crece y genera altas ganancias para la gran inversión, hay que dejarlo tranquilo porque ya vendrá para el resto. Y cuando empieza a gotear un poco de crédito (por exceso de plata en los bancos) y un aumento de obra pública (también por exceso de liquidez en el fisco), el ataque se dirige contra estos factores.
O sea, si quieren que se lo resuma en pocas palabras: cuando comienza el chorreo, cierran el caño. Ese es el modelo. ¿Qué les parece?
17.07.08
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El Ministro del FMI
En el primer semestre de 1990 se realizaba en Alemania una reunión del FMI, donde acudían ministros de economía y presidentes de bancos centrales de numerosos países y en la televisión se podía apreciar un insistente mensaje: eran imágenes del Perú en extremos de pobreza, deterioro de servicios, inseguridad, que iban acompañados de la idea de que esto ocurría por no atenerse a los planes de ajuste y repago de la deuda internacional, y a la retórica anti-FMI de nuestro presidente.
Ciertamente, para entonces, Alan García ya había girado completamente y hacía dos años que intentaba hacer buena letra con los organismos internacionales, asegurando que con esa pobreza abrumadora, el Perú pagaría la deuda y dejaría de cuestionarla como una esclavitud moderna. Pero el sistema no iba a perder la oportunidad de colgarlo tantas veces como fuera necesario, como el símbolo del destino de los populistas que todavía amagan por el mundo.
Hasta el 2006, García era el cuco del FMI, pero la verdad es que, para entonces, había riesgos mucho más corpóreos en varios países de América Latina. Por ejemplo Chávez, de quién se dice que hace populismo con dinero (en realidad redistribución de la renta del petróleo), frente al proyecto desfinanciado que impulsó el gobernante peruano de los 80. Y fue precisamente la circunstancia histórica, tan buscada por García, de aparecer como la alternativa a un peligro mayor que él mismo, lo que corrigió todos los diagnósticos.
Y no fueron sólo los banqueros, grandes capitalistas y tecnócratas peruanos los que le perdonaron, sino que el FMI y otros, también admitieron que ya era suficiente penitencia y que había nuevamente que creerle. Y así tenemos que ayer se ha marcado otro punto culminante de la transformación de Alan García en el conservador que todas las derechas económicas andan buscando. Fue cuando tomó el juramento a un ministro extraído de adentro del FMI, cuyas primeras palabras han sido para reconocer que él sólo sabe que hay un brote de inflación y que eso, de acuerdo a la ortodoxia, se corrige ajustando el consumo y encareciendo el crédito, y parando el gasto en obras públicas. Es decir quitándole al “crecimiento” los primero elementos de pequeña mejora social que alcanzan a otras capas de la población. Obviamente que para pensar esto no se necesita ser ni mago ni hechicero, sino un vulgar neoliberal. Pero no es lo mismo uno silvestre, que alguien respaldado por el FMI.
Eso ha calculado García, aunque sea una contradicción radical a lo que decía el otro García, hace veinte años.
16.07.08
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Ciertamente, para entonces, Alan García ya había girado completamente y hacía dos años que intentaba hacer buena letra con los organismos internacionales, asegurando que con esa pobreza abrumadora, el Perú pagaría la deuda y dejaría de cuestionarla como una esclavitud moderna. Pero el sistema no iba a perder la oportunidad de colgarlo tantas veces como fuera necesario, como el símbolo del destino de los populistas que todavía amagan por el mundo.
Hasta el 2006, García era el cuco del FMI, pero la verdad es que, para entonces, había riesgos mucho más corpóreos en varios países de América Latina. Por ejemplo Chávez, de quién se dice que hace populismo con dinero (en realidad redistribución de la renta del petróleo), frente al proyecto desfinanciado que impulsó el gobernante peruano de los 80. Y fue precisamente la circunstancia histórica, tan buscada por García, de aparecer como la alternativa a un peligro mayor que él mismo, lo que corrigió todos los diagnósticos.
