lunes, noviembre 09, 2009

Si las elecciones fueran mañana…

Obviamente Castañeda no podría seguir en silencio, sugiriendo que el desarrollo peruano depende de las obras urbanas y negándose a definirse frente al gobierno. ¿Cómo podría Castañeda ocultar su condición de candidato del gobierno?, ¿y tendría alguna esperanza si no lo fuera?

Tampoco Keiko podría seguir reduciendo su “programa” a eso de yo quiero tanto a mi papá que lo pondría en libertad como primera y única medida anticipada de gobierno, y Toledo no podría seguir en el extranjero buscando la oportunidad para meter su cuchara en los asuntos nacionales de acuerdo a sus conveniencias.

Ni el mudo, ni la gordita, ni el “cholo” de Harvard podrían escapar a la pregunta sobre la continuidad del programa neoliberal, los contratos de privatización y concesión, los TLC y los decretos legislativos, el gas, la minería, la selva, etc., sobre los que no han hablado, prácticamente nada y donde pretenden caminar con indefiniciones.

Si las elecciones fueran mañana no tendríamos un caso Malpartida por semana, sino uno o más cada día, y a Aldo M no le alcanzaría el tiempo para su valiente campaña para que se suba el nivel de alcohol permitido para los automovilistas, que sin duda está asociado con la modernidad, o para que eche barro sobre Túpac Amaru, Grau, Malpica y su propio abuelo, mientras reclama homenajes para Luis Bedoya Reyes y De Soto, verdaderos fundadores de la patria.

Si las elecciones fueran mañana los votos que quieren repartirse Castañeda, Fujimori, Toledo, Lourdes, Meche o cualquier otro candidato del APRA, se achicarían en medio de la polarización política y saltarían voces exigiendo el sacrificio de los candidatos con menores chances en función a los que podrían ser ganadores. Y nunca se sabe si estas campañas tendrán resultado o se impondrán los proyectos propios.

Alan García sabe justamente que ese será el terreno donde deberá intervenir para que valgan algo sus anuncios de que no estará ausente en las siguientes y las subsiguientes elecciones presidenciales. Las opciones que tiene a la mano no son muchas y deberá escoger entre el modelo 1990: digitar un candidato del partido para asegurar una representación parlamentaria y apoyar tras bambalinas a otro; o el modelo “gran elector”, que como no tiene “interés inmediato” en el resultado, puede opinar sobre lo que más le conviene a la idea de país con que actualmente se mueve.

Si las elecciones fueran mañana no se podría abstraer el factor García. Como tampoco podría ocultarse la preocupación subyacente en todo este proceso que no es quién va a ganar, sino quién no puede ganar, que es lo que hace cada vez más importante tener un acuerdo básico entre los que se consideran parte del mismo proyecto con sus variantes y alguna forma de arbitraje para evitar que sus contradicciones, favorezcan a quienes está fuera. Si las elecciones fueran mañana, la pregunta que muchísima gente sentiría que debe resolver es si los candidatos que tienen al frente representan un cambio real n el país o son lo mismo que hemos venido viviendo en un largo número de años, y eso va a decidir buena parte del escenario y las actuaciones políticas. Pero las encuestas nunca captan nada de esto.

miércoles, noviembre 04, 2009

Disparen contra Malpartida

Elsa Malpartida nunca mató a nadie, no hizo terrorismo, ni integró las columnas que se movían en la selva. Su delito fue no huir (o no morir) en un territorio dominado por Sendero Luminoso, en el que ellos decidían cuál era la ley. A los que salieron de esos escenarios, que luego formaron rondas y organizaciones de masas, tuviesen que presentarse como “arrepentidos” o no, se les considera generalmente como víctimas o héroes de una guerra compleja, que no sólo no termina de ser comprendida, sino frente a la cual hay nítido interés en mantener la confusión.

Malpartida ha sido dirigente del movimiento cocalero por 27 años. Y en esa condición ha tenido que pasar por las durísimas pruebas de representar a un sector que la sociedad y el sistema político se niega a integrar. Y la apuesta de esta mujer ha sido reiteradamente reclamar ciudadanía, derechos y voz para los productores. Tratar de reducir el enfrentamiento con el Estado, que encuadrado por las exigencias de Estados Unidos, tiene muy estrecho margen para negociar y darle un cauce a los productores de coca, salvo cuando se requirió su apoyo para contener el avance subversivo.

Siempre he pensado que entre las mejores elecciones que hizo Ollanta Humala para una representación parlamentaria con enormes baches, estuvieron las dirigentes cocaleras. Y esa es una audacia que no le perdonan. Recuérdese el ensañamiento reciente contra Obregón y ahora el “destape” contra Malpartida. No hay casualidad que ambos casos tengan como catapulta al diario en el que se publican los artículos del presidente y donde se ordena censurar la investigación de los petroaudios. Lo que se busca es por cierto insistir en la asociación cocalero es igual a narco, y narco lo mismo que terrorista, que mezcla problemáticas e induce a la represión masiva, y que es un arma para reelitizar la política que es lo que se busca desesperadamente.

Este nuevo informe alimentado con datos que según los que los difunden “no se pueden revelar” (¿Servicio de Inteligencia?, ¿DIRCOTE?, ¿BTR y su amigo el almirante?), plantea sin embargo una extraña paradoja. Resulta que hasta hace poco Ollanta era acusado de violaciones de derechos humanos en la guerra contra Sendero Luminoso, cuando era jeje de la base militar de “Madre Mía”. Pero ahora resultaría que eligió para sus listas a ex senderistas de la misma zona de combate. O sea que no era el represor que decían, sino en todo caso alguien que se ha aproximado a los peruanos que vivieron bajo dos fuegos muchos años.

Obviamente lo que esto prueba es que desde el 2006, todas las armas valen contra el oficial que se les salió del libreto. Así, si hasta hace poco se consideraba que revelar la identidad de un “arrepentido” era un atentado contra su seguridad y un incumplimiento del compromiso del Estado, lo que hará inconfiables similares acuerdos en el futuro, ahora se está pidiendo nada menos que un asunto de este tipo debería haber figurado en el currículo al Congreso. Y mientras discutimos sobre Malpartida, ¿qué pasó con los lazos BTR-García?, ¿y los contactos de Bieto con un importante medio de comunicación que están en grabaciones en manos de la jueza Martínez?

04.11.09
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lunes, noviembre 02, 2009

El voto impredecible

La gran revolución de los 70, no fue la reforma agraria o las nacionalizaciones, que tanto irritan la memoria de las derechas criollas, sino el ingreso a la política de inmensas capas de población que permanecían excluidas, atomizadas y sin conciencia de su propia fuerza. El hito que marca este cambio de situación fue la aprobación del voto analfabeto en la Constituyente de 1979, que fue sustancial para que creciera una opinión tumultuosa, protestataria e inestable que ha estado presente en todas las votaciones de los últimos 30 años.

La transición de los 80, se suponía hecha para que los militares, que se habían despojado de radicalismos con Morales Bermúdez, entregaran la responsabilidad de gobierno a los viejos partidos, lo que supuso un conjunto de negociaciones y pactos bajo la mesa con quienes se creían los únicos capaces de dirigir la democracia recuperada: APRA, AP y PPC; pero esa previsión se encontró con la novedad del voto por la izquierda que irrumpió apropiándose de por lo menos un tercio del electorado y con tendencia a seguir creciendo.

Este fue el comienzo del miedo. Que se acrecentó con la victoria de Fujimori en 1990 (acuérdense como se gritaba golpe en esos días); se reavivó con Toledo en el 2000 (que traicionó sus banderas democratizadoras); y llegó al pánico con Ollanta Humala en el 2006, cuando todos los fantasmas de la política peruana: izquierdismo, nacionalismo, militarismo, populismo, antipartidismo, etc., parecieron encarnarse en una misma persona.

¿Dónde estaba el problema que hacía vivir cada elección como una apuesta arriesgada? Si se ve bien, el debate sobre el voto facultativo planteado por el presidente García que ahora anuncia que encabezará el proceso hacia un referéndum, tiene su origen en el entendimiento que la falla está en el sistema que ha abierto demasiados espacios para que corrientes populares no controladas decidan lo que le da la gana.

La constante modificación de la ley de partidos: se aumenta, se disminuye y se vuelve a aumentar las firmas para inscribirse, se acortan los plazos, etc., reflejan que estamos buscando la piedra filosofal contra los llamados outsiders, y en ciertos casos con la colaboración de algunos que vinieron del tumulto, pero que ahora se conforman con tener su lugar en lo establecido. Alguien ha vendido además la idea de que con el voto voluntario, la votación popular se restringirá, mientras las clases más satisfechas y asustadas de todas maneras se movilizarán a evitar los cambios. Algo así como que a los pobres que antes la ley no dejaba votar, ahora los restringirá el costo del pasaje.

Es una idea ilusa, que viene de no entender el país real. Pero ella debería ser aprovechada para pasar del no a Alan García, a una pregunta mayor: ¿y por qué no cambiamos de una buena vez todo lo que deba cambiarse, sin trucos, transparentemente, a través de una asamblea constituyente? Si estamos por un país más predecible, ¿por qué no dejar que las mayorías decidan libremente las componentes y las reglas del sistema político?, ¿quién se opone a eso?

01.11.09
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domingo, noviembre 01, 2009

Economía e instituciones en Latinoamérica

De la década de los 90 a los 2000

En la década de los 90, Latinoamérica era casi unánimemente democrática, a su manera, totalmente neoliberal, en la única manera en que se puede serlo bajo regulaciones del FMI y otros organismos, y absolutamente pro Estados Unidos.

La legalidad de la mayoría de países había sido alterada –en el transcurso de los 20 años anteriores- y se discutía abiertamente la forma de “por fin” hacer irreversibles las nuevas reglas a las que se había llegado después de la tragedia de las dictaduras y las ilusiones más o menos fallidas de los “regresos a la democracia”.

Estaba naciendo un orden hijo de los golpes de Estado, auspiciados por los Estados Unidos para acabar con el “peligro comunista”, y de las transiciones posteriores, también bendecidas por Washington para, retirar negociadamente a los militares del centro de la crisis evitando convulsiones sociales graves.

Pero también un orden que venía alimentado por la crisis del modelo desarrollista, o de sustitución de importaciones, populista, estatista y socializante, que tuvo auge en el subcontinente como la vía propia para vencer el subdesarrollo, y que se expresó en la imposición redonda del neoliberalismo, consenso de Washington, que eliminaba, en lo esencial, la autonomía en la decisión de los modelos económicos.

Finalmente el orden era también un producto de la victoria de las doctrinas de seguridad nacional, que habían derrotado a las guerrillas y logrado debilitar el poder de los sindicatos y otros movimientos organizados de masas y cuya versión “democrática”, insistía en que la apertura política nunca debía ser total ni podía bajarse la guardia ante el “terrorismo”.

El orden de los 90, como cualquier otro, era un producto de la historia y de las relaciones de fuerza, pero como suele ocurrir era presentado como una especie de restablecimiento de la razón, del deber ser, del curso natural de las cosas, que nos ordenaba ser democráticos y promercados porque así tenía que ser. La globalización estaba ahí, no se podía resistir a ella. La lista de países, organizaciones y personas terroristas, estaba establecida para repudio del mundo.

Las desestabilizaciones traían feroces castigos: inflaciones, pobreza masiva, violencia y eran la explicación de porqué hubieron tantos golpes de Estado. Gobernabilidad y estabilidad se hicieron conceptos casi sinónimos.

2.

En los primeros años de los 90, Estados Unidos venía de ganar la guerra fría y se proponía volver a revisar la regla con su patio trasero, que para entonces se había alineado política y económicamente con el “nuevo orden”. El ALCA (Área de Libre Mercado de las Américas), creación del primer Bush y proyecto de Bill Clinton, resumió una idea de asimilación por el mercado de nuestras economías, haciéndolas compatibles con la del gigante, y otorgando a las inversiones el mismo o mejor trato que el que podían recibir en la tierra del dólar.

