miércoles, enero 08, 2014

Un manual de concentración de medios

Instrucciones para escribir sobre “concentración de medios de comunicación” en diez diarios, dos televisoras y otras publicaciones:

1.     Siempre empezar que en el Perú no puede haber concentración o acaparamiento de medios, porque cualquiera puede poner un diario y también cualquiera puede ir y comprar los que ya existen;
2.     Insistir que hay 60 diarios en todo el país y El Comercio sólo tiene el 10% de ellos   (con EPENSA el 17%), y un poco más del 50% de los que se editan en Lima, mala suerte si los demás no venden tanto como lo hacen ellos, en todo caso la culpa es de los lectores;
3.     Cuidado, nunca hablar de que hubo compra de acciones, utilizar la expresión asociación entre dos grupos periodísticos;
4.     Recordar siempre que la “asociación”, consiste en que un grupo se queda con lo que escribe y el otro con la administración, producción, ventas, finanzas del “asociado”;
5.     Subrayar que esta es una innovadora manera de garantizar la libertad de prensa que ya se ensaya en otras partes del mundo, según la cual un grupo exitoso va asociando a otros de manera de “administrarlos” para que sigan sacando los diarios que antes lo hacían por su cuenta;
6.     Repetir tantas veces como sea necesario que el debate sobre “concentración de medios”, es una controversia empresarial que se quiere politizar, cuando lo que podía pasar era que un tercer grupo hiciese la compra, en otras palabras que el grupo exitoso volvió a serlo porque se sabe asociar;
7.     Señalar que los medios que no estaban en la puja, no deben opinar sobre “concentración”, porque no venden como lo que hacen los creadores de “El Trome”, es decir no son exitosos sino envidiosos;
8.     Poner en claro que el ganador del Nobel, el presidente de la república y los parlamentarios no deben hablar sobre la concentración de medios porque politizan el tema;
9.     Enviar reporteros a preguntar a congresistas y políticos para que respondan si creen que se está amenazando la libertad de prensa;
10. Encargar a Fritz Du Bois hacer una columna para asegurar que no hay problema de concentración de medios sino de reelección conyugal, es decir que nadie hablaría del caso sino se hubiera designado a Nadine como presidenta del PNP, aunque había una acción de amparo en curso y muchos artículos sobre concentración de medios desde agosto del año pasado.
11. Sugerir a Bayly, volver a escribir sobre política, es decir la concentración de medios, y dejar por un tiempo las columnas suicidas de los últimos dos años;
12. Publicar al “exniño terrible”, que lo que ha entendido es que Vargas Llosa y el presidente se oponen a que El Comercio venda tantos periódicos y quiera vender más, cuando lo que realmente está pasando es que el grupo hegemónico está comprando empresas periodísticas y quiere comprar más, pequeño error de perspectiva.

08.01.14

martes, enero 07, 2014

Los nuevos mecanismos del golpe de Estado


Este domingo en la página de opinión de El Comercio, Fernando Rospigliosi hace el siguiente comentario: “Si el gobierno lo inhabilita, la oposición de García será más dura aún; y si rompe las reglas del juego democrático, es decir, si no se le deja jugar el partido, recurrirá a todos los medios a su alcance para derribar al gobierno con los mecanismos empleados en América Latina en las últimas dos décadas”.

Leamos con cuidado: hay una oposición sobresaltada de García por las investigaciones que se llevan en su contra, que él y Rospigliosi, achacan al intento de convertir a la primera dama en candidata ilegal, por lo que ignoran el fondo de las investigaciones y las evidencias en contra el expresidente. Y la idea sigue: si hay inhabilitación la oposición será más dura y si se le saca de la disputa electoral se valdrá de cualquier medio para derribar a Humala, vistiéndose con pretextos como se han usado en los golpes más recientes en América Latina, tanto los fallidos como los exitosos.

Hace unos días me contaron que un dirigente aprista comentó que mi teoría de que hay una conspiración en marcha, en la que el APRA tiene un papel central, era equivocada porque no había nada de eso. Pero a continuación el mismo tipo decía que Ollanta está volviendo al chavismo y se está convirtiendo en un peligro para la democracia. Más aún insistía en que aquí se puede crear una situación tipo Honduras o Paraguay. En resumen que no hay conspiración pero no queda sino seguir conspirando.

García ha dicho que Ollanta es ahora exponente del velasquismo, chavismo, montesinismo, que es como decir la conjunción de todos los males, lo que a mí me ha hecho recordar su famosa declaración ante Jaime Bayly de que el no permitiría que Humala llegue al poder y organizaría un golpe de Estado aunque lo metan preso. Parece que ese impulso se amainó con las primeras concesiones del presidente, que poco a poco fueron tomando la forma de una total capitulación en casi todos los campos.