Y no fueron sólo los banqueros, grandes capitalistas y tecnócratas peruanos los que le perdonaron, sino que el FMI y otros, también admitieron que ya era suficiente penitencia y que había nuevamente que creerle. Y así tenemos que ayer se ha marcado otro punto culminante de la transformación de Alan García en el conservador que todas las derechas económicas andan buscando. Fue cuando tomó el juramento a un ministro extraído de adentro del FMI, cuyas primeras palabras han sido para reconocer que él sólo sabe que hay un brote de inflación y que eso, de acuerdo a la ortodoxia, se corrige ajustando el consumo y encareciendo el crédito, y parando el gasto en obras públicas. Es decir quitándole al “crecimiento” los primero elementos de pequeña mejora social que alcanzan a otras capas de la población. Obviamente que para pensar esto no se necesita ser ni mago ni hechicero, sino un vulgar neoliberal. Pero no es lo mismo uno silvestre, que alguien respaldado por el FMI.
Eso ha calculado García, aunque sea una contradicción radical a lo que decía el otro García, hace veinte años.
16.07.08
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sábado, julio 12, 2008
El paro en el Perú y en Lima
Si Lima hizo ganar las elecciones a García contra Humala; este 9 de julio, la misma ciudad capital, fue otra vez el punto más débil del paro. Es verdad que la ciudad tenía un aspecto diferente, un aire de domingo en muchos sectores, pero salvo los movilizados a Dos de Mayo (muchos más que en otras ocasiones), y los que actuaron en los conos, los demás vieron de lejos la protesta. Si hay alguna duda sobre la fuerza movilizada, es la que plantea Lima.
Eso lo sabían los organizadores y es lo que en otras ocasiones ha llevado a denominar como “jornada de lucha”, para decir que mientras en los departamentos con mayor nivel organizativo se hacen paralizaciones, en la metrópoli se realiza lo que sea posible, en particular una marcha por las calles para difundir la plataforma. Pero esta vez se decidió un paro, que obligaba a ir más lejos, lo que se consiguió a medias.
¿Por qué Lima está a la derecha del resto del país? Para los conservadores, incluido García, es porque aquí están los modernos, los cosmopolitas, los educados. Si trajéramos a todos los serranos a Lima o la costa moderna, los globalizaríamos y se acabarían los conflictos, los humalas y los huamanes. Ese es pensamiento de ya saben quién, que serrano, sureño, selvático, son sinónimos de ignorantes.
Pero otra manera de ver el asunto es tener presente los siguientes datos: (a) Lima es el centro del poder, y aquí viven los ganadores del modelo y muchos que creen que todavía pueden serlo; (b) Lima es el principal consumidor de medios masivos de comunicación, casi sin alternativas (La Primera, es una excepción); (c) Lima es un océano de pequeña propiedad, autoempleo y recurseo, que obliga a las personas a estar pendientes del día a día. En esta ciudad de ocho millones de habitantes no hay plataformas comunes, puntos de encuentro, sentimientos de identidad.
Algo muy distinto a las provincias donde la gente tiene claro la lista de problemas que deben ser resueltos con la lucha de todos, donde uno se siente parte de una historia común y donde las organizaciones son visibles para la población. Ahí existen medios de expresión local: televisión, radio, periódicos, con perspectivas que no son equivalentes a la prensa limeña. El pequeño productor no se percibe tan sólo como en la capital, ni cree que por un día de no trabajo perderá su clientela.
¿Puede gobernarse el Perú sólo apoyado en Lima, que además ya no es la fortaleza de las elecciones del 2006, sino una base debilitada del sistema? Es esta pregunta la que tiene que responder el gobierno. Tal vez eso hizo dudar a García el día `del paro cuando reconoció el descontento. Pero al día siguiente estaba de nuevo insultando a todo el mundo.
13.07.08
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Eso lo sabían los organizadores y es lo que en otras ocasiones ha llevado a denominar como “jornada de lucha”, para decir que mientras en los departamentos con mayor nivel organizativo se hacen paralizaciones, en la metrópoli se realiza lo que sea posible, en particular una marcha por las calles para difundir la plataforma. Pero esta vez se decidió un paro, que obligaba a ir más lejos, lo que se consiguió a medias.