El reflejo institucional de este nuevo momento fue el ataque contra lo impredecible. Que la constituciones (las nuevas o las reformadas) ya no se movieran nunca más (véase al respecto la noción de “artículos pétreos” de la Constitución de Honduras, que recuerda la fórmula de la Constitución peruana que los actos de los golpistas no serán validados, que quedó en letra muerta). Y que los pactos internacionales, los contratos y otros compromisos público-privados, fuesen tan poderosos como la ley suprema, o más que ella. En sustancia que los cambios de gobierno no amenazaran lo que había costado tanto establecer.

En segundo lugar, el orden moderno implicaba que los congresos no fueran contradictorios con el Ejecutivo y para conseguirlo trataron de hacerlo, de cuerdo a cada circunstancia, menos legislador (los Ejecutivos ganaron diversos derechos a dictar leyes especiales, de urgencia, delegadas, etc.); menos fiscalizador (sus investigaciones quedaron como mera referencia, no vinculante); menos representativo (la conexión con la población se vio debilitada). En definitiva, menos apto para equilibrar y controlar al poder central, lo que se terminó viendo como una virtud que aceleraba la “modernización”.

En tercer lugar, siempre en el campo institucional, el nuevo orden quiso ser apropiado por los grandes partidos tradicionales, los únicos que podían pactar, abierta o implícitamente, un sistema de alternancias, sin cambio de la política real, en el que la derecha, el centro y sectores que antes se llamaban de izquierda, se encargaban de administrar el Estado en continuidad con sus predecesores.

Muchas medidas: barreras requisitos, sanciones, etc., se pensaron para asegurar que el sistema no fuese penetrado por “extraños” y se aseguró, sin demostrarlo, que mientras hubiese menos opciones por escoger y menor dispersión del voto el sistema sería más estable. La paradoja es que precisamente la cerrazón creó un desafío político reiterado para sacarle la vuelta al esquema. Los partidos quedaron identificados como oligarquías inflexibles que dejan fuera al resto y el outsider antisistema se idealizó como “bueno” por sólo el hecho de venir de fuera.

3.

Han transcurrido una década y media desde el momento del mayor esplendor de la América Latina totalmente alineada con su gigantesco vecino del norte, y hoy la situación es bastante diferente. Veamos:

(a) Se quebró la unanimidad y el miedo a pensar diferente, a salirse del libreto, y ya no hay reparos a expresarse en bloques diferenciados en diversos temas;

(b) Estados Unidos perdió hegemonía en todo el subcontinente, y ha optado por alianzas bilaterales con países plataforma como Colombia y Perú.

(c) El ALCA se desmoronó en el camino por la resistencia social existente y por los desacuerdos con países claves como Brasil, Argentina y Venezuela. En reemplazo surgieron los TLC con algunos países.

(d) El modelo económico neoliberal perdió consenso y algunos países empezaron progresivamente a alejarse de sus principales dogmas, impulsando una mayor intervención y regulación estatal, control de los recursos naturales, revisión de contratos con grandes empresas extranjeras, apertura a nuevos mercados, etc.

(e) La crisis económica internacional está propiciando una mayor polarización de respuestas económicas por parte de los gobiernos.

(f) Las resistencias sociales se reactivaron en casi todos los países, pero lo hicieron sobre la base de organizaciones nuevas o de movimientos poco orgánicos, lo que tomó la forma de grandes e inesperadas explosiones, que son el nuevo rostro de la “desestabilización”

(g) La tendencia principal del cambio en la América Latina está siendo pasar de las resistencias sociales masivas y tumultuosas, a corrientes electorales emergentes y multitudinarias que rompen los diques del control de los partidos tradicionales, y se convierten opciones de gobierno.

(h) Una nueva izquierda de masas y de baja ideología ha surgido en América Latina, levantando las banderas del cambio económico e institucional, oponiéndose a la hegemonía de los viejos partidos y desafiando a las elites dominantes y el padrinazgo de Estados Unidos. Las elecciones se convirtieron en un riesgo para la clase dirigente.

(i) La primera disputa en todas las nuevas experiencias latinoamericana toca directamente al tema de la legalidad y legitimidad para el cambio. Y es eso lo que ha puesto en el centro de cada proceso la cuestión de la Asamblea Constituyente, que poco a poco se ha convertido en mala palabra para la derecha y la gran empresa, porque representa el riesgo de que lo “irreversible”, revierta.

(j) La legalidad ha empezado a cambiar de sello y son otras clases y actores políticos los que pasan a invocarla con su propio contenido. Las derrotas sufridas en sucesivas elecciones por las derechas, en elecciones, reelecciones, referéndums y Constituyente, ha ido deslegitimando a las derechas y obligándolas a romper la nueva legalidad.

(k) Este escenario en el que la derecha no sólo no puede aceptar, sino ni siquiera entender porqué está siendo desplazada y porqué la gente no cree en ella, es lo que está haciéndole pensar nuevamente en el golpe y en los justificativos políticos e institucionales para la aventura.

(l) La experiencia hondureña actual tiene que ver con el destino de todos los latinoamericanos, porque debe marcar si la tendencia principal al cambio no es revertida, o si se impone la vieja derecha, asesinando su democracia pero salvando su poder económico, que es lo que realmente les interesa.

San Marcos, 16 de octubre de 2009

viernes, octubre 30, 2009

Aló, don Bieto

¿Tuvo algo que ver este gobierno con la caída de los “alejos” del diario “El Comercio” , y su reemplazo por un nuevo director periodístico y una distinta composición en el directorio de la empresa? La duda ha empezado a asaltarme cada vez que me doy cuenta que Alan García tenía el control sobre diversos y contradictorios operadores políticos y que siempre estuvo jugando al filo de la navaja, sin que se le notara demasiado.

Explicar porqué un hombre de cierto progresismo, sobre todo para la familia de la que es parte, se convirtió de pronto en el elegido de antiguos alejistas, como Pepe Graña y Emilio Rodríguez Larraín, que fueron determinantes en las estable mayoría de los años 90, y como fue que Paco Miró Quesada y sus nuevos aliados coincidieron instantáneamente, en su primera sesión, que lo de la investigación basada en las grabaciones de BTR sobre actos de corrupción de miembros del gobierno, no debía ser publicado, es hasta hoy un sabroso acertijo.

En general se piensa que la nueva conducción evaluó los riesgos para la viabilidad del sistema del tipo de destape que iba a hacerse. Y Paquito ha insistido que le crean que lo hizo porque para él, no se enfrenta un delito con otro delito. Es decir que no sería legítimo usar como prueba contra los corruptos, las grabaciones ilegales. Pero, como digo, caben otras hipótesis. Después de todo, los votos que definieron la nueva mayoría, eran más cercanos a García que al entonces candidato a director. En particular, Pepe Graña Miró Quesada, el constructor con mayor número de contratos de este gobierno, entre ellos el megaproyecto de Collique.

¿Y si García ya sabía de la “traición” de BTR y buscó aliados en el diario de La Rifa para detener el escándalo, ofreciendo los votos que tenía bajo su control? Algunas versiones insisten que entre los diálogos chuponeados hay muchos que corresponden a la sección Bieto y los medios de comunicación, así como hay un paquete de Bieto y los jueces, otro de Bieto y los políticos, y varios más. ¿Cuántos estarán haciendo gestiones al más alto nivel para que no salga lo suyo y no se derrumben varios falsos prestigios? ¿Habrán sido grabados datos que no conocemos sobre el drama particular y paralelo, que se vivió en el decano de la prensa, cuando el gobierno asistía a su peor crisis política?

Uno quisiera creer en aquello de que al final todo siempre se sabe. La mortal pócima que García armó con lobistas cazando inversiones y dirigiendo gestiones por vías heterodoxas, y espías registrando todo, ha mostrado que tiene tanta dinamita que cada cierto tiempo vuelve al primer plano. Un año después que Bieto y Rómulo se hicieron famosos, las piezas del rompecabezas se siguen juntando y la imagen de la verdad es cada vez más evidente. Los diques construidos por el juez Barreto y la jueza Martínez para esconder, cercenar y refundir la información acumulada y contrarrestar su potencia explosiva, se están resquebrajando. Una vez más el Perú tiene una oportunidad para la verdad. No la desperdiciemos.

28.10.09
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sábado, octubre 24, 2009

La nueva guerra del VRAE

Lo primero que tenemos que tener claro en relación al asunto del VRAE es que hace poco más de un año esta era una zona de disputa de las rutas de la droga, en la que se producían esporádicos ataques de Sendero Luminoso para asegurar los pasos y sacar a la policía. Todos sabíamos además que esta era un espacio de profunda corrupción, donde no sólo se podía hablar de una guerrilla cobrando cupos, sino de autoridades, policías y militares tratando de picar su parte en el ilícito negocio.

El Sendero de los 2000, empezó a hacerse fuerte después de las derrotas, precisamente porque era el más organizado de todos los actores de este inmenso territorio donde imperaba el caos. Obviamente la prensa limeña miraba esta realidad a la distancia, dentro de la lógica de que otra vez se estaba minimizando la violencia en gestación y que había que aplastarla exactamente en el momento que comienza. La retórica, por supuesto, era la de la “estrategia integral”, que nadie tiene una idea de en qué consiste, pero el hecho central fue la contraofensiva ciega sobre el Vizcatán que se suponía el cuartel general de los seguidores de los hermanos Quispe Palomino en el corazón del VRAE, con la consigna de que este gobierno se atrevía a realizar lo que sus antecesores no habían querido.

Así comenzó la nueva guerra del VRAE. Como un despliegue de tropas y armamento que llegó finalmente al corazón del Vizcatán sin encontrar a nadie. Y ahí nomás se estaban derrumbando varios mitos: que los senderistas sólo sobrevivían porque estaban metidos en una cadena montañosa escarpada y de acceso casi imposible; y que ya no tenían apoyo social en el valle, por lo que tenían que huir permanentemente a su santuario. Lo cierto es que se retiraron del Vizcatán y sobrevivieron. Peor aún, fue el ejército el que se encerró en esa área construyendo bases que resultaron atacadas continuamente por los subversivos que son los que mejor dominan esas alturas.

La nueva guerra del VRAE fue celebrada como una muestra de la determinación de este gobierno de acabar con los últimos focos de subversión armada (aunque en gran medida fuese también una respuesta a la presión de los medios). Pero lo que ha ido pasando está generando más bien la imagen de una sucesión de derrotas. La ofensiva ha sido golpeada en diversos puntos, sufriendo numerosas bajas, pérdida de armamentos y hasta el derribo de un helicóptero. Como ironiza continuamente Fernando Rospigliosi, están resultando tan ineptos que casi no han logrado producirles daños a los senderistas, salvo los que se dice que se produjeron en el ataque a la comisaría de Acobamba, donde los subversivos se habrían llevado a sus propios muertos y heridos. En todo caso la sensación general es que un plan que lleva el simbólico nombre de “excelencia” está significando un tremendo fracaso.

Ciertamente, la prensa histérica no se ha puesto ni siquiera a considerar que podía haber otras opciones en relación al conflicto en el VRAE. Por ejemplo: diálogo con los cocaleros, propuestas de salida de paz a los subversivos, cambio de autoridades y personal de la policía, etc. Oficialmente las únicas conclusiones respecto al VRAE son más soldados, más armamento, más dinero, y alguna forma de sacar del teatro de operaciones a los pobladores. Esto tiene desde una versión benigna que insiste en los programas sociales, hasta la extrema que se expresa en la columna de un diario y que insiste en que un círculo en el mapa y un bombardeo con napalm sería suficiente para terminar el problema.