Pero las investigaciones quedaron en pie y aún si Humala hubiese querido bajarles el tono en algún momento, lo cierto es que la suma de delitos que se cometieron en el período 2006-2011, es tan abrumadora que a García no le está quedando otra que la que dice Rospigliosi: hacer una oposición en su interés particular, con cualquier medio a su alcance y tomando como modelo otros procesos de desestabilización de los años recientes.

Que el futuro del país y del sistema político dependa de una operación de impunidad de un tipo que ocupó dos veces la presidencia y se fue siempre marcado de denuncias e investigaciones que nunca terminan de resolverse y sancionarse,  da una idea bastante clara de la fragilidad política de nuestro país. Estamos avisados.

07.01.14

lunes, enero 06, 2014

La concentración impide la reelección conyugal


Ya sólo faltaba que hablara Fritz y nos diera la clave para entender por qué después de someterse tanto tiempo a los cachetazos de El Comercio y sus satélites, al presidente Humala de pronto le ha salido el indio y se ha mandado contra la concentración de propiedad en la prensa, es decir específicamente en referencia a la operación de compra del 54% de las acciones de EPENSA, que ha conformado el conglomerado de prensa más grande de América Latina y probablemente uno de los mayores del mundo.

Ingenioso como de costumbre, Fritz ha seguido la pista de la dama, de la primera dama, que antes siguió Alan García, y que consiste en ligar hechos como las declaraciones de Vargas Llosa, el regreso de Favre y el nombramiento de Nadine Heredia como presidenta del partido nacionalista, para entender que el sentido de la crítica a la concentración es el de la “reelección conyugal”.

Mientras sus patrones insisten que el tema “no debe politizarse”, porque es “empresarial” o de “libertad de expresión” (enfatizan los conceptos según sus conveniencias), y Martha Meier cree que es porque les tienen “envidia”, Fritz les da la contra, y subraya en que es totalmente político, que así como él decía que la compra de acciones era una operación política en vistas al 2016, ahora la crítica que se hace tiene que ser la operación contraria, para que los planes de la derecha no salgan adelante.

Claro, que no existe la menor esperanza que la famosa reelección conyugal tenga éxito, en la actual correlación, con un gobierno débil y aislado y una oposición de derecha con fuerza y a la ofensiva. Pero lo que está queriendo decir Fritz es que el gobierno, este y cualquier otro, no pueden meterse con ellos, ni siquiera opinar sobre ellos, aunque ellos digan lo que quieran de los gobernantes. Esta es la verdad de la concentración mediática y, si quieren, de los gobiernos paralelos que consisten en el funcionamiento de centros de poder que condicionan la política del país y que son sostenidos por una batería de medios que como ahora se sabe responden a muy pocas personas, a veces a una sola familia, con intereses económicos muy concretos.

Fritz quiere hacernos creer que nos está salvando de ese peligro tenebroso que es la ilegal candidatura de Nadine, y lo hace en la misma lógica de García de que para ese objetivo todo se justifica (narcoindultos, manipulación de pruebas, sobrevaluaciones, concentración de medios, control de las comunicaciones, etc.),  Por eso es que AGP se está sacrificando anunciando que volverá a postular a la  presidencia y Fritz escribe que esto no es sólo que La República quiso comprar y no pudo, o que la “asociación” que inventaron los Miró Quesada y los Agois, no afecta la línea de Correo que es la misma que El Comercio, sino que ellos tienen cuadrado al presidente. Y ese rol reforzado no lo van a entregar.  

06.01.14

domingo, enero 05, 2014

¿Y si la concentración fuera un error político?


Conocidas las primeras declaraciones de Ollanta sobre la concentración de propiedad en los medios de prensa, expresé mi casi certeza de que retrocedería ante la presión del grupo concentrador y de sus aliados  y en coherencia con su falta de propuestas y sustento para cambiar una situación evidentemente anómala.

Pero la verdad es que el presidente, después de recibir la primera andanada de respuesta de los aludidos y en medio de ministros y parlamentarios oficialistas tratando de calmar las aguas, volvió a insistir en el tema proponiendo que el Congreso sea el encargado de desarrollar el debate.

Esta inesperada insistencia sumada a la decisión de una jueza de admitir el procedimiento de demanda de amparo contra el acaparamiento de propiedad, que se sustenta en el artículo 61 de la Constitución, ha exasperado a la gran familia mediática, que decidió mandarse con un comunicado de toda página contra la “injerencia” que representaría la vía sugerida por el presidente Humala y con un recurso ante la OCMA contra la jueza del caso.