¿Por qué Lima está a la derecha del resto del país? Para los conservadores, incluido García, es porque aquí están los modernos, los cosmopolitas, los educados. Si trajéramos a todos los serranos a Lima o la costa moderna, los globalizaríamos y se acabarían los conflictos, los humalas y los huamanes. Ese es pensamiento de ya saben quién, que serrano, sureño, selvático, son sinónimos de ignorantes.
Pero otra manera de ver el asunto es tener presente los siguientes datos: (a) Lima es el centro del poder, y aquí viven los ganadores del modelo y muchos que creen que todavía pueden serlo; (b) Lima es el principal consumidor de medios masivos de comunicación, casi sin alternativas (La Primera, es una excepción); (c) Lima es un océano de pequeña propiedad, autoempleo y recurseo, que obliga a las personas a estar pendientes del día a día. En esta ciudad de ocho millones de habitantes no hay plataformas comunes, puntos de encuentro, sentimientos de identidad.
Algo muy distinto a las provincias donde la gente tiene claro la lista de problemas que deben ser resueltos con la lucha de todos, donde uno se siente parte de una historia común y donde las organizaciones son visibles para la población. Ahí existen medios de expresión local: televisión, radio, periódicos, con perspectivas que no son equivalentes a la prensa limeña. El pequeño productor no se percibe tan sólo como en la capital, ni cree que por un día de no trabajo perderá su clientela.
¿Puede gobernarse el Perú sólo apoyado en Lima, que además ya no es la fortaleza de las elecciones del 2006, sino una base debilitada del sistema? Es esta pregunta la que tiene que responder el gobierno. Tal vez eso hizo dudar a García el día `del paro cuando reconoció el descontento. Pero al día siguiente estaba de nuevo insultando a todo el mundo.
13.07.08
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lunes, julio 07, 2008
Filosofía castillista del Paro
El paro debe ser pacífico, por eso sacamos a las Fuerzas Armadas a las calles el 9 de julio, e insistiremos tercamente en la ley que exime de responsabilidad a soldados y policías cuando producen muertos y heridos al usar sus armas de fuego, durante las manifestaciones públicas. O sea, pacífico pero con tanques en las calles.
Respetamos, claro, el derecho a la protesta. Por eso estamos dictando una disposición para que se pague una bonificación (15 soles, pero algo es algo) a los que rompan la huelga y además pondremos hombres armados en el transporte público. Ilegalizamos la medida y estamos estudiando que sanciones pueden recaer en los huelguistas.
Los gremios pueden parar, no hay problema, pero eso no quita que el premier esté 24 horas al día, desde hace dos semanas, haciendo reuniones con gremios fantasmas para que no acaten el paro y lanzando ofrecimientos de arreglo, que antes no hacía, al que declare contra el paro.
Tenemos fundado temor que los vándalos se aprovechen de la situación para producir actos incontrolables y afectar la imagen del país, y en mérito a ello hemos decidido mantener la reunión de APEC en Cusco, el día del paro, para que los organizadores de la protesta se encarguen de la llegada, desplazamiento y tranquilidad con la que se desarrollarán las sesiones. Y ya se les ha advertido a los cusqueños que si hacen paro no habrá APEC en noviembre, y se prohibirá a los visitantes viajar a esa ciudad y conocer Macchu Picchu.
Los paros no deben ser políticos, sino puramente laborales, o sea los que tienen objetivos políticos no deben participar de ellos, como ocurrió con el de 2004, en el que participó el APRA contra Toledo, y García marchó por Alfonso Ugarte repartiendo pataditas y preparando su candidatura para el 2006.
Al gobierno no le preocupa el paro, porque finalmente qué representatividad tiene la CGTP (si Aldo M ya descubrió que sus direcciones corresponden a chifas o fotocopiadoras), y no sé cuantos gremios han dicho que no acatan, y finalmente porque después del 9, lo que viene es el 10, según genialidad matemática de AGP, o sea no hay problema, pero todos los días García, Del Castillo, Rey, Araoz, Garrido, Gonzáles, Cabanillas y otros declaran sobre el paro que no importa, aumentan sus presiones, piden más titulares a sus amigos de los diarios, reúnen más tropa, buscan más rompehuelgas, etc.