El punto es que la situación no mejora y no se ve como podría mejorar. En realidad la ofensiva puramente militar está entrampada y desorientada, esperando ser atacada por donde menos podría suponerse. La última noticia fue la del soldado que murió por una mina antipersonal que el propio ejército había colocado para protegerse de incursiones enemigas, a sabiendas que el Perú oficialmente ha erradicado este tipo de artefactos y que si la tropa puede terminar pisándolas qué no podría pasar con la población civil, incluido los niños. Todos sabemos que aunque se trate de un enfrentamiento focalizado, que no representa efectivamente amenaza al poder nacional (el Sendero del VRAE no puede salir a otras partes sin ser derrotado), el continuo desangramiento y la confusión actual de objetivos, desmoraliza no sólo a la tropa, sino principalmente a los jefes que lanzaron el plan inicial y al gobierno que se creyó a punto de una gran victoria.

Esta caída de moral combativa es además lo que explica que los frentes de batalla cambien bruscamente hacia las cárceles (se han eliminado los beneficios penitenciarios reforzando la idea que los presos por “terrorismo”, son prisioneros especiales, que están fuera del orden penal regular; se han cerrado los talleres de trabajo, que es una invitación a que no pueda esforzarse en reintegrarse productivamente a la sociedad; y se está detrás de los que ya salieron libres porque cumplieron sus condenas). Todo esto busca “victorias baratas” y consolida los tremendos reflejos autoritarios que subsisten en nuestro país e impiden que podamos pacificarnos y reconciliarnos.

25.10.09
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Bendito Tribunal

De pronto el debate sobre el aborto de las violadas y de las que llevan un feto con malformaciones graves, derivó al de la distribución gratuita de la pastilla del día siguiente. Si se tratara de una competencia se diría que se ha producido un empate. Por un lado se avanza a empellones en la reforma del código penal, para eliminar la penalización que pende sobre las mujeres que tienen que tomar decisiones en las condiciones más duras de la vida; y por otro, el Tribunal Constitucional retrocede como si nada en sus propios dispositivos para darle un triunfo simbólico a la hipocresía con crucifijo: sólo accederán a los anticonceptivos de emergencia los que puedan pagar el precio de las pastillas. El Estado dejará a las mujeres pobres, que son las que menos acceso tienen a anticonceptivos seguros, las que cuentan con menores posibilidades de criar a un mayor número de niños, las que sufren el mayor número de violaciones etc., sin la opción de que bajo decisión médica interrumpan el proceso inicial de la concepción, y eventualmente sean forzadas más adelante a decidir por un aborto en las más difíciles condiciones.

Rafael Rey que ha demostrado que sus funciones en la cartera de defensa las percibe bastante distanciadas de los problemas de frontera o del VRAE, ha reconocido que se reunió con los señores del Tribunal para influir en su fallo. De esta manera el ministro admite que no confiaba tanto en que Dios pudiese escuchar sus rezos (y los de Cipriani) e iluminar directamente a los magistrados, por lo que prefirió ir directamente a mostrarles su poder que es bastante más terrestre de lo que podría imaginarse. Si la fórmula original era: en caso que el Ejecutivo avale la iniciativa de reforma sobre despenalización, renuncio al gabinete; ¿cómo se podría interpretar que ahora el gabinete esté mayoritariamente en contra los novísimos santones del Tribunal Constitucional, y el ministro de Defensa no sólo los aplauda, sino que pida la erradicación total de las píldoras del día siguiente?, ¿cuál es el papel aquí de Alan García?

El fallo contra la píldora del día siguiente es, por lo demás, una pieza de antología, casi como si de un plumazo Vergara, Mesía y los demás integrantes del Tribunal hubieran querido aportar argumentos para los que discuten si esta instancia revisora de las normas es realmente una garantía. Han dicho los señorones que ordenan el retiro del producto porque hay una controversia respecto a si es abortiva. O sea se les pide resolver una controversia tomando en cuenta los argumentos científicos y jurídicos que corresponden al caso, y que indican que no hay base científica para condenar a la píldora por abortista cuando actúa antes de la fecundación, y tampoco legal para cuestionar la capacidad del Estado de facilitar medios de control de natalidad a los ciudadanos, y lo que resuelven es que no pueden resolver, que equivale a sacar al Estado del reparto gratuito, pero permitir que siga la venta. Se imaginan si este fuera el principio que rigiera todas las decisiones: se consolidaría el principio de una sociedad dual, con clases con dinero y acceso a los medios modernos, y clases pobres sometidas al oscurantismo.

Obviamente la controversia nunca va a acabar mientras existan tipos como Rey o Cipriani, por tanto tampoco llegará el momento de dirimir. Bendito Tribunal.

25.10.09
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miércoles, octubre 21, 2009

Cerrando talleres de trabajo

Mientras el gobierno no sabe qué hacer con el VRAE, y sus propios soldados ahora mueren porque pisan campos minados que el ministerio de Defensa ordenó sembrar en la zona, violando los compromisos internacionales que se habían suscrito hace poco para eliminar este tipo de artefactos de alto riesgo para la población que no sabe dónde se encuentran, y el ministro lanza discursos sobre la “defensa de la vida”, en relación al aborto de las violadas o de las embarazadas que cargan un feto gravemente enfermo, digo, mientras todo eso ocurre, se promulga la ley que elimina los beneficios penitenciarios de los procesados por el llamado delito por terrorismo y de un papazo empiezan movimientos de estas personas de una cárcel a otra y se cierran los talleres de trabajo en los que se elaboraban diversos productos artesanales, porque ahora ya no tendrían motivos para intentar reasimilarse por su propio esfuerzo.

Ni un solo caso de “terrorista” liberado por cumplimiento de sus condenas o aplicación de los beneficios recortados que les correspondían, ha sido reportado como refuerzo a los grupos que continúan desarrollando acciones armadas en la selva. Sin embargo, cada vez que alguno se aproxima a la fecha de su libertad se levanta una gritadera impresionante, como si en los próximos días algún nuevo Tarata fuera a reventar. Igual ocurre cuando algunos de ellos intentan reingresar a la política, cuando escriben un libro o brindan por la vida de sus dirigentes. Hace unos días nomás, le han negado el trámite de libertad condicional a Alberto Gálvez Olaechea, ex dirigente del MRTA, con 20 años de prisión, sin haber matado a nadie, ganador del premio de literatura del INPE en el 2008 (otro escándalo), autor de las más interesantes reflexiones autocríticas sobre el período de la violencia producida por algunos de sus actores. Pero, a pesar de que acredita buena conducta, capacidad intelectual, voluntar de reintegración social, se le mantiene preso, porque se tiene miedo a la bulla mediática, que a su vez no hace sino encubrir la ausencia de una política real de pacificación y reconciliación.

El ensañamiento con los presos es cobardía. Y poco importa a estas alturas que se diga que a los secuestrados del MRTA los tenían en reclusiones infames, o que Sendero era implacable con sus prisioneros. Eso fue. Y por eso ya se establecieron las sanciones judiciales, que es el precio que se tiene que pagar por violar la ley. Lo que es increíble es que la respuesta al reto del VRAE, que cada vez se le escapa más de las manos a Alan García, Rey y otros políticos y militares ineptos, pasé por rituales de brutalidad hacia los encarcelados. Finalmente fue eso lo que llevó, en un extremo, a las matanzas de los penales en 1985 (Lurigancho), 1986 (Lurigancho y el Frontón), 1992 (Castro-Castro), es decir operaciones primitivas de venganza del Estado desorientado que busca el blanco en los que menos pueden defenderse. Por cierto que lo más grave aquí es que nos quieran acostumbrar a la idea de una sociedad con garantías permanentemente limitadas. En las que el poder inventa “delitos especiales”, sobre los cuales se aplican regímenes de excepción, incluso retroactivos, que se endurecen como respuesta no a lo que pasa en las prisiones, sino a los fracasos del Estado para imponer su autoridad.

21.10.09
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domingo, octubre 18, 2009

Dos

El primero es célibe por profesión y el otro dice que es casto por vocación. Pero ambos opinan con una autoridad que no admite réplicas sobre los úteros de las mujeres, de los que andan tan distantes.

Uno era arzobispo en Ayacucho cuando en la región ocurrían atrocidades y las autoridades militares se negaban a escuchar las denuncias y reclamos de los campesinos que habían sufrido el secuestro de sus familiares en las redadas que no dejaban rastros, que eran robados y golpeados, y sus mujeres, violadas por soldados dueños de la noche.

Pero el monseñor nunca aceptó interceder por los que sufrían y que imaginaban que el papel del emisario de Dios era precisamente hacerle recordar a los generales y al presidente que estaba en Lima, que ellos no eran tropa de ocupación en territorio enemigo, sino de “salvación de la democracia”, o algo así, y los campesinos eran los que debían ser rescatados.

Pero el alto funcionario de la Iglesia de Cristo, lo que hizo fue poner un cartel en la puerta de su despacho indicando que no se atendía casos de derechos humanos. Así que la gente debía ir a otra parte a reclamar por las muertes, las desapariciones, las torturas y las violaciones. El problema es que no había adónde.

El otro es un ingeniero industrial, que nunca ejerció ni como ingeniero, ni como industrial, y que ha pasado su primera adultez como parlamentario, primero de la derecha de Vargas Llosa, y luego de la derecha de Fujimori. Partidario acérrimo de la amnistía de 1995, a los militares y civiles de la guerra sucia, “a los que tanto les debemos”, entre ellos varios asesinos de niños y mujeres embarazadas; luego enemigo del Informe de la CVR porque “desmoraliza” a la tropa; y últimamente promotor de un trabalenguas que reconoce que hubo militares asesinos durante la guerra interna, pero que no cometieron delitos de lesa humanidad porque eso sólo lo realizan los subversivos que tienen ideología (¡!!)

Este tipo que formó parte de la comisión que acusó a García de enriquecimiento ilícito en 1991, apoyó el golpe de Fujimori de 1992, se asoció con Lourdes Flores en el 2001 y 2006; se convirtió en ministro de la producción de Alan García sin haber producido nada durante toda su vida, y no sabiendo nada de pesca metió al caballazo la ley de cuotas pesqueras dentro de los decretos del TLC, hundiendo a este sector, pero salvando las deudas de los grandes pesqueros; rebotó luego hacia la embajada peruana en Roma, sin ninguna experiencia diplomática, e intentó correr el chisme al Vaticano de los curas que apoyaban la huelga de los nativos; y regresó a los meses para asumir la Cartera de Defensa, donde le están matando un montón de soldados, mientras el discute sobre Museo de la Memoria, organismos de derechos humanos, beneficios penitenciarios para presos por terrorismo y últimamente sobre el aborto.

Son dos que hablan ahora de los derechos de los no nacidos, cuando han dado plenas muestras de lo poco que les importan los derechos de los nacidos (como ironiza el caricaturista Heduardo). Pero el poder que tienen, como confesor oficial, el primero; y ministro con opinión, el segundo; no viene del aire. Es una expresión de una correlación que se introdujo en la época de Fujimori, que construyó un puente entre el Estado y la derecha eclesiástica más extrema, que Paniagua y Toledo no pudieron contrarrestar, y que García ha restablecido a plenitud.
18.10.09
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martes, octubre 13, 2009

Aborto rojo

¿Y qué tiene que ver el derecho de la mujer sobre su propio cuerpo, con las esterilizaciones forzadas de la época de Fujimori, que tanto hace reír al rey de las “chiquitas”? Pues lo obvio. Que en uno y otro caso se trata ni más ni menos que del asunto de la libertad individual y de los controles ancestrales que la Iglesia y los Estados trataron siempre de imponer sobre las personas, es especial sobre las mujeres.

Una mujer violada tiene todo el derecho de decidir sobre el fruto de un acto de violencia y humillación, y eso en nada se compara con el hecho de que una campesina sea sometida a la ligadura de trompas en el post parto, sin tener conciencia de lo que le están haciendo o siendo directamente engañada sobre el procedimiento. Más aún sin una mínima consideración sobre su visión cultural y la decisión compartida con su pareja (que dicho sea de paso, además, provocó varios casos de intervenciones mal hechas, con muerte de las pacientes)

Entonces qué tiene de extraño que uno, sea de ideas rojas o azules, apoye por elemental criterio que se despenalice el aborto en los casos de feto con daño irreversible, embarazo riesgoso para la vida y violaciones, y que lo haga desde una posición de principios, y no escondido bajo un estúpido trabalenguas (que la pena es reducida, así que no se aplica, o sea que es lo mismo que se condene o que se reconozca el derecho, ja, ja, ja); y que al mismo tiempo se denuncie la brutal política racista del régimen de los 90 de esterilizar mujeres quechuas y campesinas, al margen de su voluntad, a razón de cuatro por mes, en cada establecimiento, como si se tratara de beneficiar ganado, tratando de cubrir estadísticas pactadas con los organismos internacionales.