De pronto la neolengua que llama “asociación” a la cruda compra de la empresa grande a la de menor tamaño, se incrementó con el concepto de que debatir sobre concentración de propiedad es igual a “injerir” sobre la libertad de expresión. O sea que como estamos la “libertad” está garantizada. Y, por cierto, todos esperan que en los siguientes días la pelea siga subiendo de tono, hasta que el presidente pague como ya ocurrió con lo de Repsol o lo de la crisis internacional, por ponerse a pensar en voz alta.

Pero dentro de todos estos hechos previsibles, me he puesto a considerar si lo que está pasando no podría ser una indicación de que otra vez los orgullosos Miró Quesadas podrían haber cometido el error de creer que con el control del dinero y las comunicaciones todo se puede hacer.

Ellos que consiguieron domar a Humala los días siguientes de su elección y le impusieron su programa económico, sus ministros estratégicos y lo separaron de su base social, y que en el último año lo zarandearon para donde quisieron, castigándolo además con titulares, editoriales y encuestas, pueden haberse hecho demasiado evidentes como un solo grupo que usa demasiadas voces.

Hoy deben estarse preguntando si cuando el presidente al que llaman despectivamente “cosito”, los critica dos veces y se mantiene una semana sin cambiar de idea, es porque les está empezando a perder respeto. Antes daban la idea del cargamontón de diarios, televisoras y radios de derecha, pero ¿qué pasa si casi todos esos vienen con la marca del mismo dueño?

Tal vez lleguen a la conclusión de que era mejor una pluralidad de propiedad aún entre medios de derecha. Pero prefirieron ser dueños totales. Y de eso, casi todos, incluido el presidente, se han dado cuenta. 

sábado, enero 04, 2014

Reescribir la historia


Corrupción y montesinismo eran dos definiciones ineludibles de lo que ocurrió en el Perú de los 90, y una explicación de por qué pasó lo que pasó en el año 2000, cuando emergió una mayoría democrática en contra de la re-reelección de Fujimori que apuntaba a mantener el sistema mafioso que ya había durado diez años.

En las elecciones del 2011, todavía estaba presente esta memoria histórica que fue un factor crucial en la derrota del intento de la gran prensa por imponer la candidatura de la hija del dictador, como si fuera una promesa de “fujimorismo bueno”. Nuevamente se armó una mayoría circunstancial para frenar el engaño y eso contribuyó decisivamente a la victoria de Humala, que ha estado ya varias veces al borde de traicionar este mandato por consideraciones de pragmatismo político: gabinete Valdés, pedido de indulto a Fujimori, repartija de julio, pero mal que bien ha finalmente retrocedido en cada uno de esos casos. 

El 2013, sin embargo, mucha gente ha empezado a dudar de lo que creía tener tan claro: la corrupción parece ahora el tema de Toledo y sus delirantes compras de inmuebles a nombre de su suegra y la empresa Ecoteva, cuyos principales perseguidores son los parlamentarios fujimoristas que dicen que esas cosas no se deben hacer; y el montesinismo, el problema de Humala, que quiso montarse sobre el mismo Estado procedente de la década de los 90, apenas depurado por sus predecesores llamados democráticos, y otra vez los fujimoristas, al lado de los apristas, como acusadores de ese mal que es tener juntas oscuras con personajes oscuros que caminan al lado del poder con distintos gobiernos.

Increíblemente la pregunta, aún sin respuesta, ya no es adónde fueron a parar los dineros de la privatización que  equivalían a más o menos 11 mil millones de dólares y se hicieron humo, en medio de compras corruptas de armamentos, licitaciones amarradas, deudas sobrepagadas, financiamiento de diarios chichas y pagos a dueños de medios de comunicación, compra de congresistas, magistrados, etc.; sino, con la ayuda del propio Toledo, cómo fue que pudo cubrir el gasto por las casas con las que quería pasar a la condición de nuevo rico, que ya alcanzaron García y Fujimori.

Y, la otra, que también nos ha sido cambiada, es la que antes se hacía sobre qué fue lo que unió a Fujimori con Montesinos, y que ahora se escribe: ¿por qué Humala le daba sobreprotección a López Meneses? Así tenemos el mundo al revés: los que encabezaron el alzamiento contra el fujimorismo re-reeleccionista, corrupto y montesinista, ahora son los reeleccionistas, los corruptos y los amigos de Montesinos. Cosas que pasan cuando los líderes no dan la talla para las tareas que se les pusieron al frente, y sucumben al camino fácil y de adaptación al pasado. La tragedia de la transición peruana.  

04.01.14
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