En la coherencia, hermanos, qué le vamos a hacer.
09.07.08
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Respetamos, claro, el derecho a la protesta. Por eso estamos dictando una disposición para que se pague una bonificación (15 soles, pero algo es algo) a los que rompan la huelga y además pondremos hombres armados en el transporte público. Ilegalizamos la medida y estamos estudiando que sanciones pueden recaer en los huelguistas.
Los gremios pueden parar, no hay problema, pero eso no quita que el premier esté 24 horas al día, desde hace dos semanas, haciendo reuniones con gremios fantasmas para que no acaten el paro y lanzando ofrecimientos de arreglo, que antes no hacía, al que declare contra el paro.
Tenemos fundado temor que los vándalos se aprovechen de la situación para producir actos incontrolables y afectar la imagen del país, y en mérito a ello hemos decidido mantener la reunión de APEC en Cusco, el día del paro, para que los organizadores de la protesta se encarguen de la llegada, desplazamiento y tranquilidad con la que se desarrollarán las sesiones. Y ya se les ha advertido a los cusqueños que si hacen paro no habrá APEC en noviembre, y se prohibirá a los visitantes viajar a esa ciudad y conocer Macchu Picchu.
Los paros no deben ser políticos, sino puramente laborales, o sea los que tienen objetivos políticos no deben participar de ellos, como ocurrió con el de 2004, en el que participó el APRA contra Toledo, y García marchó por Alfonso Ugarte repartiendo pataditas y preparando su candidatura para el 2006.
Al gobierno no le preocupa el paro, porque finalmente qué representatividad tiene la CGTP (si Aldo M ya descubrió que sus direcciones corresponden a chifas o fotocopiadoras), y no sé cuantos gremios han dicho que no acatan, y finalmente porque después del 9, lo que viene es el 10, según genialidad matemática de AGP, o sea no hay problema, pero todos los días García, Del Castillo, Rey, Araoz, Garrido, Gonzáles, Cabanillas y otros declaran sobre el paro que no importa, aumentan sus presiones, piden más titulares a sus amigos de los diarios, reúnen más tropa, buscan más rompehuelgas, etc.
En la coherencia, hermanos, qué le vamos a hacer.
09.07.08
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Uribe el pacificador
Eso que Uribe respeta la vida y no disparó desde los helicópteros a los que quedaban en tierra, ya es demasiado. Equivale a olvidarse que hace muy poco, el ejército colombiano bombardeó territorio ecuatoriano y asesinó mientras dormían a Raúl Reyes y miembros de la FARC que habían levantado un campamento al otro lado de la frontera. Los soldados que descendieron en la selva buscaron para asesinar a los sobrevivientes. Entonces a Uribe no le interesaba mandar mensajes de paz y negociación, sino subrayar su capacidad de interferir el proceso de mediación que encabezaba el gobierno de Caracas y del que participaba el de París.
¿Qué cambió en pocos más de cuatro meses? Nada. Porque Uribe se aferró a la supuesta computadora de Reyes y desde allí continuó el bombardeo, agrandando los obstáculos para un canje negociado de los rehenes. Pero, de pronto, milagro, la operación limpia de inteligencia de un gobierno y un ejército particularmente sucio. ¿Qué pasó? ¿Será que las razones de propaganda exigían evitar ensangrentar la jornada? Tengo la impresión que es más que eso.
La facilidad con la que combatientes experimentados y, como se dice, crueles, caen en una trampa escolar en la que gente de fuera se presenta a nombre de sus mandos, y les entregan los rehenes más valiosos que tenía la organización, sin desconfianzas y resistencias, advierte de una parte de la trama que no conocemos: (1) ¿sobornaron a los responsables del cuidado de los prisioneros?; (2) ¿interfirieron otra operación internacional (se habla de una delegación suizo-francesa, que estaba en tratos con la FARC, bajo conocimiento del gobierno colombiano), y sustituyeron a los negociadores por militares disfrazados?