Obviamente que nadie podría obligar a la violada a abortar, ni a la que decide concluir un embarazo destinado a producir un bebe muerto o con bajísimas posibilidades de llevar una vida sana, o la que arriesga su propia existencia continuando el proceso. Pero que exista un sector influyente en la sociedad, con ecos en el Consejo de Ministros, la prensa, la educación y el templo, que pregona lo contrario, y que cree que sí se puede imponer a una mujer lo que los demás no están sufriendo, y más aún que se puede perseguir a las trasgresoras, aunque sea para una sanción simbólica, es una muestra de medievalismo en plena modernidad armada para los grandes negocios. Después de todo lo que se busca es coactar a los médicos y los demás profesionales de salud, para que no cumplan con su tarea de salvar vidas. A estas alturas existen varios casos denunciados ante la Corte Interamericana en la que los centros médicos se han negado a intervenir para evitar la muerte de la madre, porque entendieron que esta sociedad no se rige por las leyes o el sentido común, sino por los dictados de Monseñor Cipriani.

Le más curioso de este tema es como los supuestos liberales juegan en el campo del peor oscurantismo. Y convierten asuntos de viejísima estirpe libertaria en temática de “rojos”, que deben ser espantados con una cruz o con una risa fingida desde un diario. Son los costos de la alianza reaccionaria que se armado los últimos años.

15.10.09
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domingo, octubre 11, 2009

Congrezoo

En el Congreso de 1992 no había comepollos, lavapíes, mataperros, contrata domésticas, contrata chibolas, robaluz, etc. Sin embargo cuando Fujimori pronunció sus inolvidables palabras “disolver, disolver…”, hubo un abrumador apoyo a la decisión de cerrar la supuesta casa de las leyes y un aplauso a los anuncios presidenciales que los próximos inquilinos de la Plaza Bolívar ganarían un sueldo mínimo y no serían reelegibles.

Esto, por cierto, quería decir que el presidente había logrado convertir la crisis de la política, que era esencialmente una crisis de gobierno, en una de los políticos con representació n nacional y departamental que andaban peleándose entre ellos y de vez en cuando intentaban algún tímido gesto de control hacia el Ejecutivo. Fujimori acusó al Congreso de obstruccionista e inútil, y propuso una fórmula que para evitar la “obstrucción” (control), aumentaba la inutilidad.

Un Congreso que puede ser sustituido como legislador (decretos leyes, decretos de urgencia y otras leyes del Ejecutivo); que no fiscaliza (fiscales y jueces archivan sus denuncias); no representa (la población no tiene mecanismos para fiscalizar a sus parlamentarios) ; no debate (los tiempos de intervención son mínimos); ¿para qué puede servir si no es como espacio para el reparto de los últimos mendrugos del poder, que es lo que hace que los partidos se peleen ubicaciones como premio consuelo, y todo arribista con dinero e influencias se sienta con derecho a su curul?

Si entre las pocas cosas que verdaderamente puede decidir el Congreso está determinar el sueldo de sus propios miembros, lo que está tendido es la trampa para que congresistas improductivos se peleen con el pueblo. Es lo que hizo el sátrapa de los 90, al picar en el asunto de las remuneraciones de los disueltos, y hacerse el loco con las gollerías de sus reemplazantes, que luego fueron ametralladas por la prensa. Y lo repitió el actual gobernante que también exigió rebaja de sueldos y luego dejó que siguieran subiendo con pretextos y disfraces, hasta que algún medio terminaba destapándolos para aumentar la vergüenza.

El Congreso que hoy existe es hijo de la despolitizació n y el pragmatismo fujimorista, a la que se han adaptado los partidos, que juegan con sus reglas: mayorías de componenda, tránsfugas, capitulaciones ante el poder central, pequeñas trapacerías, otoronguismo, etc. Esto no se va a componer con títulos universitarios o certificados de antecedentes, si es que además la congresista más culta del hemiciclo duerme durante las sesiones y destaca por sus declaraciones racistas y autoritarias.

No tengo ninguna duda que el Congreso es el reflejo de una sociedad que no se ha repuesto de la autocracia, y que cada tanto vive la ilusión del salvador para luego desencantarse de todo. El papel de los medios es canalizar esa desilusión y derivarla donde menos entorpezca el funcionamiento del sistema. Claro, que cuando el 70% del parlamento está en falta y aún la que no ha jurado ya está cuestionada, lo que se está diciendo es que mejor estaríamos con el recinto cerrado. Y que el santo remedio es todo el poder a la presidencia, es decir a García como ayer a Fujimori.

11.10.09
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Investigación periodística

Si por Aldo M fuera, Soraya Suárez, sería la Contralora del Perú, y Favre seguiría dirigiendo la “reconstrucción del sur”. Y este tipo me habla de falsos valores y amigotes. También estarían construyendo el gasoducto para Chile, para alegría de la Suez, que pagó adelantado con un viaje a Tailandia la campaña, con lo que el problema del desbalance entre demanda interna y exportación se hubiera agravado hasta el colapso.

Obviamente las leyes comunales y antiamazónicas no habrían sido derogadas, porque todo era meter un poco de fuerza (“disparas los AKM, si no para qué los tienes”) y desalojar a esos bárbaros que ocupaban las carreteras deteniendo el progreso y las inversiones. Por eso llamó a cerrar filas el 5 de junio con Cabanillas y Simon, pero fue uno de los primeros en romper la fila, cuando se dio cuenta del resultado de la hazaña. También superó a Giampietri con la conocida fórmula “trazas un círculo, echas napalm y listo”, cuando el vicepresidente por lo menos pedía despejar civiles antes del bombardeo y llevarlos a alguna parte.

Aldo M defendió la concesión de Collique al consorcio Graña-Besco (Chile), a pesar de todas las evidencias sobre su naturaleza ilegal y corrupta, hasta que se cayó porque el Tribunal Constitucional encontró lo que este diario había dicho antes: que los requisitos que se exigió al ganador no fueron los mismos que se usaron para descalificar a otro postor. Y ahora el tipo no quiere entender que el mismo faenón (y otros asuntos peores) descalifican el concurso de concesión del puerto de Paita, porque piensa que toda crítica aquí es chavismo, humalismo y antichilenismo barato.

Este diario halló la pista de negociados que luego se confirmarían en el contenido de los petroaudios (caso de los barcos gasíferos), mientras que el director de “Correo”, sostenía que el único escándalo era que se pudiese escuchar las conversaciones del poder, tal vez porque imaginaba que podía salir alguna de las suyas. Y tampoco se inmutó cuando probamos que el estudio para las cuotas pesqueras fue encargado a la consultora de la que era director-gerente uno de los directores de las empresas beneficiarias, que además era influyente en la universidad que debía hacer la auditoría. Y hasta hoy Alditus no se da una vuelta por Chimbote y otras zonas de pesca donde crece la desocupación, como efecto del decreto que aplaudió.

Puede decir, por todo esto, lo que quiera de nuestro trabajo de “investigación unipersonal”, que lo realizamos seria y documentadamente. Después de todo, como ya dijimos, su única esperanza es que haya algún editor loco que le publique póstumamente un “Compendio de Chiquitas”, para perennizar toda su obra literaria. Y ese tipo se atreve a llamar “ignorante” a Carlos Malpica y decirle en el sumun de la sutileza el “Elvis Presley de la zurda” (¡!!); decir que José Carlos Mariátegui por lisiado no conocía la realidad de su tiempo; sacar escritos de juventud de Allende con la idea de descalificarlo; declarar que Grau debió ametrallar a los náufragos de la Esmeralda para perseguir a otros barcos chilenos; etc. Es decir habla porque tiene boca y escribe porque le sirve de taparrabos a los Agois.

11.10.09
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Ignorancia

En estos días leí a un ignorante llamar “ignorante” a Carlos Malpica Silva Santisteban. Lo hacía a propósito de un viejo concepto de los años 60, que usaba la expresión “taiwanizar” para referirse a países tapón que cedían soberanía ante los Estados Unidos en escenarios críticos de la guerra fría, a cambio de una ayuda continuada del imperio para reforzar sus economías, y que según el atrevido hubiera sido el destino más deseable para el país. Malpica no inventó el término, ni el concepto tuvo ninguna relevancia en su investigación sobre el Perú y los efectos de la dominación extranjera, que para nosotros fueron siempre una condición de mayor empobrecimiento y atraso.

Pero Carlos Malpica es el autor del libro con mayor número de reediciones y que junto a los “7 Ensayos”, son obra de consulta de numerosas generaciones. Nadie como el ingeniero Malpica describió la transformación del Perú oligárquico en el de la banca y las trasnacionales que hoy existe. Fue precursor de la reforma agraria y a la vez crítico de los aspectos errados de esta experiencia. Desnudó el mito de la ayuda exterior; la naturaleza entreguista de la política petrolera de Belaúnde y García; la crisis de la pesca; etc. ¿En qué puede comparársele el incomprendido autor diario de “chiquitas”, cuyo mayor mérito literario es haber convertido la columna del director de su diario en una extensión de las chiquitas, por dificultad para poder escribir más de cuatro líneas sobre el mismo tema?

Ignorante, dice el nieto que hace poco escribió que José Carlos Mariátegui se murió joven y lisiado sin saber lo que pasaba alrededor suyo, y que en el fondo no era sino un iluso romántico aislado en un escritorio, que nunca conoció el Perú. Y lo dice el que es capaz de proponer que los campesinos de Huancavelica y demás departamentos de la sierra se vengan a la costa para dejar las alturas a los proyectos mineros, y que los asuntos de la coca y la violencia se resuelven con un círculo donde se echa napalm. Hay que no saber nada del país, para proponer estas necedades. Y no es problema de edad, porque hace rato que el tipo pasó la edad a la que la enfermedad venció al abuelo, y sigue sin tener una idea de la complejidad peruana, aunque siempre opinará sobre las elecciones para alcalde Nueva York.

Es bien temerario confundir anticomunismo con cultura; amigotes políticos y empresarios con inteligencia; y un hojita resumen de Milton Friedman, con conocimientos económicos. Malpica y Mariátegui son dos cumbres del pensamiento peruano, como también lo es Flores Galindo. Están al nivel de Basadre, Porras, Víctor Andrés Belaúnde y algunos otros, a los que sería estúpido mezquinarles su valor intelectual por encima de cualquier controversia ideológica. La inteligencia, ciertamente, no es patrimonio de la izquierda. Pero tampoco de la derecha, que puede producir algunos especimenes realmente delirantes.

07.11.09
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domingo, octubre 04, 2009

Todas las pistas llevan a García

Rómulo, Don Bieto, Canaán, Ponce Feijóo y varios otros, han ocupado buena parte de la información periodística entre octubre de 2008 y la fecha. Y lo que tienen en común es que todos ellos están procesados o investigados, algunos presos y otros todavía libres, aunque sea evidente su participación en actos de corrupción. Lo otro que los relaciona, es su cercanía con el presidente Alan García.

Acaba de hacerse público la existencia de nuevos audios que pondrían en evidencia el poder que el simpático Bieto tenía sobre jueces y fiscales. Y cómo lo ejercía en nombre del presidente y la ansiedad que era capaz de producir en los magistrados. Pero claro, García no sabía nada de lo que estaba pasando a sus espaldas. O delante suyo.

Lo mismo pasaba con las actividades de Rómulo León, el aceitoso de esta historia (abría todas las puertas, sin necesidad de llaves) del cual dijo el presidente de Discovery Petroleum que había logrado lo que no ocurría en ningún otro país, una reunión de los inversionistas con el presidente de la república, lo que determinó que lo contra taran como su representante. Pero, la explicación oficial es que García no quería que el que después llamaría “rata”, se acercara a Palacio.

Hay varios audios de las conversaciones telefónicas entre la secretaria del presidente, Mirtha Cunza, y Rómulo León, organizando la agenda de las visitas de Canaán, donde ella misma era una de las visitantes más frecuentes, junto con el secretario general de Palacio de Gobierno, Luis Nava, el primer ministro Jorge del Castillo y otros cinco ministros. Evidentemente el presidente fue sorprendido por todos estos, ninguno de los cuales ha sido investigado, procesado, sancionado; y secretario y secretaria siguen aún en su puesto.

En otra conversación interceptada entre Rómulo y Fortunato Canaán se comenta lo que el primero le dijo al tío George, respecto al negocio de los lotes petroleros: “Jorge, quiero que sepas... si los hospitales pueden apoyar para la campaña; este tema no apoya la campaña, ¡resuelve la campaña!” a lo que el primer ministro de la época habría respondido con un decisiva pregunta: “¿Qué hay que hacer?”. O sea que hospitales, petróleo y otras, estaban en el mismo paquete de campaña. Pero el presidente no sabía tampoco lo que hacía el pemier y la caja que estaba armando para las elecciones.

Ponce Feijóo había llegado a Alan García en la campaña del 2006, para entregarle información de inteligencia, y según Gustavo Gorriti aceptó el encargo de ocuparse del comandante Humala mediante acciones de contrainteligencia que todavía algunos recuerdan: armas que entraban por Bolivia, chavistas que llegaban a Iquitos desde el Brasil, petrodólares que invadían el Perú. Más tarde, el propio Chito Ponce le trajo a Giselle Giannoti, para que revele un plan para matar al presidente con balones de gas rellenos de gasolina en la navidad del 2006, que condujo a la detención de dos jóvenes dirigentes de la organización “Todas las Voces”, que fueron liberados en menos de 24 horas por la policía, por falta de pruebas.

O sea Ponce Feijóo era de toda la confianza del presidente García y por cierto íntimo del vicepresidente Giampietri. Y no debe ser casualidad que pudiera llegar al Congreso, la Contraloría, la Confiep, el gobierno regional del Callao, diversas municipalidades, para hacerse cargo de su seguridad. Es decir tenía las mejores recomendaciones. Pero nadie sabía que los estaba chuponeando mientras cobraba por protegerlos. ¿O era que cada uno de los contratantes quería también sus servicios en el campo de las comunicaciones y el astuto marino terminó de esta forma interceptando a todos? ¿No era eso lo que hacía Montesinos, cuyas principales víctimas de intercepciones y grabaciones eran miembros del propio gobierno? ¿Cuál era el papel de Giampietri, el otro viejo hombre de inteligencia, en esta trama?

Cuando se observa que Ponce Feijóo y su banda cayeron en enero mientras trabajaban normalmente, seguros que los servicios de inteligencia y la policía de seguridad del Estado no se iban a meter con ellos, es imposible no preguntarse quién le pidió a la Fiscal Gladys Echaíz comprarse este problema y valerse de la policía antidrogas para la captura. ¿Quién sabía que había una organización chuponeadora tan próxima a los más altos niveles del poder que nadie sospecharía de ella, salvo alguien de la misma cúpula? Pero hay algo más: si en enero de 2009, toda la planilla de Business Track fue encarcelada porque de alguna forma una “investigación especial” los pescó con las manos en la masa; en junio el presidente llamó a su lado, como ministro de Vivienda, al abogado de la empresa de los chuponeos. Con lo que la supuesta capacidad de errar y de escoger la peor compañía, por parte de Alan García alcanzó cifras de Guinnes.

Y así estamos en el punto actual. Todo lleva a García. Pero para completar el cuadro se requiere de información que está en manos de jueces y fiscales. ¿Y alguien cree que Martínez y Barreto van a explicar lo que aparece sobre García en la información incautada? Hay demasiadas razones por las que no lo harán

04.10.09
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Ollanta y los radicales

Pucha con esto de que Ollanta se está juntando con los radicales. Y que “El Comercio” sea capaz de titular en primera página que la salida de Mekler es algo así como una ruptura del nacionalismo a consecuencia de la radicalidad, y que este suceso es poco menos que una desgracia nacional.

El problema es que esto no calza con la impresionante campaña que se hizo en el 2006 sobre que Ollanta era el radical de los radicales, el chavista, el comunista en uniforme de soldado, el caballo de Troya del estatismo, el populismo y demás plagas de Egipto.

Y hace poco nomás, y pensando en las siguientes elecciones, el presidente García afirmó que lo que ocurriría aquí iba a ser una nueva “guerra fría”, para evitar que el antisistema de la vez anterior pudiese levantar cabeza y poner en riesgo todos esos logros gigantescos que nos han colocado al borde del primer mundo y que son siempre celebrados en el local de la Confiep, entre banqueros, mineros y funcionarios de empresas trasnacionales.

O sea que no se entiende en qué exactamente consiste el “giro” de Humala. Salvo que “El Comercio”, “Correo” u otros, estuvieran esperando que las alianzas del comandante fueran hacia los radicales de derecha, entre ellos los partidos que hace algunos años lograron olvidar todas sus diferencias, para unirse en santa cruzada contra el enemigo principal de la democracia y la modernidad, que era el propio Humala.

¿O no es verdad que el frente “todos contra Ollanta”, cabían Alan García (oficialmente el peor presidente de nuestra historia), Fujimori (el gobernante más corrupto y autoritario), Lourdes Flores (la candidata de los ricos) y otros partidos menores, todos transformados en salvadores del sistema y que tamaña coalición sigue vigente?

Entonces ¿dónde puede estar el problema en que una candidatura que tiene su base en otros sectores de la sociedad que no se identifican con el modelo económico y la conducción del poder, busque aliados en este campo?, ¿en qué galaxia circulaba Mekler que recién se dio cuenta que el partido nacionalista coordinada con los partidos de izquierda?, ¿nunca se enteró de la existencia de la Coordinadora Político Sindical (CPS) o del Frente de Defensa de la Vida?, ¿cómo se alinearon las fuerzas en el país en relación al conflicto amazónico?, ¿no tiene eso nada que ver con las siguientes elecciones?

Lo que es verdad es que Ollanta Humala suscita mucho más odio y temor que los partidos de izquierda, y eso por la sencilla razón de que podría eventualmente ganar el gobierno con una base social totalmente distinta a la que ha venidos sosteniendo el poder en los últimos veinte años, con el agregado de que no genera el nivel de resistencia que normalmente tiene la izquierda entre los militares y que cuenta con influencia en sectores empresariales.

Lo de la izquierda y la radicalidad de sus envejecidos partidos es una anécdota política, que la prensa de derecha ya descubrió que genera confusión en la opinión pública y hace que algunos parlamentarios despistados caigan en la trampa de las aclaraciones. Y otros un poco más avezados inicien el reacomodo, porque ya sabían que estaban perdiendo sitio.

04.10.09
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Corrupción anticipada

Lamentablemente no puedo participar de la celebración de los que dicen que Fujimori se reconoció corrupto, como si la llamada “conclusión anticipada” representara alguna victoria de la justicia. Si el ex dictador fue ejemplarmente condenado a 25 años de prisión por delitos contra los derechos humanos, la misma sala del Dr. San Martín lo ha dejado huir en los otros casos en los que debía discutirse la apropiación ilegal de recursos públicos y el uso abusivo del poder. Y este resultado está alterando el balance final del llamado “juicio histórico”, por las razones que anoto a continuación.

El fujimorismo ha utilizado astutamente el efecto que el recuerdo de la violencia todavía tiene en mucha gente, para dividir al país en torno al proceso principal. De ahí que tenemos a una parte que considera justa la severa condena al que ordenó la actuación de grupos de aniquilamiento, mientras que otros piensan que era un recurso válido en las circunstancias y un tercer sector minoritario niega todo. Si bien el ex dictador fue aplastado por una sentencia severa y que no admite atenuantes, el juicio social no fue igual de contundente.

Pero quedaban los procesos sobre corrupción en los que no había como contar el cuento del “delito necesario”. Y ahí es donde ha entrado el mecanismo tramposo de hacer como que se acepta los cargos y se ahorra los interrogatorios, mientras que para afuera se afirma que esto se hace por falta de confianza en los jueces que ya condenaron a Fujimori a la máxima pena y que iban a volver a sentenciarlo nuevamente. De esta forma no sólo se evita el bochorno y las consecuencias políticas de explicar cómo se manejaban los dineros y las relaciones de poder en los 90, sino que se otorga un argumento político al núcleo duro de la banda, que seguirá diciendo que todo ha sido “por estrategia” (véase titular de “La Razón del martes)

En realidad no había base para “anticipar” el juicio, porque este recurso no es un beneficio, sino una transacción entre el Estado que busca ganar información adicional sobre el delito, detalles de la participación del que acepta los cargos, explicación de los móviles, nómina de los cómplices, etc., y el acusado que logra una reducción de la pena. Esto no está ocurriendo en los juicios de Fujimori. En primer lugar porque el Estado no gana nada con la anticipación, sino al contrario se pierden pruebas, y se mantiene un amplio margen de oscuridad en la comprensión del delito. En segundo lugar, porque no importa la mejora en la pena del culpable (no le aumenta ni le quita un solo día), sino que le ahorra el costo político de una presentación pública.

Legalmente, la sala no debía aceptar el recurso porque se lo impide la ley que señala que no procede la anticipación para los casos que muestran complejidad y deben trabajarse las pruebas para su total esclarecimiento (que es este caso, exactamente) y cuando los participantes del delito son más de cuatro. Basta leer la lista que presentó la Fiscalía de todos los implicados para tener una idea de que este es un típico acto cometido por una amplia organización delictiva infiltrada en el Estado que tenía a Fujimori como jefe. Lamentablemente, así como así, se ha perdido la oportunidad de desnudar ante el país lo que significó el régimen más corrupto del que se tenga memoria.

01.10.09
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martes, septiembre 29, 2009

Humala ¿ya fue?

Lo que se entiende de los sondeos recientes es que el candidato estrella del 2006, habría pasado a ser uno más del montón, sin riesgos para el sistema, a pesar de recientes discursos de Alan García sobre la guerra contra los antisistema. ¿Será verdad?

Hace unos días la encuesta de opinión de Apoyo, nos sorprendió con un dato inexplicable. En la pregunta sobre intención de voto para todos los candidatos actualmente reconocibles, Ollanta Humala figuraba en el tercer lugar con 13%, detrás de Castañeda y Keiko Fujimori. Pero al hacer la misma pregunta sin incluir a Lourdes Flores, se producía un salto de Toledo desde el cuarto al tercer lugar con 17%, y una caída de Humala hasta el 7%. ¿Cómo se pueden perder votos propios por el reparto de los votos de otro participante? ¿Está el encuestador confundiendo sus deseos con las realidades?

Es un misterio. Como muchos otros que rodean a los actuales estudios de opinión. Por ejemplo: ¿hasta qué punto se está captando en las encuestas a la gente que por estos días ha estado presente en los mítines del candidato nacionalista en las provincias del interior de Cajamarca y Cusco?, ¿qué resultado obtendrían los otros candidatos de las encuestas, si en este momento empezaran a salir de Lima o de las capitales de departamento, que es donde trabajan los encuestadores? El tema es clave para saber cuál es el estado de ánimo del interior que ha sido el escenario de los mayores conflictos vividos bajo el actual gobierno. La presencia de Ollanta Humala y su propio y discutido grito contra los cabrones, ¿no está acaso indicando que como en el 2006 somos otra vez un país polarizado en el que las cosas se entiende de manera diferente?