Cualquiera de las dos hipótesis, explicaría porqué no descargaron sus armas sobre los engañados. Existe una alta probabilidad que la misión extranjera haya tenido que ceder ante Uribe y haya exigido como condición que no haya muertos. En cualquier caso, las FARC han sido invitadas oficialmente a discutir la paz. Y le darían una victoria al gobierno sino responden a la iniciativa. Es verdad que ya han tenido demasiados errores, respecto a las propuestas de Chávez, y en medio de sus decisiones abrieron evidentes flancos de debilidad por donde han sido duramente golpeados.
Una ausencia completa de criterio político puede ser muy funcional al autoritarismo. Eso ocurrió en el Perú en los 90 y Montesinos acaba de hacérnoslo recordar esta semana en el juicio a su socio. Con Uribe es igual: un gobierno con sangre en las manos, no sólo de guerrilleros, sino de sindicalistas y campesinos; conectado al narcotráfico y los paramilitares; marcado por escándalos de corrupción, bate récords de popularidad por sus éxitos de guerra. Y las FARC han colaborado para que sea así.
06.07.08
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¿Qué cambió en pocos más de cuatro meses? Nada. Porque Uribe se aferró a la supuesta computadora de Reyes y desde allí continuó el bombardeo, agrandando los obstáculos para un canje negociado de los rehenes. Pero, de pronto, milagro, la operación limpia de inteligencia de un gobierno y un ejército particularmente sucio. ¿Qué pasó? ¿Será que las razones de propaganda exigían evitar ensangrentar la jornada? Tengo la impresión que es más que eso.
La facilidad con la que combatientes experimentados y, como se dice, crueles, caen en una trampa escolar en la que gente de fuera se presenta a nombre de sus mandos, y les entregan los rehenes más valiosos que tenía la organización, sin desconfianzas y resistencias, advierte de una parte de la trama que no conocemos: (1) ¿sobornaron a los responsables del cuidado de los prisioneros?; (2) ¿interfirieron otra operación internacional (se habla de una delegación suizo-francesa, que estaba en tratos con la FARC, bajo conocimiento del gobierno colombiano), y sustituyeron a los negociadores por militares disfrazados?
Cualquiera de las dos hipótesis, explicaría porqué no descargaron sus armas sobre los engañados. Existe una alta probabilidad que la misión extranjera haya tenido que ceder ante Uribe y haya exigido como condición que no haya muertos. En cualquier caso, las FARC han sido invitadas oficialmente a discutir la paz. Y le darían una victoria al gobierno sino responden a la iniciativa. Es verdad que ya han tenido demasiados errores, respecto a las propuestas de Chávez, y en medio de sus decisiones abrieron evidentes flancos de debilidad por donde han sido duramente golpeados.
Una ausencia completa de criterio político puede ser muy funcional al autoritarismo. Eso ocurrió en el Perú en los 90 y Montesinos acaba de hacérnoslo recordar esta semana en el juicio a su socio. Con Uribe es igual: un gobierno con sangre en las manos, no sólo de guerrilleros, sino de sindicalistas y campesinos; conectado al narcotráfico y los paramilitares; marcado por escándalos de corrupción, bate récords de popularidad por sus éxitos de guerra. Y las FARC han colaborado para que sea así.
06.07.08
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jueves, julio 03, 2008
Vladimiro Fujimori
Cuando Montesinos zarandea al fiscal y a los vocales supremos, ante la sonrisa de Fujimori, en realidad le está haciendo recordar a su antiguo jefe y al país entero, que así era que el hombre de inteligencia trataba a generales, almirantes, magistrados, embajadores, altos funcionarios, en los años 90.
La técnica que usó para imbecibilizar al general Salazar Monroe, para imponer la firma de un acta de sujeción al poder firmada por todo el alto mando, para llevar a todo el aparato estatal al golpe del 5 de abril. Y, obviamente, para convencer al nisei que podía efectivamente dirigir el gobierno.