Se puede coger el problema desde otro ángulo. En julio, el mismo grupo Apoyo publicó su “encuesta del poder” que se supone recogida en la elite del país (ejecutivos y gerentes de empresas importantes, funcionarios de primer nivel, mundo académico, etc.) y en ella los cinco primeros lugares, en orden descendente, eran ocupados por Alan García, Dionisio Romero, Luis Carranza, Ollanta Humala y Mario Vargas Llosa. Un año antes la lista incluía a Jorge del Castillo, que descendió varias posiciones, y en ella no figuraba el escritor que parecía ajeno a los temas del poder. Ollanta Humala ya estaba en el cuatro lugar, de donde no se ha movido, siendo el personaje político de fuera del gobierno mejor colocado. Algo más, la percepción del poder del comandante, no viene de ninguna simpatía, lo que se corrobora en otra pregunta de la misma encuesta en la que los entrevistados afirman que el poder que más quisieran hacer desaparecer es el de Ollanta, muy por encima de otros personajes digamos “más peligrosos”, como su hermano Antauro o el líder indígena Alberto Pizango.

¿Cuál es la relación entre las provincias ollantistas y el poder que las elites le otorgan, sin ocultar su malestar, al que fuera el candidato susto de la elección anterior? Hay una respuesta para ello. Y esa es que en los dos extremos polares de la política peruana existe una misma inquietud acerca de quién asumirá la representación de esa franja de la población que se ha estado expresando en la cadena de conflictos de los tres últimos años y que sin duda ha sido uno de los factores de poder real, como que ha logrado derogar, modificar y detener leyes, y ha incidido en los cambios de gobierno. Las provincias del sur, la sierra y la selva, fueron claves en la votación de Humala, especialmente en la segunda vuelta. Lo que estamos viendo es que sus adversarios siguen creyéndolo poderoso por tener ese respaldo, lo que ha empezado a conformarse en las primeras movilizaciones.

No debe olvidarse que en el 2005, poco después de su llegada de Seúl, el recién formado Partido Nacionalista se ubicaba entre 5 y 10% de las encuestas, hasta que empezó una sucesión de mítines en provincias que hicieron crecer la bola de nieve. No es posible todavía saber hasta qué punto la historia se repite. Pero lo que si es indiscutible es que las encuestas anticipadas y pre campaña como las que hemos estado viendo, sirven para imponer imágenes que normalmente están muy alejadas del resultado final, pero que sirven para co9nstruir interpretaciones actuales que son parte de la lucha política.

La pregunta que deberá resolverse en los meses siguientes es si vamos en camino a reeditar un escenario polarizado política, social y territorialmente como el que vimos en la elección anterior. Y si es así, habrá que apostar para saber quién estará finalmente al frente de cada uno de los polos.

27.09.09
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Baby Face Allison

Lo que nadie termina de entender es qué cosa hacía el acalde de Magdalena al servicio de la empresa chuponeadora Business Track, para poder cobrar regularmente, cada mes, la cantidad de 3,500 dólares. No es el tema de si le dijo y cuándo se lo dijo, al presidente, o si este sabía con quién se estaba metiendo, que es lo que no quieren que pensemos, sino el motivo específico por el que le facturaban un monto que casi duplicaba sus estipendios municipales. Es decir si es tan inocente como pregona, porque su asesoría la brindaba a una empresa que era legal y que muchos en el Estado y el mundo empresarial contrataban porque como Allison la consideraban buena para algo, que no se quiere reconocer qué cosa era.

Como nadie cree que el tipo asesoraba sin saber a qué se dedicaba su cliente (parece una explicación de la mafia de Chicago en los años 20); que despachaba en cafeterías así que nunca iba a su local y no los veía haciendo su “trabajo; que se ocupaba también del divorcio de uno de sus directivos; que nunca firmó un contrato con indicación de los servicios prestados y le pareció lo más normal del mundo; y que nunca se consideró salpicado por el escándalo cuando detuvieron a toda la empresa, por lo que se propuso para ministro sin cargos de conciencia; digo, como todo esto lo consagraría de mucho más idiota de lo que hace evidente, sólo queda plantearse las hipótesis más probables de lo que podría haber unido al alcalde exitoso con los marinos dedicados a husmear los secretos de la empresas y las personas significativas.

La primera opción es suponer que Francis Allison en realidad no realizaba ningún servicio para Business Track, pero era facturado para cubrir pagos por otros conceptos. Algunos antecedentes del personaje acreditan esta posibilidad. El punto es saber si este beneficio era directo a su persona, o si era dinero para un tercero o para un grupo del que el abogado-alcalde era testaferro. Podría fácilmente deducirse que un negocio tan especial como el de Ponce Feijóo requería disfrazar sus egresos y movimientos económicos. En tal caso Allison sería un cómplice, un lavador de dinero sucio o un intermediario de operaciones dolosas.

La segunda opción es aún peor. Implica que el abogado consultado en restaurantes y cafeterías, tenía como encargo analizar los chupones y ayudar a que los marinos interpreten las actividades irregulares y delictivas de sus víctimas. ¿O para qué puede servir un abogado penalista? En esta alternativa, el “baby face” de Magdalena era un miembro de la banda, que cumplía su papel. Tiene sentido que reciba 3 mil 500 dólares, no por los títulos que declara tener, sino por la delicada tarea que tenía que cumplir. Y sobre su especialidad para la función ya se están reconstruyendo trozos de su biografía que muestran a un personaje ya entrenado para causas oscuras.

Finalmente también cabe una combinación de las dos opciones presentadas. Pero no parece haber más. En todo caso lo que no es razonable es que de una organización donde todos han terminado presos, el único que era ingenuo y no se daba cuenta era el abogado.

27.09.09
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miércoles, septiembre 23, 2009

Business Allison

El Congreso, la Contraloría, el Gobierno Regional del Callao y muchas otras entidades públicas, contrataban a Business Track para que las ayudara a protegerse del chuponeo, que era ejecutado regularmente por el propio Business Track, pero nadie sabía que estaban haciendo las del sonso.

El gabinete invitaba a Giannotti y a Ponce Feijóo, para que les explicara eso del atentado que el grupo “Todas las Voces” preparaba contra Alan García para la navidad del 2006, y a pesar de que la Policía liberó a los acusados antes de las 24 horas, por vergüenza ante la inconsistencia de las pruebas y la imposibilidad de una acción de estas características, Giampietri sigue diciendo que si hubo esta intentona, es decir sigue sacando la cara por Business Track ante el Estado, seguramente porque debe pensar que del chuponeo algo bueno se saca..

El alcalde de Magdalena, actuaba durante poco más de un año como asesor legal de Business Track, precisamente en el tiempo en que se grabó el mayor número de conversaciones de Rómulo, Bieto, Arias Schereiber, Canaán y otros. Asistía regularmente a la empresa y se reunía con sus directivos, y según dice en su coartada la presencia de importantes clientes en la cartera le hacía confiar en la legalidad de sus actividades. O sea que era el abogado pero no estaba al tanto de lo que hacían sus clientes.

Entre decenas o centenas de posibilidades que tenía para escoger un nuevo ministro de Vivienda a raíz del cambio de la Vílchez para reemplazar a Vildoso en el ministerio de la Mujer, después del Baguazo, Alan García decidió justamente que convenía descabezar la municipalidad de Magdalena y trasladar a su lado a su titular, aparentemente sin conocimiento de que también se estaba trayendo al abogado de los chuponeadores. O sea que primero García recibía informes y recomendaciones, de los que lo estaban espiando, dejaba suelto y sin investigación a su vicepresidente que era el que enganchaba instituciones con Ponce Feijóo, y al final de pura mala suerte hizo ministro al abogado de los que están presos por atentar contra la seguridad del Estado.

El propio Allison cree que todos los peruanos somos caídos del palto y por eso en su declaración advierte que no le avisó a García lo que había venido haciendo (se imaginan lo que significaría que el presidente hubiera conocido esos antecedentes), porque le parecieron “poco relevantes”. Casi matan a Echaíz y un poco más y cae todo el gobierno, pero el ex alcalde creía hasta junio del 2009, que había estado sirviendo a una empresa no sólo decente, sino de historial intrascendente.

En resumen, o nos gobierna gente en extremo incompetente, que contrata al espía y se deja guiar por él, y que pasa tiempo a su lado y no se da cuenta de lo que está haciendo; o estamos en el reino en el que todos se chuponean, se traicionan y se vuelven a amistar, porque hay asuntos demasiado grandes que los amarran unos con otros. Y los jueces, fiscales y comisiones parlamentarias, tranquilos nomás.

23.09.09
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domingo, septiembre 20, 2009

Los monumentos de García

En los años 90, los limeños teníamos siempre tema de conversación cuando teníamos que pasar por los distritos en los que se yerguen hasta hoy las columnas del tren eléctrico de Alan García, que como se sabe no llevan a ninguna parte. Es como el símbolo de una época, nos dijo una vez un amigo. Pero en Puno, hay hasta ahora, en el tramo de la carretera que va de Juliaca a Puno, una estación experimental para el trigo de altura que por pedido del presidente de la república la Universidad Nacional del Altiplano instaló en 1987, cuando se hablaba de cubrir el altiplano con espigas doradas que resolverían el hambre del sur. Otro monumento indiscutible a lo que no existe.

Había, ciertamente, otros elementos de memoria en el primer Perú post-García. Por ejemplo: la banca estaba más fuerte y arrogante que nunca aunque oficialmente fue estatizada en 1987; el trapecio andino (Ayacucho, Huancavelica, Apurímac, Cusco, Puno) estaba más pobre que en cualquier otra época después de la fiebre agrarista de la segunda mitad de los 80; el pago de la deuda externa era el punto de partida de toda la política económica, a pesar de todos los discursos contra el FMI y el yugo financiero externo que se escucharon por cinco años; etc. Un monumento del García joven podía ser una obra inconclusa y sin sentido; un proyecto sobre el que cayeron mil discursos y se dejó abandonado; una política que produjo finalmente el resultado opuesto a lo que se buscaba.

Sin duda en los poco más de quince años que demoró Alan García en regresar al poder, produjo cambios muy importantes en sus concepciones teóricas. El antiimperialista inconsecuente y el populista aventurero, cedió al globalista y neoliberal que vemos actualmente. El presidente de los pobres se convirtió en el de los grandes empresarios que traerán inversiones y darán trabajo a los menos tienen, y el agrarista de los Rimanacuys, se trastocó y ahora es la cabeza de un proceso que está llevando a la reconstrucción del latifundio en la Costa, la Sierra y la Selva. Pero lo que no ha cambiado es la tendencia de nuestro presidente al monumento inútil. Cada discurso de 28 de julio está cargado de anuncios de impacto que se quedaron en alguna de las siguientes etapas: (a) sólo como promesa (austeridad, ley de transparencia, comisarías del siglo XXI, central Perú-Compras, venta del avión presidencial); (b) se dicta la norma pero no se aplica (regulación de los services, aportes mineros, una laptop por alumno); (c) se crea el organismo para ejecutar una iniciativa pero no sirve (FORSUR, Sierra Exportadora, Pacto Social, Oficina Anticorrupción, ministerio del Ambiente); (d) obras que no comienzan o que no concluyen, hospitales de emergencia del sector Salud o de Essalud (hospital de tercera edad inaugurado antes de ser equipado), gaseoducto sur-andino, nuevos penales, carreteras, puertos, ferrocarriles, etc.

Mirando hacia el futuro García va a dejar al sur chico y sus provincias afectadas por el sismo casi como si no hubiera pasado el tiempo. Aún hoy se sigue discutiendo las funciones de los directores y ejecutivos del FORSUR y los tremendos sueldos en que se va el poco dinero destinado a la reconstrucción. Que dos años después de la tragedia no se haya podido restablecer los servicios de salud, educación, seguridad (comisarías) y otros, pero que el área de turismo ya esté como nueva, indica bastante como será el Pisco post segundo García. Pero también es probable que entre las más notorias herencias que recibamos de este quinquenio se encuentre varios volúmenes de un libro que lleve por título “aquí no hay crisis”, incluyendo una larguísima lista de discursos que deberán ser confrontados con la realidad el Perú 2009-2011, cuando se desplomaron todos los sueños del crecimiento en cifras asiáticas (a la fecha China crece a 7.5% y el Perú ya está bajo cero). ¿Qué nos vamos a hacer con un país que perdió la oportunidad de aprovechar las ventajas que tenía para protegerse de la crisis?

A García los campesinos puneños lo bautizaron hace poco más de 20 años como el “llullapresidente” (el presidente mentiroso). Yo diría, a estas alturas, que es algo más que eso. Es un constructor de ilusiones, que no se limita a ofrecer lo que no va a hacer (nombrar un contralor de oposición, por ejemplo), o hacer lo contrario de lo ofrecido (no firmar el TLC, rebajar las multas de tránsito, etc.), sino que es también el político temerario que comienza lo que no puede terminar, que constituye instituciones con personalidades de algún prestigio, para después abandonarlas, que cree que puede hacer psicología con la no crisis, y llamarle a eso fe y presencia de ánimo. Un monumento a la política criolla. Eso ha sido siempre Alan García Pérez.

20.09.09
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En nombre del padre

El fallo que condena al periodista Efraín Rúa del diario LA PRIMERA en el proceso por difamación planteado por el hijo del presidente García, tiene extraordinarias implicancias políticas:

(1) Significa que los comuneros de San Pedro de Lloc están siendo desprotegidos en su reclamo ante la opinión pública y las autoridades del país, para que se detenga la maniobra orientada a obligarles a vender sus tierras, en una zona de expansión de las inversiones agroindustriales, por parte de una empresa que muestra tener el respaldo del poder político y que se ha dado el lujo de amedrentarlos con el uso de helicópteros de la Policía y la Marina, y con la presencia en el lugar del hijo del presidente. Si el medio que recoge la denuncia la publica, es sentenciado, para que no vuelva a hacerlo.

(2) Implica que los jueces resuelven en función del interés presidencial es decir bajo el supuesto de que una denuncia sobre los actos de sus hijos puede interpretarse como un afán de dañar su imagen como primera autoridad de la nación. Por extensión podría decirse que cualquier opinión sobre las acciones de la señora Pilar Nores al frente de programas sociales que movilizan grandes sumas de dinero, no vendría a constituir un acto de fiscalización que forma parte de la función periodística, sino una mera pretensión de dañar al gobernante. Y lo mismo podría de repente suponerse de cualquier observación que se hiciese de las continuas intervenciones de la señora “Cuqui” Chessman, intermediando a favor de diversas empresas que buscan ventajas del Estado. Siendo la madre de Federico Dantón podría entenderse que también se quiere fastidiar la sacrosanta imagen presidencial.

(3) Conlleva una cruda conclusión de que los traficantes de terrenos son respaldados abiertamente por las autoridades del Estado y la familia presidencial, que se valen de la fuerza pública y los jueces para alcanzar sus propósitos. Es lo que se ve en casos como los del ex fundo Oquendo y lo que se repite en San Pedro de Lloc y otros lugares, y que básicamente responde a un esquema de despojo de campesinos beneficiarios de reforma agraria, en el cual se fijan valores arbitrarios por las tierras, que luego alcanzan una cotización varias veces superior en el mercado. La jueza ha pretendido ignorar que este problema existe y más aún ha hecho casi como que los mismos campesinos no existieran al resolver sobre la querella como si se tratara de un asunto entre nuestro diario y el clan de los García. La cuestión de la propiedad de la tierra en San Pedro de Lloc sigue latente pero la jueza Irma Simeón Velasco ha creído que mucho más importante es darle una satisfacción al padre de Alan Simón.

(4) Señala, finalmente, que para la justicia peruana el presidente es poco menos que intocable. En otras palabras que para los que deben resolver de acuerdo a derecho pesa mil veces más la figura del primer mandatario o la de su familia, frente a las garantías de libertad de información y opinión de los medios de prensa. Es que no somos iguales ante los jueces, el fallo contra Rúa, lo demuestra.

20.09.09
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martes, septiembre 15, 2009

Apologías

Imagino que la razón por la que el abogado Alfredo Crespo se muestra efectivamente preocupado porque pueda terminar detenido, enjuiciado y condenado por participar en un acto público en el que lo más delictivo fue desearle muchos años de vida a un Abimael, ya bastante envejecido, es que debe recordar que tuvo que soplarse doce años en la prisión por haber actuado como defensor del jefe senderista en 1993, en el juicio secreto que se realizó en la Isla de San Lorenzo, ante un tribunal militar sin rostro, y de cuyos entretelones los demás peruanos fuimos simplemente excluidos.

Aquella vez a Crespo le sembraron pruebas mediante agentes policiales que confesaron sus actividades cuando el gobierno de Fujimori los abandonó en la cárcel. Pero hay muy pocos que están al tanto de cómo fue esta historia. Sendero Luminoso generó tantos anticuerpos en su contra, por su responsabilidad, que se hizo fácil que la respuesta represiva y penal del Estado sobrepasara largamente los estándares de protección internacional y los límites constitucionales, sin que hubiera muchas protestas. Hoy mismo, hay quién critica a García Sayán por haberle aumentado el tiempo de patio y la frecuencia de las visitas a los recluidos de la Base Naval. Y también en estos días algunos exaltados se han preguntado en la prensa ¿por qué le dejaron escribir?, como si eso pudiese impedirse.

El trauma peruano es que no se entiende después de 17 años, que si las ideas de Guzmán se exponen abiertamente, habrá mucho menos posibilidades de que sirvan a un nuevo ciclo de violencia. Como lo es que sus partidarios se reúnan públicamente. Si los subversivos que salen libres empiezan a actuar legalmente, ¿quién gana y quién pierde? Pero hay por ahí un tipo que dice que hubiera aplaudido que la policía allane el evento de presentación del libro. Y debo decir que tampoco estoy de acuerdo con buscar al culpable de que los manuscritos salieran para la imprenta. Nadie ha sido condenado a no poder publicar (han circulado antes los libros de Montesinos, Polay y otros), y para discutir seriamente si en un escrito se puede estar cometiendo un delito, la primera condición es haberlo leído.

Voy a decir en pocas palabras que como muchos otros peruanos que no nos sentimos menores de edad, ni necesitamos que el Estado nos aleje las ideas de alguien, he tenido interés en conocer el balance de Sendero sobre la guerra y los argumentos de sus jefes en los juicios. El texto que se ha publicado no es eso. Es apenas un compendio de materiales dispersos. Una breve reseña biográfica en la que resalta la admiración que Guzmán profesó por Stalin en su niñez y juventud. Un extracto de la entrevista de 1988, donde explica la historia de las fracciones en el PCP. La manifestación como prisionero ante la DINCOTE. Una larga colección de textos comentando las decisiones de la justicia y una serie de anexos, que son opiniones de personas, cartas, recortes, documentos jurídicos, etc. Sin duda no es Guzmán el que recopila y edita, y no está claro lo que trata de decir el libro, que no desarrolla ni el “acuerdo de paz”, ni los problemas de la actual situación política en la que pretenden reinsertarse. La función que cumple es sacar a la llamada “Cuarta Espada” del olvido y el ostracismo. Y gracias al escándalo lo consiguen bien.

16.09.09
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domingo, septiembre 13, 2009

El caso Obregón

A Humala lo quieren crucificar por llevar al Congreso cocaleras que sacan la cara por los productores y se esfuerzan por explicar al país que el narcotráfico no son los agricultores pobres que participan de la economía de la coca. En 2007, los medios de la derecha hicieron lo propio con el ministro Salazar y la fecha en la que se firmó el acta de Tocache, estableciendo un acuerdo con los cocaleros que buscaba aislar el problema de la droga a través de un diálogo entre el Estado y los productores, la declararon día nacional del narcotráfico y la demolieron junto con el ministro.

A finales de los 80, los militares que eran casi todo el Estado en la zona de emergencia, impulsaron acuerdos con los cocaleros para dar vida a las rondas y al control de las zonas pobladas de la ceja de selva, lo que representó un cambio estratégico en el desarrollo del conflicto. Sin embargo, en estos días se presenta un video de Nancy Obregón intermediando en un decomiso entre los policías y los productores y nadie presta atención a su versión de que estaba evitando un enfrentamiento, y otros más sobre su papel como dirigente social, y el APRA solicita su inmediata investigación por sus “vínculos con el narcotráfico” que podría llevar a su desafuero.

Estábamos todavía bajo el impacto del derribo de un helicóptero militar en el VRAE por los llamados “narcoterroristas”, que mostraba que el gobierno está camino a meterse nuevamente en una psicología de derrota como la que afectó al país hace veinte años y que favoreció el surgimiento del autoritarismo fujimorista; cuando al Tío George se le ocurre derivar el problema sobre los nacionalistas. No ven que Obregón está ligada a los cocaleros, y los cocaleros lo están a la coca, y la coca a la cocaína, y por tanto al narcotráfico. Así que si aquí se caen helicópteros y se matan soldados es por culpa de Humala. Si está clarísimo.

Pero el problema es enteramente otro. Es saber si se debe integrar, o incluir como se dice ahora, en la política y la negociación social, a los campesinos de las zonas de la coca. Ese es el aporte de Ollanta a la política peruana, que permite que ahora tengamos mucho más cerca y a la vista a esta parte del Perú, y eventualmente podamos discutir con ellos un plan de desarrollo agrario y regional, y es también lo que incomoda a los que se resisten a una nueva distribución del poder que refleje mejor al país real. La opción alternativa, es la zona de combate de Giampietri, el despeje de civiles, el napalm y bombardeo de las zonas productoras, lo que va de la mano de la penalización de los cultivos, la erradicación y la eliminación de sus representantes.

Hay varios objetivos detrás del caso Obregón: desviar las preguntas al gobierno sobre sus fracasos en el VRAE, trasladar a otros sectores la responsabilidad por el crecimiento del fenómeno del narcotráfico, alimentar un clima de mayor violencia al intentar sacar de la legalidad a los dirigentes cocaleros y, cuando reaccionen para defenderse, acusarlos de vandalismo social. Una operación digna de Jorge del Castillo. No cabe duda.

13.09.09
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viernes, septiembre 11, 2009

La batalla por las masas

Allá por los finales de la década de los 80, Alan García mostró el primer hito de su lucha antisubversiva, que hasta entonces iba de fracaso en fracaso. Era el comandante Huayhuaco, jefe de los ronderos del río Apurímac, que se habían rebelado a la presencia de Sendero Luminoso y empezado a construir organizaciones que llamaron de autodefensa que lograría arrinconar a los insurgentes, dentro de ese inmenso valle que se abre hacia la selva amazónica. Huayhuaco se llamaba Javier Pompeyo Rivera, y su base social eran campesinos productores cocaleros, de esos que ahora han sido declarados desalojables porque “en su mayoría se encuentran vinculados al narcotráfico”, pero que entonces fueron declarados héroes de la patria porque lograron lo que no podían los soldados y policías. El ejemplo del VRAE se extendió a otros lugares y produjo un cambio estratégico en la guerra. Significaba que Sendero había cometido errores en su relación con la gente del campo y había terminado expulsado por los campesinos pobres, de los que decía ser representante.

Evidentemente en la selva del Apurímac y el Ene, Sendero había querido dominar a productores mucho más individualistas que los de la sierra, y les habían impuesto cupos y disciplinas que no estaban dispuestos a tolerar. Por su parte, el Estado priorizó claramente su enfrentamiento con la subversión, con respecto a la acción contra las drogas, y esto le dio libertad a las bandas y corrompió a policías y autoridades. El repliegue y encierro de los llamados remanentes en el Vizcatán, tiene que ver con este desalojo violento y con la necesidad de sobrevivencia de los guerrilleros que quedaban libres.