- Así es el Estado, ingeniero, así es como hay que tratarlos, debe haber sido más o menos su instructiva
Y para que se entienda bien el mecanismo, Vlady ha hecho varios amagues contra el fiscal principal y su auxiliar, poniendo en duda su solvencia moral; ha hurgado el pasado de uno de los vocales de la sala y ha ridiculizado al ex vicepresidente del Perú como cortador de salame. Lo que no es sino la reedición del método montesinista de yo sé algo de ti, que lleva rápidamente al criterio de que los que lo enfrentan tienen pies de barro y por eso son débiles, y que el que declarará después de suyo es un pobre tipo.
Montesinos ha dado otras claves: que la inteligencia que se presenta como la clave de la lucha antiterrorista es una zona porosa, donde no se distingue lo legal de lo ilegal. O sea que los hombres de inteligencia no pueden ser juzgados por la ruptura de las leyes, sino por los resultados que consiguen; y que el delito cabe si se trata de un asunto de Estado, que es casi como decir que nos sinceremos y que si había que matar a tipos desarmados que eran peligrosos, había que hacerlo.
Un tercer aspecto son sus referencias a la dialéctica, a los aspectos principales y secundarios de la contradicción, y a la memoria nemotécnica que afirma tener. Son fanfarronadas de aparente cultura y de marxismo superficial puesto al servicio de la contrarrevolución. Ahí le habla a los que no le entienden, indicándoles que ve más lejos, deduce mejor y tiene mucho menos escrúpulos, que ellos. La razón por la cual Romero y tantos otros empresarios se rendían ante él.
En pocas palabras Montesinos ha dado una lección de lo que era el régimen de los 90. Le ha quitado a Fujimori la posibilidad de desligarse de su persona, ha advertido que puede hacer mucho daños entre los que lo juzgan y lo tienen prisionero porque sabe demasiado, y ha cerrado brillantemente la faena advirtiendo que puede callar en el momento que le da la gana. Y el Estado peruano, representado por el juez San Martín, apenas si puede murmurar que eso le molesta.
2.07.08
www.rwiener.blogspot.com
La técnica que usó para imbecibilizar al general Salazar Monroe, para imponer la firma de un acta de sujeción al poder firmada por todo el alto mando, para llevar a todo el aparato estatal al golpe del 5 de abril. Y, obviamente, para convencer al nisei que podía efectivamente dirigir el gobierno.
- Así es el Estado, ingeniero, así es como hay que tratarlos, debe haber sido más o menos su instructiva
Y para que se entienda bien el mecanismo, Vlady ha hecho varios amagues contra el fiscal principal y su auxiliar, poniendo en duda su solvencia moral; ha hurgado el pasado de uno de los vocales de la sala y ha ridiculizado al ex vicepresidente del Perú como cortador de salame. Lo que no es sino la reedición del método montesinista de yo sé algo de ti, que lleva rápidamente al criterio de que los que lo enfrentan tienen pies de barro y por eso son débiles, y que el que declarará después de suyo es un pobre tipo.
Montesinos ha dado otras claves: que la inteligencia que se presenta como la clave de la lucha antiterrorista es una zona porosa, donde no se distingue lo legal de lo ilegal. O sea que los hombres de inteligencia no pueden ser juzgados por la ruptura de las leyes, sino por los resultados que consiguen; y que el delito cabe si se trata de un asunto de Estado, que es casi como decir que nos sinceremos y que si había que matar a tipos desarmados que eran peligrosos, había que hacerlo.
Un tercer aspecto son sus referencias a la dialéctica, a los aspectos principales y secundarios de la contradicción, y a la memoria nemotécnica que afirma tener. Son fanfarronadas de aparente cultura y de marxismo superficial puesto al servicio de la contrarrevolución. Ahí le habla a los que no le entienden, indicándoles que ve más lejos, deduce mejor y tiene mucho menos escrúpulos, que ellos. La razón por la cual Romero y tantos otros empresarios se rendían ante él.
En pocas palabras Montesinos ha dado una lección de lo que era el régimen de los 90. Le ha quitado a Fujimori la posibilidad de desligarse de su persona, ha advertido que puede hacer mucho daños entre los que lo juzgan y lo tienen prisionero porque sabe demasiado, y ha cerrado brillantemente la faena advirtiendo que puede callar en el momento que le da la gana. Y el Estado peruano, representado por el juez San Martín, apenas si puede murmurar que eso le molesta.
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