En 1995, en pleno gobierno de Fujimori, Javier Pompeyo Rivera, Huayhuaco fue detenido por narcotráfico y procesado por el juez Kuri Mendoza. Estuvo en la cárcel un año y de ahí salió a la Argentina, donde también le hicieron acusaciones similares. De esa misma época data un debate sobre qué hacer con las armas de los ronderos del VRAE, que eran de ellos (no está muy claro donde las compraron), y no pertenecían a los lotes que distribuyó el Estado. Indudablemente el tema de la zona seguía siendo, cuál es la economía que permite la subsistencia de los productores. Sendero evidentemente entendió el problema y modificó su trato con los campesinos. Acabaron los reclutamientos forzados, las decisiones autoritarias, los asesinatos de civiles. Pero lo principal fue que impusieron un sistema de organización de la producción y el comercio, reduciendo los abusos de los narcos y la intervención corrupta de la policía, los fiscales y los jueces.

Pero en Lima seguimos viendo eso como la amenaza que uno de estos días llega a la capital y nos mete un nuevo coche bomba en Miraflores. Y bajo esa presión sicológica se organizó la recuperación del Vizcatán, el “plan excelencia” y la actual ofensiva que ya ha costado la vida a unos 50 militares. Es decir se fue a organizar una guerra donde todavía no la había. Pero nadie dice que lo que se había perdido de antemano era la batalla social. Ya no hay rondas, ni hay conflicto entre campesinos y guerrilla. Oficialmente el Estado ha pasado a considerar al cocalero no como un sector aliado, sino como estorbo o directo enemigo. Por esa vía han invertido la relación que lograron en el momento crítico de la guerra y han perdido al pueblo, sin que tengan idea de cómo van a recuperarlo.

09.09.09
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martes, septiembre 08, 2009

El país de Putis

¿Qué clase de país sería el Perú si el presidente de la república se hubiera hecho presente en el entierro de un centenar de campesinos entre hombres, mujeres y niños, asesinados por militares en noviembre de 1984, en uno de los actos más brutales e incomprensibles del conflicto armado interno?

¿Y si las Fuerzas Armadas pedían disculpas públicas por este “exceso” y se comprometían a dejar sin efecto todos los mecanismos de impunidad que se construyeron para este caso (ocultamiento del nombre de los oficiales a cargo de esta zona en la fecha de la masacre; órdenes que recibieron de su comando; informes que se hicieron sobre los acontecimientos) y facilitaban el proceso a los que estuvieron involucrados en los hechos?

Pregunta final: si presidente y jefes militares mostraban que efectivamente toman distancia de actos repudiables y se solidarizan con la familia de las víctimas del abuso más abominables ¿habrían ganado o perdido?

Lo que está pasando en el Perú es exactamente lo opuesto. El presidente ha vuelto a preguntarse sobre lo que piensan políticos, jueces y fiscales que sospechan siempre de la policía y las Fuerzas Armadas; el ministro de Defensa cree que el debate es con los organismos de derechos humanos; y la mirada oficial, que es la de los militares, sigue siendo de que toda exigencia de reconocer hechos como los de Putis afecta la moral y la disposición de combate cuando se enfrentan a los llamados remanentes de Sendero Luminoso.

Obviamente, lo que se está diciendo es que los muertos de la guerra que cayeron sin ninguna relación con las organizaciones subversivas (al contrario estaban siendo hostilizados por Sendero Luminoso) y fuera de todo combate, son también costos del conflicto que conviene olvidar. Cada tanto se dice que los subversivos fueron responsables de la masacre de Lucanamarca o de la esclavización y asesinato de los ashánikas, lo cual es absoluta verdad histórica.

Pero ¿qué nos hacemos con Putis, Puvayacu, Accomarca, Cayara, Soccos, etc.? Si el crimen de no combatientes es un delito atroz, porqué va a ser diferente el que se realiza en nombre de una utópica revolución autoritaria, de otros que se hicieron en nombre de la democracia y de la defensa del Estado. Todas las veces en las que Rafael Rey afirma que los militares contrasubversivos pelean y mueren “por nosotros”, ¿dónde pone a la gente de Putis?, ¿no eran acaso parte del “nosotros” y por eso confiaron en los militares que les pedían abrir zanjas, donde finalmente colocarían sus cadáveres?

Nadie ha aclarado los bárbaros motivos del “comandante Oscar”, el “capitán Barreta” y el “teniente Lalo” (ninguno de ellos identificado por sus verdaderos nombres), y no se sabe si recibieron un informe equivocado de su comando; o si como dicen algunos se sobrepasaron con las mujeres y taparon un delito con otro peor; o si simplemente creyeron que su misión era dejar el campo sin habitantes, porque como dice el almirante Giampietri los civiles estorban.

Un efecto del sistema de impunidad es precisamente que impide reconstruir la historia real de la violencia. Los militares masacradores pasan por gente demente que mata porque sí, y sus superiores aparecen como encubridores de estas psicopatías de alto riesgo, mientras que los políticos se jactan de “realistas”.

El punto es que los protectores actuales de los asesinos de los 80 y 90, están imaginando que la falta de castigo a los culpables es una salvaguarda para los que están operando en estos momentos en el VRAE y otras partes del país. Ni García, ni Rey, ni Giampietri, quieren que existan límites de actuación y control de policías y soldados, seguro porque están previendo que la situación puede ponerse más grave. Y, más aún, porque extienden el concepto de la lucha antiterrorista, a la represión de conflictos sociales como en Bagua y a la actuación de los uniformados contra la delincuencia urbana.

El gobierno quiere tener tiradores impunes. Y para conseguirlo no sólo requiere de normas como las que ha estado produciendo últimamente sino de un acuerdo con la cúpula militar que le exige a su vez que no cedan en los temas de derechos humanos. Por eso los de Putis han sido enterrados ante la indiferencia del poder y la soberbia armada. Y eso es como si hubieran muerto nuevamente.

05.09.09
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Los civiles estorban

Mientras tengan a Giampietri, Rey, Flores Araoz, Cabanillas, Mulder como estrategas de guerra, imaginando que el “error” que los tiene perdiendo la guerra del VRAE, es que no se mandan más soldados y más dinero, y que lo que “nos fregó” en los 80 es que no metimos a los militares antes por estar pensando que eran abigeos, o que el problema eran los fiscales y los jueces, y que las organizaciones de derechos humanos son parte del enemigo porque quieren controlar las operaciones militares y proteger a la población civil, lo que no se puede hacer si se quiere ganar la guerra; digo, si es que estas ideas siguen predominando como lo hacen ahora, la suma de muertos, heridos y armas perdidas va a escalar cada día y cada semana.

Fue el famoso general Noel el que anticipó en 1982 que no podía ganar una guerra contra un enemigo invisible, inserto en la población civil, enviando tropas y trasladando la conducción política a los militares. Y gran parte de la discusión sobre las muertes indiscriminadas, las comunidades arrasadas, los Putis, los Cayara y otros, tiene que ver con la reducción del problema a más soldados y más dinero. Pero cada vez que ocurre una emboscada, matan policías y soldados, les capturan nuevas armas y se arma la noticia del Ejército que va perdiendo, los hombres de la guerra vuelven sobre los mismos temas. Rey, por ejemplo, se dedica a los molinos caviares, en las mismas horas en que una patrulla era enfrentada y puesta a la defensiva, y se gestaba la trampa en la que cayó un helicóptero.

¿Se puede decir por algún lado que unas Fuerzas Armadas con armamento moderno, camiones, helicópteros como la que opera en el VRAE, se halla en desventaja frente a remanentes senderistas, que perdieron jefatura, estructura nacional y proyección estratégica? En los últimos dos años el presupuesto del VRAE ha sido incrementado varias veces y las cosas han empeorado. Se han lanzado varias ofensivas hasta las interioridades del Vizcatán, pero Rey acaba de demostrar no puede rescatar rápidamente a sus soldados sitiados. Se han construido bases, se han rotado los soldados, y nadie entiende exactamente que objetivo están buscando sobre este vasto territorio: destruir a la columna principal, capturar dirigentes, dominar espacios, cortar vínculos con el narcotráfico, o algún otro.

Tercamente se ha querido insertar el tema del VRAE como si fuera la última batalla de una guerra en la que un ejército victorioso va haciendo retroceder a otro. Pero nadie explica porqué las rondas de río Apurímac y el Ene estaban antes al lado del Estado y ahora son por lo menos neutrales en la disputa; porqué los senderistas evitaban antes el combate y ahora lo buscan; porqué se aseguraba antes que estaban focalizados y a la defensiva, y ahora se desplazan por grandes espacios. Lo que es evidente es que la visión militarista, que elude una correcta caracterización del problema, que no explora salidas políticas, que pretende como Giampietri que los civiles sean desalojados porque estorban el bombardeo y que parece no tener la menor idea de lo que pasó anteriormente con las rondas, sólo conduce a un continuo desastre que es a su vez fuente de irritación, y seguro camino para seguir fracasando. ¡Pero quién les hace entender que están equivocados!

06.09.09
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martes, septiembre 01, 2009

Narcotraficantes aéreos

¿Será cierto que todos los empresarios que en el Perú quieren incursionar en el negocio aéreo, resultan con algún vínculo con el narcotráfico y que “El Comercio” siempre los descubre?, ¿tendrá algo que ver con eso de las operaciones de “alto vuelo”, que lleva la tentación a estas personas de querer blanquear dineros mal habidos en una actividad tan visible y competitiva como la aviación comercial? ¿Y por qué habrá antenas tan fuertes para los narcóticos hacia ciertas empresas e individuos y no hacia otras?

Solamente pregunto. Porque sentí como es este asunto cuando dudé de la fiscal que no quería volver a Iquitos porque temía por su vida, pero que el 90% de la prensa nacional decía que era lo máximo de valentía que se podía exhibir en el cargo, al punto de enfrentarse a la junta de fiscales supremos. Ahora veo que a Lourdes Flores no la han terminado de demoler todavía porque ha sido su candidata por mucho tiempo, pero todo indica que si no encuentra un pretexto pronto para alejarse de Cataño la puede pagar muy caro.

El hecho es que desde comienzos de este año hay mucho más que una investigación como la que se sigue contra el dueño de Peruvian Airlines (que todavía no ha despegado como línea aérea), para el caso de embarque concreto de varias maletas de cocaína en el que están comprendidos el gerente de seguridad de LAP y la supervisora de seguridad de LAN, así como un grupo significativo de trabajadores de ambas empresas, y que es materia de un proceso penal abierto por actuación en banda, sirviéndose del aeropuerto Jorge Chávez como vía de salida, de lo que LA PRIMERA ha dado cuenta detallada. Pero no hay escándalo.

Raúl Tola y Sol Carreño no llaman al gerente general de LAP y le preguntan durante una hora cómo es eso que dice el Ministerio Público de que han estado sacando continuamente embarques de cocaína por nuestro primer aeropuerto y que explique porqué asumieron la defensa del señor Kirch Jr., su gerente, que no sé si sigue en el cargo, tratando de sacarlo del caso, en vez de deslindar con sus ilícitas actividades. Y tampoco “El Comercio” dice una palabra sobre los múltiples embarques de LAN detectados en puntos de destino con droga salida del Perú, y el último y más notorio que se cogió en Lima. ¿Por qué no le pide al señor Rodríguez Larraín miembro de su directorio y presidente testaferro de LAN-Perú, que responda como Lourdes Flores?

No sé nada de Cataño o Carhuallanqui, como dicen que se llama realmente, pero si se trata de alguien “dudoso”, que debería ser puesto a un costado, y por supuesto no dirigir una línea aérea, porqué tantos se hacen los locos con LAP y LAN, que han sido salpicadas seriamente por un caso flagrante de droga para ser embarcada. Si Nancy Obregón está “en aprietos”, por haber tenido como trabajador hace dos años a un tipo que lo encuentran en narcotráfico en estos días, y que ha pasado por otros empleos, porqué no están en peores aprietos las empresas cuyos responsables de seguridad eran parte de una banda para sacar cocaína del Perú.

Pregunto nomás.

02.09.09
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